3. Sentimientos cruzados.

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-¿Uzu ma..ki ..Narut..to? -pronunció el mayor dando énfasis en cada letra de ese nombre con fastidio.

Sasuke aprovecho el descuido de su hermano para zafarse de su agarre y echo a correr hacia el baño. Cerró la puerta con llave y suspiro aliviado de haber podido salir airoso de tan embarazosa situación. Cuando Itachi se ponía de mal humor podía ser realmente peligroso, por eso no le gustaba hacerle enfadar, pero esta vez había llegado demasiado lejos.

-¡Si te crees que esto quedará así, vas listo hermanito! -grito el moreno desde el otro lado -En la noche volveré.

El pequeño Uchiha se metió en la ducha, refrescándose, intentando relajarse y calmar su calenton matutino. Ya lo tenia todo planeado, aprovecharía que su hermano estaría fuera todo el día para volver a llamar a su ángel rubio y pedirle una cita. Quería conocerle, ver la imagen de esa atrayente voz y porque no, quizás algo más.
Termino de ducharse a toda prisa y cogiendo una manzana en la cocina subió rápidamente hasta su habitación. Allí estaba, el más grande de sus placeres, la mejor paja que había podido hacerse en su vida, su ansia por querer más, todo en un simple teléfono que no dudo en marcar. No tardaron mucho en contestar a su llamada.

-Fuck Me, Thrill me...-se oía desde el auricular- ¿Desea el mayor de los orgasmos? Estoy a su servicio...

-¡Eh! -corto secamente Sasuke- ¿Quién eres tú? -al instante de oír aquella voz noto que no era la de Naruto.

-Soy quien puede llevarte al cielo, si ese es tu deseo -contestó el muchacho en un tono realmente morboso.

-Ayer estaba con otro chico, me gustaría hablar con él -le reprimió el Uchiha dándole a entender que no le interesaba su propuesta.

-Lo siento, no va a poder ser -Sasuke empezaba a impacientarse, chasqueo su lengua hostigado.

Ya le había dicho el rubio que no les permitían revelar información, pero si no podía hablar con él, de alguna forma tenia que contactarle. Dio un largo suspiro para luego volver a hablar con tono mas serio y irritado.

-Necesito hablar con Uzumaki -dijo intentando mantener la calma -Es importante y...

-¡Jaja! -se escucharon risas desde la otra línea, algo que molesto aún más al azabache.

-¿Qué es tan gracioso?

-Sabes...hablo el otro -No eres el único que a vuelto a llamar para tratar con ese rubio, es muy popular. Una vez lo prueban quieren repetir y no me extraña, es fuego ardiente.

La sangre le empezó a bullir a Sasuke, no solo por el hecho de que ese extraño hablara con esa sensualidad del rubio, sino porque desde un principio ya había imaginado algo así. Al fin y al cabo seguramente recibía miles de llamadas al día, se corría con cientos de hombres e incluso puede que tuviera alguien más. Solo de pensarlo, se le hacia un nudo en la garganta. Apretó sus nudillos con fuerza maldiciéndose por ser tan ingenuo y caer en ese juego.

-Estúpido...-susurro para si mismo -Voy a cortar -agrego de mala gana.

-Olvídate de él -sentencio el chico de la línea -O te hará daño.

(Fin de la llamada)

¿Daño? ¿A un Uchiha? Una sonrisa prepotente se formo en el rostro de Sasuke al pensar en ello. Si algo caracterizaba a los Uchihas era su carácter orgulloso y presencia intocable, si ese rubio quería jugar entonces jugarían. Volvería a llamar en la noche y esta vez conseguiría sonsacárselo todo, había decidido que ese ángel seria suyo.

Se echo en la cama y cuando volvió a abrir los ojos ya se había hecho de noche. El día anterior no había conseguido dormir bien y el mal despertar de esta mañana no fue de lo mas reconfortable, se alegro de haber podido descansar. Vio como estaba arropado con una manta, señal de que su hermano había regresado y entrado en su habitación. Se inspecciono todo el cuerpo, comprobando que no le hubiera hecho nada raro. Después se dirigió a la cocina, empezaba a tener hambre.

-Hasta que por fin te despiertas, bella durmiente -Itachi le mostró una de sus atractivas sonrisas.

Un leve sonrojo se formó en las mejillas del menor al escucharle decir eso.

-Ni-san te odio -soltó sin mirarle.

-Yo a ti no -dijo el mayor ampliando su sonrisa y dándole un golpecito en la espalda -He preparado tu plato favorito.

-Tsk...-al final siempre conseguía salirse con la suya y esa amabilidad por su parte, le hacían pensar que su hermano traía algo de cabeza -¿Qué pretendes? -pregunto Sasuke desconfiado.

-Nada, ¿acaso no puedo ser amable con mi ototo? -revolvió sus cabellos con cariño y se sentó a su lado- Come o se te enfriará.

Entre alguna que otra burla y insinuación por parte de Itachi la cena paso tranquila, mucho más de lo que se hubiera podido esperar después de lo de esa mañana.

-¿Volverás a llamarle? -la pregunta iba directa, sin doble sentido, clara y precisa. Solo quería una respuesta.

-¿Uhm?... -el azabache sabía perfectamente a que se refería pero no quería tener que contarle nada a su hermano, era lo mejor.

-Ya sabes -comento seguro de lo que decía - Ví la revista.

El azabache se levanto furioso y no dudo en encarar al mayor;

-¿Cuantas veces te dicho que no toques mis cosas? -gruño molesto - ¡Y no quiero que enteres en mi habitación! ¡Te lo prohíbo!

-Con que esas tenemos -Itachi cogió del brazo a Sasuke y lo empujo hasta caer encima de la mesa -¿El estúpido de mi hermano prohibiéndome a mi? -se acerco peligrosamente al cuerpo del menor, alzo sus brazos por encima de su cabeza y aprisiono sus muñecas duramente -¿Desde cuando te crees con ese derecho? -le lanzo una mirada lasciva y continuo hablando muy cerca de su boca -Te gusta que te toque ¿Verdad?

Sasuke jadeo violentamente al notar la presión que ejercía Itachi sobre él. De un movimiento brusco intento apartarlo en vano. El moreno al verlo en ese estado tan indefenso aflojo el agarre dejando libre sus manos, pego su mejilla contra la de Sasuke y susurro suavemente en su oído;

-Me gustas...-las palabras salieron tan suaves y tiernas de sus labios que hasta él se sorprendió- Y no como un simple hermano...-bufo algo dolido al decirlo, temía que Sasuke no se lo tomara bien y acertó de lleno al ver como se deshacía de él de un codazo.

El menor subió corriendo las escaleras y de un portazo entro en su habitación. Se tiro encima de la cama abatido y descolocado ante la declaración de Itachi, muchas veces habían intimado pero todo era puro interés sexual, o eso creía. ¿Por qué ahora de repente le hacia esa confesión? ¿Y por qué su corazón latía tan furiosamente de pensarlo? Quiso eliminar todas aquellas dudas y preocupaciones de su cabeza y sabía que solo con alguien lo conseguiría; Naruto.

Volvió a marcar ese número que ya se sabía de memoria. Espero ansioso a que su ángel contestara, no soportaría aguantar a otro desconocido provocándole.
En unos cuantos tonos, una voz angelical se oyó al otro lado del teléfono despertando todos los sentidos de Sasuke. Por un momento su estomago se encogió y trago duro antes de contestar.

-¡Naruto! -suspiro aliviado -Joder por fin te escucho.

-Jeje Veo que me echaste de menos -comento el rubio relajado y alegre al mismo tiempo por volver a hablar con el azabache -¿Vuelves a andar caliente Uchiha?

-Sí...digo no- rectifico al darse cuenta que había contestado impulsivamente sin siquiera pensar. ¿Cómo no iba a ponerse cachondo al oír su voz? Al imaginar ese chico de cabellos dorados y cuerpo atlético dedicarle toda su atención, solo de imaginárselo se ponía a cien -Quería escuchar tu voz...

Naruto rió ante su contestación. Estaba acostumbrado a que muchos chicos le incitáran, quisieran interesarse por él y conocerle pero con Sasuke había algo distinto. No era como los otros, de eso estaba seguro.

-La última vez que conversamos no me dijiste como eras...-le reprocho un poco molesto por ese detalle y por haberle colgado.

-1'78cm, tengo 18 años, moreno...-corto. Para él no había necesidad de dar tantos detalles, ya que tenía en mente otros planes que el simple hecho de entrelazar palabras por el teléfono -Si quieres saber mas, tendrás que quedar conmigo -no era una simple proposición, quería más que nada poder verle, tocarle, rozarle...

Sin duda había dejado con las ganas al rubio, quien después de unos segundos pensando su contestación decidió darle una oportunidad. No perdería nada por quedar con ese chico provocativo que aunque intentara negarlo también le atraía.

Lo que él no sabia era que sí tenia algo que perder, algo muy valioso que había pasado por alto...

Sin saberlo esta en juego su orgullo, su dignidad y quizás su corazón...