Y otra vez Usagi con un enorme retraso. ¡EH! Las ideas cada vez fluyen menos y justamente la pereza y la etapa que estoy viviendo no ayuda mucho.
Un capitulo corto. Sencillo y nada de acción. Sin nada más que decir.
Este fic lo dedico a mi madre que siempre me ha apoyado a todas mis locuras de mi vida.
Recuerden que los personajes de Bleach son obra de Kubo Tite.
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Capitulo Nueve:
¿Amor?
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Aquel agotamiento por la pelea pasada con el peli naranja, el hecho de haber perdido el conocimiento y de que posiblemente el resultado de esos factores, era haber estar en un sueño profundo.
Su insistente deseo de poder saber si había muerto, o de si encontraba vivo le despertó de golpe, haciéndole abrir los ojos de manera sorpresiva.
Ulquiorra sabía que era un hollow que conocía el significado de la fuerza, ya que dentro de las Noches esto era lo primordial para poder sobrevivir, él no era tan presuntuoso como Notroire, y sabía, cuándo, dónde y cómo hacer relucir su rango dentro del mundo hueco.
No. No era presunción de su parte. Claro que no. Era el hecho de conocer simplemente su propio poder.
Ulquiorra reconocía que el ataque del Shinigami de cabellos naranjas era demasiado elevado, podía decirse que era fuerte hasta cierto punto, pero, ahora mismo, no entendía del todo cómo era posible que esa clase de ataque le costara un gran herida y mucho menos el hecho de perder varios días o eso quería suponer.
El olor a humedad comenzó a despertar sus sentidos de forma pausada. Ulquiorra trató de mover sus dedos levemente.
Abrió sus ojos un poco más, seguro de que no estaba del todo muerto. Se quedó mirando con cierto detenimiento el techo de rocas. La pequeña lámpara a un lado de su cabeza le daba a ese lugar un aura prohibida y misteriosa, una mesa vieja y roída se encontraba de pie junto a su cama. Se tocó con suavidad la cabeza antes de percatarse de que algo se encontraba al final de su cama.
Sus cabellos esparcidos le cubrían el rostro, sus manos estaban fuertemente sostenidas a la sábana vieja que estaba sobre él. El hollow se quedó observándola por unos segundos antes de ponerse de pie.
Ulquiorra buscó su chaqueta blanca, encontrándola encima de una vieja silla, con rapidez y cierta molesta se la colocó. Volvió a posar su vista en la joven que seguía, a su parecer, aún dormida. Con sumo cuidado la tomó entre sus brazos para después colocarla en la cama en la que él había estado minutos antes.
Orihime respiraba acompasadamente, su aliento caliente salía de su nariz de manera pausada, Ulquiorra quitó aquel mechón de cabello pegado a su mejilla de manera delicada. La observó de nueva cuenta.
Su cálida piel le hacía sentir una enorme curiosidad. Sus labios rojos le incitaban a poder rozarlos de nuevo con los suyos. Sus enormes ojos que ahora se encontraban cerrados, le daban la respuesta a todo lo que no se atrevía a responderse a sí mismo.
Aquella mujer de mirada tierna y pura. Aquella mujer que le había mostrado que el matiz de la existencia dejaba de ser blanco o negro, se había convertido sin saber en los colores que necesitaba para poder sentirse vivo y lleno. Suspiró cansadamente antes de dejar aquella caliente mejilla. Se sentó a un lado de la cama aún con la vista en Orihime. Entrelazó sus manos antes de dejar salir en un susurro con acento preocupado una simple pregunta:
― ¿Qué me has hecho?
― Ulquiorra –musitó la joven antes de buscar mayor calidez en la sabana vieja y corrida.
El hollow se quedo ahí, sentado, esperando que aquel silencio le diera la respuesta a su dilema. ¿Qué era lo que sentía por la mujer? ¿Deseo? ¿Pasión? O tal vez era ese sentimiento que los humanos llegaban a sentir por alguien... Ese sentimiento que él no recordaba, ese sentimiento que se presentaba cuando se forjaba un lazo fuerte, ese sentimiento que supuso alguna vez tuvo cuando fue humano... Ese sentimiento llamado... Amor.
¿Él podía sentir amor por la mujer? ¿Él podía enamorarse?¿Él podía amar? Esas preguntaban rodaban en su cabeza como taladros que no le dejaban pensar correctamente, él comprendía de antemano que la mujer no podía ser suya. Ulquiorra respetaba a Aizen, ya que, para su manera de pensar era el único hombre que podía ocupar el rango de "Dios" dentro del mundo espiritual.
Un sonoro suspiro volvió a salir de sus labios. La mujer no le pertenecía, él lo comprendía, esa mujer no sería nunca de él, Ulquiorra lo tenía muy bien en cuanta, sabía perfectamente que al final de todo aquel titubeo mental que tenía en esos momentos, al final de todo él le devolvería a esa mujer a su respetado... Aizen sama
Orihime se movió nuevamente, haciendo que Ulquiorra dejara sus cavilaciones. La joven se sentó en la cama aún adormilada, se restregó los ojos con suma pereza y con sorpresa pudo ver al joven mirándole intensamente.
― Ulquiorra! –Exclamó al tiempo de lanzarse a abrazarlo fervientemente- Me alegra tanto que estés bien, yo... -se calló por unos instantes antes de empezar a morderse los labios para no llorar-. Pensé que te perdía... -dijo al final antes de dejar salir unas cuantas lágrimas ahogadas.
Ulquiorra la abrazó sin comprender el por qué lo hacía, pudiendo sentir aquella tenues convulsiones de la joven, sus manos se movieron solas, acariciando sus cabellos largos.
― Te amo tanto –le dijo Orihime-. Si hubieras muerto, yo, simplemente me hubiera muerto del dolor –expresó al final antes de aferrarse más a él.
Ulquiorra abrió sus ojos por aquellas palabras, se quedó estático ante aquella confesión.
"¿Amor?", se dijo.
¿La joven sentía amor por él?
Él Inconscientemente abrazo a la joven que mantenía en sus brazos. Y entonces comprendió algo, él muy a su pesar también compartía el mismo sentimiento.
Él la amaba.
Si, simplemente también la amaba.
Ulquiorra buscó sus labios con cierta desesperación, ella le correspondió, y, otra vez, ambos se perdieron en aquella sabana vieja, bajo la tímida luz que desprendía la lámpara, perdiéndose sin saber en suaves besos, palabras entrecortadas llenas de deseo y pasión, olvidándose de que ambos al final terminarían matándose mutuamente.
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Orihime se despezo con soltura y sin vergüenza alguna busco su ropa, que para su sorpresa se encontrándola encima de la mesa acomodaba ordenadamente.
Ella comprendía que era la hora de poder regresar a las Noche de nueva cuenta. Un latido placentero y furtivo se coloco al recordar que esos dos días había estado con Ulquiorra una y otra vez, haciendo el amor como una pareja de recién casados.
Comprendía que sentía algo fuerte por ese joven. Le amaba. Ella lo sabía, le amaba como a nadie había amado, y aunque comprendía que su mente era un completo caos, estaba dispuesta a olvidarse de eso y centrarse en lo que vendría; bueno o malo, ella estaría con Ulquiorra. Eso es lo que había decidido su corazón, aunque su mente le debatiera que no era del todo correcto.
Se acomodo los cabellos con sus dedos antes de salir de aquella vieja cueva, y entonces sin querer, recordó lo que había pasado con el joven shinigami de nombre Ichigo.
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Los pasos resonaban por todo el pasillo. La oscuridad que invadía la casa de los Kurosaki hacia que la sombra se viera mucho más grande de lo que era. Se escucho el chirrido de una puerta abrirse.
Camino con paso lento pero disidido. Miro con detenimiento aquel hombre dormir con pasividad sobre la mullida cama. Ella se acerco a él, hasta poder sentir su aliento junto a su boca.
Tomo uno de sus dedos y delineo desde la frente hasta el mentó su rostro. Acaricio con lentitud sus labios, y sin pensarlo mucho corto la distancia entre ellos.
Ichigo logro sentir algo pesado sobre de sí. Abrió sus ojos con rapidez, logrando tomarse con unos ojos anaranjados mirándole directamente, un sonrojo apareció al reconocer a la joven.
― ¡Orihime! –dijo él con desconcierto. Ella solo le volvió a sonreír-. ¿¡Qué demonios haces!? –Pregunto con dificultad-
― Buenas noches Kurosaki kun –dijo ella-
La joven se acomodo sus cabellos esparcidos y sonrió con inocencia al tiempo que se pegaba más su cuerpo al de él.
Ichigo se sonrojo al sentir el contacto de sus senos con su pecho. Orihime se restregó haciendo que sus dos partes íntimas pudieran friccionarse de una forma elegante y sexual.
― Sera mejor que te lleve a descansar –Ichigo se trato de poner de pie, pero fue detenido por la joven. Ella se dejo caer de nueva cuenta sobre él-
― Quédate conmigo –pidió ella. Ichigo se quedo un momento escuchando el sonido de su propio corazón- No me gusta estar sola, no me gusta estar sola en esa habitación, por favor quédate conmigo –volvió a pedir con desesperación-
Ichigo suspiro con frustración- Esta bien –dijo- Solo un momento, ¿entiendes?
― ¿Qué les paso a mis orquídeas? –Pregunto ella de repente-
― Nada, solo están descansado por ahí –respondió él al tiempo que señala una pequeña mesa-
― ¿Tú?, acabaste con él, ¿verdad? – pregunto con cierta curiosidad. Orihime sintió con el joven se tensaba con esa pregunta-
― Solo debía hacer lo que debía hacer –explico él-
― Ya veo –Orihime tomo la mano del joven, Ichigo se sorprendió un poco al sentir el calor del pecho de la joven-
― Gracias –dijo ella antes de quedarse dormida-
"Mierda, quien me viera pensara que soy un pervertido", pensó Ichigo antes de dejar salir un sonoro suspiro. Y sin saber sus parpados también se empezaron a cerrar...
Unos segundos bastaron para comprender que el joven de cabellos naranjas se encontraba en el mundo de Morfeo. Orihime se separa con sumo cuidado de no desapestarlo, con paso trémulo y silencioso camino hacia donde se encontraban sus orquídeas, abrió el cajón con suma precaución de no ser ruidosa, al verlas las tomo con velocidad, se detuvo un poco antes de voltearte a mirar de nueva cuenta al joven que dormía mas plácidamente, y por alguna extraña razón deseo estar un poco más a su lado.
Cerró los ojos por unos segundos antes de recordar la mirada felina que el joven Hollow le daba y pensó que de alguna forma se parecía a la del joven shinigami. O, acaso, ¿Era la mirada felina de Ulquiorra la que le recordaba a la del joven shinigami?
Se apretó uno de sus labios con fuerza. Todo era un caos, un atroz y revuelto caos en esos momentos, se sentía vulnerable, pero sobre todo, ella simplemente se sentía confundida.
"¿Era correcto lo que estaba haciendo, no?", se cuestiono la joven con cierto nerviosismo antes de tomar el pomo de la puerta.
― Perdóname –dejo salir en un susurro antes de salir presurosa de la habitación de Ichigo-
Orihime trato no mirar de nueva cuenta hacia atrás, porque sabía que si llegaba a hacerlo, simplemente no podría volver a avanzar. Era una cobarde, ella lo comprendía, por que al final de todo, la única respuesta hacia todo aquel confronta miento de sentimientos era el de huir... escapar y correr...
Ella sabía que amaba a Ulquiorra, pero al mismo tiempo el joven shinigami le hacía sentir una emoción extraña en sus entrañas. ¿Qué era lo que sentía por el joven de nombre Ichigo? ¿¡Amor!? ¿¡Deseo!? ¿¡Tranquilidad!? ¿¡QUE!? ¿¡Que sentía!? Ella no lo sabía, no lo comprendía, pero, ahora, sinceramente lo único que tenía en su mente era el rostro blanquinos y los ojos verdes de aquel joven Hollow.
"Solo... Solo no mueras". Eran los ruegos que su corazón hacía. Avanzo con más rapidez antes de ver los destrozos de aquella batalla anterior.
― Ulquiorra... ¡Ulquiorra! –Grito antes de poder ver uno de sus dedos entre todo aquel desastre-.
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Dejo salir un hondo y sonoro suspiro antes de abrir los ojos ante aquella luz cegadora que le indicaba que la salida estaba próxima. Orihime busco con la mirada a su joven pareja, encontrándolo enfrente de entrada que la llevaría a las Noches.
― Mujer, será mejor apresurarnos –Le dijo con aquella voz fría y pasiva-
― Si –dijo ella de forma segura antes de tragar saliva con cierto nervio-
"¿Eso era lo correcto, no?", se repitió aquella pregunta a sí misma.
Una pequeña ráfaga de viento helado se dejo sentir. Ulquiorra se adentro por aquella boca completamente oscura. Orihime cerró los ojos antes de morderse su labio inferior.
Ella podía que entrar. Ella debía entrar. Ella tenía que entrar.
A los ojos de la joven la puerta hacia el hueco mundo era entrar al mundo de Ulquiorra.
― Vamos –dijo al final Ulquiorra extenderle su mano-
"Si", se dijo antes de abrir los ojos ante aquella resolución. Orihime tomo la mano del joven, apretándola con cierta fuerza como respuesta a su ofrecimiento.
"Eso era lo correcto", se dijo.
Era lo correcto porque para Orihime en ese mundo estaba él.
Ulquiorra.
Solamente él y eso a Inoue Orihime le bastaba...
Continuara...
OK. Es la 1 de la mañana, no tengo muchas cosas que decir, este fanfic es un intento enorme de poder crear una historia con dos personajes muy poco manejados en el anime y manga.
Ulquiorra es difícil de escribir, y lo peor es que siento que todavía no capto su personalidad. Mil perdones con eso.
Orihime es demasiado niña en el anime, pero me gusta ponerla un poco más sensual de lo que de por sí ya es, ahora mismo no sé si quieran lincharme –risa de parte de la autora-
Y que digo, ¿¡Esperen la continuación para este fin de semana!? No lo creo. Este fanfic se está volviendo pesado, pero aun así no quiero dejarlo, porque la historia es linda, tendrá un final lindo, por eso mil perdones por tenerlo tan descuidado.
Ahora bien, la mayoría se dará cuenta que el cambio de escritura ha evolucionado, o por lo menos eso quiero pensar. Espero pronto poder cambiar los demás capítulos a una mejor forma.
De antemano muchas gracias por todos los comentarios, y por leerlo. Espero pronto subir el capitulo que sigue, esperando que el sueño traiga la idea y la inspiración.
