Perfect Little Accident/ Pequeño Perfecto Accidente.
La claridad de la mañana entra y golpea de lleno su rostro. Se remueve en la cama retrasando un minuto más su despertar. Supone que son cerca de las 6 am y busca a Ginny con la mirada. Respira lenta y profunda todavía perdida en sueños, se detiene a escuchar un poco y no hay ruido aún afuera. De todas formas, es lo máximo que podrá dormir, así que se despereza y busca unos jeans, una camisa a cuadros muy cómoda y se dispone a tomar una ducha.
Para cuando sale del cuarto de baño de la habitación de Ginny, la encuentra sentada en la cama y frotándose los ojos.
-¿Por qué te levantas tan temprano Hermione?—pregunta a manera de reclamo—por algo les llaman vacaciones, ¿sabes?
-Es que no pude dormir más, perdón si te desperté—se disculpa.
-No te preocupes—se estira y lanza un largo bostezo—Aaaaww…ya estoy muy despierta—pero su aletargada voz es tan diferente que la hace reír.
-Si, se nota—le dice divertida.
-Si quieres puedes ir bajando para el desayuno yo te alcanzo apenas me dé un baño—le asegura Ginny buscando con mucha lentitud un cambio en el closet.
-Bien, solo no tardes demasiado—le pide, porque desde lo que ocurrió anoche no se siente segura andando sola con Ron en la misma casa.
Llega hasta el comedor sin ninguna intervención de otra persona. Localiza rápidamente a la señora Weasley moviéndose rápidamente en la cocina y se ofrece a ayudarle. Amablemente esta le permite encargarse de los huevos revueltos mientras prepara las tostadas y el zumo de naranja. Alrededor de las 7 am, exactos y estrepitosos, los demás Weasley comienzan a arribar a la mesa. Hermione es la encargada de servir.
-¿Qué vamos a desayunar?—pregunta ansioso uno de los gemelos, al parecer Fred.
-¡Estoy hambriento!—exclama su contraparte George—hasta parece que el maratón que corrí en sueños fue de verdad.
-¿Sueñas que corres maratones?—lo mira extrañado su gemelo.
-Bueno, en algún lugar se debe hacer deporte, ¿no dicen que es importante?—opina serio.
Ginny, Bill y Charlie ríen. Percy bufa al comentario. Cuando todos están listos para dar el primer bocado, el último de la familia entra con la misma ropa que ha llevado todos los días. El pelo desordenado y las prolongadas sombras debajo de los ojos, indican que la charla nocturna de ayer no le provoco ni un poco de sueño como a Hermione. Lanza una mirada desafiante a sus hermanos, cómo si los retara a intentar reprenderlo.
-¿Por qué nadie me dijo del desayuno?—pregunta a manera de saludo matinal.
-Bueno Ron, creímos que era más que obvio que lo que se hace en las mañanas es desayunar—bromea Charlie.
-Ya siéntate hijo—incita su madre—prueba el delicioso desayuno que me ayudo a preparar Hermione.
Momento incómodo. Ambos se buscan las caras y se detienen la mirada una fracción de segundo antes de perderse en el movimiento de todos a su alrededor.
-Mmm… Hermione, esta delicioso—halaga Bill—deberías cocinar con mamá más seguido.
-¿Son especias?—le pregunta Charlie—hay un sabor… algo de condimento…
-Son especias y tomate, por eso distingues un sabor ligeramente agrio—responde sonriente-¿sabes de cocina Charlie?
-¡Ah claro que sabe!—responde George divertido—los animales que cuida en el zoológico se deleitan cada vez que les da de comer.
-Por eso casi se lo comen a él también—completa Fred.
-Solo fueron rasguños, y no todos. Es que si no das de comer a los leones a su hora es bastante problemático—se defiende éste aunque reprime una sonrisa.
Hermione entiende ahora porque, aparte de ser ancho de hombros, tiene cicatrices largas y profundas en los brazos. Cosa que no parece molestarle en absoluto.
-Tu madre debe ser muy buena en la cocina, seguro te enseño bien—apuesta la señora Weasley dirigiéndosele.
Ginny se remueve en su asiento incomoda, pero ella le dirige una clara mirada de "está bien" y luego añade en voz alta
-En realidad soy más bien autodidacta, no veo mucho a mi mamá—aclara con la voz firme.
-Si, la escuela de derecho puede ser muy absorbente—concuerda Arthur Weasley—Puede que ésta no sea una familia perfecta pero eres bien recibida si necesitas algo.
-Muchas gracias señor Weasley—responde. Intercambia una disimulada mirada con la joven pelirroja sentada al lado, y luego, casi como por reflejo, se detiene un momento para ver a Ron.
Momento incomodo otra vez. Hay un silencio en la mesa hasta que Percy recobra la conversación.
-¿Y cómo es que has aprendido de la cocina entonces Hermione?
-Practicando mucho—responde a media risa—alguien tiene que alimentarnos en el apartamento o comeríamos papás fritas y hamburguesas después de la escuela todos los días.
Ginny se remueve por segunda vez y se hace la distraída tomando otro bocado.
-¡Ginny Weasley!—reprende su madre.
-¡¿Qué?! Es una de las cosas que me agradece Hermione mamá. Si no fuera porque soy mala preparando algo comestible ella no sería tan buena—dice astutamente.
-Ya hablaremos luego de eso señorita—promete Molly—Percy, ¿encontraste todo lo que buscabas ayer?
-Si, madre. No sé QUIEN saco todo de mi portafolio y lo puso en el armario—subraya mirando de reojo a los gemelos, que se han puesto rojos por aguantar la risa—pero ya lo recupere. Tengo el tiempo justo para desayunar, luego me marcho—termina con un tono ridículamente pomposo.
-Vamos en la misma dirección, podemos pasar a dejar a Charlie al aeropuerto y luego te llevo a ti al ministerio—ofrece Bill.
-Solo si prometes que estoy allí a las 9—condiciona—el camino es largo y…
-Está bien, te llevo primero y luego dejo a Charles—soluciona Bill, que por lo que se ha percatado Hermione, parece la voz de la razón en los hijos de la familia.
-¿A dónde van todos?—cuestiona sorprendida Ginny.
-Tus hermanos regresan a trabajar, Ginny. No tienen los mismos días de vacaciones que ustedes.
-Estuvimos aquí una semana antes que tú, enana—aclara Charlie—pero si me extrañas tanto te prometo estar aquí otra semana en navidad—ríe.
-No si lo que pasa es que a veces ya ni te reconozco—bromea—Tuve que preguntarle a Fred y George quien era ese tipo de la barba apenas llegue—y ríe mucho más fuerte que su hermano.
-Jaja graciosa—dice respondiendo a la broma a la vez que reprime reír también.
-¡Vamos, vamos muchachos, que se retrasaran!—apremia su padre.
Los 3 hermanos mayores se levantan de la mesa y se despiden por turnos de todos los presentes. Después de abrazar a su madre 3 veces cada uno, por fin logran salir de la casa y desparecen por el camino de terracería que conecta a la Madriguera con la autopista. El auto de Bill brilla a la distancia.
-Pero no se desanimen los que se quedan, que hoy tengo planeado llevarlos al lago—avisa su padre emocionado—alguien me dijo que Hermione tiene muchas ganas de conocerlo.
Eso fue un giro inesperado, claro que recuerda ver visto el lago en una foto de los Weasley, y por supuesto que le encantaría ir. Imagina que será un lugar hermoso. Hasta que en su cabeza empieza a hacer memoria si le ha mencionado algo de ello a alguien. No a Ginny, porque lo recordaría. Aunque quizá ella misma lo averiguo. Quién sabe.
-¡Vaya señor Weasley! Sí que me encantaría.
-Entonces prepárense, porque nos vamos antes de mediodía chicos—afirma él.
-Está siendo un buen día, ¿no? Fred—dice George imitando pasablemente el tono de Percy.
-Concuerdo contigo George—contesta igual su par—sobre todo por el desayuno.
-Definitivamente por el gran desayuno de hoy—concuerda nuevamente Fred y rodea con un brazo a Hermione—aunque la cocinera no está mal tampoco—dice coqueteando burlonamente.
Ella no puede hacer más que reír. Algo que no hace muy a menudo, ha de admitir.
-Le falta sal, según mi opinión. Y tiene un sabor extraño.
Ron, quien hasta entonces se había mantenido callado, hace su único comentario en todo el rato y, sin sorpresa, despectivo para ella.
-Ron, por favor—advierte con calma su madre.
-No, te preocupes mamá. Por mucho que Ronald jure que le desagrado el desayuno—habla Ginny con astucia y un brillo en los ojos que Hermione conoce bien—yo sé que muy en el fondo le ha fascinado.
Momento incomodísimo. La forma en que lo dijo, como si hablara metafóricamente, desconcierta tanto a ambos que Ron se atraganta un poco con el pan tostado y Hermione se pone del color del cabello de su amiga. Al parecer es un claro mensaje que nadie más ha tomado enserio, excepto ellos mismos.
Parece que han subestimado demasiado a la quisquillosa Ginny Weasley.
Sin lugar a dudas este es uno de los mejores lugares en que ha estado. El agua es de un azul oscuro y profundo, no puede creer que exista ese tipo de azul en un agua. Rodeada por los bordes de tierra aperlada que contrasta con las zonas de pasto. Los árboles al fondo son grandes y forrados de verde intenso, dejan un espacio considerable de campo abierto entre ellos y el agua a la que rodean.
-Venimos aquí cada verano—es Ginny quien le habla a su lado, deleitándose con su cara de estupefacción—Es hermoso este lugar. Lo más extraño es que lo conocimos por accidente.
-¿A sí?—pregunta ella, apartando por primera vez su mirada del agua-¿Por qué?
-Fue hace como 15 años, íbamos en camino a no sé qué restaurant que le habían recomendado a mi papá y nos perdimos. Acabamos en este lugar y pasamos todo el día aquí. Nos gustó tanto, que volvimos todos los años desde que yo tenía 8—platica nostálgica—es muy curioso cuanto puede llegar a significar un lugar en tu vida.
-Lo imagino —le dice a su amiga pero con los ojos otra vez en azul del agua—debes tener buenos recuerdos.
-Muy buenos, si—confirma ella.
Es silenciosos, perfecto para reflexionar después de un día pesado, o recostarse en el pasto para descansar.
-¿Estás bien?—a Ginny no se le escapan éstas cosas, es como por intuición.
-Mi papá también solía llevarnos a un lugar así—relata de pronto, como si no pudiera contener las palabras—Era una playa. Había un islote de rocas en entre el mar. La recuerdo muy bien. Lo que he olvidado es dónde estaba o cómo se llamaba. Pero eran los mejores días de mi vida.
Sonríe al pasar la película de sus recuerdos por la mente, casi sintiendo emoción por revivirlos de nuevo.
-Y lo que más recuerdo—cierra los ojos y sonríe—es el sonido del agua por la tarde, cuando la marea está arriba y las olas suben furiosas por la arena. Y el agua escurriendo de las rocas.
Abre los ojos, y se encuentra con la media sonrisa de Ginny, que no sabe exactamente si es de cautelosa alegría o de tristeza compasiva.
-Suena maravilloso—es lo que dice—Eso fue antes de…
-Por supuesto. Antes de que mis papás se separaran—corrobora con firmeza ante la vacilación de su pelirroja amiga—Jamás regresamos después.
Se quedan en silencio. Oyen los gritos de la señora Weasley, aparentemente Fred y George ya hicieron de las suyas. Luego el padre de familia trata de poner orden y al fin, sus voces se oyen cada vez más lejos, buscando un buen lugar para instalarse.
-Tienes que hablar con tus padres apenas regresemos a la ciudad—retoma Ginny— ¿lo sabes, no?
-Pues sí—contesta pensativa—supongo que sí.
-Pero por ahora—dice cambiando el anímo—vamos a nadar. Tengo algo de ropa cómoda que puede servir.
-Ginny….
-¡Por favor, Hermione! Te levantara el ánimo. Ven—la toma del brazo—traje un short y una playera extra para ti.
Se deja llevar. Ganarle a la menor de los Weasley cuando se ha propuesto algo, es tan probable como poder volar. Además, quizá tenga razón y le mejore el ánimo, puesto que lo último que quiere es estar triste en un lugar como éste.
Sin embrago, se arrepiente de la decisión cuando sale del auto de Ginny, lo que sirvió de un improvisado vestidor, y se descubre con el short más corto que ha usado en su vida. Por suerte la playera verde agua que viste es un poco más holgada pero aun así no puede evitar sentirse expuesta.
-Pero si te ves muy bien—es lo que dice incrédula Ginny ante la vergüenza de su amiga.
Sabe que no tiene exactamente mal cuerpo, producto de buena genética y el ejercicio matinal de vez en cuando, pero con solo pensar que todos—y sobre todo Ron—pueden verla así, hace que sienta un extraño hoyo en el estómago.
-Ya vámonos mujer—le apremia nuevamente la pelirroja.
Caminan hasta el lugar donde están instalados los padres de Ginny. Entonces, otra cosa maravilla a la castaña, un muelle. Es viejo, por la gastada madera, pero es tan apetecible para sentarse ahí por horas con los pies en el agua. Justo al lado, un bote también aparece en su campo de visión. Fred y George ya se han adelantado, están nadando y lanzándose chorros de agua a la cara. A lo lejos, los señores Weasley permaneces sentados lejos de la orilla, a la sombra de los frondosos árboles.
-Y bien, ¿Qué te parece Hermione?—pregunta sonriente Arthur al verlas aproximarse.
-Oh, es muy bonito, señor. Es un lugar especial.
-Y es muy tranquilo. Casi nadie viene aquí—adiciona Molly—es que es complicado llegar.
- ¡Ya vámonos Hermione!—presura Ginny, que ya ha dado media vuelta.
-¡Está bien, está bien! Ya voy—y se disculpa con un asentimiento ante los señores Weasley, que le sonríen y regresan animados a su plática.
Ginny corre hasta la orilla y salta con tal fuerza que salpica de agua las caras de los gemelos en su estrepitosa entrada al agua. Antes de si quiera poder reírse de ello, Hermione siente una mano en el antebrazo.
Ron la detiene con decisión, lleva la misma ropa consistente en sus desgastados jeans y su camisa naranja de los Chudley Cannos, sin deseo aparente por meterse a nadar.
-¿Qué le dijiste a Ginny?— luce entre ansioso y un poco molesto-¿Le contaste de nuestra… platica?
-¡No!—le asegura—yo ni siquiera creo que sepa que tú y yo hemos intercambiado más de 3 palabras.
-¿Y entonces que fue eso de en la mañana? A mí me sonó a una insinuación de que somos… algo, como amigos—termina.
-No lo sé. Dime tú, es tu hermana y la conoces bien.
-¡Jaha!—finge sarcástico—Pasa más horas contigo que juntando el tiempo que pasa con todos nosotros por separado. A estas alturas ya debiste haberle contado también lo de… ya sabes quién.
-¡Que yo no le he contado nada!—grita, y luego ambos voltean nerviosos hasta donde los chicos juegan entretenidos con Ginny, ajenos a su discusión—Yo creo que ya lo sabe, no es tonta para no imaginárselo ¿Y qué es lo que te avergüenza de ello?—pregunta molesta bajando la voz-¿Qué seas la parte engañada y no al revés? Porque debería darte más vergüenza tu comportamiento. Mira que sufrir tanto por una persona, francamente no tiene sentido.
-¿y tú qué sabes de eso? ¿Tú qué sabes acerca de lo que siento por ella?—le responde con el mismo tono molesto—Dudo que sepas siquiera lo que es amar a alguien.
-¡Tal cosa no existe! Las personas confundimos las emociones por cuestiones hormonales, psicológicas y sociales. Forjamos lazos y costumbres. El "amor"—acentúa comillas con los dedos—está en el cerebro. Es irreal y estúpido. Como tú, si te haces un mártir por algo así.
-¿Sabes que es lo que creo?—y su rostro refleja seriedad, lo que hace peor sus palabras—que tu vida debe ser tan miserable que hablas como si no fueras humana. ¿Eso es?—la observa fijamente—Claro que sí. Tú lo dijiste, estas vacía. Lejos de ser perfecta. Y si no fuera por mi hermana, probablemente estarías sola todo el tiempo.
Ron da media vuelta con las orejas coloradas y dando zancadas. Se sienta en una roca junto a la orilla y evita mirarla. Sería una gran mentira decir que nada de lo que dijo es verdad, que puede ignorarlo fácilmente. Pero no. Ha calado hasta el alma porque justo es así como duele la verdad.
Camina hasta el extremo del muelle y se deja caer, más que sentarse. A poco más de 4 metros Ginny grita llamando su atención.
-¡Ey! ¿Vas a venir?—pregunta sumergida del cuello para abajo.
Ella mueve de un lado a otro la cabeza a modo de respuesta. Entonces es su amiga quién se acerca. Fred y George voltean en su dirección también y gritan algo, pero no hacia ella, sino varios metros atrás.
-¡Ron! ¿No vas a venir?—pregunta George.
-¿Acaso tienes miedo de que te ganemos uno contra uno?—reta Fred.
-Les ganaría a los dos juntos—alardea—pero no tengo ganas de nadar hoy.
Fred y George se rinden y regresan a sumergirse en el agua.
-¿Qué sucede?—Ginny a llegado hasta el muelle.
-Nada—responde lo más casual posible—no quiero nadar. ¿Puedo quedarme aquí?
-¡Hermione!—se queja—te he traído hasta aquí para que te diviertas.
-Es que…
-Nada, si no quieres nadar al menos iremos en el bote, pero no te quedaras aquí sola.
"Y si no fuera por mi hermana, probablemente estarías sola todo el tiempo."
Casi puede oir a Ron diciéndolo, y con pesar, accede a subir al bote. Es pequeño, para unas cuatro personas máximo. No es muy nuevo y hay varia marcas hechas con navaja o algo punzantes, forman letras, pero no tienen sentido aparente. Ginny sube también, chorreando y con el cabello pegado a la nuca.
-¿De quién este bote?—pregunta con naciente curiosidad.
-Nuestro. Papá lo trajo hace unos 5 años, y como éste lugar no es conocido casi por nadie, solo lo dejamos aquí.
Los remos son livianos, de algún tipo de madera ligera. Ambas se sobresaltan cuando Fred sale inesperadamente del agua, seguido de George, suben al muelle con un impulso fuerte en los brazos y lueo se acomodan con las chicas dentro, enseguida comienzan a bromear sobre cualquier cosa.
Hermione y Ginny se ocupan de los remos, recorren unos 300 metros, que aunque no son muchos resultan agotadores con sus propios pesos y los de los gemelos. Entonces, éstos comienzan a apostar acerca de hacer el menor tiempo posible en remo desde ese punto hasta el muelle. Y esto es lo que sucede a continuación.
-Menos de 5 minutos—apuesta George
-¿Qué dices Gin?¿Tu mesada de un mes?—dice tentador Fred.
-Menos de 4—ofrece ella.
-Bien—acuerdan los dos al mismo tiempo.
Se miran entre ellos y asienten levemente, enseguida y sin aviso alguno comienzan a remar tan fuerte como pueden. Hermione, en la parte de atrás, y Ginny, adelante, no hacen más que sujetarse lo mejor posible al pequeño bote, que se sacude con los fieros movimientos de los dos grandes y fuertes muchachos.
Hay agua salpicando por todas partes que dificulta la visión. Ginny grita para que sus hermanos se detengan, pero estos a su vez hacen tanto por ignorarla con ruido el ruido de los remos y sus alaridos de ánimo al otro, que la voz de su hermana se ahoga fácilmente.
Entre tanto, el agarre de Hermione es cada vez más deficiente, y antes de emitir cualquier grito, cae al agua.
No es un golpe fuerte, ni muy inesperado que digamos, pero es tan rápido y se hunde lo suficiente como para que Ginny, ocupada tapando sus ojos del agua que salpican los remos y la vista al frente, no se percate de inmediato.
El agua es muy fresca, mucho más en esta zona que en la orilla. Saca la cabeza para tomar aire y ver exactamente donde está, no muy lejos. Puede nadar hasta el muelle. Comienza a patalear y descubre que debe estar en un banco de algas o maleza submarina, porque moverse es difícil.
Se impulsa con las manos, lo que no resulta mucho más efectivo. Cada movimiento resulta cansado, pues gasta el doble de energía y rinde la mitad de distancia.
El bote está lejos ahora, y comienza a preocuparse un poco. Ya deberían notar que no está. Sigue moviéndose, pero los brazos agotados por el remo no ayudan a mejorar la situación. Avanza lento pero seguro, puede lograrlo. Lo sabe.
Es entonces que mira al cielo, y los flashes empiezan.
-Brazadas fuertes y grandes, Hermione—le aconseja su madre sonriente.
-Estoy muy cansada—responde ella.
-Solo un poco más, cielo. Más fuerte—su padre estira su brazo para alcanzarla mientras ríe—serás una gran nadadora.
Expulsa agua de la boca y respira profundo abriendo los ojos. ¿Qué está pasando? ¿Por qué recuera sus lecciones de nado con sus padres? ¿Y la playa? Eso no volverá nunca.
Respira.
-¡Eres muy rara!—grita un niño apuntándole con el dedo índice
-¡Rara!—lo secunda uno más.
-¡y no tiene papás!—dice una niña de lentes—nunca vienen por ella
-¡Se cree la más inteligente! ¡Es una presumida!
Agita las manos y pies con más rapidez, no queda mucho para llegar. Ya no escucha los gritos de Fred y George. Ni, afortunadamente, los de los crueles niños que tanto la molestaron en su infancia.
Respira.
-¡Hola! Soy Ginny Weasley. Tú eres… Hermione Granger, ¿cierto?—una chiquilla de 11 años le ofrece su mano sonriente.
-Sé quién eres, todos aquí lo saben—responde reservada una niña castaña de la misma edad.
Y si no fuera por mi hermana, probablemente estarías sola todo el tiempo
Se cuela un joven pelirrojo entre su recuerdo gritando solo una cosa: "estas vacía"
Quiere que pare, todo. ¿Qué le sucede? "que estas vacía" se responde sin evitarlo. Recuerda a sus papás enojados y gritándose todas las noches. Piensa en su vida, que aparte de Ginny no tiene mucho. Y en que Ginny se va a casar ¿y si sale de su vida? ¿y si se va la única persona constante que tiene? En cambio si fuera ella quién se fuera, Ginny podría seguir adelante. Tiene a su familia, y a ese Harry. Ella seguiría.
Mira otra vez al cielo. Nadie la necesita. Si desapareciera ahora, su padre tiene otra hija y una nueva esposa. Su mamá tiene su boleto de avión directo a una nueva vida. Nadie la necesita realmente, tarde o temprano todos seguirían adelante.
Lo piensa 2 segundos. La vida es difícil, seguir nadando es difícil. Podría hacerlo, puede continuar. Solo que no lo hace. Y se detienen sus pies y sus manos con parsimonia. Poco a poco pierde flotabilidad. Se hunde, literalmente.
Su cuello, su boca, la nariz y los ojos, que se llevan el color del cielo en ellos. Y luego solo oscuridad. La vida es difícil, morir no lo es tanto.
