Hola a todos! Gracias por leer mi historia, espero estar a la altura de vuestros deseos de lectura! Vamos a empezar a meter un poco de lemon, que ya toca, y a ver si os gusta :P Os dejo con el capítulo ^^

La pareja cenó en casa de Lucy. Ella estaba un poco nerviosa, pero consiguió mantener el tipo y tuvieron una velada amena y divertida. Rieron comentando las anécdotas de estas noches anteriores y una vez terminaron de cenar se acomodaron en la cama para seguir con la sobremesa un rato más. Ambos estaban muy a gusto y no tenían prisa ninguna por finalizar el encuentro. De todas formas, Natsu ya se había quedado a dormir más de una vez en su casa después de cenar todos juntos. Pero esta noche era diferente. La anfitriona tartamudeaba de vez en cuando y no podía evitar retirar la mano cada vez que se rozaban sin querer. Por suerte el chico ni se dio cuenta. Parecía ajeno a los sentimientos que cada vez se hacían más palpables en la muchacha. Al final ésta decidió tomar la iniciativa.

- Natsu, hay algún otro motivo por el que me quisieras ayudar con... ya sabes?

- Otro motivo?

- Sí, a parte de... -se sonrojó y apartó la vista- bueno, de animarme.

- Ya te lo he dicho, me gusta mucho verte sonreír. -Se dio cuenta de que con sus palabras decía más de lo que pretendía y trató de rectificar nervioso.- Bueno, me gusta ver sonreír a todo el mundo, no es que tú me gustes desde que te conocí... -volvió a hablar de más- Quiero decir, que estás preciosa cuando sonríes. -Esto último la hizo sonrojar más.- No es que no lo estés cuando no lo...

Decidió cerrar la boca y girar la cara para tratar de borrar todo lo que había dicho. Oyó cómo la voz de Lucy le envolvía desde muy cerca de su oído.

- Hay otras formas de hacerme sonreír.

Se dio la vuelta muy deprisa por inercia, encontrándose a la chica más cerca de lo que esperaba, mirándole con una expresión que no supo interpretar. Entonces, y sin apenas tiempo de pensar, ella se lanzó hacia su boca y la devoró con energía. Al principio Natsu se puso tenso y no supo muy bien cómo reaccionar, pero al poco su cuerpo fue despertando y sus manos se movieron solas hasta agarrar la cintura de la muchacha. Al notar el contacto ésta se pegó más a él, quitándole con una mano su omnipresente bufanda mientras que enredaba la otra en su pelo. La voz del chico tembló un segundo mientras acariciaba incrédulo las curvas de la invocadora.

- Lucy...

La de ella fue un susurro sugerente mientras acariciaba los duros pectorales del dragon slayer y pasaba a quitarle el chaleco.

- Natsu...

Sus labios volvieron a encontrarse y se fundieron en un ardiente beso. Él agarró torpemente la camiseta de la chica y se deshizo de ella como pudo, dejando al descubierto su voluptuoso busto adornado con un precioso sujetador con encaje. Se volvió loco al verlo y no quiso nada más que hundir la cara entre sus pechos y aspirar su aroma. Los acarició, los apretó, y lamió todo lo que pudo desde ellos hasta el lóbulo de la oreja recreándose con pequeños mordiscos en su cuello. La muchacha no podía evitar clavarle las uñas en la espalda mientras trataba de contenerse ante tanto deseo. Jamás se habría esperado llegar a sentirse así con su compañero, y en parte le extrañaba. Pero la atracción era muy fuerte, y en una nueva arremetida terminó de desnudarle y se tomó un momento para lucirse delante de él cuando se quitó la falda. Llevaba una braguita a juego con el sosten y ella sabía que le quedaba de maravilla. Ahora podía confirmarlo viendo la lujuria en los ojos del chico, que no podía esperar para tocarla y saborearla.

Una de sus manos recorría el cuerpo de la chica mientras la otra frotaba su zona más caliente, jugando con la braguita aún puesta. El morbo era tal que ella a punto estuvo de correrse en alguna ocasión. Cuando ya no pudo más se quitó el picante conjuntito en señal de que estaba preparada para el siguiente paso. Él se recostó encima suyo buscando con su virilidad la fuente de su deseo mientras seguía besándola con ardor. Poco a poco la fue penetrando y sus cuerpos se fundieron en uno solo. Pronto habían cogido el ritmo perfecto y ambos disfrutaban completamente del momento. Natsu escondió la cara en el cuello de Lucy tratando de apaliar las tremendas sensaciones que le iban a hacer terminar antes de tiempo, pero sólo consiguió despertar más a la bestia dentro de la chica, que de puro deseo desenfrenado clavo las uñas en la espalda del chico propinándole unos arañazos que le hicieron subir al éxtasis. Lanzó un grito ronco, volvió a meter la cara en el cuello de la muchacha y sin poder evitarlo la mordió con pasión. Aquello la hizo llegar al clímax, al mismo tiempo que notaba cómo él derramaba su calor dentro de ella.

Los dos sudaban y jadeaban, sin fuerzas para levantar la vista hacia el otro, o con miedo de que hubiese sido una ilusión. Natsu trató de levantarse pero los brazos de la muchacha, alrededor de su cuello, se lo impidieron, haciéndole caer desplomado en la cama a su lado de nuevo. Ella le miró con picardía y le dijo:

- A dónde vas? Aún quiero sonreír un poco más.

Él la miró incrédulo pero no tardó en dibujar una media sonrisa antes de lanzarse de nuevo sobre su chica para volver a tener otro fogoso encuentro.

Pronto amanecería. Natsu no había podido dormir, aunque se sentía agotado. Llevaba todo el tiempo mirando a Lucy dormir. Seguía sin poder creer qué había pasado. Cierto era que se sentía atraído por ella desde que la conoció, y no sólo en el sentido físico de la palabra. Estaba muy a gusto con ella en cualquier situación, y era alguien en quien confiaba plenamente. Pero nunca se había imaginado poder terminar así con ella. Para él, Lucy era muy superior en ese aspecto. No creía estar a su altura, se veía demasiado poca cosa para ella. Por mucho que le doliera, veía a Gray más de su mismo nivel. Él era más guapo, más atractivo, más serio... siempre se convenció de que sería mejor pareja para ella, y así apartó esos florecientes sentimientos durante todo este tiempo. Pero ahora... Ya no sabía qué pensar. Seguía dudando de ser suficiente para ella, pero lo que había pasado esta noche... Quizás habría sido la desesperación de la muchacha por no encontrar pareja? Era él un premio de consolación? No podía dejar de pensar cosas así, y cuando los primeros rayos del sol amenazaban con despuntar, se levantó, se vistió y se fue de allí, dejando a la chica profundamente dormida abrazada a su almohada.

Cuando Lucy se despertó buscó con la mano a su compañero, pero por más que la estiró y la paseó por el colchón, éste no estaba. Se incorporó de golpe para estabilizarse. Miró por toda la casa pero no vio rastro de Natsu. Le llamó y no obtuvo respuesta. Su ropa no estaba, no había signos de movimiento por la casa, nada. Se había ido en mitad de la noche. Notó cómo se le encogía el corazón más de lo que estaba dispuesta a admitir, y tratando de contener un puchero dio un suspiro haciéndose cargo de la situación. Había sido un encuentro puntual. No se volvería a repetir. Simplemente, se dejaron llevar por sus instintos.

Sabiendo que se estaba engañando a sí misma, la maga de espíritus estelares decidió comenzar el día con normalidad. Y si Natsu no hablaba de lo sucedido, ella tampoco lo haría. Lo olvidarían y punto. Por su bien. Pero le iba a resultar más difícil de lo que pensaba procurar que no había pasado nada, pues el olor del chico imperaba en toda la casa. En su almohada, en sus sábanas, en su bufanda que estaba tirada debajo de la mesa...

Su bufanda!

Corrió a recogerla con un leve temblor de manos, la dobló con cuidado y buscó una bolsa para meterla mientras no dejaba de escudriñarla. Debía dársela cuanto antes, pero antes de guardarla la miró un segundo y luego, inconscientemente, se la llevó a la naríz y aspiró profundamente su olor. El olor de Natsu. La piel se le puso de gallina y abrazó la prenda imaginando los momentos que habían pasado juntos esa noche. Entonces se dio cuenta de que no estaba haciendo las cosas de la manera correcta, eso le podría traer problemas. Guardó la bufanda y después de prepararse, se encaminó hacia Fairy Tail para devolvérsela.

Cuando llegó a la puerta, las piernas le temblaban. No sabía si le encontraría dentro o no.

"Vamos Lucy, no es momento de actuar como una niña tonta!"

Respiró hondo y entró en el gremio. Miró a todos lados, pero no encontró al dragon slayer que estaba buscando.

- Ohayo, Lucy-chan! -Saludó Mirajane.- Buscas a alguien?

- O... Ohayo, Mira-san. Pues la verdad...

- Lucy! -gritó mientras se acercaba volando el gato azul.

- Happy, buenos días.

- Dónde está Natsu?

- Y por qué debería yo saberlo? -preguntó nerviosa.

- Porque anoche Lucy y Natsu se fueron juntos a cenar a casa de Lucy. Lucy es la última que vio a Natsu con vida.

- Cómo que con vida? Yo no le maté anoche!

- Seguro? -preguntó picajoso- Hasta que no le vea no lo creeré.

- Cree lo que tu quieras. -contestó molesta.- Por cierto, has visto a Gray?

- También quieres matarle a él?

Mirajane se reía discretamente desde detrás de la barra.

- Por allí viene, Lucy-chan.

Miró hacia la puerta y le vio entrar. En seguida se acercó a él y le apartó a una mesa en la que tuvieran intimidad, mientras unos ojos acechantes los miraban desde la sombra.

- Gray, necesito un favor.

- Espero que no sea mucho trabajo. -contestó él.

- Podrías -continuó ella ignorando las palabras del chico- darle esto a Natsu cuando le veas, por favor?

- Y por qué no se lo das tú? Tiene que estar a punto de llegar.

- Porque... yo... -enrojeció al momento- es... complicado.

Gray cogió la bolsa y abrió mucho los ojos al ver su contenido.

- Pero esto es...

- No armes un escándalo, por favor.

- Cómo es que tienes esto?

- Es una larga historia.

- Tengo tiempo.

- Yo no. Tú házselo llegar y que no se entere nadie de que yo te lo he dado, ok?

- Acaso ha pasado la noche en tu casa y se la ha dejado olvidada allí? -Lucy empezó a notar cómo el color rojo de sus mejillas ahora era lava hirviendo.- Espera... No habréis...?

- Tengo que irme! Por favor, no digas nada a nadie!

Y tras inclinarse demasiado se dio la vuelta y salió del gremio. Necesitaba despejarse y aclararse un poco las ideas.

La persona que observaba a Lucy y a Gray se acercó por detrás al chico, quien notó un tremendo instinto asesino a su espalda y se dio la vuelta alarmado.

- Qué es lo que le ha dado Lucy a Gray-sama?

- Juvia? Qué haces aquí?

- Juvia os ha visto en una actitud muy cercana. -Preguntó la chica de agua enfadada.

- Me ha pedido un favor. -contestó Gray después de pensar bien sus palabras y de apartar la vista.

- Gray-sama está enamorado de Lucy? Siempre la consideré mi rival en el amor, pero si se ha atrevido a confesarlo, debo tener más cuidado y luchar por lo que amo. -divagó con llamas en los ojos y pose heroica.

- Pero qué estás diciendo? -Dijo sorprendido y un poco asustado- No estoy enamorado de ella, ni siquiera me gusta en ese sentido. Además, algo me dice que ella tiene sentimientos hacia alguien más... -dejó escapar una pequeña risa irónica- y creo que son fuertes.

- Juvia no entiende que a alguna chica no le pueda gustar Gray-sama. Siempre desconfiaré.

- Pues te digo que no tienes de qué preocuparte.

El corazón de Juvia se paró un segundo imaginando la resolución de esa frase que a ella le gustaría.

- Gray-sama quiere decir que Juvia no debe preocuparse porque solo tiene ojos para Juvia?

"Cómo ha llegado a esa conclusión?"

El mago de hielo se sonrojó ligeramente mientras giraba la cara.

- Tú procura no hablar con ella ni con Natsu, que eres capaz de liarla.

- Natsu?

En la cabeza de Juvia se sumaron 2+2. Y justo cuando empezaba a dibujar una malévola sonrisa en su cara, el susodicho entró por la puerta del gremio.