Capítulo 3
Kaiba se durmió nuevamente sin darle importancia a la supuesta visita de Gozaburo, seguía pensando que se trataba de un mal sueño. Mientras descansaba no se percató de que una persona entraba a su cuarto y lo miraba fijamente sin quitarle los ojos de encima. Abrió los ojos y se asustó cuando vio a una persona desconocida
-¿Quién eres tú?
-Mi nombre es Shadi, soy el fantasma de las navidades pasadas. Vengo para llevarte a tu pasado.
-De nuevo estoy soñando
-No es un sueño. Tu padre Gozaburo me envió para que te muestre como cambiaste por la amargura de tu corazón
-¿Amargura? Yo no tengo amargura.
-Kaiba, permíteme llevarte a tu pasado
Shadi le indicó que se levantara de la cama, Kaiba dudó en hacerlo pero al final lo hizo. El hombre sacó una llave y la metió dentro de la mente de Kaiba, abriéndola como si fuera un libro, para llevar al hombre rico a los recuerdos más profundos de su corazón que estaba ocultos desde hacía mucho tiempo
Cuando Kaiba abrió los ojos se sorprendió. Estaba en un orfanato, lo reconoció enseguida
-¿Por qué me trajiste aquí?
-Aquí viviste cuando eras un niño junto con tu hermano.
Kaiba se llenó de nostalgia y entró en el edificio. Efectivamente, allí estaba él con hermano Mokuba jugando ajedrez, ambos estaban felices.
-Nos quedamos huérfanos a corta edad y terminamos en este lugar.
-Pero eran felices-afirmó Shadi
-Exacto.
Kaiba y Mokuba jugaban contentos.
-Hermano, hoy es navidad. Ya es nuestra tercera navidad aquí.
-Lo sé, pero no importa. Mientras estemos juntos no importa el tiempo que pasemos aquí.
Ambos se abrazaron, eran felices a pesar de estar allí. En esos días muchos fueron adoptados así que estaban prácticamente solo en el orfanato.
De pronto, una mujer apareció en la puerta del salón de clases.
-Niños, hoy viene una visita muy importante así que esté listos.
-¿Quién será?-se miraron ambos niños.
Dos horas después, llegó un hombre rico y robusto que los miraba atentamente
-Estos son los niños que le mencionamos
-De acuerdo. Me los llevaré
Kaiba y Mokuba se sorprendieron y alegraron, se pusieron a brincar de gusto y de esta forma el hombre los adopto.
-En esos tiempos disfrutabas la navidad.
-Sí, éramos felices en estas épocas del año solo por el simple hecho de estar juntos.
-¿Por qué cambiaste, Seto Kaiba?
-La crianza con Gozaburo no era muy buena. Él era un hombre terrible que me dejó muchas marcas en mi corazón.
-Pero de todos modos ustedes eran felices en estos tiempos
El escenario desapareció y aparecieron en una sala enorme dentro de una mansión millonaria, Kaiba supo que era su casa años atrás. Vio como los hombres de su padre adoptivo lo maltrataban obligándolo a estudiar por horas, incluso recibía golpes si se quedaba dormido.
-Despierte, joven Seto. No debe de dormirse ahora-dijo el hombre después de golpearlo en la mano
-Lo siento. No era mi intención.
Mokuba observaba todo desde s habitación.
"No es justo que en navidad lo traten de esa forma"
Cuando terminó sus deberes, Kaiba se tiró en el sofá agotado y entre los libros que le pusieron enfrente para que siguiera estudiando encontró una carta de su hermano Mokuba
"Querido hermano. Sé que debes de estarlo pasando mal por eso te escribo. ¿Recuerdas que fue en esta época cuando nos adoptaron? Tal vez no sean la familia que esperamos pero al menos seguimos juntos como dijimos que era lo mejor. Eso lo agradezco. Esta época es la más hermosa del año porque es cuando nació el Rey Jesús. No lo olvides. El amor es lo más importante, no las circunstancias"
Kaiba sonrió con ternura al leer la carta, Mokuba siempre preocupándose por él. Entre la carta estaba también una carta de juego llamada dragón blanco de ojos azules. Kaiba la tomó y se asomó por el balcón, la noche era joven y debía sentirse contento de estar vivo a pesar de las cosas que pasaban. Dos horas después, a la media noche, todos dormían y Kaiba fue despertado por el ruido de la puerta al abrirse, se levantó y vio a su hermano
-¿Mokuba? ¿Qué haces aquí?
-Vine para que leyéramos un libro sobre cuentos navideños, como en los viejos tiempos
Kaiba sonrió y de esa forma, sin que nadie se diera cuenta, festejaron la navidad, silenciosamente pero felices de estar unidos.
-Era todo hermoso-dijo Kaiba casi llorando mientras miraba la escena.
-Lo importante es que eras feliz aunque la situación no lo ameritaba
-Mokuba era el que me alegraba el día, pero él murió años después. Tras la muerte de Gozaburo hubo muchos enemigos y entonces ellos acabaron con la vida de mi hermano
-Si él viviera no querría que fueras así de malo como te volviste. Te convertiste en el hombre que más odiabas porque ahora eres muy parecido a tu padre.
Kaiba sabía que tenía razón, pero no le importaba. Deseó que Mokuba estuviera allí dándole alegría como siempre lo hacía.
Continuara...
