Sexto capítulo. ¡Capítulo corregido! Gracias a las lindas personas que me comentaron que había fallas, me di a la tarea de revisarlo para arreglar los pequeños detalles. :P Disculpad las molestias.
Espero que el capítulo sea de su agrado.
Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.
Grandes derrotas
1.
Erwin no entendía a su amante, de verdad que no lo hacía. Cuando finalmente Levi se dignó a levantarse aquél sábado, su humor estaba peor que cuando lo encontró en el comedor a primeras horas. Suspiró pesadamente mientras recordaba a su mujer. Al menos con ella siempre sabía por qué eran las peleas (o casi siempre lo sabía).
Aún así, se arriesgó a invitarlo a conocer el sitio y seguir la agenda planeada. Levi bufó, asintió y no dijeron nada más.
Sin embargo, llegando al pueblito cercano a las cabañas, Levi sonrío mientras veía su teléfono. No era una sonrisa linda, era un gesto macabro que a Erwin le heló las entrañas. Lo vio mandar varios mensajes a un destinatario por él desconocido y suspiró pesadamente.
—Me recuerdas a los alumnos de los que tanto te quejas, Levi— reclamó el rubio, mientras el de cabello azabache volvía sus ojos a él, levantando una ceja en clara muestra de indignación e irritación a causa de la comparación y la interrupción: estaba recordándole a Hanji que no debió nacer.
—Y tú pareces un maldito adicto al sexo.
—¿Qué es en sí lo que te tiene tan molesto conmigo? —Preguntó Erwin, sintiendo que comenzaba a enfadarse con su amante altanero. Levi guardó el celular y lo encaró.
—¿Qué sientes por mí, Erwin?
—No puedes contestar a una pregunta con otra, Levi
—Sí puedo y acabo de hacerlo.
—No voy a responderte hasta que lo hagas tú primero
—Estoy enfadado contigo porque eres un imbécil. ¿Qué diablos te pasa? Se supone tenemos una relación y lo único que la caracteriza son una serie de acostones. Me estoy cansando, pero siento que no puedo reclamarte porque fui yo quién buscó esto…pero no estoy de acuerdo en convertirme en el maldito agujero en dónde la metes para saciar tus malditas ganas.
Erwin se quedó perplejo al escuchar a su amante. Estaban discutiendo a media calle, Levi se veía realmente irritado y sabía que estaba esperando una respuesta de su parte. Pero, por primera vez en la vida, Erwin no la tenía. ¿Qué sentía por él? No lo sabía a ciencia cierta. Comenzó siendo su amante, el tipo que le abría las piernas por diversión y eso le gustaba, no por nada se atrevió a ponerle el cuerno a su esposa; se divorció porque no quería más problemas conyugales, estaba harto de su vida junto a esa mujer pero no iba a darle el lujo de descubrirlo siéndole infiel. No quería una demanda que lo apartase de su hijo ni le obligase a reparar los daños. Sin embargo, nada de eso explicaba lo que sentía por Levi.
La realidad es que el joven profesor lo excitaba bastante, tenía una mirada penetrante que le gustaba y un cuerpo que le provocaba. Suspiró pesadamente al pensar en ello. Una respuesta errónea y mandaría al carajo la relación. Era obvio que Levi estaba buscando algo más de él, pero no sabía si sería capaz de ofrecerlo. Ya había fallado con su mujer, no sabía si estaría a la altura de su amante.
—Supongo que no hemos sido claros del todo, Levi…
—No.
—Levi…me gustas.
—Eso ya lo sé, se te para con frecuencia conmigo; pero, Erwin, eso no es lo que pregunté. Quiero saber ¿qué mierda sientes por mí? Necesito saberlo, necesito poner en claro todo, si vamos a seguir o si vamos a…
Erwin no permitió que su amante terminara de hablar, sencillamente jaló a Levi de la ropa y lo besó. Levi no quería corresponder, pero acabó cediendo ante la pasión que el otro imprimió en el beso, metió sus dedos entre el cabello rubio de su pareja y sintió a Erwin pegarlo más a él. Nunca se habían besado tan apasionadamente y menos a media calle. Levi sentía que algo le quemaba dentro del pecho por ese beso, algo se movió en él, no sabía que era y tenía miedo de averiguarlo. No era cálido, sólo eso podía decir.
2.
Contemplando la calle desde su ventana, Eren se entretenía pensando en que desde aquella altura parecía que la gente y los coches fueran una miniatura. Se sentía enorme, gigante, un Titán. Sonrío ante aquél pensamiento.
Su celular vibró. Eren sintió que el corazón también se le agitaba en el pecho al escuchar la música que había dejado para Levi. Revisó los mensajes y sonrío al ver que el profesor le había enviado una fotografía.
"La vista es hermosa", le contestó, aunque sabía que el profesor no iba a responder. Los mensajes de Levi estaban llegando desfasados y él sabía que aunque apenas la foto había llegado, quizá el profesor la había enviado varios minutos antes.
Era muy tonto lo que le estaba pasando: sabía que no era muy cercano a Levi, pero saber que estaba aún más lejos le estaba destrozando. Intento distraerse, no quería que su humor se fuese al suelo por un evento tan simple. Además, debía estar contento, Levi se había acordado de él en su viaje. Una pequeña victoria, por mínima que fuese.
3.
Hanji se estaba muriendo de risa, literal. Mike la observaba de reojo mientras le preparaba el desayuno. Quizá nunca iba a entender a esa mujer y agradecía a la vida el hecho de que su preferencia sexual no le permitiese enamorarse de ella. A él le gustaban las chicas, no los experimentos de la naturaleza.
—¡El mundo conspira para hacerme feliz! — Casi gritó la castaña, mostrándole el celular a su amigo, quién por instinto hizo la cabeza hacia atrás. Hanji casi le golpea la nariz con el aparato —. ¿Qué piensas de esta foto?
—¿Qué tiene de especial? Son dos tipos abrazados y besándose…una pareja, supongo.
—¿No reconoces a Levi? Es el chiquito de aquí— Explicó la mujer, señalando con el dedo a su amigo. Mike suspiró, si Hanji supiera que con el dedo había tapado la cara de la persona a quién supuestamente él debía reconocer, quizá se habría botado de risa en su cara otra vez.
—No entiendo qué te causa tanta fascinación.
—Que Levi rara vez pone una foto de perfil, su ícono siempre está gris e insípido como él. Pero, el hecho de que haya puesto una foto donde sale con Erwin en pleno beso durante su cita me invita a pensar que ya limaron asperezas. Además se nota que la foto la tomó Erwin. Es tan raro que Levi se prestase para una selfie romántica, pero justo eso es lo que vuelve lindo. Es un gran paso para una pareja de insípidos.
Mike suspiró pesadamente e ignoró a su amiga. Después de todo, Hanji nunca se había caracterizado por ser una persona lógica y racional.
—Que bueno por ellos. Ahora limpia la mesa y coloca los cubiertos. Es hora de desayunar.
4.
Se le cayó el tenedor de la mano, su mandíbula se fue al suelo. Así se quedó Reiner al ver a la hermosa rubia que acudió a visitar a Ymir a la oficina de Vinculación Escolar. Lo que había comenzado como un pesado día de servicio social para cumplir créditos pronto se convirtió en una especie de conspiración del destino para demostrarle que su corazón era capaz de latir. Su amigo Bertholdt tuvo que reprimir una risita, a veces Reiner era tiernamente patético, aunque eso jamás se lo diría.
—Es una Diosa…— Dijo el rubio, sin dejar de repasar el cuerpo y la cara de Christa. Era la mujer más maravillosa que había visto en su vida.
—¡Oye, mastodonte, no veas a mi novia! — Le gritó Ymir, fastidiada. La morena y los dos amigos se habían enlistado en una actividad que su alma máter estaba llevando a cabo: entregar despensas a familias de escasos recursos. Los organizadores de la colecta necesitaban manos extra y la caridad tenía forma de algunos jugosos créditos sociales.
Habían pasado toda la mañana separando latas, bolsas, papel de baño, etc. que los alumnos del campus habían donado en la campaña: Dona amor, gana sonrisas; que no era otra cosa más que donar cierta cantidad de víveres para ganar cierta cantidad de créditos. Todos los alumnos se volvían locos por cumplir a tiempo sus malditos créditos y ellos no eran la excepción.
—¿Novia? — Preguntó el rubio, sin creérsela. No le sorprendía que Ymir fuera lesbiana, pero sí le sorprendía que tuviera una novia tan hermosa siendo ella tan fea.
—Sí, tenemos saliendo casi seis meses— Contestó la hermosa rubia angelical, extendiendo para la maldita y fea morena una lonchera —. Te traje algo de comer, Ymir. Supuse que ibas a estar aquí todo el día y yo quería asegurarme que te alimentases bien.
—Christa, en verdad quiero casarme contigo— Respondió Ymir, enternecida. Su novia tenía razón: iba a estar ahí todo el día y estúpidamente dejó su comida. De no haber sido por la misericordia de Christa, se habría quedado fingiendo que acomodaba latas para ignorar el hecho de que Reiner y su amigovio se habían tomado su tiempo para comer algo que olía delicioso mientras ella moría de hambre (aunque pensaba robarse una lata de atún a escondidas, después de todo ¿quién iba a echar de menos una lata?).
Para su fortuna, Christa bajó del cielo para salvarla. Para su desgracia, a Reiner casi se le caía la baba por su hermosa princesa, lo cuál la ponía celosa. Ignorando al maldito rubio de mirada acosadora, Ymir atrajo a Christa hacia sí para besarla y la rubia le correspondió encantada. Ymir necesitaba dejarle bien en claro al rubio que Christa era suya y de nadie más. Sin embargo, aquél besó causó el efecto contrario en Reiner, quién consideró la actitud de Ymir como una provocación. Reiner sonrío con malicia, le iba a demostrar a la maldita lesbiana que él era mejor y podía robarle el dulce corazón de Christa.
5.
Había sido una mañana tan poco memorable que Levi apenas sentía que se estaba recuperando. Tras su "pelea" con Erwin a media calle, los dos se "reconciliaron en un beso" y más tardó Levi en procesar el beso que Erwin en pedirle que lo acompañase a dar un paseo a caballo. El profesor suspiró y aceptó. No tenía pensado seguirse haciendo el día miserable.
Recorrieron un hermoso sendero rodeado de árboles, sendero ascendente que los conduciría a la espectacular caída de una cascada. Erwin decidió hacer más romántico el momento y rentaron un solo animal en el que subieron los dos. En el camino, Levi se arrepintió de no protestar cuando su pareja sugirió aquello: no es que fuera incómodo para él andar en el lomo de un caballo, lo incómodo era haberse puesto en una posición tan vulnerable. De cuando en cuando Erwin aprovechaba para acariciarlo o besarle el cuello, era obvio que intentaba "incitarlo", o al menos eso pensaba el de cabello negro.
Llegando a la caída de la cascada, Levi agradeció que Erwin no quisiera follárselo al aire libre. Estuvieron conversando un rato sobre trivialidades y el profesor estaba tentado a retomar el tema de la pelea, pero no fue capaz. Sin embargo, Erwin buscaba a toda costa distraerlo, así que aprovechó que Levi sacó su teléfono para tomar una foto, se lo robó al pelinegro y le plantó un beso, luego otro y otro más. La cámara del celular de Levi capturó el momento.
Los dos se rieron. Aquello era algo estúpido, pero Erwin quería darle una lección a su amante por el tiempo que pasó pegado al teléfono antes de su pelea. Cuando el pequeño profesor le exigió de regreso su celular, el astuto rubio le puso la condición de que necesitaba poner la fotografía como fondo de pantalla. Levi se negó, negoció el derecho a hacer lo que se le diera la gana con su celular y Erwin violó su privacidad para cumplir su propio deseo. Las risas volvieron a ocupar un lugar en su discusión.
Sin embargo, Levi no podía negar que le había gustado aquel arrebato de su amante: Erwin solía ser tan formal que el simple hecho de hacer algo tonto con él era un evento que merecía la pena ser recordado. Así que cuando el rubio le regresó el celular, colocó la fotografía como perfil de su red de mensajería y esbozo una sonrisa boba. Se moría por saber qué haría Erwin al ver que había hecho algo tan "adolescente". Quizá si el maldito cejón actuase más seguido de forma tan libre, tan espontánea, Levi dejaría de sentir que todo alrededor de su relación era monotonía.
Más tarde, los dos regresaron al pueblito y se fueron a comer a un restaurante con vista al lago. Levi había olvidado incluso que otrora estuvo desesperado por tener señal. A decir verdad, se estaba divirtiendo con aquél Erwin más relajado y menos "perfecto". Al terminar la comida, los dos compartían un cigarro en silencio.
Sin embargo, el universo conspiró en contra de Levi y un timbrazo de su celular le obligó a romper su burbuja de ensueño. Sacó el aparato de su bolsillo para revisar los mensajes recibidos y al hacerlo sintió que le temblaba un ojo al darse cuenta que se trataba de la idiota de Hanji. La maldita loca había ignorado todas sus ofensas y reclamos (aunque eso ya se lo esperaba) y sencillamente le inundó la pantalla con muchos corazones ridículos que precedían un mensaje sencillo: "bonita foto". Bufó molesto. Quizá no había sido tan buena idea poner la fotografía en esa red tan pronto, menos cuando Erwin ni siquiera había tocado su jodido celular.
"Lentes de mierda". Respondió. Estaba enfadado con Erwin por esa foto y con Hanji por ser tan anormal. Erwin, ajeno a los dramas de su amante, preguntaba por el costo de botellas de vino y por algunos quesos.
6.
Eren rara vez lloraba, no le gustaba, pero sabía perfectamente bien que no siempre se necesitaba expulsar por los ojos un montón de lágrimas para evidenciar sufrimiento. Conocía eso pues no le resultaba raro sentir dolor, así que no necesitaba llorar para sentir que todo su mundo se caía a pedazos y eso le lastimaba más de lo que se imaginaba. Él sabía que no tenía justificación, él sabía que no había razones para desmoronarse…él sabía que Levi tenía un amante, pero se había hecho tantas esperanzas que sencillamente le dolía ver que su amor platónico se volvía más ajeno, más distante. No cayó una sola lágrima de sus ojos, pero su corazón sentía como si hubiese derramado miles
Para desgracia del castaño, no estaba solo en el momento en que su mundo se rompió. Jean y Marco lo observaban en silencio. Los tres habían estado muy bien minutos atrás, tirados sobre la cama de Jean mientras jugaban un videojuego de carreras. Eren le había ganado una carrera a Marco pero perdió contra Jean; cuando a Marco le tocó competir contra su primo, Eren le animaba o así fue hasta que se le ocurrió revisar si tenía algún mensaje nuevo de Levi, necesitaba revisar si recientemente se había conectado y no porque quisiera actuar como un acosador, sino porque lo extrañaba, y era tonto admitir aquello. El simple hecho de darse cuenta de que el profesor había estado "en línea" hacia una hora, veinte minutos o quince segundos provocaban en Eren cierta calma: si Levi checaba el teléfono, quería decir que estaba bien.
Sin embargo, el mundo a veces es cruel: darse cuenta de que el profesor tenía una foto suya besándose con Erwin le rompió el corazón al castaño y aquello no pasó desapercibido por su primo y el futuro novio de su primo. Eren sentía que le faltaba el aire, que le faltaban las fuerzas. No podía más. Se puso de pie de la cama, dispuesto a abandonar la habitación.
—¿Estás bien, idiota? — Preguntó Jean, preocupado al ver a su primo actuar tan raro. Le asustó darse cuenta de ello, ¿cómo era posible que Eren se viese tan miserable?—¿Pasó algo?
—No…— Se apresuró a responder el castaño, encogiéndose de hombros como si realmente pudiera engañar a sus amigos con eso—.Todo bien. Ya no quiero seguir jugando, iré a mi cuarto a dormir un poco.
Sin darles tiempo a más, Eren salió. Jean quería seguirle, pero Marco lo evitó.
—Necesita un momento a solas…
—Pero…¿lo viste, Marco? Nunca vi a Eren así ¿qué mierda crees que pasó?
—No lo sé, Jean. —Respondió Marco, con naturalidad, aunque estaba mintiendo. Él sabía reconocer esa mirada, sabía reconocer ése dolor. En alguna ocasión Jean había tenido novia, Marco se había sentido morir y su semblante era similar al que traía Eren en esa ocasión, así que no era difícil suponer que Eren tenía roto el corazón. Además, a diferencia de Jean, Marco sabía que el castaño estaba enamorado, situación que había evidenciado al estar checando continuamente el teléfono desde la mañana. Sencillamente, para Marco todas las piezas encajaban: la persona a la que Eren le estaba escribiendo, la persona de quién estaba al pendiente, sencillamente no le correspondía.
—Me preocupa. Eren es un imbécil, pero es mi primo y es que nunca le vi una cara tan larga…
—Sólo dale un poco de tiempo a solas, Jean. Créeme, ahorita cualquier presencia sólo lo va a hundir más en su mundo. Necesita pensar y para ello ocupa tiempo a solas.
Jean suspiró ante la sugerencia de Marco y acabó aceptando. Su amigo era lo suficientemente maduro como para aconsejarle algo prudente y funcional. El rubio ceniza suspiró pesadamente, mientras Marco se acercaba a abrazarlo y le besaba la mejilla. Jean sonrío, le reconfortaba mucho la cercanía y el cariño de su mejor amigo.
—No sé qué haría sin ti— Le confesó, ante sus palabras las mejillas de Marco se encendieron notablemente y Jean sintió que se le aceleraba el corazón. A veces amaba las reacciones en cadena que se daban entre los dos.
7.
La cita terminó antes de lo planeado por un evento que pocos se esperaban: comenzó a llover. Erwin y Levi volvieron a la cabaña, buscando refugio y calor. Estaban empapados y agradecían que un lugareño se hubiese ofrecido a llevarlos. Erwin ofreció pagarle al hombre, quién se negó alegando que "los favores no se pagan". Levi se sentía conmovido por la nobleza del extraño.
Una vez que entraron a la cabaña, Levi se quejó por el frío. Su cuerpo temblaba y era incómodo sentir que la ropa se le pegaba totalmente al cuerpo. Volvió los ojos a Erwin para ofrecerle a traer unas toallas y preguntarle si deseaba bañarse primero, él podía hacer el sacrificio de esperar un poco.
El sacrificio que recorrió la espalda del pelinegro no se comparó con nada que viviese antes. Ahí estaba de nuevo aquella mirada penetrante, terrible. La mirada de un León en celo que acaba de encontrar con quién aparearse. Levi retrocedió casi por instinto, mientras Erwin se relamía los labios y seductoramente comenzaba a despojarse de la ropa. Levi sabía cómo acabarían las cosas.
Cuando Erwin se acercó a él y comenzó a besarle el cuello, el profesor suspiró pesadamente. Se dejó hacer por el otro, se dejó tocar por la lascivia del otro y el vacío creció en su interior.
Lo hicieron contra la pared, lo hicieron en el sillón, lo hicieron en el piso y Erwin cada vez parecía más brutal, más fuera de sí mismo. Él mismo apenas se reconocía cuando el rubio lo tocaba: nunca fue un hombre sumiso, aunque fuese el pasivo en el sexo. Nunca se callaba lo que pensaba, pero a Erwin no se atrevía a escupirle en la cara que odiaba sentirse como su prostituta… en resumen, nunca se había odiado tanto a sí mismo por permitir que su pareja lo usara para complacerse a sí mismo. ¿Cuál era su pago? La experiencia de la cita, la experiencia de los besos, las invitaciones a restaurantes carísimos… la mentira.
Tras la intensa experiencia sexual, que terminó con una ronda en la cama, Erwin cayó profundamente dormido. Levi estaba asqueado, físicamente se sentía agotado y mentalmente hastiado. Mientras se limpiaba el semen de su amante en el baño, no podía evitar sentirse disgustado: su cuerpo, su alma, su mente eran presas de la suciedad. Optó por darse un baño rápido que le ayudase a relajarse, una vez que se sintió mejor regresó a la habitación para vestirse, tomó algunas cobijas y su celular. Bajó a la sala, encendió la chimenea y se acurrucó en uno de los sillones. Ni loco pensaba compartir la cama con Erwin después de la violación consensuada.
Mientras miraba el fuego que danzaba, volvió a ó su celular y cambió el fondo de pantalla, cambió la fotografía de su red de mensajería y por último eliminó aquellas imágenes que capturaban una mentira. No deseaba volver a verlas en toda su vida. Al fin entendía todo: Erwin no sentía nada por él, salvo deseo y estaba dispuesto a hacer todo lo posible por mantenerlo a su lado para seguir complaciendo sus instintos, aunque eso implicase pretender que era su "novio" o que estaba enamorado de él. Sin embargo, a pesar de haberse dado cuenta de las cosas, Levi no entendía sus reacciones ¿qué estaba sintiendo él que no era capaz de apartarse del rubio? Suspiró pesadamente. No tenía nada que perder si terminaba con Erwin, pero sentía que no era capaz de hacerlo.
Volvió a revisar los mensajes de Hanji y no pudo reprimir una sonrisa melancólica. Aunque la científica estaba loca, era una de las pocas amigas que tenía y en esos momentos le hubiese gustado escuchar al menos su irritante tono de voz. Siempre que se sentía solo llamaba a Hanji y ella, con su idiotez natural, le hacía olvidarse del mundo. Gracias a ella había aprendido que la amistad existe, aunque se presente de forma extraña.
Entonces recordó a Eren, recordó el entusiasmo del chico por conocerle y la forma en que parecía disfrutar de su compañía incluso en momentos tan triviales como estar uno al lado del otro en las aburridas juntas de vecinos o subir en silencio a sus pisos usando el elevador. Cerró los ojos mientras pensaba en el muchacho. Había algo en Eren que tenía un efecto anestesiante, como si su simple presencia emanara esperanza y deseos de luchar. Finalmente era un mocoso, todos los mocosos parecían ansiosos por comerse al mundo y el castaño no era la excepción…pero sí estaba fuera de la regla. Aunque Levi era profesor, nunca uno de sus estudiantes le hizo sentir aquellas ganas de vivir que Eren emanaba, aunque atribuía aquello al hecho de que intentaba mantener la distancia.
Quizá con Eren debía hacer lo mismo…o quizá debía aprovechar la convivencia para aprender a sentir la misma pasión por la vida. Aunque probablemente lo que más le convenía era ser como Hanji: una persona que vive en su mundo, ajena a todo lo demás. No pudo frenar una risita al recodar a la extraña científica mostrándole fotografías de bacterias. Mala idea. Ser como Hanji se le antojó una muy mala idea, era preferible no intentar hacerle segunda a semejante peligro para la humanidad.
Pensando en ello, Levi se quedó profundamente dormido, con el amargo sabor de la derrota carcomiéndole los sentidos. Sabía que necesitaba dejar a Erwin atrás, aunque no tenía idea de cómo lograrlo, una parte de él se negaba a perder a su adonis de dos metros, al maldito cejón, al rubio adicto al sexo...Levi no quería darse el lujo de perder a Erwin Smith.
Comentarios del autor:
Sé que fue un capítulo más corto a comparación del resto, pero :3 es sólo porque el capítulo que sigue traerá consigo algunos eventos dramáticos, no mucho porque tampoco quiero el mood de que todos los personajes se cortan las venas. Les adelanto un poco pues siento que les quedé a deber: Hanji se va a enterar de que el "Levi" de Eren también es su Levi. Lo que pase después de eso, quedará en misterio 3.
Nuevamente sin afán de romper las reglas, quiero agradecer a las personas que amablemente se han dado la oportunidad de comentar en la modalidad de Guest:
Tiny: Yo me hago la misma pregunta, ¿qué diablos tiene Hanji que la hace tan especial? Escribir sobre ella es muy divertido y relajante, además que me parece un personaje súper complejo. Me alegra mucho saber que te gustó el capítulo y que no sentiste que evolucioné las cosas de manera acelerada, me temía eso y por ello me reconfortó mucho leerte. ¡Gracias por escribir!
Lau virgo: Muchas gracias por darte la oportunidad de expresarme tu opinión, de corazón te agradezco tu crítica ante la historia e incluso me hiciste sentir muy animada y especial al poder darme la oportunidad de conocer tu forma de pensar a través de lo que compartes. Creo que como todo escritor de fics, soy amante de las reviews porque siempre me ha parecido un bonito medio de interacción entre un lector y un creador, aunque sé que no tengo muchos reviews, me siento muy privilegiada porque las personas que se toman la molestia de escribir me han aportado su crítica y lo que sienten al leer, incluso situaciones personales. Continuaré escribiendo con el mismo ánimo, esperando que la historia siga siendo de su agrado y espero en otro momento volver a saber de ti :). ¡Gracias por compartir!
