Capítulo 2 Sucesos Extraños

Me desperté sobresaltada, se filtraba un poco de luz lunar por la ventana y me gire hacia la mesilla donde estaba mi despertador para averiguar cuantas horas de sueño me habían sido arrebatadas, era obvio que no conseguiría volver a dormirme.

¡MIERDA! Las cinco de la mañana, me había acostado a las 2 debido a una charla con tío Marcus.

- Estupido sueño – murmuré.

Agarré la agenda del escritorio y apunte el sueño, después revise los sueños anteriores, siempre lo hago para averiguar cuales son las premoniciones y cuales los sueños, un momento...

Aquello no era normal, llevaba teniendo ese sueño durante una semana, sin embargo yo no le tenía miedo al agua por lo tanto, era una premonición; era raro que se repitiesen tanto, quizás debería comentárselo a Francesca.

Francesca era mi mejor amiga; extrovertida, atrevida, seductora... mi compañera de juegos perfecta; alta, rubia con mechas negras y siempre se recogía el pelo en un gracioso moño con mechones colgando, tiene los ojos dorados y al ser hija de vampiros es una vampiresa completa.

Ella fue quien me regalo a Bi, Bi es Brizna, una gata de color negro como el carbón y ojos azules, cuando lo hizo le pregunte el por que del nombre y lo único que me contesto fue que así podría tener a un Brian que me querría y que nunca me abandonaría; nunca me di tanta cuenta como en ese momento de lo mucho que necesitaba a Fran.

Me había quedado dormitando así que ahora eran las 6:45, hora de levantarse, me metí en la ducha, me lave los dientes y me puse a pensar que me pondría para ir al instituto, unos sencillos vaqueros que dejaban ver el tatuaje tribal al final de la espalda ocasionado por una noche de borrachera, unas deportivas y una camiseta blanca servirían; no iba muy elegante, pero era mi estilo.

No desayune y antes de irme desperté a mamá.

- Mamá, la reunión empieza a las nueve.

- Voy cariño, venga vete ya o llegarás tarde – dijo ella adormilada.

Le di un beso y me fui en mi moto; Dios! Adoraba mi moto, una BMW K 1200 S, como último regalo de cumpleaños, por desgracia en ocasiones como esta con un día completamente soleado y una calor de espanto era incomodo utlizarla.

- Uhg que horror, Maldito sol - maldije

No es que odiara los días soleados, es que probablemente Fran no vendría, odiaba ponerse es potingue, para no destacar ante el sol.

- Alex si sigues en tu mundo tendrás un accidente – reclamó una voz a mi lado cuando aparque.

- ¡Fran has venido! – exclame con una sonrisa.

- Claro que si, la fiesta sin mi no es fiesta!

- Francesca Piccolanni al des pacho del director – exclamaron los altavoces de megafonía.

-¿Qué has hecho ahora Fran?- contesto Leo

- Bueno yo... emm... es posible, remotamente posible que yo por causas inexplicables le pusiera picante a la comida del profe por un posible 0 en historia.

Era imposible... – ¡Fran! Me prometiste que estudiarías – exclamó Leo indignado.

- La tele era muy tentadora..., ese tipo es un tirano – Mascullo ella

- Fran! Le has hecho una broma al calvo sin mi! Mala amiga, eres mala, muy mala – refunfuñe.

Ella simplemente se rió en cambio Leo...

- ¡Alex, Encima no la animes! – grito el

- Bueno si hay que hacerle una broma al calvo cuantos más mejor no? – sonreí burlona

Leo rodó los ojos y me dio por perdida en cambio se giro a Fran y le dijo...

- El profesor no es tirano Fran, tu que eres muy vaga – replico el exasperado.

- De todas formas vaga o no señorita Piccolanni, debe ir inmediatamente – la regaño el conserje con retintín.

Así que Fran se tuvo que marchar.

El conserje era con diferencia la persona más odiada del instituto, parecía estar en todas partes y tener multitud de ojos y oídos; un chivato en toda regla.

Uno, que nos odiaba especialmente a Fran, Dimitri, Monic, Leo y a mí; por increíble que pareciera Leo si tenia un lado travieso, el caso es que nos odiaba por haberle tintado el pelo de verde, en realidad nosotros queríamos pegárselo con cola, pero a los 12 años no distingues muy bien que potingue utilizas para tus venganzas, después de todo cualquiera sirve no creéis?

- Oye donde están Dimi y Monic? – le pregunté a Leo

- Esos? Supongo que Dimi intentando que Monic se levante de la cama, ya sabes lo que le cuesta. – rió él.

- Y luego a mi me llamáis dormilona si es que... – negué con la cabeza.

Sonó la campana y fuimos a clase, durante el trayecto pensé en nosotros cinco, éramos un grupo algo varopinto pero igualmente congeniábamos bien.

Fran era Fran, Francesca Piccolanni era sin duda la persona más entusiasta por la vida que he conocido jamás, sus amigos eran lo más importante para ella, siempre encontró refugio en nosotros, no es que sus padres no la quisieran; simplemente la creían demasiado liberal e intentaban controlarla algo que nosotros encontrábamos ridículo, Fran era como un pájaro, libre y sin jaula la única forma que había de que se atase a algún lugar es que ella lo quisiese; era capaz de levantarnos el animo a todos y a veces había que hacerla bajar al mundo real antes de que se estrellase; pintora nata, que intentaba llenar su vida y la de los de su alrededor de colores y diversión.

Si alguna vez llegara a perderla no se que haría, de hecho si alguna vez llegaba a perder a alguno no sobreviviría, mi corazón ya había sufrido más de lo que podía soportar...

Leonardo, Leo, era especial para que negarlo, habíamos sido novios por algún tiempo, sin embargo descubrimos que se nos daba mejor ser amigos y el intentaba realizar el papel de hermano mayor al no estar Brian, sin embargo yo sabía que ese puesto nunca estaría completo a menos que fuese ocupado por la persona correspondiente; vampiro completo, ojos dorados, cabellera pelirroja, y sonrisa cautivadora; todo eso juntado con su personalidad, tranquila y simpática hacían que fuese el chico perfecto ante cualquier padre, sin embargo yo necesitaba a alguien más atrevido, con más movimiento y él, alguien que pudiese sentarse en un banco durante horas escuchándole hablar, y desde luego esa chica no era yo.

Le gustaba el cine y quería ser director, aparentaba 18 pero tenía 97; Era el hermano mayor de Dimitri.

Dimitri, Dimi aparentaba 17, y tenía 85; la primera vez que lo veías te quedabas con la boca abierta, era imposible no hacerlo, tenía los ojos dorados y el pelo castaño que junto con un cuerpo de infarto hacían que la primera vez que lo veías pareciera un dios, la segunda también y la tercera... te dabas cuenta de que le estaba mirándole él culo a tu compañero y que era de la otra acera, entonces deseabas ser un tío con todas tus fuerzas eso, o... te ponías a llorar.

Era simpático, atrevido y divertido, a sus 85 parecía que seguía teniendo la misma ilusión por la vida que un niño de 5 años, lo que hacía imposible no quererle, apasionado de la moda quería ser diseñador, de hecho algunas de mis ropas habían sido diseñadas por él; en cuanto al tema amoroso, parecía una bomba de lejos, pero en realidad era lo más tímido que podías haberte echado en cara.

Por ultimo quedaba Monic.

Monic era como yo, semivampira, su madre vampiresa y su padre convertido después de su nacimiento, pero en carácter y aspecto físico no nos parecíamos en nada.

Su pelo era corto y liso, de color negro con toques azulados y unos ojos azules relativamente ocultos bajo unas gafas de montura metálica; era muy tímida con la gente que no conocía pero una vez que se abría descubrías que era muy simpática, le pirraban los ordenadores y con 17 años era la persona más lista que había conocido jamás, a mí me gustaban los libros, pero lo suyo era de psiquiátrico, muchas veces bromeábamos con que su intelecto debería ser ilegal, pero era muy buena persona, genio con los números y por desgracia nula en el amor, incapaz de acercarse a un chico que tuviese intenciones amorosas con ella a menos de 5 metros; a pesar de todo por muy bicho raro que pareciese, se demostraba que era persona con dos hecho importantísimos:

1º Le encantaba la pizza, le chiflaba, le haría un altar si nosotros no se lo impidiésemos, era probablemente la italiana más aficionada a la pizza que existía.

2º Adoraba dormir, levantarla de la cama todos los días era una odisea.

Además quería ser informática.

Cuando termine de pensar me di cuenta de que casi había pasado la hora de Biología y Dimitri y Monic todavía no habían llegado, recuerdo que me pareció extraño, que poco me imaginaba yo que justo en ese momento empezaría mi pesadilla particular...

Acabó la hora de Biología y Leo y yo nos dirigíamos al comedor.

- Leo voy al baño en un segundo vuelvo- informe yo

- Vale, te espero aquí – y se quedo apoyado en una esquina.

Cuando entre al baño empecé a encontrarme mal; era una sensación extraña, nauseas, dolor de cabeza, sin embargo yo sabía lo que era así que me senté y esperé, no me equivocaba enseguida tuve una premonición...

Estaba oscuro, no podía ver nada, no podía respirar, el aire estaba viciado e inexplicablemente yo sentía miedo; de repente un susurro, se repetía cada vez más alto hasta que pude oírlo

- Kesha -

Al oír pronunciar ese nombre sentí escalofríos, me recordaba a algo, algo peligroso, preocupante pero no sabía que...

Me desperté en el baño asustada y comencé a llorar sin saber que alguien me observaba...

Cuando conseguí calmarme, me lave la cara y salí del baño, busque a Leo el cual estaba preocupado pero le dije que se lo contaría luego, no me sentía con fuerzas, era demasiado reciente.

Entonces recibí una llamada de Dimi

- Diga?

- Al, soy yo Dimi

- Dimi! Se puede saber donde estas? Nos tenías preocupados y Monic?

- ...

- Dimi?

- Alex, tenemos un problema, será mejor que vengas – no fue lo que dijo si no como lo dijo por lo que me asusté parecía como si hubiese ocurrido una masacre...

- Donde estáis? Que ha pasado?

- Estamos en la central de los Vultiris en la parte de enfermería, lo que ha ocurrido... es demasiado inverosímil para contarlo por teléfono...

- Vamos para alla – me preocupe parecía desesperado

Le dije leo lo que me había contado Dimitri, se angustió, aquello no era normal, Dimi no solía preocupar sin motivo.

Nos cruzamos con Fran cuando salíamos.

- Fran, nos vamos – dijo Leo

- ¡¿Qué?! he oye me acaban de echar la bronca por irresponsable y vosotros vais ha hacer pellas? Que queréis que nos fichen como a los cacos? – Hubiera seguido hablando si yo no la hubiese cortado.

- Dimitri y Monic están en el hospital de los Vultiris – informé yo.

En seguida su mirada se volvió fría y calculadora, sus ojos pasaron a un negro profundo...

- Que a pasado y quien lo ha hecho? – reclamo ella furiosa

- Todavía no lo sabemos, Dimi ha llamado pero solo nos ha dicho que vayamos.

Su mirada, por suerte, se suavizo.

- Cojamos mi coche entonces – ofreció ella.

Durante el trayecto, me puse a pensar, algo raro estaba pasando no era normal que yo tuviera tantas premoniciones y que además algo estaba pasando en la comunidad de vampiros? No definitivamente aquello no era normal.

Cuando llegamos a la entrada nos pidieron la identificación y la dimos, al parecer el nuevo segurata era un nuevo vampiro por que al enseñar nuestras identificaciones empezó a mirarnos con respeto, si es que pertenecer al Ala Especial de los Vulturís (AEV) tiene sus ventajas...

La AEV es una unidad especial, normalmente a los vampiros al servicio de los Vulturis se les envían misiones ect... a nosotros también con la diferencia de que tenemos la tecnología más avanzada que existe, podemos negarnos a realizar una misión cuando nos diese la gana y a diferencia de los demás vampiros podíamos dejar a los Vulturis cuando quisiésemos; eso sin mencionar las innumerables ventajas que teníamos en referencia a las salas restringidas, podíamos entrar donde nos apeteciera, cuando nos apeteciera y a la hora que nos apeteciera, supongo que después de todo no era muy raro como nos miraba el segurata yo también me tendría envidia a mi misma no?

Al entrar nos quedamos asombrados por todas partes se veían camillas llevando a vampiros, goteros, médicos... era lo único que se veía, cuando entramos en la enfermería el espectáculo no era mejor... era como si el presentimiento de la masacre se hubiese cumplido...

Tío Marcus nos diviso y nos hizo una seña para que le acompañásemos

- Supongo que os llamo Dimitri no? – estaba cansado se le notaba era como si hubiese envejecido de repente

- Si, pero que ha pasado aquí? Dimi Y Monic están bien?- pregunte con aprensión entes había estado tan concentrada en averiguar el por que de la situación que no me había fijado si algunos de los que estaban en las camillas eran ellos, les habría pasado algo?

- Si te refieres a que si Monic y Dimitri están heridos no, no lo están pero han tenido suerte si no estarían en una de esas camillas que van a cuidados intensivos.- Tío Marcus suspiro cansado

- Pero se supone que los vampiros somos bueno no invencibles pero casi, la única forma de dejarnos en ese estado es atacarnos a nosotros mismos o que nos ataquen los licántropos y en Italia no hay una comunidad lo suficientemente grande como para que nos hagan ese daño; así que quien ha sido? – dedujo Leo

- Oh! Brillante capacidad de deducción Einstein y quienes han sido entonces los espíritus? – mi respuesta fue bastante mordaz pero no estaba para juegos, quien habría hecho eso...

- Tranquilizaos y no empecéis a discutir, vamos a por Monic y Dimitri y os lo contare – replico con voz calmada Tío Marcus