Cuarto capítulo. Aprovechando la oportunidad de agradecerles a todos y todas por sus comentarios. Una crítica siempre es bienvenida y se agradece que se tomen el tiempo de darme a conocer su opinión.

Ahora bien, a partir de esta semana no creo actualizar tan rápido, eso de trabajar para sobrevivir me quita mucho tiempo, así que intentaré actualizar cada semana pero :s quizá habrán semanas en dónde no pueda hacerlo. Sin embargo, es mi propósito terminar con esta historia. No sé cuántos capítulos vaya a tomar, yo consideraba que fueran 12. Quizá menos, quizá más. (A como va la cosa, seguramente van a ser más)

Esperando que el capítulo sea de su agrado, me despido esperando poder leerlos en un review J

Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.

Mover el mundo

1.

Usualmente tenía sueños muy vívidos, las imágenes que se proyectaban en su cabeza siempre lo llevaban a mundos que no creía posibles…o servían de reflejo para que Eren pudiese proyectar sus miedos, deseos o aspiraciones.

En esa ocasión soñaba que estaba nuevamente oculto en la escalera que conectaba el séptimo y sexto piso. Ahí, mirando la puerta del séptimo departamento a través de los barrotes y escudado tras la maceta. Cualquiera en su sano juicio encontraría estúpido ver horas y horas una puerta, esperando con paciencia que el individuo que vivía allí saliera; por su puesto Eren no pensaba lo mismo, él encontraba fascinante un evento tan sencillo.

Escuchó un pitido y otro, uno más seguido de otro. Volvió la vista a su alrededor sin comprender de dónde procedía el ruido, pero se temía que fuese alguna alarma…¿y si algo le había pasado a Levi?

Salió de su escondite y corrió con todas sus fuerzas hacia su apartamento, tenía que saber si el profesor estaba bien, aunque sentía las piernas tan pesadas que apenas se movía y eso le estaba crispando los nervios. Justo cuando sus dedos rozaron la perilla, despertó.

Estaba sudando, sentía la garganta seca y la cabeza pesada. Por instinto, lo primero que hizo fue volver el rostro hacia la ventana: había demasiada luz, lo cuál le preocupó. Tomó el celular de la mesilla de noche y casi se infarta: eran las nueve de la mañana. Se levantó de la cama de un brinco, no sabía si meterse a la ducha o no. Iba una hora demorado al colegio y seguramente tendría que tomar un taxi si quería llegar a la clase de las 10:00 a.m. Maldijo a Jean por no despertarle.

Sin embargo, algo dentro de sí le exigía que se relajase. Suspiró pesadamente y volvió los ojos a su teléfono, buscando entre las aplicaciones aquella donde había guardado su horario escolar y sus pendientes. La clase de Hanji era hasta las once y la suerte le sonreía: era miércoles, los miércoles tenía una hora libre, así que la única clase que se había perdido era la de inglés y quizá podría volarse la clase de las 10:00 a.m. Dentro de todo, era afortunado, tenía que reconocerlo o el universo se encargaría de cobrarle por mal agradecido.

Más tranquilo, se dispuso a checar los mensajes que le habían llegado y entonces su corazón volvió a acelerarse, no por los mensajes de Armin o de Mikasa, no por los mensajes de Jean o los múltiples mensajes de sus compañeros de salón. Lo que aceleró el corazón del castaño fue recibir el mensaje de un profesor que ni siquiera era SU profesor: justo a las 5:30 a.m le había llegado un mensaje de Levi.

Lo abrió, maldiciendo a su teléfono móvil por alentarse. Sentía que el corazón se le iba a salir por la boca. Después de un saludo informal, Levi le había enlistado los pasos a seguir para echar a andar el baumanómetro y se disculpaba por haber olvidado mencionarle aquello en persona. Eren sentía que volaba. Jamás se habría imaginado encontrarse con un mensaje del profesor, aunque no decía nada comprometedor, el simple hecho de que se hubiese tomado la molestia de hacerle llegar un resumen del instructivo le reconfortaba.

Eren ni siquiera revisó el resto de los mensajes, tomó el baumanómetro y siguió las precisas indicaciones de Levi para checarse la presión. Seguramente la frecuencia cardíaca iba a volver a salir alta, pero Eren no podía frenar su corazón.

Tras obtener los resultados, se apresuró a contestar el mensaje de Levi, disculpándose por no haberle dado réplica antes, agradeciendo su atención y compartiendo la información que el aparato registró. Eren sonrío de oreja a oreja al ver las dos palomitas azules: Levi había leído el mensaje.

2.

Jean no podía concentrarse en clases. El profesor hablaba y hablaba, pero él no estaba asimilando absolutamente nada. Difícilmente había cosas que le preocupasen, sabía que incluso aunque reprobara en la universidad, su familia tenía negocios suficientes como para asegurarle una vida sin molestias, aunque tampoco es que quisiera ser el atenido o el hijo aprovechado. A decir verdad, a Jean le preocupaba bastante el satisfacer las expectativas de sus padres y estaba dispuesto a ser uno de los mejores sólo para demostrarle a su familia que era digno de la confianza que depositaban en él. Sin embargo, ése día no podía concentrarse.

Su mente estaba enfocada en el día anterior, o mejor dicho, en todo lo que había acontecido el día anterior. Marco y él habían llegado al departamento a eso de las 8:00 p.m. Habían pasado la tarde juntos: saliendo de clases, Jean esperó a Marco para irse a comer fuera del campus, después regresaron para sus clases de acondicionamiento físico, al salir se fueron a comprar refrescos y se tiraron en los jardines de la universidad a ver el flujo de gente que entraba o salía. No tenían nada más interesante qué hacer.

Cuando se cansaron de perder el tiempo, fueron a casa de Marco por algunas cosas y finalmente se encaminaron al sitio que Jean compartía con Eren. Los padres de Marco habían tenido que salir de viaje sin previo aviso, así que le habían pedido a su hijo que se quedara con alguno de sus amigos para que no estuviese solo. Obviamente, Marco le pidió ése favor a Jean y el rubio ceniza ya había aceptado antes de que Marco terminase de explicarle nada.

Una vez en el departamento de Jean, los dos estaban tirados sobre la cama del cara de caballo leyendo cómics e ironizando sobre lo que ocurría en cada una de las viñetas. Les gustaba divagar y dramatizar diálogos. Ninguno de los dos se dio cuenta en qué momento llegó Eren, incluso Marco comenzó a preocuparse hasta que Jean notó que la luz del cuarto de su primo estaba encendida. Abrieron la puerta y lo encontraron dormido. Marco se acercó para arroparlo y Jean se quedó pálido. ¿Acaso Marco estaba interesado en Eren?

No se atrevió a preguntarle nada, pero no le gustó la forma tan cariñosa en que Marco le había quitado los zapatos y le cubrió con una cobija. Lo dejó salir de la habitación antes y apagó la luz, siguiendo a Marco hasta el comedor mientras su amigo se ofrecía en prepararle la cena.

Jean ni siquiera tenía apetito, aunque no se negó. Intentó relajarse, no debía ser tan posesivo con Marco, después de todo también era amigo de Eren y era normal que mostrase interés por él ¿o no?

La ausencia de respuesta era lo que tenía a Jean repasando una y otra vez el día anterior. Una parte de sí mismo le atribuía la conducta de Marco a su excesiva cordialidad, la otra parte laceraba su ánimo al recordarle que prácticamente toda la cena Marco le estuvo haciendo preguntas relacionadas sobre Eren. Que si lo había visto raro, que sí había notado interesado en alguien…que si esto o que si aquello. Jean había estado a punto de gritarle a Marco que si tanto le interesaba la vida de su primo, fuera a despertarlo para conversar con él; afortunadamente no lo hizo.

Cansado de revivir una y otra vez su amarga experiencia, Jean tomó su pluma y comenzó a rayarse el brazo. Siempre había querido hacerse un tatuaje, quería grabarse sobre la piel la imagen de dos espadas formando una equis, una blanca y otra oscura. Para Jean, aquello representaba su vida: el constante conflicto entre su lado bueno y su lado oscuro, el equilibrio de fuerzas; el choque del metal le significaba el crudo momento en que se había dado cuenta de que quizá conocía menos de él mismo de lo que creía. Marco había sido parte de ése proceso, le había ayudado a ver más allá de sí mismo…quizá por eso había seleccionado las espadas, a su amigo le encantaban y a él le gustaba su asociación con la justicia y la violencia.

3.

Salió del Campus para poder fumar, aprovechando que tenía una hora libre. Sentado en una banca dispuesta al lado de la tienda donde compraba su cigarrillo diario, Levi intentaba relajarse. Observaba a los estudiantes ir y venir mientras soltaba el humo por entre sus labios. A diferencia de Hanji, a él los estudiantes no se le acercaban. Tampoco es que fuera un profesor odiado, pero sí era uno bastante temido. Sonrío divertido al darse cuenta que dos alumnos de uno de sus cursos se pusieron pálidos al verlo sentado a un lado de la casetilla de dulces dónde vendían los cigarrillos, más tardó él en reconocerlos que ellos en volverse hacia el Campus. No pudo evitar la risa: daba la materia de ética, pero eso no significaba que fuese a reprobar a sus alumnos por fumarse un cigarrillo…a menos que los encontrase tirando la colilla en el suelo. Era bien sabido que Levi solía pasearse por toda la universidad e incluso había rumores de que a uno de sus antiguos alumnos le había obligado a recoger todas las colillas de cigarro tiradas alrededor de la universidad cuando le sorprendió arrojando el cadáver de su cigarrillo al suelo. El rumor era cierto.

Levi era temido, no sólo por sus estudiantes, bastaba una mirada suya para intimidar a cualquier alumno que se le cruzase por enfrente le diera clases o no. Por eso es que no se explicaba como de la nada uno de los chicos de la Universidad parecía tan entusiasmado por conocerle.

Sacó de su pantalón el celular y volvió a revisar los mensajes que había intercambiado con Eren. Quizá había sido culpa suya abrir aquél canal para el diálogo. Todo comenzó con un mensaje suyo en donde le explicaba el funcionamiento del baumanómetro, después Eren contestó con un entusiasta saludo, disculpas por no responder antes y terminó compartiendo los resultados que obtuvo. Levi había intentado no responder al mensaje, pero no pudo hacerlo quizá porque su "instinto de profesor" se lo impidió. Le recomendó al muchacho que fuese al médico y Eren respondió que lo haría.

No se enviaron nada más durante una hora, Levi pensó que la conversación moriría ahí. Estaba concentrado en su clase cuando recibió otro mensaje, lo consultó hasta que salió de clase y se sorprendió al ver que era de Eren, quién le compartía que se había quedado dormido e iba tarde a clase, ilustrando el contenido con una serie de emoticonos que hacían alusión al sufrimiento. Le causó gracia, pero eso no se lo hizo saber al joven, lo único que sí hizo fue regañarlo por ello. Quería pedirle que dejase de enviarle mensajes, pero no se atrevió. El muchacho no lo conocía lo suficiente como para entender que no es que nunca más quisiera que lo contactase por aquél medio, sino que se concentrase, sabía que los jóvenes de las últimas generaciones pasaban gran parte de su vida pegados al teléfono y por ello mismo eran más proclives a los accidentes. Aquél pensamiento lo obligó a suspirar pesadamente. No quería decirle a Eren que ya no escribiese, pero tampoco sabía si era correcto que el muchacho y él siguieran intercambiando mensajes.

Cuando terminó su cigarrillo, lo apagó y se acercó a un bote de basura para depositar ahí la colilla y las cenizas, las cuales guardó en una hoja hecha "conito" que el dependiente de la caseta de dulces le obsequió. Se metió las manos a los bolsillos y se encaminó de nuevo a la Universidad. Tenía tres horas de clase antes de tomar un receso de dos horas para comer. En la tarde tendría cinco grupos y algunos pendientes administrativos a realizar en su cubículo. Su celular volvió a vibrar en su bolsillo y Levi se apresuró a revisarlo: tenía un mensaje de Erwin, disculpándose con él por haber cancelado su cita. Aparentemente su reunión con el rector se había prolongado más tiempo del que habían considerado y cuando llegó a su apartamento sólo quería darse un baño y dormir. Levi entendía eso, Erwin tenía mucho trabajo y el doble de responsabilidades…lo que no entendía era por qué rayos no le mandó ése mismo mensaje antes.

Suspiró pesadamente y no contestó. No es que estuviese molesto, por más que quisiera no era capaz de sentir que el rubio se hubiese comportado como un idiota. Era sólo que no sabía qué decirle y, siendo honestos, no es que le importase mucho que Erwin tuviera que cancelar la cita de último minuto.

La realidad es que mientras esperaba a Erwin, Levi se había fumado dos cigarrillos para intentar controlar la ansiedad, no aquella que tienen los amantes al estar emocionados, sino aquella que se siente cuando una persona quiere que ya pase cierto evento para poder regresar a la "normalidad" y olvidarlo todo. Una parte de Levi sintió alivio al ver que la hora de la cita pasó y Erwin seguía sin mostrar señales de aparecer, el profesor sabía que tenía un amante excesivamente formal, puntual y comprometido. Conforme los minutos siguieron pasando, Levi agradeció al universo que su amante lo dejase plantado. Fue hasta entonces que se metió a la ducha y después se entretuvo hablando con Hanjie, quién ridículamente le había mandado fotografías de un montón de "tangas de elefantito para cualquier ocasión especial, entre las que se incluyen una cita en las cabañas del lago Rose". Levi deseó estrellarle los lentes.

Su celular volvió a vibrar con un nuevo mensaje de Erwin, quién lo invitaba a comer esa tarde para compensar su falta. Levi suspiró pesadamente…no podía negarse, pero ya se imaginaba que Erwin deseaba satisfacer otro tipo de hambre. Podría decirse que Levi había aprendido a entender ciertas miradas de Erwin y había una en especial que lo ponía ansioso. Si debía compararla con algo, pensaba en la mirada de un león en época de apareamiento. Levi no le temía a esa mirada, pero no le gustaba… el hambre insaciable de Erwin siempre lo dejaba a él vacío.

4.

Si Hanji alguna vez dudó de que los muertos fuesen capaz de volver a la vida en alguna etapa de su vida, ahora se arrepentía. Una semana atrás, Eren Jaeger era un zombie que trabajaba arduamente pero con el rostro apagado y el ánimo por el suelo, encontrando refugio en las tareas, aunque no el suficiente como para dibujarle una sonrisa en el rostro. Sin embargo, ya llevaba dos días buenos, en especial ése día, dónde Eren había estado muy sonriente toda su clase, incluso más animado que el día anterior. Hanji estaba impresionada y contenta.

Habían tenido tres horas seguidas de clase, así que Hanji solía juntarles los 10 minutos de tiempo libre a los que tenían derecho entre una sesión y otra. De esa manera los alumnos acumulaban 30 minutos para salir a comer o a pasearse por el campus. Ése día Hanji les había donado otros 10 como premio porque trabajaron bien; sin embargo, antes de que los alumnos salieran corriendo del salón, como almas que se lleva el diablo, la científica pidió que alguien se ofreciera voluntariamente a ayudarla a recoger el laboratorio. Eren se ofreció inmediatamente y algunos otros compañeros le imitaron, Hanji tuvo que agradecerle a los otros voluntarios y despacharles, la curiosidad la estaba matando y sabía que el castaño nunca se abriría con ella si había otros escuchando.

Una vez solos, Hanji buscaba la manera de tocar el tema del evidente cambio de ánimo con el muchacho, aunque no encontraba la forma correcta de encararlo, quizá fue por ello que comenzó la conversación intentando ser casual. Toda su buena intención se le fue de las manos: Eren y ella se habían enfrascado en una disertación sobre epidemias al grado en que se olvidaron que debían recoger el laboratorio. Quedaban 20 minutos antes de la siguiente clase cuando Hanji descubrió que sólo habían estado moviendo matraces de un lado a otro, así que no pudo contener la risa. Eren la imitó.

Un día de estos te voy a invitar un café para seguir discutiendo sobre lo asombroso que es la microbiología, muchacho. Siempre me quedo picada contigo y siempre tenemos muy poco tiempo para discutir.

Yo estaría encantado. Además, me leí su último artículo y tengo muchas preguntas que quiero hacerle.

Hanji se rio nuevamente. Definitivamente tendría que ir a buscar a los padres de Eren para agradecerles por haberlo traído al mundo. Palmeó el hombro del muchacho y le guiñó un ojo.

Mañana me voy a traer el borrador de un nuevo artículo en el que estoy trabajando para que me des tu opinión. Incluso, si se aprueba mi proyecto te invitaré a trabajar en él. No podré pagarte mucho, pero la experiencia va a ser extraordinaria.

Aceptaría aunque no hubiese sueldo de por medio.

No digas eso, muchacho, ¿qué pasaría si se me antoja comprarme un par de zapatos nuevos con los fondos que se me asignarán para cubrir tu sueldo? Puedes provocar que me vuelva codiciosa.

Entonces retiro lo dicho: aceptaré y me ganaré honradamente cada centavo mientras que aprendo.

Me agrada eso. Aunque lo que más me agrada es este nuevo Eren.

Eren sonrío y se sonrojó. Nunca se imaginó que su vida daría algunos giros inesperados en los últimos días. Ni siquiera sabía a quién agradecerle por tanta fortuna, esperando que eso alentase a las fuerzas del destino a seguir conspirando a su favor.

Me han pasado cosas buenas los últimos días— Le dijo a Hanji, mientras que la profesora le escuchaba atentamente.

¿Sí? ¿Qué clase de cosas? Comparte un poco de tu dicha, Eren, para ver si te robo el secreto de la felicidad o sólo dedicarme a envidiar tu juventud.

No sé cómo decirlo… —Comenzó —Es que estoy enamorado…

¡Oh, el amor, la fuerza más poderosa! Aplaudo eso, muchacho. ¿Y qué tal? ¿Ya hiciste a esa persona que te roba el aliento tu pareja o aún están en proceso?

No…ni una cosa ni la otra. Le va a sonar muy tonto, profesora, pero voy paso a paso y celebro cada pequeña victoria. Hasta hace una semana, la persona de la que le hablo ni siquiera sabía si existía —, comentó el joven, con las mejillas totalmente sonrojadas al recordar los mensajes de Levi. Jamás se esperó que él tomase la iniciativa ni que se tomase la molestia de darle réplicas —. Así que supongo voy por buen camino…hoy nos hemos estado mensajeando. No ha sido dicho nada comprometedor, pero…es una pequeña victoria en este juego.

Si lo pones así, me imagino que es alguien a quién acabas de conocer.

Al contrario, le conozco desde hace algún tiempo pero esa persona no me conocía a mí. En cierta forma para él yo soy una nueva persona en su vida, para mí él es una presencia constante. ¡Incluso me mude un piso arriba del suyo sólo para poder verle!

Hanji abrió los ojos al escuchar el artículo que determinaba el sexo de la persona que robaba los suspiros de Eren. No se imaginaba que el muchacho fuese homosexual, aunque tampoco era algo que a ella le importase mucho o le creara conflicto. Su amigo Levi era gay, así que ya estaba acostumbrada o eso creía.

Como bien lo dijiste, paso a paso se logran las victorias Eren. Me alegro mucho, sólo no te dejes controlar al cien por ciento por tus emociones. Como en todo juego, hay momentos buenos y otros que no lo son tanto. No quisiera volver a verte entristecido y apagado.

Procuraré que así sea. Es sólo que no puedo evitar sentir esto…él mueve todo mi mundo.

Debe ser una persona grandiosa.

Lo es, es una persona fascinante.

¿Cómo se llama? — Preguntó Hanji, mientras Eren sonreía de oreja a oreja al pensar en pronunciar el nombre de su persona amada. Hanji no podía sentirse más enternecida.

Levi…

Al escuchar aquél nombre, la científica estuvo a punto de caer desmayada, aunque contuvo sus impulsos para tratar de ser lógica. El Levi microscópico que ella conocía no era el único en el mundo, debía haber muchos otros regados por ahí. Alguna ocasión ella buscó en las redes sociales el perfil de algún Levi atractivo y alto para imprimir su fotografía y regalársela al enano por su cumpleaños, junto con la dirección electrónica de su homólogo, por si quería preguntarle que se sentía ser alto. Le compró a la foto un bonito marco. Levi quitó la fotografía del atractivo "Levi alto" y la sustituyó por una dónde Hanji estaba haciendo una cara extraña. Le había tomado la foto a escondidas y Hanji no se enteró hasta que la vio en su casa. Casi se había muerto de risa ése día por la absurda venganza de su amigo, Levi solía ser tan cómico sin proponérselo, aunque debía admitir que le enterneció que guardase el marco.

Volviendo a la realidad, le sonrío a Eren, quién le miraba algo extrañado. La científica le palmeó el hombro con intensidad, transmitiéndole energía.

Lo siento, es que me hiciste recordar una muy buena broma que le jugué a alguien. Me alegra muchísimo saber que vas avanzando con Levi, espero que en un futuro pueda verlos caminando de la mano por el Campus o que me lo presentes ya como tu novio— Dijo, guiñándole un ojo.

Eren se sonrojó más, mientras reía y negaba con la cabeza, sobándose discretamente el hombro en el que Hanji había demostrado su fuerza.

No creo que podamos andar por el campus de la mano…él…digamos que él tiene algunos aspectos que cuidar. Pero, cuando seamos novios, buscaré la manera de convencerlo para que le conozca. Es una persona increíble.

Me lo imagino y me alegra que lo sea. No te mereces menos que alguien especial—. En ese momento, Hanji observó el reloj de pared y casi gritó espantada. Se habían pasado 5 minutos de la hora —. Eren otra vez se nos fue el tiempo sin darnos oportunidad a seguir disfrutando de la plática. Creo que tienes que correr a clase, anda ¡ve!

¡Diablos! ¡Nos vemos después, profesora Hanji! Antes de finalizar clases regreso a ayudarle con el laboratorio.

¡Eres un ángel!

Eren salió corriendo del lugar, mientras Hanji sonreía divertida. Ella podía llegar un poco más tarde, le adelantaría a sus alumnos los 10 minutos de descanso aprovechándose de su "poder de profesor". Recogió sus cosas y tomó las llaves para cerrar el laboratorio, sonriendo pícaramente. Seguramente Erwin volvería a llamarle la atención por dejar hecho un desastre el sitio. Mientras caminaba al aula dónde daría su siguiente clase pensaba en la conversación con Eren y no podía evitar imaginarse al Levi que ella conocía enamorándose de un muchacho. Sería algo impresionante, incluso le daban ganas de presentarle a Eren sólo para ver si se daba la ocasión, quizá así podría fastidiarlo diciéndole que era un pedófilo de clóset.

No pudo evitar reírse ante la idea, aunque sabía que era poco probable que algo entre ellos se diera. Por un lado, Levi seguramente asustaría a Eren y el muchacho era demasiado luminoso para el viejo agrio. Si los comparaba con algo, Eren debía ser un elfo, Levi era el híbrido de un orco con un hobbit; demasiado incompatibles. Sólo rogaba porque el Levi de Eren fuese un muchacho digno del guapísimo castaño que suspiraba por él.

5.

Arqueó la espalda y dejó escapar un jadeo de placer. Erwin había vuelto a alcanzar ése punto en él dónde Levi juraba que podía rozar el cielo con las manos. Adoraba esos instantes, el momento preciso en que su cuerpo alcanzaba el clímax y él se sentía completo. El orgasmo era para Levi la única forma posible que tenía de volar, como si todo su cuerpo fuese en una veloz carrera y él se deslizara sin ataduras por el firmamento, dejando atrás las nubes para perderse en la luz. Eran sólo unos segundos, pero para Levi esos segundos bastaban para sentir que tenía alas…alas de libertad.

Descendió bruscamente, como siempre ocurría cuando su cuerpo hacía evidente que Erwin había vuelto a vaciarse dentro de él y que el exceso de humedad y lo viscoso de la misma le causaban cierta incomodidad. Su único consuelo es que él se había vaciado sobre el abdomen del otro hombre. Ojo por ojo, suciedad por suciedad.

Conforme recobraba los sentidos, escuchaba la respiración agitada de Erwin, quién jadeaba cerca de su oído. La desventaja de que un profesor estuviese saliendo con el director de una facultad radicaba en que contaban con muy poco tiempo para verse durante el día. Levi tenía dos horas para comer gracias al acomodo de sus horarios ése día; Erwin apenas había logrado escaparse una hora, su agenda estaba llena de citas y de pendientes.

¿Qué habían hecho? Ahorrarse la comida para correr al estacionamiento y esconderse en algún rincón obscuro, solitario y apartado. Erwin parecía ansioso por poseerlo, Levi nunca podía negarse. Entonces volvió sus ojos a su amante, acariciando su nuca. Erwin aún lo sujetaba fuertemente, como si temiese soltarle. Lo sentía temblar a causa de los espasmos del placer y Levi volvía a sentir que algo le estaba haciendo falta. La sed había menguado, pero ahí seguía. Intentó distraerse para no seguir con aquél pensamiento.

Levi odiaba aceptarlo, pero cuando Hanji hacia chistes estúpidos sobre que a él le gustaba que le dieran "duro contra el muro", la maldita cuatro ojos no se equivocaba en afirmarlo. Con la espada pegada a la pared, el miembro de su amante aún adentro y las piernas cruzadas alrededor de las caderas de Erwin, Levi no podría negar que entendía la manía de la loca por mencionarle esa postura, era excitante el hecho de saber que su pantalón estaba tirado en el suelo y que la imagen era tan erótica como indecente. Sólo esperaba que Hanji jamás lograse enterarse de eso, aunque no tenía por qué saberlo.

Erwin abandonó lentamente su cuerpo, invitándole a desenredar sus piernas para que las apoyase nuevamente en el suelo. Levi se dejó resbalar por la fría pared hasta quedar sentado en el suelo. Erwin se ponía especialmente brutal tras varios días sin sexo. A veces por eso le gustaba cancelar algunas citas, la desesperación en Erwin lo invitaba a romper la rutina. Al menos eso pensaba el de cabello azabache mientras veía a Erwin acomodarse la ropa. Era un hombre demasiado excitante para la salud del chaparrito.

¡Diablos! —Escuchó a su amante quejarse mientras miraba el reloj. Levi alcanzó su ropa interior y la deslizó por sus piernas, sin subirla por completo. Tenía urgentemente que ir a limpiarse, pero no quería perderse el espectáculo de Erwin sacando su pañuelo para limpiar el semen de su camisa. Se lo tenía bien merecido —. ¿Se nota mucho la mancha?

Si yo fuera tú, no me quitaría el saco durante lo que resta del día— Mencionó Levi, divertido. Erwin se sonrojó, buscó en el piso su saco y se lo colocó encima, cerrando los botones. Levi no pudo evitar una sonrisa maliciosa mientras metía las piernas al pantalón.

Voy tarde a mi reunión Levi, discúlpame por dejarte aquí

Conozco la salida, Erwin. No es la primera vez que me traes y me dejas tirado como a tu prostituta.

Sabes que no es así…te marco más tarde —. Al decir aquello, el rubio terminó de acomodarse la ropa y se fue, sin decir más. Levi suspiró, jaló su propio saco para tomar sus pañuelos desechables y procurar limpiarse lo mejor posible antes de subir finalmente la ropa interior y el pantalón. Había un baño en un edificio cercano, dónde cómodamente podría terminar de limpiarse los restos de semen para que no fueran a mancharle la ropa. No pudo evitar reírse al recordar la mancha en la camisa de Erwin.

Suspiró pesadamente al sentir que le dolía cierta parte de su cuerpo mientras caminaba. Maldijo a Erwin entre dientes. No es que fuese un dolor insoportable, pero era incómodo y el recuerdo latente de que la invitación a comer se había convertido en una sesión de sexo que había terminado como muchas otras: con Levi satisfecho en el plano carnal, insatisfecho en todo lo demás. El profesor se pasó la mano por el cabello mientras suspiraba. Sacó su celular de la bolsa de su saco y se sorprendió al encontrar un nuevo mensaje de Eren, sonrío mientras negaba con la cabeza. ¿Quién diablos se creía el maldito mocoso?

"Hoy hay junta de vecinos, se me olvidó decirte ayer. Que pases buena tarde, Levi".

Un mensaje sin nada especial, un mensaje adornado con un emoticones que le transmitían el inocente pudor de un muchacho que después sonríe con una mueca encantadora. El profesor no entendía el afán de Eren por ser tan amable, ni por usar tanta maldita carita en los mensajes. Quería contestarle con algún sarcasmo, pero no lo hizo. Sencillamente presionó la carita sonriente que abría las opciones de símbolos disponibles, eligió nuevamente las "caritas" y contuvo la risa mientras presionaba aquel círculo amarillo con dos puntos por ojos y una línea recta por boca. Aquello era lo más similar a la expresión de su cara. Se la envío a Eren y volvió a guardar el celular, aunque mantuvo la mano metida en su bolsillo. De forma inconsciente estaba esperando la respuesta del otro muchacho.

Su respuesta no tardó en llegar: un emoticón que mostraba los dientes y cuyos ojos curvados hacía arriba simulaban unos ojos cerrados, o algo así. Sonrío y tecleó rápido su respuesta.

"Vete a clases, mocoso"

Levi nunca se imaginó que algo tan sencillo como un par de mensajes le levantarían el ánimo, ni se imaginaba que sus respuestas serían motivo de alegría para quién sus palabras estaban destinadas.

Eren le envío un emoticón de un ángel como respuesta, Levi le agregó el de un diablillo.

Comentarios del autor: Sin afán de romper reglas, quiero agradecer a Crhis por su review que fue en la modalidad de "guest". Yo también amo el Ereri/Riren y el Eruri, lo cuál me causa conflicto al escribir. Quisiera dejar a Levi con Erwin, pero luego veo a Eren y se me olvida. X3 Ya veremos qué pasa al final. ¡Gracias por escribir y ojalá me des el gusto de volverte a leer!