No soy propietaria ni creadora de Avatar The Last Airbender (En español, Avatar: La Leyenda de Aang), estos títulos les corresponden respectivamente a Nicklodeon y Michael Dante DiMartino/Bryan Konietzo.
10/01/2015
El General retirado Iroh, consejero de guerra honorario, ex príncipe heredero al título del Señor del Fuego, el famoso Dragón del Oeste, gran estadista y héroe de la Nación del Fuego, no tenía ni idea de lo que iba a hacer.
Aunque ya llevaba un tiempo rumiando la forma de liberar al Avatar, ni por un momento habría adivinado que tendría que hacerlo de manera tan precipitada.
Zhao ahora estaba lejos, pero el Avatar estaba tan débil que no sólo no sería de ayuda, sino que además representaba un estorbo, una carga.
Iroh, quien aun cargaba con el chico inconsciente en sus brazos, se dio cuenta que no era capaz de dejarlo atrás al alcance de las garras de Zhao, para ir a su barco a hablar con Zuko y planear bien la huida.
Zhao estaba ahora reunido con los comandantes planificando el ataque, pero Iroh no estaba seguro de cuánto tiempo dispondría antes que el Almirante cediera a la tentación de hacer otra «visita» a su prisionero. Porque si de algo estaba desgraciadamente seguro, era que Zhao era adicto a torturar a sus prisioneros, siendo ahora Aang el objeto de su «afecto», con la violación como uno de los castigos más placenteros de infligir.
Sin embargo, también era consciente que otro día más en esta cámara del horror y ya no habría Avatar para liberar, ya fuera porque muriera o peor aún, porque perdiera la razón.
En medio de su tribulación, no escuchó que la puerta se abría hasta que fue muy tarde, permitiendo la entrada a los guardias de Zhao. Iroh se maldijo internamente por su descuido y se preparó para la pelea, cuando de pronto el primer guardia levantó los brazos y dio un paso adelante hablándole: —General Iroh no se enfade, venimos en son de paz…
Iroh estudió la postura de los guardias y una vez estuvo seguro de sus intenciones pacíficas, les dio la espalda para colocar suavemente a Aang en el piso envolviéndolo con cuidado en su propia capa. Luego se dirigió a los guardias, a quienes lanzó una dura mirada.
—Explíquenme por favor caballeros… ¿Qué diablos ha pasado aquí con este prisionero?
Los hombres se miraron entre sí, claramente muy avergonzados y asustados para hablar. Entonces, el guardia de mayor edad, el que había estado a la entrada de la celda cuando llegó Iroh, se aclaró la garganta y comenzó lentamente a hablar con voz temblorosa.
—General Iroh, por favor, déjenos explicarle— dijo el guardia escogiendo con cuidado sus siguientes palabras…
—Al principio, una vez capturado el Avatar, el Almirante Zhao en persona nos escogió personalmente, a mí y a otros once compañeros, para ser su guardia personal y evitar que escapase, así como para ayudar en el interrogatorio al prisionero. Nada que no hubiésemos hecho antes, excepto porque este chico era el Avatar—. El hombre calló un momento para luego continuar.
—Las primeras horas que estuvimos vigilándolo, el Avatar intentó hablar con nosotros, lo cual fue muy incómodo porque, como ya usted lo sabe, es apenas un niño… uno muy talentoso y un gran maestro aire… pero ni más ni menos que un niño…. Y todos comenzamos a pensar en nuestras familias, en nuestros hijos, en esta guerra que no termina….
Se hizo otro silencio y entonces el hombre continuó hablando.
—Luego comenzaron las torturas… no nos lo podíamos creer. Zhao estaba matando en vida a un ser inocente, a un chico indefenso, un chico que podía ser hijo o hermano, nuestro o de nuestros vecinos— el hombre volvió a hacer una pausa para tragar saliva y luego continuó.
—No voy a hablar de las torturas porque usted ya ha visto una muestra de cómo eran…. Lo único que puedo decir es que nos obligó a presenciarlas una y otra vez. Llegó el momento en que varios compañeros se suicidaron porque no podían dormir pensando que, en caso de ganar la guerra, serían hombres como Zhao los que quedarían al mando.
—Otros fueron «castigados» por Zhao con la muerte… su pecado había sido el tratar de ayudar a comer al chico en el caso de uno, intentar limpiarle una herida infectada en el caso de otro o decirle al Avatar que sus amigos habían escapado sanos y salvos cuando Zhao le había dicho que sus amigos habían muerto a manos de sus perseguidores—, el guardia bajó la mirada momentáneamente, con aire compungido, para luego seguir narrando su historia.
—A todos les mató atrozmente frente al chico que, de eso estoy seguro, se culpó de todas y cada una de sus muertes… Luego de que Zhao asesinara al último, el Avatar no volvió a dirigirnos la palabra ni a mirarnos a la cara, se encerró completamente en sí mismo, probablemente con la esperanza de evitar más muertes…. Las ironías del destino, el prisionero cuidando de sus carceleros…
El hombre estaba llorando como un niño para cuando terminó de hablar, pero se recompuso y siguió su relato. Iroh estaba lívido de la ira, aunque decidió continuar escuchando su relato en silencio y guardarse cualquier comentario para sí mismo en ese momento.
—Es por eso que estamos aquí. Nosotros somos los últimos guardias que quedamos del grupo original y somos conscientes de nuestra culpa en todo lo que ha sucedido. Zhao no es el único culpable de destrozar a un inocente, lo ha hecho porque nosotros lo hemos permitido y aunque es tarde para arrepentirnos queremos enmendar nuestro error ayudándole a liberar al Avatar. Nuestra consciencia no nos permitiría seguir vivos de no hacerlo y probablemente el Almirante ya estaba pensando en asesinarnos para no dejar testigos y sustituirnos por otros guardias.
—Lo que queremos decir señor…— dijo un guardia joven interrumpiendo a su compañero, —Es, que si usted nos lo permite, le ayudaremos a liberar al chico y serviremos fielmente bajo sus órdenes de aquí en adelante
Los hombres permanecieron callados, a la espera de una respuesta por parte de Iroh, quien lo meditó durante un par de minutos antes de dirigirse nuevamente a ellos.
— ¿Cuáles son sus nombres soldados?— preguntó Iroh en tono militar.
Al escuchar la pregunta, los guardias se pusieron en posición de firmes y respondieron con el saludo militar.
— ¡Cabo Li, Señor!—, dijo el hombre que primero había hablado.
— ¡Alferez Wei, Señor!—, dijo el que había hablado de último.
— ¡Soldado Feng, Señor!
— ¡Soldado Yong, Señor!
— ¡Soldado Yi, Señor!
— ¡Soldado Hao, Señor!
Iroh entonces se puso en posición de firmes y comenzó a darles órdenes:
—Yi y Hao. Lleven al Avatar a mi barcaza. Utilicen alguna manta para esconderlo del resto de la tripulación.
—Feng y Yong. Busquen medicinas en el botiquín del barco. Si alguno pregunta, digan que son órdenes del Almirante Zhao.
—Li y Wei, vengan conmigo. Tengo una misión muy peligrosa que encomendarles, pero confío plenamente en ustedes para llevarla a cabo.
Iroh procedió entonces a sentarse frente a una pequeña mesa en la esquina de la estancia para escribir una corta misiva. Al terminar la guardó en un sobre de cuero sellado, junto con una pequeña ficha de Pai Sho con el dibujo de un loto blanco. Se volvió hacia sus hombres y les entregó el sobre cerrado.
—Debéis buscar un bote libre y entregar este sobre y su contenido a Pakku, maestro agua de la tribu del Norte. No me importa cómo lo hagan o los métodos que utilicen, pero espero su respuesta a más tardar en un día. Es el máximo tiempo del que temo disponemos para liberar al Avatar. Tampoco hace falta que les recuerde que Zhao debe estar echando ya de menos su tiempo con él.
Li y Wei temblaron con la última frase de Iroh, pero no dijeron nada. Se miraron entre sí, asintieron, guardaron la carta y sin mediar palabra salieron de la estancia.
N/A: como siempre gracias a mis leales lectores por sus reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16, el invitado desconocido que ha estado revisando desde el capítulo 3) a los que además se han unido Devil in my shoes y Lover fics1. Sin ustedes esta historia no sería tan entretenida de escribir. Espero que todos los que siguen la historia y aun no opinan me den a conocer sus opiniones sobre este capítulo o los previos. Saludos.
A/N: As always I'd like to thank to all my loyal readers for all their reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16 and the unknown guest who has been reviewing from chapter 3) and also to Devil in my shoes y Lover fics1. Without you this story wouldn't be too enjoyable to write and I really love all your reviews and ideas. Greetings.
