No soy propietaria ni creadora de Avatar The Last Airbender (En español, Avatar: La Leyenda de Aang), estos títulos les corresponden respectivamente a Nicklodeon y Michael Dante DiMartino/Bryan Konietzo.
ACLARACIÓN: Estoy publicando nuevamente este capítulo luego de editarlo, porque sentía (Y así también me lo hicieron saber mis lectores. Muchísimas gracias a todos ustedes), que el publicado previamente era excesivamente corto y anodino, para lo que he adicionado algo más a lo ya publicado. Espero que este les guste y espero sus opiniones. Gracias.
29/01/2015
CAPÍTULO 15
El sol descendía rápidamente en el horizonte mientras las temperaturas bajaban en picada en el Polo Sur. En la Tribu Agua del Norte, la actividad febril del día poco a poco iba disminuyendo a medida que la luz del día se iba atenuando, quienes no eran ni guerreros ni maestros agua volvían a sus casas para pasar la noche. Mientras tanto, en una explanada en los límites de la ciudad, los maestros agua continuaban su entrenamiento.
Pakku se encontraba con Katara y el resto de sus alumnos practicando maniobras ofensivas de Agua control. Ante la inminente confrontación con la Armada de la Nación del Fuego, el maestro había intensificado las prácticas en las diferentes técnicas de agua control, haciendo énfasis en aquellas dirigidas a neutralizar los ataques de los maestros fuego, no podían darse el lujo de perder a ninguno de ellos. La Tribu Agua del Norte se enorgullecía del entrenamiento al que eran sometidos sus maestros agua, lo que le permitía tener una poderosa fuerza de defensa frente a las fuerzas enemigas y Pakku en esos momentos era la cabeza visible de esa fuerza.
Observaba atentamente como sus alumnos habituales luchaban con la técnica que les había enseñado un mes atrás, mientras que Katara que apenas ayer había comenzado a aprenderla, ya casi la había dominado. Mientras la observaba dominando fluidamente su elemento, Pakku pensó en cuánto se parecía a su abuela, el amor de su vida: Kanna. Habían pasado sesenta años, pero viendo a Katara progresar rápidamente en el aprendizaje de las técnicas más difíciles de agua control, Pakku no pudo evitar preguntarse por enésima vez como había sido tan tonto para perder a Kanna por las estúpidas leyes misóginas de su tribu… y aun peor, cómo había sido más idiota todavía, al no haber ido tras ella para disculparse y recuperarla.
Tan absorto estaba en sus pensamientos que al principio no escuchó los gritos de los dos guerreros agua que le llamaban a lo lejos.
—Maestro Pakku… maestro Pakku— gritaban desesperadamente. Cuando por fin los escuchó, Pakku decidió desplazarse rápidamente hasta donde se encontraban deslizándose por el hielo con agua control.
— ¿Qué sucede? ¿Cuál es la prisa?—. Preguntó sobresaltado.
—Maestro…— le informaron los guerreros jadeando por el esfuerzo hecho para llegar rápido. —Hemos atrapado a dos soldados de la Nación del Fuego, Maestro. Han llegado al pie de la gran muralla medio muertos de la hipotermia y directamente se han entregado. Aseguran que tienen un mensaje que entregarle y que solo hablarán con usted—. Continuaron explicando los guerreros mientras llevaban a Pakku al encuentro con los prisioneros.
Pakku se volvió hacia sus alumnos y les ordenó que formaran parejas para simular combates de agua control. No pudo evitar sonreír disimuladamente cuando escuchó los susurros de descontento entre sus alumnos, mientras discutían entre sí quien tendría el infortunio de entrenar con Katara. El día anterior tres de ellos, que habían intentado burlarse de ella por ser mujer, habían terminado congelados en la enfermería.
Mientras se dirigían a las celdas, Pakku les preguntó: — ¿Quién más sabe de la captura de estos hombres?
—Nadie más Maestro. Pensamos que usted debería ser el primero en saberlo. — Respondieron los guerreros.
— ¡Bien! Porque nadie más debe saberlo. Es una orden ¿Entendido?— les informó el maestro agua con el ceño fruncido.
—Pero maestro… las órdenes del Jefe son las de informarle de todo lo que pase— balbuceaban desconcertados.
—Ahora tenéis nuevas órdenes. Hacedme caso si no queréis terminar congelados— les amenazó el viejo maestro.
Viendo que hablaba en serio, los guerreros asintieron rápidamente con nerviosismo. Algo les decía que era mejor enfrentarse a un juicio por traición que a la ira de Pakku.
Cuando Pakku y sus acompañantes llegaron a una de las celdas en el palacio, los dos soldados enemigos intentaron trabajosamente ponerse de pie, atados de pies y manos como se encontraban. Pakku les dio una mirada y acto seguido se dirigió a sus guerreros.
—Dejadme a solas con los prisioneros. Es una orden—. El tono de su voz no dejaba lugar a dudas de lo que pasaría si le desobedecían.
—Sí maestro— respondieron estos.
Cuando se quedaron a solas, Pakku se dirigió a los dos soldados, vio la determinación y el coraje en sus rostros y los liberó de sus ataduras. —Yo soy Pakku. Dadme el mensaje, rápido.
Los hombres obedecieron en el acto y le entregaron un sobre. Luego permanecieron de pie esperando la respuesta del maestro agua.
Pakku abrió el sobre y sacó la ficha de Pai Sho, luego sacó la carta y comenzó a leerla. Su rostro concentrado en lo que decía, no demostró en ningún momento emoción alguna.
Al terminar de leer levantó la vista le pasó la carta a Li y le dijo rápidamente —Tú debes ser Li. Hazme un favor y quema este papel.
Li no dudó ni una vez y con una rápida maniobra de fuego control quemó la carta. Una vez lo hizo, Pakku se dirigió a ambos y les explicó —Ahora los sacaré de aquí y les proveeré con una canoa para que regresen con el General. Cuando le veáis deben decirle lo siguiente: —Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca…
Cuando los hombres se miraron entre sí, ligeramente extrañados por su petición, Pakku les dirigió una fiera mirada y les preguntó: — ¿Algún problema?
Los soldados sólo negaron con la cabeza sin decir palabra alguna y en ese momento Pakku derritió el suelo bajo sus pies y los transporto por un canal interno de agua hasta la falda de la muralla. Al llegar allí procedió a secarles usando agua control para retirar toda el agua que les empapaba y les enseñó las canoas ya listas para partir con todo tipo de pertrechos, instándoles a escoger una.
Una vez hecho esto, Pakku les dijo —Nos volveremos a ver. Recordad los que os he dicho, así como quemad todo rastro de esta embarcación apenas lleguéis al buque del General Iroh.
—Sí maestro— respondieron con una inclinación de la cabeza antes de marcharse a bordo de la canoa que surcaba silenciosamente las aguas oscuras del océano…
Cuando ya llevaban cerca de una hora de navegación, el más joven de los dos guardias rompió el silencio.
—Li… ¿Crees que hemos hecho lo correcto?— susurró Wei mientras su compañero remaba, haciendo que la canoa se deslizara velozmente sobre la superficie del agua en dirección al buque de Iroh.
— ¿A qué te refieres Wei? ¿Acaso tienes ahora dudas?— respondió Li disminuyendo la fuerza de sus brazadas.
—No tengo duda alguna sobre lo que hemos hecho… nuestros compañeros muertos se lo merecen… ayudar al General Iroh a liberar al Avatar para que derrote al Señor del Fuego Ozai y termine esta guerra es lo correcto… y además Zhao planeaba matarnos. Ya había comenzado a buscar reemplazos dentro de la flota según los mensajes de los compañeros— volvió a susurrar Wei. Tragó saliva para luego seguir susurrando. —Lo que sucede es que tengo miedo ya no por nosotros, sino por nuestras familias, por todos los que hemos dejado atrás. Zhao es capaz de hacerlos prisioneros y matarles sólo por el placer de hacerlo, como venganza en contra nuestra… hace un año que no veo a mi hijo de seis años y al embarcarme mi esposa estaba embarazada. Mi hija nació hace unos tres meses…— Wei ahogó un sollozo al terminar de hablar.
Li, que había dejado de remar completamente, lo miró serenamente antes de responderle.
—Wei… ¿Conoces la historia de Chen?— le preguntó quedamente.
— ¡Woah!… ¿Te refieres acaso a nuestro compañero más joven, muerto a manos de Zhao?— preguntó a su vez Wei.
—Sí… él. Verás, no pensaba decir nada al respecto, pero no podemos permitirnos el lujo de tener dudas. Así que escucha…
…
—Soldado Chen acérquese para recibir su nueva asignación— Zhao dio la orden sentado detrás de su escritorio mientras Chen y su superior inmediato, el cabo Li, formaban frente a él.
El aludido dio el paso enfrente. Su rostro era el de un chico de unos dieciséis años, intimidado por la dureza del trato de Zhao.
—He leído su expediente y a pesar de su juventud debo decir que me ha gustado lo que he visto— dijo Zhao conversacionalmente mientras revisaba unas hojas. —Maestro fuego a los 12 años de edad, buen desempeño en la escuela militar con excelentes calificaciones en materias básicas y avanzadas en codificación de datos y comunicaciones militares, se unió a la armada a los quince años.
Zhao levantó la vista y mirándolo fijamente prosiguió. —Como ya saben, hace algunas horas que hemos logrado la captura del mayor enemigo de Señor del Fuego y de nuestra Nación. El Avatar es mi prisionero y ahora necesito escoger personalmente a los hombres que estarán directamente encargados de su custodia y la logística en las operaciones que se deriven de este hecho. Una de las más importantes es la comunicación fiable con la plana mayor y el Señor del Fuego sobre nuestros avances y es en esta parte que sus conocimientos serán de gran utilidad para nuestra gloriosa armada. De más está decir que una vez hayamos acabado con los enemigos de la tribu del Agua del Norte y regresemos con el Avatar prisionero a la Nación del Fuego, todos los hombres participantes serán tratados como héroes de guerra y en el caso de la fuerza élite de la que usted hará parte, además hablamos de la obtención de títulos y riqueza.
—Ahora bien, sus órdenes en esta misión son sencillas: se encargará del envío, codificación, decodificación y recepción de todos los mensajes de alto nivel en este barco y en caso de necesidad apoyará a sus compañeros en la custodia y todo lo relacionado con el Avatar. De más está decir que mis órdenes deben ser cumplidas al pie de la letra y que cualquier acto de desobediencia será considerado como alta traición y castigado con la muerte. ¿Está claro soldado?— terminó Zhao dirigiéndoles a ambos subordinados una mirada glacial.
— ¡Sí Señor, Almirante!— corearon los hombres perfectamente formados en posición de firmes.
—Descansen soldados. Pueden ir a preparar todo— respondió Zhao dándoles la espalda y mirando con tranquilidad a través de la ventana de la oficina donde se encontraban.
Chen y Li se miraron momentáneamente antes de dar media vulta y salir silenciosamente dejando al Almirante Zhao sumergido en sus pensamientos…
Cuando Li acompañó a Chen, como parte del protocolo de seguridad para evitar cualquier contacto indeseado con otros miembros de la tripulación, al buque donde originalmente se encontraba sirviendo el soldado le ordenó rápidamente que recogiera sus escasas pertenencias. Mientras el joven lo hacía, Li decidió trabar conversación con él para conocerlo un poco más. Igual tendría que hacerlo en las siguientes semanas. Con esto en mente le ordenó al joven soldado tomar asiento en su litera.
—Chen, usted me cae bien a primera vista y como me recuerda a mi hijo le voy a dar un consejo. Óigalo bien, porque no volveré a repetirlo… Pase lo que pase, NUNCA, desobedezca, al Almirante. Es un hombre muy peligroso, capaz de llevar a cabo las peores acciones contra cualquiera que ose hacerle frente. Su vida y la del resto de nosotros no valdrán nada si eso sucede. Créame, para mi desgracia he pasado los últimos tres años en su barco. Es una cuestión de supervivencia.
Chen, que había permanecido en silencio mientras su superior le hablaba, palideció intensamente ante las palabras de Li. —Pe-, Pe-, Pero… ¿Pero cómo es posible-?... ¿Cómo alguien así ha podido llegar a ser Almirante?
—Porque tiene el favor del Señor del Fuego. No me pregunte por qué, pero lo tiene… Eso es algo que no nos concierne, lo único que nos concierne es mantenernos con vida, regresar con nuestras familias algún día. ¿Entiende soldado?— volvió a preguntarle Li, esta vez más suavemente.
—Sí, señor— respondió con voz temblorosa el joven.
—Bueno muchacho jejejeje… una vez hecha la introducción seria vamos a hablar con más soltura. De aquí en adelante llámeme Li. Es una orden— Dijo Li con voz risueña y poniendo su brazo sobre los hombros de Chen.
—Imagino que tienes una hermosa chica esperando en casa ¿no?— continuó con un guiño travieso.
Chen se sonrojó al escucharlo, pero negó con la cabeza.
—No…Li— continuó hablando en voz baja. —En casa sólo me espera mi anciano padre. Me enrolé en la armada contra su voluntad. — Chen adoptó una actitud triste al llegar a la última parte de su respuesta.
—Espera Chen. No me digas que eres hijo único. Eso va en contra de las normas de reclutamiento de las fuerzas militares. — Le dijo Li sorprendido.
—No soy hijo único Li… o por lo menos no lo era. —Susurró adolorido Chen.
…
Li, que había estado narrando la historia, se calló súbitamente. Wei lo notó y rápidamente le susurró.
— ¿Qué pasa Li?... ¡Maldita sea no me asustes así!
Li sólo le respondió con un —shhhhh… cállate y vigila. Me pareció ver una luz en ese islote que está a lo lejos—, ocupado como estaba oteando intensamente el horizonte a través de la negra oscuridad, buscando signos de peligro. Pasaron algunos minutos hasta que se atrevieron a relajarse, una vez estuvieron seguros que no habían señales de alarma. Sólo entonces Li volvió a hablarle a su compañero.
—Te terminaré de contar todo una vez hayamos ido más lejos. Es importante para que no haya duda alguna entre nosotros sobre lo acertado de la decisión que hemos tomado. — Dicho lo cual, Li volvió a retomar los remos con renovado brío.
A lo lejos, en un islote lejos de la trayectoria de la canoa con los dos militares de la Nación del Fuego, un par de ojos azules siguieron su rumbo hasta que esta se perdió en la lontananza…
N/A: como siempre gracias a mis leales lectores por sus reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16, el invitado desconocido que ha estado revisando desde el capítulo 3) a los que además se han unido Devil in my shoes y Lover fics1. Sin ustedes esta historia no sería tan entretenida de escribir. Espero que todos los que siguen la historia y aun no opinan me den a conocer sus opiniones sobre este capítulo o los previos. Saludos.
A/N: As always I'd like to thank to all my loyal readers for all their reviews (Lupita Leal, jezreelhernandez16 and the unknown guest who has been reviewing from chapter 3) and also to Devil in my shoes y Lover fics1. Without you this story wouldn't be too enjoyable to write and I really love all your reviews and ideas. Greetings.
