Linea 22: Movimientos I

La piedra fría era lo único visible, el silencio y algunos lamentos de los que son sus compañeros en ese lugar olvidado de toda humanidad, los barrotes aunque de madera eran un impedimento además de signo de encierro.

Pues ahora, en las profundidades de Minas de Tirith se encontraba Allen Walker observando con resignación la pequeña habitación que había servido de morada los últimos días, no es como si fuera un problema el salir de ese lugar, pero era su obligación mantenerse para no acarrear problemas con su posible escape.

El pobre antes exorcista maldecía al senescal, claro que con su respeto pues ante todo era una figura autoritaria, pero como era posible que solo poniendo un pie en esa ciudad y ya había caído a su respectiva cárcel sin juicio.

Tomando la fea manta de su dura cama, recargándose como en sus días en los calabozos de la orden negra dejo sus hombros caer en frustración y contenido enojo, el peliblanco no podía aclarar cómo es que llego a ese punto sin conocer ni dar muestra de su verdadera misión.

La vida era injusta, aunque agradecido que su tío no estuviera presente pues era seguro que vivo no estaría la guardia que lo sometió, era evidente que Gandalf miraba por el allá afuera, pero algo infructuoso al ser catalogado aliado del señor oscuro Sauron… tonterías…. Pensó frustrado, pues aunque si estaba asociado con un ser sombrío, no era el que pensaban… Neah no permitiría ser señalado de esa manera, pues estaba seguro que clase si tenía.

En todo ese tiempo, el senescal, un viejo acabado, severo y a su parecer agrio que mostraba rastros de una grandeza inigualable... lo había ido a visitar, tratando de intimidarlo y obligarlo a escupir todo su plan, pues el nunca permitiría que ninguna brujería tocara sus dominios… como se enteró de esa media información, no lo sabría… pues Allen simplemente aplico su derecho a mantenerse en silencio para amargura de su cuestionador.

-Porque a mi- se quejo, ya eran días sin saber de Gandalf, no es que pensara que el viejo lo abandono aquí a merced de las ratas, pero si estaba más en silencio su cordura pagaría las consecuencias.

Mirando su entorno en búsqueda de otra cosa que hacer, que no sea contar telarañas (que son 123 y una que comenzó su proceso de ser), tampoco buscar anomalías en la roca (que una se parece a Bookman), menos buscar en el techo algo divino de comer… pues la comida era feísima.

Miro por la pequeña ventana, era un día nublado pero como un exorcista sabía que no era natural, solo era cuestión de tiempo para que todo comenzara en esa ciudad de los hombres.

Suspirando y buscando entre sus ropas, era hora de decirle a Rohan que tendrían que venir por el método convencional.

XXXXX

Una melancolía flotaba en el aire, para los elfos que habían evacuado el bosque negro era evidente mas no sabían que pensar siendo este un aire comparable a Valinor según sus propias historias.

No podían saber que este ambiente era causa del que llevaba en su mayoría el control del lugar, en cierta habitación oscura el noah más antiguo miraba con odio sus manos manchadas de sangre.

Otro fracaso más, por poco y su cuerpo había sido asignado pero fue repudiado por la magia natural de los primeros nacidos, pues ahí en una mancha de sangre era uno de sus experimentos tan cercanos a ser perfecto… un elfo.

Suspirando resignado, posiblemente era hora de ir al mundo exterior pues nadie en el arca parecía ser capaz de retenerlo y soportar las inclemencias de su mente, era más fácil cuando alguien se ofrecía a ser su contenedor… como una vez lo hizo Allen en un pasado nubloso para el mismo.

Tarareando la canción más infantil, reproduciendo la magia del arca limpio aquel desastre sin dejar rastro, dando un paso a una puerta que ahora aparecía, decidió que vagar por el mundo en forma de espíritu no seria malo, solo debía encontrar el cuerpo perfecto que pudiera contenerlo para lograr ser físico e independiente de su sobrino.

Solo esperaba que hubiera algo bueno en el mundo.

XXXXX

Camino boscoso era todo lo que podía observar en todo su entorno, podrido y humedad reinaban en el ambiente ya por demás contaminado, Thranduil desconocía por completo esta parte de su bosque a causa de la infección que llego a ellos.

Liderando su propio ejército, el rey elfo vestido de sus galas de guerra, estaba decidido a expulsar por completo la malicia que envenenaba cada árbol de su propiedad.

Consciente que había una amenaza más allá del cual Tauriel reporto a su regreso de aquel lugar maravilloso que era el arca, suspiro un poco más a pesar de sus años vividos parecía que lo desconocido estaba cerca de ser presenciado para sus ojos inmortales.

Qué clase de enemigos traían consigo los nombrados exorcistas, no podía pensar en como era la vida en ese mundo ahora destruido, ni como su perdida podría causar un dolor impensable, podría ser comparado con la muerte de los dos árboles en Valinor… se cuestionaba un poco, pues perder su mundo era algo que el corazón no podría soportar, pero esos mortales lo vivieron y prestaron su ayuda en esta guerra a pesar de todo.

Sintiendo la brisa lavar estos pensamientos, era un fresco consuelo que lo trajo de nuevo a su realidad y marcha, el sonido de los caballos inquietos y la alerta de su entorno a pesar de los rostros tranquilos de todos los inmortales.

Al principio no solo era su gente, pues Dale y Erebor también estarían marchando con ellos días atrás, pero por desgracia sus propios reinos estarían siendo asediados en ese momento, por lo cual se vieron en la penosa necesidad de regresar a sus respectivas luchas.

No les tenia rencor, aunque no se llevara de las maravillas con dichos reyes de esos lugares, las hostilidades quedaron atrás en el momento en que un enemigo en común amenazaban sus hogares, solo por eso deseaba con todo su corazón que les fuera bien en su propia guerra.

Mirando su entorno con ojo crítico, el rey sabía que pronto llegarían al lugar de encuentro con el resto de los elfos que marcharían a su lado contra Dol Guldur, pues se habían adelantado a las posibles batallas que desencadenarían los orcos a través de los días.

Era raro estar tan preparados, pero en la reunión en el arca habían aprovechado para conversar y trazar planes a futuro como reinos del norte, aunque extraño no tener alguna predicción por parte de Galadriel, aunque según le comentaron el espejo ha quedado inutilizable por razones que no se molestaron en contar.

Abriéndose paso entre la maleza enferma, llegaron a un claro bastante extenso rodeado de árboles muertos y tierra infértil, ahí un grupo parecía ya estar presente, con una sonrisa bien escondida se adelantó para saludar mientras el resto desmontaba.

-Es bueno verla, dama Klaud- saludo formal a la figura femenina que se encontraba junto con su pariente –de igual manera, dama Galadriel- ahora se dirigió a la siguiente figura en ese grupo.

Las mujeres se inclinaron en respeto –el sentimiento es mutuo- acepto la mortal.

-Llegaste a tiempo, Thranduil- llamo serena Galadriel con una chispa de simpatía por el elfo que arqueo la ceja en duda, pero desecho lo inentendible.

-Thranduil- Celeborn saludo secamente con aire parentesco, pero obviamente las asperezas seguían flotando en el aire de ambos señores.

-Como sabrán, Dale y Erebor tuvieron que retirarse- aseguro el rey del bosque negro con simpleza, pues habían usado esos artefactos que les otorgaron para comunicarse, facilitando el traslado de información a tiempo y correcta.

-Gondor se niega a ser conectado- informo la general llamando la atención del resto de elfos, pues obviamente ese dato no lo habían escuchado, causando que al parecer en una plática más aislada por parte de los exorcistas, que era posible pero raro en los últimos días.

-El mayordomo no ve con claridad- Galadriel con su aire misterioso indico, mirando en dirección al sur con nostalgia –me temo que esto queda en manos de Mithrandir- suspiro con cansancio, pues extrañaba tanto su espejo que le facilitaba la visión del resto de los reinos tanto de hombres, enanos y elfos.

Todos se observaron, los inmortales lamentando la insensatez del líder actual de Gondor, pero no hay mucho que puedan hacer en su actual situación y tan lejos, por su parte Klaud deseaba que esto terminara rápido para ir en auxilio de un encerrado Allen, aunque extrañamente Neah estaba muy silencioso, pues hasta Tyki ha llamado de vez en cuando para reportarse (burlarse).

-Las tropas tienen que estar preparadas, Dol Guldur es un área abierta que cuenta con ruinas que dificultaran el ingreso de caballos- Klaud interrumpió con táctica y rudeza, comenzando asi los planes a seguir.

XXXXX

Beregond no entendía su orden, desde que llego a ese punto en el calabozo su trabajo era mantener vigilado al reciente ingreso, que para sus ojos no era más que un joven, aunque con extraña apariencia, no le observaba nada peligroso.

Los días conforme su trabajo como guardia en ese lugar crecía, el fastidio de la rutina de ver al chico era cansado, como para pasar el aburrimiento comenzó a contar telarañas y estaba seguro que las ratas que pasaban ya tenían nombre.

En efecto el antiguo guardia de la torre no creía que este trabajo sea digno, no cuando estaba seguro su gente en el exterior lo necesitaba más, sobre todo cuando su señor Faramir había llegado hace poco del asedio de los nazgul.

-Que paso- pidió la voz de su encargo rompiendo el silencio, Beregond se sacó de su ensoñación pues en ningún momento había escuchado pasos acercándose a los barrotes.

-De que hablas- pidió amable, pues ante todo y por su bondad, el guardia miraba al chico no mayor que su hijo.

-Hubo mucho ruido allá afuera…- señalo su pequeña ventana con curiosidad –me preguntaba, que había sucedido para todo el alboroto- indico más específico, buscando en el rostro del guardia algo que pudiera explicarle el motivo del ruido.

Parpadeando cual búho, el guardia estaba asombrado de la capacidad auditiva del chico, pues ese alboroto había sido causado en el primer nivel, pero desechando la basura ya que probablemente los rumores hayan llegado hasta ese rincón, solo encogió los hombros –llego uno de nuestros líderes- respondió secamente.

-Ya veo- suspiro resignado el preso –tengo hambre… - gruño al momento en que el estómago parecía apoyar a su portador de una manera escandalosa.

-Pero acabas de comer- aseguro incrédulo Beregond.

Un puchero infantil a la vez que avergonzado –no fue suficiente- ofreció como respuesta.

-Es un buen trabajo, Beregond hijo de Baranor- la voz anciana rompió el silencio, el guardia volteo para observar fascinado que no solo era el peregrino, si no que iba acompañado de Faramir que saludo cortes de igual manera –pero ahora quisiera un momento a solas con el preso- sonrió bondadoso.

El hombre se removió incomodo –lo siento peregrino…- pidió dudoso –pero el senescal me pidió que usted no fuera dejado a solas con el joven- suspiro.

-En serio, que hice para merecer este trato- gruño por lo bajo el recluso, llevándose la mano por el rostro en cansancio.

Arqueando una de sus pobladas cejas, Gandalf gruño por lo bajo pero el hijo del senescal apoyo la mano en el hombro anciano –no te preocupes, Beregond… prohibió a Gandalf pero no a mi… así que permíteme este momento- sonrió.

Beregond miro entre su señor, el istari y el recluso, el trio observándolo como el ultimo obstáculo a cruzar, encogiéndose de hombros internamente –tiene razón- accedió al dar un arco respetuoso para salir.

No podía ser tan malo si su señor estaba ahí para visitar al preso.

XXXXX

Faramir y Gandalf suspiraron de alivio cuando la puerta se escucho, ahora observando al que se recargaba en la puerta para abrirla como si esta hubiera estado abierta todo el tiempo, ganándose un arqueo de ceja en cuestión silenciosa.

-La abri en el momento en que trajeron el desayuno- dijo con total naturalidad –no es como si fuera difícil- se defendió al ver la mirada recriminatoria del anciano y divertida del más joven.

-Su corazón es bondadoso a pesar de lo que padre dice- aseguro el hombre con confianza en el joven de extraña apariencia, pues con esta muestra de agilidad era por voluntad propia que continuaba en esa celda.

-Gracias- Allen sonrió brillante por el alago, aunque analizando la nobleza del hombre de manera crítica, pues este tenía un parecido a cierta persona que perdieron en el camino.

-Es el hermano de Boromir- aclaro Gandalf al ver como el peliblanco parecía querer decir algo pero a la vez se mantenía callado.

-Lamento lo de su hermano- prontamente aseguro el joven con respeto al hombre, inclinándose –Allen Walker a sus servicios- se presento.

-Me has quitado las palabras de la boca- aseguro avergonzado el peregrino –pero déjame presentarte al segundo hijo del senescal, Faramir- señalando a su compañero.

-Un placer- indico algo triste el recién conocido, suspirando en el recuerdo del fallecido –me ha contado algo de ti y tu misión, Gandalf- informo –pero me temo que su edad es muy corta para tal peso que debe cargar tus hombros- indico al calcular más o menos la edad del chico.

Sonrio un poco agradecido además del aire preocupado del hombre para su situación, podría ser algo como Mana si se le preguntaba –no es nada que no pueda manejar, pero aun mi duda es porque están aquí… no puedo salir- recordó al dirigirse acusadoramente al anciano.

-Lamento eso- pidió el viejo al levantar las manos inocentes –pero Denethor es tan testarudo que si hubiera intercedido por ti en el inicio, seguramente y con gusto hubiera acondicionado la peor celda para mi estancia- suspiro.

El hijo del senescal estaba de acuerdo, su padre odiaba al istari con tanta pasión que seguramente algo de depresión estuvo en esos días su padre al no poder encerrar al viejo junto con el joven.

-Pero la comida de aquí es muy mala- se quejó como único detalle Allen, pasándose su mano por el cabello que para su molestia ya estaba algo seboso, necesitaba un baño –ni Gilberto quiere de ella-

-¿Gilberto?- tanto Faramir como Gandalf repitieron el nombre extraño que fue pronunciado.

-Mi amiga la rata- explico nuevamente con simpleza, ofendiéndose por la risa contenida de Faramir.

-Donde quiera puedes hacer amigos…- indico el peregrino alegremente, viendo como la naturalidad flotaba en torno al chico –pero me temo que mi misión aquí no es esa- aseguro con más seriedad –quiero que tengas lista una puerta, Allen… pero para eso debes marchar con Faramir-

Parpadeando incrédulo –pero el senescal obviamente no quiere esa "brujería" en sus tierras- aseguro Allen.

-No le diremos- indico sin importancia –para esto necesitare también de tus métodos de escape- indico el peregrino, al parecer Faramir tampoco era consciente de estos planes –quiero que custodies al hijo del senescal aquí presente-

-QUE- pidió el susodicho, no solo por la idea de ser cuidado por un niño, si no por ser también cómplice de algo que va en contra de la voluntad de su padre.

-Es una misión suicida la que quieres ir a cumplir, Faramir- más serio indico Gandalf, Allen sabiamente se mantuvo en silencio tratando de captar la información que al parecer se estaba pasando –necesitaras un método de escape y una mano extra- gruño.

-Pero, no es mi manera de pedir ayuda, no cuando mi padre…- se mantuvo en silencio, como si las palabras no fueran dignas de ser mencionadas, buscando en el piso y evitando las miradas de los de su entorno –no quiero que el niño muera si llegara a ser el caso- cambio lo dicho.

Arqueando una ceja –gracias por su preocupación, Señor Faramir, pero obviamente no ha visto mis habilidades como para juzgarme de inútil tan rápido- gruño –pero estoy dentro- respondió a Gandalf, que no entendió la expresión pero si el significado de lo mismo.

-Bien, rompamos la leyes juntos- aseguro Faramir con cansancio –mi padre no podrá odiarme mas de lo que ya hace- indico amargo.

-No digas tonterías… el es severo, pero seguro te ama igual que lo hizo con Boromir- indico Gandalf, otro de los temas a los cuales Allen era ignorante y al parecer nadie se tomaba la molestia de explicar.

-Pero me llevare al guardia- aseguro Allen rompiendo el aire melancólico, ahora los otros lo miraban dudoso –el está a cargo de mi vigilancia… si yo desaparezco, el senescal seguramente acusara al pobre por esto- indico.

-Es seguro que usted tiene un buen corazón, mi amigo- Gandalf palmeo la cabeza del chico, pensar que esto solo era lo superficial de lo conocido para Faramir.

-No olvidemos a Gilberto- recordó a esa rata que lo había acompañado en su estancia, aunque estaba seguro que era una amistad por interés pues Allen siempre le daba de comer, mala comida…. Pero de comer.

-Gilberto se queda… he visto a esas ratas y no quiero una de esas en el viaje- gruño Faramir de manera autoritaria

Su buen corazón estaba partido, Allen solo bajo la cabeza y comenzaron los planes de escape para el joven exorcista.

A los pocos días, un joven peliblanco seria acusado de escapar y secuestrar al hijo de Baranor.

XXXXX

Dia brumoso y lleno de terror o muerte, cada parte de esas costas comenzaban a teñirse de sangre de los habitantes de Lamedon que se enfrentaban valientemente para proteger sus propiedades del asedio del ejercito de Corsarios y Haradrim.

Cada espada y hombre capaz estaba dando la cara, pero simplemente no se daban abasto, era cuestión de tiempo y sangre para que todo terminara a favor de los invasores.

Aragorn observaba todo de manera preocupada a su distancia donde se encontraba, imaginándose las condiciones de la gente ante un ataque de tal magnitud, mirando a sus compañeros aceleraban el paso custodiados de la sombra de muerte que significaba el ejército espectral.

No había tiempo para lidiar con sus pensamientos, alzando su espada orgulloso un grito voraz de –POR GONDOR- cada miembro de la compañía gris desenfundaban sus propias armas con las ansias de batalla y gloria.

Pero no esperaban que miles de mariposas moradas fueran a respaldar el viento de ese día, cada pequeña criatura parecía ser asignada a cada miembro de ese grupo –de donde vino esta calamidad- Halbarad fruncía el ceño, con su espada en alto miraba sospechoso a los espectros.

-Mortal, sospechas de los equivocados- se quejó el líder descarnado con gracia sádica, señalando a sus espaldas al que no tenía su arma en posición, por el contrario simplemente siguiendo el ritmo en un aire despreocupado.

-Señor Tyki- pidió el dunadan con duda por la acusación, ignorando la incomodidad de cruzar palabras con el ser muerto.

El noah parecía que simplemente se dio cuenta que le hablaban –disculpa- sonrió inocente –pero estoy seguro que si alguno de ustedes muere, Klaud hará de esto una tortura- se encogió de hombros.

-Parece que tienes miedo a una mujer- el rey muerto ahora estaba al nivel del susodicho hombre –alguien como usted, no pensé que tuviera ese simple miedo- sonrisa desfigurada.

Un bufido por parte de Tyki –no la conoces- aseguro airado y ofendido, si esos muertos no estuvieran en esas condiciones, estaba seguro que pedirían la muerte si cayeran en manos de una enseñanza intensiva de esa mujer.

-Agradezco el gesto- Aragorn respondió, pues aunque los rumores de esas mariposas durante la batalla del abismo eran fuertes, nadie parecía saber cuáles eran sus funciones exactas… aunque claramente escucho que eran carnívoras.

-Solo espero que sea divertido- índico el noah ansioso de encontrar más diversión que estar en caballo, pues aunque no se le notaba, estaba cansado de su rutina.

-Esperamos lo mismo- los muertos se unieron en cacareos de ultratumba, animados de la posible libertad que vendría después de esto.

-Es mejor que saque su arma, mi amigo- Elladan corto la extraña conversación, pues de todo ese viaje y de entre la compañía, el noah era el único al que se dirigían los muertos y viceversa en un ambiente de colegas… extraño, pero normal en los estándares de alguien que demostró ser capaz de tocar espíritus y expedir un aura oscura.

Sacudiendo una pelusa invisible, ignorando el saltar de su caballo a máxima velocidad, la sonrisa aburrida creció en su rostro que a pesar de los días no mostraba barba –piensas muy poco de mi si crees que la necesito-

-La verdad, no sé qué pienso de ti- respondió el elfo suspirando resignado, su hermano por completo de acuerdo pues nadie se ha molestado en cuestionar el accidente con los muertos desde ese día.

-No le des importancia- Gimli grito desde su posición –es hora de una guerra no de pláticas de mujeres- gruño alzando su hacha, emocionado de bajar de un caballo y que su arma fuera usada.

Tyki, Elladan y Elrohir bufaron ofendidos de la referencia aunque tuviera razón, no era la manera de dirigirse a ellos de esa forma… eran caballeros… por amor a todo lo bueno.

XXXXX

Los corsarios y Haradrim tenían la victoria asegurada de antemano, pues ellos eran en mayoría numérica que la ciudad costera, habían llegado con toda su fuerza además de confiados que todo resultaría según lo planeado.

No sabían desde que momento su fidelidad esta con Sauron, pero la recompensa era inmensa para la mayoría de ellos ilusionados de ver hundirse todo Gondor bajo su dominio.

El primero de los choques fue victorioso, las bajas del bando contrario aumentaban de manera gratificante mientras ellos, como invasores, saboreaban que al final del día festejarían con todo el botín asegurado.

Sus barcos amenazantes, sus armas punzantes oscuras y peligrosas, escudos fuertes y animales traídos con el único objetivo de dar una victoria mas a la gente como ellos

Sudor, espadas y heridas era lo que podía palparse, gritos de mando y victoria comenzaban a escucharse por encima del dolor de la gente de Lamedon.

Pero entonces, a lo lejos un cuerno llamaba a la guerra, frunciendo el ceño pues ellos no eran conscientes de que alguien viniera a apoyar a esta gente en ese golpe que aclamaba su victoria.

El terror fue lo que remplazo toda alegría para los Corsarios y Haradrim, una marea verdosa de espectros parecían absorber todo a su paso, dejando a su gente muerta como estela.

La victoria no estaba tan asegurada como pensaron.

XXXXX

Tyki observaba todo en su entorno, fascinación y oportunidad de dejarse llevar, juzgar si estos hombres son un reto para su sentido, sentir la sangre de sus víctimas en su caminata casual en aquel campo de batalla.

El caballo había sido olvidado para ir a pie, sus zapatos de vestir ensuciándose con el lodo y sangre del suelo, su camisa blanca manchada en carmesí en algunos lugares, no es como si no pudiera evitar la sangre, pero era lo divertido observar que tan carmín se tornaría su vestir.

Su cabello hacia atrás dejando su frente limpia para que sus estigmas fueran vistos, un cigarro adornando su boca que se encontraba en una mueca divertida, ojos dorados escaneando su entorno en búsqueda de alguien digno de su diversión.

Con su propia arma brillando en su brazo creación de la materia oscura, ahora adornada con sus victimas, resoplaba el humo de su cigarro ignorando a cada aliado que parecía detener su lucha para admirarlo con consternación.

Era adorable ver como alguien creía que lo tenía, ensartando su espada seguro de su muerte cambiaba de la victoria al terror cuando estas atraviesan su torso sin daño… y porque no, darles un desplante de sonrisa despiadada para acentuar mas el pánico en el enemigo, cayendo sin corazón en pecho ni grito que dar.

Silbando como si nada, el noah seguía su caminata en el sonido como fondo de espadas, gritos y órdenes tanto de aliados como enemigos.

Sus teases revoloteaban con sus respectivos encargos para prevenir bajas en cuanto a su grupo de compañía, sorprendiendo a los incautos por las luces que salían de ellas para dar fin a alguien que quisiera matar a su "humano" por la espalda, Tyki en ningún momento dio la orden de alimentarse por lo cual no aumentarían su número.

El antiguo vagabundo había notado que los oponentes comenzaban a sacarle la vuelta al igual que a los espectros, no los culpaba, ellos eran los más peligrosos de aquel ejercito aliado.

-Divirtiéndose- pregunto al inseparable dúo de elfo y enano que lo miraron deteniendo sus luchas.

El pelirrojo gruño agitando su hacha para deshacerse de su sangre –esto no es divertido, por Aule todo lo bueno está cayendo como moscas en tu entorno…- se quejó al levantar la vista, lanzando una mirada malhumorada –también en esos fantasmas- resoplo –sin contar a estas cosas- señalo a la mariposa que revoloteaba burlón entorno a su cabeza, siendo espantada como insecto de manera infructuosa ganando otra maldición.

Legolas dio una sonrisa divertida negando fervientemente –por el contrario de mi gruñón amigo- dijo con su voz siempre fresca, lanzando un vistazo entorno al campo de batalla –debo decir que ahora sus risas no hicieron estrago en mis oídos- lanzo casual.

-Eso no extraño- aseguro el enano con un escalofrió, recordando las carcajadas haciendo eco en el abismo del helm.

El noah arqueo la ceja por el comentario, pero solo se dedicó a darle un vistazo burlón para responderle al inmortal –que puedo decir, es más divertido una guerra cruel… que estos cobardes- aseguro airado señalando que en efecto comenzaban a escapar.

-No hay que dejarlos escapar- alzo su hacha Gimli al comenzar a correr en dirección al primer buque enemigo.

Ambos hombres se quedaron atrás ojeando como el pelirrojo saltaba algunos cuerpos para lograr su cometido, luego se miraron –no es como si tuviera oportunidad… ¿verdad?- pidió el sabio eldar al otro.

Una humareda de su cigarro –dejare los barcos intactos si eso levanta los ánimos de nuestro gruñón amigo- sonrió cómplice al desaparecer en una mancha negra en el piso.

Legolas suspiro, mirando la mariposa en su hombro como si esta pudiera darle explicaciones del comportamiento de su dueño –creo que buscare a Aragorn- se encogió de hombros, pues los gritos de indignación de Gimli, de horror de los enemigos y las risas que no extrañaba de Tyki eran escuchado a sus espaldas.

Significaba que la batalla había concluido, una de tantas que iniciarían.

XXXXX

Bueno aquí un capitulo algo extenso y varios temas.

Nuestro pobre Allen en el encierro de un hombre influenciado por Sauron, claro que Denethor no se da cuenta por su propio orgullo.

Ya salio el manga, aunque no lo he leído.

Saludos

Neah20 fuera…