CAPÍTULO 7: LO QUE TRAE LA NOCHE
Lentamente la noche caía sobre Japón, mientras esperaba que las sombrías calles quedarán vacías para mezclarse entre la oscuridad; Black Jack se preparaba para dar su golpe final, habían pasado muchos años desde que juro tomar venganza del hombre que había traicionado y matado a las personas que quería, aunque pasara el tiempo los recuerdos de su trágica infancia no se borrarían de su memoria, para él no había escapatoria, su destino había sido marcado por la sangre.
Mientras preparaba su maleta con algunas cosas importantes, como un cambio de vestuario para pasar desapercibido y sus fieles cuchillos, Jack recordaba una noche como esa hace once años atrás, la noche que marco su destino para siempre.
El padre de Jack era un buen hombre, que amaba a su hijo y a su familia más que nada, pero como todos los hombres también se equivocaba, su nombre era Kyoushirou y trabajaba para las empresas Takarada; era una época difícil para la familia de Jack, su padre había perdido el empleo así como a su pequeña hermana, la cual murió poco antes de nacer.
Perdido y sin más consuelo se dedicó a beber para superar sus problemas, cuando creía que peor se encontraba conoció a Kuu, su salvador, quien le dio trabajo y se convirtió en su mejor aliado en los momentos de dolor.
Cuando Jack nació su padre ostentaba de una gran posición así como una de las mejores amistades con el hijo de los Takarada; Jack recordaba con rencor un pequeño tren de juguete que Kuu le había regalado a los seis años, para él era parte de la familia, desde que había nacido Kuu siempre estaba con él, le regalaba los mejores juguetes que producía la compañía, lo llevaba a conocer los más lujosos lugares, lo acompañaba y jugaba a su lado, era su tío más querido.
Pero las cosas dieron un rápido giro una noche de abril, Jack recordaba como caía estrepitosamente la lluvia, era tarde cuando su padre regresaba a casa, él como siempre lo recibió con una sonrisa y corrió a sus brazos pero este lo aparto, jamás olvidaría la mirada que le dedico esa noche, tal vez sería la última vez que vería ese rostro; su madre algo preocupada le dijo que se retirara; Jack podía escuchar al otro lado los gritos de sus padres al discutir y lo último que recordó después de aquellos sonidos que le anunciaban el apocalipsis, fue como su madre corría hacia él para tomarlo del brazo y salir hacia las frías calles nocturnas.
No caminaron mucho, su madre marco un número y comenzó a hablar deprisa, él no entendía, su madre no le respondía nada, luego de unos instantes la silueta de un hombre se vislumbraba en la oscuridad, su madre le pidió que corriera, él no quería dejarla pero termino haciéndole caso y corrió a buscar a su padre; entonces lo escucho, fue el primer grito de dolor, ese que le recordaba a su madre cada vez que debía asesinar a alguna mujer, él lo sabía, ella ya no estaría a su lado nunca más, corrió a buscarla y encontró a su padre, este se quedó mirándolo, con esa fría y dolorosa mirada, sus manos estaban llenas de sangre.
Su padre trato de alcanzarlo, pero de nuevo aquel horrible grito de dolor irrumpió en el silencio, la sangre no paraba de salir del pecho de su padre, al otro lado de la daga, el rostro del hombre que el mas amaba sostenía el cuchillo, decepcionado y dispuesto a morir, Jack se abalanzó contra Kuu, de repente en un último instinto por sobrevivir le grito:
"PAGARAS LO QUE HAS HECHO, YO TE LO HARE PAGAR"
Sin recordar cómo Jack corrió tan deprisa como pudo, recordaba la noche, el ruido, y la lluvia que recorría su cuerpo, después de unas horas ya no sentía nada, ni el frio ni la lluvia, ni siquiera el dolor que invadía su pecho…
— ¿estás listo? —
—sí, ya salgo—
—apresúrate Caín ya te dije que tenemos que ser exactos o no funcionara—
—Bueno si no funciona entonces supongo que no te decepcionaré, ya que tendré que cumplir con mi promesa ¿no es así?—
—eso es cierto… tendrás que darme una presa más grande sí llegas a fallar está noche—
…
Dicen que el dolor purifica los pecados, es por eso que las personas se lastimas a sí mismas para sanar sus almas….
¿pero no crees que tú ya tienes suficientes pecados por los cuales no serás salvada? —
—humm… la verdad mi querida Kami… yo no creo que sean suficientes— decía en medio de un susurro la voz de una joven.
Natsu sabía que ya había anochecido y que probablemente era ya muy tarde, había perdido la noción del tiempo y no recordaba cuanto llevaba encerrada en el laboratorio de pruebas de su padre; pero lo que sí sabía era que tenía que salir de allí lo más pronto posible, No sabía si era por la noche o por el aspecto sombrío de aquel lugar pero en el rostro de Kami se dibujaban las siluetas de la locura, del odio y de la envidia que provocaba Natsu en ella, Natsu conocía muy bien esa mirada, era la misma que en cierta ocasión le mostro su padre, el día que perdió a la persona que ella más quería y que dolorosamente había aceptado reemplazar.
Ahora los recuerdos de aquella a la cual había prometido olvidar eran los únicos que le daban fuerzas en sus momentos de dolor, y valla que se encontraba en uno de estos: sus manos estaban atadas fuertemente con cadenas, estas a su vez se encontraban fuertemente fijadas a una larga barra de metal la cual enrollaba las cadenas causándole un gran dolor, lo peor era que sus tobillos se encontraban en la misma situación aumentando su dolor.
Natsu debía pensar rápido sabía que el tiempo se le agotaba, estaba muy cansada y aunque lograra soltarse no podría llegar muy lejos, pronto su cuerpo cedería y ya sin fuerzas se desplomaría dándole la victoria a aquella mujer que la miraba con esa fea sonrisa.
Valla Kami es una lástima… que no nos lleváramos bien, yo… podría enseñarte muchas cosas, que sé que harían enormemente feliz a mi padre… ¿no te gustaría probar un poco? —
…..
—Presidente, ya está todo preparado para el evento Love Me, el diseñador dice que le mandara los vestidos a la señorita Natsu—
—muy bien, gracias Sebastián por encargarte de todo—
—Presidente hay algo más… su cuñada ya despertó—
….
