Linea 24: Radical
Sentado en las orillas del rio Gilrain con sus pies en sus cristalinas aguas Tyki esperaba con sus pantalones de vestir arremangados al igual que su camisa ahora pulcra de cualquier muestra de su reciente batalla.
En sus manos un pescado a medio comer, mientras el hueso de este, perezoso adornando la orilla de su boca, sus ojos ahora normales mostraban solo un poco de la diversión que ya paso, todavía le sacaba una sonrisa al recordar el rostro de horror de cada integrante del barco que ahora yacia a unos pocos metros desde donde sus pies estaban sumergidos.
El cielo comenzaba a tener señas de incendio a causa de la quema de los cuerpos invasores y sus respectivas armas, en un intento de borrar cualquier rastro de esa mala experiencia.
Pero Tyki estaba ajeno a cualquier molestia mundana, su lado oscuro aunque insatisfecho por lo menos pudo jugar lo necesario para estar calmado, algo que lo tranquilizaba y aislaba de su entorno que solia ser roto por Road o jadevitt en el pasado.
Ante el pensamiento de sus inexistentes familiares una sombra cubrió el rostro del antes vagabundo, mirando sus ropas como si estas fuera un recuerdo de esas vivencias, con sus ojos cerrados y escupiendo esos huesos de pescado, se cambió de nuevo al de un aldeano de la comunidad de Rohirrim.
Como si con esto el dolor fuera menos, aquella ropa que usa en su modo negro le traía la nostalgia y añoranza de una familia… su familia… con ausencia busco entre sus bolsillos, maldiciendo un poco al ser consciente que sus reservas de cigarros se acabaron.
-Es bueno saber que su basura ya se ha terminado- la voz cantarina de uno de los gemelos elfos llamo la atención del hombre ausente.
-Yo que pensaba ofrecerte de mí basura- indico sarcástico el noah al ponerse de pie y acomodando su pantalón en una forma presentable, parándose en una posición descuidada y desmentía la peligrosidad que pudiera significar su presencia.
Elladan bufo, un gesto nada noble para un elfo –creo que aceptaría…- índico con una ceja levantada y otra de duda–solo para quitártelos y romperlos- sonrió victorioso ante la cara de horror del hombre por la perspectiva y desperdicio de sus preciados cigarros.
-Nunca ofreceré… ni a ti ni a tu hermano- gruño en desaprobación Tyki, mirando de manera criminal al elfo.
-Yo ni sé de qué hablan- se quejó Elrohir con el ceño fruncido, su hermano parecía que había ganado mientras el otro estaba entre maldecir o asesinar simplemente, claro que jugando, porque lo último que querían era a él como enemigo, no después de su demostración de crueldad en guerra, todavía los gritos de sus víctimas retumbaban en sus delicados oídos y la mirada satisfecha se pasearía por su mente por la eternidad.
-Que quieren atentar contra mi gloria- explico agitando la mano y mostrando su único cigarro encontrado en la profundidad de su bolsillo como si fuera lo más preciado, mirando en desconfianza en la espera de que alguno "atacara" su joya.
El recién llegado arqueo la ceja, si no fuera por su porte hubiera volteado los ojos –Por falta de intenciones no lo creo, pero descanse que lo último que queremos es darle motivos para ser comida de sus preciadas mariposas- expreso ausente de sentimiento.
-Buena manera de pensar- inquirió satisfecho Tyki, para voltear con Elladan –se más sensato como tu hermano, parece que ya sé quién es el gemelo tonto- indico burlón por la mueca que fue su respuesta.
-En verdad creo que no me agrada el titulo- aseguro el afectado y nombrado tonto, a los ojos del noah era el Jasdero del dúo.
-Pero a que debo su visita- expreso Tyki con un suspiro –bueno, considerando que son líderes de todos… deben de tener responsabilidades en vez de andar de vagos-
-Nos ofende señor Tyki- Elrohir frunció con ligereza el ceño –nuestras obligaciones ya quedaron cubiertas, hubiera estado mejor si no hubiera traumado a cada hombre de la compañía con su manera casual de andar en medio de la matanza y risas torcidas-
El antes vagabundo bufo, extrañando demasiado sus anteojos que pudieran cubrir sus ojos de alguna manera –esperaba más fortaleza de los nombrado numenor- indico burlón.
-Extraño a la señora Klaud- salió de la nada por parte de ambos gemelos, cansados de la manera de ser del descuidado hombre y ahora protagonista de las pesadillas mortales y porque no, inmortales también.
-EY TU- gruño Gimli rompiendo la suave platica entre "caballeros" –Dile a esta cosa que ya se terminó todo, que me abandone si no quiere que la mate como una simple mosca- señalo acusador la tease que lo merodeaba como un insecto a la luz.
-Parece que ya tiene cierto agrado por el maestro enano- expresaron los gemelos al recargarse uno en el otro, mientras Legolas se acercaba con un brillo divertido en la mariposa que con maldad revoloteaba cercas del rostro del frustrado pelirrojo.
-Maldita cosa- reclamo a la morada especie –quítate si no quieres probar el filo de mi hacha- amenazo en grito con su mano en el mango de su arma, como si esto fuera realidad en cuestión de segundos.
Tyki arqueo la ceja –quitarle la diversión de mi tease… de los elfos…- señalo al divertido Legolas que no trato de ocultar la verdad de la acusación al igual que los gemelos –y de mi por supuesto- se señaló con humor –creo que no- sonrió inocente ante la cara roja del enano.
-Solo porque…- gruño el enano pero el movimiento de los espectros llamo la atención de la discusión.
El grupo fijo su mirada al alboroto y susurros de las personas, justo donde las ruinas de algunas casas ya apagadas del incendio provocado por invasores, una distancia considerable pero teniendo buenos sentidos alcanzable para todos (excepto el enano, que solo volteo porque el resto lo hizo).
-Algo interesante- indico interesado Tyki al comenzar a hacer su camino entre la tierra en ruina y manchada aun de sangre seca, enfrente de Aragorn se comenzaba a agrupar el ejercito de muertos con su líder encarando al vivo heredero.
Los pasos eran calmados, siendo seguido de cerca del resto de sus colegas de juego, aun con su tease acosando al enano.
-Hemos cumplido nuestra palabra- aseguro el espectro dándole una mirada de reconocimiento al noah, siendo espectros era notable cuando alguien estaba ligado a la muerte como lo era ese "Mortal" por lo cual su relación fue de mutuo respeto.
-No los piensas dejar ir… ¿verdad?- Gimli dio un paso enfrente, justo al lado de un Aragorn serio –ellos nos pueden ser muy útiles- continuo en un aire cómplice bastante infructuoso, pues eran escuchados.
-Usted nos prometió- el espectro estaba indignado por tales sugerencias, más por el silencioso heredero que no desmentía la toma de los consejos.
-Ellos…- el pelirrojo iba a continuar, pero un escalofrió en la espalda le hizo voltear para ver los ojos llameantes de un Tyki, aun a pesar de sus "disputas" todas habían sido en el ámbito amistoso y en ningún momento fue víctima de ese tipo de amenazas… pero esa mirada era asesina, que le provoco tragarse sus palabras, obviamente su interferencia y sugerencias no eran bien vistas por el noah, siendo amigo de los espectros.
Elhadan y Elrohir temblaron con levedad ante la molestia evidente en el aura del noah, que si fuera posible el enano estaría muerto, pero comprendiendo el motivo y tal muestra de lealtad aun a muertos era respetable a ojos sabios.
Por su parte Legolas suspiraba un poco apenado por su amigo, ya hasta la tease había dejado su entorno para desaparecer en el interior de su señor, obviamente en desprecio y desaprobación de sus sugerencias de esclavitud aun a los espectros mortales.
Pero Aragorn era ajeno a cualquiera de las molestias en su entorno, con toda la fuerza estaba expresa en su rostro mientras su aura expresaba la grandeza ante los espectros que parecían calmarse por la intervención de su amigo entre los mortales –su juramento fue cumplido- expreso con una inclinación de cabeza al líder descarnado –pueden descansar en paz- inquirio.
Gimli era incrédulo que unos buenos guerreros literalmente desaparecieran con el aire, fresca brisa paranormal limpiaba la esencia de los espectros como un recuerdo, cada testigo sintió esto con incomodidad y una ligera paz embargaba cada corazón.
Aragorn sabía que era el principio de la limpieza de Gondor, pero los espectros ya hicieron lo que se debía, ahora la gente viva debía velar por la seguridad de las amenazadas minas de Tirith.
-Bien hecho- aseguro Tyki con su aire descuidado pero brillante en aprobación, dando palmadas en el hombro del futuro rey.
-Grandes guerreros- lloro incrédulo Gimli, soltando un bufido ante la zona ahora vacía del ejercito verde ignorando la amenaza del noah –haces lo que quieren- dijo al aire gruñendo en enano.
-Se le pasara- aseguro Legolas al antes vagabundo, como una disculpa por la actitud del enano ante la liberación de los espectros.
Por su parte Tyki simplemente afirmo con la cabeza, mirando inexpresivo aquel lugar donde se encontraban sus aliados en la muerte, era difícil saber cuál era su conexión… su facilidad para eliminar enemigos… o la inmortalidad que no quisieron, pues aunque no era todo cierta esta cualidad en su estado noah, todavía su larga vida era una carga para alguien como el… que no la quería, sentía envidia de la libertad de los ahora fallecidos –la delicadeza mortal- suspiro con otro cigarro en la boca.
El elfo no entendía la añoranza en el noah, pero porque el no conocía que a pesar de contar con menos de treinta años, se tenían recuerdos de tantas otras existencias de Joyd, su noah, y como esto podía pesar en su esperanza de vida larga a causa de esta cruz.
-Es hora de marchar a Gondor- expreso con mando Aragorn, llamando de nuevo la atención de todos en la compañía gris, además de los agregados de ese puerto salvado, representando a un grupo considerable para presentar en armas para enfrentar a Mordor.
XXXXX
Denethor debía aceptar que este tipo de brujerías nunca habían sido presenciadas ni documentadas en cualquier historia de toda la tierra media, por lo menos en el sur (ignorante que también en el norte), mientras observaba el panorama blanco que representaba esa ciudad blanca suspendida en el vació.
Con su enorme fuente de centro de aquella colina de casas brillantes ante un sol que no se sabía su ubicación, cada planta de los pequeños jardines vivaces y sanas.
Tan similar a su reino pero a la vez con un ambiente diferente, viento fresco golpeaba el rostro antes endurecido por la desconfianza de atravesar la puerta de luz que se presentó ante el para su análisis y recibimiento de aliados.
Sabia que Imrahil también estaba estupefacto analizante de lo que veía, aun con la incredibilidad brillando en sus rasgos, algo que el senescal no aparento o trato de disfrazar de manera exitosa, pues su gruñido de frustración y quejas parecían distraer de su agrado por este nuevo ambiente… después de tanta oscuridad plagando su reino, esto era aire fresco.
El arca, ahora repletos de gente de lo que según dijeron Dale, enanos de Erebor y elfos del bosque negro además de Lorien caminando por aquellas calles en armonía, parecían ajenos a la maldad de la tierra media.
Era extraño ver a esas criaturas inmortales, pues tenían años sin poner un pie en el sur desde la fundación de Minas de Tirith, la mayoría mujeres elfo cuyo brillo anormal acaparaba la atención de los niños mortales, que brincaban animados por las atenciones de estos al cantarles o tocarles algún instrumento.
-Muchos de ellos no han visto niños en milenios- aseguro Gandalf a su lado ante la sobre atención de un grupo de niños en torno a otro de mujeres elfo, bajo la mirada cuidadosa de las madres.
-Es algo triste- aseguro Imrahil con pesar, pues no se imaginaba una vida eterna sin siquiera haber visto crecer otra en mucho tiempo, pues las risas de los infantes podían alejar penas en cualquier lugar.
-La inmortalidad no siempre es buena- indico Allen con oscuridad, como si ese tema fuera tratado con regularidad en el pasado, nadie quiso cuestionar para continuar su caminata hacia la torre blanca.
El senescal arqueo su ceja pero también decidió no entrar en un negocio que no era suyo, tenía mucho que analizar de este nuevo lugar como para centrarse en problemas de un niño (porque a pesar de su ayuda, todavía era considerado de esa forma).
A pesar de que esta ciudad era casi del tamaño de minas de Tirith, podía resguardar demasiada gente en sus salas infinitas, según lo que Gandalf explicaba mientras llegaban a las puertas asignadas para recibir a su respaldo en aquella guerra ahora no tan perdida.
El senescal debía aceptar que había sido un tonto en negar tal ventaja con la idea de sus alianzas con Sauron, pero obviamente algo tan puro no podría ser de origen oscuro.
-Sería bueno si trajeran a sus heridos al interior del arca- expreso Allen de la nada al momento que cruzaban el pasillo entre el agua cristalina de aquella gran torre.
-Crees que somos incapaces de tratarlos- gruño el senescal al entrar al extraño edificio, Gandalf bufo pero lo ignoro.
-Sera una preocupación menos, sin sus civiles ya en la ciudad… estos son los únicos que quedan indefensos en minas de Tirith- expreso educado el antes exorcista, subiendo escaleras suspendidas en la nada entre una oscuridad con ¿estrellas?.
-Además recibirían mejor atención de los elfos encargados de las salas de curaciones asignadas en el arca- expreso Gandalf con sabiduría, al llegar a un nivel amplio que podía desmentir lo que por fuera se miraba de la torre.
El vació era un eco infinito a oídos de Imrahil y Denethor mientras a los costados y suspendidas en la nada de aquel mármol oscuro eran filas de puertas asignadas para los ya conectados, pues estas habían sido removidas para centrarse en la torre principal y dejar por completo la ciudad al alcance de los evacuados.
-Bien- cedió Denethor tratando de que su asombro no se expresara y regresando al tema principal que eran sus heridos o enfermos, no por su orgullo, pero su hijo era parte de la sala de sanación de Minas de Tirith y que mejor que estuviera no solo en un lugar seguro si no que atendido por manos aun más expertas que las mortales.
-Bienvenidos- como si fueran sincronizados y llamados a su presencia, dos de las puertas se abrían mostrando la gracia de líderes milenarios, Cirdan y Elrond se hacían presentes en aquella sala, el ultimo traía un gesto levemente extraño algo que solo noto Gandalf.
-Nosotros prestamos nuestras fuerzas a Minas de Tirith, en un recuerdo de la última alianza- expreso el carpintero a un atónito senescal, que ahora no se molestó en guardar su apariencia dura e imperturbable, cuando un número de finos hombres armados salían de aquellas dos puertas abiertas –Cirdan el carpintero de los puertos grises- se presentó.
-Elrond, medio elfo y señor de Rivendel- expreso el segundo de alto mando inmortal, ambos finos y expresando un aire para los líderes del sur –también acude a su llamado-
-Donde estará mi tio- cuestiono al aire y con el ceño fruncido Allen, buscando en el entorno a su pariente con la esperanza que apareciera de la nada con uno de sus hostiles comentarios, pero el silencio fue su respuesta.
-Puede que este vagando por ahí- ofreció Gandalf sin saber que decir, pues su tio no podría salir sin la presencia de allen, después de todo eran una misma identidad adentro.
Denethor e Imrahil no tenían ni la más mínima idea del físico del nombrado Neah, al cual se le atribuye esta ciudad, se podría decir que era el regente o señor del arca si un título tenía que ser reconocido, pero por el momento no era su prioridad cuando dos grandes elfos se mostraban atentos a prestar su ayuda.
-No es momento para esto- indico el peregrino gris con ausencia, el joven peliblanco se encogió de hombros aceptando que no era su prioridad darle cacería a su tío en el arca, pero ambos por extraño que parezca tenían un sentimiento de vacío, como si algo estuviera pasando sin su consentimiento.
XXXXX
Maglor era el segundo hijo de siete de la familia de los Noldor, principales elfos de gran prestigio, únicos a los cuales se les atribuye ciertas características, como ser de cabellos rojos o negros con un temperamento y habilidades en varias artes.
Sus largos cabellos lacios en tonos negros, sus ojos sabios ausentes en un brillo de su raza, rasgos finos y galantes, la imagen de leyenda de aquellas que cuentan los elfos a voces de su caída y maldición, uno de los hijos de Feanor.
Sentado en el filo de un ventanal, recargado con pereza en un porte único aun en su sencillez, en sus manos un arpa descansaba para ser tocada, había cerrado sus ojos disfrutando de la paz que tenia años de no vivir pues la tortura a la cual el mismo se había sometido lo había desgastado, las imágenes de sus hermanos cayendo en diferentes formas lo perseguían impidiéndole atraer memorias hermosas con las cuales descansar.
Fuego, dolor, gritos y agonía era lo que había sufrido y hecho sufrir a los diferentes reinos que tuvieron la desgracia de tener algún silmarils, recordando como al final, consiguiendo dos de las tres preciadas joyas de su padre, estas los habían repudiado a causa de sus múltiples faltas y manos manchadas de sangre hermana, edain o enana.
Maedhros, primogénito y con el que había tenido más cercanía se había lanzado a las entrañas de la tierra abrazando una de las joyas, mientras el mismo desesperado lo había abandonado en las profundidades del mar y vagado durante tiempo incontable sus costas.
Hasta hoy, parecía que iba a ser diferente, por alguna razón no había marchado junto con los demás elfos a la pedida extraña de auxilio, el sur los necesitaba y el cómo guerrero estaba obligado a acudir como pago de su penitencia… pero sintió que era necesario estar aquí.
El arpa sonaba con sintonía, cada cuerda afinada para ser tocada con maestría por manos expertas, los dedos largos se paseaban en un tono que llenaba el espacio vacío de Rivendel, la casa principal estaba solitaria pero cada elfo presente de los pocos que no marcharon a los puertos se deleitaban con la música única y de la cual se cuentan leyendas.
-Ocurre algo, mi señor- la voz melodiosa de Glorfindel impidió que la música siguiera su tono ahora triste y melancólico al cual se había dirigido.
Maglor parpadeo, recordando la presencia del capitán de Gondolin, corrección el segundo al mando de Rivendel, era difícil pensar que había pasado tanto de esa ciudad pero ver el rostro del elfo le recordaba unos días tan distantes –nada- indico con una sonrisa discreta –en verdad lamento haber sido el culpable de que no marchara con el resto- se disculpó de antemano, sabiendo que había sido asignado por lo cual el mayor impedimento de guerra en su colega.
-No hay nada de que disculparse- aseguro humilde el antiguo capitán, negando en forma suave –pero dígame que le molesta- pidió de nuevo, no satisfecho con el simple "nada" ofrecido.
Recargando la cabeza por completo en el marco –soy tan obvio- pidió con un suspiro, el arpa siendo abandonada para ponerse de pie en toda su altura –siento que por algo estoy aquí- aseguro con un suspiro, viendo la ventana con su brisa y hojas cayendo.
Glorfindel acepto con inquietud, el mismo experimentaba nostalgia por los días de su propio reino, más el pesar en el corazón del último Feanor en Arda debe de ser de un peso aun mayor, esos ojos llenos de tristezas y miseria eran tan evidentes que hablaban libremente de todas las historias que su estirpe acarrea.
Un escalofrió llego por completo a los cuerpos inmortales llamando la atención de la plática, el frio parecía llenar por completo la habitación e incomodidad traía consigo un silencio de muerte y oscurecimiento anormal en la habitación.
-Quien anda ahí- pregunto con fuerza Maglor, dejando de lado su rostro suave y melancólico para mostrar la fuerza de la primera familia de los noldor, sus ojos brillosos en peligrosidad escaneaban la habitación en búsqueda del culpable de esta presencia más pesada comparable a Sauron.
Glorfindel también buscaba pero aún más inexperto en lo que debía de encontrar, admirado por la agudeza de su señor Maglor que parecía atento a su entorno casi seguro que una espada era un arma útil en sus manos, ahora cerradas en puños apretados.
El silencio parecía la respuesta evidente para la solitaria habitación, más la risa en eco comenzó a crecer más cercas pero a la vez difícil de saber su ubicación –lo siento por asustarlos- expreso burlón una voz demasiado conocida para el capitán –pero estoy en búsqueda de algo de utilidad- indico.
-Señor Neah- atónito inquirió Glorfindel con un suspiro de alivio –lo siento, pero no veo donde esta- pidió más calmado, aunque Maglor parecía lejos de relajarse con la presencia enfermiza a la cual los elfos que ya habían tratado con el noah se obligaron a acostumbrarse.
-Bueno, estoy lejos de ser una presencia física- explico la ahora voz sin rostro con lo que sonaba con un suspiro –he estado buscando un cuerpo útil, pero estoy lejos de obtener mi misión y el tiempo fuera del arca esta por terminar-
Maglor extrañado por la postura relajada de su colega elfo, aunque consiente por historias que la presencia en el aire era un colega de guerras, aun con la oscuridad que parecía atraer, era un aliado de los pueblos libres, pero su sistema natural no era consciente de esto no permitiéndole actuar menos rígido.
-Están solos, he de suponer que marcharon al sur- la voz de Neah cuestiono con curiosidad, no esperaba estar tan lejos ni mucho menos tanto tiempo, era cuestión de minutos que su esencia fuera sometida de nuevo al arca o desaparecer para reencarnar, algo que difícilmente pasaría sin los genes de noah en esa tierra.
-Asi es- contesto Glorfindel con naturalidad, para luego mirar al otro tenso elfo –mi señor Maglor, permítame presentarle a Neah Walker o Conde del milenio- presento con recato en una señal al aire, no sabiendo si era correcto mostrar la nada en vez del rostro.
-¿Maglor?- cuestiono Neah con interés- oh, recuerdo haber leído de ustedes- se escuchaba más cerca.
-Un gusto- cortante el susodicho acepto, manteniéndose callado después de esto y tomando respiraciones despistadas para adentrarse a una calma fuera de su alerta natural.
-Que hace fuera del arca en esta forma- pidió Glorfindel con el ceño fruncido, sabiendo que era una pregunta que debió haber sido expuesta en un inicio de este extraño reencuentro.
La tensión parecía caer en torno a la habitación, el sentir de la ahora esencia denotaba una depresión entrante –estoy en búsqueda de un cuerpo- dijo de golpe y monótono.
Ambos elfos parpadearon confundidos, el Noldor entendía lo básico de la trama y naturaleza del nombrado Neah, pero el par estaban al mismo nivel por la incógnita de la respuesta –perdone- Glorfindel cuestiono con el ceño fruncido, como si hubiera escuchado mal y estuviera dando una oportunidad de corregirse y explicarse mejor.
-Estoy buscando un cuerpo- volvió a responder desechando que escucharon mal –Klaud es una terca y Allen está ocupado ayudando a los pueblos libres, no puedo andar por mi parte pero tampoco puedo faltar a mi palabra de ayudar… la estúpida mujer partió sola y con el apocrypho por ahí en búsqueda de ella- comenzó a expresarse en un sinfín de quejas ante los dos elfos, donde la protagonista era la señora general y su falta de cuerpo para obligarla a estar juntos.
Los inmortales estaban asombrado por la letanía y malas palabras que se escucharon en cada frase algunas no sabían que existían, algo ofendidos de que todas fueran para la mujer ausente (eran caballeros ante todo).
-Puede hacer eso- interrumpió Glorfindel justo en el momento en que parecía se hacían más ofensivos los comentarios del ahora espectro.
Neah apenas se acordó dónde y con quien estaba, seguramente ahora le quedaba menos tiempo con la explosión que acababa de suceder, no lo podían culpar estaba demasiado angustiado de que la guerra volviera a explotar que necesitaba expresarse con alguien que no lo conociera y solo lo escuchara aunque olvidara sus modales–oh, si- dijo cortante.
-Es tan necesaria su presencia a parte del señor Allen- cuestiono el rubio entre los elfos con un tono de desconcierto bien oculto, algo que odiaba el noah era la forma noble entre los inmortales aun en ese gesto, pero no lo admitiría.
-Por supuesto… es acaso que no pusieron atención a mis quejas- cuestiono algo frustrado el ahora espíritu con un suspiro, era mucho pedir que le pusieran atención aunque tampoco podía pedir tanta después de todas las malas palabras que había expresado, seguramente su tiempo en los barrios bajos de Londres le habían aumentado su dialecto en ese aspecto.
-Considerando el número de palabras desconocidas u ofensivas, era difícil diferenciar cuando era una oración completa y entendible- contesto normal el rubio, si alguien viera la escena observaría a un elfo hablando a la nada al punto de la locura.
-Pero la esencia era lo primordial, mínimo entendieron eso- gruño Neah frustrado, había escogido a sus escuchantes mal, uno parecía ignorante (maglor) mientras el otro no era de ayuda con su actitud distante a sus problemas, eran acaso unos insensibles a los problemas mortales (no importa que no lo fuera).
-Klaud- arqueo la ceja y contestando a la primordial entre el soliloquio –ese es su problema- expreso sin cuidado.
-Nuestro problema… no olvides el plural- gruño Neah, si tuviera un cuerpo se golpearía la frente, pero debía conformarse con solo sonar frustrado.
Maglor simplemente se mantuvo inexpresivo mientras Glorfindel desarrollaba una pequeña discusión que se tornaba cada vez más acida, quien hubiera pensado que el noble elfo tendría la lengua filosa e ingenio para ir en contra del noah… al parecer este último se había ganado sacar el lado oscuro del inmortal –le ofrezco este cuerpo- interrumpió.
El capitán de Gondolin se quedó quieto, congelado con su mano en el aire apuntando a la nada y la boca levemente abierta, para luego reaccionar en un azote de cabeza en su dirección con el eco de un hueso tronando como evidencia de la brusquedad de su acción y posible desnucamiento –q..que- tartamudeo, un hecho bastante extraño en un inmortal –mil perdones mi señor… escuche mal- inquirió con más tranquilidad y neutral, volviendo a su recatado estado de humildad y elegancia antes perdida.
Pero Maglor parecía su gesto cansado mirando hacia la ventana justo en una ventisca –me encuentro desgastado… mi cuerpo yace en un estado de fatiga constante y aunque mi corazón este atormentado con la obligación de una promesa de Padre, mi espíritu con ganas de compartir guerras para abolir esta oscuridad que aflige Arda… deseo regresar a Mandos- volteo a observar a Glorfindel inexpresivo –aunque sea corto mi descanso… quiero ver a mi familia…- suspiro –no sin antes ayudar de alguna forma y disminuir esta culpa-
Necesitaba el descanso de valinor aunque se le fuera negado y obligado a Mandos, su orgullo de guerrero quedaba herido pero ahora podía escapar de alguna forma y calmar esta culpa dejando su cuerpo para ser de uso de esta esencia aunque desconocida, con una misión clara.
Silencio fue su respuesta, más la risa comenzó sonando lejana y en ecos –será doloroso- aseguro Neah, mas Glorfindel abría sus ojos horrorizado y dispuesto a intervenir, pero no tuvo tiempo ni siquiera una aceptación del antiguo Noldor, siendo testigo de cómo su señor Maglor sufría ante la resistencia natural de su especie contra la oscuridad.
El último noldor de la primera familia de Feanor desaparecía, para dejar a un nuevo huésped… no sin sus dificultades y maldición de los valar ante la violación de un primer nacido.
XXXXX
La fiesta difería de todo el entorno, mortales e inmortales celebraba en una cena donde solo los guerreros de Lorien, El bosque negro y los hombres del sur descansaban de su reciente victoria para prepararse y marchar donde Dale junto a Erebor necesitaban su ayuda.
Era a las afueras del castillo de Thranduil, un claro ubicado en la parte de atrás donde el rio corría alegremente reflejando las luces naturales y de las diversas fogatas, estrellas adornaba alegres como si supieran que al menos una batalla estuvo lograda para los pueblos libres.
Klaud por su parte no compartía el ambiente relajado y su obligado estado de descanso, con una venda pronunciada en su brazo y otras tantas heridas que eran cubiertas con diversos tipos de vendajes de todos tamaños, aun con la extraño habito de su inocencia por curarla parecía que esta nueva habilidad aún era muy nueva para su uso.
En una mesa llena de restos de comida, ella se encontraba solitaria sin haber tocado lo ofrecido, simplemente observando a su entorno como todos parecían relajados y el mismo bosque se sentía diferente con la expulsión de su plaga.
Suspiro un poco con ausencia, sus ropas habían sido cambiadas y por decisión propia portaba un uniforme de elfo, ya que los vestidos se le hacían incomodos para cualquier eventualidad que pudiera suceder, no es que fuera paranoica pero no olvidaba que era asediada por el apocrypho… hubiera preferido su uniforme, pero tontamente no había traído y no le hablaría a Neah solamente para que abriera la puerta por eso cuando ya se tenia programado para la siguiente mañana.
Como titular de ser general, aun algunas costumbres no podían dejar de hacerse presente, pues estaba algo angustiada por su todavía a sus ojos encargo a considerar Allen Walker, podría ser tonto ya que el joven era autónomo, pero de igual manera estaba en su naturaleza el fijarse en su menor.
-Parece que algo la perturba- la voz serena de un Thranduil le llamo la atención, sentándose en la silla a su lado, en comparación a la mortal, este llevaba solo leves rasguños más el resto era imperturbable de haber participado en una guerra y luchado contra un nazgul.
Klaud le dio una mirada severa pero cansada –debo marchar tan pronto como esto termine- indico directo al grano, se había quedado solo por formalidades, pues a su parecer era muy pronto para celebrar.
-Esto no es solo por la lucha- explico con sabiduría el rey viendo su entorno con agrado, pareciera que conocía el pensamiento de la mujer –es para descansar, librar esa poca oscuridad que pudo adherirse al alma de cualquiera que lucho este día- cerro sus ojos al tomar una copa de vino ofrecida por otro eldar –los mortales no son como nosotros-
Arqueando una ceja, la antes general debía admitir que eran muy considerados de su parte –pero aun así, esto es natural para mí- suspiro ante las carcajadas de eco de algunos hombres ante lo que fuera que los eldar parecía discutir.
-Para alguien que es señalado como líder, es normal preocuparse por aquellos a su cargo- de acuerdo Thranduil razono, sonriendo ante el rostro de acusación –no estoy leyendo su mente, si eso le apura- se disculpó, pero obviamente este comentario solo aumento la sospecha.
Una sonrisa ligera adorno el rostro de la rubia –Gracias Thranduil- expreso sin formalidades, como si estuviera tratando con un amigo más, de esos que rara vez hacia fuera de la orden negra.
El gran rey simplemente acepto el agradecimiento en silencio, sintiéndose cálido por tal muestra y a la vez agradecido por tener este tiempo de calma, mirando la fiesta en su apogeo donde Galadriel y Celeborn parecían ausentes.
-Para eso estamos los amigos- indico el distante rey con vehemencia, era extraño pero desde el momento en que conoció a Klaud sintió que era como si fuera alguien que lleva mucho tiempo de tratar, otra líder fuera de los inmortales que atrajo su respeto ahora más firme con su reciente batalla juntos.
La plática se tornó un poco informal entre ambos, cada elfo que pasaba no podía creer la naturalidad con la que se llevaban estos dos, ni mucho menos que su rey compartiera no solo batalla también mesa de una forma tan sencilla y accesible.
El cielo parecía cada vez más claro, algunos seguían despiertos en pláticas más amenas (en su mayoría elfos) mientras los ronquidos de los mortales llenaban de carisma y suaves risas de los variados integrantes de esta fiesta, en todo este tiempo Klaud había resistido y cumplido con Thranduil, este último incitándola a descansar pero está desistiendo tercamente.
-Descansare hasta que el último de los hombres caiga- expreso con tintes de burla, señalando a los pocos que seguían tambaleándose y quejándose de la resistencia de los inmortales al alcohol.
La música suave llenaba el fondo, los rayos de sol comenzaba a despertar el siguiente día en un bosque negro más puro, los pájaros cantando alegremente y la suave brisa avisaba de que ya no había más peligro para la naturaleza en este entorno… era muy pronto para asegurar la victoria, pero era una de las tantas guerras ganadas.
Pero este ambiente entorno al líder del bosque negro se borró en un segundo, parándose de inmediato tirando la copa semivacía en el suelo que se partió en miles de pedazos, levanto la mano y tan pronto esta orden fue dada la música suave fue detenida y ahora todas las miradas descansaban en este, pues al ser medio de la guerra los hombres tenían sueño ligero que fue roto en el momento en que el vidrio rompió –quien interrumpe y se obliga a sí mismo en mis dominios sin permiso- expreso demandante, con fuerza en su voz con su vista fija en un punto.
Unos pasos crujientes desde la oscuridad, Klaud se había puesto de pie de manera tensa y lista para enfrentar a quien sea que haya alertado a Thranduil repentinamente, los pájaros parecían no notar alguna amenaza además de que el resto de los inmortales se veían dudosos –mis disculpas- la voz suave de alguien que provoco a la general tensar su mano en el mango de su espada.
Con una sonrisa suave en sus gestos humildes, los lentes brillando ante el sol de un nuevo día, sus ropas de sacerdote pulcras y bien acomodadas –lamento mi intrusión, pero mi interés está en uno de sus invitados- explico al salir por completo al claro –Mi hermoso corazón- ahora sus ojos resaltaron por encima del brillo antinatural señalando a Klaud.
El apocrypho habia llegado.
XXXXX
Fin del capitulo
Neah20 fuera...
