Disclaimer.- Ninguno de los personajes de Gravitation me pertenecen, todos son de mi sensei Maki Murakami y yo sólo los utilizo como medio de entretenimiento.


Mister Match

Chapter VI

¡Trabajo!


- Ahhh¡Hiro! Estoy muy cansado, no logro encontrar gran cosa para este caso – exclamó Shuichi, desparramándose en su asiento de la oficina –. Estuve hablando por toda una hora con Yuna-san y se le nota la ambición en los ojos y en la forma en que habla, pero eso no es suficiente para ganar mi caso.

- ¿Le dijiste ya que está por ser demandada? – Le preguntó el pelirrojo.

Shuichi negó y suspiró, dejando caer su cabeza sobre el escritorio.

- Y encima de todo se la pasó coqueteándole a Eiri justo cuando éste venía con Tatsuha...

- ¿Y eso nos molesta por que...? – Inquirió K, justo después de entrar a la oficina de su compañero.

- ¿Cómo que por qué¡Eiri se distrae de su trabajo! Debió haberme ayudado en algo.

- Bueno, no sé si lo hizo queriendo o no, pero Eiri-san te ha conseguido algo muy favorable – le dijo Hiro de forma seria.

- ¿Ah sí?

- Sólo fíjate en esto – le indicó el pelirrojo –, dices que Yuna-san le coqueteó a Eiri y que éste pareció no despreciarle el intento. Pues si no obtienes nada de ese lado, puedes pedirle a Eiri-san que tenga una cita con la señora y le saque información, aunque también puedes decirle que le saque las llaves de su departamento y así tú vas a conseguir pruebas.

- Eso no es ético, Nakano-kun – advirtió el rubio.

Hiro sonrió, divertido y negó.

- A eso se le llama competencia creativa – señaló, guiñándole un ojo a K.

- Pero, Hiro, dudo que Eiri quiera ayudarme. Me odia, lo odio¿recuerdas los términos difíciles bajo los que estamos trabajando?

- Eso no importa y ya es asunto que depende de ti. Confía en tu imaginación, sabrás cómo arreglártelas.

Hiro se puso de pie y guardó los papeles que se encontraba leyendo.

- Me marcho, tengo que ir a la Corte para las preliminares – anunció, marchándose tras hacerles una seña de victoria a los otros dos.

- Eso fue rápido... – murmuró Shuichi, todavía mirando hacia la puerta.

Pasó su vista hasta ver a K, pero éste lucía más pensativo de lo normal. Bueno, parecía que, estando tan sumido en sus problemas, ni cuenta se había dado de lo que pasaba entre sus dos amigos... al menos ahora ya se daba una idea.

- Yo también me voy, si necesitas algo estaré en mi oficina – dijo el rubio, saliendo.

Shuichi suspiró pesadamente.

- K está deprimido, Hiro está en estado de negación, Tatsuha no está en el país y Eiri... ¡coqueteando con mi enemiga!

Sus ojos se pusieron llorosos y volvió a estampar su cabeza contra el escritorio. Su mirada cayó en la foto de Ryuichi y comenzó a pensar en las palabras de éste en días anteriores...

- ¿Te gusta ver amor por todas partes? – le preguntó el peliverde.

- ¿Qué me sugieres?

- Pues podrás hacer un trabajo que incluyera formar parejas conforme tu criterio. Creo que eso te relajaría.

- Pero eso no es cosa fácil, necesito candidatos y no veo a nadie a mi alrededor.

- Eso se puede arreglar, si miras un poco mejor podrás darte cuenta...

Tal vez Ryuichi tenía razón, pero antes debía llamar al genio maquiavélico del plan. No podía comenzar solo.

- ¿Ryu-chan? Soy Shuichi¿crees que podrías venir a ayudarme? Es que decidí tomar el trabajo que me dijiste la vez pasada... ¡ok! Entonces en quince minutos donde el café frente a la oficina. Gracias. Matta ne.

Se relajó en su asiento y posó sus ojos en el panorama que se extendía a través del ventanal de la oficina. Ojalá todo saliese bien...

Por su parte, Eiri se encontraba revisando unos cuantos papeles del caso de Shuichi. Bueno, él ya había encontrado por dónde atacar a Yuna y tal vez tendría que decírselo al pelirrosa, pero antes pensaría en lo que pediría a cambio.

- Después de todo, nada es de gratis – se dijo a sí mismo.

Consultó su reloj suizo y se dio cuenta de que ya era algo tarde y no había comido nada todavía. Tomó algunos papeles del otro caso que se encontraba dirigiendo y salió de su oficina.

- Akari, saldré a desayunar. Si me necesitan tendré el celular prendido.

La secretaria asintió y luego continuó organizando el montón de papeles que su ahora jefe le había pedido para antes de la noche. El hombre era guapo, de eso no tenía duda, pero al mismo tiempo era un explotad.

- ¡Eiri-san! – le saludó K al salir de su oficina.

- K – dijo de vuelta el rubio.

- ¿Saldrá a tomar aire fresco?

- Así es¿gusta acompañarme?

K hizo un ademán denegando la idea y sonrió.

- Estoy por irme a la cárcel donde está mi cliente, hay unas cosas que debo estructurar con él para las preliminares de mañana.

- En ese caso, suerte.

Eiri continuó su camino bajo la atenta mirada de K, ese hombre tenía una forma fría de comportarse y daba escalofríos pensar en lo que le había sucedido para ser así. Aunque no tuvo mucho tiempo para pensarlo porque justo unos minutos después, un torbellino rosa salió de la oficina a la izquierda.

- ¡Se me hizo tarde!

Un montón de papeles salieron volando, Akari se quedó con cara de asesina en seria y Kazumi se echó a reír de forma disimulada.

- Bueno, en esta oficina se puede ver de todo – se dijo, divertido.

A Eiri no le gustaba mucho ir a comer a restaurantes lujosos, más que nada porque le fastidiaba el trato hipócrita de los empleados. El mundo estaba lleno de ella, pero mínimo no quería saber de eso por lo menos durante su comida; dado el hecho, había decidido que su lugar para comer sería la cafetería frente al buffette. Era pequeña, agradable y acogedora y era atendida por varios jóvenes entusiastas, todos ellos liderados por una mujer ya grande y con pinta de Mamá gallina, la cual le parecía agradable.

- ¡Eiri-san! – Le saludó la regordeta mujer, a lo cual el rubio respondió con una sonrisa –. ¿Lo mismo de siempre?

- Así es.

- ¡Jun! Prepara un café irlandés.

El abogado se sentó en una de las mesas algo alejadas de la puerta y sacó sus papeles. Comenzó por releer la información que había obtenido de la señora Yamamoto y revisó las partes que él mismo se había encargado de resaltar con un marcatextos.

Según la información, la señora había llevado alrededor de dos años cometiendo adulterio –hasta que el padre de Ryuichi murió, y en su pasado estaban algunos antecedentes penales que "desaparecieron" de su nombre cuando se casó con el señor Sakuma. Igualmente había un acta de nacimiento que no concordaba mucho con las fechas registradas y ni hablar de la forma en que se obtuvo el pasaporte...

- No entiendo cómo tiene la vergüenza de reclamar todo eso si encima sabe que la pueden destrozar en un par de segundos...

Escuchó un bullicio más adelante y se giró a ver, una inconfundible cabellera rosa le hizo imaginarse la mella del asunto...

- ¡Lo siento¡De verdad lo lamento! – se disculpaba el mesero, viendo alarmado el traje del chico completamente mojado con el café que debía llevarle al rubio...

- No te preocupes, fue mi culpa – se excusó Shuichi con una sonrisa nerviosa.

- ¡Jun, Tráele al joven un paño ahora mismo! – le gritó la señora.

Jun salió corriendo haciendo una y mil reverencias a un apenado Shuichi.

- No tuvo la culpa, fui yo por cruzarme sin pedir permiso – le explicó el pelirrosa a la señora.

- Ese chico es un distraído, perdone. Lo que guste le será servido gratis en compensación por este incidente.

- Gracias, pero ¿puedo pedirle otra cosa a cambio?

La señora lo miró extrañada y asintió.

- No sea dura con él, sólo quiero eso – pidió, sonriendo.

La señora ablandó la mirada y le sonrió de vuelta.

- Está bien, es un trato – accedió.

Shuichi entonces buscó con la mirada a su peliverde amigo y vio que todavía no había llegado.

- Con su permiso – dijo, tomando asiento en una mesa que daba justo a los ventanales con vista a la ciudad.

Eiri esbozó una ligera sonrisa ante el comportamiento del oji-lila. Sencillamente podía ser un mocoso del infierno con un temperamento del mismo diablo, pero no era una mala persona; de hecho, hasta era demasiado ingenuo. Entendía por qué su hermano se había interesado en el chico, aunque no lograba comprender exactamente por qué él mismo siempre tenía ganas de molestarlo.

- ¡Shu-chan! – exclamó con alegría una voz ligeramente familiar.

Y, como bien lo presentía, sus ojos fueron a dar con un cuerpo atlético y una mata de cabello verde.

- ¿Tienes mucho tiempo esperando, Shu-chan?

- No, precisamente acabo de llegar – respondió el pelirrosa.

Ryuichi se sentó de frente a Shuichi y Eiri tuvo que ocultarse un poco mejor con ayuda de sus papeles, suponía que esos dos discutirían acerca del caso y a él le interesaba la conversación para saber qué tal le iba al novato.

- Entonces¿pensaste en lo que te dije? – inquirió Ryuichi luego de que su orden le fue tomada.

- Sí y quiero intentarlo. Estoy estresándome demasiado¡necesito distraerme con algo antes de que me vuelva loco! – lloriqueó exageradamente.

Ryuichi le dio una palmadita en la espalda y le sonrió radiantemente.

- Entonces no se diga más¡yo te ayudaré a ser Mister Match!.

- ¿Mister Match?

- ¡Sí! Serás el atractivo abogado que haga citas a personas solitarias para ayudarles a encontrar el verdadero amor – le dijo el peliverde de forma ilusionada.

A Shuichi le brillaron los ojos de tan sólo imaginarse a Hiro y K juntos.

- ¡Es un hecho, seré Mister Match! – gritó a todo pulmón, llamando la atención de la demás gente.

- Ejem... no tenías que decirlo tan fuerte, recuerda que tu trabajo extracurricular debe ser secreto – le susurró Ryuichi.

Shuichi asintió y se acercaron más el uno al otro para hablar en murmullos.

- Este es un trabajo que requerirá mucho de tu poder persuasivo y de tu tacto y visión para ver el corazón de los demás, así que debo preguntar una vez más si realmente estás seguro.

- ¡Por supuesto! Yo podré con ello.

Ryuichi le retó con una mirada seria a la que Shuichi respondió con una llena de decisión.

- Entonces no se diga más¡tú puedes! – Le dijo Ryuichi, abrazándolo a pesar de que la mesa estaba en medio de ambos –. Ahora, lo primero que debes hacer es poner el anuncio en una página de internet y promocionarlo en el periódico.

- Pero habrán muchas respuestas¿no sería mejor que lo hiciera conforme se acercaran a mí los casos por obra del destino?

Ryuichi meditó un poco y enarcó una ceja.

- Sí, eso será mucho mejor.

Hicieron una pausa mientras Jun, nervioso, cuidaba de no dejar caer de nuevo alguna de las bebidas que los chicos habían pedido. Cuando se marchó, Ryuichi puso una mirada bastante seria.

- No es conveniente que sigamos hablando aquí, Shu-chan¿te parece si comenzamos mañana?

Shuichi asintió y tragó duro.

- A la misma hora y en el mismo lugar – dijo Ryuichi, tomándose de un solo trago el café helado.

Dejó su pago y se marchó corriendo, no sin antes darle un beso en la mejilla a un más que sorprendido Shuichi.

- Ten cuidado con los espías¡mañana traeré candidatos!

Shuichi sintió una mirada penetrante y volteó en busca de ella, pero no encontró a nadie que pareciera estar observándole. Se encogió de hombros y se tomó rápidamente su limonada.

A partir de mañana empezaría su trabajo como Mister Match y tenía en mente muchos planes para quienes requirieran sus servicios, especialmente para dos de sus mejores amigos...

Dejó el pago y la propina, y luego se retiró del establecimiento con una sonrisa en el rostro.

Eiri entonces bajó sus documentos y entrelazó sus dedos, apoyando sus codos sobre la mesa.

- Con que Mister Match... – repitió el rubio con una sonrisa divertida.

No tenía qué hacer y el trabajo extra de su querido "pupilo" le resultaba algo interesante para analizar con mayor detalle...

- Veamos qué tanto puedes hacer, Shuichi...


CONTINUARÁ...


Lamento la demora de verdad u.ú y pues gracias a Pandora-Sakuma y a Angie por sus reviews. ¿Sería mucha molestia si pudieran poner sus correos para que pueda enviarles mi agradecimiento de forma personal? A todos los que leen, gracias y nos veremos en el siguiente capítulo. El avance es que ya comenzó la trama x3, sólo espero no demorar más u.ú

Dejen sus reviews.

Besos.

Naomi Eiri.