CAPÍTULO 4: CAZADORES EN LAS SOMBRAS
Después de dormir plácidamente casi todo el día Natsu fue despertada súbitamente por una de sus empleadas que gritaba desesperadamente.
—Señorita Natsu, señorita Natsu, el señor y la señora han…. —
—Ya dilo de una vez o déjame dormir—dijo tranquilamente Natsu dándose la vuelta y cobijándose de nuevo.
—Es que el señor Kuu ….(sob) (sob).. Ha sufrido un atentado—dijo la criada que no paraba de llorar.
—humm que pena— dijo Natsu poniendo una pequeña sonrisa malévola.
—¿es que acaso no le importa? —pregunto la criada que había quedado pasmada ante tal respuesta.
—claro que me importa, son mis padres después de todo, pero… ¿a ti te importa más no es así? —
—¿Qué? —
Natsu se levanto de la cama completamente desnuda y con una de sus delicadas manos comenzó a acariciar el rostro de la criada, ante la mirada atónita de otra empleada que se encontraba en la puerta.
—Te importa más… porque te gusta ¿no es así? —
—No, claro que no señorita Natsu, como cree que…—
—Pues me pareció— dijo interrumpiéndola. — Por cómo te revolcabas de placer con él la otra noche—dijo Natsu. La mano con la cual sostenía el rostro de la empleada dejo de pronto de ser tan delicada, pues Natsu la apretaba con fuerza, con una fuerza que no se imaginaba; lo disfrutaba extrañamente quería ver hasta dónde podía apretar ese rostro lleno de pánico, recordaba las memorias de la noche anterior, y recordaba a aquel sombrío hombre; de repente, una sonrisa inundo su rostro y relajo su mano.
—Preparen una buena comida para esta noche…aaah y pueden irse a descansar temprano todos ustedes. —
—pero señorita Natsu… —
—no quiero peros, no quiero a nadie esta noche, deberían agradecerme y no ser tan imprudentes. —
—no es eso, es que abajo la está esperando la policía. —
— ¿y para qué? — pregunto sin ningún interés.
—Es por el atentado de sus padres. —
Sin ninguna gana Natsu se puso una bata y bajo para ver el alboroto que se había armado en su casa, estaba furiosa al pensar en que su amado plan para esa noche no se llevaría a cabo; corrió por las escaleras, y se encontró con un hombre alto de unos 24 años, a pesar de que usaba unas feas gafas se veía muy bien, Natsu lo conocía perfectamente, aunque nunca lo hubiera visto en persona su familia era leyenda y estaba segura de que portaba aquel apellido.
Por la gran conmoción que le produjo aquel joven Natsu resbaló cayendo nada más y nada menos que en las manos de aquel apuesto oficial.
—Debe tener más cuidado, señorita ¿Natsu Takara, verdad? —
—Hummm, si, aahhh, lo siento, ya puede bajarme gracias. — dijo Natsu
—ahh sí lo siento, lo había olvidado jejejje, déjeme presentarme, mi nombre es Yashiro Yukihito, soy el encargado del caso de su padre. —
—Mucho gusto —dijo Natsu dándole la mano y dedicándole una sonrisa traviesa.
—Ah perdóneme, bajo así y por poco se lastima…. No me gusta dar malas noticias pero como sabe sus padres sufrieron un atentado. —
—¡Ehh!—
—sé que es algo sorpresivo, lo siento mucho… pero no se angustie, o bueno supongo que sí lo está, perdóneme de nuevo… la cosa es que su madre está en el hospital, el conductor y el guardaespaldas están graves y su padre…—
¿Qué pasa con él? — pregunto Natsu completamente asustada.
—Bueno, hasta el momento no hemos podido encontrar su cuerpo. —
¿ahh? —Natsu se tapó la boca para no gritar, el miedo y la angustia se veía reflejados en esos ojos chispeantes.
—no, no, no no quiere decir eso que este muerto…no se desespere, por el momento vamos a quedarnos aquí y a cuidar de usted, ya que no sabemos quién hizo algo así… pero no se preocupe lo atrapare se lo juro yo la protegeré con mi vida se lo prometo. — los ojos del inspector cambiaron de aspecto, de una mirada dulce y casi juguetona a una fiera y seria expresión.
Natsu pidió permiso y corrió a su cuarto, se encerró en el baño, se arrojó al suelo y comenzó a llorar, podía sentir la desesperación recorriendo cada célula de su cuerpo, de repente recordó que ella era Natsu Takarada y que su padre era Kuu Takarada. Tomó una ducha rápida, cogió su maleta y empaco algunas prendas, saco el dinero de la caja fuerte y lo coloco dentro, no sabía que haría, lo único en lo que podía pensar era en que debía salir de allí inmediatamente.
—Si está vivo, el vendrá por mí, yo debo…—pensaba Natsu.
Al correr por el pasillo, abrió una pequeña puerta que se encontraba escondida al final del corredor, había una estrecha escalera, la escalera que muy pocos conocían, al pasar corriendo Natsu pudo ver una sombra, y sintió esa mirada penetrante que ella conocía muy bien en su nuca, rápidamente se dio la vuelta pero no vio a nadie.
—Vas a alguna parte cariño—
Esa voz oscura y grave la conocía muy bien, sintió como todo su cuerpo se estremecía, y de repente una violenta sacudida la saco del trance, cayo contra la pared y se cortó la blusa con una de las decoraciones de armas que a su padre tanto le gustaban; no lo pensó dos veces y salió corriendo siguiendo su camino sabiendo que él seguramente la seguía de cerca y que no dudaría en mandarla al otro lado, los recuerdos de Natsu llegaban sin piedad, podía recordar a aquella niña que caía por el acantilado, ella había sido la primera y Natsu no quería seguir ese camino.
Ya había pasado toda la seguridad de la casa, a salvo en la calle el aire frio la hizo entrar en razón, trato de caminar un poco más despacio, pero pronto sintió que la seguían, no veía nada ni a nadie pero sabía cómo buena cazadora que ahora alguien quería que ella fuera su presa, camino más deprisa y de repente una enorme mano la detuvo y le tapó la boca.
—Pensé que estabas esperándome ¿A dónde vas con tanta prisa, que no sabes que los locos andan sueltos a estas horas? —
—Por dios tu sí que no sabes cómo llamar la atención de las personas, tan poco contacto humano has tenido BJ, casi me matas del susto—
— ¿pero qué te pasa, nunca pensé verte tan pálida? Haaa, ya veo bueno vamos y me cuentas quien te persigue ¿no crees? —
—Sí. — fue lo único que pudo articular Natsu, BJ rodero su cintura y desapareció con ella como si una gran neblina se los hubiera tragado; A pesar de lo rápido que BJ se movía Natsu no se sentía cansada, no sentía nada, poco a poco se fue recuperando al sentir como las manos de BJ la sujetaban.
—Bueno, ya que me perdí de ver tu cama…bueno digo tu casa ¿Qué hacemos ahora? —
—Hummm ¿Qué quieres que hagamos? —
—Pues no lo sé, podemos buscar a quien te seguía y divertirnos un rato…—
—NO, es una pésima idea para esta noche. —
—Bueno entonces ¿quieres ir a mi casa? — pregunto BJ con una sonrisa siniestra y seductora.
—Claro, me encantaría ver tu casa—dijo Natsu y comenzó a caminar —Anda que esperas. —
—en serio ¿quieres que vallamos a mi casa? —
—Claro, muévete—
—Oee, espera tu ni siquiera sabes dónde queda, Natsu espérame…—
Muy lejos de allí en la mansión Takarada todo sucumbía al pánico.
—que horrible esa niña insolente, por dios nunca pensé que te hiciera algo así, hasta yo me quede sin habla. —
—ella es una abominación, puede ser la hija del perfecto y hermoso Kuu pero es demoniaca. —
—Oye y es verdad… ¿Qué te acostaste con él? —
—Por dios como me dices eso. —
La empleada salió de la cocina con unas cuantas toallas, pero una mano la tomo por detrás evitando que gritara, lentamente se dio la vuelta.
—Señor K…—
—shiii, shiii, necesito que me hagas un favor Kami…—
