Séptimocapítulo. Perdonen la demora, ahora sí fui invadida por miles y miles de pendientes en el trabajo. En fin, en éste capítulo olveremos a dar un pequeño salto a algunos eventos. ;)

Shingeki no Kyojiny todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.

Conexiones.

1.

Acostado de espaldas en su cama, la luz de su celular iluminaba tenuemente su cara. Eren no se podía dormir, tenía muchas cosas qué pensar mientras se torturaba checando una y otra vez la fotografía que Levi subió con Erwin. Aquello había sido un golpe que le dolió mucho pues le hizo sentir que había retrocedido todos sus avances, que había perdido. Sentía como si hubiese vuelto a los días en que el profesor ni siquiera sabía que él existía, días oscuros en dónde él intentó hacer muchas cosas para ser notado, pero nada funcionó.

Suspiró pesadamente y comenzó a escribir un mensaje. Marco trabajaba con una estrategia de ir "paso a paso", pero ¿sería la estrategia que él necesitase? Quizá realmente debía solicitar ayuda a alguien más experimentado en relaciones interpersonales.

"Levi, ¿a qué hora llegas mañana? Perdona la hora del mensaje, espero no despertarte, aunque creo que mis mensajes nunca te llegan cuando los envío Jajaja." Escribió y tras ello añadió que se sentía un poco solitario, cosa que borró casi al instante. No, no debía ponerse como un maldito mocoso necesitado de atención.

"Levi, ¿a qué hora llegas mañana? Perdona la hora del mensaje, espero no despertarte, aunque creo que mis mensajes nunca te llegan cuando los envío Jajaja. El pastel está delicioso y me ha estado tentando, espero resistir". Añadió y estuvo a punto de teclear la flechita que le permitía mandar el mensaje...pero, no lo hizo.

Suspiró pesadamente mientras recordaba las palabras de su madre sobre la fe: "a veces se necesita tener un poco de fe para que el universo nos escuche". Karla difícilmente se equivocaba, pero Eren tenía miedo. ¿Qué pasaría si echaba todo a perder?

2.

Cuando el despertador sonó y lo obligó a despertar, Erwin se percató de que su cama estaba vacía. Suspiró pesadamente ante aquello. Se puso de pie y se encaminó al baño, necesitaba lavarse la cara para quitarse la pesadez del cuerpo. Si las cosas iban bien, seguramente Levi estaría haciendo café o viendo el lago…pero, si todo iba como él se temía, seguro estaría nuevamente enojado y él no sabría por qué.

Odiaba los problemas con su pareja, se suponía que habían ido ahí para relajarse y divertirse, no para actuar como un matrimonio en plena crisis. Pensar en ello le hizo recordar a su ex mujer y los últimos días de su vida matrimonial, días en que él prefería dormir en el sillón antes que compartir el lecho con una mujer que se había convertido en una extraña. Sacudió la cabeza y decidió que quizá lo mejor sería meterse a bañar y prolongar un poco más la inminente confrontación. ¿Cómo sabía que habría un problema? Sencillo: la cabaña no estaba inundada por el aroma del café, no había ruido, no había rastros de Levi siendo Levi.

Cuando terminó de asearse, finalmente bajó. Su sorpresa fue grande cuando se encontró a Levi profundamente dormido en el sillón, arropado por una manta. Erwin sonrío y se acercó para despertar a su amante con un beso. Nunca había hecho algo así, con nadie, pero quizá podría darse algunos lujos con el de cabello negro.

Se inclinó y posicionó sus labios sobre los del profesor, quién lentamente abrió los ojos para encontrarse con el atractivo rostro de Erwin sobre el suyo. Levi apartó el rostro levemente sonrojado. Aquello era algo nuevo en su relación y lo había tomado totalmente desprevenido.

Levi, levántate. Prepararé el desayuno mientras te arreglas.

Levi se levantó a regañadientes, mientras se acomodaba el cabello y jalaba la manta para doblarla. Erwin le abrazó y le besó en la nuca.

Has andado muy raro. No quiero que nos distanciemos…sabes lo importante que eres para mí.

No lo sé, Erwin, por eso discutimos. Si supiera lo que sientes no podría ponerlo en duda.

Erwin soltó a su amante, quién volvió sus ojos hacia el rubio como si esperase que añadiera algo más. Erwin sencillamente le sonrío y le dio la espalda para dirigirse a la cocina. Levi no pudo evitar apretar los puños con fuerza y volver a sentirse molesto. ¿Por qué diablos no le decía nada? Un simple "te quiero" bastaba.

3.

Hanji había estado preparando sus exámenes cuando recibió una llamada. No conocía el número, así que esperaba que no fueran esas molestas llamadas del banco para recordarle que otra vez había olvidado pagar sus tarjetas. El día anterior Mike le había hecho el favor de ir a poner en orden su vida, así que no había razón para que fuera el banco ¿o sí?

Levantó la bocina y esbozó una sonrisa amable, aunque dos segundos después colgó. ¿Qué tal si era Levi que la llamaba desde un teléfono público? Ella había prometido ir a regar las plantas en el apartamento del enanito y se le había olvidado por completo el día anterior, pero ¿quién podía juzgarla? Mike cocinaba delicioso y estaba tomando notas de las películas románticas.

¡Mierda, mierda, mierda! Exclamó la castaña, horrorizada, corriendo hacia su habitación para buscar entre las pilas de ropa algo que ponerse.

El teléfono volvió a rugir en el silencio de su morada y Hanji se temió lo peor. Pero no era una mujer cobarde, ¡vaya que no! Así que decidida fue directamente hacia el aparato y volvió a levantar la bocina para atender el llamado.

Casa Zoe, hable usted— Dijo, esperando no escuchar los clásicos bufidos de Levi.

¿Por qué colgaste, Hanji? — Le alivió escuchar la voz de Mike. La castaña suspiró pesadamente y sonrío.

No fue intencional, fue un impulso tonto, es complejo de explicar.

Oh, bueno. Ya fui a regar las plantas en el apartamento de tu amigo el enano, para que no te preocupes por eso. Pasé anoche después de salir de tu casa. Sólo necesito que vengas al restaurant por las llaves

Mike, ¿te han dicho que eres un ángel con bigote?

Tonta. Limpia esa pocilga que tienes por casa porque de verdad huele horrible.

No lo haré…espero. ¡Que tengas un hermoso día, Mike! —Añadió y colgó. No podía dejar de reírse. De un tiempo acá, Mike era algo así como un sustituto de su madre y eso le causaba ternura. Hanji no había tenido hermanos, así que contar con el cuidado de su amigo de la infancia le invitaba a pensar que ellos eran realmente una familia.

Salió de su habitación más relajada, si ya no tenía pendientes, bien podría pasar la tarde viendo películas o fastidiando a Levi con mensajes. O quizá las dos cosas. Tomó la bolsa de discos que había comprado el día anterior en una importante cadena distribuidora y escogió la película de la carátula roja, con un tipo bigotón y de ojos verdes al frente. Le habían recomendado mucho aquella trama y ella decidió comprarla porque el tipo de la portada le recordó a Mike. ¿Qué tal si ahí estaba el futuro de su amigo en materia romántica?

4.

Cuando Eren colgó, sintió que el alma le regresaba al cuerpo. Había llamado a su madre para platicar con alguien. Estuvo horas al teléfono con la hermosa dama que le había dado la vida, le confesó de su amor unilateral por un profesor que ni siquiera le daba clases, le confesó su decepción al ver que todas sus pequeñas victorias habían perdido fuerza, le platicó incluso que envidiaba a Jean por ser amado por un ángel con pecas. Karla le escuchó tan atentamente que a Eren le dieron ganas de regresarse esa misma noche a su hogar para perderse entre los brazos de la persona que más amaba en el mundo.

Al colgar el teléfono, el muchacho se sentía un poco mejor y más animado. Su madre le había confesado que al inicio el amor por su padre también había sido unilateral. Ella trabajaba como su secretaria y él nunca reparó en ella. Cuando Karla Jaeger se metió a estudiar para poder ser su asistente, el prestigioso médico al fin se dio cuenta de su existencia y las cosas poco a poco fueron adquiriendo su lugar. Por supuesto que Karla no consideraba muy prudente que su hijo se enamorase de un hombre mayor, pero conocía lo suficientemente bien a Eren como para saber que cuando algo se le metía en la cabeza, no iba a dejarlo tan fácil.

"Mi hijo no es de las personas que se rinden fácilmente, tampoco de las que hacen drama por una fotografía. Mi hijo es de las personas que ante una caída buscan levantarse, cuando lo hace es mucho más fuerte, mucho más valiente. Eren, en el amor no se manda y no hay resultados predecibles. Lucha por lo que quieres y aprende a ganar o aprende a retirarte, pero no retrocedas sin luchar"

Aquellas palabras de su madre le llenaron de brío y esperanza. Tomó su celular, no se iba a rendir sin luchar. Marco el teléfono de Levi y rogó porque el profesor atendiese su llamado. Para su desgracia, una operadora de hermosa voz le indicó que el número al que estaba llamando se encontraba fuera del área de servicio. Se sintió decepcionado, pero aún con ganas de volver a intentarlo.

Quizá ya era momento de dejarse de niñerías e invitar a Levi a salir.

5.

El sudor, odiaba el sudor que empapaba su piel. Mientras gemía bajo el peso de Erwin, Levi se preguntaba si en algún momento de su relación los dos podrían estar juntos sin tocarse.

El sexo era magnífico, debía reconocerlo, mientras el rubio le embestía con fuerza él no podía hacer otra cosa que disfrutar de las corrientes eléctricas que le encendían cada poro del cuerpo. Lo estaban haciendo sobre la mesa del comedor, Erwin sostenía sus muñecas con fuerza mientras lo empalaba sin piedad. Levi sentía que tarde o temprano perdería el poco orgullo que le quedaba y se dejaría llevar por el placer que estaba sintiendo.

¡Erwin! — Lo llamó por su nombre al sentir que el glande del enorme hombre rozaba aquella zona que conectaba directamente a su próstata. Por su puesto que el rubio conocía aquél punto a la perfección, pero le gustaba torturarlo un poco antes de darle el placer necesario para hacerlo llegar sobre su abdomen.

Por su puesto que el rubio no dijo nada, sólo gemía por placer. Levi conocía a la perfección cada jadeo del otro, podía cerrar los ojos y abandonarse a las sensaciones. Sabía que Erwin estaba a punto de llegar en su interior. De un tiempo acá siempre lo hacía, por lo que el hombre siempre le parecía absurdo que se preocupase por comprar condones. La primer ronda solía usar un condón…la segunda, se le olvidaba.

La cálida sensación de la semilla ajena llenándole le hizo sentir desesperado. ¡Él aún no había llegado! Abrió los ojos para ver la expresión de Erwin…era la cara de un Dios en pleno éxtasis. Levi se mordió los labios mientras Erwin le daba un par de estocadas más por puro reflejo, antes de soltar sus menudas muñecas y dejar caer su peso sobre él.

Con la respiración agitada, Levi sintió un escalofrío cuando la cabeza de Erwin buscó esconderse entre su hombro y su cuello. El mayor jadeaba y él…él sentía que le iba a doler mucho si no se atendía la erección.

Te quiero, Levi— Dijo Erwin a su oído, Levi sintió que todo su cuerpo se contraía. ¿Qué mierda le había dicho?

Por alguna maldita razón, las palabras que había estado esperando escuchar no lo hicieron sentir como él pensaba. No había una sensación cálida en su pecho, no se sentía enternecido, no estaba sintiendo nada. Apartó a Erwin de encima suyo.

¿Qué pasa? — Le preguntó su amante y Levi apenas volvió los ojos a él.

Repítelo…

¿Qué, te quedaste con ganas? — Preguntó el rubio, sonriendo con lascivia.

No…lo que dijiste, repítelo

Levi…— Le reclamó Erwin, observando a su amante ponerse de pie y darle la espalda mientras avanzaba seguramente al baño. Contempló su magnífica desnudez. Sabía que Levi quería escuchar nuevamente esas palabras que él había dicho. —Te quiero, Levi, eso dije.

Levi detuvo su paso y volvió el rostro a Erwin, el rubio esperaba encontrar un semblante de enojo pero sólo vio una expresión vacía y una sonrisa burlona sobre sus labios.

Seguro debes quererme mucho como para no ser capaz de decírmelo a la cara.

Levi, deja de actuar como una maldita mujer. ¿Qué quieres de mí? Dímelo de una buena vez que comienza a cansarme esta actitud tuya. ¿Qué no querías saber lo que siento por ti? ¿Qué no querías una cita? ¿Qué diablos me hace falta para tenerte contento?

Levi suspiró pesadamente y negó con la cabeza. Soltó una risita que a Erwin le erizó la piel. Conocía lo suficientemente bien al de cabello azabache como para saber que nada bueno venía tras su risa.

Te falta cerebro, Erwin.— Le dijo, volviendo los ojos al rubio, clavando sobre él la penetrante mirada que había llamado la atención del director desde la primera vez que se vieron. Su tono irónico fue la gota que derramó el vaso.

Erwin se puso de pie, se acercó al profesor y le tomó del rostro para robarle un beso apasionado, demandante, un beso donde su lengua invadió la cavidad ajena y dónde obligaba a Levi a responder. El profesor lo hizo, pero a diferencia de otras ocasiones, se sentía vacío. Por primera vez, Erwin Smith sintió que estaba poseyendo un cuerpo, pero no había alma ahí. Algo se perdió, Erwin lo sabía.

6.

Pasaban de las 7:00 p.m y aún no había rastros del profesor. Eren comenzaba a impacientarse. Si bien no se sentía capaz de ver a la cara a Levi, si bien tenía miedo de verlo llegar del brazo con Erwin y sonriendo como los dos amantes enamorados que se suponía debían ser, Eren necesitaba verlo llegar con bien.

El clásico timbre del elevador al llegar a un piso le apartó de su ensimismamiento y contempló con los ojos muy abiertos la figura del profesor y su amante salir. Levi se veía tenso, Erwin llevaba las maletas pero procuraba no ver a Levi. En un movimiento rápido, Eren subió a su piso antes de que los amantes lo vieran. Su corazón latía desenfrenado en su pecho. Aquella visión lo hizo sentir terrible: odiaba ver a Levi así, odiaba verlo sentirse vacío…pero su dolor le llenó de esperanza. Quizá no todo estaba perdido.

Ahora sólo necesitaba un pretexto para verlo, un pretexto para acercarse a él. Tomó su celular y le envío un mensaje.

"Avísame a qué hora llegas para invitarte pastel, está delicioso, no te vas a arrepentir"

La respuesta de Levi llegó casi enseguida.

"Mocoso impaciente. ¿Vas a ir a mi departamento o pretendes que te busque en tu nido del mal?"

Eren se sonrojó al leer el mensaje de Levi y sonrío como un idiota. Tener al profesor en su piso sería un maldito sueño….pero ¿y si no le agradaba? A diferencia del apartamento de Levi, su piso era común y muy universitario para la salud mental del profesor. Tenían una barra y una pequeña cantina abarrotada de licor; unos sillones que pretendían servir de sala y que parecían rudimentarios en contraste con la enorme televisión de plasma y el moderno equipo de sonido que Jean había donado a su morada. Tenían una mesa que parecía a punto de caerse y la cocina afortunadamente estaba limpia gracias a Marco. Definitivamente no era una buena idea invitar a Levi a un sitio así.

Sin embargo, quizá tampoco era mala idea. Si el mismo Levi lo había propuesto, fuera broma o no, debía ser por algo. Retomó la conversación con el profesor, sin poder evitar sentirse esperanzado. Quizá su mamá no le había mentido, quizá sólo tenía que creer.

"Lo espero en mi nido del mal cuando llegue. Puedo ayudarle con sus maletas si me avisa cuando esté en el edificio"

"¿No te enferma ser tan amable?"

"Sobreviviré si se da el caso, espero"

"Mocoso. Daré sólo dos timbrazos, si no abres a tiempo puedes olvidarte de verme cometer el error de pisar tu mazmorra"

"Prometo abrir. Que tengas un buen día, Levi. Nos vemos :D"

Levi agregó una de sus caritas inexpresivas y Eren no pudo evitar soltar una risita al verla. No sabía si Levi era igual con todas las personas, pero para él era especial. Guardó su teléfono y se apresuró en arreglar el departamento un poco más, seguro Levi no tardaba en subir. De pronto sentía como si todo el universo conspirase para hacerlo feliz: Jean había salido a dejar a Marco en su casa, Levi acudiría a visitarlo a su departamento, Erwin no iba a quedarse a dormir.

7.

Hanji recién se había terminado de bañar cuando el teléfono de su casa volvió a sonar. La mujer sonrío divertida, quizá nuevamente era Mike para reclamarle porque no había pasado por las llaves a su restaurant. Su amigo era tan predecible…

Casa Zoe, habla Hanji— Saludó

Eres una mierda, cuatro ojos…

Oh Levi, que gusto oírte tan animado —Ironizó la mujer —. Anda, dime, ¿cómo te fue, todavía eres capaz de sentarte?

La cita fue un fiasco. Nunca en mi vida me he sentido tan incómodo.

¿Un fiasco? Explícate, enanín.

No tenemos conexión, Hanji. Nuestro única conexión es sexual y francamente me siento como su prostituta. ¿Sabes qué fue lo peor? Que ya comenzamos con mentiras. Me dijo que me quiere…

¿Y eso no es lo que querías?

No…no así, Hanji. Yo no quiero que cumpla mis caprichos sólo para poder coger conmigo.

Levi, creo que estás exagerando…

¡No lo hago! Estúpida cuatro ojos, no estoy exagerando…se supone que la cita me iba a aclarar el panorama pero ni siquiera sé que estoy sintiendo en verdad. No entiendo…

Levi, cariño, ¿te parece si vienes a mi casa a cenar y platicamos? La comida la hizo Mike, así que podrás estar a salvo de mi terrible cocina. Después podríamos ver películas de corazones rotos mientras comemos helado.

No voy a pisar tu maldita mazmorra, Hanji. Seguro no está limpia y apesta a ti. Además, tu plan es absurdo y estúpido, no soy una mujer.

Bueno, entonces yo puedo pasar a tu casa

Olvídalo.

Levi…

Sólo te llamé para recordarte que no debiste nacer y que tus ideas son una mierda.

Al decir aquello, el profesor colgó el teléfono y Hanji no pudo evitar una sonrisita maliciosa. Levi era tan fácil de leer. Estaba triste, ella lo sabía; que le hubiese llamado era su desesperada forma de decirle "no quiero estar solo". Agradeció a la vida por la buena idea que tuvo de ducharse y se encaminó a su habitación para arreglarse. Era hora de ir a hacerle una visita a su pequeño amigo.

8.

Después de llamarle a Hanji para recordarle que su existencia era un error, se dio un baño rápido para quitarse de encima el olor a las cabañas y a Erwin. Las horas que compartió con el rubio le habían resultado pesadas y eternas, al punto en que agradeció que Erwin decidiera terminar temprano con su tortura. El viaje de regreso lo hicieron en un incómodo silencio que se prolongó hasta que llegaron a su apartamento y Erwin abrió la boca para desearle buenas noches. Se despidieron con un beso fugaz y frío, se dieron la espalda y cada uno siguió su rumbo.

Una vez que se arregló, finalmente se encaminó al piso superior. Cuando estuvo frente a la puerta del apartamento de Eren, Levi se preguntó qué estaba haciendo. Sabía que al llamar a la puerta del muchacho rompería la fina línea de la prudencia: estaba a punto de entrar en el departamento de un estudiante de la universidad, independientemente si era alumno suyo o no. Suspiró pesadamente, no podía darse el lujo de seguirse equivocando.

Volvió sobre sus pasos mientras tomaba su celular. Le escribiría al mocoso que se sentía indispuesto y cansado, que quizá era mejor dejar la convivencia para otro día.

Bajó a su apartamento y abrió. Mandó el mensaje a Eren mientras se tumbaba en su sillón. Se sentía mal por hacerle aquello al chico, pero algo dentro de él se temía la cercanía de Eren. No quería ser imprudente, no quería ceder y perder. No estaba atravesando un buen momento en su vida personal y definitivamente las hormonas juveniles de Eren no le ayudaban a pensar. El muchacho tenía algo que le incomodaba, aunque no por repudio…era estúpido definirlo.

Sin embargo, pese a que sabía que su decisión decepcionaría al muchacho, esperaba una respuesta del castaño, respuesta que no llegó pese a que leyó su mensaje. Levi pensó que quizá el chico se había enojado…daba lo mismo, si se alejaba de él quizá sería lo mejor para los dos. Cerró los ojos y se dejó caer en brazos de Morfeo. De verdad que había sido un día pesado.

Veinte minutos después, un timbrazo en su puerta le despertó. Se levantó a regañadientes maldiciendo al maldito visitante, abrió la puerta y sintió que el mundo se empeñaba en demostrarle que lo odiaba: ahí estaba Eren, sonriéndole con esa odiosa mueca que a él le revolvía las entrañas. Vestía una camisa de cuadros y unos vaqueros, olía increíblemente bien, una mezcla de frescura y maderas. Levi al verlo sintió que le remordía la conciencia.

Buenas noches, Levi. Disculpa la interrupción…es sólo que, el pastel de verdad es delicioso y puede darte algo de energía mañana si lo desayunas con una taza de café. O bueno, eso creo yo…no sabía si sería adecuado o no venir a visitarte cuando estás cansado pero pues…aquí estoy.

Levi no sabía qué decir. Parpadeo confundido un par de veces mientras Eren le sonreía y extendía para él un bonito plato con un trozo de pastel perfectamente cortado y cubierto por un plástico transparente. De verdad que le remordía la conciencia, el maldito castaño era lo más parecido al concepto "buen vecino" que Levi podría tener en mente.

¿De verdad no te enferma ser tan amable?

Si fuera una enfermedad, creo que estoy en fase terminal— Dijo el muchacho y aquello le causó gracia a Levi, quién se apartó de la puerta para invitar al chico a pasar.

Pasa…si el pastel no es tan delicioso como presumes, te lo escupiré en la cara

Eren ensanchó la sonrisa y entró a la casa del profesor. Levi suspiró pesadamente. Que un estudiante universitario entrase en su casa para llevarle un trozo de pastel que seguramente comerían entre los dos también era una evidencia tangible de que la línea entre la prudencia y la idiotez había sido cruzada.

Invitó al chico a pasar hasta su cocina, tomó dos platos y un cuchillo para repartir el trozo de pastel mientras el castaño le observaba tan atento y maravillado que lo ponía nervioso. A veces odiaba a los malditos universitarios.

¿Qué tal le fue en su viaje de fin de semana?

Si me permites ser franco— dijo Levi, —no tengo ganas de hablar de ello. Fue un asco.

Lamento escuchar eso— mencionó Eren, sonriéndole al azabache un poco apenado. Para él tampoco había sido un fin de semana ameno si consideraba que el hombre de quién estaba enamorado se había ido con otro, aunque eso no podía decírselo a Levi.

Como sea ¿qué tal estuvo tu fin de semana? ¿Hicieron mucho escándalo en mi ausencia?

Eren se rio y Levi se llevó un trozo de pastel a la boca. El maldito castaño no había mentido y eso no sabía si era bueno o malo, aunque agradecía el hecho de que algo y alguien le quitasen el mal sabor de boca que se trajo consigo tras el viaje.

No hicimos una fiesta. Mi amigo Marco se quedó con nosotros y lo más interesante que hubo fue que estuvimos jugando videojuegos hasta altas horas de la madrugada.

La productiva vida de los jóvenes…

No teníamos tareas y no es divertido hacer fiestas si el vecino que nos denuncia se ha ido.

Mocoso— Le espetó Levi, aunque le había divertido la soltura y el descaro de Eren, quién le dedicaba unas miradas dignas de grabarse en la memoria. Parecía un cachorrito contento y eso lo ponía de un inexplicable buen humor.

¿Qué tal el pastel? — Preguntó Eren, expectante. A Levi le causó gracia, hasta parecía que el cocinero había sido él.

Te dije que te lo escupiría en la cara si no era bueno. Creo que no lo he hecho.

Mi amigo Marco tiene un don para la cocina.

Si lo estás contemplando como futuro marido, has elegido bien.

Me temo que eso no será posible, está casi saliendo con mi primo Jean.

¿Casi saliendo?

Sí, es que aún no lo hacen oficial.

Tsk! De verdad que estas nuevas generaciones son extrañas. No los entiendo en nada.

Eren sonrío, divertido y complacido al ver a Levi más relajado y disfrutando de la comida. Levi se percató de la forma en que el muchacho lo miraba y desvió los ojos. ¿Por qué diablos los extraños ojos del chico le turbaban tanto?

¿De dónde es tu familia, Eren? Tu apellido y rasgos son muy….

¿Alemanes? Mi papá es alemán, nació en Bremen y gran parte de mi familia se encuentra allá.

Interesante.

¿De dónde eres tú, Levi?

Francia

¿Tienes hermanos?

Se puede decir que sí— Comentó y vio al chico abrir la boca para preguntarle algo más, aunque el timbre de la puerta lo interrumpió. A Levi le extraño, no acostumbraba recibir visitas a esas horas, aunque podría ser que fuese el primo de Eren buscándole.

Se levantó elegantemente y se dirigió a abrir la puerta de su domicilio cuando un conjunto de timbrazos le revelaron de quién se trataba. Bufó molesto. Sólo Hanji era capaz de hacer algo así.

Abrió la puerta y la castaña cobriza corrió a echársele en los brazos. En verdad que Levi odiaba algunas de sus idioteces.

¡Levi! ¡Mi pequeño corazón roto! ¡No sufras más, he venido a rescatarte! Mira, pasé con Mike a robarle una botella de su reserva especial para ahogar tu dolor —le dijo, mostrándole una botella de vino que parecía cara. Levi bufó pesadamente, de verdad que Hanji no podía ser más imprudente

Cuatro ojos de mierda, no puedes ser más inoportuna…

Por su parte, Eren se había estado removiendo nervioso en su asiento…¿y si se trataba de Erwin? No quería pensarlo, le darían ganas de partirle la cara por hacer que Levi se viese tan miserable cada que estaba con él, aunque sabía que eso le supondría problemas tanto con Levi como en la escuela. Suspiró pesadamente, rogando porque no se tratase del rubio.

Sin embargo, al escuchar una voz femenina conocida, Eren tembló. No, el universo no podía ser tan cruel…no podía ser ella, de todas las mujeres y personas en el mundo no podía ser ELLA.

Casi por instinto se levantó y temió asomar su cabeza. Esperaba que Levi la corriese, era su única esperanza para no enfrentarse cara a cara con la doctora Hanji Zoe.

¿Inoportuna?¡Pero aún es temprano! Además sé que mañana es lunes, así que sólo un par de copas y brindamos. Hasta traje comida hecha por Mike, para que no te quejes que no te consiento. Anda, gruñón mal agradecido, cambia la cara.

Hanji, tengo visitas

Puedo invitar a Erwin a cenar también, traje bastante comida— Mencionó la mujer, extrañada. De verdad dudaba que se tratase de Erwin pero ¿quién podría ser si no era el rubio? Farlan e Isabel ni siquiera estaban en la ciudad. Se encogió de hombros y se dirigió a la cocina, mientras Levi caminaba atrás de ella quejándose de lo inoportuna y terca que era.

La sorpresa de Hani no se hizo esperar y la pobre mujer casi soltó la botella al encontrarse cara a cara con uno de sus estudiantes. Eren, por su parte, maldijo el momento en que decidió sincerarse con la doctora. El pobre castaño sentía que su alma estaba expuesta y la doctora sentía que el piso le daba vueltas. Levi, por su parte, estaba pálido. ¿Qué mierda pensaría Hanji al ver a un estudiante en su cocina? Le aterraba pensarlo.

Creo que sí llegué en mal momento…¡que situación tan incómoda!— Dijo la doctora, al fin, y Eren tenía ganas de saltar por alguna de las ventanas del edificio para huir.

No, yo, no…—balbuceaba Eren, sin saber qué decir.

¡Mierda, Hani! Espero no comiences a pensar idioteces…Él es mi vecino; Eren ella es Hanji, una amiga.

No hay necesidad de que nos presentes, enanín— comentó la mujer, dejando el vino sobre la mesa mientras se reía con discreción. ¡Pero que situación tan incómoda y fascinante tenía en frente! Ahora todas las piezas encajaban: el Levi de Eren era el mismo enano que ella conocía, el chiquillo que le estaba robando un par de sonrisas al pequeño gruñón era el ángel que ella adoraba. Todo tenía un sentido de perfección tal que le espantaba.

¿Qué?

Lo conozco. Es Eren Jaeger, mi ángel de la guarda. Es uno de mis chicos— Dijo la mujer, volviendo los ojos a su amigo mientras Eren se ponía mucho más pálido que antes.

¿Es alumno tuyo?

Sí, pero no cualquier alumno enanito, es el alumno más brillante y amable que he conocido…y mírame, yo aquí haciendo desfiguros frente a él.

Levi se había sentido alterado al escuchar que Hanji conocía a Eren, en primer instancia porque temía que la mujer los relacionase, en segunda porque se temía que el motivo por el que Eren quisiera acercarse a él en realidad fuese que deseaba sacarle información o algo obre Hanji. Suspiró aliviado al escuchar que el chico era brillante y esbozó una sonrisa cuando la castaña agregó el hecho de que era amable. Al menos eso le invitaba a confiar un poco más en el muchacho.

El universo es miserablemente pequeño.

Quizá yo debería retirarme— Dijo Eren, aún incómodo y sintiendo que toda la sangre se le iba de golpe a las mejillas. Se temía que Hanji le comentara a Levi algo sobre su enamoramiento con él…de verdad se lo temía.

Tranquilo, Eren. Anda, acompáñanos con una copa.

Hanji, ofrecerle licor a uno de tus alumnos no es ético

En estos momentos no estamos en clases y no creo que Eren diga nada. Además, ya evidencié lo melosa que soy contigo y sé que puedo confiar en él, sólo espero que él sepa que puede confiar en mí. Además, es sólo una copita, nos vendría bien a todos. En especial a ti, Don amargaitor

Cuando Hanji mencionó aquello, Eren entendió la indirecta y le sonrío enternecido. Hanji le guiñó un ojo.

Además, tengo que platicar con alguien sobre la hermosa película que vi en uno de esos maratones romántico-cómico-depresivos que tanto me encantan. Aprendo mucho de las interacciones humanas en las películas.

Tsk! Yo no quiero escuchar tonterías, Hanji— mencionó Levi, quitándole la botella de las manos a la doctora para poder acercarse a uno de los cajones y sacar una caja dónde guardaba el sacacorchos y algunos otros artilugios. Una fina caja forrada de piel que había sido regalo de Erwin.

Mientras Levi destapaba la botella, Eren le miraba para evitar encontrarse con los ojos de Hanji, los cuales se pasaban de Eren a Levi y del enano al ojiverde. De verdad apenas se podía creer lo que sus ojos veían.

Es una película muy buena. Me la recomendaron porque decían que hablaba sobre una historia de amor diferente.

Tsk! ¿Qué diablos te pasa, Hanji? De verdad no tengo ganas de escuchar tus bobadas y dudo que Eren quiera perder la imagen de profesora honorable que tenía de ti…si es que aún la tiene, claro.

¡Levi, eres tan bobo! Eren es mi ángel, no me va a ver diferente sólo porque tú eres un amargado que no sabe valorar las películas románticas. Además, tengo muchas ganas de contarle la trama a alguien porque su moraleja es maravillosa.

Ahórranos el placer— Espetó el hombre de menor estatura una vez que retiró el corcho y acercó su nariz para disfrutar del aroma del vino. De verdad Mike tenía un gusto exquisito —. Disculpen si sirvo el vino en vasos pero no pienso ensuciar mis copas.

Podrías servírmelo hasta en la mano y me lo tomaría.

Yo…creo que yo paso— Dijo Eren.

¿Por qué, Eren? No te voy a poner mala nota por tomar un poco.

No es eso…es que estoy tomando medicamento para la presión y no creo sea adecuado.

Al decir aquello, la atención de Levi se fue directamente hacia el chico, cosa que no pasó desapercibida por Hanji.

¿Sigues con problemas de la presión?

El médico dice que me hará estudios, pero no cree que sea serio. He estado un poco estresado.

Ustedes los jóvenes no saben manejar el estrés. Deberías relajarte o hablar si sientes que no puedes con algo, mocoso; pedir ayuda o algo.

Hanji sonrío enternecida y negó con la cabeza. Levi no entendía absolutamente nada y Eren era tan inocente que le daban ganas de empujarlos para obligarlos a besarse. Definitivamente tendría que cambiar sus estrategias. Hasta ése momento había apoyado la relación de Levi con Erwin, pero tras la confesión de su amigo de que no pasó buen fin de semana al lado de su amante y ante la inminente revelación que le supuso darse cuenta de que el amor de Eren era su Levi, Hanji decidió que lo mejor que podría hacer era darle un empujoncito a la relación de esos dos.

Observó a Levi mientras regañaba a Eren y no pudo evitar sentir que todas las piezas comenzaban a encajar: Levi no necesitaba un amante frío y distante, necesitaba el amor y el cariño del ángel castaño que se derretía incluso ante las palabras hirientes del enano.

¡Basta de regaños, es tiempo de brindar! — Dijo la mujer, arrebatándole la botella a Levi para tomar un vaso de la mesa, beberse el contenido (casualmente Levi tomaba té mientras cenaba pastel con Eren) y después servirse un poco del delicioso tinto. Levi la observaba entre asqueado y sorprendido.

Levi acercó su vaso para que Levi le sirviese un poco de Vino y Eren tomó la taza con té que el de cabello azabache le había preparado algunos minutos antes. Hanji no se hizo esperar en una ronda de brindis que tuvieron como motivo las bacterias, los avances de la ciencia y el hecho de ser capaces de compartir una velada.

Una vez que terminaron de brindar, Eren decidió que ya había soportado bastante y se despidió de Levi y de su profesora. El de cabello azabache se ofreció a acompañarlo hasta la puerta y Hanji fingió estar entretenida leyendo la etiqueta del vino.

Disculpa la intervención de Hanji…no la esperaba— Mencionó el mayor, apenado.

No hay problema. Es una gran profesora y parece ser muy buena amiga

Es como una piedra en el zapato: jode mucho, pero al final le tomas algo de cariño.

Los dos hombres sonrieron y Eren levantó los ojos para encontrarse la mirada azul y profunda del profesor.

¿Nos vemos mañana para correr?

Con lo inestable que estás, no creo que te convenga esforzarte de más.

Es sólo un poco de ejercicio…para bajar el estrés e iniciar el día relajado.

Bien. Pero si te sangra la nariz otra vez, te la romperé.

Paso por ti en la mañana, Levi. No te desveles mucho.

Lo dice el mocoso de las fiestas y los videojuegos…

Por eso mismo te lo digo, la experiencia habla

Levi le sonrío al mocoso y negó con la cabeza. Eren sintió que el corazón se le aceleró en el pecho. Era la primera vez que el profesor le dedicaba una mueca semejante.

Si llegas tarde, señor experiencia, me voy sin ti.

Lo tomaré en cuenta.

Antes de que Levi pudiera cerrarle la puerta en la cara, Eren decidió que debía ser el hombre de acciones en que su mamá creía, en el que Hanji estaba depositando su confianza, así que se acercó y besó la frente del mayor, quién abrió los ojos sorprendido.

Buenas noches, Levi.

¡Tsk! ¡Mocoso insensato!— Se quejó, la maldita corriente eléctrica que le recorrió le recordó lo incómodo que podía ser estar frente a un jodido universitario. Además ¿qué mierda había sido eso? ¿Acaso el imbécil le estaba coqueteando? Esperaba que no, si así era, patearía al chiquillo hasta acomodarle el cerebro y que se diera cuenta de que lo que hacía era un error.

Eren, por su parte, se apresuró en volver a su apartamento. En primer lugar porque se había sonrojado al besar la frente de Levi y en segundo lugar porque se temía las reacciones del profesor. Levi no era la persona más paciente del mundo.

Cuando Levi finalmente cerró la puerta, pegó la frente a la fría madera. No le había desagradado para nada el beso de Eren, era algo tierno de su parte y le disgustaba lo mucho que le agradaba el muchacho. Era tan fácil estar cerca de él…si tan sólo con Erwin todo fluyera así de natural. Aquél pensamiento le hizo sentir una punzada de dolor.

¿Por qué siempre se sentía tan solo cuando pensaba en su amante?

Comentarios del autor:

:D Antes que nada, quiero agradecer a todas las personas que se pasan a leer aunque no comenten. Es un privilegio saber que alguien toma en cuenta la historia, aunque me encantaría poder leer sus comentarios. Pero ya será (insertar aquí un corazón)

Ahora pasemos a agradecer los reviews en modalidad de guest.

Tiny:Tus reviews me matan de ternura. Me alegra mucho en verdad que aprecies los detalles como la ortografía y la narración, a veces siento que no tengo mucho tiempo para editar y se me pasan muchos detallitos, pero :D haré mi mejor esfuerzo. Y bueno, el capítulo anterior incluso a mí me hizo sentir mal, pero afortunadamente las cosas poco a poco van a ir mejorando. ¡Muchas gracias por leer!

Charlieee:XD No pude evitar el deseo de poner un poco de angustia en la historia. Habrá capítulos felices y otros no tanto….pero :D ojalá el fic te siga gustando. ¡Gracias por leer!

Ah! Por cierto, la película de la que habla Hanji es "Ella" de Spike Jonze. Quizá más adelante juegue un papel en la historia esa trama :)