Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA HAY POCAS COSAS OCULTAS LUISY

Después de esa esa improvisada reunión en el jardín, todas estaban inquietas esperando la llegada de Albert, si esto era cosa de Elroy él era el único que podía detenerla, las horas pasaban y ni señas del jefe, el mayordomo con pesar les anunciaba que sus equipajes ya estaba preparados, ninguna se atrevió a decir nada, aún no les caía el veinte de que su partida era eminente y Albert nada que llegaba.

-Esto es increíble, prácticamente nos están expulsando de la mansión, Sandy veía a una y a otra tratando de encontrar apoyo, que alguien dijera algo que las ayudará a encontrar una solución y rápido.

-Vamos chicas ya saben como es la doña, en cuanto Albert se entere seguro resuelve todo, nuestro jefe es un ángel y nunca nos dejará desprotegidas, mejor esperemos con calma que el llegue sin hacer conjeturas, dijo Luisy ya acostumbrada a lidiar con las maniobras de Elroy.

Janik que ya también tenía tiempo en esos menesteres se sentó muy quitada de la pena en uno de los sillones individuales frente al televisor y tomando el control remoto encendió el gigantesco televisor de plasma que está en el salón, y comenzó a pasar los canales tratando de encontrar alguna película entretenida para pasar el rato mientras Llega el jefe, su al llegar al canal de las noticias se detuvo al escuchar lo que decía el hombre de las noticias.

-Todo indica que se trata de un asesino seria, ya que los cuerpos se encuentran sin signos de lucha, y en una posición exactamente igual en todos los casos, al parecer este psicópata neutraliza a sus víctimas antes de que puedan reaccionar y defenderse, y como su firma cabe destacar que extrae los ojos de todas y cada una de sus víctimas, como dato extra pudimos conocer por una fuente fidedigna que este asesino serial solo ejecuta a parejas...

- Ya basta, gritó Tania - Suficiente con lo que la tía nos quiere hacer para también asustarnos con ese loco que anda suelto.

-Tania no es para tanto para tu carro, decía Luisy volteando los ojos al ver la cara de susto de todas.

-Ashhhh eso está sucediendo en Chica no en Lakewood, no se que ya tanto alboroto tuyo Tania dijo Mariana que traía una charola con muchas botanas país para pasar el rato con las chicas y matar el tiempo mientras llegaba el wero.

-Que rico ¿Mariana no te fijaste si aún queda helado de chocolate? Preguntó Carol poniéndose de pie como un rayo.

-No me fije, solo vi lo que ves acá, nachos, palomitas, estas galletas, maní y estos palitos de queso, no revisé si habían sodas, de todas maneras no iba a. Poder con todo alguien tiene que ir por lo que falte o si les apetece alguna otra cosa.

-La verdad yo no cene, con ese bombazo que nos dio la tía, hasta lo olvide, me gustaría una pizza, o un alguna otra cosita, que un alma caritativa quiera ir a buscar, dijo Scarlett sentada muy cómoda en uno de los mueble acurrucada.

-Con tanta voz y tan bonita y mandando a cantar ¿no? Candy estaba de pie junto a Nerckka que al escuchar lo que decía la rubia se puso a reír por lo bajito.

-Yo puedo hacer una deliciosas panquequitas y nos las podemos comer con nutela y un vaso de leche, se ofreció Carol mientras se relamia los labios con anticipación, solo de imaginar esas deliciosas panquequitas se le hacía agua la boca.

-En serio ¿sabes hacer cocinar Carol? Dijo Candy emocionada.

- Pues sí mujer ¿Tu qué creías, que sólo tengo una cara bonita? Dijo Carol y se arrepintió enseguida de lo que dijo, la rubia bajo el rostro un poco triste, todas voltearon a ver a Carol reprendiéndola con la mirada, y ella solo modulo un lo siento.

- Puedo hacer para todas pero necesito que alguien me ayude ¿Candy no te gustaría aprender? es de la más sencillo y super rápido, más en esa cocinita que tenemos acá.

-Vamos Carol ya sabes que se me quema hasta el agua para el café ¿no te da miedo que te arruine las panquecas? Contestó la rubia con resignación.

-Nada de eso, tengo un método anti desastres, aprendizaje 100 % garantizado, si no le devolvemos su dinero, aquél discurso de Carol hizo reír a todas las presentes, parecía anuncio de tele ventas.

-ja ja ja ja ja ja ja ja ja, las risas le sacaron a más de una las lágrimas.

-Es en serio, me quedan bien, se defendía Carol. De repente Luisy se puso de pie viendo la hora de su reloj.

-Chicas tengo algunas cosas que hacer ya casi son las once y Albert no llega, en cuanto estén tus panquecas vengo a comprobar que tan buenas son, Candy está atenta a como se preparan así añade un platillo más a los que sabes preparar.

-Si, gracias a ustedes ya se preparar algunas recetas y no me quedan nada mal, todas sonrieron con esto, realmente la rubia era un desastre en la cocina y poco a poco y armándose de paciencia entre todas le habían enseñado a preparar uno que otro platillo.

Después de una media hora Candy y Carol regresaban con una charola llena de panquecas y súper tarro de nutela y sodas.

- Misión cumplida chicas, decía la rubia orgullosa.

-¿Y Luisy? Preguntó Carol, Al no verla.

-Fue a resolver un pendiente y dijo que regresaba a probar la creación de las chef, contestó Scarlett mientras tomaba un plato para servirse una panqueca y probar si sabían bien.

La rubia los miraba expectantes las caras de las chicas, cada vez que una daba un bocado ella apretaba un poco las manos, la expresión de sus caras. No decía nada.

-Chicas voy por Luisy, no se coman todo, que no vamos a preparar más y ya hicimos suficientes para todas, diciendo esto se retiró y corrió hacia las escaleras para buscar a Luisy, cuando pasa frente al estudio un ruido extraño llama su atención y se detiene en seco, solo estaban ellas en la mansión ese noche, porque la tía después de soltar la bomba se fue a casa de los Leagan, caminando en puntillas se acercó a la puerta que estaba mal cerrada y sólo se escuchaban jadeos, susurros y pequeños gritos ahogado, palabras a medio decir que no se entendían.

-¿Luisy y Albert? Dijo Carol en voz baja, mientras se quedaba paralizada.

Aún cuando quería moverse sus piernas se revisaban hacerlo, su mente y su cuerpo se habían desconectado, sentía que el alma se le escaparía de su cuerpo irremediablemente.

-Luisy que ricos melocotones, escuchó decir Carol, era la voz de un hombre, no ese no era el jefecito ¿pero entonces? Su mente trataba de ubicar la voz pero no podía, ya recuperada de la impresión decidió asomarse por la hendidura que dejaba la puerta mal cerrada, con mucho cuidado se posicionó de tal manera que no la vieran, ohhh que sorpresa al ver melocotones, un tarro de los famosos melocotones en almíbar de la tía abuela y ese no chico definitivamente no era el Jefecito, claramente se podía divisar a Luisy pero de su acompañante solo que tenia una abundante cabellera negra, larga y abundante, el chico era definitivamente alto y fornido, no tanto como Albert pero no se le podía negar que en las penumbras su cuerpo se veía atlético.

Luisy hacia pequeño jadeo y ponía cara de ensoñación cada que su acompañante tomaba un bocado de melocotones dictamen de su boca, los dos estaban tal distraídos que ni cuenta se dieron de que Carol abrió un poco más la puerta para poder visualizar mejor, tan solo se llevo las manos a la boca cuando por fin pudo reconocer al misterioso acompañante de Luisy.

-Dios Santísimo era él ¿Pero en qué momento había entrado? ¿cuando había llegado? siendo sinceros el hombre tenía lo suyo, eso si nada que ver con el monumental cuerpo del jefecito pero bueno, el hombre de dejaba colar, discreta como siempre Carol se aparato un poco de la puerta y con un sonoro grito hizo brincar a la pareja que estaba empatucada desde el cuello hasta dónde, de el almíbar de los melocotones.

-No se coman todas las panquecas y Luisy las quiere probar. Luego subió las escaleras sin apuro riendo como loca, por lo que había descubierto.

-La Luisy nos salió chinguengosona jajajajajaja, para hacer tiempo subió a su habitación y después de entrar al baño y verse en el espejo, salió a reunirse en el salón con las otras chicas, al llegar se sirvió tres panquecas en un plato y las cubrió con una generosa ración de nutela.

-¿Y Luisy? Preguntó Janik extrañada de ver entrar a Carol sola, no nada creo que quiere sus panquecas con mermelada de melocotones, contestó Carol levantando los hombros y soltando una risita, justo en ese momento entraba Luisy un tanto agitada, parpadeando al ver que todas la miraban.

-¿Ahora por qué me miran así? Pregunta con los ojos bien abiertos la implicada.

-¿Y la mermelada de melocotón? Preguntó la rubia inocente.

- Pues... Pues yo... Lyisy no sabía que decir la agarraron desprevenida.

-¡Ves Luisy! Te dije que ya no había en la despensa, dijo Carol con una risita cómplice hacia Luisy, que sin dudarlo le siguió la corriente a la entrometida que casi la pone en evidencia.

Queriendo evitar más preguntas, se sentó y tomó un plato para servirse una generosa ración de panquecas y untarlas con nutela.

Cada una estaba concentrada en lo que estaba comiendo y ya nadie dijo nada más, cada una sumida en sus pensamientos, solo pedía que llegará Albert y resolviera aquel entuerto que había armado la tía Elroy con aquello de las benditas vacaciones forzadas.

Continuará...