Envidia
Hola- Narración
-Hola- Dialogo
-Hola- Pensamientos o recuerdos
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[ Sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee.]
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Cuatro días, cuatro malditos días habían pasado después de leer la carta que su dizque marido le dejo. Hombres, por que tuvo la mala suerte de enredarse con ellos después de la decepción de su primer y único amor.
—Hien, que te parece salir de casa e ir al parque—. Comento Sakura a su hijo de dos años, mientras este solo se comía una manta de toalla pequeña.
—Hien, deja eso. Por Dios, mataras a mamá—. Expreso un poco alterara.
—Mamá, quiero ir donde el tío Touya—. El pequeño grazno con sus cachetes inflados.
—¡No!, la semana pasada fuimos amor. Ahora iremos a caminar al parque de aquí cerca—. Con una sonrisa maternal la castaña tomo a su hijo de la cama y salieron juntos.
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La ciudad de Londres gozaba de unas avenidas impecables principalmente en el sector donde vive la familia Hiragizawa, el gran empresario del Te-Green.
—Querido, cuándo iremos a ver a mi amiga, aquí la pobre se aburre y con tu primo como compañero la pobre debe tener la diversión de una ostra.
—A Gabriel no le gusta mucho salir, Tomoyo pero no es aburrido.
—¡Ah!, como lo defiendes—. La pequeña mujer solo trataba de defender a su prima ya que ella solo la notaba más y más desanimada.
—Y si nos llevamos a Hien a Hawai—. La noticia hace que el pobre hombre se les caiga los lentes de la impresión, su esposa quería llevar a ¡su ahijado a su propia luna de miel!. Su esposa estaba loca, no chiflada y claro que no lo llevarían.
—Tomoyo, cariño ahí tendremos nuestra luna de miel para que llevar a Hien, él se aburrirá.
—Pero a mi pequeño sobrino le gustara la playa y aquí no puede ir hace mucho frió— se quejo Tommy.
—Amor, lo siento pero no, es nuestra luna de miel y no voy a cuidar a niños con un temperamento tan volátil como es Hien, lo siento pero no.
—Ah pero ¡amor!
—No, y es suficiente.— Demando el azabache.
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—La cena estará en cinco minutos ¡amo!—. Con voz ronca y la nariz roja el pobre Yukito le dijo a Syaoran.
—¿Qué te pasa?—. Le cuestiono esté al demonio, con un ceja alzada y mirada penetrante. El pobre ser de lentes redondos solo atino a sonreír y decir que era un simple resfriado, cosa que el castaño no le creyó. De cuanto aquí un demonio tiene un resfrió.
—Ok.
—Syaoran, ella estará aquí en la ciudad dentro de tres días.—. Con esas palabras los ojos del joven empresario se iluminaron su futura esposa estará aquí dentro de poco. No podría haber nada mejor que eso en este momento.
—Vaya ya era hora ¿No crees?—. Con gesto burlón Syaoran le miro y este solo rodó los ojos.
En el escritorio de roble estaba una nota con una lista de palabras casi sin sentido:
-Casa amueblada...Listo
-Habitación decorada...Listo
-Vida casi ordenada...En proceso
—Esto te ayudara en algo, mortal—. La voz de el espécimen de alas y cabello plateado con ojos más azules que el océano se escucho.
—Un poco. Ademas yo ocupo hacer cosas en mi vida para que ella se quede y no se marche otra vez.
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—Aeropuerto Internacional—Bueno ya estoy aquí... se dijo así mismo
Después de todo ese tiempo ya estaba cansado no era más que el sujeto para darle cobijo y amor de padre al pequeño Hien, a pesar que amaba a ese niño no era justo que no hiciera nada su vida ella jamas le a dicho un te amo y estaba más que seguro que nunca lo haría así que por que sufrir, así que por eso la dejaría libre, corrección él quería ser libre. Y con esa resolución ahora en su cabeza se encamino a tomar su vuelo ya que voz de la bocina le indico que era la hora.
—Es hora que tomemos caminos distintos—. Susurró al viento—. Adiós amor mío.
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Continuara...
Ya acabara la historia porque verán que los capítulos tienen nombre de los pecados capitales y son solo siete, bueno los que ahora se conocen los más populares. Espero que les haya gustado.
