CÁPITULO 9: RESPIRO

Los rayos del sol que se filtraban a través de las cortinas despertaban a los dos amantes, lentamente BJ y Natsu abrían sus adormilados ojos, aunque BJ no hubiera dormido para nada se permitió darle un pequeño descanso a su vista.

Es hora de irnos, debemos salir antes de que amanezca—

Él no quitará el sistema hasta que sean las ocho, nada se apagará hasta entonces—

no podemos quedarnos aquí esperando, nos van a descubrir—

No te preocupes, aquí ya no puede pasarnos nada—

¿a qué te refieres? — el sonido de la puerta alerto a BJ, alguien tocaba y eso quería decir ¿Qué habían sido descubiertos?..

..

cariño quiero ver a Natsu—Decía la débil voz de una mujer en la camilla de un hospital.

no te preocupes pronto vendrá a verte—le respondía Kuu a su esposa.

La madre de Natsu era realmente hermosa, su cabello rojizo y largo, sus ojos verdes y su piernas largas, le daban la complexión ideal; Julie era una mujer muy dulce y compresiva, lo que siempre le había acarreado problemas con su familia.

..

un momento— grito Natsu de repente.

¿qué haces eres tonta? —dijo BJ quien no pudo taparle la boca.

ve al baño y quédate aquí un momento quieres— le dijo Natsu pasándole la mano suavemente por el rostro.

¿qué sucede? —

ya es de mañana señorita y el desayuno está listo. —

Bien, tráeme una doble porción, hoy cenare en la cama—

Sí señorita— y con una reverencia se retiró el mayordomo.

BJ se encontraba en el baño, todavía no se explicaba cómo había terminado hay ¿Cómo era que se dejaba convencer, acaso era un muñeco? Lo único que sabía era que esas manos frías y suaves de nuevo lo habían arrastrado al lugar seguro, donde no recibiría las balas que valientemente o tontamente, enfrentaba Natsu, y que de algún modo esquivaba sin problema.

El olor de la comida alteraba a su estómago desde su escondite podía ver como un revuelo de sirvientes traían exquisitos manjares para Natsu, la cual los ordenaba cuidadosamente, cuando terminaron esta los mando fuera, Natsu bebería explicarle muchas cosas ahora.

Bien corazón ya puedes salir, ven o se enfriará el desayuno—

El estómago de BJ sonó, este un poco rojo se compuso y salió de su escondite.

¿Qué es esto, quieres explicarme que pasa, por qué todos te obedecen? —

porque yo mando en esta casa, cuando no está Kuu, así que relájate, ven a desayunar con migo en la cama, también podrás dormir un poco más y… podría darte un baño… después de todo me salvaste el pellejo anoche. —

Sin decir una palabra y esperando encontrar respuestas a todas sus preguntas BJ sólo se dedicó a comer con tanta furia que hasta Natsu estaba un poco preocupada; se quedó estática al ver a aquella mirada tan penetrante y fría pero tan tierna e inocente a la vez, parecía un niño asustado que buscaba encontrar consuelo en los brazos de su madre.

Es tan lindo…— murmuró Natsu.

¿Qué? —

Nada sólo come tranquilo, luego de que duermas un rato podemos salir— Dijo Natsu mientras salía de su habitación.

Mientras BJ trataba de ordenar sus pensamientos el ruido de la puerta al abrirse lo distrajo de nuevo.

¿ya regresaste? — Dijo BJ, pero en vez de encontrar a su compañera se llevó un gran susto al ver a una de las empleadas de Natsu entrar en la habitación.

Lo…— la joven estaba aterrada al sentir las grandes manos de aquel oven desconocido taparle la boca.

Shiii no grites por favor— Decía BJ mientras lentamente la soltaba.

Está bien, lo siento no sabía que la señorita Natsu tenía una visita—

Ahh no te preocupes, Natsu siempre es un poco misteriosa cuando se trata de mí—

No hay problema yo entiendo joven, entonces me retiro permiso— y con una reverencia se fue cerrando la puerta—por dios que guapo es…—

Natsu y BJ por fin pudieron salir de la casa, y contrario a lo que BJ pensaba esta vez salió por la puerta grande aunque no se sintiera como una victoria, Natsu le había contado todo, que era la heredera de los Takarada y la hija de su peor enemigo, BJ la había escuchado con cuidado y pensaba ayudarla a detener a su padre, aunque él también tuviera otros planes.

Sólo hasta que él caiga yo iré por su descendencia… — era la promesa que se había hecho BJ ese día al salir de aquella casa.