Don´t stand so close to me/No te quedes tan cerca de mí.

Durante los siguientes días, la absoluta normalidad se hizo presente. Las actividades cotidianas aparecieron en la casa Weasley, exceptuando por las delicadas y muy frecuentes miradas de Ginny y Ron para con Hermione.

Al parecer, los hermanos esperaban cualquier indicio de un nuevo incidente. Sin embargo, ya fuera por la inusual atención de su amiga o por el cambio de modales de Ron, quién había dejado de atacarla y al contrario se parecía en su cabeza todas las noches antes de dormir, Hermione había estado bastante tranquila.

Fue solo hasta el día de su partida de vuelta a la gran ciudad, que volvió a la realidad. Llegando tendría una reunión con sus padres. ¿Para qué? bueno, para tratar de estar en paz con ello, para aceptar de una vez el rumbo de las cosas; y no le emocionaba nada hacerlo, pero se lo debía a sus papás y a ella misma. Quizá al menos podría continuar con su vida después.

-¡Nos vemos en Navidad!—grita Ginny por la ventanilla del auto.

Atrás se quedan sus padres, que regresaran al ritmo del día a día, y los gemelos, que vuelven a la escuela de mecánica. Y, por supuesto, Ron, que regresa a… ¿a hacer qué?

-Entonces tu papá trabaja en el ministerio, igual que Percy—Hermione hace un recuento de la información que obtuvo de la familia de la pelirroja—Bill es banquero, Charlie es veterinario de un zoológico en Rumania y Fred y George estudian ingeniería mecánica.

-Ajá—concede su acompañante, volteando a ambos lados de la carretera para tomar la autopista—y claro que yo seré una exitosa abogada—presume.

-Claro. Y… ¿qué hace Ron?—pregunta lo más neutralmente posible, aunque la expresión de picardía de Ginny indica que ha fallado en su propósito.

-Pues, de hecho es el único en la familia que dejo la escuela—contesta—y ya se lo que piensas de eso, pero yo creo que hizo bien.

-Bueno—se explica Hermione—es que una educación académica es muy importante para un empleo y una vida estable económicamente.

-Es cierto, pero hay personas que no están hechas para la escuela, los empleos de oficina y todo eso—defiende—Ron es músico.

-¿Músico?—pregunta asimilándolo

-Y uno bueno diría yo. Debes escucharlo alguna vez.

Se hace el silencio, solo el ruido del motor y las llantas sobre el asfalto llenan el aire

-¿Te dejo en casa de tus padres?—pregunta Ginny después de 45 minutos.

-Sí, por favor. Ya lo retrase mucho—comenta resignada.

-Estarás bien, ¿Qué tan mal puede ir?

-No querrías saberlo—responde— ¿y qué harás tú? ¿Vas al departamento?

-No… mm… de hecho…voy a salir con Harry—confiesa sonriendo.

-¡Sí que no pierden el tiempo!

-¿Y qué puedo hacer ante el amor, Hermione?—se defiende cantarina, y luego se encoge de hombros—un día lo entenderás.

Se orilla ante la casa de la madre de Hermione y ésta baja con pesar del auto.

-Te veo más tarde, entonces—se despide Ginny.

-Muy bien. Nos vemos. —corresponde ella cerrando la puerta del auto.

Se encamina a la puerta de entrada, sabiendo que adentro esperan sus padres y una conversación que tanto ha querido evitar.

Su madre la recibe con un abrazo, que Hermione corresponde. Su padre le sonríe detrás. Y la puerta se cierra con ellos dentro, y la castaña pone todo su empeño y esperanzas en que la plática de este día no la deje rota y demasiado triste.

Llega tarde, mucho. Puede observar su sombra desde el sillón, y cómo trata de mantener el silencio mientras cierra la puerta con sumo cuidado. Entonces, Hermione carraspea y Ginny salta tanto que bien podría haberse golpeado con el techo.

-¿Esto era tu "nos vemos más tarde"?—pregunta preocupada.

-¡Casi me matas del susto Hermione! ¿Qué te sucede?—se queja ella.

-No trates de cambiar el tema, ¿sabes qué hora es?—señala el reloj de la pared—son las 2 de la madrugada y mañana tenemos clases.

-Lo sé, lo sé. Se me fue el tiempo—se defiende—es que…estaba con Harry y hablamos tanto.

-Pues hablen de día, ¿sí? Creí que te había pasado algo.

-Lo lamento, no vuelve a pasar—se disculpa-¿estas irritada solo por esto o te fue mal con tus padres?

Pasa sus manos por su rostro lentamente.

-En realidad salió bien—le cuenta—platicamos sobre mi próxima graduación, el trabajo de papá, sobre la comida… solo… trivialidades.

-¿No deberían hablar de sus problemas?

-Al parecer quieren mantenerlo a paso lento—opina—aunque no sé si es bueno. ¿Crees que deba contarles sobre… lo del lago?—duda.

-Eso depende de ti. ¿Es importante, más bien, es relevante todavía?—le cuestiona.

No. No lo es, porque no volverá a pasar.

Niega con la cabeza.

-Entonces no tiene caso. —concluye simple Ginny—Y en otras cosas, el sábado por la noche vamos a salir, así que prepárate, no quiero que salgas a última hora con que tienen pendientes.

-¿No deberías preguntarme primero si quiero ir?—interroga un poco extrañada y sorprendida.

-¡Ay Hermione!—responde con un tono de obviedad entrando a la habitación que comparten—si te diera oportunidad de elegir entre ir o quedarte aquí, bien sabes que saldría sola—se cambia hábilmente de ropa mientras habla—así que ya ríndete, salimos el sábado.

Nunca ha comprendido cómo es tan fácil para ella embaucarla en sus planes. Así que la sigue de cerca, debatiendo su plan

-¿Y si tenemos mucho trabajo en la escuela?—no se rendirá tan fácil-¿Qué tal que nos dejan montones de tarea?

-Por eso te aviso una semana antes, haz lo que bien sabes. Ajusta horarios, adelanta trabajo—sugiere acomodando su cama para meterse en ella—pero anótalo en tu apretada agenda Hermione: Salimos el sábado.

Eso es todo, fue así de simple. Esta dentro de cualquier plan loco que la cabeza de Ginny haya ideado para el sábado.

-Al menos dime a dónde iremos, o si va alguien más—pide como último deseo.

-Mm… es un club del centro, no recuerdo su nombre pero es bueno—responde sentada en la cama—tiene música en vivo. Si te sirve de algo, es muy tranquilo, justo como ti.

-Pues no me sirve de mucho, déjame decirte—se lamenta, ya dentro de su propia cama—no debí haberte esperado despierta—recrimina a modo de comentario vengativo pero inocente.

-Yo también te quiero—se ríe la pelirroja, apenas audible cubierta por mantas—que duermas bien.

La semana paso rápido, y para la infortuna de Hermione, bastante tranquila en la cuestión académica, por lo que no podría tratar de zafarse de su noche de sábado poniendo eso como excusa. Así que 10 minutos para las 8 de la noche, Ginny estaba fuera de la habitación que compartía con Hermione

-Por favor no salgas con ropa demasiado formal, ¿quieres?

-Estoy en ello, Ginny. No molestes.

Sabía cómo vestían las personas parar ir de fiesta un sábado en la noche, era solo que no se sentía del todo cómoda con esa ropa. Se veía al espejo con nerviosismo, evaluando si ya sería muy tarde para salir huyendo por la ventana.

-Tiempo. Ya tenemos que irnos—entra Ginny de prisa, y examina a su amiga cómo si no creyera lo que ve.

Hermione viste unos jean ajustados, con una blusa pulcramente blanca de escote en V. Encima un saco muy casual azul marino y un collar a juego. Sus zapatilla son negras y de tacón pequeño; su cabello va suelto y forma discretos rizos en las puntas.

-¿Qué? ¿No está bien?—pregunta mirándose a sí misma con duda.

-¡Estás loca! Te ves… muy bien—halaga Ginny—Parece que voy a tener que cuidarte bien amiga, o puede robarte algún muchacho.

Hermione sonríe un poco, notablemente sonrojada.

Al llegar al susodicho club, cerca de las 9 de la noche, Hermione descubre que no es tan desagradable como lo imagino. En realidad, es un lugar de buen ver; muy espacioso, con mesas de elegante madera, azulejos color caoba y paredes color crema decoradas con pinturas enmarcadas. Un pequeño bar se distingue a su izquierda y al fondo un escenario.

Toman una mesa cerca al bar y comienzan a charlar animadamente.

-¿Cuál es el motivo de esto Ginny?—cuestiona Hermione observando con detenimiento todo a su alrededor.

-Solo quiero que salgas más, y que conozcas más personas, que te diviertas—dice con simpleza—y … bueno… esperaba que hoy conocieras a Harry—añade.

-¿Él viene hoy? ¿Ahora sí viene de verdad?

-Eso espero—desea—ha estado muy ocupado ahora que ya se graduó.

-¿Así? Pues que bien por él—felicita.

-Sí, por él y por nosotros—dice Ginny—esa es la parte interesante del asunto, ahora que ya es un profesionista... ¡Va a pedir mi mano oficialmente!

-¡Ah!... que… noticia—logra articular, porque no deja de parecerle toda una locura—entonces seguimos con los planes de boda.

-Claro que sí, dama de honor—irradia felicidad—ya estamos programándonos para ir a casa de mis padres. Sera pronto, y claro que tú puedes acompañarnos, si quieres.

-¿Por qué crees que querría ver la cara de tus padres cuando les digas que su niña pequeña se casa antes que todos sus hermanos? Y con un casi desconocido…

-Porque es probable que por ahí ande otra cara que si te interesa ver…

Antes de poder reclamar el comentario, un camarero se acerca a su mesa y ofrece sus servicios amablemente. Ambas ordenan solo soda y agua mineral. Cuando se retira el empleado para traer la orden, Hermione se percata de la insistente mirada de un joven sentado en la barra del bar, decide ignorarlo y concentrarse en la plática sobre vestidos de novia que se esfuerza por mantener con Ginny.

-Sus bebidas, señoritas—el camarero coloca los vasos en la mesa y se retira luego de que las chicas le agradecen.

-Así que pensé que podríamos ir a la prueba del vestido el próximo mes, no quiero compras de pánico—dice Ginny.

-Como quieras—bebe de su agua mineral claramente distraída.

-¡Wow! No te emociones tanto. —comenta sarcástica—Creí que ibas a poyarme.

-Y lo hago Ginny, créeme que te apoyo en tu decisión—se defiende—solo quiero estar segura de que esta…digiriendo todo adecuadamente.

-Pues no es como que se muera alguien Hermione.

-No, pero el matrimonio es… difícil—trata de explicarse—Es un compromiso muy grande, muchísimo. Y tú pareces tan… despreocupada de todo lo que vendrá con ello.

-Es que no es tan complicado tampoco—replica—si estas segura de que es la persona y el momento… en realidad es bastante sencillo decidirlo.

-Y lo dices por el chico que conociste hace un mes—le devuelve Hermione.

-¡Pues sí! Ya discutimos sobre ello, pero no me importa recordártelo: él es el elegido. Lo sé. Estoy tan segura de eso cómo de que respiro—explica decididamente—Hermione, a veces pasa que un día te encuentras a una persona que te hace creer en todo, quererlo hacer todo, sentirlo todo. Así funciona a veces, amar es… despertar una especie de poder dentro que te hace sentir que puedes lograr lo que sea.

Hermione se limita a escucharla, la manera en que habla, el cómo sonríe, y lo que dice. Todo es un tanto difícil de creer y a la vez sencillo de imaginar mirando a Ginny. La consistencia y firmeza en su rostro son inquebrantables ante la idea que ella le plantea, así que supone, tiene que ser aquello del amor.

-Tienes razón—concede luego de unos instantes pensando—esto ya lo discutimos. Perdón si parezco incrédula, pero…

-Eso eres, incrédula—le interrumpe.

-Pero… al final ¿yo quien soy para decírtelo? Nadie con experiencia en ello—retoma—y honestamente, alguien que no quiere tenerla.

Luego Ginny le mira con los ojos entrecerrados y la cabeza ladeada ligeramente.

-¡Por favor, Hermione!—exclama—no es algo que no te vaya a pasar nunca. Lo lamento, pero habrá un día para ti también en el que encuentres a tu elegido. Y yo voy estar ahí para echártelo en cara—bromea.

-¡Ay, pero que considerada!

Un ruido en el bolso de Ginny interrumpe la risa de ambas, ésta se apresura a encontrarlo en el revoltijo de cosas que hay dentro y después de varios timbrazos logra hacerse de él, mira la pantalla y contesta.

-Hola, ¿ya vienes?... ¿por qué?... ¡Harry!...—dice Ginny

Algo de eso no le suena bien. Ese Harry es más escurridizo de lo que pensó. Y sospechoso.

-¿Sabes qué?, voy a salir afuera y te veo ahí 5 minutos, después puedes irte, por favor… no, a ella no le importa, solo serán 5 minutos—cuelga y se dirige a ella de nuevo—Hermione…

-Ya sé, vas a salir 5 minutos ¿Qué pasa?

-Harry tiene otro inconveniente, es un asunto familiar y va en camino al juzgado—aclara—y lo convencí para que pase 5 minutos al estacionamiento, quiero que me explique exactamente que sucede.

-¿Y me quedo aquí sola?—pregunta alarmada.

-No tardare nada—asegura—y este sitio se llena hasta el tope después de las 10, perderemos nuestra mesa.

Esta es la clase de situaciones que quiere evitar a toda costa, un lugar como este club, lleno de gente, sin nada objetivo que hacer y sola, justo como sus peores sueños.

-Está bien—se resigna—solo no tardes demasiado.

-De acuerdo—dice Ginny—cuida mi bolso. ¡Ah! Y te prometo que conocerás a Harry un día de estos, es que tiene… muchas complicaciones.

-Estaré ansiosa—masculla.

Ginny sale presurosa, mira con molestia desaparecer su pelirroja cabellera por la puerta de entrada. Definitivamente no es buena señal que Harry tenga que ir a un juzgado para arreglar problemas familiares, otra cosa que debe discutir con Ginny más adelante.

Regresa a ocuparse de su vaso de agua tratando de repasar mentalmente las notas de sus clases de toda la semana, puesto que le parece una mejor inversión de su tiempo. Aunque luego de varias desconcentraciones, acepta que un ruidoso club no es el mejor lugar para estudiar.

Se le ocurre ocuparse en ordenar las cosas de su bolso, y justo va a ponerse a ello cuando se sobresalta al notar la presencia de otra persona frente a ella.

-Hola—saluda galante un muchacho de pelo castaño cobrizo y tés clara.

-Hola—contesta Hermione con marcada indiferencia.

-Vi que te quedaste muy sola y decidí acompañarte un rato—ofrece con un tono seductor bastante sutil.

Ella ha de aceptar que no parece un mal chico, porque viste bien y es bastante atractivo. Pero viendo en sus ojos chocolate hay algo que la desconcierta y la hace desear estar a mil millas lejos de ahí.

-Eres muy amable, pero no necesito compañía. Mi amiga regresara a la brevedad—responde.

-¡Oh, vamos! Solo serán 5 minutos—negocia sentándose en el lugar antes ocupado por su amiga—charlemos un rato.

-No quiero parecer grosera pero en verdad creo que deberías irte.

-Pero si acabo de llegar—está resultando demasiado molesto—déjame presentarme por lo menos, Simus Finnigan—le tiende la mano.

-Hermione Granger—responde siendo lo más indiferente que puede y distraída por la mención de ese nombre.

¿Simus Finnigan? Simus….Simus... ¿Dónde escucho ese nombre?

-Bien, pues cómo no tenemos mucho tiempo, voy al grano—aún la sostiene por la mano—la verdad es que me gustaste desde que te vi llegar.

Traga saliva y tira de su mano como si tuviera un calambre en ella. Deberías estar halagada, pero lo único que descubre sentir es incomodidad.

-¿Así?—pregunta desentendida para ganar más tiempo.

-Por supuesto que sí, y me gustaría invitarte un trago, ¿Qué dices?

¿Dónde se mete Ginny cuando la necesita? Casi se puede torcer el cuello de tanto voltear, pero eso no hará que aparezca mágicamente.

-La verdad es que no tomo alcohol—señala su agua mineral como prueba.

-Entonces déjame invitarte lo que sea que quieras, eso es lo de menos.

Ahí está esa cosa en su mirada, la forma en que la ve, recorriéndola toda en un segundo. Eso es lo que la hace sentir terriblemente incómoda.

-No, de verdad no quiero nada. Puedes irte, por favor—más directa no podría ser.

-¡Vaya que eres difícil! ¿eh?—es lo único que dice—pero nadie se me resiste a mí, así que porque no lo hacemos más fácil y me dejas… divertirte un poco.

Es la gota que derrama el vaso, no va a tolerar tan baja insinuación.

-¡Vete antes que llame a seguridad!

-¡Tranquila, tranquila! No va a ser tan malo, ya verás—corta distancia peligrosamente por encima de la mesa directo a su rostro, que se ha quedado pálido de pronto.

Y cómo caído del cielo, un puño se estampa en la cara de Simus sonoramente. Hace que caiga hacia atrás sangrando copiosamente por la nariz. No es doctora, pero puede asegurar que está rota por la extraña forma de angularse hacia la punta.

-Te lo dijo, te dijo que te fueras—dice el chico tranquilamente limpiándose los nudillos impregnados de sangre.

-¡¿Que rayos te sucede?! No estaba haciéndole nada, estúpido—se defiende él con las manos en la cara, tratando de contener la hemorragia.

-¡Ya vete! Sera mejor que te revisen esa fea nariz—se burla un poco.

Simus se levanta más impulsado por el repentino enojo que por la fuerza que le deja el dolor. Intenta ir hacia adelante pero es tomado de los brazos por otros dos amigos suyos, y lo sacan arrastras del club.

Hermione no ha movido un músculo en todo el incidente, no precisamente porque este asustada. Sino porque el chico que le acertó tal golpe a su acosador es ni más ni menos que Ron Weasley.

-¿Estás bien? Te ves bastante pálida.

Sí, definitivamente es Ron quien le habla, y no podría ser más desconcertante lo que ve. Un chico con ropa diferente a su gastado atuendo, enfundado en su traje gris y una camisa azul, con el pelo más corto y bien peinado, y ese nuevo aire de gracia.

-S-sí—responde apenas audible, recompone y continua—Gracias.

-No es nada, ya tenía ganas de saldar cuentas con ese tonto—deprecia.

-¿Lo conoces?

-Desafortunadamente. Es el tipo que se decía mi mejor amigo.

¡Aja! Sabía que en un lugar de su cerebro el nombre le sonaba.

-él que se metió con mi novia Lavender, bueno, mi ex novia—termina

-Si ya lo recuerdo—y trata de sonar normal.

Defenderla fue la excusa perfecta para vengarse de Simus por lo que paso con esa Lavender, porque en el fondo, a Ron le sigue importando. Y por razones fuera de su comprensión, eso le entristece y, sí, le molesta.

-Pero a todo esto, ¿Qué haces tú aquí?—pregunta ella.

-¿No puedo estar en un club un sábado en la noche?—responde haciéndose ofendido.

-No, bueno, no es a lo que me refiero. Es que pensé que estarías en tu casa aún.

-¡Pues si yo también trabajo!—ahora no tiene que fingir ofenderse— ¿creíste que era un mantenido de mis padres?

-No, no… es que Ginny me dijo que eres músico y no sé exactamente dónde trabajan los músicos así que…

-Justo aquí—extiende las manos—trabajo aquí, en aquel bonito pero pequeño escenario.

-¿En serio? ¿Y qué tocas?

-Guitarra, piano y violín. ¿Te parece si nos sentamos?—ofrece él—Oye Tom—se dirige al chico detrás de la barra—te molesto con dos vasos de jugo de uva sin alcohol.

El joven le hace una seña afirmativa con la mano y ambos toman asiento.

-Seguramente no tomas, así que el jugo te caerá bien para relajarte del… incidente—añade inseguro—ahora dime tú que haces aquí sola.

-No estoy sola.

-E-entonces vienes con… con un…-duda, con un poco de decepción que no puede esconder.

-Vengo con Ginny—y la cara de Ron es lo más parecido al alivio posible—está afuera en el estacionamiento.

-¿Qué hace allá afuera?

¡Auch! No quiere ser la que lidie con esto, así que trata de zafarse de la batalla campal que se desatara en cuanto sepa que su hermana espera un chico afuera, y más que planea casarse con ese chico.

-Mm… ¿por qué no le preguntas a ella cuando regrese?

-De acuerdo—se encoge de hombros mientras el camarero deposita los vasos en la mesa.

-¿Cómo supiste que estaba siendo… acosada?—pregunta luego de un momento— ¿tienes un sexto sentido como Ginny o qué?

-No, creo que solo tengo suerte. O mejor dicho, tú la tienes

Es cierto, la primera vez le salvo la vida, y ahora salvo su integridad. ¿Acaso siempre estará en deuda con él?

-Eso parece—admite—Espero no traerte problemas con esto, pues trabajas aquí.

-Claro que no, no te preocupes—hace un gesto con la mano restando importancia—y de todos modos Simus siempre anda tras de chicas como tú, alguien tenía que darle su merecido.

-¿Chicas cómo yo?—pregunta débilmente aunque alarmada por la percepción que tenga el pelirrojo de ella-¿Q-que quieres decir con… chicas como yo?

Él carraspea y parece que el vaso que sostiene en la mano se le resbala cual mantequilla. Hace un malabar rápido y lo recupera antes de que el líquido se derrame.

-Me refiero… pues a que, él se aprovecha cuando ve a…-se recompone un poco antes de continuar—a chicas que son… bonitas y vulnerables.

Es increíble lo que son las cosas. Hace un rato Simus le dijo directamente que le gustaba y la reacción de ella fue completamente opuesta a sentirse bien con ello. Pero ahora, Ron insinúa, tan genéricamente, que ella le parece bonita, y en el instante le genera un hoyo vibrante en el estómago. Y ojala pudiera no sentir todo eso, porque solo le nubla con más interrogantes la cabeza.

-¡Ah! Sí, claro. Es una persona una persona muy desagradable—concede tranquilizándose.

-Pero no hablemos de él. Mejor dime si vienes aquí seguido.

-No. Es la primera vez, y honestamente, voy a pensarlo dos veces para volver—confiesa.

-¿Por qué? Yo voy a estar aquí.

Ambos se miran un momento confundidos y con más color en el rostro.

-Quiero decir, para evitarte otro mal encuentro, no por que quiera que vengas para verme, no. Ni siquiera pensé en ello—dice intentando ponerle orden a sus ideas.

-Sí, yo no pensé nada de eso tampoco—exclama ella atropelladamente.

Pasan los siguientes minutos distraídos en cualquier cosa que no sean ellos mismos. Hermione está empezando a desear que aparezca Ginny de nuevo, porque se siente más nerviosa ahora que cuando estaba sola. Y sabe exactamente por qué, o más bien por quién.

Mirarlo es cómo exponerse, así es cómo ella se siente, vulnerable a él. Y justo por ello se dijo hace tiempo que tenía que evitarlo.

-Así que eres músico—intento desesperado por liberar tención—eso es bueno.

-¿"Bueno"? Si eso es lo mejor que puedes decir… aunque no sé qué esperada de una abogada seria como tú

-No dije nada malo, solo que no entiendo del todo la utilidad de tu profesión.

-¿Utilidad? La música cambia el mundo.

-Pues explícame, ¿cómo cambias el mundo Ron Weasley?—pregunta desafiante.

-Le doy vida—dice con simpleza—nada es lo mismo sin música. Todo se ve más… vacío, todos necesitan música para ser felices.

-Yo no necesito música para ser feliz.

-Se nota—ríe sarcástico—eres tan feliz que tu cara lo dice todo.

-¡Ey!—se queja frunciendo el seño.

Ron continúa riendo por el gesto de Hermione, que da justo el sentido contrario a lo que ella pretendía, dando la razón al chico. Y al notarlo, no puede evitar contener una sonrisa al tiempo que se coloca una mano en la frente.

-Te juro que pensaba que ya te habrías escapado a estas alturas, no creí que estuvieras tan… acompañada —dice Ginny a sus espaldas-¿Qué está pasando aquí?

-Nada—responden al unísono.

-Aaa… -exclama Ginny con una sonrisa a medias—sí, justo eso creí.

-Más bien—se endereza en su asiento Ron-¿Qué hacías afuera tú?

-Estaba hablando con alguien—dice hermética.

-¿con quién? ¡¿un muchacho?!

Hermione quiere desaparecer, no le corresponde esa situación familiar y para nada quiere ver más peleas. Ya suficiente ha tenido con las de sus padres; así que se escuda dando pequeños y prolongados traguitos a su jugo.

-Pues si tanto te interesa, sí. Es un muchacho—confiesa tranquilamente.

-¿Qué?—la cara del chico cambia drásticamente-¿Quién? Espero que no sea un perdedor como el último payaso con quien andabas.

-Oye, oye, tranquilo con las agresiones. Y no tienes que preocuparte, él es magnífico. ¿Verdad que sí, Hermione?—le asegura.

Hace una nota mental para matar a Ginny la próxima vez que estén a solas.

-Ah…-se encuentra con una mirada insistente de Ginny—si, lo es.

Ron las mira extrañado, pero decide dejar el tema por la paz.

-Ginny ya me quiero ir—pide Hermione enseguida.

-¿Por qué? Creí que la estabas pasando bien—insinúa con la vista puesta en su hermano.

-Es que ya estoy cansada y…

-Tuvo un percance con un tipo molesto—le confiesa Ron.

-¿Qué paso?—pregunta ella alarmada.

-Intento propasarse un poco, pero se rompió la nariz en el intento.

Ginny observa la sonrisa de su hermano y parece entenderlo todo.

-Espero que le hayas dado muy fuerte

-Tal como me enseño Bill—ríe

-Qué bueno que les divierte, pero yo quiero irme ahora—Hermione se irrita un poco

-Está bien, ya nos vamos—accede su amiga. Ambas se levantan

-¿No vas a quedarte?—pregunta Ron a la castaña—digo, ¿no van a quedarse?—corrige avergonzado.

-No, lo siento, es que ya tuve suficiente por hoy—se excusa Hermione—quizá…otro día.

Ginny los observa como si jugara ping pong con los ojos, de uno a otro examina con cuidado sus gestos y levanta una ceja sonriente.

-Así que… ¿nos vamos o…?

-Si—reacciona de pronto la castaña—hasta luego Ron.

-Hasta luego.

Caminan hasta la salida, y todavía siente esa cosa rara en las rodillas, en el estómago, en todas partes. Solo hasta que están sentadas en el coche de Ginny se atreve a suspirar con fuerza buscando tranquilidad.

-Lamento lo del chico acosador—se disculpa su amiga—tarde demasiado afuera.

-Está bien, no pasó nada de todas maneras.

-¿Entonces Ron salió al rescate?

-Pues a base de violencia, pero llego justo a tiempo—reconoce—creo que ese Simus Finnigan quería besarme—dice con un escalofrió.

-¿Simus Finnigan? ¿Ese fue el tipo?—se sorprende—Con razón le dio duro, ya me contó que "problema" tuvo con él

-Si, todavía le importa a Ron lo que paso con su novia—comenta Hermione.

-Yo no estaría tan segura de que lo que hizo hoy fue por Lavender…—suelta Ginny, mientras retira el freno.

Luego de un rato, en el que pasan miles de ideas por su cabeza, Hermione habla.

-Respóndeme si me equivoco, el que no te hayas sorprendido ni un poquito de encontrarte a Ron en el club, significa que tú sabias que iba a estar ahí.

Ginny la mira. Y precede al silencio. Solo silencio.

-No creas que esto se quedara así, Ginebra Weasley—advierte con una amplia sonrisa en el rostro.