No soy propietaria ni creadora de Avatar The Last Airbender (En español, Avatar: La Leyenda de Aang), estos títulos les corresponden respectivamente a Nicklodeon y Michael Dante DiMartino/Bryan Konietzo.
14/11/2014
—Oh Sokka… eres tan dulce y tan apuesto—
Sokka escuchaba a Yue con adoración en sus ojos mientras la apretaba entre sus brazos, la luna iluminándolos en la terraza.
Sokka se inclinó para besar a su novia mientras le susurraba: —Yue… eres tan hermosa…te prometo que siempre estaremos juntos… te am-
—Soookaaaaa
El grito de su hermana llamándolo por su nombre así como la retirada de las mantas que le mantenían deliciosamente caliente, arrancó a Sokka del maravilloso sueño que noche tras noche lo transportaba a una tierra mágica donde no había guerra alguna, sus padres y Katara eran felices, las tribus del Agua eran nuevamente hermanas y él había sido escogido como el prometido de la princesa Yue por ser el hijo del Jefe de la Tribu Agua del Sur.
— ¿Qué quieres Katara?... apenas está amaneciendo… ah no, que aun no amanece acá en el Polo Norte… ¿Ya ha comenzado la invasión?... ¿Nos han hecho prisioneros?... ¿Aang ha regresado?… ¿El desayuno ya está servido?— preguntó Sokka medio dormido, su cuerpo en posición fetal, resistiéndose a separarse del colchón.
—Suficiente. ¡Sokka vístete! El Jefe Arnook ha ordenado a todos los guerreros Tribu Agua presentarse en el salón principal del Palacio— le informó Katara.
Sokka se incorporó instantáneamente y comenzó a vestirse a toda prisa, la adrenalina comenzó a fluir por todo su cuerpo al escuchar las palabras de su hermana haciendo que desapareciera cualquier gesto de cansancio o sueño.
— ¿Sabes qué ha pasado?— le preguntó a Katara.
—Parece ser que las tropas exploradoras han avistado la Armada del Almirante Zhao. Estarán aquí en unos cinco días y Arnook quiere planear la estrategia a seguir— le dijo Katara, para luego continuar, —Mientras tú te presentas ante el jefe, yo iré a practicar como me ha dicho el maestro Pakku. Nos veremos más tarde hermano—. Katara le dio entonces un pequeño abrazo y salió de la habitación.
—Lástima que los sueños, sueños son…—, suspiró Sokka para sí mientras terminaba de ponerse su traje de batalla.
Una vez estuvo vestido, el joven guerrero de la tribu agua del Sur salió de la habitación rumbo a la cocina para buscar su desayuno. Yagoda había acordado con el Jefe Arnook que él y su hermana serían sus huéspedes mientras durara su estancia en la Tribu, ya que ella vivía sola y tenía habitaciones vacías que podrían servir para ellos. Cuando llegó a la cocina, Sokka encontró en el mesón una fuente tapada en la que había una nota escrita dirigida a él. La abrió y la leyó en voz alta.
«Sokka,
Este es tu desayuno, te lo preparé con mucho cariño, Katara.
PD: Y antes que vayas otra vez a importunar a Yogoda como el otro día…
¿Que si hay más sushi para ti? ¡No!
¿Que si puedes tomar cosas de la despensa para prepararte más comida? ¡No!...
¿Que si puedes coger la fruta de Momo? ¡No y No!...
Besos, Katara»
—Aaaaarrrrrrggggghhhh—, gritó Sokka frustrado, mesándose la cabeza. —Mi hermana es una mandona y una malvada. Con el hambre que tengo y ella poniéndome a dieta… soy un chico en crecimiento…moriré de hambre antes pelear con la Nación del fuego—, murmuró mientras el rugido de su estómago resonaba en la cocina desierta.
Decidió con resignación comerse el desayuno que Katara le había dejado y muy a su pesar hacerle caso.
En el camino hacia el palacio del concejo, se cruzó con otros guerreros que venían hablando entre sí en dirección contraria a la que él iba.
— ¿Has escuchado la llamada a la movilización de todos los guerreros y maestros agua de la tribu por parte del Jefe Arnock?—, preguntó uno de ellos ansiosamente.
—Sí lo escuché. Por eso me presenté a primera hora esta mañana. Pero los guardias a la entrada nos informaron que la reunión se celebrará tres horas luego del mediodía, después que se reúnan los jefes.
Cuando Sokka escuchó a los hombres, decidió seguir con el plan que tenía esa mañana. Le había prometido a Yue llevarla a pasear con Appa.
Desde que la había conocido, Sokka no dejaba de pensar en ella. Había sido amor a primera vista, una de las chicas más bellas y dulces que había sobre la faz de la tierra y lo más increíble era que ella le correspondía.
En los diez días que llevaba de conocerla, ambos jóvenes se habían encontrado muchas veces en la calle y en celebraciones de la tribu. Sus conversaciones se habían convertido para Sokka en un remanso de paz a todas las tribulaciones que bullían en su mente desde la salida del Polo Sur y durante ellas, se dio cuenta de cómo se complementaban perfectamente. Mientras Yue era tranquila y delicada, Sokka era impulsivo y sarcástico, mientras que ella era sumisa y obediente, a él le gustaba retar todas las normas sociales. En todas esas ocasiones Sokka no había podido despegar su mirada de esos ojos azul claro como el cielo en un día soleado, deseando con todas sus fuerzas tener la oportunidad de acercarse a la princesa y ser algo más que un amigo.
—Si esto no es amor, entonces no sé que es—, reflexionó Sokka mientras iba a buscar a Yue.
Cuando la fue a recoger a casa, Yue lo tomó por sorpresa ya que lo abrazó colgándose de él como un naúfrago a un salvavidas en mitad de una tormenta.
—Sokka me alegro mucho de verte. ¡Por los Espíritus!, pensé que no podríamos despedirnos antes del inicio de las operaciones de guerra. Mi padre recién me ha dicho hoy. —, le dijo Yue al oído mientras continuaba estrechándolo entre sus brazos. Aunque medio ahogado por el abrazo, Sokka se sentía incapaz para detenerlo, disfrutando la sensación cálida que irradiaba desde su pecho a todo su cuerpo.
—Yu- Yu- Yue… Appa está esperándonos. Te llevaré a volar como te lo prometí. — Tartamudeaba con las mejillas rojas por la emoción.
Con eso, Sokka tomó de la mano a Yue y la ayudó a subir al arnés del bisonte. La princesa estaba muy excitada, algo raro en ella, pues nunca antes había montado en uno y mucho menos había volado en él.
—Pero Sokka, ¿Sí podrás controlar esta bestia peluda tú solo?—, preguntó con algo de miedo en su voz.
Sokka que ya había tomado su puesto en la cabeza de Appa, tensó las riendas y con algo de petulancia en su voz le dijo a la Princesa. —Recuerda princesa que aquí tienes a todo un guerrero de la Tribu Agua del Sur y además a uno de los compañeros del gran Avatar. No tienes nada que temer en mi compañía. Y en cuanto a manejar al bisonte... —, terminó con un guiño de sus ojos.
—Yiiip…Yippp— provocando la respuesta de Appa que emprendió el vuelo, los chillidos de alegría de Yue en la lejanía.
Cuando estuvieron a una distancia segura de la Tribu Agua del Norte… Sokka se volvió hacia la chica que más admiraba y en un arranque de osadía, venciendo su timidez natural, tomó una de sus manos entre las suyas mientras tomaba aire y cerraba los ojos, temeroso de perder el valor y no poder continuar expresando sus sentimientos.
—Yue… he esperado todo lo que he podido, pero ahora que comenzará la batalla, sé que no puedo esperar. No sé si volveré del frente, no sé si habrá un después para que volvamos a vernos…—, mientras Sokka hablaba, inconscientemente fue inclinando su rostro sobre el de Yue, —… sólo-, sólo quiero decirte que te quiero, que quiero ser algo más que un amigo para ti…—, antes que Sokka tuviera oportunidad de seguir, de pronto sintió el calor del cuerpo de Yue presionado contra el suyo y cuando abrió los ojos vio su hermoso rostro con los ojos llenos de emoción a escasos centímetros del suyo y sus bellos labios pronunciando la frase más dulce que nunca antes había escuchado de chica alguna… —Yo también te quiero Sokka—
Con la aurora boreal de fondo, el beso que siguió fue dulce y suave, con la calidez del amor recién revelado desafiando el frío extremo del Polo Norte, el roce de los labios y la unión de dos corazones desafiando el horror de la guerra. No querían que terminara, pero Appa necesitaba que lo guiaran y ambos sabían que solo era el principio de algo aun más hermoso que una amistad.
—¿Yue, mi vida, quieres que regresemos a tu casa…?—, preguntó Sokka titubeante.
Yue, sumida profundamente en sus pensamientos, levantó la cabeza y con aire decidido se desplazó por el arnés hasta sentarse en la cabeza de Appa junto a Sokka.
—No mi amor… la reunión con mi padre será más tarde lo que nos da unas horas más para nosotros… pongamos rumbo a un sitio especial que quiero mostrarte… no quiero que nuestro tiempo juntos termine aún…—, le susurró Yue dándole un beso en la mejilla y apuntando en una dirección, a lo que Sokka accedió de buena gana.
N/A: como siempre gracias a mis leales lectores por sus reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16, el invitado desconocido que ha estado revisando desde el capítulo 3). Sin ustedes esta historia no sería tan entretenida de escribir. Espero que me den a conocer sus opiniones sobre el capítulo. También, comentarles que el próximo capítulo será publicado el otro año, por lo que aprovecho para desearles feliz navidad y feliz año nuevo. Saludos.
A/N: As always I'd like to thank to all my loyal readers for all their reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16 and the unknown guest who has been reviewing from chapter 3). Without you this story wouldn't be too enjoyable to write and I really love your reviews. I hope your opinion of the chapter. Also, I want to tell you that the next chapter will be published next year, so I wish you merry christmas and happy new year. Greetings.
FANATLA
