Hola a todos! Muchas gracias por los comentarios, me gusta recibirlos y saber qué pensáis ^^ Aquí tenéis el tercer capítulo con un poco de melodrama que siempre hace que los momentos felices sean más felices aún! Espero que os guste, y nos vemos en el próximo.
Lucy se sentó bajo un árbol del parque con su novela. Necesitaba despejarse y lo que más la ayudaba era trabajar en su obra. Ahora no podía estar pensando en sus sentimientos, y menos luchando contra ellos. Agachó la cabeza y se sumergió en las palabras. Puede que ni siquiera fuera hoy a trabajar, necesitaba un descanso también, y como el tiempo ya se había suavizado y la agobiante ola de calor había pasado, era momento de disfrutarlo un poco.
"Calor... Natsu..."
Varias imágenes de su encuentro de la noche anterior pasaron por su mente haciendo que todo el vello de su cuerpo se erizara. Realmente se sentía dolida por el cariz que parecía que había tomado su relación. Pero no era momento de pensar en ello. Sacudió la cabeza y empezó a escribir. Ya se enfrentaría a ese problema en otro momento, ahora iba a desconectar del todo.
Mientras, en Fairy Tail, un nervioso Natsu entraba buscando de reojo a Lucy. Sabía que se iba a encontrar con ella allí y llevaba muchas horas reuniendo valor para ello.
- Natsu! -le gritó Gray.- Puedes venir un momento?
Un escalofrío recorrió su cuerpo, pero al final asintió y se acercó a la mesa en la que estaban él y Juvia.
-Qué quieres, cabeza de hielo?
- Toma -le tendió la bolsa con su bufanda-. Lucy me la dio para que te lo hiciera llegar.
Natsu miró el contenido y se sorprendió al ver la bufanda. Ni siquiera había reparado en que no la llegó a recoger de la casa de la chica. Su mente pronto divagó sobre el momento y el motivo de darle a Gray la bufanda para que se la hiciera llegar, y no quería estar pensando en eso ahora. Se colocó la prenda alrededor del cuello con expresión neutral y asintió.
- Gracias.
- Natsu! -Oyó el grito desesperado de Happy.- Menos mal! Pensaba que Lucy te había matado!
- A mí? Por qué iba a matarme? Ha dicho que lo iba a hacer?
- No, pero como ayer te fuiste con ella y no te había vuelto a ver, supuse...
- Qué pasó anoche? -preguntó el mago de hielo curioso.
Natsu miró a Happy y después a Gray, dio un corto suspiro y su expresión de repente se volvió alegre y despreocupada.
- Nada! Fue una noche normal. Venga, busquemos un trabajo.
- Aye sir!
Los dos ruidosos se alejaron de la mesa bajo la atenta mirada de su frío compañero.
- Juvia puede hablar ahora?
- Eh? Perdona, sí, dime.
- Juvia cree que hay algo raro.
- Tú también lo crees? Bueno, no es algo en lo que nos debamos meter. Ellos sabrán.
A media tarde Lucy volvió al gremio, más tranquila. Natsu estaba allí comiendo en una mesa sentado con Happy y Erza, quien la llamó desde su sitio cuando la vio.
- Lucy!
Al principio no sabía si acercarse, pero había decidido actuar con normalidad, así que fue a sentarse con ellos. El chico saludó como si nada de la noche anterior hubiera pasado, con una sonrisa en esos apetecibles labios que horas antes la habían estado devorando, y con su actitud inocente y despreocupada de siempre. En cierto modo, esa indiferencia le dolió, pero si él había decidido eso, tendría que ser consecuente. Tragó con dificultad y saludó antes de sentarse justo a su lado.
El muchacho, por su parte, notaba que el corazón se le iba a salir por la boca de los nervios. La cercanía que tenían en ese momento le estaba matando, pues no parecía que ella le hubiese echado cuentas a lo acontecido la noche anterior. Se limitó a comer y a callar, aunque la boca del estómago se le había cerrado ya.
- He encontrado el trabajo perfecto para nosotros. -Comenzó diciendo Titania- Saldremos mañana por la mañana. Tenemos que ayudar a un granjero de una aldea no muy lejana con un problema que tiene. La aldea está a casi un día de camino, pero es un lugar apartado de todo y estaremos bastante aislados durante el tiempo que dure. Por suerte hay un curioso hotel en el que podremos alojarnos mientras estemos allí.
- Mientras estemos? -Preguntó preocupada la joven- De cuántos días estamos hablando?
- Depende de lo que tardemos. Dos, tres... ya veremos cómo nos va con el trabajo. Oh, Gray! -gritó llamando la atención de éste.- Prepara tus cosas, mañana salimos a un trabajo.
Una sombra pasó por el rostro de los dos chicos, sin ser conscientes de ello ninguno de los dos.
- Tss... no me interesa.
Y con las mismas desapareció de nuevo.
- Espera! Gray!
Erza salió corriendo tras él para convencerle, dejando a la pareja solos en la mesa con el gato volador, que disfrutaba de un pescado totalmente hipnotizado. Ninguno supo qué decir en ese momento. Lucy se fue a levantar para pedir algo en la barra pero notó que le temblaban las piernas, probablemente trastabillaría si lo hacía, y no quería dar a entender nada. Alzó la mano y le dijo a Mirajane lo más calmada que pudo.
- Mira-san! Me puedes traer un zumo, por favor?
- Claro! de qué te apetece?
Antes de contestar Natsu habló por ella.
- De qué va a ser? De manzana!
- Marchando un zumo de manzana!
- Eh! Pero tendré que decidirlo yo, no?
- Oh perdona, lo querías de otra cosa? -Preguntó él preocupado. Su mirada la hizo enrojecer.
- En realidad no. -contestó girando la cara. Su bebida llegó, y con ella una dosis de realidad.
- Natsu te conoce bastante bien, no crees Lucy?
- Eto... -No podía seguir con esto. Tenía que salir de allí enseguida.- Lo siento, acabo de recordar algo.
Se puso de pie de un salto y salió corriendo del gremio.
- Mañana a primera hora nos vamos! -Gritó Erza que seguía enfrascada en una conversación con Gray para convencerle de que viniera al trabajo al día siguiente.- Estaremos a las 8 en la estación de tren.
De camino a casa trató de organizar sus ideas. No podía dejarse llevar por lo que Natsu le hacía sentir, y menos sabiendo que él no tenía los mismos sentimientos. Y con todo el dolor de su corazón, cuando llegó a casa tomó medidas drásticas.
- Abre la puerta del león!
Loke se presentó ante ella, tan guapo y sexy como siempre. Miró a su alrededor y comprendió dónde estaba.
- Has decidido sucumbir a mis encantos por fin? -Dijo arrastrando la lengua y acariciando la cara de la muchacha mientras se acercaba insinuante a ella. Al ver que no respondía a sus flirteos como de costumbre se preocupó.- Lucy, qué te pasa?
- Necesito tu ayuda Loke.
- Pídeme lo que quieras.
- Tengo que olvidarme de un chico. -dijo muy seria.
- Oh, mal de amores, eh?
- Sí. Bueno, no. No lo sé. Pero no puedo quitármele de la cabeza y necesito pensar en otra cosa. Tal vez, tú...
- Déjamelo a mí...
Con esa sugerente determinación agarró la barbilla de la chica con una mano y levantó su cara para que le mirara. Se miraron a los ojos unos momentos, ella se acercó más esperando el siguiente, le puso la otra mano en la frente y un brillo dorado surgió de sus dedos. Lucy se desmayó en brazos del espíritu al que había invocado, quien la llevó a la cama y la acomodó bien para que pasara la noche, mientras susurraba unas certeras palabras.
- Ni mis trucos de ligue ni mi experiencia como amante puede hacer que dejes de sentir ese amor por Natsu. Siempre lo he sabido, incluso antes que tú. Lo único que puedo hacer es aliviarte para que puedas descansar. Mañana verás las cosas de forma más objetiva. Lo siento.
Y dicho esto, cerró la puerta él mismo y desapareció.
A las 8 de la mañana siguiente Natsu y Happy estaban esperando en el andén dela estación de tren a que llegaran sus demás compañeros.
- Parece que se van a retrasar...
- Aye...
Lucy apareció con una radiante sonrisa y sin pizca de preocupación.
- Buenos días chicos!
- Buenos días Lucy! -Contestó el gato- Hoy pareces más contenta, te ha pasado algo bueno?
- Bueno, la verdad es que ayer tuve un encuentro muy... constructivo -contestó apartando la mirada.- No han venido los demás?
- Aún no -dijo Natsu- y como no se den prisa perderemos el tren.
Justo cuando dijo eso vio aparecer por la esquina a Gray acompañado de Juvia.
- Oh, y esto? -preguntó Lucy en bajo.
- SEEE GUUUSSSTAAANNNN...
- Deja de fantasear!
- Buenas. -Saludó el mago de hielo.
- Buenos días. -agregó la de agua- Erza-san no podía venir y Juvia se ha ofrecido para completar el grupo. Espero ser de ayuda.
- Claro que sí! -contestó animada la invocadora.- Pues si estamos todos será mejor que subamos al tren ya.
Los cinco montaron enseguida y se sentaron juntos. Juvia no iba a dejar que nadie se sentara al lado de Gray, por lo que no tardó en lanzarse al mismo asiento que él. Lucy y Natsu se sentaron en frente con Happy en las piernas de la chica. Ya sabía lo que le pasaba a su compañero en los viajes y estaba acostumbrada, así que no le dio importancia cuando al inicio de la marcha el dragon slayer se tumbó encima de ella, desbancando al gato de su trono y haciéndole caer al suelo de culo.
- Natsu! No seas bruto!
- Déjale Happy, no ves que está muy mareado? Necesita tumbarse -le regañó Gray.
- Ven, Juvia te cogerá. -dijo ésta con una cálida sonrisa.
El exceed miró a una y a otra chica y no dudó en subirse a los nuevos brazos que se le ofrecían. Inconscientemente y mientras miraba por la ventana, Lucy empezó a acariciar el pelo de Natsu, y luego su cara haciendo círculos con la yema de los dedos. Gray y Juvia se miraron cómplices. Al poco, la maga de espíritus estaba dormida. Era un viaje largo en tren y pasarían casi todo el día allí metidos. Sería mejor descansar.
El viaje pasó sin mayores complicaciones. Happy estaba muy a gusto sobre las piernas de Juvia, que le trataba como a un bebé bajo la atenta mirada de Gray. Lucy aprovechó para escribir parte de su novela mientras cuidaba de Natsu. De cuando en cuando miraba a los tres que tenía en frente. Parecían una familia. Le resultó raro pero enternecedor, y hasta llegó a suspirar en un par de ocasiones. En cuanto a sus sentimientos por su compañero mareado, nada había cambiado. Seguía deseando tocarle, besarle, estar con él, tanto como el día anterior. Pero ahora al menos era capaz de controlar sus impulsos y de pensar con más frialdad sobre la situación.
"Gracias, Loke..."
Ya era de noche cuando llegaron a la ciudad, y tras reanimar al más ruidoso de la pandilla decidieron ir a pedir habitación en el hostal directamente. Natsu pidió una habitación individual y cuando completó el registro se subió deprisa. Lucy le miraba mientras subía las escaleras. Entonces, algo extraño pasó. Antes de perderse de vista el muchacho se giró para mirarla. Ninguno de los dos esperaban encontrar la mirada del otro tan de repente, y ambos se pusieron nerviosos. Pero entonces él sonrió y levantó un pulgar antes de marcharse del todo.
"Qué ha sido eso?"
Una vez registrada en su habitación individual se disculpó ante los demás y se marchó deprisa. Quería ver a Natsu. Deseaba verle. Su cuerpo empezó a arder y decidió que esa noche hablaría con él. Deshizo el poco equipaje que llevaba y sacó el cepillo del pelo y una barra de labios que había traído por inercia. No solía maquillarse pero quería estar lo más guapa que pudiera hoy. Se peinó, se preparó, y cuando se miró por quinta vez en el espejo y se vio perfecta, se dijo:
- Bien, si no viene él a hablar conmigo iré yo.
- LUUUCYYYY!
Tras el grito del experto perturbador de la paz, la puerta de la habitación se abrió hasta atrás de un golpe.
- Natsu!
- Ayuda!
El susodicho entró corriendo mientras huía de Gray, que le perseguía con un enorme cañón de hielo. Por detrás se asomaba Juvia, quien parecía encantada con el espectáculo, siempre y cuando su amado fuera perdiendo prendas de ropa.
- Ven aquí, cabrón! Eres un impresentable! No se entra en las habitaciones de los demás sin llamar.
Dicho ésto disparó el cañón hacia el mago de fuego, que lo esquivó con problemas y se escondió detrás de la rubia.
- Lucy dile que no hace falta ponerse así.
- Y me pides que te defienda cuando acabas de entrar en mi habitación de la misma manera! -Su corazón latía muy fuerte.- Es que no tienes respeto por los sentimientos de los demás! Deberías ponerte en el lugar del otro de vez en cuando!
Cuando se dio cuenta de que los reproches no solo se referían a la intrusión, se calló. Respiró profundamente y salió de la habitación enfadada. Los demás se quedaron un momento más en silencio y sin moverse. Gray deshizo el cañón de hielo y se dirigió a la puerta mientras le decía a su amigo:
- Como no espabiles...
Tomó la mano de juvia y se marcharon juntos. Happy sobrevolaba el tocador donde momentos antes se había estado preparando la muchacha, y dijo:
- Dónde habrá ido Lucy? Se había puesto muy guapa. Crees que quiere buscar un novio aquí, tan lejos de Magnolia?
Las palabras del gato afectaron al chico, que apretó los puños y salió de la habitación para buscarla.
- Happy, quédate aquí por si vuelve. Yo voy a buscarla.
- Aye!
Aterrizó en la cama, se hizo un ovillito con la manta y se durmió.
