Línea 26: El inicio
Cada rincón de aquel bosque vibraba en melancolía aun a ojos inexpertos de alguien tan desconectado de la naturaleza, Denethor se adentraba en aquel arco de árboles torcidos con paso firme al lugar mítico del que solo rumores llegan a Gondor.
Sus ropas de gala y luto lo señalaban como invitado del evento fúnebre que se llevaría a cabo, por respeto y costumbre debían atravesar los territorios oscuros libres de la maldad parásita aunque también de la protección del rey... Sin usar el arca.
-Es triste conocer el lugar bajo esta desgracia- su cuñado dijo con tristeza, un fuerte viento tumbó hojas en acuerdo de lo dicho.
Cada árbol se tambaleaba en el ambiente nublado, que si no fuera por la retirada repentina de Sauron en sus fronteras podrían señalarlo como culpable... Pero era natural, como si el clima mismo estuviera de luto.
-Imrahil debo admitir que estoy de acuerdo- señaló en un suspiro contenido.
Su reino lo había dejado a cargo de un recuperado Faramir, aun con el peligro enminente en sus fronteras tenia que acudir en respeto a sus improbables aliados pues Cirdan iba en su propia comitiva a una distancia propia de la suya.
Tanto Elrond como el heredero de su reino (escalofríos al recordar a aquel tipo, pero agradecido por la salvación de su hijo) se habían adelantado al parecer siendo cercanos o algún tipo de costumbre, se había perdido la explicación al haber tenido un casi(énfasis en casi) infarto al saber la historia detrás del retiro de Sauron.
Suspiro ante el recordatorio fantástico detrás del chico Allen y aquel otro de nombre Tiky, ahora que recordaba estos habían desaparecido.
-El silencio es muy profundo- Imrahil murmuro mirando nuevamente su entorno en incomodidad, siendo un poco aplastado por el ambiente gracias a su lejana raíz elfica tenia cierta sensibilidad al ambiente.
Denethor le dio una leve mirada burlona en un silencioso y respetuoso "miedoso" que obligó a su cuñado a enderezarse y mirar hacia enfrente con un brillo decidido.
Entre más caminaban por aquel camino que según leyendas era la muerte, miraban elfos de Lórien con armaduras brillantes en la orilla de la carretera, camuflajeados entre las hojas muertas dando miradas a la comitiva de Gondor.
Se recordó la magnitud del evento pues cada guerrero del bosque negro como aliados hombres habían perecido ante el ataque que despertó aquel corazón del que hablan como antigua aliada.
Otro escalofrío ante el relato por parte de un emisario de Lórien, los rostros de Cirdan y Elrond perdieron color y por un momento los años les pesaron, las acusaciones volaron en dirección a Tyki y un silencioso Allen que lo recibieron comprendiendo el dolor de ambos líderes, el príncipe Legolas había intervenido.
Nadie hablo por días hasta que inició este viaje.
Cánticos resonaron en sintonia con la naturaleza al momento en que una estructura de piedra y árboles se hacían presente, un arco de piedra en un puente que conducía a la entrada con más elfos escoltando.
La estructura era hermosa en una diferente forma, pues parecía uno con la naturaleza al verse raíces envueltas de manera aleatoria, era elegante de forma única de eso el mayordomo tuvo que estar de acuerdo.
Inclinándose a su paso con tonos neutrales, la puerta que se encontraba en el recinto tallada y de grandes pilares se abrió por si sola.
La música suave fue más fuerte, elfos de armaduras variadas en formación a través de la gran sala con diversos pilares, tallados y raíces colgando no mitigaban la belleza interior, ventanas dispersas dando iluminación.
-Bienvenidos- un Elfo de nombre Imril les dio una inclinación, presentándose como su guía enviado de Rivendel, cabellos largos castaños y ojos sabios en un azul claro que desmentian su aparente edad.
Los pasillos lo dirigieron a un enorme salón en las entrañas, pasillos colgando en la nada y con el eco aumentando el volumen de la música, luces de lámparas ayudaban a las ventanas a iluminar.
-Disculpe mi intromisión- Denethor se dirigió al guía, este le dio una afirmación para que continuará -no quisiera ser descortés, pero quiero saber que hazañas habla su canción- suponía que era sobre los fallecidos, pero era tan profunda que sentía algo en su corazón, por demás tocado para su gusto.
Sin voltear a verlo comenzó a resitar en traducion precisa
-Ellos valientes compañeros
Pelearon y enfrentaron
Inmortales y mortales danzaron
Expulsaron la oscuridad
Pero el enemigo apareció
La victoria se empañó
Su aliada presiada
Les fue arrebatada
Se detuvo al momento en que llegaron a una gran sala adornada por estatuas variadas, una mesa de mármol se encontraba enmedio de color blanco y alzándose entre las otras.
Denethor se contuvo de soltar un impropio al ver la cantidad de esas mesas fúnebres, donde variados elfos descansaban en galas blancas como si estuvieran dormidos.
La mesa principal era el que suponía era el rey, asombroso y elegante con un objeto entre sus manos -porque no tiene una espada- murmuro con duda, se regaño al ver a su guía dándole un vistazo -Mis disculpas nuevamente- Denethor estaba siendo muy descortés.
Imril negó -la costumbre es como la de ustedes los hombres al igual que los enanos, las armas deben de estar entre sus manos... Nuestro señor Thranduil no es la excepcion- explico nada ofendido al dirigirlo a uno de los rincones.
Saludaron a algunos enanos, pareció escuchar de Thorin o algo así, luego para su sorpresa más hombres pero estos eran de la ciudad del Valle.
Imrahil a su lado atento al acomodar su gente y alzar la bandera -Nuestro señor Thranduil en último momento uso lo que se conoce como Inocencia de manera desesperada, proteger a su aliada y aliados -continuo el elfo pero no concluyó pues este evento es el final de la historia.
Un fracaso que duele relatar, Denethor tenia simpatía pues aun la muerte de Boromir le era dolorosa y la venganza estaba vigente, la criatura era la misma que hizo esto, razono tardíamente.
-Sucede algo-Imrahil e Imril cuestionaron al ver la ira en los ojos del mayordomo.
No contesto cuando una elfo se abrió paso entre una comitiva en la que reconoció a Elrond y Aragorn, los cantos se ahogaron y el silencio reino.
Era de enorme fuerza pudo captar, ojos hermosos centellantes aun en esta distancia, alta y menuda con una corona delicada entre su dorado cabello.
Se detuvo enfrente del altar principal dando una inclinación para dar la cara a todas las personas en un barrido melancólico -Muchos de ustedes no me conocen- hablo fuerte y claro a pesar de la distancia.
Suave voz que se elevó entre todos -Soy Galadriel, dama de la luz y señora de Lorien- se presentó formalmente, Denethor se enderezó por alguna razón extraña.
-Pero en estos momentos soy una existencia agradecida por este apoyo blindado para mi gente- sonrió con tristeza -han pasado tantos años o milenios desde que todo pueblo libre se reunía... Es una lastima que sea por este motivo- se detuvo, si no fuera por su falta de expresiones en el rostro, el Senescal pensaría que luchaba contra un nudo en su garganta.
Miro en su entorno y noto el aire entre los inmortales, suponía que en su forma estaban entre sorprendidos y dolidos por ver a su fuerte líder titubear.
-Thranduil gobernó con justicia y fuerza todos estos años- continuo la elfo -guerras incontables y variadas dificultades atravesó en tierras difíciles como fue este bosque- un ligero tono de culpa entre su monotonía -Hoy le damos la despedida a un gran rey y fuertes guerreros-
-Hoy damos el pésame y fuerza a su hijo, Legolas...- miro el balcón donde el mayordomo apenas encontró al heredero de ese bosque -Hoy nos mostramos como uno solo... Porque aunque somos diferentes... Hoy cortamos estas distancias- sonrió débilmente.
-Thorin hijo de Train hijo de Dain-fijo su atención entre los enanos -comprendo tu dolor, estamos agradecidos que a pesar de su propia pérdida nos acompañe-
El enano dio un paso enfrente, fuerte y decidido -No mi señora- se inclinó -es un deseo y alabó estar entre ustedes...compartimos guerras y dolor- declaró -Mi padre lo hubiera querido- afirmo decidido, Denethor recordó que los propios enanos de Erebor estaban de luto por su rey.
Honor en sus palabras, reconoció entre esa gente al enano Gimli
-Que esperen por nosotros en Mandos- concluyó.
El silencio se prolongó en ese evento de despedida.
XXXXX
Legolas estaba distante mirando por la ventana, sabía que Gimli y Aragorn estaban preocupados por su repentina falta de emociones, pero no podía expulsar este dolor sin derrumbarse.
Su habitación estaba oscura y la soledad le estaba haciendo daño, pero no queria compañía... No quería más consuelo y palabras de aliento, detestaba la fragilidad que la señora de la luz mostraba al saber a su cónyuge sin despertar.
No quería sentir que lloraba sin poder lograr nada, un odio despertaba en su interior... Una maldicion que quería gritar por lo alto.
Era una guerra, sabía que esto podía suceder... Esperaba su muerte, pero no la de su padre.
Miro sus manos en impotencia -porque- se dijo así mismo no queriendo terminar la frase.
Miro la luna en ira, se levantó y dio la espalda a la ventana, se obligó a callar lo que quería decir.
-Dilo- una voz le dijo, Legolas volteo alarmado para ver una figura regordete y tosca aterrizando en su ventana, tapandola por completo -dilo mi muchacho- alentó, por la oscuridad pudo jurar que la piel era un tono morado al adentrarse a la habitación.
Más alto, un sombrero de extraños adornos que se quitaba en saludo y unos objetos redondos que brillaban ante la luna tapando sus ojos, sonreía de manera eterna desfigurada y grande.
-La inmortalidad y sabiduría no los hace inmunes- la criatura decía al apoyarse en el filo de la ventana, los sentidos elficos gritaban pero era más su dolor que este tipo alentaba a expulsar -mi niño, no seas fuerte porque debes... - Miro como si entendiera, hablando bajo y compresivo -lealtad a alguien que los ignora- no fue ni cercas una pregunta.
Legolas entonces se dio cuenta lo que quería gritar, pero no tenia ni el valor de pensar en tal osadía, un destino peor que Feanor, se tambaleo un poco mientras una suave risa venia del intruso -¿Quien eres?- exigió con un tono de temor.
-Alguien que te ofrece una reunión más cercana de lo que ofrece el señor Mandos- el gran intruso ignoro la pregunta, a ojos del príncipe crecía ese aire peligroso que ignoro, pero a la vez un aura melancólica y de ¿comprensión?
-Quieres ver a tu padre...-cuestiono el gran ¿hombre?- o quizás a tu madre?-
Lágrimas amargas comenzaron a brotar del siempre jovial príncipe, le ofrecían una opción en este momento desesperado.
XXXXX
Fin del capitulo
Algo corto pero para que sepan que si estoy viva.
Otra vez desde mi celular así que perdonen por mis errores
Neah20 fuera
