Quinto capítulo. Una actualización rápida antes de que el trabajo me consuma. Daré algunos saltillos temporales que son necesarios para la historia, pues de escribir día a día sería paja. Igual no es que vaya a saltar de un mes a otro, pero sí necesito acelerar algunos acontecimientos.

Espero que el capítulo sea de su agrado.

Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.

Impulso.

1.

Lo observaba lavar los platos desde la barra de la cocina. La espalda de Marco era ancha, masculina; observaba su cintura y caderas estrechas, las piernas firmes. No sabía qué pensar al analizar la anatomía de su mejor amigo, aunque no podía dejar de mirarle. Eren, por su parte, observaba a su primo y reprimía una risita. Que Marco llevase dos días en la casa comenzaba a hacer notorio el interés de Jean hacia él.

Vas a babear— Dijo Eren, mientras caminaba hacia el garrafón para servirse un vaso de agua. Jean apenas fue capaz de despegar sus ojos de Marco para dedicarle una mirada de odio.

¡Cállate idiota!

Hey, chicos, no discutan— Dijo Marco, volviendo el rostro hacia los dos primos. Se imaginaba que el comentario de Eren iba en relación a la comida, Marco estaba preparando un pastel y el aroma del mismo inundaba la cocina. A Jean le gustaba el pastel.

Discúlpanos Marco, pero es que deberías ver las caras tan chistosas que está haciendo Jean.

Marco sonrío por el comentario de Eren, pero volvió su atención a los trastes. Si veía a Jean, seguramente acabaría suspirando o sonrojándose. Bastaba con imaginar su cara, con los ojos cerrados mientras se deleitaba por el aroma del pastel que se estaba horneando.

Por su puesto que los dos primos siguieron discutiendo, como se esperaba que hicieran. Marco sabía que difícilmente pasaría un viernes tranquilo en casa de esos dos, pero agradecía que sus padres fuesen a volver hasta el domingo.

2.

Levi observaba por la ventanilla como el paisaje desfilaba frente a sus ojos. Se había temido toda la semana que llegase aquél viernes pues sabía que Erwin no lo dejaría plantado. Habían quedado, por petición suya, tener una cita y Levi tenía un amante que cumplía con su palabra.

Cuando llegaron al lago Rose eran las 8:00 p.m. Bajaron del coche, Erwin cargó las maletas y dejó a Levi el honor de abrir la puerta. Cuando oprimió el interruptor, el de cabello azabache quedó impactado por la sencillez y la belleza del sitio.

¿Te gusta? — Preguntó Erwin, al notar la cara de estupefacto que tenía su amante. Levi apenas pudo asentir con la cabeza.

Los recibía una amplia sala, con una hermosa chimenea ocupando el sitio que convencionalmente otros le daban a la televisión. Al fondo podía verse un comedor de cuatro sillas frente a la cocina. Levi casi corrió hacia aquél sitio para abrir las cortinas y revelar el ventanal que daba vista al lago, justo frente al comedor. Se sonrío al imaginar despertando en ésa cabaña, con el aroma a café recién hecho, disfrutando de la vista que se abría ante él mientras compartía una humeante taza de café con Erwin en ése comedor. Volvió los ojos a su amante, quién se encaminaba a subir las maletas a la habitación.

Lo siguió, acariciando la suave madera del pasamanos y aspirando el aroma. Quizá no había sido mala idea aceptar que Erwin lo invitase a ésa cabaña. Una vez arriba, lo primero con lo que se encontró fue con la puerta de un baño, a un lado un espacio abierto con sillones dónde había una televisión y un amplio ventanal que permitía ver el lago, al igual que el comedor. A un lado de dicho espacio estaba lo que suponía una habitación y si giraba la cabeza al otro lado, dos puertas contiguas invitaban a pensar que había más cuartos. Erwin lo invitó a abrir el que estaba justo a un lado del salón de televisión, Levi no le hizo esperar.

Los dos hombres entraron, mientras el más pequeño revisaba el sitio, el rubio acomodaba las maletas sobre la amplia cama matrimonial. Olía a limpio, a madera, a nuevo. Levi volvió el rostro hacia Erwin y le sonrío.

¿Contento? —Preguntó el rubio, a lo que su amante asintió con la cabeza —. Me da gusto. A unos kilómetros hay un pueblito, quizá podremos ir a cenar ahí si tienes hambre…sino, podemos hacer algo más interesante.

A Levi se le borró la sonrisa de la cara al ver la mirada que Erwin le estaba dedicando. Era lógico pensar que tendrían relaciones ahí...era malditamente lógico. Desvió la mirada y se encogió de hombros. Por primera vez, no quería ceder, no tan rápido.

Muero de hambre…— Le dijo, esperando que Erwin no quisiera tener una ronda de sexo antes de ir a cenar formalmente.

3.

Eren bajó al piso de Levi con un pedazo de pastel en el mejor plato que encontró. Llamó a la puerta, pero nadie respondió. Al muchacho le pareció extraño, generalmente Levi pasaba los fines de semana en su casa. Sacó el celular del bolsillo de su chamarra y checó la hora: eran las 9:35 p.m. Podría ser que el mayor hubiese salido…en el peor de los casos podría estar con Erwin.

Suspiró pesadamente y volvió a su piso. Pensó en escribirle un mensaje, antes de que fuese más tarde. Cuando entró a su apartamento, casi corrió a dejar el pastel en la mesa del comedor y se sentó a escribir un mensaje para el mayor. Al enviarlo, esperó. Un minuto, dos, diez, quince, veinte… los minutos se le clavaban como cuchillos. Por entretenerse en algo, se levantó a guardar el pastel. Marco y Jean veían televisión en la sala, sentados al lado el uno del otro y compartiendo un bowl de palomitas. Pensó en unirse a ellos, le urgía distraerse.

Aunque se odió por arruinar el momento de Marco, se sentó al lado del pecoso e intentó olvidarse del teléfono. No quería sentirse ansioso, Levi tenía derecho a llegar tarde a su propia casa, tenía derecho a vivir su vida; tampoco quería sentirse celoso…sabía que Levi tenía un amante.

Cruzó los brazos sobre su pecho, sintiendo que todo su mundo ideal y feliz se derrumbaba lentamente. Para Levi él no era más que "el mocoso de arriba que quiere ser mi amigo". Para él, Levi era su mundo.

La película terminó, Eren casi sintió que su primo lo quería correr a patadas con la mirada. Había pasado su brazo sobre los hombros de Marco y el pecoso estaba más sonrojado que nada, pero Eren apenas se percataba de ello.

Cuando su celular dio un timbrazo, Eren sintió que le volvía el alma al cuerpo. Había colocado un timbre especial para diferenciar los mensajes de Levi…amaba el tintineo que caracterizaba el momento en que el profesor le daba un pretexto para llevar su alma al cielo.

Se apresuró a sacar su celular y leer el contenido. Él comenzó la conversación saludando a Levi y explicándole que Marco había hecho pastel para la cena, así como su deseo de invitarle una porción, incluso le pidió permiso para bajar a llevársela. Levi contestó con una carita sonriente, después añadió:

"No estoy en casa, Eren, regreso el domingo. La señal no es buena aquí".

Eren se sintió que se le rompía el corazón. ¿Dónde estaría Levi? ¿Con quién? ¿Qué estaría haciendo? No lo sabía…y no se atrevía a cuestionarle. Aún así le respondió con una carita sonriente.

"Quizá el domingo pueda llevarte un poco de pastel, Levi"

Quince minutos después, el profesor le contestó que le agradaba la idea. Eren sintió que su alma volvía al cuerpo. Independientemente de todo, vería a Levi el domingo.

4.

Pasaban de las doce de la noche cuando Eren al fin los dejó en paz, o eso pensó Jean al ver a su primo levantarse y marcharse a su habitación, no sin antes despedirse propiamente y volver a revisar su teléfono. Aparentemente le había escrito a alguien que aún no se dignaba en responder y el castaño se veía un tanto inquieto. Jean decidió pasar por alto aquello.

Una vez a solas, con Marco, volvió de reojo la mirada al pecoso, quien veía la película aparentemente muy atento. Sonrío y sin pensar, atrajo a Marco más hacia sí para invitarlo a recostar la cabeza en su hombro.

Marco parecía sorprendido al sentir el tirón de Jean, se sonrojó al sentir que subía la mano a su cabeza para invitarlo a apoyarse en él. El corazón de Marco latía desenfrenado y el de Jean iba a su compás. El pecoso no entendía por qué Jean había hecho aquello; Jean no se podía explicar la necesidad de tener a Marco más cerca. A partir de ahí, ninguno puso atención a la película.

Cuando el pecoso no pudo más, levantó su cabeza e intentó alejarse un poco de Jean. Era demasiado peligroso estar tan cerca, si la cosa seguía así se dejaría llevar y besaría a su amigo, ¡eso rompería por completo con todo!

Por su parte, Jean no pasó desapercibida la actitud de Marco, volvió la mirada a su amigo y lo vio tan nervioso que se sintió culpable. ¿Hacia dónde lo estaban llevando sus acciones? Algo entre los dos cambió en el momento en que él lo invitó a recostarse sobre su hombro, pero ¿qué? Marco hizo ademán de ponerse de pie, Jean lo jaló.

Jean…— Inició Marco, volviendo los ojos a su amigo. Se sentía demasiado apenado.

Espera — suplicó Jean

Los dos se quedaron callados, manteniendo la mirada fija en el otro. La luz de la televisión bañaba sus caras con diferentes matices y el pecoso sentía que el corazón estaba a punto de escapársele del pecho. Jean, por su parte, se mordió los labios mientras bajaba la mirada de los ojos de su amigo a sus labios, a su cuello, a su pecho. Marco soltó un jadeo al notar que los ojos de Jean lo repasaban por completo y se sonrojó. Cuando finalmente los ojos de Jean volvieron a los suyos, descubrió que no era el único sonrojado. Era su oportunidad, si la dejaba pasar no habría otra igual. Dio un paso para acercarse a Jean y su amigo lo imitó, un paso más y acortaron la distancia. Marco sentía la respiración de Jean sobre su rostro y hasta entonces se atrevió a bajar la mirada a los labios de su amigo. Quería besarlos, quería apropiarse de esa boca como solía hacerlo en sus fantasías.

Marco…— Lo llamó Jean, en un susurro, llevando su mano a la nuca del pecoso. Finalmente la distancia se redujo y los labios Jean se posaron sobre los suyos.

Marco sintió que todo a su alrededor daba vueltas. Correspondió con ternura el tímido beso de Jean y poco a poco el contacto demandó más de los dos. La lengua de Jean pronto entró en su cavidad, Marco la reconoció con la propia, la atrapó entre sus dientes, degustó su sabor e hizo lo propio para adentrarse en la boca de Jean. El oxígeno comenzó a menguar, pareciera que los dos habían olvidado respirar en el proceso. Tuvieron que alejarse lentamente, Marco cerró los ojos. Tenía miedo de abrirlos y encontrar a Jean disculpándose por haberlo besado.

Marco…— lo llamó Jean, tomando el rostro de su amigo entre sus manos, depositando un casto beso sobre los hinchados labios que antes devoró —No sé qué me pasa, Marco.

Yo sí sé que me pasa a mí— contestó el pecoso, sonrojado, abriendo los ojos para encontrarse con los de Jean. Pasó sus brazos alrededor del cuello del muchacho, sonriendo enamorado—. Estoy feliz.

Al escuchar aquello, Jean le sonrío a su amigo y pasó sus brazos por la cintura del chico. Los dos volvieron a acercarse para dar inicio a una nueva ronda de besos. Si aquello era estar feliz, Jean no quería dejar de estarlo. No quería soltar jamás a Marco.

5.

Mientras miraba la oscura mancha que debía ser el techo, Levi suspiraba pesadamente. Maldecía la hora, maldecía el lugar, su celular no tenía señal y él deseaba desesperadamente mandarle un mensaje a Hanji (no le importaba despertarla) para decirle que cuando su madre la parió condenó al mundo a ser miserable.

Bufó molesto al pensar aquello. Si nunca le hubiese dicho a Hanji que sentía su relación con Erwin estancada, ella nunca hubiese propuesto que le pidiera una cita y él jamás lo habría hecho, así podría evitarse esa sensación tan incómoda. Si volvía la mirada a su costado, Erwin dormía plácidamente a su lado, apenas cubriendo su desnudez con las sábanas que habían atestiguado el encuentro de sus pieles y el distanciamiento de sus almas.

Había sido un viaje largo, un viaje que mantuvo a Levi estresado prácticamente toda la semana. Se temía lo que pudiese descubrir en aquella cita y se temía renunciar a ese descubrimiento. Las cosas no estaban saliendo del todo bien y Levi se temía que acabasen peor.

De entrada, durante el trayecto al sitio, Erwin y él no habían hecho nada más interesante que hablar sobre el trabajo, como dos colegas lo harían; llegando al sitio, Erwin lo había dejado ilusionarse al entrar en la cabaña e imaginar una apacible mañana a su lado, ilusión que se hizo mayor cuando mencionó la existencia del pueblo… hasta ahí todo parecía soportable, pero Erwin la había cagado al insinuarle que si no tenía hambre podrían hacer algo más "interesante". Tensó la mandíbula al recordar que sí fueron a buscar qué cenar, incluso a comprar algunas cosas que iban a necesitar; desgraciadamente la mirada de león del maldito Erwin Smith nunca lo abandonó, cuando le pidió que fueran a la farmacia a comprar condones, Levi supo que estaba condenado. Una vez que llegaron nuevamente a la cabaña, su amante lo arrastró a la habitación y se lo hizo hasta que no pudo más y cayó dormido.

Él no podía conciliar el sueño, quizá ni siquiera podría. Su estancada relación se seguía hundiendo, pero no era culpa del sexo (el sexo era fantástico) era culpa de un amante que no sabía hacer otra cosa con él salvo follarlo. Se arrepentía incluso de haber seguido los consejos de Hanji, aunque debía reconocer una cosa: Erwin nunca se descontrolaba como lo había hecho esa noche, se lo hizo sin preocupaciones, sin importarle mucho si quedaba agotado o no, después de todo no tendría que levantarse temprano al día siguiente.

Cerró los ojos e intentó callar sus pensamientos para dormir. Estuvo así algunas horas, después tomó su celular una vez más, con la esperanza de que hubiese regresado la señal. Eran las 6:00 a.m. del sábado y Erwin no tardaba en despertar. Él no había logrado conciliar el sueño y la señal no había conseguido regresar. ¿Cómo le seguiría el ritmo a Erwin durante el día? No lo sabía… ¿cómo conseguiría mandar a Hanji a buscar a sus antepasados en el inframundo? Ya lo vería.

El despertador sonó, indicador infalible de que Erwin regresaría al mundo de los vivos. El rubio se quejó a su lado. Levi, por su parte, se apresuró en ponerse de pie y bajar a la cocina. Había llevado café, así que buscó un recipiente para poner a calentar un poco del agua que habían comprado. Sentía el cuerpo pesado, la cabeza semejaba un bloque de concreto que amenaza con romper su centro de equilibrio. Agradeció que dejasen jabón y fibras nuevas en esas cabañas, lavó el recipiente que encontró y entonces al fin puso el agua para preparar el café. Se acercó a abrir las cortinas y se sentó en la mesa del comedor, justo como en sus fantasías, salvo que sin el café y sin Erwin. Se sentía terriblemente solo, aunque sabía que su amante debía seguir soñando arriba, en la habitación.

Sonrío al ver que los tenues rayos del sol iluminaban el agua, dándole unos reflejos verdes al resaltar el color de las montañas que le rodeaban. Sacó su celular, se acercó al ventanal y tomó una foto. Era una vista demasiado hermosa, algo digno de compartir con una persona importante. Bajo la mirada, suspirando pesadamente. Recordó la sonrisa sincera de Eren y el estremecimiento que le llevó a cerrarle la puerta en la cara al pobre muchacho. Soltó una risita discreta, a veces actuaba como un cretino. Volvió a revisar la señal: su teléfono seguía muerto.

Pensó en pedirle a Erwin que lo llevase a conocer el pueblito de día, a pasearse por sus calles. Necesitaba desesperadamente salir de la cabaña y ver a la gente, buscar señal para maldecir a Hanji y quizá podría enviarle a Eren la fotografía sólo para equilibrar sus acciones buenas y malas. ¿Por qué quería compartir algo así con él? Quizá porque el chico le prometió llevarle un trozo de pastel. Él se empeñaba en ser amable…él podía intentar ser un poco menos huraño con él. Aunque, la verdad, es que necesitaba esa sensación cálida y reconfortante que le provocaba el chico con sus atenciones. Le gustaba la sinceridad y la jovialidad con las que se dirigía hacia él.

Cuando Erwin bajo, Levi giró el rostro para verlo esperando encontrar un rostro somnoliento y el cabello desordenado, algo que le hiciera pensar que el Sr. Perfección no había dejado de ser humano. La sonrisa que se dibujó en sus labios al tomar la foto se borró al ver a su amante con el rostro lavado y el cabello peinado. ¿Qué acaso no era un tipo normal? ¿Qué nunca se daba el lujo de verse menos "perfecto"?

Por esto tu matrimonio fracasó— Espetó, sin pensarlo, Erwin arqueó una ceja confundido.

¿De qué hablas?

De nada. Estoy cansado, no dormí anoche.

¿Vas a subir a dormir?

Al menos dame tres malditas horas, Erwin.

Está bien…

Deje agua hirviendo para preparar café.

Cuando Levi subió a la habitación, Erwin suspiró pesadamente. Levi llevaba algunos días raro, muy raro. No entendía qué estaba pasando o qué lo tenía tan alterado y el otro no decía nada. Él quería distraerlo, pero Levi no se lo permitía. Pensando en ello se dirigió a la cocina para apagar la estufa. Se preparó un café y se sentó a admirar el paisaje. Tenía planeado llevar a Levi a conocer el pueblo de día, quizá a pasar un rato en el lago e ir a pescar…llevarlo a comer y después andar en caballo por las montañas. Suponía que podría demorar un poco más los planes y ajustar la agenda, eso si a Levi se le pasaba el mal humor.

6.

Era sábado en la mañana y Eren despertó temprano, como si fuera un día normal de escuela. Lo primero que hizo, tras bostezar y estirar los brazos, fue checar su celular. Había un mensaje de Mikasa deseándole los buenos días, pero nada más. Le contestó a su amiga y guardó el celular en los bolsillos de su pijama. Se encaminó a la cocina, sintiendo que la saliva se le convertía en agua por los olores que llegaban a su habitación: alguien preparaba un suculento desayuno.

Se sorprendió de ver a Marco despierto, preparando huevos con tocino mientras tarareaba una de las canciones que su celular reproducía. Marco se veía radiante y Eren se preguntaba la razón, aunque algo le decía que tenía relación directa con su primo.

Buenos días, Marco—Saludó para llamar la atención del joven, quién volvió sus ojos oscuros hacia él. La sonrisa del pecoso le contagió.

Buenos días, Eren. En un momento más estará el desayuno.

Sí, gracias Marco. No deberías molestarte tanto, Jean y yo acostumbramos desayunar cereal…

Bueno, es mi forma de agradecerles que me permitan quedarme aquí en lo que llegan mis padres.

No tienes nada que agradecer, el simple hecho que soportes a Jean es mucho.

Eren recibió un coscorrón en la cabeza y volvió los ojos para encontrarse con la clara mirada de un Jean enfadado. Eren le sonrío, pero el rubio ceniza lo ignoró olímpicamente y se acercó a Marco, colocando su mano en la espalda baja del chico mientras se asomaba a ver que preparaba. Eren no pasó por alto el detalle y sonrío con travesura.

¿Me perdí de algo anoche? — Preguntó con malicia, Jean volvió a dirigirle una mirada de odio.

¿De qué mierda hablas, idiota? — Le espetó su primo, mientras Eren se encogía de hombros. Sí, vaya que sí se había perdido de algo. Jean parecía tenso.

Si lo dices por la película, fue excepcional— Mencionó Marco, volviendo los ojos a Eren y guiñándole el ojo para confirmar sus sospechas. Eren captó el mensaje, aunque no entendía el afán de Jean por negar lo obvio. Eren sabía que a su primo le gustaba Marco, aunque nunca lo había admitido…bastaba con analizar todo lo que Jean hacía y dejaba de hacer por su "amigo":

Supongo. Voy a darme un baño rápido y regreso para desayunar. No te vayas a comer mi porción, Jean.

No te prometo nada.

Cuando Eren salió de la cocina, Marco soltó una risita y Jean le besó en la mejilla. Sí, algo había cambiado entre ellos la noche anterior y Jean no sabía cómo llamarle a eso. Es decir, se habían besado estando sobrios e incluso Marco había dormido en su cama, abrazado a él. No hicieron más, los tenía bastante atontados el hecho de verse reflejados en los ojos del otro y reconocer el sabor de sus bocas. Jean ni siquiera entendía qué era lo que estaba sintiendo por Marco, pero su amigo parecía bien con eso y él no sabía si era adecuado tocar el tema o no. Al final le ganó la conciencia. En algún momento tendrían que encarar la verdad: no había sido una noche normal.

Oye Marco…respecto a ayer…— Inició

Marco sintió que la sangre se le iba a los pies, conocía lo suficientemente a Jean como para saber que al fin la conciencia había regresado a reclamarle prudencia. Volvió los ojos a su amigo y le sonrío. No quería confesarle que estaba enamorado de él, era muy pronto y Jean aún parecía indeciso respecto a lo que sentía. Sabía que lo de la noche había sido consecuencia de la tensión entre los dos, de una tensión natural que se manifestaba siempre que estaban a solas o cuando Jean bebía de más.

No pasa nada…somos amigos ¿no? Sólo fueron unos cuántos besos.

Y…¿eso no significa nada para ti?

Significa mucho, Jean —. Agregó Marco, bajando la flama para poder concentrarse en su amigo, llevando la mano a la mejilla del muchacho —.… es algo que sucedió de forma natural

¿Y qué significa, entonces?

No sé qué signifique para ti. Quizá vamos a tener que descubrirlo…

Jean asintió y suspiró pesadamente, mirando de reojo como Marco volvía su atención a la cazuela con la comida. Quizá Marco quería que él se animase a dar el paso, a confesarse con él o algo. No sabía si quería a Marco como novio o aquello sólo había sido producto de lo mucho que quería al muchacho…o quizá sólo se estaba haciendo el idiota. Lo último que deseaba era alejar a Marco. Lo abrazó por la espalda y escondió su cara en el cuello del muchacho. Marco siempre olía tan bien…

Anoche me dijiste que estabas feliz…

Y lo sigo estando. Siempre estoy feliz cuando estamos juntos…

Jean levantó el rostro para sonreír, mientras miraba como Marco servía el desayuno en los platos. Sentía algo cálido en su pecho, sentía ganas de no soltar a su amigo nunca…¿era amor?, ¿amistad?, ¿agradecimiento?, ¿qué estaba sintiendo?

Tengo miedo de perderte Marco…es que cuando estoy contigo yo no sé qué siento. No sé si te quiero sólo como un amigo o como algo más…

Vamos a descubrirlo, Jean. Yo sé cómo te quiero a ti, pero hace falta que tú definas también qué sientes antes de dar otro paso o retroceder lo que se avanzó anoche.

¿Y de qué manera me quieres, Marco?

Te lo diré cuando tú lo sepas también— Agregó el chico, sacándole la lengua a su amigo para distraerlo—. De momento vamos a desayunar. Ve a apurar a Eren o esto se va a enfriar.

7.

Hanji observó el desastre de apartamento que tenía y no pudo evitar una risita. Seguramente se iba a ver muy mal si invitaba a Eren a que la ayudase a limpiar, aunque si invitaba a Levi no le daría nada de pena, de hecho le daría risa darse cuenta que bastaría con que el chaparrito cruzara el umbral de la puerta para que se activasen sus sensores de ama de casa. Hanji se moriría de la risa al ver la expresión de su cara.

Acostada en el sillón comiendo palomitas y viendo una película romántica que le ayudase a entender las complejas relaciones humanas, de algún lado debía sacar la inspiración para dar sus consejos, la doctora pensaba que quizá debería abrir algún consultorio de parejas o algo.

Algo aquí apesta— escuchó una voz quejarse y ella volvió la mirada a la puerta, donde un rubio de sensual bigote acababa de entrar y olfateaba el ambiente.

No me he bañado

No eres tú…algo se pudre

Oh, quizá es mi cultivo de bacterias.

Mike hizo cara de asco mientras negaba con la cabeza. Cerró la puerta a sus espaldas, dirigiéndose hacia la cocina con las bolsas de víveres que llevaba. Hanji no despegó los ojos de la pantalla.

Tu cocina es un asco.

Y eso que no has visto mi cuarto.

Hanji, no lo dije para que presumas. Ven a ayudarme a hacerle espacio a la comida que te acabo de traer.

¡Mikey! ¡Eres tan lindo, como un perrito pero más educado!

Tonta

Hanji se levantó de su cómodo asiento para ir a ayudar a Mike a acomodar los víveres. La madre de Hanji y la madre de Mike eran amigas de la infancia, así que Mike y Hanji habían crecido juntos y así es como la doctora explicaba la presencia del hombre en su casa: seguramente estaba cumpliendo con su deber de "hermano mayor" para con ella.

Deberías conseguirte un marido, Hanji.

¿Te casas conmigo, Mike? Necesito alguien que me haga la comida.

Ya hago suficiente con asegurarme de comprarte comida saludable.

Lo sé, era una bromita. Tú sabes bien que siempre me he considerado una persona asexual y hasta ahora nadie ha logrado cautivar mi corazón sin género. Pero si un día encuentro a alguien, haré una bonita boda como en las películas.

¿Qué hay del hombre pequeño que siempre te ayudaba a tener el departamento limpio?

¿Hombre pequeño? Oh, Levi, bueno él es gay. Está enamorado de un enorme rubio,quién por cierto es mi jefe, pero no lo ha querido aceptar porque sabe bastante bien que para su amante él sólo es un pedazo de carne.

Eso es triste. Y Tú eres una descarada por andar metiendo las narices en sus asuntos

No lo puedo evitar, el amor ajeno me da esperanzas de que la humanidad puede ser salvada. Además, me gustan las historias. Mira, te comparto, su relación inició porque a Levi se le antojó el rubio, lo sedujo aunque estaba casado y se convirtió en su amante. Ahora quiere dar el paso a ser el novio, pero el otro no ha dado su brazo a torcer, aunque en teoría están saliendo. Lo romántico es que ninguno se ha dado cuenta de ello. Uno tiene mucho miedo a dejarse llevar por lo que siente pues no ve respuesta de su amante, el otro tiene mucho miedo de volver a equivocarse como lo hizo con su mujer. ¿A poco no te dan ganas de pegar grititos de emoción?

Deberías dejar de ver películas románticas, te están pudriendo el cerebro

Hanji soltó la risotada y se abalanzó a abrazar a Mike por el cuello, sonriéndole encantadora. Mike le despeinó la cabeza con cariño.

¿Y tú qué dices, Mike? ¿Ya encontraste un amor del que me quieras consultar?

Hanji, soy chef, apenas tengo tiempo de respirar. Además, no te consultaría a ti en caso de enamorarme de alguien. Quizá a lo mucho te contaría que me enamoré de una nueva marca de pastas que me permite preparar recetas exquisitas, pero dudo que sea tan interesante como la historia del rubio y el enano.

¡Y eso que no te he contado las historias de mis estudiantes! Uno de ellos se enamoró de su vecina y no sabe cómo acercarse, otra está enamorada de su profesor de piano y otro muchachito ama desesperadamente a un tipo que apenas sabe que existe….

Creo que lo único femenino que te conozco es éste interés mal sano por andar metiéndote en la vida romántica de otros.

Es que me resulta interesante, Mike. Son cosas que no se pueden controlar. El amor es como una epidemia y tú sabes que mi especialidad son los microorganismos. Me gusta ponerles nombres a mis cultivos de bacterias y me hace feliz ver a mis enamorados aprender a controlar los síntomas de su extraña y contagiosa enfermedad.

Tienes una retorcida visión del mundo, Hanji.

Y tú tienes un bigote de chef. ¿Me preparas algo rico para desayunar?

Mike sonrío y asintió, volviendo la mirada al caos que Hanji tenía por cocina. Le dirigió una mirada de reproche y la doctora entendió la indirecta: si quería que él le hiciera el desayuno (y la comida, de paso) tendría que recoger la cocina. Sonrío y se dispuso a limpiar. La comida de Mike lo valía.

Comentarios del autor:

Un capítulo más que termina. xD Vamos por el sexto, pero no sin antes agradecer las reviews en modalidad de Guest que recibí.

Hitsuji: ;) Procuraré darte alegría para tu corazón. A mí no me cae mal Erwin, se me hace un tipo sexy, un poco frío a lo mucho. Pero definitivamente prefiero a Levi con Eren. Me alegra mucho saber que te gustase el final del capítulo por los detalles entre los dos tortolitos, x3 esperemos que en los siguientes capítulos veamos mucho más de ellos. Espero que te siga gustando la historia y me des el gusto de volver a saber de ti.

Tiny: :D ¡Gracias a ti por leer! Me siento muy honrada de que el fic esté siendo del agrado de varias personas. Espero volver a leerte y que te siga agradando la historia.

Crhis: A mí me da gusto volverte a leer. La relación de Erwin y Levi es muy compleja (y sexual). xD Todos amamos a Levi por su belleza y genialidad, Erwin sencillamente no pudo escapar de ese enorme seductor (?). Ahora veamos si Levi logra resistirse a los encantos de un lindo cachorro como Eren :D. ¡Me dio muchísimo gusto leerte!

Agradezco mucho a todos los que pasan a leer y a quiénes se toman un momento para comentar, de verdad que sí es motivador saber que a otras personas les gusta lo que tú disfrutaste tanto escribiendo. :)