De nuevo dejo otro emocionante capítulo que espero les guste, como siempre espero sus comentarios y sugerencias.

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CAPÍTULO 18: IN DANGER

El cuerpo de BJ todavía desplegaba aquel penetrante, horrendo y enloquecedor olor; hasta ese instante Natsu no había sido consiente del baño en desengrasante que le había dado a su adorado amante, llevaba los guantes aun en sus manos y probablemente la gran cantidad de grasa, que por accidente se había untado en el cuello, era la razón de que siguiera con vida.

El olor era cada vez peor, Natsu sentía más nauseas con cada minuto que pasaba, su cuerpo también quería sucumbir a los placeres de la inconciencia como el de BJ, se sentía increíblemente somnolienta. Fuwa seguía en la pequeña habitación y no paso mucho tiempo antes de que se recostara cómodamente en la cama, se tocó el pecho y jalo de la cadena que traía, se quedó contemplando el dije un largo rato.

¡Demonios! ¿Qué no piensa salir?, esto es una tortura…. ¿Qué pasaría si nos encontrara?, seguro enloquecería… pero no puedo dejar que nadie nos vea. — Pensaba Natsu debajo de la cama.

Su mente divagaba mientras intentaba pelear contra el deseo de dormirse y el de pensar en cómo diablos saldría de allí; empezó a concentrarse y buscar una salida de la habitación, se quedó observando el lugar, había una enorme cantidad de cadenas en las paredes.

A pesar de que el cuarto estaba algo oscuro, pudo notar que todo parecía estar cubierto de telas rojas y purpuras, las paredes eran gruesas y de ladrillo. Algo no cuadraba en aquel lugar, un escalofrió le recorrió la espalda y recordó como su padre tenía en casa un cuarto similar, ¿pero que había hecho?, ¿cómo había sido tan tonta como para entrar en semejante sitio?, no, no había sido su culpa, la puerta estaba abierta, tenía que salir rápido de allí.

En alguna parte de Seúl, el presidente Takarada ardía de furia, su alarma silenciosa le había mostrado cada uno de los torpes movimientos de su nieta, lo único que no entendía al ver el video una vez más era porque se había escondido, la muy tonta había tapado su cámara secreta de miles de dólares que escondía en Anubis, así que Takarada no había visto a BJ.

Hola —

Reino tienes trabajo ¿estás en la casa? —

Por supuesto, usted me ordeno vigilar a Fuwa—

Bien, busca a Natsu entro a mi oficina. —

Justo cuando Natsu estaba dispuesta a escabullirse debajo de la cama sintió como el peso de Fuwa cambiaba de lado, este se movía demasiado buscando la forma de estar lo más cómodo posible.

¡diablos¡ ¿qué haces Sho? ¿cómo deje que me metieran en esto?, esta familia esta loca. — se decía Fuwa.

Su atención se dispersó cuando sintió algo metálico en la espalda, al meter la mano descubrió que era un pedazo negro de metal y por instinto al mirar hacia la cama descubrió la mitad de las esposas aun colgando en la cabecera.

¡¿qué diablos?!... manada de locos, ¿Qué demonios pensaba que yo hiciera aquí con esa niña?, solo quería asustarla un poco pero esto es demasiado, mejor me largo de aquí. — dijo Fuwa para acto seguido salir de la habitación.

Natsu agradeció enormemente que se fuera, ya que literalmente se había quitado un peso de encima, la cama no estaba muy separada del suelo y con el peso extra se hundía fácilmente, lo cual le dejo un fuerte dolor de espalda.

Con Fuwa fuera Natsu salió de su escondite, tomo su bolsa y sin importarle la desnudez de BJ intentó sacarlo a rastras hasta el pasillo, recordó que su abuelo le había dado una pequeña habitación en la casa, ella no la usaba realmente pero tenía la llave siempre, con una fuerte cachetada logro ver de nuevo algo de vida en aquel pálido rostro, lo llevo a rastras hasta la puerta y lo condujo por los pasillos, no se detuvieron hasta llegar a la habitación que buscaba.

No más por… favor— le dijo con una débil voz.

Natsu abrió la puerta, se encerró con llave y lo llevo al baño, luego metió su adormecido cuerpo en la bañera y cuando este estaba ya recostado en ella, se sintió tremendamente orgullosa por haber cargado algo tan pesado ella sola, abrió la ducha y lleno la tina con jabón, paso sus manos mojadas por la cara de BJ para quitar el desengrasante.

Pero que desastre, que sucio estas… ahh… ¿cómo voy a quitarte esta grasa? —

Tomo con cuidado la esponja de baño, la lleno de jabón y la paso con fuerza por el cuerpo de BJ, tuvo especial cuidado en no lastimar a su dormido visitante; cada vez que pasaba sus manos por el marcado cuerpo, pensaba en lo mucho que estaba disfrutando dándole el refrescante baño; se quedó un largo rato contemplando su musculatura, jugó con su cabello enjabonado y masajeo con suma delicadeza su firme espalda.

Ya en cama, BJ abrió los ojos desconcertado, se sentía mejor y ya no estaba mareado, aquello le parecía un irreal sueño, hacía mucho que no tenía pesadillas como esa, así que opto por pensar que todo aquello había sido fruto de su imaginación; sintió el frio de la ventana, bajo su mano y se dio cuenta que solo tenía una sábana encima; Natsu no tuvo tiempo de cambiarse cuando noto como este despertaba, al acercarse a la cama descubrió una mirada atónita que la escrutaba.

¿tú?... —

Hola mi príncipe siniestro ¿Qué tal dormiste? —

¿qué? — decía BJ tocándose la cara. — Natsu cómo es posible ¿pero que me hiciste? Yo creí que…—

Que era Fuwa, ¡pero que pervertido! no me digas que también él te gusta. — dio Natsu haciendo un puchero.

¡Claro que no! — dijo este con firmeza.

Eso pensé…—

Bueno… ¿Qué hago aquí, donde estamos y porque estoy…?—

¿Desnudo?... bueno no me diste tiempo de cambiarte. —

Eres una pervertida, como es posible que mi juguete no sepa que no debe jugar con su amo. —

Jijiji… no te enojes—le dijo pasándole un dedo por la cara. — estas en la casa Takarada, la principal, así que ten mucho cuidado si alguien te ve estaremos en problemas. —

Eso no lo dudo…no olvides que yo soy un problema. —

No sé, pero no te fíes… regresare en un rato tengo algo que hacer. —

¡espera! ¿A dónde vas?, ¿Por qué estás tan sucia? ¿qué es eso? — dijo BJ señalando una mancha de chocolate que cubría su blusa y una parte de la falda.

Un… ¿accidente?... bueno eso no es relevante por ahora, sólo quédate aquí, vístete y prepárate para salir. —

Natsu se limpió rápidamente la grasa del cuello en la bañera, se pasó una mano para arreglar su cabello y se dirigió a la puerta.

¿me estas tomando del pelo? —

No cariño, ahí está tu ropa —le dijo señalando la bolsa.

Natsu se acercó y tomo su bolso donde había metido los papeles de su abuelo, lo que no noto fue que cuando lo levanto estos cayeron dentro de la ropa de BJ.

Regreso en seguida, no salgas. — le dijo, le dio un beso y se fue.

BJ no obedecería las ordenes de Natsu, ella debía de saberlo muy bien; seguirla desnudo no era una opción, así que tomo la bolsa y comenzó a vestirse con rapidez cuando algo cayó sobre sus pies.

Takarada Natsu informe clínico…— leyó.

Natsu sabía que el tiempo se había acabado hace mucho, Fuwa debía estar buscándola desesperadamente, seguro que él no era el único, pero había un asunto de suma importancia que no podía dejara olvidado.

Bajo hasta uno de los pasillos del primer piso, saco una pequeña llave y entro en la oficina donde se alojaban los guardias; como ella pensó no había nadie, seguramente todos la estarían buscando; miro en el ordenador y borro todo lo que habían capturado las cámaras durante las últimas dos horas, luego vio que Fuwa se dirigía al salón principal, de nuevo dejo todo en marcha, menos la pequeña parte que correspondía a la habitación donde se encontraba BJ, a sus alrededores y a las salidas de la mansión; tomo el bolso, limpió la mesa con un pañuelo y luego salió de nuevo a buscar a Fuwa.

¿Qué estas ocultando? — le dijo una voz en su oído.

Un gélido frio se apodero de su cuerpo, quedo pasmada; era como si la hubieran puesto en pausa, se dio la vuelta lentamente y encontró a un hombre alto, con el cabello plateado y muy parecido a BJ detrás suyo.

hum… pero que linda es la heredera Takarada, me pregunto si perdonara mi osadía, pero el vacío de sus ojos me ha cautivado por completo— le dijo aquel sujeto.

Natsu sintió un frio infernal, era como si un muerto le pusiera las manos encima, bajo su cabeza y contempló la mancha de chocolate de su blusa casi trasparente, sabía que era peligroso; él también bajo su cabeza y sin ningún escrúpulo lamio un poco de chocolate que a Natsu se la había pegado en el pecho, el frio se hizo aún más intenso cuando sintió los fríos labios de aquel sujeto recorrerle el cuello.

Él no se detendría, ni siquiera porque ella fuera Natsu, no entendía como le permitía jugar tan fácilmente con ella, no era para nada placentero, él solo sujetaba su cabeza con la mayor de las delicadezas mientras la besaba, ella no podía hacer nada, estaba congelada, sólo sentía como pasaba por todo su cuerpo su gélida respiración; a Natsu no le gustaba para nada lo que hacía, intento defenderse pero su cuerpo no le respondía.

¡¿qué haces desgraciado?! —

¿BJ? — dijo en un suspiro.

Cuando reacciono vio como el sujeto del cabello plateado caía al suelo, y un furiosos Fuwa sho lanzaba el asertivo puñetazo culpable de su caída, al final su acosador se levantó y desapareció en un instante; ella estaba helada, de repente reacciono y sintió como las cálidas manos de Fuwa la abrazaban.

En cuanto BJ llego a la puerta había comprendido porque Natsu estaba tan asustada, se encontraba en un lio gordo — ¡rayos! — maldijo. La casa estaba repleta de una seguridad infranqueable, antes de venir había intentado buscar algo sobre el lugar, pero aparte de las pobres vistas que google maps le ofrecía no tenía mucho, sabía que sería difícil entrar en aquel lugar sin ayuda, pero no había pensado en lo que significaría salir de él.

Los pasillo se llenaron de guardias, BJ pudo notar que no solo el personal de seguridad estaba capacitado para detener cualquier amenaza, al ver pasar a las mucamas se dio cuenta de inmediato.

mujeres fornidas y musculosas…— pensó, luego vio como una se agachaba, su escaso uniforme le dejo ver lo bien armado que se encontraba el personal de limpieza. — es una trampa. — pensaba.

Pero él era BJ y no se dejaría derrumbar tan fácilmente, pensó en Natsu, ella también estaba en problemas, debía buscarla; salió de la habitación como un fantasma, nunca se le había antojado tanto llevar su traje como en ese momento.

¿estás bien? — le preguntaba Fuwa.

Ella no respondió, estaba helada, se sentía como sí el calor de su cuerpo hubiera desaparecido por completo, lo único que le quedaba era el gélido hielo de aquel hombre, Fuwa paso una delicada mano por el rostro de Natsu.

Ven te daré algo caliente— le dijo tomándola del brazo y llevándola a uno de los cuartos.

Pasar a los guardias y al personal empezaba a ser un lio para BJ, y por si fuera poco, al salir al pasillo se dio cuenta de que habían cámaras por doquier, estaba perdido, pero ¿Qué podía hacer?, hacerse pasar por un invitado no era una excusa.

espera— pensó. — las cámaras ya me vieron cuando entre, ellos saben que estoy aquí. —

BJ se relajó, lo mejor que podía hacer era salir con naturalidad del lugar, estaba preocupado por Natsu, aunque sabía que ella podía defenderse muy bien sola; finalmente se decidió y camino hacia la salida, pero justo cuando atravesaba el jardín, se encontró cara a cara con Kuu Takarada.

Kuu— pensó. La sangre le hirvió de repente, hacía mucho tiempo que no veía aquel rostro de frente.

Con una gran manta y una taza de café, Natsu intentaba recuperarse de aquel shock, todos sus pensamientos se habían ido al demonio cuando la atacó aquel sujeto, en lo único que podía pensar ahora era en el dulce café que la regresaba a la vida.

Creo que ya te sientes mejor — le dijo Fuwa mientras le servía la quinta taza.

Si, gracias— le dijo Natsu vagamente.

Perdón, es mi culpa… no debí dejarte sola. —

Está bien no te culpes… no te preocupes hablare seriamente con mi abuelo sobre esto. —

claro—

creo que es mejor que me valla, estoy muy cansada. —

¿quieres que te lleve a casa? —

No, está bien, tengo mi coche cerca, solo recogeré algo que deje arriba. —

¿te acompaño? —

No, estaré bien, gracias. —

Al despedirse de Fuwa Natsu subió inmediatamente al cuarto donde había dejado a BJ, como se lo imaginaba él ya no estaba, miro por la ventana y vio como BJ se alejaba de nuevo, por lo menos él estaba a salvo, ahora ella debía hacer lo mismo.

Natsu salió de la mansión e inmediatamente fue a buscar su coche que está aparcado unas cuantas calles más adelante, tiro su bolso y dio un gran suspiro sentada en la silla del conductor; se sentía tremendamente cansada, no se dio cuenta hasta que estuvo en el auto que se había lastimado el hombro, su espalda le dolía tremendamente, había sido demasiado esfuerzo para ella.

Hola muñeca ¿ya te vas? — le dijo una voz familiar. Natsu sintió como el frio se apoderaba de nuevo de ella.

¿tú de nuevo? ¿Qué diablos quieres? —

Solo cumplo con mi trabajo señorita Natsu, así que le pediré que me acompañe. —

El hombre del cabello plateado metió a Natsu como un saco de papas en su camioneta, tras unos segundos, lo único que quedaba en las inmediaciones era la puerta abierta del coche y el bolso de Natsu tirado en el suelo del automóvil.