Los personajes, lugares, hechizos, encantamientos, maldiciones y todo lo que se te haga conocido, son propiedad de J.K. Rowling y de Warner Brothers. Todo lo bizarro, fuera de lo normal, nombres extraños o nuevos así como la trama de la historia es obra de su cordial servidora.

Hogwarts, nuestro último año: Una locura!!
Historia Merodeadora
By: Knockturnalley7
Capitulo 11 – Compras navideñas

Se encontraba caminando en un laberinto, rodeado de una extraña niebla, estaba indefenso, no llevaba su varita, estaba a la merced del peligro. Miro a su alrededor, al menos, todo parecía en calma, solamente el susurro de los setos al ser agitados por el aire.

Tanta calma lo ponía aún más nervioso, no era normal, no sabía en donde se encontraba ni que era lo que estaba haciendo ahí. Siguió caminando pero no se topo con nada.

De pronto comenzó, los setos se agitaban violentamente, era la hora de correr por su vida, comenzó a correr, alejándose del peligro pero la pregunta era ¿hacia donde ir¿Cuál era el camino correcto? Dobló a la derecha, despejado, izquierda, de nuevo a la derecha y de pronto lo vio, ahí estaba lo que esperaba. La presencia que esperaba encontrarse, era un chico de más o menos de su edad, tenía la varita sostenida en la mano, alerta al peligro, pero ese chico no era el único que se encontraba con él, había otra persona, una figura alta, que se movía lentamente con la varita en alto, de pronto la luz de la luna iluminó su cara, no lo conocía, pero su mirada feroz no le gusto, mucho menos cuando su varita apunto al otro chico y digo algo en un idioma extraño, y una luz lo cegó de pronto. ¡Estaban atacando al chico! Cuando miró hacía el otro lado para ver mejor, lo miró, ahora apuntaba directamente a la cara del chico, trato de gritar para protegerlo, algo le oprimía el pecho y le costaba respirar, el tipo iba a matar al muchacho y él no tenía su varita para hacer algo y de pronto…

James se movía violentamente dentro de su cama, sudando copiosamente y retorciéndose entre las sabanas y de repente abrió los ojos. Respirando ruidosamente, tratando de agarrar el aire que sus pulmones le exigían. Miró a su alrededor, no se encontraba en Hogwarts, era un cuarto distinto al suyo y entonces recordó que se encontraba en casa de Lily. Se llevó una mano a la frente, en donde las gotas de sudor eran más numerosas, y luego estiró una mano para ponerse sus gafas, se sentó en la orilla de la cama tomándose la cabeza con sus manos tratando de serenarse. Cuando se tranquilizó quiso recordar que era lo que había soñado y visto, pero no pudo recordarlo. Se volvió a acostar y estuvo alrededor de una hora despierto, tratando de recordar, pero era en vano y por fin volvió a caer rendido en los brazos de Morfeo.

Al amanecer, Lily se levantó temprano y corrió a levantar a James, tocó la puerta pidiendo permiso para entrar pero no obtuvo respuesta, frunció el ceño y volvió a tocar pero sucedió lo mismo. Decidió entrar sin tener permiso y abrió la puerta lentamente y suspiró aliviada. James seguía dormido en la cama, cubierto con las sabanas y respirando pausadamente. Se acercó a la cama y se inclinó un poco y lo contempló dormir. Incluso dormido se veía más guapo, con sus largas pestañas reposando sobre sus mejillas y el pelo largo cayéndole sobre la frente, sonrió sin proponérselo ¿se estaría enamorando de James Potter? Se arrodilló junto a la cama como una niña chiquita y lo trató de despertar.

-James – lo llamó suavemente pero el chico no respondió – James – lo llamó un poco más fuerte y el chico solo se movió un poco – James!! – ahora decidió moverlo y el chico comenzó a moverse incomodo.

-Déjame dormir otro rato, Lunático! – reclamó el chico volteándose al lado opuesto del que estaba.

-James Potter!! – dijo Lily en una idéntica y perfecta imitación de Minerva McGonagall cuando se impacientaba. James abrió los ojos de golpe y se volteó asustado hacia la voz.

-Yo no fui profesora!! – dijo el chico en defensa propia y Lily rió al ver su cara de terror. James al ver que había sido Lily la que le había despertado le reclamó – Por las barbas de Merlín, Lily! No vuelvas a despertarme de esa manera!! Puedo morir de un infarto!! – Lily rió a carcajadas.

-Lo siento, pero no reaccionabas con nada – se disculpó la pelirroja.

-Si no te molesta preferiría que mañana pusieras la alarma – dijo el pelinegro poniéndose los lentes – que horas son, apropósito?

-Las nueve – dijo Lily y James casi se cae de espalda.

-Las nueve? – dijo James – porque me levantaste tan temprano?

-En esta casa todos se levantan temprano – dijo Lily y James sintió el alma caer a los pies – bueno, vayamos a preparar el desayuno.

-Preparar? – pregunto James.

-El primero que se levanta se encarga de hacerlo y como yo fui la primera, lo tengo que hacer, pero tú e vas a ayudar – James la miró resentido.

-Por eso fuiste a despertarme, verdad? – pregunto cuando ya habían llegado a la cocina.

-Sip – dijo Lily sonriendo inocentemente y James rió. Les llevó aproximadamente una hora decidir que harían cuando James dio la idea de hacer hot cakes. Entre los dos prepararon la mezcla y James se encargó de hacerlos. Cuando iban a la mitad la mamá de Lily bajo a la cocina.

-Huele delicioso – dijo Maggie.

-James hizo el desayuno – dijo Lily.

-En realidad Lily se levantó primero y me engañó para ayudarle – dijo James a su futura suegra y Lily sonrió.

-Pues esos hot cakes tienen buena pinta – dijo Maggie y James sonrió agradecido. Cuando estuvo listo el desayuno, Lily ayudó a su madre a poner la mesa y pronto todo estuvo listo y el señor Evans y Petunia bajaron minutos después de que Maggie los fuera a levantar.

-Esto esta verdaderamente delicioso – dijo Eliot Evans al probar uno de sus hot cakes – Lily, no sabía que cocinarás tan bien.

-En realidad los hizo James – dijo Lily a su padre y este miró al chico sorprendido.

-Pues te felicito, James – dijo el señor a James – eres muy bien cocinero.

-Mamá necesito ir al centro comercial esta tarde – dijo Petunia a su madre como si los otros dos no estuvieran presentes.

-Cuál es el motivo? – pregunto su padre.

-No le he comprado el regalo a Vernon! – dijo Petunia escandalizada – y faltan tres días para Navidad.

-Nosotros tampoco hemos comprado nuestros regalos – dijo Lily a James y este asintió.

-No iré a ningún lado contigo – dijo Petunia a su hermana.

-Acaso dije que quería acompañarte? – contesto Lily a la defensiva.

-Chicas, no peleen – dijo Maggie – Petunia si quieres que te acompañe, yo iré contigo.

-Nosotros podemos ir al Callejón Diagon – dijo James a la pelirroja – no tengo dinero muggle.

-Tienes razón, mamá podemos ir? – pregunto a su madre.

-No puedo llevarlos hasta allá sin desviarme – dijo Maggie.

-Podemos ir en el Autobús Noctámbulo – dijo James.

-Nada de eso – dijo Eliot – Maggie, yo iré con ustedes, también tengo que comprar algo, podemos dejar a los chicos por el camino.

-Me parece bien – dijo Maggie conforme, pero Petunia no parecía estar de acuerdo con sus padres.

Ya en la tarde, los 5 salieron bien vestidos y abrigados del frío. Era una suerte que James tuviera ropa muggle y no se viera muy diferente de los Evans. James agradeció su inteligencia al haber cargado con una chaparra lo suficientemente caliente para ese frío tiempo. Se colocó un gorrito negro en la cabeza y unos jeans de mezclilla a juego con un sweater rojo. Lily llevaba unos jeans también de mezclilla y un sweater naranja con amarillo, a diferencia de James, esta se puso un gorro rojo que se confundía con su pelo. Al meterse en el Mini Cooper, James tuvo que sentarse entre las dos hermanas para evitar que se mataran a golpes pues a Petunia no le parecía la idea de ir con su hermana y el raro de su amigo, como había decidido cuando lo vio.

-En donde los dejo? – pregunto Eliot Evans cuando se acercaban al Caldero Chorreante.

-Aquí esta bien – dijo Lily – el Caldero esta a una cuadra.

-Muy bien – dijo Maggie cuando la pelirroja y el pelinegro bajaron – pórtense bien y regresen antes de las 10.

-Sí mamá – dijo Lily y con James se fue camino al Caldero que lo encontraron abarrotado de gente como era costumbre, debido a las fechas. Pasaron hacia atrás del local donde pasaron al Callejón Diagon.

-A donde vamos primero? – pregunto James mientras veían a la masa de gente caminar y entrar y salir de una tienda a lastra.

-Compremos según veamos en las tiendas – dijo Lily y James asintió. Al cabo de una hora ya tenían la mayoría de los regalos de sus amigos. James le compro a Remus un libro y con su ayuda Lily le compró otro, a Sirius le compro algo de la tienda de quidditch, a Peter, como ni a él ni a Lily se les ocurrió algo, le compro unos chocolates. Lily le compró a Natalie el nuevo disco de las Brujas de Macbeth, a Jessica le compro unos guantes nuevos para el quidditch, sugerencia de James.

-Qué le puedo regalar a tu madre, Lily? – pregunto el chico a la pelirroja.

-No tienes que regalarle nada – dijo Lily rápidamente. James negó con la cabeza.

-Me ha acogido en tú casa, es lo menos que puedo hacer para agradecerle.

-Un libro de cocina puede ser – dijo Lily y entraron a una tienda de donde James le compró a Maggie dos grandes libros de cocina.

-Tu padre fuma? – pregunto James a Lily.

-Solo cuando esta algo tenso – dijo Lily – porque no entramos a la tienda de antigüedades, tal vez allí encontremos cosas que nos faltan – James asintió y entraron. Al salir James había encontrado un gran tocadiscos del siglo XV que Lily le aseguró amaría su padre. Lily le compró dos discos de música clásica y a su madre le compró un alhájelo tallado en roble.

-Ahora me falta solo tu regalo – dijo James y Lily se sonrojo – pero no puedes verlo.

-Bueno a mi me falta el tuyo – dijo Lily – porque no nos vemos aquí en el Caldero dentro de 40 minutos?

-Perfecto – dijo James y se alejó con sus respectivas bolsas a buscar algo decente para la chica.

Recorrió locales de arriba para abajo pero nada le parecía suficiente para la chica. Entró a una joyería que no estaba tan llena como la mayoría de las tiendas.

-Buenas tardes, lo puedo ayudar? – pregunto un señor de mediana edad a James y este supuso que era el dueño.

-Sí, estoy buscando un regalo para una chica – dijo James.

-Es de mucho compromiso? – pregunto el señor.

-Sí – contesto James – es la chica que me gusta.

-Su novia?

-No, no somos pareja – dijo James.

-Bien en ese caso, creo que tengo lo que usted busca – dijo el señor y saco una cajita de terciopelo – para alguien especial, pero que no insinué tanto compromiso como un anillo – le enseñó una hermosa gargantilla de oro con una esmeralda en forma de corazón – oro tallado por duendes, por supuesto.

-Me gusta – dijo James mirando la gargantilla y se imaginó a la chica con la joya puesta – ahora tendrá algo para chicas que son las mejores amigas.

-Le servirá esto? – le mostró 3 pulseras de cristales en colores – es mágico, se calienta cuando una de las personas a las que esté vinculado este en peligro.

-Sí, esta bien – dijo James – me llevó el collar y las pulseras – el señor sonrió y le entregó sus cosas, pero aún le faltaba un regalo para Lily. Para él nada era suficiente.

SsSsSsS

Lily también llevaba buen rato recorriendo las tiendas del Callejón Diagon, no sabía que regalarle al chico y ahora que lo recordaba, también le faltaba el regalo de Petunia. Entró en la tienda de quidditch pero sentía que el chico ya tenía todo, y entonces lo vio, colgado sin que nadie le prestará mucha atención un sweater de los Chuddley Cannons autografiado por todo el equipo. Sonrió y lo compró. Entonces, recordó que le seguía faltando el de Petunia pero decidió cómprale algo muggle. A Sirius le compro un disco de The Weird Sisters. Al terminar sus compras regresó al Caldero Chorreante a esperar a James.

El chico llegó minutos después con dos bolsas más de las que tenía cuando se habían separado. Divisó a la pelirroja porque esta se había quitado el gorrito y llamativa cabellera sobresalía sobre las mesas, se acercó a la chica y este sonrió al verlo llegar.

-Conseguiste mi regalo? – pregunto divertida.

-No te lo voy a decir – dijo James – pero debo de admitir que aún me falta un regalo más.

-Sí, a mi también – dijo Lily cuando James se sentó en la silla de enfrente – pero como es el de Petunia el que me falta he decidido comprarlo en el centro comercial muggle.

-De acuerdo – dijo James – yo también me olvide de ella – admitió James y Lily sonrió.

Se quedaron unos minutos en el Caldero, comiendo una rica sopa de chicharos que les sirvió amablemente Tom. Después de disfrutar del calor que ofrecía el lugar decidieron irse caminando hacía un centro comercial que había cerca.

-El cielo se ve extraño – comentó Lily contemplando las nubes.

-Es posible que vaya a nevar – dijo James asintiendo.

-Como lo sabes? – pregunto Lily sorprendida.

-Mi padre me dijo como averiguarlo – dijo James sonriendo melancólicamente, Lily le sonrió de vuelta.

-Mira creo que eso podría gustarle a Petunia – dijo Lily señalando un entandarte de la calle de enfrente que tenía un bonito sweater color verde.

-Es verde – dijo James haciendo una mueca.

-Qué tiene que ver? – pregunto Lily.

-Es el verde de Slytherin – dijo James.

-Ya, pero Petunia no sabe nada de eso – dijo Lily – nunca quiso escuchar las novedades que traía cuando regresaba del colegio, así que, qué mas da?

-Bueno – dijo James. Le compraron el vendito sweater y decidieron caminar un poco. – cuál es tu animal favorito? – pregunto de repente James.

-Otra vez el juego de preguntas y respuestas? – dijo Lily divertida.

-Para olvidarnos del frío – dijo James sonriendo y Lily rió, James podría hacer cualquier cosa para hacerla olvidarla de las demás cosas – anda, contesta.

-Quieres que te diga mi animal favorito muggle o el mágico? – pregunto Lily.

-Los dos – dijo James.

-De acuerdo, el basilisco – dijo Lily y James la miró alarmado y Lily rió – era broma! – James la miró con las cejas levantadas – no, ya enserio, el dragón – dijo la pelirroja – y muggle me gustan mucho los perritos de razas pequeñas.

-Un ejemplo? – pregunto Lily.

-Chihuahueños, pero son pequeños y frágiles y se congelarían en el frío, así que esos no, los cocker spaniel pero es demasiado pelo (maldita!!!) pero un Beagle creó que estaría muy bien – dijo Lily – de pequeñas teníamos uno, pero murió.

-Como? – pregunto James.

-Lo atropelló un auto – dijo Lily.

-Vaya, lo siento – dijo James y Lily sonrió – como se llamaba?

-Capuccino – dijo Lily y James levantó las cejas.

-Capuccino? Que nombre es ese para un perro? – dijo James y Lily rió.

-Teníamos 6 y 4 años – dijo Lily – teníamos demasiada imaginación.

-No lo dudo – dijo James y Lily le golpeó en el brazo en forma de broma y así llegaron hasta el Caldero Chorreante de nuevo – creo que deberíamos regresar – dijo James al ver que empezaba a anochecer – tus padres nos dijeron que llegáramos temprano y son casi las nueve.

-Tienes razón – dijo Lily – vamos, tenemos que tomar el autobús noctámbulo – y así caminaron hasta una calle algo despejada, y Lily levantó su varita, al instante un veloz y gran autobús morado de tres pisos se materializó ante ellos. El conductor que tenía unos lentes de fondo de botella abrió la puerta.

-Necesitan ayuda para subir algo? – pregunto desde el asiento.

-No, Ernie, podemos con ello – dijo Lily y subió ella primero, James subió después de ella y se sentaron en dos sillas que había a un lado de la ventana.

-Hacia donde? – pregunto Ernie cerrando la puerta.

-Little Whining – dijo James y el autobús arrancó a gran velocidad. James tuvo que cerrar los ojos para no vomitar en ese momento. Lily agarró fuertemente el brazo de James para no caer.

-Little Whining, ya llegamos – dijo Ernie alegremente y James abrió los ojos, era cierto se encontraban en la entrada a Privet Drive y ayudó a Lily a pararse y bajaron del autobús.

-Gracias, Ernie – dijo Lily y al bajar el autobús desapareció con un ¡Plop! – vamos – le dijo a James y llegaron a la casa de Lily en donde ya estaban sus padres preparando la cena – ya llegamos, mamá! – gritó Lily en el vestíbulo.

-Que bien – dijo Maggie desde la cocina – en un momento estará la cena lista – y mientras los chicos subieron a sus habitaciones, James escondió sus regalos en el baúl que había colocado frente a su cama, sacó la cajita de terciopelo negro y contempló un rato el collar, y sonrió, a Lily le iba a encantar. La volvió a guardar y luego salió del cuarto, la puerta de Lily estaba cerrada, tocó para pedir permiso.

-Adelante – dijo Lily desde adentro y James abrió la puerta. Lily ya había guardado sus regalos. – conseguiste todo?

-No, aún me falta un regalo – contesto James – pero ya veré la forma de conseguirlo.

-Podemos ir mañana de nuevo – dijo Lily.

-No, ya veré como le hago – dijo James sonriendo y Lily le devolvió la sonrisa. – bien, vayamos a cenar, que muero de hambre – y así los dos bajaron hacía el comedor para disfrutar de una rica cena.

Al día siguiente James se levantó sobre saltado de nuevo, había vuelto a tener una pesadilla, pero era muy confusa, no podría descifrarla bien, estaba en un bosque, parecía el bosque prohibido y entonces…

-Claro porque no se me ocurrió antes – dijo James y abrió su baúl y sacó un trozo de pergamino y escribió unas líneas y entonces cerró fuertemente los ojos con la varita en alto y una lechuza café apareció en su ventana – llévala a Hogwarts, a Remus Lupin.

La lechuza le pico suavemente la mano y la observó desaparecer en el cielo. Sonrió y se volvió a acostar, el regalo de Lily estaría pronto en sus manos.

Al día siguiente como de costumbre, se encontraban desayunando en la mesa de los Evans y tuvieron un desayuno tranquilo.

-Como les fue ayer con las compras? – pregunto el padre de Lily.

-Muy bien – dijo Lily y James asintió.

-Consiguieron todo? – pregunto Maggie.

-No, aún me falta un regalo – dijo James – pero ya lo solucione.

-Muy bien, porque el día de hoy quiero que me ayuden a adornar la casa – dijo Maggie – faltan dos días para Navidad y no hemos puesto nada.

-Yo iré a comprar el árbol – dijo Eliot.

-Sí necesita ayuda… - se ofreció James pero Eliot negó con la cabeza.

-No, tú quédate a ayudarles en lo que haga falta – James asintió.

En la tarde, Petunia, Lily y James se encontraban ayudando a Maggie Evans a poner todo en orden.

-Deberíamos de comenzar por mover los muebles y dejar el espacio para el árbol – dijo Maggie y con ayuda de James dejaron un espacio suficientemente grande para el árbol que traería el señor Evans. Petunia se estaba encargando de los arreglos de la casa, las figuras y el nacimiento. Mientras tanto, James y Lily se dedicaron a sacar los focos y esferas de la pequeña alacena que había debajo de la escalera.

-Estos focos tienen siglos – dijo Lily mirando la extensión de focos de colores – no creo que sigan funcionando.

-Se podría solucionar con un hechizo – dijo James mirando la extensión justo en ese momento iba pasando Petunia por ahí.

-No te atrevas a utilizar tus cosas anormales en esta casa, Lilian – dijo Petunia aprensivamente y Lily la miró con fastidio – sabes que a mamá no le gusta y no tienes permitido hacer tus anormalidades aquí.

-Ya lo se, Petunia – dijo Lily – gracias! – Petunia la miró molesta y luego dedico una mirada de asco al amigo de su hermana y subió las escaleras – ya la escuchaste y tiene razón – James la miró – no podemos hacer magia.

-Es una lastima – dijo James y en ese momento se escucho el motor de un auto estacionarse y Lily abrió la puerta.

-Es papá – dijo Lily y el señor Evans salió del carro.

-Ven a echarme una mano, James, quieres? – dijo el Eliot señalando el árbol y James se apresuró a ayudarle. Juntos llegaron hasta la sala en donde colocaron el gran árbol y quitaron los amarres.

-Es precioso, Eliot – dijo Maggie admirando el árbol.

-Eso pensé cuando lo vi – dijo Eliot – sabía que les gustaría.

-Bueno, vamos a arreglarlo de una vez – dijo Lily y James le ayudó a traer los arreglos y en pocos minutos estuvo listo.

-Hermoso – dijo Maggie.

Cenaron tranquilos y divertidos, la alegría de Noche Buena comenzaba a llenarlos y estaban felices, solamente James parecía no compartir la misma alegría que los demás, esas fechas le recordaban mucho a sus padres y era la primera Navidad que pasaría sin ellos, pero estar con los Evans lo hacía sentirse como en casa, de vuelta con sus padres.

-Es muy tarde ya – dijo Eliot – vamos, arriba, que mañana hay que arreglar los regalos y nadie los debe de ver.

-Tienes razón querido – dijo Maggie – pido el comedor.

-Yo el cuarto – dijo Eliot.

-A que se refieren? – pregunto James confundido cuando subían las escaleras.

-Siempre deciden un lugar para envolver sus regalos sin que nadie los moleste – dijo Lily – nosotros no contamos, puesto que tenemos nuestros propios cuartos – entraron al cuarto de Lily.

James jamás había puesto demasiada atención en el cuarto de la chica y lo encontró realmente extraño, para ser una chica, no tenía colores rosas si no que su cobertor era color morado y las paredes estaban pintadas de un rosa llamativo. Tenía un póster de una banda muggle llamada Aerosmith y otro de The Weird Sisters. Una banderilla de Gryffindor y a un lado de su cama varías fotografías, pronto se dio cuenta de que había más sobre todo el cuarto, algunas muggles y otras mágicas.

-Quien es? – pregunto James sosteniendo un pequeño portarretrato con una hermosa bebé sonriendo a la cámara.

-McGonagall – dijo Lily y James levantó las cejas – quien crees?

-Eres tú? – pregunto James incrédulo y Lily asintió un poco sonrojada – eras muy bonita, que fue lo que te paso?

-Oye! – dijo Lily ofendida y le aventó un cojín que James esquivo rápidamente gracias a sus habilidades de quidditch. – tenía 10 meses, que querías!

-Era una broma – dijo James riendo – eras un bebé muy bonito – Lily lo miró seria – es en serio! – Lily rió.

-Yo nunca he visto ninguna de ti cuando eras pequeño – dijo Lily – seguramente tenías el pelo más alborotado que de costumbre.

-Qué comes que adivinas? – pregunto James y los dos rieron – después te enseño una.

-De acuerdo – dijo Lily y la chica bostezo y James rió.

-Es mejor que duermas – dijo James – hablamos mañana – Lily asintió y James fue hacia su habitación se puso su pijama y se quedó dormido. Lily al igual que James durmió rápidamente. Mientras afuera el mundo comenzaba a cambiar.


Holaaa!! Perdon por la tardanza!! en serio lo siento, pero es que los examenes y la falta de inspiración en estos dias estan agotandome!, les aviso de una vez que tardaré más en subir el proximo capitulo porque me falta escribirlo. Pero les prometo que lo tendran a más tardar el domingo o lunes en la tarde.

Varios puntos a aclarar:

1) Aerosmith: la única banda de rock que pude recordar que fuera de los 70's y una de las que me gustan, es un agazajo ver a Steven Tyler en vivo, yo lo vi el 18 de abril, fue un privilegio.

2) Autobus Noctámbulo: Si no mencione a Stan Shunkpike es porque si recuerdan o leen el Prisionero de Azkaban recordarán y se darán cuenta de que Stan, tiene aproximadamente la misma edad de Harry en esos momentos, así que es practicamente imposible que viviera cuando Lily y James estaban en la escuela.

Bueno espero que disfruten el capitulo, porque fue lo mejor que pude hacer.

P.d. Nada que ver Navidad con el mendigo calor que hace en estos días!

Que la fuerza los acompañe y las estrellas iluminen su camino.

att.
Knockturnalley7