El tren estaba a punto de salir hacia Magnolia. Las dos parejas de Fairy Tail estaban sentadas ya, con Happy riendo sobre las piernas de Lucy, quien seguía discutiendo con Natsu de forma cómica. Juvia y Gray no se atrevían a mirarse. Él sólo pensaba en la forma de decirle que quería que estuvieran juntos al llegar al gremio, y colapsaba entre sus pensamientos, lo cual hacía que ella creyera que estaba poniendo distancia entre ellos al haberse acabado ya su tiempo de juegos. Oían las voces de sus amigos como un mero alboroto sin prestarles atención, hasta que una en especial, ni más alta ni más clara que las demás, captó su atención de improvisto. Era Happy quien hablaba enrollando la lengua.

- Natsu mejor no le lleves la contraria a tu novia.

Sus palabras hicieron que la pareja enmudeciese de golpe. Seguían mirándose a los ojos, pero ahora con el shock en sus miradas y con las caras encendiéndose por momentos. Novia? No lo habían hablado. Eso era realmente? Tampoco se lo habían planteado. El chico abrió la boca bajo la atenta mirada de sus compañeros, pero el tren comenzó a moverse en ese momento y se mareó hasta quedar tumbado en su asiento. Lucy sonrió tiernamente al verle sufrir por su punto flaco, y aún con las mejillas arreboladas le tumbó sobre sus piernas y empezó a acariciarle el pelo y la cara para que se sintiera mejor. Happy había volado hacia Juvia con toda la picardía del mundo, y observaba los resquicios de su malévola intervención en la pelea cuando dijo:

- Oye, qué pasó al final con Nocte y Nekomi?

- Tú también estabas allí! -Le dijo Lucy regañándole.

- Sí pero no me enteré.

- Ains...

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*FLASBACK*

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Nocte llevaba a Nekomi en brazos. Los del gremio no sabían exáctamente qué es lo que había pasado, pero estaban mudos y no eran capaces de preguntar. Al llegar a la granja, el viejo se llevó una mano a la cabeza en gesto de cansancio.

- Qué vamos a hacer con esta muchacha...

- Abuelo, ya sabes que no puedo quedarme con ella.

- Ya la has vuelto a dormir? -preguntó preocupado- No debes usar tu magia en ella.

- Un momento... -interrumpió Gray- Tú también eres mago? -El chico asintió cerrando los ojos.- Qué tipo de magia usas?

- Magia de sueño.

- Y no pudiste defenderte de ella desde un principio? -le increpó irritado.

- Es una magia muy poderosa, pero corrompe a la persona sobre la que se usa con asiduidad. -contestó cabizbajo- Como dice mi abuelo, no debo usar mi magia con Nekomi. Su temperamento es obra de repetirle uno de mis hechizos de sueño varias veces. En cierto modo, es mi culpa que sea así. Y como me siento responsable, debo hacer algo por ella. -Juvia asintió para que siguiera hablando- Estoy buscando la forma de revertir esos efectos secundarios, pero no puedo llevarla conmigo. Es peligroso. Lo malo es que no lo entiende y siempre vuelve a buscarme.

A Gray le sonó extrañamente familiar la historia y miró a su compañera de reojo, que parecía conmovida con la historia.

- No te preocupes Nocte-sama! -dijo ella con ojos energicamente vidriosos.

- Sama? -Dijo Gray notablemente sorprendido y algo irritado.

- Seguro que encontrarás el remedio. El amor que está destinado a florecer, lo hará pase lo que pase, sin importar los contratiempos.

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"Pase lo que pase..."

"Sin importar los contratiempos..."

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*FIN DEL FLASHBACK*

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Gray estaba notáblemente ruborizado. Tenía la cabeza girada hacia la ventana del tren mientras Juvia le explicaba a Happy la resolución del granjero y su nieto. No se atevía a mirarla ni a tocarla, ni a decirle nada. Pero se moría de ganas. La veía distante, y esa frialdad no le ayudaba a templar los nervios.

La última noche que habían pasado en aquella ciudad había sido deliciosa. Tras terminar el trabajo en la granja volvieron al hotel para descansar y esperar al tren que saldría por la mañana, y después de una memorable cena todos juntos en la que se rieron mucho, disfrutaron y se lo pasaron en grande, cada pareja subió a su habitación dejando una entera para el pequeño gato azul, que estaba encantado de la vida. Juvia se había entegado totalmente a su amado hombre de hielo, y él la había tomado con delicadeza y dulzura. Se habían amado con devoción, saboreado hasta el éxtasis, disfrutado enloqueciendo... Todo en esa noche les decía que sería la última, y ninguno quería desperdiciar ni una sola respiración del otro. Ni un roce. Ni un beso. Se deshicieron en brazos del otro y el sol les dio la bienvenida mientras se besaban y se acariciaban, abrazados sin remedio entre las sábanas.

Ahora estaban agotados, pero la incertidumbre del qué pasaría al abandonar el tren no les permitía dormir. No como a sus amigos, que disfrutaban de una placentera siesta con las manos entrelazadas, interrumpida a veces por las arcadas de Natsu. Habían hecho una pausa entre sus peleas para disfrutar de una noche de pasión, bajo el cartel de "te voy a demostrar realmente quién es la chica que me interesa". Se habían desfogado completamente sin tapujos tras todo lo acontecido, deseándo que esa noche no terminara nunca.

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El tren llegó por la noche a Magnolia. Lucy ayudaba a Natsu a salir justo detrás de sus amigos, pero cuando tocaron el suelo vieron que cada uno se marchaba en una dirección, sin apenas mirarse y sin despedirse. Se quedaron parados un momento, observando la situación. Entonces, os fuertes brazos del dragon slayer rodearon desde atrás a la invocadora y la apretujaron con fuerza, pegándola a su definido y cálido cuerpo mientras le susurraba al oído con una sonrisa triste:

- Tengo que ir con Gray, lo siento.

Ella le acarició los brazos en señal de asentimiento.

- Lo entiendo. yo intentaré hablar con Juvia.

Y antes de marcharse, deslizó las manos por el cuerpo de la chica hasta colocar una en su barbilla y la otra en su cintura. La atrajo hacia sí y le dio un tierno beso justo antes de mirarla durante unos segundos a los ojos con culpabilidad.

- Nos vemos mañana.

Y en un momento, desapareció detrás de su amigo. Ella salió corriendo tras la chica de agua.

- Juvia! -le gritó.- Espera un momento! Juv...

Cuando al fin la alcanzó, la rubia enmudeció de repente al ver sus ojos cargados de lágrimas irrefrenables. No pudo evitar el impulso de darle un abrazo, y antes de separarse le dijo:

- Esta noche te vienes a mi casa. No puedes estar así tú sola.

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Natsu llegó a la posición de Gray, que caminaba cabizbajo y con las manos en los bolsillos, y le dio un pescozón en la cabeza cuando llegó.

- Yey! Qué pasa, muñeco de nieve!

- Déjame, no estoy de humor. -respondió frío como su magia.

- Vamos a tomarnos algo al bar del gremio? Aún estará abierto.

- No tengo ganas.

- Bueno, pues a algún otro bar. -Insistió.

- Te he dicho que no! -dijo perdiendo la paciencia.

Estaban de pie, el uno frente al otro, mirándose con el reto escrito en los ojos. Tras un momento, Natsu habló.

- No te pienso dejar sólo esta noche. -Esas palabras hicieron temblar al usuario de magia de hielo.- No estás bien, y si tengo que darte dos puñetazos para que aceptes mi ayuda te los daré. Pero no te voy a dejar así.

La mirada enfadada de Gray se sostuvo aún durante unos segundos más, hasta que el labio inferior le tembló y agachó la cabeza, derrumbado.

- Vamos al gremio... -dijo al fin poniéndose en marcha.

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- Creía que todo iba genial entre vosotros dos. -Le decía Lucy a su amiga- De echo, al principio me dabais bastante envidia -confesó.

- Desde un principio Gray-sama le dejó claro a Juvia que esto sería una prueba. Que lo que pasara mañana no le importaba.

La maga de agua sujetaba su taza de té humeante entre los temblorosos dedos. Llevaba rato sin probar un sorbo.

- Pero eso no quiere decir que no podáis seguir juntos, no?

- Eso pensaba Juvia. Pero ya en el tren Gray-sama estaba muy distante. Entonces Juvia se dio cuenta de que todo había acabado.

- Pero ni siquiera os habeis despedido. No lo habeis hablado, y si Gray también está dispuesto a continuar?

- Juvia cree que se lo hubiera dicho ya, no? -Cuestionó levantando la vista hacia su amiga. Ésta no supo qué contestar.- De todas formas, Juvia ya está cansada. Cansada de perseguir, cansada de ser rechazada, de sentir dolor... Juvia se hará fuerte y pronto dejará de afectarle la decisión de Gray-sama.

- Pero... Juvia, -dijo la maga estelar compunjida- vas a renunciar a tu amor?

- Eso nunca! -admitió con fuerza- Juvia seguirá amando a Gray-sama hasta el final de sus días. -Al momento sus fuerzas empezaron a flaquear y su barbilla empezó a temblar. Sus ojos amenazaban con ponerse a llover.- Juvia va a... Juvia quiere que...

Lucy le puso una mano reconfortante en el brazo y la miró con la ternura y el apoyo de una hermana. Eso le dio fuerzas a la afectada para contener sus lágrimas.

- Mañana hablaremos con Gray, y si pretende hacer como si nada hubiese pasado, le daremos una buena patada en el culo.

Juvia asintió con una sonrisa. Al menos no se pasaría la noche llorando amargamente, sino que podía buscar apoyo en su amiga para pasar el mal trago.

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No demasiado lejos de allí, mientras las chicas trataban de comprender la cabeza del susodicho mago de hielo, éste y su amigo se hinchaban a beber alcohol gritandose como posesos en la barra del gremio.

- No hacías más que entorpecerme en mi trabajo! -decía Natsu- Siempre molestando.

- Te recuerdo que trataste de tirarme varias veces del tejado... -contestó Gray.

- Pero al final el que me tiraste fuiste tú! Y la cerca de las vacas... no tienes ni idea de montar cercas.

- Calla, que tú eres más inutil todavía. Todo lo que ibas haciendo lo iba rehaciendo yo detrás. Que no hiciste nada bien, ni cuando venciste a Nekomi que la liaste con Lucy besándola.

- QUEEE? Yo no la besé! -se quejó- Me besó ella a mí! Y no me hables de liarla con tu chica, que ahí creo que definitivamente me has ganado.

Todo quedó en silencio. Gray apoyó su copa en la barra al lado del whisky de fuego de su amigo, y con la mano que acababa de dejar libre le sujetó de la bufanda y le atrajo hacia él con furia.

- Métete en tus asuntos, maldito cabrón. -Natsu apartó la mirada. Se había pasado de la raya.- Acaso me metí yo cuando la estabas cagando con Lucy? Estabais los dos que parecíais espíritus errantes.

Poco a poco se fue calmando y aflojó la mano del cuello de Natsu. Cuando le hubo soltado, éste le comentó:

- Te metiste. -Dijo muy calmado pero con el ceño fruncido. Gray giró la cara.- Claro que te metiste. Y de no ser por ello no me habría dado cuenta de que estaba haciendo el idiota.

El chico de hielo se quedó pensativo. Aunque le molestara, su estúpido amigo cabeza de cerilla tenía razón. En todo. La voy de Mirajane les llegó desde algún punto en la barra.

- Me alegra saber que por fin estáis madurando.

Los dos se ruborizaron por la intromisión, ayudados por los grados de alcohol que llevaban en el cuerpo.

- No sé de qué estás hablando Mira... -gruñó Salamander.

- Ara ara, a mí no tenéis que engañarme. Tú por fin te has dado cuenta de tus sentimientos por Lucy, que ya era hora. Y Gray, supongo que habrá abierto los ojos con respecto a Juvia. Es una chica encantadora y me extrañaba que tardara tanto tiempo en darse cuenta de que está totalmente echa para él.

Ambos se ruborizaron más. Nunca se habían parado a pensar en ello, pero para la camarera parecía que era lo más cantoso del mundo. Gray se sentó en su taburete, derrotado por el peso de la realidad de la mayor de los Strauss.

- No hace falta que me digas lo que tengo que hacer, traga llamas. Lo sé muy bien.

- Y por qué no vas a hacerlo ahora mismo, cabeza de cucurucho?

- Porque no sé cómo hacerlo. Necesito pensar.

- Es muy fácil -intervino la chica, que aún estaba delante de ellos.- Vas y le dices: "Juvia, me gustas".

El muchacho de pelo negro levantó la vista hacia ella y le dijo airado y sin camiseta:

- Es que no me gusta! Yo... -volvió a girar la cara.

- No hace falta que te desnudes para admitir que estás enamorado de ella. -le pinchó su amigo.

Un silencio se hizo alrededor de ellos. Un silencio que cargaba la atmósfera de tensión. Hasta que una risueña Mirajane lo rompió hablando al dragon slayer.

- Entonces, tú ya le has confesado tus sentimientos a Lucy?

Éste se quedó de piedra, y Gray empezó a reír por la cara del muchacho.

- Mira-san! Yo-yo-yo-yo...

- Le costó! -respondió el otro.- Pero creo que ahora por fin ambos saben lo que sienten. Bueno, tenías que haberle visto cuando...

Los tres se enfrascaron en una animada conversación en la que se metían con Natsu por sus dudas y sus imaginaciones. Les dieron las tantas bebiendo, pero al menos ahora reían y tenían claro qué debían hacer por la mañana. Después de todo, mañana será otro día.

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Y mañana será otro día, con el desenlace de la historia en ciernes. Un poco de drama para ir cerrando. Espero que os esté gustando, y ya sabéis, comentadme ideas o puntos de vista, que estaré encantada de leeros ^^