Bueno en principio iba a ser el utlimo capitulo, pero al final decidi dividirlo en dos. espero que lo disfruten y advierto que lleva lemon, para que luego no digan xddd
ni Mahou Shoujo Lyrical Nanoha ni sus personajes me pertenecen.
Situaciones
Pasión. Primera parte.
POV Takamachi Nanoha.
Habían pasado ya varias semanas desde nuestro mal entendido. Era curioso cómo con solo unas palabras se podían arreglar las cosas. Aunque no puedo negar que cuantos más días pasaban más deseaba que me hiciera suya. Sentir su cuerpo era algo que solo de pensarlo hacia que mi piel ardiera hasta a veces incluso quemarme. Muchas veces cuando nos mirábamos hablando de cualquier cosa o nos besábamos ella se sonrojaba mucho, al igual que yo. A veces y sin ningún motivo nos poníamos rojas cómo tontas. Y si ella se ponía así por los mismos motivos que yo es que realmente me deseaba tanto cómo yo a ella. Aunque en realidad no tuviéramos prisa por hacerlo, yo sabía que en algún momento todo aquel deseo y toda aquella pasión acabaría cayendo por su propio peso.
Y un día cualquiera sin más ocurrió…
Cómo todo los días nos dirigíamos a casa después del instituto. Hayate-chan y Arisa-chan nos acompañaban, íbamos de la mano aquel día, Fate-chan iba algo avergonzada porque Hayate-chan no paraba de burlarse de ella y Arisa-chan tenía cara de interrogante, de saber que estaba ocurriendo. "pero se puede saber ¿Qué demonios os pasa últimamente? Dijo Arisa-chan que estaba más adelantada que nosotras, parándose y mirándonos esperando una respuesta. Mire a Fate-chan que había desviado la cara y hasta notaba cómo le temblaban las manos. Sin duda la timidez de Fate-chan era adorable, me daban ganas de abrazarla cada vez que se ponía así. "Veras Arisa-chan, Fate-chan y yo, estamos saliendo" Arisa-chan nos miro con cara perversa parecida a las de Hayate-chan, y empezó a reírse a carcajada "no sé porque no me sorprende. Bueno parejita ¿y ya habéis hecho cositas?" aquella pregunta hizo que Fate-chan se parara en seco y la mirara con el ceño fruncido. "¡e...eso n... no es d… de tu incum…Incumbencia!" vocifero Fate-chan aun más nerviosa. No soltaba mi mano y la mire un momento, se la veía preciosa con el uniforme, aunque ella siempre lo estaba. Pero aquel día tenía algo que no hacía sino hacerme sentir mariposas en el estomago, cómo cuando te subes a la montaña rusa y esta cae precipitadamente, ese hormigueo, esa sensación me producía aquel día tan normal como cualquier otro.
Seguimos caminando después de despedir a nuestras dos amigas. Ella iba callada todo el rato y con la cabeza agachada, aun podía verse ese precioso sonrojo en sus mejillas. Ella paro un momento. Recuerdo que era primavera y los cerezos soltaban sus flores con la brisa fresca. Allí cogida de mi mano, en aquel pequeño parque lleno de cerezos florecidos despojándose de las sakuras más hermosas, o tal vez solo por estar Fate-chan allí ya lo eran, me miro. Sonreí al ver que ella intentaba decir algo que no le salía, y se iba poniendo más y más roja, logrando ponerme también a mí. Solo menciono una pregunta de sus labios que hizo contraer mi pecho "Nanoha… ¿vienes a mi casa?" me puse nerviosa porque sabía lo que ella realmente me estaba preguntando, al no poder pronunciar palabra por la mezcla de emoción y nervios solo asentí con mi cabeza, dirigiéndonos allí, y notando que ella iba a un paso calmado cómo dando un pequeño paseo. Repentinamente se la veía muy tranquila, muy sosegada y yo…yo cada vez estaba más alterada.
"Nanoha no debe preocuparse, ella sabe que yo la voy a amar siempre, porque esto que siento dentro de mí, se que estará ahí, y constantemente mis ojos solo reflejaran el brillo de los suyos" la mire sonrojándome violentamente, no me esperaba aquellas palabras que aceleraron mi corazón pero que extrañamente, calmaron mis nervios al instante. Era cierto, yo también la amaría por siempre, y pasara lo que pasara solo podría mirarla a ella de ese modo. Me pareció tan tierno que mientras seguíamos caminando muy despacio me pegue más a ella rodeando con mis manos su brazo y apoyando mi cabeza en su hombro. Para mí era cómo un sueño vivir todo eso con ella.
Yo estaba sentada en la mesa del salón, en el suelo cómo hacia siempre. Y ella se sentó a mi lado sacando de su carpeta los ejercicios que debíamos repasar para el día siguiente, tendríamos un examen, así que todo eso se sumaba aun más a mis nervios. Yo hice lo mismo. Lindy-san nos trajo té con una de sus características sonrisas, ella nos comento que tendría mucho trabajo y que esa noche no estaría. Y cómo teníamos que estudiar para el maldito examen le comente que seguramente me quedaría a dormir allí. Ella me miro y volvió a sonreír de un modo que no sabría cómo definirlo. Después de un buen rato la madre de Fate-chan se fue despidiéndose de nosotras.
Ya llevábamos varias horas estudiando sin parar, y mis nervios por fin habían cesado, estaba mucho más tranquila. Por un momento creí que iba a pasar algo, sonreí para mí misma. Eso no podía ser, estaba segura de que Fate-chan no sentía esa necesidad cómo yo, pues desde que hablamos había cambiado por completo. Cuando nos besábamos ya no parecía que quisiera seguir a más. Y sus besos eran mucho más dulces y profundos, de esos que hacen volar cómo siempre he pensado. En ese momento me puse a pensar en lo bien que ella besaba y sin darme cuenta me puse muy roja llamando la atención de esta, que se me había quedado mirando con cara interrogante. La mire y le sonreí acercándome a ella para dale un pequeño beso. Sentí el calor de sus labios y lo que parecía iba a ser corto empezó a profundizarse más de lo que creía y a alargarse más de lo que pensaba.
Sentí cómo ella soltaba el bolígrafo de la mano y me rodeaba por la cintura, apretándome más. Pronto comencé a sentir cómo de nuevo mi piel quemaba y mis mejillas ardían, con su lengua en mi boca, dejándome sin palabras y haciendo que mi corazón fuera más rápido y las mariposas de mi estomago volaran velozmente. Poco a poco me fue echando hacia atrás hasta recostarme del todo. Sus labios me estaban volviendo loca por completo, y mis manos por si solas tomaron el dominio retirando el lazo de su uniforme, mientras ella comenzaba a bajar suavemente por mi cuello. No podía creerlo, pensaba que me pondría nerviosa cuando llegara el momento, pero me sentía tan a gusto que no podía parar.
Una de sus manos desabotonaba furtivamente mi camisa abriéndola poco a poco y besando mi piel haciéndome soltar un pequeño gemido, donde se hizo notar cómo ella se estremecía. Subió de nuevo hasta mi oído saboreándome cómo si de un helado me tratara. "¿estás segura Nanoha?" susurro en mi oído mientras yo rodee su cuello con mis brazos "deseo que Fate-chan me haga suya" murmure sintiendo de nuevo esos labios en mi piel levantándome de nuevo y atrayéndome hacia ella para sentarme en sus piernas y terminar de desabrochar mi camisa, haciéndose camino con su lengua por mi cuerpo. Muy despacio y sin dejar de besarme retiro la camisa dejándola caer al suelo, se quedo contemplándome un minuto algo sonrojada, mientras me acariciaba con su mano el pecho bajando hasta mi estomago. Sus ojos carmesí brillaban más que nunca mientras me miraban con deseo haciendo ruborizarme a mí también.
Cogí sus manos entre las mías llevándolas a mi espalda para retirar esa parte de ropa interior, ella avergonzada desvió la mirada mientras notaba cómo se soltaba la trabilla del sujetador y lo iba retirando lentamente. Me hizo gracia cómo agachaba la cabeza totalmente roja mientras miraba de reojo y notaba cómo su respiración se agitaba. "Fate-chan…" dije en modo de suplica ya que quería que me tocara. Agarre una de sus manos y la puse en uno de mis pechos "Fate-chan…te….te deseo…y de…deseo ser tuya" ella giro su rostro encarándome y mirándome con más pasión a los ojos. Me fui acercando despacio a ella mientras sentía aquella mano abrasarme la piel cuando comenzó a masajear mi pecho, logrando excitarme cada vez mas mientras nos volvíamos a besar, pero esta vez necesitando mas de sus labios.
Su otra mano intranquila comenzó a acariciar mi pierna mientras nos seguíamos besando y yo la rodeaba por el cuello con mis brazos, quería sentirla, su calor, su mirada, su boca, su cuerpo. Desabroche los botones de su camisa retirándosela mientras ella seguía explorando con su boca mi cuello. Pronto sus caricias comenzaron a hacerse más constantes, mientras yo le desabotonaba esa parte que me impedía sentir su calor por abrazamos y que bien se sentía. Sus labios de nuevo iban bajando muy despacio por mi busto, me echo hacia atrás de nuevo mientras comenzó a rozar con su lengua mis pechos, consiguiendo que mis gemidos se hicieran más notables. Iba descubriendo poco a poco sensaciones nuevas mientras seguía acariciando con sus labios mis senos. Cogí una de sus manos y la puse en mis labios haciendo que parara de lleno y se me quedara mirando. Estaba preciosa con ese sonrojo en sus mejillas, lo avive cuando empecé a darle besos en aquellos dedos que tanto me enloquecían, ella como si de un acto de reflejo se tratara se puso a mi altura mirándome a los ojos mientras me introducía en la boca uno de esos dedos y jugaba con mi lengua. Su respiración cada vez más excitada y su mirada fija en mis actos lograban provocarme aun más. Retiro su mano muy despacio para volver a besarme apasionadamente. Con mis piernas a ambos lados de su cuerpo la rodeaba por la cintura atrayéndola más a mí. Mientras algunos mechones de su pelo rozaban mi piel. Me volvió a agarrar para incorporarme, se levando de suelo dejándose cae en el sofá y llevándome con ella y sentándome encima, volvió a mis pechos erectos, que parecía que ardían aplacándolos con su húmeda boca. Otro gemido mas salía incontrolable de mis labios, cuando sentí sus manos bajo la falda acariciando mis muslos y encaminándose hasta mi entrepierna.
Me enloquecía, me hacia volar, me hacía sentir la persona más especial del universo. Lograba que me fundiera con ella. Conseguía hacerme estremecer con sus labios. Hacía que no pudiera vivir luego sin ella. Necesitaba de ella más que de la vida misma. En esos momentos ya no había nervios. Ni tampoco vergüenza, deseaba tanto de ella que solo quería sentirla. Cómo me miraba, cómo me tocaba, cómo me amaba. Su dulce aroma, su dulce piel. Me volvía loca pensar que un día la pudiera perder. Pero sabía que siempre estaríamos juntas y que a donde ella fuera iría yo. Siempre. Porque continuamente seria así. Por eso la amaba tanto. Amaba cada parte de su corazón que me entregaba día a día, con sus cálidas sonrisas, con su preciosa mirada. Cuando me abrazaba, cuando me besaba. Cuando me hacia suya cómo la primera vez. Jamás pensé que estar a su lado me haría tan feliz cómo lo soy ahora…
hasta el proximo capi ^^
