Capítulo 19: a prueba de balas
Al caer Natsu sintió como su hombro se desprendía, estaba tan cansada que no opuso resistencia cuando la amarraron a la parte trasera de la camioneta, estaba tremendamente incómoda y adolorida. Pasaron horas, Natsu no tenía ni la más mínima idea de adonde se dirigían, sabía que el sujeto del cabello plateado no estaba sólo, alguien más lo ayudaba cuando la amarraban fuertemente a la camioneta.
Parquearon frente a una gran casona vieja, estaba pintada de blanco y no tenía más casas alrededor; antes de bajar del vehículo, un inmenso dolor y un penetrante olor invadieron los sentidos de Natsu; no sabía que era exactamente pero estaba segura de que alguien había inyectado algo en su brazo, se sintió mareada, luego todo su cuerpo se adormeció, estaba consiente pero aun así su cuerpo ya no le pertenecía.
Reino tomo del brazo a Natsu que se dejó guiar sin oponer resistencia; lo único que veían sus cansados ojos eran las blancas paredes, los rostros se difuminaban en el aire; ella sabía a donde había llegado al fin. Reino la amarro a la camilla, le quito toda la ropa que traía y le puso el uniforme blanco, Natsu no pudo más, su débil cuerpo no podía resistir el estar en este mundo, se desplomo y no supo nada más.
¿y tú quién eres? — dijo Kuu Takarada con la peor cara posible, era un fantasma que venía a atormentarlo.
La figura alta y delgada que tenía en frente lo tomo por sorpresa; después de un momento se dio cuenta de que su rostro no debía verse bien, pues el joven también palideció al verlo, así que trato de recomponerse.
BJ también entro en el papel, era su momento debía hacer lo que había entrenado.
¡ah! Lo siento ¿lo asuste?... mi nombre es Ren Tsuruga y venia buscando a mi amiga, mi querida Natsu Takarada. —
Sus ojos, las comisuras de su boca, eran iguales, no había duda que Kuu tenía en frente a una prometedora e importante figura y él lo sabía mejor que nadie.
Su te— le dijo una mucama de la casa Takarada ofreciéndole una taza caliente a BJ.
gracias—
¿así que buscas a mi hija? —
Sí, estoy de paso por Japón y quería verla. —
Me sorprendí mucho al oír tu nombre, no sabía que Tsuruga tuviera un hijo de tu edad. —
Humm ¿conoce usted a mi padre? — pregunto BJ dejando la taza.
Sí, somos… viejos amigos del ejército, hace mucho que no se de él. —
Mi padre no es muy sociable, hemos estado viviendo en Rusia por un largo tiempo. —
Ya veo… me alegro verte, espero que me permitas seguir en contacto contigo, te avisare para que nos visites cuando este mi hija —
Eso seria perfecto. — dijo BJ con una sonrisa en su rostro.
Mimori—
Si mi señor. —
Sigue a ese hombre y dime donde vive. —
Si señor—
¿sabes si ya llego mi hija? —
Sí señor, todo está listo como lo ordeno. —
Perfecto, parece ser que tenemos que cambiar un poco las cosas. —
La luz segaba los ojos de Natsu, su brillo era insoportable, le hacía doler la cabeza, trato de levantarse pero aún estaba mareada así que termino sentada de nuevo.
Si no puedes salir de aquí por tus propios medios, morirás en este lugar. — Le dijo su abuelo. — Bienvenida a La Fortaleza. Todo Takarada que es traicionado, pasa por aquí, si eres capaz de recuperar tu instinto serás bienvenida de nuevo a la familia, si no logras sobrevivir te enterraremos aquí. —
¿traicionado? —
Así es, te han traicionado Natsu. Sé que hurgaste en mi oficina, por eso mande a Reino por ti, probablemente sabes el secreto que te ocultamos todo el tiempo. —
¿secreto? Humm ¿Cuándo no hay secretos en la familia? —
Natsu, sabes que cuando naciste tuviste una hermana gemela, por desgracia ustedes nacieron con una rara enfermedad que se da en nuestra familia. —
¿enfermedad? —
Psicológica… por suerte una de las dos era sana, parece ser que ella ya no está con nosotros; pero por suerte para ti los Takarada estamos orgullosos de nuestra enfermedad. Tu hermana trato de protegerte mucho tiempo, se sacrificó por ti Natsu. —
¿Qué tratas de decir? —
Nuestra familia hizo su fortuna mediante un oficio no muy respetable… pero aun así éramos los mejores. Lo que hoy en día es una enfermedad psicológica para nosotros es talento; los Takarada somos un orgulloso linaje de asesinos. Tu, Natsu llegaste con ese talento… pero tu hermana, ella era diferente, ella era bondadosa, por eso te protegía, ella se enteró de su secreto y asumió tus responsabilidades, te suplanto. —
¿Cuándo dices que todo el que termina aquí es porque ha sido traicionado…?—
Así es, tu traicionaste a tu hermana, o ¿será posible que ya lo olvidaras? El día en que mi dulce Natsu llego corriendo a mis brazos para que detuviera a su hermana; para que evitara que escapara con ese muchacho y que hiciera pública a nuestra familia y su sagrado secreto. Ese día supe que eras especial. —
¿Cómo sabes que ser un asesino es una enfermedad? ¡NO TE CREO NADA ERES UN MENTIROSO, MATASTE A MI HERMANA Y YO..! —
Por siglos hemos cultivado la investigación media en nuestra familia, los Takarada están más avanzados que cualquier país del mundo, después de todo es importante conocer cómo se comporta una presa para poder cazarla, eso lo sabía muy bien mi tara tara-abuelo, y ahora voy a mostrártelo también a ti. —
Este es el mismo lugar donde murió tu hermana, no te sientas mal por ella ahora, hiciste lo correcto, te aconsejo que te deshagas de la culpa si quieres concentrarte y vivir. —
¿Qué vas a hacerme? — dijo Natsu levantando la mirada por primera vez contra la luz, su rostro era tétrico la culpa y el rostro de su hermana no se borrarían jamás de su mente.
El juego es simple, haz lo que sea necesario para sobrevivir; este lugar es una fortaleza; aquí probamos todos los métodos de tortura, las técnicas psicológicas que llevan a la locura y el instinto asesino que todos tenemos dentro; este lugar es un laberinto, deberás pasar todas las pruebas para salir si logras llegar al final eres libre, cuando se abra la puerta comienza el juego. Un consejo, corre muy rápido. —
Al salir BJ encontró el coche de Natsu, todo estaba tirado por el suelo, la puerta tenia ligeras manchas de sangre, BJ las probó y supo de inmediato a quien le pertenecían; saco sus guantes de trabajo, y con el minucioso cuidado de cualquier investigador inspecciono el coche, por último tomo las pertenencias de Natsu cerró la puerta y limpio la sangre; no había necesidad de llamar a la policía cuando se trataba de los Takarada, ya que nada sería como se esperaba.
¿Yashiro dónde estás? —
Creí que jamás volverías a llamarme, estas solo ¿lo recuerdas hermano mío? —
No puedo hacerlo solo, Natsu desapareció y solamente tú sabes dónde puedo buscarla. —
Natsu ya está muerta querido amigo, olvídate de ella. —
¿QUÉ? ¡¿QUÉ HICISTE?! —
Lo que habíamos planeado, destruir a la hija de los Takarada, hum fue más sencillo de lo que pensaba, te dejo amigo es mi hora de mover. —
BJ rompió su teléfono contra el suelo, nadie más podía ayudarle; su mente se ilumino de repente, quedaba una esperanza había alguien que sabía más de lo que él se imaginaba de los Takarada. BJ se dio cuenta que no había visto aun en el bolso de Natsu, estaba desesperado por encontrarla, no sabía porque pero necesitaba tener a esa niña a su lado; busco una pista que tal vez ella hubiera dejado pero sólo encontró unos papeles marcados con un gran sello de CONFIDENCIAL.
Mi querida niña ¿estas lista?—
Espera, dime ¿Quién me ha traicionado, es por los papeles no es así, o solo quieres entrenarme aquí? —
No querida, no es por nada de eso, es por culpa de tu nuevo amigo. —
¿Cuál amigo? —
¿crees que no lo sé? —
Jack Black, un asesino profesional que te estafo. —
¿Qué? —
Jack Black, o Cain Hell para ser más exactos; es el hijo de Kyoushirou Hell un viejo amigo que fue asesinado por tu padre, ese niño siempre ha buscado la venganza. Tiene determinación, fue capaz de escapar de este lugar antes de llegar a conocer el camino, es una lástima, si se hubiera adaptado a nosotros hasta hubiera sido un digno sucesor de mi fortuna. —
Jack ¿escapo de ti? —
¿lo recuerdas? Ese niño por el cual tú hermana iba a delatarnos; era Jack. Que inocente ja, creía que todo terminaría si tu hermana nos denunciaba con las autoridades, al parecer ella le conto más de lo que debía sobre nosotros, por fortuna protegimos nuestro más precioso secreto de él. —
¿Jack era aquel niño? —
El corazón de Natsu se le hizo muy pesado, recordó con dolor como era su infancia, ella y su hermana mayor Mio siempre estaban juntas, siempre, hasta el día en el cual su padre trajo a la casa a un pequeño niño; era alto y muy delgado, sus ropas lucían maltrechas, su madre le dijo que lo habían recogido de la calle; estaba sucio y sangraba. Estar cerca del nuevo invitado estaba prohibido, pero ella busco el botiquín, trajo vendas y medicamentos para curarlo.
¿déjame curarte? ¿cómo te llamas?... yo soy Mío— dijo su hermana tratando de tomarle el brazo; el niño la rechazaba bruscamente.
No hagas eso, yo solo quiero ayudarte, estar así de herido no te dejara ni siquiera pelear bien. —
El pequeño volteo a mirarla por primera vez y su rostro sonrojado le ofreció el brazo de mala gana, Natsu observaba a lo lejos la escena.
Los días pasaron y su hermana se hizo gran amiga del nuevo integrante de la familia, Mío había descubierto a Natsu cuando los espiaba y desde entonces ella había jurado guardar el secreto de su hermana mayor.
No es cierto… él no… — Natsu recordaba la obsesión que BJ tenía con su familia, la primera vez que se encontraron y el principal objetivo de BJ, ahora todo estaba muy claro.
Ese joven solo quería tenderle una trampa a tu padre para matarlos a los dos, te enamoro ¿no es así?, ingenua niña, si no me crees toma. — dijo su abuelo tirándole una pequeña bolsa de cuero, Natsu la tomo entre sus manos, la apretó con fuerza cuando se dio cuenta de que la luz se hacía más grande.
Las puertas se abrieron y la vista de la plaza la dejo perpleja, una vez había asistido con su padre a un espectáculo taurino, le pareció abominable; se dio cuenta rápidamente que estaba encerrada en la rejilla del toro que se abría lentamente para darle paso a la vista del numeroso público. Ahora sabía cómo se había sentido aquel animal antes de perecer, cerró los ojos intentando recuperar del todo la vista, el escandalo no se hizo esperar sabía que era la señal para correr, estaba cegada y era el toro así que el matador ya debía de estar esperándola en la plaza.
