AVISO: no soy propietaria ni creadora de Avatar The Last Airbender (En español, Avatar: La Leyenda de Aang), estos títulos les corresponden respectivamente a Nicklodeon y Michael Dante DiMartino/Bryan Konietzo.
MUCHAS GRACIAS a mis lectores por seguir la historia y por sus fabulosos comentarios.
THANK YOU VERY MUCH to all my readers for following the story and for their wonderful reviews.
09/11/2014
—Aannnngggg…. Aannnngggg—. La voz de Katara resonaba entre los árboles en un pantano. Llevaba corriendo lo que parecía una eternidad sin encontrar a nada ni nadie vivo. Su hermano tampoco aparecía. La niebla lo cubría todo
— ¿Dónde estás Aang?—. Musitó Katara con lágrimas en los ojos mientras continuaba corriendo, intentando evitar lastimarse con las ramas afiladas que cortaban su camino constantemente.
De pronto escuchó un grito desgarrador en la distancia, intensificando el terror que atenazaba su corazón. Era Aang y él nunca gritaba, nunca se quejaba.
Corrió tan rápido como pudo en la dirección del grito y de pronto la cortina de árboles se abrió permitiéndole ver una escena terrorífica. Un monstruo, una lagartija que vomitaba fuego por la boca, tenía los dientes hincados en el vientre de Aang, quien se encontraba encadenado a un árbol y sangrando por múltiples heridas.
Katara intentó controlar el agua para atacar a la criatura y liberar a Aang cuando se dio cuenta que no podía mover sus brazos. Miró hacia abajo y vio que de la nada habían aparecido dos cadenas, era imposible moverse.
Desesperada volvió a gritar.
—Aannnngggg…. Aannnngggg….
Y entonces de pronto, la horripilante escena desapareció para dar lugar a… — ¿Sokka?
—¡Kataraaaa!.¡Qué bueno que has despertado hermanita!—… Gritó un sonriente Sokka mientras le abrazaba.
— ¿Sokka dónde estamos?... ¿Dónde está Aang?—. Preguntó Katara aun algo mareada, pero sorprendida al descubrir que se encontraba recostada en una cama de pieles y que estaban bajo techo en una habitación completamente hecha de hielo y nieve.
El rostro de Sokka pasó de la felicidad a la tristeza en un instante.
—Estamos en los dominios de la Tribu Agua del Norte Katara, Aang no pudo continuar con nosotros. Fue hecho prisionero por la Armada de la Nación del Fuego, él se entregó para que tú y yo escapásemos. No lo he visto desde entonces, hace ya unos cuatro días—, contestó su hermano bajando la mirada.
—No puede ser...—, fue lo único que musitó Katara mientras las lágrimas pugnaban por salir de sus ojos, azules como el agua del océano.
—Ya sé que es difícil de aceptar Katara. Pero Aang no querría que estuvieses triste por él. Debemos honrar su sacrificio y ser fuertes. Además tenemos que advertir al jefe de la tribu de lo que sucede con la flota de invasión de la Nación del Fuego…. tú tienes que mejorar tu agua control si quieres ser de ayuda para liberar a Aang ¿No?... Concéntrate Katara, por favor— suplicó Sokka.
Katara suspiró y contuvo las lágrimas, obligándose a responderle. —Está bien Sokka. Lo haré por Aang y por nuestra tribu hermana.
Sokka guardó silencio durante unos minutos, satisfecho por la respuesta de Katara. En ese instante entró a la habitación una anciana vestida a la usanza de la tribu, saludó rápidamente a Sokka y luego se presentó a su hermana. Su voz era suave y tranquilizadora.
—Buenos días querida, mi nombre es Yogoda, soy la sanadora jefe de la tribu. Tú has sido mi paciente desde que tú y tu hermano llegaron hace ya algunos días. Podrías por favor decirme ¿Cómo te sientes?
Katara, aun conmocionada por todo lo que su hermano le había dicho, respondió con voz temblorosa. —Me siento bien, gracias maestra.
Yagoda no pudo evitar ahogar una carcajada cuando escuchó la última frase de la chica, quien levantó la vista sorprendida al igual que su hermano.
—No querida. Gracias por el título, pero no soy una maestra. En nuestra tribu no hay maestras agua, es la tradición. Y por favor llámame Yogoda.
Al ver las miradas de sus jóvenes invitados, una perpleja por parte de Sokka y otra horrorizada por parte de Katara, Yogoda les explicó un poco más.
—Las mujeres de nuestra tribu bendecidas con el poder de controlar el agua aprenden a dominarla para curar. Así ha sido siempre. En nuestra tribu, las mujeres somos madres amorosas, esposas fieles, amigas leales, amas de casa perfectas, sanadoras profesionales… pero nunca guerreras ni maestras agua… eso es trabajo de los hombres—, finalizó la anciana con un suspiro.
Un silencio incómodo se posó en la habitación, sólo interrumpido por la voz temblorosa de Katara.
—Pero… no es posible… me refiero…. ¿Cómo voy a aprender a dominar el agua control y que Aang también lo haga?
Sokka abrazó con fuerza a su hermana hasta que esta dejó de temblar y con voz confiada le dijo: —No te preocupes Katara… tú y yo encontraremos la manera de solucionarlo todo. Ahora debes terminar de recuperarte.
Yogoda entonces, puso a los pies de la cama un paquete en el que había un juego completo de ropajes. —Aquí tienes varias piezas de ropa que yo misma escogí para ti ya que las que tenías al llegar estaban en muy mal estado. Espero te gusten. Una vez te vistas, tu hermano te llevará al comedor de la clínica donde podremos comer y hablar un poco más, si te parece bien.
—Gracias Yogoda por todas las atenciones que me has brindado y por favor llámame Katara— respondió Katara con una sonrisa débil y una inclinación de cabeza.
Sokka, que hasta ese momento había estado tranquilizando a su hermana, no pudo evitar que una gota de saliva dejara su comisura labial al escuchar a la sanadora hablar sobre la comida.
Yogoda tomó el gesto como su oportunidad para dejar solos a los hermanos y salir de la habitación. Las palabras de Katara sobre controlar el agua aun resonando en su mente, porque aunque les hubiese dicho lo contrario, una parte de ella aun quería creer en la posibilidad de que alguien se rebelase contra unas tradiciones tan anacrónicas e injustas.
N/A: Espero que este capítulo haya despejado algunas dudas sobre Katara y Sokka. Con un poco más de suerte el siguiente capítulo será un poco más largo. Nuevamente, me agradaría escuchar opiniones sobre la línea argumental: ¿Cómo les gustaría que continuara la historia?
