Octavocapítulo. ;_; Perdón, no he logrado mantener un ritmo de actualizaciones. Estoy pensando seriamente en actualizar cada jueves para no tener a las personas en ascuas, que mínimo ya sepan cuando esperar un capítulo. Aunque aún estoy checando factibilidad. Ya veremos qué hacemos, de momento les dejo el capítulo. Ojalá sea de su agrado.
Shingeki no Kyojiny todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.
Alianzas.
1
A veces un roce puede ser caótico, eso lo aprendió Levi a la mala. La primera vez que su piel se rozó con la de Erwin, sintió que todo su cuerpo ardía en ganas de llevarse a ése Adonis a su cama, la atracción era tan evidente que no podía negarla. Levi no era de las personas que se escondían a sí mismas sus sentimientos. No...
Y, sin embargo, algo malo le estaba pasando. Es decir, debía ser algo muy malo.
Volvió de reojo la mirada al espejo derecho de su automóvil y reparó unos momentos en la figura silenciosa que iba en el asiento del copiloto: el ruidoso universitario del piso superior lo acompañaba y eso se sentía bien…lo que le asustaba.
Tuvo que recordarse a sí mismo que los ojos debía tenerlos en el camino y la mente concentrada en sus movimientos. No quería seguir pensando en tonterías.
¿Qué estaba pasado? Todo era tan simple que le hubiese resultado absurdo en otro momento y si alguien se lo hubiese contado: había despertado temprano para salir a correr con el muchacho, platicando de trivialidades y disfrutando del camino. Al regresar, un impulso estúpido lo atacó y le preguntó al jodido mocoso a qué hora entraba a la universidad. Levi no se podía explicar a sí mismo en qué maldito momento su boca escupió la pregunta que lo condenó a pasar más tiempo con el castaño.
"¿Quieres que te lleve a la universidad?" Levi odió cada una de las palabras que formaron aquella oración una vez que la escupió. No es que le desagradara Eren, pero se temía que el enfermizo comportamiento amable del chico se le estuviese contagiando.
Durante la mayor parte del camino, estuvieron hablando de cosas sin importancia, pero ilustrativas. Levi se enteró que Eren no tenía coche, pero su primo sí aunque no le gustaba depender de él, supo también que Eren contaba con una beca en la universidad e incluso que tuvo que dejar un trabajo de medio tiempo como parte de las condiciones que le pusieron sus padres una vez que aceptó el reto de vivir con su primo. Levi se sentía un tanto sorprendido, Eren parecía ser del tipo de personas que aman dificultarse la vida: lo tenía todo pero buscaba trazar su propio camino. Eso le agradaba, eso y su maldita sonrisa bobalicona. De verdad que la vida adoraba poner a prueba su control emocional.
Cuando finalmente llegaron a la universidad, Levi volvió los ojos a Eren y se encontró con esa mirada verde-azulada que parecía ahogarlo. Sintió la mano del joven rozar la suya y todo se fue al carajo. Ahí estaba otra vez esa sensación de escalofrío, la corriente eléctrica que lo recorría y lo obligaba a tensarse para no sacudirse por la violencia de la misma.
—Gracias por traerme, Levi— Dijo Eren, sin despegar su mano de la ajena. Levi asintió y se encogió de hombros.
—Se hace tarde— Espetó y apartó su mano. Necesitaba recuperar el dominio de sí mismo.
Los dos hombres bajaron del coche: uno de ellos, el menor, sonreía complacido por los regalos del universo mientras se despedía amablemente y se alejaba rumbo a su facultad; el otro, el mayor, intentaba convencerse a sí mismo de que no había sentido nada cuando Eren le rozó. A diferencia de Erwin, Eren simplemente era un universitario ruidoso, con un severo problema de amabiliditis y con un par de ojos que le drenaban el alma a cualquiera.
—Tch! La alarma…— Recordó el azabache de pronto, regresando sobre sus pasos para activar la alarma de su automóvil con el control inalámbrico. Era rarísimo que algún detalle importante lo pasara por alto, pero había sido tal su necesidad de apartarse de Eren que sencillamente se olvidó.
Finalmente retomó su camino e intentó aclararse la mente. Hacía frío, así que se cerró el saco y se acomodó el pañuelo que llevaba al cuello. Sintió que su celular vibraba en su bolsillo así que lo sacó para ver que tenía un mensaje…un mensaje del mocoso. Definitivamente ése hombre debía ser un enviado del infierno cuya misión consistía en torturarlo.
"Levi, olvidé decirte! Creo que mi problema de la presión está mejor. ¿Puedo pasar a dejarte el baumanómetro en la tarde?"
El profesor suspiró pesadamente y negó con la cabeza mientras miraba los emojis que hacían alusión a una persona ruborizada, incluso usó el de un pequeño monito que se tapaba la boca. Eren era un maldito muchacho.
"Mocoso idiota, no me urge. Sigue monitoreando tu presión al menos otra jodida semana"
Segundos más tarde Eren contestó, un emoticón de un ángel sonriente se hizo presente y Levi no pudo recordar que Hanji así lo había llamado. "Eren es un ángel" Había dicho la cuatro ojos y aquello le robó una sonrisa a Levi.
Envió como respuesta el emoticón de un diablillo.
2.
Las clases transcurrían muy lentamente, o eso creía Marco. Si bien le estaba gustando lo que sus profesores explicaban, el pecoso no podía evitar sentirse ansioso por tener algo de tiempo libre para ir con Jean. Se habían puesto de acuerdo para ir a comer juntos, antes de comenzar las actividades vespertinas que los separarían nuevamente por unas horas, solían acudir a la misma hora al gimnasio y después pasaban un rato perdiendo el tiempo.
Marco definitivamente estaba enamorado. Suspiró al pensar en ello y al recordar el beso que había compartido con su mejor amigo. A partir de ése día todo entre ellos había cambiado, se había vuelto un poco confuso pero grato. El domingo que Jean fue a dejarlo a su casa, después de que su madre le invitase a cenar para agradecerle todas sus atenciones, Marco acompañó a Jean a la puerta para despedirlo mientras se reía con su amigo por las "caras de bobo" que había puesto durante la cena, Jean le reprochaba de forma juguetona y todo entre ellos parecía normal…hasta que el rubio ceniza posó sus labios sobre los de su compañero. Había sido un simple roce, pero Marco no necesitaba más para sonreír como idiota.
Si bien era cierto que aún no eran novios, Marco no perdía la esperanza de que poco a poco las cosas se fueran dando. Sabía que Jean era curioso y se temía que los besos intercambiados fueran producto de esa simple curiosidad, pero cuando recordaba las miradas de aquellos ojos miel…aquellas miradas decían mucho más de lo que Jean podía pronunciar.
Sonrío al pensar en ello. Quizá sería tarea suya declararse, Jean era un poco lento con eso. Sólo tenía que demostrarle al rubio ceniza que los dos estaban sintiendo lo mismo, de manera que Jean no fuese a caer en el cliché de pedirle prudencia por salvar su amistad. Su vínculo fraterno no estaba en peligro, pero Marco deseaba estrechar un vínculo mucho más fuerte con Jean.
3.
Mientras Marco soñaba despierto, Jean se quejaba por la tarea, Eren flotaba en las nubes y Levi no sabía si estar de buenas o de malas, Hanji se divertía mucho en clase.
Le estaba compartiendo a sus alumnos de noveno semestre sus conocimientos sobre toxicología. La mayoría de los estudiantes siempre buscaban enlistarse en sus cursos pues sabían que la mujer adoraba experimentar con cosas nuevas y su buen humor era contagioso. Lo único que a nadie le agradaba era la cantidad de tarea que Hanji dejaba, pero bien valía la pena hacerle caso a la científica loca.
Cuando terminó su clase, pidió a algunos alumnos que le ayudasen a arreglar el laboratorio. Mientras trabajaban, Erwin Smith entró al lugar.
—Hanji, ¿tienes un minuto? — Le preguntó a la mujer.
Hanji, quién había estado muy complacida platicando con sus estudiantes sobre el papel crítico que tiene producir productos inocuos, casi saltó al escuchar la profunda voz de su jefe. Volvió los ojos a él y le sonrío.
—Dame 10 minutos y te veo en tu oficina
—Tienes 3 minutos, Zoe. Es importante.
Hanji asintió, Erwin salió del laboratorio y se encontró cara a cara con otro hombre, un rubio de mirada amable. Le sonrío para ocultar lo mucho que le molestaba parecer el secretario personal de la maldita loca, pero al final era alguien de su equipo y debía apoyarla. Además, los inútiles de recepción habían canalizado al científico con él en vez de con Hanji.
—Disculpe esta demora, a la profesora generalmente le gusta trabajar en el laboratorio y nadie estábamos al tanto de que usted vendría. Esperando no ser mucha molestia, ¿podría acompañarme a mi oficina? Veremos a la profesora Zoe ahí. No tiene caso esperar aquí.
El rubio sonrió y asintió con la cabeza. Moblit Berner, egresado de la Facultad de Ingenierías de la Universidad de Sina, había regresado a su casa formativa para dar a conocer a las autoridades de la facultad la aprobación de un importante proyecto y se sentía verdaderamente emocionado por ser parte del mismo, seguía desde hacía unos años el trabajo de la científica y al fin tendría oportunidad de conocerla en persona y colaborar con ella. Moblit no podía pedirle nada más a la vida.
4.
—¡Eren! — Le llamó Sasha, contenta de ver a su amigo acercarse a la mesa que usalmente compartían en la cafetería de la facultad de Derecho, quizá la única cafetería que les quedaba de forma céntrica a un grupo tan diverso de amigos. Cada uno estaba en una carrera distinta, así que coordinar horarios y espacios les significaba todo un reto. Para su fortuna, Armin destacaba por su gran inteligencia y capacidad de observación, así que el rubio había propuesto aquél sitio y un grupo en una red social de telefonía para coordinar horarios. Hasta ése día, la propuesta había sido todo un éxito aunque no siempre pudiesen coordinarse para compartir un momento juntos.
Ahora bien, de todo el grupo de amigos, el rubio parecía ser el único que había notado el extraño comportamiento de Eren aquél día.
El ojiverde estaba distraído, comía poco por estar embelesado en la nada, además de que difícilmente se había prestado para discutir con Jean pues parecía estar de muy buen humor. Armin conocía lo suficientemente bien a su amigo como para pasar por alto las señales: a Eren le estaba pasando algo y ése algo debía ser importante.
—Oye Eren, ¿te molestaría si paso en la tarde a tu departamento? Es que mi abuelo salió a su chequeo médico y yo torpemente olvidé la llave —mintió, mientras su amigo lo miraba.
Eren dejó el baguette que había estado a punto de morder cuando Armin le pidió aquello y asintió con la cabeza. Era raro que el rubio olvidase las cosas importantes, pero parecía que en últimas fechas algo le estaba turbando.
—Sí, claro. Tengo prácticas en el laboratorio a las 6, pero puedo regresar a la universidad más tarde, tendremos tiempo de comer en el departamento y ver un poco de televisión.
—¿Por qué estás tan enamorado de los laboratorios? Todos los días estás ahí metido. —Preguntó Jean, quién volvió su atención al par de amigos al escuchar que Armin iría a su "nidito del mal".
—Tengo una beca, Jean, algo que tú no conoces y esa beca me exige que cumpla con ciertos requisitos, entre ellos está trabajar en un proyecto y redactar un artículo, para lo cual necesito estar en los laboratorios haciendo pruebas con sustancias cuyo nombre ni siquiera puedes pronunciar.
—No tendrías necesidad de ello si no fueras tan testarudo. Tu papá puede pagarte la ingeniería sin necesidad de becas
—Sí, lo sé, pero no me gusta esa idea. Así que por eso quiero cuidar mi beca:me dan cierta cantidad de dinero para sostenerme y un sustancial descuento en la colegiatura. Es mi forma de hacer las cosas.
—Eres raro. Yo creo que eres un suicida. Si no fuera porque ahora vivimos juntos, seguro estarías en la pocilga donde rentabas.
—Soy un hombre de principios, cara de caballo. Mi madre me educó para no ser un abusivo.
—Sí, claro…
—No discutan, los dos tienen una forma muy particular de vivir su vida y está bien—Dijo el pecoso, intentando relajar la tensión que parecía crecer entre los primos. Jean volvió los ojos a él y le sonrío, Marco correspondió el gesto. Una sonrisa de Jean hacía que valiera la pena todas las horas de espera.
—Yo coincido con Marco, además nunca llegamos a nada cuando discuten— Habló Sasha, quién había estado muy entretenida comiendo como para reparar en todo lo que sucedía a su alrededor… hasta que comenzó la pelea de los primos, nada que no hubiese visto antes, por cierto.
—Por cierto, Marco ¿me invitas a comer hoy? — Preguntó Jean y Marco asintió.
Si bien era cierto que Jean deseaba pasar más tiempo con el pecoso, también era un hecho que desde la última fiesta en su departamento las cosas con Armin no estaban del todo bien. Recordó que estuvo bailando un buen rato con él mientras el alcohol no hacía estragos en su cabeza, pero cuando dejó de recordar lo que hizo o dijo, las cosas se desviaron y acabaron mal. Más tarde se enteró que el joven contra el que había estado insinuando no era otro más que Armin, quién intento bajarlo cuando lo vio subirse a la barra pero él lo sometió y lo usó de...de "asistente" en su show. El rubio se veía incómodo en su presencia y Jean comprendía a la perfección la razón.
—Sí, claro. Siempre eres bienvenido en casa y mamá te agradece mucho que me hayas "adoptado" en su ausencia.
—Más bien, los adoptados fuimos nosotros, Marco. Fue un grato privilegio probar de tu comida casera— Sentenció Eren.
Por su parte, Armin le dedicó una mirada de pocos amigos a Jean. A él no lo engañaba, si bien era una realidad que Marco y Jean no se separaban ni por error, el rubio sabía a la perfección que Jean estaba buscando evitarlo. Si la ocasión hubiese sido diferente, quizá se habría animado a reclamarle al rubio ceniza, pero necesitaba hablar con Eren y la única manera de conseguir la información que requería implicaba que el muchacho y él estuvieran a solas.
—Nos vemos en la entrada principal del Campus a las 3:00 p.m Jean. A menos que quieras acompañarme a la biblioteca a dejar los libros que saqué.
—Por mí no hay problema en acompañarte, Marco.
—Ya deberían formalizar un noviazgo— Espetó Armin y su tono hostil atrajo la atención de Eren.
En ese momento el ojiverde comprendió las cosas: no es que Armin hubiese olvidado sus llaves, lo que sucedía es que necesitaba hablar con alguien seguramente sobre sus sentimientos hacia Jean. El castaño se sintió culpable por un momento, había estado tan concentrado en su enamoramiento que se había olvidado por completo de su mejor amigo.
Por su parte, Jean y Marco se sonrojaron pero ninguno dijo nada. Jean estaba demasiado molesto con Armin por sugerir aquello y Marco sencillamente tomó la mano de su amigo debajo de la mesa para darle un apretón e invitarlo a calmarse. No quería que se desatara una guerra entre el rubio y el cara de caballo.
Sin embargo, aquél roce fue comprendido de forma distinta por Jean. El rubio ceniza volvió los ojos a Marco y no pudo evitar que los colores se le fueran a la cara. ¿Acaso Marco deseaba ser su novio? Se habían besado, era una realidad; estaba demasiado cómodo cerca del pecoso, era un hecho…pero ¿podría ser su novio? Le aterraba la idea. La mayoría de sus relaciones habían acabado mal…¿y si con Marco pasaba igual?
5.
—¡Enanín! ¡Enanín diminuto! ¡Enanito de mi amor!
La estridente voz de Hanji Zoe y la visión de su menudo cuerpo corriendo hacia él resultaron motivo suficiente para que el profesor Rivaille frunciera el ceño y bufara molesto. Había estado disfrutando de un merecido momento de paz y tranquilidad en su cubículo, aprovechando el tiempo para preparar clase, momento que Hanji arruinó con sus gritos. Volvió la vista al frente y se retiró los lentes mientras la cuatro ojos entraba como la dueña y señora del espacio que ocupaba.
—¿Qué mierda quieres, alimaña? — Espetó, molesto con la científica.
—¡Levi, el mundo me ama! ¿A qué no adivinas lo que me pasó?
—Dime que contagiaste alguna enfermedad incurable y tienes los días contados.
—No, tonto, ¿adivina quién tiene luz verde para hacer experimentos financiados por una compañía farmacéutica que incluso me envió un asistente?
—¿De verdad?
—¡Sí! ¿Puedes creerlo? Estoy tan feliz que te abrazaría, pero me temo comprimirte más al hacerlo— Dijo la mujer, sin poder quitar la sonrisa del rostro y dando pequeños saltitos en su sitio.
Levi suspiró pesadamente y esbozó una sonrisa. Le daba gusto saber que a su amiga le habían salido las cosas bien. Se puso de pie y rodeó el escritorio. Sabía que la loca se moría por abrazar a alguien, sabía que él era ése alguien y se sentía obligado a asumir su rol. Después de todo, la mujer siempre estaba ahí para brindarle un hombro.
—Felicidades, lentes de mierda
Hanji soltó un gritito al escuchar a Levi y no se pudo contener más, se lanzó para abrazar al pequeño profesor, estrangulándole prácticamente por su intempestivo contacto. Levi intentó zafarse, pero desistió y acabó palmeando la espalda de la mujer. Cuando Hanji finalmente se apartó, el de cabello azabache se sacudió la ropa y se acomodó el pañuelo.
—Tenemos que ir a celebrar a algún lado esta victoria y avance de la humanidad.
—¿Quieres salir a cenar a algún lado?
—¡Sí! De hecho tengo una gran, gran idea. ¿Qué te parece ir a cenar sushi tú, Mike, Eren, mi lindo asistente que pronto será explotado sin piedad y yo?
Al escuchar el nombre del muchacho, el profesor se quedó muy serio. Hanji notó el cambio en su semblante.
—¿Qué?
—¿Eren? Hanji, es uno de tus alumnos, no es ético que salgas con él.
—Es una cena….
—Sí, pero no es ético. Estás cruzando la línea, Hanji. ¿Qué pasa si las autoridades de la universidad se enteran que invitaste a uno de tus pupilos? Te vas a meter en problemas, además….¿qué pasa si el muchacho se enamora de ti? Esta situación se puede mal interpretar.
Hanji soltó una risotada al escuchar a Levi. Ya se esperaba que dijera algo así. En todos los años que llevaba conociendo al profesor, siempre había mantenido una actitud muy recta y adecuada…salvo en los últimos días, pues la científica sabía perfectamente que si había encontrado a Eren cenando amenamente con Levi, eso significaba una sola cosa: el chico había logrado saltar las murallas del enano. O quizá fisurarlas.
—Nadie lo sabrá, yo no pienso decir nada y tú tampoco. Además, le prometí a Eren que lo reclutaría para dicho proyecto si se autorizaba y pues seguramente se va a poner feliz cuando le cuente. Es una cena entre amigos y colegas, nada raro y dudo que mi ángel de ojos verdes se enamore de mí.
—Pues entonces el raro en el grupo seré yo, no tengo nada que ver con tu círculo de colegas.
—Ni Mike, él es chef…aunque experimenta seguido en la cocina, así como tú lo haces con los alumnos para crear nuevas torturas —se excusó la doctora—, eres mi enano favorito, si faltas voy a llevar la fiesta a tu casa en estado de ebriedad.
Levi arqueó una ceja al escuchar a Hanji decir aquello, mientras la mujer le hacía "ojitos", parpadeando de forma seguida y rítmica como si quisiera aparentar lo que no era: una linda cachorrita indefensa.
—Bien, vamos a cenar…pero si te metes en problemas y te demandan por pedófila, voy a negar que te conozco.
—Tranquilo, enano, que no me estoy llevando a Eren a la cama. Además, a su edad ya no se consideraría pedofilia, aunque sí acoso sexual. Como sea, siéntete seguro de que no lo intentaré; por si fuera poco, él está muuuy enamorado de una persona.
Escuchar aquello tensó a Levi y volvió sus ojos a la castaña cobriza, quien lo miraba con una expresión que daba miedo. De cachorrita se había convertido en una maldita fiera sedienta de sangre.
—Además de pedófila, eres una chismosa
—No es chisme, enanín. Es…compartir el conocimiento. Ése chico maravilloso tiene un corazón que ya ha sido reclamado, además a mí no me gusta. Reconozco que es hermoso y encantador, pero no va con una personalidad como la mía. Él es todo calor, necesita un poquito de frío para templarse.
Levi se encogió de hombros. No quería seguir escuchando a Hanji decir aquellas idioteces. No sabía si la mujer estaba diciendo las cosas por decirlas o lo hacía con intensión, pero le parecía por momentos que Hanji intentaba insinuarle que Eren quedaría bien con una persona como él. Levi bufó fastidiado al pensar en ello, ¿qué mierda tenía Hanji en la cabeza? O, quizá, no era ella…ella siempre lo apoyaba con Erwin, de la noche a la mañana no pudo haber cambiado ¿o sí?. No, no se quería permitir pensar en la posibilidad. Además, Eren era un alumno de Sina, por ende no había siquiera la más mínima oportunidad de que hubiese algo entre ellos. No sería ético…
—Es normal. Es un maldito mocoso, es natural que se enamore— dijo, sin saber por qué aunque su cerebro intentaba ser racional, su boca escupía aquello. Quería dejar el tema, de verdad quería hacerlo. No era cosa suya si el chico se enamoraba o no, ni conocer a la persona por quién sentía eso…
—Y es todavía más normal que alguien se enamore de él. Sabes Levi, el fin de semana mientras veía películas románticas lo entendí: nosotros no escogemos de quién enamorarnos, pero sí está en nosotros tomar una decisión cuando sabemos que alguien nos ama: Nadie está exento a enamorarse… y eso es poesía. Amar implica experimentar para ser contagiados por un cálido sentimiento, aunque a veces nos alejamos y construimos una muralla. Lo hermoso de esto es que aunque jugamos en el plano del ensayo y el error, aunque a veces nos rodeados de paredes que nos impiden sentir, al final la vida nos regala un poco de dulzura y alguien aparece de la nada para hacer un boquete en nuestros muros.
—Cada día tienes teorías más estúpidas, Hanji. En vez de pensar idioteces dime en dónde diablos nos veremos y a qué hora, si le vas a decir a Eren me avisas. — Dijo Levi, pero se arrepintió al soltar aquello. ¿Por qué tendría que avisarle la maldita mujer si invitaría al niño o no? Esperaba Hanji no le preguntase la razón por la cuál quería saberlo, pues aunque era simple, Levi estaba seguro de que si la cuatro ojos se enteraba que tenía entre sus contactos a su maldito vecino universitario, seguro pensaría mal…y él pensó que si los dos estaban invitados a la misma fiesta, quizá podría llevar al chico.
—Es un hecho que voy a decirle. ¿Vas a llegar con él? — Preguntó la científica, sonriendo maliciosa y haciendo sentir a Levi que la infeliz era capaz de leer el pensamiento.
—Vivimos en el mismo edificio, no tengo problema en llevarlo y traerlo…pero eso sí te lo aviso, si yo lo voy a regresar a su casa, lo haré temprano.
—Está bien, mamá Levi. Te prometo que no abusaré del permiso de cenicienta que le des a Eren.
—Loca de mierda.
—Te mandaré un mensajito con todos los datos de la cita, mi pequeño amigo. De momento me retiro que me tengo que poner muy guapa, ¿te dije que mi asistente y futuro esclavo es lindo? Si la suerte me sonríe, puede que me aguante el ritmo. Además seré la única dama entre tanto caballero, debo lucir radiante para que alguien pague por mí.
—No importa lo mucho que intentes ocultarlo, apuesto que va a huir cuando se dé cuenta de que eres un bicho raro.
—Tienes razón…pero le sacaré provecho mientras me dure el gusto. Hay que tomar las oportunidades que nos da la vida.
Tras decir aquello, Hanji se dio media vuelta y dio varias zancadas hasta llegar a la puerta y salir, tarareando una cancioncilla ridícula. Levi chasqueó la lengua. No entendía cómo era posible que no odiase a ésa loca….aunque a veces estaba muy cerca de conseguirlo. Sea como fuere, las palabras de la mujer se le quedaron grabadas en la cabeza: Hay que tomar las oportunidades que nos da la vida.
Levi suspiró pesadamente y recordó su fin de semana con Erwin. No había siquiera un mensaje del rubio que intentara disuadirlo de lo evidente: al maldito cejón sólo le interesaba llevárselo a la cama. Tomó su celular y revisó sus contactos, deteniéndose un poco en el de Erwin. Quizá la loca no le estaba insinuando otra cosa que no fuera encarar la verdad y esa verdad era que él se había fijado en una persona que parecía no tener ningún interés por sostener una relación sentimental con él. Suspiró pesadamente ¿qué se supone se debía hacer en esos casos?
6.
Cuando Eren fue sacado de clase porque la profesora Zoe quería hablar con él, tembló. Había agradecido a los Dioses que los lunes sólo tenía clase teórica con Hanji, por lo cual se pudo ahorrar cualquier comentario alusivo a lo que la castaña presenció en el departamento de Levi. Por supuesto que no había sido nada comprometedor e incluso él se sentía halagado de que la mujer parecía animarle a continuar, pero…se temía mucho lo que pudiera decirle.
Una vez afuera del cubículo de la profesora, Eren llamó a la puerta y tragó saliva al escuchar que la mujer le indicó que entrase. No dudó en hacerlo, sonriendo como máscara para ocultar la realidad: se moría de nervios.
—¡Pequeño Eren!, dame un segundo —Dijo Hanji, quién estaba al teléfono con alguien y parecía bastante animada —¿me recomiendas usar un vestido? Yo pensaba en algo así como un traje sastre. Bueno, no importa, tengo tiempo. Entonces, Mike, no te olvides de ponerte guapo y tomarte tu tiempo para convivir con nosotros. No sé nada de comida, bigotes, así que lo que decidas cocinar me viene bien. Te llamo en unos quince minutos, tengo que hacer algo. No es indecente, no te preocupes.
Al decir aquello la profesora colgó el teléfono y clavó sus ojos castaños en Eren. El chico tomó asiento e intento parecer casual.
—Me alegra que hayas venido. Tengo tantas cosas por decirte pero muy poco tiempo, así que discúlpame si voy al grano y suprimo emociones. Comencemos con lo emocionante: ¡autorizaron el proyecto, Eren! Las nuevas pruebas de toxicología de las que alguna vez te hablé acaban de ser aprobadas y estaré trabajando en unos laboratorios hermosos de la compañía Shultz. Así que, aunque sé que no tienes muchos conocimientos en la materia, quiero saber si te interesaría participar.
—¡Estaré encantado! — Soltó Eren, sintiendo que todos los nervios que había tenido se borraban. Agradecía que la doctora lo citase por eso y no para hablar de…de Levi.
—¡Me alegra! Esperaba escuchar eso de ti. De hecho, me tomé la libertad de contemplarte en mi selectísima lista de invitados. Haré una cena para celebrar hoy a las 9:00 p.m en el restaurante Zakarius.
La sonrisa de Eren se desdibujó. Quería ir, pero había quedado que platicaría con Armin y sabía que eso no sería cosa de una hora, eso sin contar que tenía prácticas de laboratorio a las 6… no quería defraudar a Hanji, pero tampoco quería presionar a su rubio amigo o perder su beca. Le sonrío apenado, ¿qué podría hacer? Abrió la boca para hablar, aunque Hanji se le adelantó.
—Va a ir Levi— Añadió la castaña y todo posible intento por declinar se vino abajo. Era una oportunidad de oro para estar con el profesor.
—Pero…yo...
—No es necesario que digas nada, mi pequeño. Yo lo sé todo…o casi todo...De las prácticas de hoy no te preocupes, redacté un pequeño escrito en dónde te autorizo faltar por razones personales, así que no tendrás problema con las autoridades. Por otro lado, no te angusties, sé bien lo que sientes por Levi. Lo noté en tus ojos el día de ayer. Por eso te lo insinué: estoy de tu lado. Seré franca, la realidad es que te estoy usando: en estos momentos Levi no necesita una confesión amorosa, pero requiere que alguien le recuerde que tiene alas y puede volar. Yo apoyaba su romance con su actual pareja porque lo vi muy entusiasmado al inicio y haciendo algo que nunca nadie se esperó de él, pero de un tiempo acá lo veo confundido y si bien es cierto que tú no eres la causa que lo llevó a sentirse así, creo que estás haciendo algo para ayudarlo a mantenerse en pie y eso lo agradezco. Levi es un hombre que se rige por principios sólidos, así que imagina mi sorpresa al darme cuenta de que invitó a un estudiante a cenar en su casa. Eso nunca ha sido visto por estos ojos que se han de comer los gusanos.
Eren se sonrojó al escuchar aquello y llevó su mano hacia su nuca para poder rascarse. No sabía qué decir o hacer, pero estaba contento y deseaba conocer con mayor detalle lo que Hanji creía respecto a eso. ¿Significaría que tenía una oportunidad? Ni siquiera sabía cómo preguntarle a la mujer qué pensaba al respecto.
—Me siento complacido por saberlo…yo…siempre he creído que es un sentimiento unilateral.
—Pues lo ha sido hasta ahora, Eren; pero las cosas pueden cambiar, estoy segura. Levi es tan fácil de leer que cuando aprendas vas a descubrir muchas cosas. La realidad es que es bastante simple: si no rechaza tu compañía es porque debe sentirse cómodo contigo, me atrevo incluso a decir que debe gustarle tu cercanía. Pero, debes ser sutil, en estos momentos está confundido, mi recomendación es que vayas despacio pero con un paso constante. No te apresures, Eren, paso a paso pero sin perder el ritmo. Un mensaje, una visita, una sonrisa, un roce…todo lo que puedas hacer pero no te insinúes. Posiblemente tarde o temprano él se dará cuenta de lo que sientes, no lo niegues pero tampoco lo aceptes.
—¿Por qué? Es que no entiendo bien qué debo o no debo hacer…
—Levi es como un pecesito: cuando la carnada le llama la atención, andará dándole vueltas y mordiendo poco a poco, porque está consciente del peligro pero necesita probar la carnada, es bastante curioso. Si tú tiras del anzuelo mientras él "picotea", seguramente lo asustarás…si recoges el sedal poco a poco, lento, sacudiendo simplemente el señuelo, te seguirá y cuando menos lo esperes, morderá. Entonces tendrás que dar el jalón final y va a ser tuyo.
Eren se sentía en la gloria, aquellos consejos que Hanji le estaba regalando valían oro. No podía borrar la sonrisa de su cara, aunque sabía que eso podría ser usado en su contra. Abrió la boca para hacer otra pregunta, o agradecer, seguía sin saber qué decir o hacer; sin embargo, Hanji previó su movimiento y contraatacó.
—Otra cosa: debes ser muy masculino, Eren. A Levi le gustan mucho los hombres así, es cierto que por tu edad debe verte como un mocoso, pero si le demuestras que no eres tan niño, despertarás a esa bestia insaciable que lleva adentro. Está bien que seas un ángel, aunque de cuando en cuando, muéstrale al diablillo. Esa será tu tarea de hoy.
—Lo haré, profesora Hanji.
—Excelente. Ahora somos un equipo, no sólo de profesionales de la biotecnología, sino del escuadrón de reconocimiento. Vamos a conquistar a Levi a cómo de lugar.
—¡Sí, Señora!
Cerrando el puño y llevándolo a su pecho, Hanji soltó un grito de guerra (¡En marcha!) y Eren la imitó. Se sentía bien tener una aliada, alguien que conociera bien a la persona que le robaba el sueño. De verdad que deseaba ganar, deseaba conquistar a Levi y vencer a Erwin. No iba a permitir que el profesor se siguiera apagando…
Comentarios del autor:
TuT Adoro escribir sobre Hanji, es tan espontánea que me da ternura. :D Agradezco a todas las personas que se han tomado un momento para leer y comentar, me hacen muy feliz y me siento súper honrada. No he tenido tiempo para responder vía PM, pero lo haré pronto A lo prometo. Ahora paso a agradecer a las reviews en modalidad de Guest.
Guest: XD Esa Hanji, créeme que los va a usar a los dos de conejillos de indias para probar sus teorías sobre las relaciones humanas. Muchas gracias por pasar a leer y comentar :D
Millary Rim: ;u; No eres ingrata, al contrario, yo me siento verdaderamente agradecida porque pudieses comentarme lo que te agrada del fic. Espero que pronto te recuperes de tu mano y que en algún otro momento me des el gusto de poderte leer nuevamente.
Crhis: Tengo crisis existencial con el mismo tema, no sé si dejarlo como Riren o Ereri. X'D Hasta el momento va ganando el Ereri, porque me parece tierno ver a Eren de Seme y Rivaille es el Uke más sexy del planeta. Pero luego me dan mis rachas de querer ver a Levi siendo el dominante. Quizá, cuando llegue el momento, será un Ereri/Riren conjunto, x'D creo que los dos personajes se prestan a la versatilidad. :D ¡Gracias por comentar!
