No soy propietaria ni creadora de Avatar The Last Airbender (En español, Avatar: La Leyenda de Aang), estos títulos les corresponden respectivamente a Nicklodeon y Michael Dante DiMartino/Bryan Konietzo.

05/01/2015


El príncipe Zuko no era del tipo tierno, especialmente desde su destierro. Y menos cuando de llevar a cabo su misión se trataba. Porque para él las emociones se habían convertido en debilidades, porque era por culpa de esas emociones que su padre lo había marcado y desterrado con la interminable misión de encontrar y capturar al Avatar, porque casi tres años después Zuko aun recordaba con diáfana claridad aquel trágico día del agni kai…

Ozai permanecía furioso de pie, sin prestar atención alguna al rostro aterrorizado de su hijo, arrodillado frente a él e implorando su misericordia en la plataforma del Agni Kai.

—Por favor Padre, yo solo pensaba en lo mejor para la Nación del Fuego…Siento haber hablado así… no pretendía faltarte al respeto. Soy tu hijo fiel—, la voz sollozante de Zuko sonaba temblorosa mientras hablaba con la frente pegada al piso.

—Lucharás por tu honor Príncipe. ¡LEVÁNTATE Y LUCHA!—, bramó Ozai levantándolo del suelo con facilidad por la cola de caballo sin que Zuko ofreciera resistencia alguna.

—¡NO!... ¡NO LUCHARÉ CONTRA TI PADRE!... ¡PERDÓNAME POR FAVOR!—, continuó implorando en vano un histérico y sollozante Zuko, intentando desesperadamente liberar su cabello del puño de su padre con ambas manos.

—Aprenderás respeto y el sufrimiento será tu maestro…—, le dijo sádicamente Ozai mientras empezó a golpearle con puños y patadas envueltos en fuego, disfrutando con los gritos de dolor de su hijo que no levantó un dedo para defenderse.

Cuando Zuko, semidesmayado en el suelo de la plataforma no pudo levantarse más, lo último que vio de su padre antes de perder el conocimiento fue su mano cubierta en llamas rojizo azuladas acercándose al lado izquierdo de su rostro y el último recuerdo claro en su mente luego de eso fue el dolor insoportable junto con el aroma de la carne quemada, así como el sonido de las carcajadas de placer de su padre en respuesta a los aullidos salvajes que salían sin control de su garganta…

Pero eso cambió en el momento que presenció, escondido en los ductos de ventilación, toda la aterradora escena que se desarrollaba debajo de él involucrando a Zhao, el Avatar y su tío.

Cuando Zhao, los guardias y Iroh salieron de la celda, el desgarrador llanto del Avatar sacudió su alma hasta los cimientos. Era el mismo llanto con el que él despertaba luego de escapar de una pesadilla. Pero para el Avatar la pesadilla era interminable y quién sabe si alguna vez terminaría.

En todo el tiempo que Zuko había conocido al Avatar, ni una sola vez había el chico intentado hacerle daño seriamente, a pesar de los constantes ataques de Zuko contra él y sus amigos. A cambio, le había ofrecido su amistad, algo que Zuko había rechazado, no porque no considerara ni por un momento la posibilidad, sino porque se interponía en su camino de vuelta a su padre y la recuperación de su honor.

«Su padre….»

Ahora, frente a la visión de su más digno adversario, el Avatar, completamente derrotado y humillado, Zuko por fin decidió poner en perspectiva todo lo que le había sucedido hasta ahora porque, ¡Espíritus! ya no podía mentirse más a sí mismo. Su padre nunca le había querido, sólo le había soportado como una odiosa obligación, alejando a su madre de su hermana y él a la primera oportunidad que se le presentó, negándoles a sus hijos todo el cariño y todo el amor haciéndoles competir entre ellos por su atención con el fin de controlarles completamente y en el caso de Zuko, despreciándolo abiertamente.

Esa había sido la historia de su vida hasta ese fatídico día, en que Zuko le dio la oportunidad perfecta a su padre Ozai para librarse de él de una vez por todas. Y Ozai había aprovechado con creces la oportunidad, se había vengado en su propio hijo de todos los errores que él mismo había cometido y en el ínterin había logrado apartarlo de su hermana Azula, matando dos pájaros de un solo tiro: deshacerse de un idiota que más que un hijo era un lastre y además mantener una poderosa marioneta a la que controlar.

Y él, como el idiota que era, como el eterno niño ansioso de no defraudar a su padre, había iniciado sin pensárselo dos veces, la imposible misión que Ozai le había encomendado: atrapar al Avatar y llevarlo ante él.

«Cómo si eso hubiese sido posible», pensó Zuko con sorna por enésima vez. Con lo que Ozai no contaba era con que, contra todo pronóstico, el Avatar iba a hacer su regreso triunfal cien años después del genocidio de su gente.

Y cuando el Avatar despertó, también renació la esperanza de Zuko de tener el amor y la aprobación de su padre, algo que desesperadamente siempre había dado por sentado porque imaginar algo distinto, como que su padre nunca le había querido y nunca le querría, era algo muy doloroso para siquiera pensarlo.

Sin embargo la perspectiva de capturar y llevar triunfalmente al Avatar frente al señor del Fuego y recuperar su honor perdido, pronto chocó diametralmente con la idea perversa de que probablemente Ozai torturaría cruel y lentamente al Avatar, un chico más joven que él, un niño apenas, un concepto completamente inmoral para Zuko, especialmente ahora que había sido testigo de lo que un simple sirviente como Zhao ya había hecho. Todo eso sin contar con que además, de eso ahora estaba Zuko seguro, Ozai encontraría alguna ridícula excusa para traicionarles a él y a su tío.

«Su tío…»

Mientras Ozai se comportaba como un completo estúpido con Zuko, Iroh en el otro lado se había convertido en su maestro, su amigo, su cómplice, su compañero en el exilio por escogencia más no por obligación y su conciencia. Iroh, quien a su vez había perdido lo más valioso en la vida, a su mujer y a su único hijo, había ciertamente adoptado entonces a su sobrino descarriado, dándole a Zuko algo que hasta ahora se negaba ciegamente a aceptar… un padre.

Porque era a Iroh y no a Ozai, a quien Zuko recurría de niño cuando extrañaba a su madre, cuando su hermana le atacaba, cuando se sentía solo, cuando necesitaba un consejo. Fue Iroh quien le regaló y enseñó a utilizar su primera espada y no Ozai. Fue de Iroh con sus pacientes lecciones y no Ozai con sus brutales métodos de enseñanza de quien aprendió todo lo que sabía sobre fuego control. Fue Iroh quien le enseñó a tratar justamente a sus hombres y no Ozai quien no dudaba en usarlos como carne de cañón. Y sobre todo, fue Iroh el que nunca dudó de él cuando dijo que atraparía al Avatar aun cuando no se había sabido nada de él en los últimos cien años.

Y mientras él, a pesar de todo lo malo, aun tenía un tío que le quería como a un hijo y que era como un padre para él, una tripulación que aunque puede que no le estimara por lo menos ya le respetaba, una nación a la que podía volver en un futuro… ¿Qué tenía el Avatar? ¿Qué le quedaba después de esto?

«No mucho» pensó Zuko mientras una solitaria lágrima caía por su mejilla derecha. Aun reflexionaba cuando vio que su tío volvía a entrar a la celda y ofrecía su consuelo al chico.

Fue entonces que llegó a la conclusión de que quizás había sido una suerte que su padre le desterrase, ya que había sido la única manera de quitarse la venda de los ojos y darse cuenta que había personas en peor situación que él, así como de todas las mentiras que hasta ese momento habían rodeado su vida.

Fue entonces que Zuko tomó la decisión de ayudar a su tío y darle al Avatar la esperanza que este inadvertidamente le había dado a él. Esperaría el mejor momento para hablar con él más adelante, pensó mientras volvía sigilosamente a la barcaza.

Era hora de liberar al Avatar y ayudarle a acabar con el imperio del terror de la Nación del Fuego. Al cuerno con Ozai, al cuerno con Azula y al cuerno con él mismo. Zuko se lo debía a su tío y a todas las personas que habían sufrido, incluyendo la gente de su nación, por cuenta de la locura de su familia.


N/A: como siempre gracias a mis leales lectores por sus reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16, el invitado desconocido que ha estado revisando desde el capítulo 3). Sin ustedes esta historia no sería tan entretenida de escribir. Espero que me den a conocer sus opiniones sobre este capítulo. También quiero agradecerles por sus deseos de una feliz navidad y feliz año nuevo porque esos deseos se hicieron realidad. Saludos.

A/N: As always I'd like to thank to all my loyal readers for all their reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16 and the unknown guest who has been reviewing from chapter 3). Without you this story wouldn't be too enjoyable to write and I really love all your reviews. I hope your opinion of this chapter. Also, I want to thank you for all your merry christmas and happy new year's wishes because they got real for me. Greetings.