Bueno bueno! Gracias a todos los que estáis siguiendo mi historia. Cada vez que leo un comentario nuevo me siento revitalizada! Me alegro de que os esté gustando. Ya he recibido un par de peticiones que agregaré en los próximos capítulos, para que aún os guste más. Os dejo con la siguiente parte de la historia!

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...Después de todo lo que habían pasado, al menos se merecían una conversación para aclarar sus sentimientos e intenciones...

No era demasiado tarde cuando volvieron al hotel, pero todos estaban agotados. El trabajo de granjero era más duro de lo que pensaban, y aunque el viejo les dejaba parar y descansar de vez en cuando necesitaban una noche de sueño.

Cenaron todos juntos en el bar, y cuando iban a pedir el postre Juvia se levantó y mirando con ojitos tiernos a su amado dijo:

- Juvia se va a dar un baño antes de que llegue Gray-sama a la habitación.

- De acuerdo, iré enseguida -contestó éste, sin dejar de mirarla y sonreír como un tonto.

- Yo creo que también voy a pasar del postre -dijo Lucy demasiado cansada.- Estaré en mi cuarto.

- Voy contigo Lucy. -dijo Happy bostezando.

Natsu la miró con preocupación. Era raro que se saltara el postre. Estaba seguro de que algo la preocupaba, y tenía muy claro que tenía que ver con la actitud cariñosa que últimamente tenían Gray y Juvia. Encendido, miró al usuario de magia de hielo y le reprochó:

- Eres un insensible, cabeza de polo!

- Mira quién me lo fue a decir! -respondió con sorna su amigo.

- Podrías tener un poco más en consideración los sentimientos de los que te rodean!

- No me lo puedo creer -dijo sorprendido- Me lo estás diciendo en serio?

- Eres un mierda. Te piensas que puedes estar tonteando así con Juvia?

- Vamos a ver, cerebro de lava -contestó realmente molesto ahora- Quién está tonteando aquí? Porque el único tonto que veo eres tú. Tú, por estar ciego. Tú, por descuidar a quien te quiere. Tú, por tus paranoias, que a saber cuáles son. Yo con Juvia no tonteo. La quiero, y quiero estar con ella. Y a ti no tengo por qué estar dándote explicaciones de mi vida privada, y menos cuando tú solito te estás encargando de destrozar la tuya, capullo.

La expresión del mago de fuego no cambió un ápice. Seguía retándole con la mirada, pero sus palabras habían resonado en su interior. Al menos un poco. Se levantó de la silla con energía y se dio la vuelta para subir hacia las habitaciones.

Cuando llegó arriba se detuvo en seco. La maga estelar estaba sentada en el suelo con la espalda apoyada en su puerta y la cabeza escondida entre las rodillas.

- Lucy? -ésta alzó la cara para mirarle- Qué haces ahí?

- Necesito hablar contigo.

Natsu la miró un momento con gesto serio. Se acercó a la puerta haciendo que la chica se apartara, la abrió y entró dejándola abierta en una invitación silenciosa para la rubia. Mientras jugueteaba con las cosas de la mesa escuchó cómo se cerraba la puerta, pero no se quiso girar para mirar a la chica.

- Natsu, qué te pasa?

- No lo sé, y a ti? -repitió el chico cual adolescente.

- A mí? Quieres que te diga qué me pasa? -Empezó tratando de no alzar la voz, sin mucho resultado- Me pasa que ya no sé qué pensar. Que me duele el corazón al respirar porque no sé cómo actuar contigo. Me haces pasar una noche maravillosa y cuando abro los ojos parece que nada hubiera ocurrido. Me das la mejor noche de mi vida y cuando me despierto en mitad de una pesadilla buscando consuelo en ti ya te habías vuelto a ir. Estoy harta de ir detrás de ti y de sólo estar para cuando te apetezca, y el resto del tiempo pasarlo en un sin vivir por si podré volver a tocarte o me iré chamuscada. Una relación contigo cansa mucho, Salamander.

El muchacho aún no se atrevía a darse la vuelta. Pesadilla había dicho? Mierda, ahora se sentía idiota, pero después de todo lo que ela le había dicho no sabía con enfrentarse a la situación. Entonces escuchó de nuevo la puerta de la habitación y se giró lo más rápido que pudo desesperado por tratar de que no se fuera aún, que por muy tonto que hubiese sido, sentía que quería arreglar lo que había estropeado. Pero no era Lucy quien intentaba salir, sino Happy quien quería entrar.

- Natsu, en la habitación de Lucy no se puede dormir. Puedo quedarme aquí?

Los humanos miraron al exceed extrañados.

- Cómo que en mi habitación no se puede dormir? -preguntó ella extrañada.

- Míralo tú.

Los tres fueron a la habitación contigua para ver de qué se trataba. Efectivamente, con esos ruidos sería imposible dormir. Gray y Juvia estaban dando rienda suelta a su pasión en el cuarto de al lado y al parecer no se estaban cortando para nada con los gritos y los gemidos. Un poco avergonzados, los humanos evitaron en todo momento el contacto físico y visual mientras escuchaban a sus compañeros en pleno desglose de fuegos artificiales. Entonces Natsu salió del cuarto diciendo:

- Podéis dormir en mi habitación esta noche, si queréis.

A Lucy le salió del alma la contestación.

- Seguirás en él por la mañana cuando nos despertemos?

El chico se detuvo en seco como quien acaba de recibir un mazazo en la cabeza. Giró levemente la cabeza para mirar por encima de su hombro, pero ella estaba ya recogiendo su pijama para cambiarse, así que se marchó y esperó que después de todo, realmente quisiera pasar la noche con ellos. Con él.

Estaba cogiendo unas mantas cuando la maga estelar entró por la puerta de su cuarto, ya con el pijama puesto y el pelo suelo. Al chico le encantaba cómo le quedaba el pelo de esa forma. Sus mejillas enrojecieron un poco, carraspeó y consiguió decir:

- Puedes dormir en la cama, yo dormiré en el suelo.

Esas palabras fueron un jarro de agua fría para la chica, quien había conservado una pequeña esperanza de poder dormir con él. Agachó la cabeza y se sentó en el suelo sobre las mantas que su compañero estaba colocando.

- De eso nada, yo dormiré en el suelo. Es tu cuarto.

- No voy a dejarte dormir en el suelo!

- Ni yo a ti tampoco.

Se miraron retándose. Sus corazones se aceleraban con cada segundo que pasaban sosteniéndose la mirada. La temperatura de la habitación subía por momentos, y las fuerzas de ambos parecían flaquear ante el otro.

- Por qué no dormís los dos en la cama y dejáis de discutir? -regañó el gato desde su sillón.- Hay gente que quiere dormir.

Los dos bajaron la vista. Sus respiraciones estaban aceleradas.

- Por mí no hay problema -dijo Lucy con la cara totalmente encendida.

Natsu tragó con dificultad.

- Por... por mí tampoco.

Una triunfal sonrisa se dibujó sin querer en los labios de la chica, quien se metió de un salto en la cama y esperó reacción. El chico, temblando, se acercó hasta ella y se preparó para entrar.

- Vamos a dormir.

- A dormir. -repitió ella.

- Mañana será otro día.

- Sí.

Se metió con ella en la cama haciendo un sobre esfuerzo por mantenerse tranquilo y por evitar tocarla, aunque lo deseaba demasiado, así que para evitar tentaciones le dio la espalda. Notó que ella hacía lo mismo, pero aunque estaba funcionando la técnica, no estaba menos nervioso y no conseguía conciliar el sueño. La tenía tan cerca... Necesitaba sentirla, tocarla, acariciarla, olerla. Estaba seguro de que ella ya estaría dormida, así que se dio la vuelta y la miró. Su dulce cuello había quedado al descubierto y su pelo se apoyaba sobre la almohada. Su respiración era tranquila, así que se acercó a ella y aspiró su olor. Llenó sus pulmones y su cuerpo se puso en marcha sólo reaccionando ante el aroma de la chica. Se acercó más pero sin llegar a tocarla. Notaba el calor que irradiaba su cuerpo, sus pulsaciones ligeramente elevadas, su respiración agitada. No se lo pensó más, acercó la cara a su cuello y empezó a lamerlo con descaro, mientras colocaba una mano sobre su cadera y la agarraba con fuerza. Pegó su cuerpo totalmente a la espalda de la chica, sintiendo un estremecimiento en ella que le hizo excitarse más aún y rozó por instinto su ya despierto miembro contra la muchacha.

- Está Happy aquí. -susurró ella en un jadeo.

- No voy a hacer mucho ruido...

De un tirón la puso boca arriba y se tumbó sobre ella, poseyendo su boca con desesperación mientras sus manos se aventuraban debajo del pijama. Ella gimió al contacto de sus manos, y él volvió a cerrarle la boca con otro ardiente beso.

Se quitó el pantalón del pijama, única prenda que tenía puesta, y la desnudó de cintura para abajo. Las manos de ella paseaban por su definido torso mientras él se deleitaba agarrándole una de las nalgas. Entonces, le subió un poco la cadera y la penetró con ansia mientras seguía silenciando sus jadeos. El morbo era máximo, el deseo implacable. Empezaron a moverse con cuidado disfrutando del otro y procurando no hacer ruido, sin dejar de saborearse en ningún momento. Lucy no tardó en rozar el cielo con los dedos, apretándose contra Natsu en un desenfrenado intento por alargar el momento para que no acabase nunca. Éste, al notar el éxtasis en ella, se dejó ir y la acompañó en un silencioso, largo y dulce orgasmo.

Cuando se separaron se miraron a los ojos, boqueando, llenos del otro, borrachos de felicidad.

- Natsu... -dijo ella casi sin aliento, con temor en la voz.

- Cuando despiertes estaré aquí, tranquila. Te lo prometo.

Ella cerró los ojos y asintió. Podría darle otra oportunidad a su corazón de mantener la esperanza. Se volvieron a besar mientras se reponían y se quedaron abrazados toda la noche.

- SEEE GUUUSSSSTAAAANNN!

Lucy dio un brinco en la cama al lado del dragon slayer, quien se empezaba a desperezar muy tranquilo.

- Q-q-q-q-qué dices Happy? -dijo enseguida la chica nerviosa.

- Natsu y Lucy estaban abrazados! Eso es que se guuusssstaaannn. -apuntó el gato.

- Deja de decir esas cosas! -volvió a decir, más nerviosa aún.

- Y qué? -Preguntó el muchacho frotándose los ojos muy calmado.

- C-c-cómo qué "y qué"?

- Es verdad, me gustas. Qué pasa con eso?

El corazón de la invocadora se detuvo un segundo. No estaba escuchando lo que estaba escuchando, verdad? Natsu estaba admitiendo tener sentimientos hacia ella? Después de todo lo que la había hecho pasar? Bueno eso no era lo importante, sino que era de día desde hacía un rato y acababa de abrir los ojos al lado de su Salamander, y que después de eso había confesado que le gustaba, y todo tan tranquilo. Lucy no sabía si reír, llorar, saltar o besar al chico, pero la última opción no le pareció la mejor teniendo en cuenta que su pequeño compañero seguía mirándoles desde una ligera altura. Antes de poder reaccionar, el muchacho le plantó un rápido y tierno en los labios para darle los buenos días antes de levantarse.

- Ohayo, Lucy.

Ella se puso roja hasta la coronilla. Happy se tapó la boca y rio entre dientes. Y Natsu, como si no hubiese pasado nada fuera de lo normal, se levantó y se fue al baño.

- Natsu está desnudo!

- Eh?

No se había dado cuenta, pero tras su encuentro nocturno ninguno se había vuelto a vestir, y ahora el dragon slayer paseaba con todo su "salamander" al aire por la habitación. Lucy se tapó la cara mientras buscaba a tientas algo de ropa que tirarle, y a la vez algo de ropa que ponerse ella antes de que el gato la viera y volviera a poner el grito en el cielo.

- Tampoco es un drama, no? -preguntó el chico sintiéndose un poco incómodo. Un pantalón le dio en la cara.

- Ponte algo!

- Lucy, estos son tus pantalones.

- Lucy también está desnuda!

El gato estaba disfrutando del momento. La chica no sabía dónde meterse y acabó por taparse con las sábanas, y el muchacho al ver la situación empezó a reír y se acercó a ella cariñoso. Se internó en la cama buscándola, y cuando dio con ella entre capa y capa de tela la agarró y la atrajo hacia sí, besándola con dulzura. Ésta se dejó hacer y se abrazó al chico en busca de consuelo.

- Estás preciosa cuando te dan esos arrebatos de vergüenza.

- Calla, tonto.

Y le volvió a besar.

Desde fuera Happy veía cómo un bulto de sábanas se movía sin parar en la cama, y en silencio se marchó de la habitación alegrándose por sus amigos.

Llevaban toda la mañana trabajando en la granja y estaban a punto de parar para comer. El trabajo hoy se estaba haciendo más ameno, sin tanta pelea por parte de los chicos. Es más, apenas se habían dirigido la palabra. Tras un montón de tiempo y muchos achuchones y besos, Natsu y Lucy consiguieron salir de la cama y ponerse en marcha. Gray y juvia llevaban rato desayunando en el bar esperando a que bajaran, pues Happy les había contado lo ocurrido a primera hora y no quisieron molestarles. Desde ese momento, todo fue sobre ruedas. Natsu y Gray terminaban de reparar el tejado con Happy, mientras Juvia, nombrada cocinera oficial, preparaba el plato del día, y Lucy se peleaba con el invernadero. Algunas tablas se habían soltado y un par de ventanas estaban descolgadas. No es que fuera muy mañosa, pero se había comprometido a repararlas y ahora se le estaba resistiendo. La ventana se le escapó y casi cae al suelo, de no ser por una ágil mano que la detuvo en el aire.

- Cuidado, podrías hacerte daño. -Una sensual voz llegó hasta su oído desde un punto quizás demasiado cercano detrás de ella. El vello se le puso de punta y su corazón dio un bote- Deja que te ayude, será más fácil si alguien la sujeta.

Terminaron de colocar la ventana con la tremenda curiosidad de Lucy haciendo que le picara la nuca, pero no podía darse la vuelta para ver quién era el misterioso ayudante. Cuando la tuvieron sujeta, se secó el sudor de la frente y se giró. Era un chico treméndamente guapo. No solo su voz le hacía hormiguear el cuerpo, sino también su aspecto. Tenía el pelo violeta a juego con unos preciosos ojos que lucían una sonrisa inmarcesible. Sus labios eran tan sugerentes que la muchacha tuvo que morderse uno de los suyos para contener un gemido. Y su cuerpo era realmente espectacular. La manga corta dejaba ver unos definidos brazos morenos, musculosos pero sin ser demasiado grandes, y marcaba unos hombros que decían "puedo cargarte si quieres". La muchacha tragó con dificultad por la visión de aquel adonis, y al final consiguió decir:

- G-gracias.

- No hay de qué. Si necesitas ayuda con algo más sólo dímelo. -dijo guiñando un ojo- Por cierto, soy Nocte, el nieto del granjero.

- En-encantada. Yo soy Lucy, de Fairy Tail.

- Lucy... no olvidaré ese nombre. -le tomó la mano y se la besó cortésmente haciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo- Encantado, dama de la luz.

- La comida está servida! -Juvia gritó desde la entrada de la casa. Uno a uno fueron entrando pero a lo lejos vio cómo su amiga se retrasaba. Estaba hablando con alguien... - Lucy-san!

Ésta se dio la vuelta, la miró y movió el brazo en señal de que ya iba. Cuando se iban acercando a la puerta, Juvia se iba fijando en el chico que la acompañaba. Su corazón se iba acelerando por momentos. Cómo podía un ser humano irradiar tanta belleza? Era guapísimo! Sexy, varonil, delicado y rudo al mismo tiempo... La sangre se le heló un segundo antes de que llegaran hasta ella.

- No me puedo creer que mi abuelo tenga a dos bellezas así trabajando para él. Cómo puede tener tanta suerte? -dijo zalamero el chico a la maga de agua- Hola, me llamo Nocte.

- Ju... Juvia.

- Juvia... un nombre precioso para una mujer preciosa. Tiene carácter, apuesto a que la dueña también lo tiene.

Las muchachas estaban embelesadas con sus palabras. No sabían qué es lo que tenía ese chico, pero las dejaba sin habla.

- Nocte! -dijo el abuelo sorprendido- Cuándo has llegado?

- Ahora mismo. Ya he conocido a las dos bellezas que te están ayudando con la granja. Si lo llego a saber hubiese venido antes.

- Venga venga, vamos a comer que aún queda mucho trabajo. Te presentaré al resto.