Noveno Capítulo. :D Pues he aquí la actualización semanal. Espero el capítulo les agrade. Sé que no me he dado a la tarea de responder reviews, espero en la semana que viene darme tiempo porque de verdad me han dejado cosas muy bonitas y quiero agradecer como se merece ;A; pero el trabajo me consume.
Además, quiero dedicarle el capítulo a una hermana perdida que acabo de encontrar. Miss Paranoic ;D, va para ti, sweetie.
Shingeki no Kyojiny todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.
Rutinas
1.
Cuando al fin terminó la jornada laboral, Eren le mandó un mensaje a Armin para citarlo en la puerta principal de la Universidad. El muchacho pensaba detenidamente qué palabras pensaba usar para decirle a su amigo que necesitaba darle un pequeño cambio a los planes de la tarde. Hanji le había dado un pase para excusar su ausencia en los laboratorios esa tarde, así que bien podría estar con Armin hasta las 6:00 p.m, después se metería a bañar y arreglar para esperar a Levi, quién le había enviado un mensaje ofreciéndose a llevarlo y regresarlo a su hogar. Eren se sentía nervioso, bien era cierto que aquello no sería una cita…pero se sentía como si lo fuera.
Para agravar sus problemas, no tenía ropa adecuada. Casi todo su guardaropa estaba compuesto por jeans y camisas cómodas, playeras. A lo mucho tenía un pantalón negro de vestir y una camisa formal que usaba cuando exponía…pero, si quería impresionar a Levi, necesitaba algo mejor que eso.
Cuando finalmente llegó a la entrada de la universidad, saludó a su amigo efusivamente y Armin le devolvió la sonrisa. Sin embargo, no pudo evitar sentir una pequeña punzada de arrepentimiento. Armin quería hablar y él sólo estaba pensando en pedirle ayuda para comprar algo que le hiciera verse atractivo ante los ojos de otro varón.
—Hey, Eren— Saludó el rubio, a lo que el castaño correspondió levantando su mano en señal de que le había escuchado —. ¿Te parece si pasamos a comprar algo de comida? Me imagino que en tu departamento no hay nada.
—De hecho, Armin…quisiera…—Mencionó el chico, rascándose la nuca nervioso. No sabía como plantearle a su colega las cosas.
Armin volvió los ojos al castaño y le sonrío. El rubio no era una persona fácil de engañar y Eren no era precisamente bueno mintiendo o disimulando, ya sabía que tras aquellas cuatro palabras, Eren ocultaba un largo discurso que no podía pronunciar de golpe. Suspiró pesadamente, quizá eso significaría un cambio de planes.
—¿Qué cosa quisieras?
—Pues…¿y si mejor vamos a comer a algún sitio? Ahí podremos platicar…además, necesito pedirte un favor. Sé que me estoy viendo como un muy mal amigo pero, requiero tu ayuda…y sé que quieres hablar conmigo, quiero escucharte y apoyarte aunque también estoy un poco desesperado….
Armin se rio por la conducta de Eren. El castaño era transparente hasta la médula, por eso no le sorprendía que Mikasa fuese tan sobreprotectora con él. Se encogió de hombros, divertido. Ahora que Mikasa no se encontraba en la ciudad, Eren andaba a la deriva sin cuidado alguno; no era que no le valorase, sino que sencillamente él no era tan dedicado como la hermanastra del castaño.
—¿Vas a tener una cita? — Preguntó Armin y a Eren se le subieron todos los colores al rostro.
—¿Qué? ¡No! O bueno, casi….¿cómo lo sabes?
—Te delatas solo: estas nervioso, haces un cambio inesperado de planes cuando no acostumbras hacerlo, tienes remordimiento de conciencia y te has llamado a ti mismo "mal amigo", sin contar con que verbalizaste que necesitas mi ayuda, eso sin contar que llevas días distraído y con cambios de humor propios de un enamorado. Bueno, no me sorprende, de hecho este era uno de los puntos que deseaba tocar contigo.
—¿Ya lo sabías?
—No eres la persona más hábil cuando se trata de mentir o de ocultar algo, Eren. No podía asegurarlo, pero lo intuía
—Olvidé que lees mentes— Dijo Eren, divertido, mientras comenzaba a avanzar rumbo a la calle al lado de Armin. Pensaba tomar un taxi: todos los minutos eran vitales.
—¿Quién es la persona que se ganó tu afecto?
—Te lo diré cuando lleguemos a un sitio donde podamos hablar, Armin. Te vas a caer de la silla.
Los dos jóvenes se sonrieron y mantuvieron su rumbo. Pocos minutos después, en el sitio de taxis que estaba frente a la universidad, esperaron que llegase una unidad para que los transportase a una plaza comercial cercana. Eren aprovechó el momento para pedirle ayuda al rubio respecto a comprar ropa que lo hiciera lucir masculino. Una parte del castaño lamentaba el hecho de que pensaba usar sus ahorros para comprarse la ropa, otra parte le exigía que usara la tarjeta que su padre le había dado. Eren sólo deseaba que sus ahorros fuesen suficientes…
2.
—Apuesto que no tienes nada que ponerte— Se quejó Levi, mientras entraba al departamento de Hanji Zoe, siguiendo las zancadas entusiastas de la mujer.
—Tengo un vestido verde que me regaló Mike cuando hizo la inauguración del restaurant. Supongo que a nadie le va a molestar si lo vuelvo a usar.
—¿No te da vergüenza ser una ofensa para el género femenino?
—Puedo vivir con eso — Respondió la castaña, dejando las llaves en una pequeña mesita donde Mike solía dejarle la correspondencia, mesita que se encontraba cerca de la entrada. Revisó desinteresadamente los sobres, quizá alguno de ellos podría serle útil…o quizá no.
Levi suspiró pesadamente mientras repasaba el lugar con la mirada, sintiéndose asqueado. De verdad que había sido mala idea acompañar a Hanji a su casa, el sitio era un maldito poema a la suciedad.
—¿No te da asco vivir entre basura?
—Es reciente, así que aún no representa un peligro para mi salud.
—En eso coincido contigo. La basura no representa un peligro para tu ya precaria salud mental…
Hanji soltó una risotada y se acercó a Levi para jalarle las mejillas, el hombre le apartó las manos, enfadado.
—¿Qué te vas a poner?
—Ropa
—Oh, me alegro, aunque sería interesante verte desnudo. Me pregunto si tu amiguito es tan chiquito como tú.
—No voy a responderte como debería, mierda con lentes, porque aunque me disguste la idea, eres una mujer.
Levi suspiró pesadamente y se cruzó de brazos a mitad de la sala. Se negaba a sentarse en los sillones de Hanji, le daba asco pensar que no debía limpiarlos adecuadamente, además había una que otra palomita traviesa decorando los asientos. Ni loco se sentaría ahí.
Por increíble que fuera, en alguna ocasión Levi había compartido piso con Hanji. En una ocasión tuvo que fumigar su departamento pues la maldita castaña le llevó un perro pulgoso que contaminó su espacio, así que el hombre más limpio de la humanidad se vio en la necesidad de contratar el servicio que erradicase la plaga y mientras eso ocurría, necesitó un espacio donde vivir durante tres días. Había planeado quedarse en un hotel, pero Hanji insistió tanto que acabó aceptando irse a pasar esos días con ella. Desde que pisó el apartamento, se arrepintió. Pasó todo el primer día limpiándolo, durante el segundo el sitio renació bajo sus cuidados y al tercer día, todo se fue en picada cuando él abandonó el recinto sagrado de la loca.
—¡Lo encontré! — Gritó la científica y Levi sintió que le quitaban un peso de encima. Cuando la castaña regresó con un sobre en las manos y una amplia sonrisa en la cara, Levi sospecho que algo estaba mal en la escena.
—¿Por qué se supone este sobre es importante?
—Porque lo es…
—¿Y por qué diablos te lo tengo que guardar yo?
—Porque soy muy desordenada y se me puede perder…
—Hanji…tú no me citaste aquí para darme un jodido sobre ¿cierto? Hay algo que te preocupa, ya escúpelo o te lo saco a patadas.
La castaña soltó una risotada y se abrazó al hombre de menor estatura, Levi sencillamente suspiró fastidiado. Rara vez se equivocaba respecto a esa mujer.
—Es que…me quiero ver bonita pero no estoy segura de que el vestido verde sea suficiente. Así que, todos saben que los gays son expertos en moda y belleza.
—Hanji…soy gay pero no soy un jodido afeminado. Si lo que esperas es que te aconseje con qué mierda combinar tu ropa, te estás equivocando de persona.
—Bueno, entonces ayúdame diciéndome si me veo más o menos "mierdosa" — Dijo la mujer, entre risas.
—Olvídalo…te pongas lo que te pongas, sigues siendo una vergüenza como intento de mujer— Mencionó el pelinegro, para sacar su cartera y buscar una tarjeta, la cuál le extendió a Hanji, quién la tomó un tanto sorprendida —Yo acudo a ése estilista, si alguien puede aconsejarte es él. Dile que vas de mi parte y es urgente, que eres la cosa más fea del mundo y necesitas ponerte decente. Tómale fotos a tu jodida ropa y él te dirá qué ponerte.
—¡Gracias, Enanín! — Mencionó la mujer, encantada. —¡Sabía que tu lado gay no me decepcionaría!
—Cierra la jodida boca, Hanji. Y la próxima vez que quieras mi ayuda, habla de frente y no busques pretextos. Me haces perder tiempo.
—Oh, bueno, es que es plan con maña: ver qué tan maricón eres y que te des cuenta de que vivo en un basurero para que me vengas a ayudar a limpiar todo el fin de semana.
—Tsk! Olvídalo— Dijo Levi y se dio media vuelta para dejar sola a Hanji con sus retorcidos pensamientos. Ni por error pensaría en ayudarle….aunque tampoco era como si pudiera dejar toda esa suciedad así como así, le daba asco pensar que a veces saludaba de mano a Hanji y que esa misma mano tocaba la inmundicia que había en cada superficie del lugar. Se volvió sobre sus pasos y le dedicó una mirada asesina a la científica —. El Sábado, a las ocho, vendré a esa hora y si no estás despierta, juro que te mato.
—Estaré despierta, enanín. Sabía que podía contar con tu obsesión por la limpieza.
—Tsk! Espero que la comida te haga indigestión y te mueras— Espetó el hombre de cabello negro antes de salir del apartamento.
3.
Aunque Armin daba la impresión de ser un chico demasiado débil y fácil de sorprender, la realidad es que no lo era. Su mente era una fortaleza, una muy bien diseñada, así que difícilmente se le caía la mandíbula por la sorpresa. Pero, ése día, los ojos azules del chico se abrieron como platos y se quedó boquiabierto, balbuceando palabras ininteligibles. Eren le sonreía, apenado; no por lo que había dicho, sino porque antes no tuvo el valor de hacerlo. Se suponía que Armin era su mejor amigo…
—A ver, Eren, necesito entender esto— Soltó Armin por fin, mientras el castaño asentía lentamente. Los dos estaban sentados en una pequeña mesa para dos personas, en medio de una concurrida zona de comida rápida —Te enamoraste de Levi Rivaille, el profesor de ética que me torturó hasta la locura el año pasado…
—Sí
—Te mudaste un piso arriba del suyo para poder estar cerca
—Sí, así es.
—Es que…no puedo creerlo. ¿Cómo diablos pasó esto? No creo que sea adecuado y tampoco creo que sea una buena idea
—Nadie puede elegir de quién se enamora, Armin.
Aquél argumento de Eren dejó en silencio al rubio por unos minutos, no porque su suposición lo hubiese desarmado, sino porque intuía que Eren se estaba dejando llevar por un sentimiento inexplicable.
—Eren…nadie se enamora tan rápido. No puedes llamarlo "amor", aunque sí enamoramiento, que es un estado inicial y un poco perturbador. Lo que tienes es que el tipo te gusta…
—No, Armin, no sólo me gusta… verás, es más complicado. Todo en él me atrae irremediablemente, al grado que comencé a ver que me resultaba difícil estar lejos de él y por eso decidí hacer de lado mi filosofía personal para poder estar cerca suyo. Conforme pasan los días y más lo conozco, más me intriga y más cerca deseo estar de él. A veces me basta con sólo verlo y darle los buenos días, reconocer en su mirada que se encuentra en un estado de serenidad…cuando lo veo despedirse de Erwin, hay algo en sus ojos que me indica que no está bien y yo deseo cambiar eso. No sé, lo llamarás obsesión si quieres, pero yo sé que no es así. Me obsesiona la idea de diseñar baterías para medir la toxicidad de algo y tener a las personas seguras, pero lo que siento por Levi es abismalmente diferente.
—Pues no veo la diferencia entre lo que sientes y lo que mencionas te obsesiona. Eren, creo que antes de dar un paso en falso deberías aclarar lo que de verdad sientes. Yo creo que es una mera obsesión…
—¡No, Armin! ¡No puedes llamar obsesión al único sentimiento real y puro que siento por alguien! —Casi gritó Eren, exasperado. No sabía cómo darse a entender —.No es como si no quisiera que fuera de nadie más o que nadie lo vea, sí he llegado a sentir celos de su pareja pero no son celos porque lo bese o esté cerca…son celos de que ocupa un lugar en su vida y yo no. Son los celos que siente alguien que desea la oportunidad de hacer feliz a la persona que ama.
Armin parpadeaba confundido. A decir verdad, en el terreno de los sentimientos nunca había sido la persona más diestra y mucho menos la más experimentada, así que apenas podía entender el torrente de emociones de su amigo.
Sin embargo, había algo que sí reconocía: los celos. Él mismo los experimentaba y recordar la forma en que Jean miraba a Marco hacía que se le retorcieran los intestinos, aunque debía admitir que lo suyo con el cara de caballo sencillamente no iba a ningún sitio. A Jean le gustaba Marco y era lo suficientemente bien correspondido como para que él supusiera un peligro en esa relación. Además, estaba seguro que Jean no se daba ni por enterado y él nunca había sido el mejor coqueteando.
—¿Y qué vas a hacer?
—Sé de una buena fuente que le gustan los hombres que son muy masculinos y que ser un buen chico no va a funcionarme como quisiera…
—Supongo el consejo te lo dio una mujer
—¿Cómo lo sabes?
—Los hombres difícilmente usamos el término "hombres muy masculinos", eso es de las mujeres, son ellas quienes perciben la masculinidad y la interpretan de alguna forma. Para nuestro género, es más común pensar en lo que nos hace varoniles, viriles, pero rara vez lo verbalizamos así.
—De verdad me asustas, Armin —Dijo Eren, sonriendo divertido para tomar su popote y darle un sorbo a su refresco. El rubio sonrío divertido.
—Bien, voy a darte mi voto de fe, aunque no mi aprobación. Te ayudaré con tu retorcido romance con un profesor en la medida de mis posibilidades. No te fíes mucho, podré ser muy bueno con los libros pero recuerda que en términos de romance, ni siquiera soy bien correspondido.
—¿También estás enamorado de alguien? — Preguntó Eren, fingiendo demencia.
—No precisamente "enamorado"…pero sí hay alguien que me gusta.
—¿Quién?
—Ya lo discutiremos en otro momento, es algo que ya sabes aunque te hagas el tonto. Además tienes que ir a comprar tu atuendo ideal para la cita y entre más rápido salgamos de aquí, mejor. A diferencia de las chicas, a mí no me hace gracia estar aquí y saber que vamos a ir de compras.
Eren observó a Armin y arqueó una ceja, su comentario le había llamado la atención y la tensión del rubio era perceptible. Se preguntaba la razón, aunque sospechaba que en el fondo tenía relación con Jean y Marco… se sintió como un verdadero abusivo. Se suponía que habían quedado para poder hablar largo y tendido y ahí estaba Armin, anteponiendo los deseos de Eren sobre los suyos.
—Creo que vamos a tener que tocar el tema, Armin…
—Lo sé, pero no será hoy.
4.
La casa se encontraba sumergida en absoluto silencio. En la cocina había un par de platos sucios en el fregadero, evidencia de que dos personas habían terminado sus alimentos pero aún no se dignaban a borrar las pruebas físicas de ello. En la sala había dos mochilas aventadas sobre uno de los sillones; algunos cuadernos y libros coronaban la mesa para café que estaba a unos centímetros del sillón. En sí la escena no tenía nada de excepcional, salvo porque la chamarra de Jean estaba tirada en el piso…
Sin embargo, en la habitación de Marco, la historia era otra. Cerrando la puerta tras de sí, Jean continuó besando a Marco mientras lo obligaba a retroceder hacia su cama. Su corazón latía desenfrenado y el pecoso sólo lo empeoraba al chocar su lengua contra la suya en medio de aquél beso apasionado. Jean sentía que se le iba el aire, pero se obligaba a aferrarse al poco oxígeno que le quedaba en los pulmones. No deseaba separarse de Marco ni por error.
Lo tumbó sobre su propia cama y aquello los obligó a separarse, observó al joven mientras intentaba recuperar la respiración. Marco, sentado sobre el borde y con las manos apoyadas en el colchón, le miraba fijamente, como si esperase la más mínima reacción del otro para lanzarse contra él y retomar el beso dónde lo habían dejado. Jean deseaba que lo hiciera.
No fue hasta que reparó que se algo le incomodaba entre los pantalones cuando se dio cuenta de que la cosa estaba yendo por un rumbo peligroso: estaban solos en casa de Marco (los padres del pecoso habían salido), habían estado haciendo tarea hasta que al pecoso se le ocurrió robarle un beso en la mejilla y Jean después le besó en la comisura de los labios. Estuvieron jugueteando a besarse el rostro un buen rato, hasta que al fin sus labios se encontraron y después de ello la cosa se puso más candente entre los dos.
Las manos de Jean pasaron a inspeccionar el cuerpo de Marco y el otro no se quedó atrás, cuando se dieron cuenta, Jean se estaba quitando la camisa y Marco le besaba el cuello como si fuera un animal en cautiverio que devora la comida que le lleva su cuidador. No podían quedarse en la sala, el temor a que volviesen los padres del pecoso invadió al rubio ceniza y le pidió a su amigo que pasaran a su habitación. Restaba decir que en el camino se devoraban.
Y, finalmente, ahí estaban. Jean sabía que no había paso atrás, después de haber probado que Marco sentía el mismo deseo pecaminoso que a él le corroía las venas, era momento de dar un nuevo paso en ese mundo extraño en el que se estaba adentrando. Nunca se había interesado romántica o sexualmente en uno de sus amigos, menos en su mejor amigo. Se acercó a Marco y volvió a besarlo nuevamente mientras deslizaba una de sus manos por el pecho del otro muchacho y lo recorría hasta llegar a su entrepierna. Le causó gracia notar que Marco tenía el mismo problema entre las piernas que él.
—Espera…—Pidió Marco, de forma repentina, mientras se alejaba un poco de los labios del rubio ceniza y colocaba su mano sobre la de Jean. El cara de caballo nunca había visto a su amigo tan sonrojado…—Jean…yo…
—Shh— Le invitó a guardar silencio, mientras acercaba sus labios al oído del chico y comenzaba a lamerlo. Su mano comenzó a frotar la zona y sintió al joven endurecerse mientras echaba la cabeza hacia atrás.
No es que Jean hubiese querido, de forma consciente, interrumpir a un apenado Marco que intentaba confesar sus sentimientos…era sólo que estaba tan excitado que había interpretado las palabras del otro como simple duda, la duda de un joven casto que experimenta un deseo sexual por primera vez. Para desgracia de Jean, Marco no era casto y sabía bien a dónde lo conducirían aquellas acciones…era sólo que el pelinegro no deseaba hacerlo así, sin que el otro supiera que no sólo pensaba entregarle su cuerpo sino que iba su alma y todo su ser, pensaba entregar el paquete completo.
Un timbrazo en el celular de Marco distrajo a los dos amantes, quienes se separaron asustados. Marco sacó su celular del bolsillo de su pantalón y Jean sacó la mano de entre las piernas del muchacho. La madre de Marco había quedado en llamarles, sería sospechoso si no contestaran.
—¿Diga? — Mencionó Marco, intentando regularizar su respiración. Las atenciones de Jean en su entrepierna le tenían bastante agitado —. ¿Qué? ¡No! Estábamos corriendo, no pienses mal, Eren.
Al escuchar el nombre de su primo ser pronunciado por los labios de Marco, Jean sintió verdaderos deseos de matar al castaño y repartir sus restos por todo el mundo para que nadie pudiese encontrar el cuerpo jamás. Apretó la mandíbula y se cruzó de brazos. ¿Por qué mierda Eren tenía que llamar a Marco? ¿Y por qué en un momento tan jodidamente inoportuno?
—Jean…dice Eren que si le prestas tu chamarra de piel negra —. Preguntó Marco, sonriéndole al enfadado rubio ceniza. Marco adoraba verlo celoso…
—Dile que se joda…
—Dice que está bien. Que te diviertas, Eren —. Añadió Marco, divertido, mientras Jean le dedicaba una mirada fulminante
—¡Marco! — Se quejó, pero el de cabello oscuro se avalanzó sobre él con una actitud que a Jean le hizo olvidarse de la llamada y la chamarra.
Marco lo besó, después comenzó a descender hasta llegar a la zona de su mayor incomodidad. Con una habilidad sobrenatural se deshizo del cinturón, abrió el pantalón y bajó su ropa interior. Jean lo miraba expectante y Marco le dedicó una sonrisa antes de acercar sus labios a su miembro erecto y palpitante. Jean jadeó al sentir su cálida respiración y ahogó un gemido al sentir como su virilidad era atendida por la boca de su amigo. ¿Dónde mierda había aprendido Marco a hacer eso?
5.
A las 7:30 p.m, Levi subió al departamento de Eren, extrañado porque el chico había quedado en bajar a las 7:20 y no lo había hecho. Una parte de él pensó en dejarlo y marcharse, pero otra parte de él no le permitió hacerlo. Llamó al timbre una vez y un adorable rubio que bien conocía le abrió la puerta.
Cuando los ojos de Levi se posaron sobre Armin Arlett, el mejor alumno de su curso el año pasado, casi se le cayó la mandíbula al piso. No esperaba verlo ahí, pero aquello le resultó un mal presagio. ¿Cómo diablos iba a justificar que había subido al piso de su mocoso vecino vestido de etiqueta y oliendo a colonia? Las cosas se veían tan mal que comenzó a sentir que le dolería la cabeza.
—Profesor Rivaille— Le saludó Armin, sonriendo. Había alterado el reloj de Eren mientras el chico se probaba una camisa. Sabía de su acuerdo porque había revisado los mensajes del castaño y necesitaba al menos dos minutos para analizar al profesor. ¿Sería genuino el interés de Rivaille por él o Eren no tendría la más mínima oportunidad? —Eren no tarda. Tuvimos un pequeño contratiempo
Levi arqueó una ceja. Por lo que conocía de Eren, sabía que el chico le avisaría si eso fuese real. Algo dentro del discurso del rubio le dio mala espina, aunque prefirió fingir que se había tragado la mentira.
—Vaya, me alegra que no haya pasado a mayores.
—Me sorprende mucho su amabilidad hacia mi amigo, en verdad que el mundo es pequeño. Jamás me habría imaginado que usted era amigo de la Dra. Hanji y jamás se me habría ocurrido que para ella Eren fuese tan importante. Me siento orgulloso de que se le confíe un proyecto tan importante.
—Debe estar calificado para ello—Mencionó el profesor, intentando ser prudente, aunque la realidad es que le daban ganas de decir que Eren era hombre muerto en manos de Hanji
—Y ¿cómo es que ustedes se conocieron?
—Somos vecinos…por eso me ofrecí a llevarlo, no me cuesta nada y Hanji quiere que esté ahí.
—Es usted un buen amigo para intentar satisfacer un capricho de la doctora.
—Supongo que le sorprende que tenga un lado humano, Sr. Arlett. Pero, fuera de la Universidad, no hay nada excepcional en mis acciones. Hago lo que cualquier persona responsable haría —Dijo, sin dejarse intimidar por el rubio. Para desgracia de Armin, el hecho de haber sido su profesor le había otorgado cierto conocimiento sobre él, así que no se dejaría engatusar. Si quería sacarle algún indicio que pudiera dejarlo en una posición incómoda respecto a su relación con Eren, no se lo daría.
Aunque, algo dentro de él lo obligó a caer en la cuenta de algo: ¿qué relación tenía realmente con Eren? Es decir, no era su profesor como para preocuparse tanto por él, tampoco era un adolescente como para considerarlo su amigo…¿o sí? Intentó mantenerse sereno e inmutable. No era momento para pensar en ello, menos con Arlett en frente.
—Tiene toda la razón, profesor—. Respondió Armin, sonriendo con dulzura. A Levi se le revolvió el estómago, algo le decía que le había dado al rubio algún arma poderosa capaz de destruirlo.
Por su parte, Eren se apresuró a salir de su habitación cuando se dio cuenta de que su celular iba diez minutos atrasados, corrió por el pasillo y cuando llegó a la puerta de entrada, casi se le sale el corazón por la boca al ver a Armin y Levi hablando. El profesor se veía un poco molesto y no sabía que expresión podría tener Armin para provocarle ése gesto. Se apresuró a llegar al sitio para romper la tensión. No, su amigo no podría traicionarlo y arruinarle todo su progreso ¿o sí?
—Profesor Rivaille, disculpe la demora, no me había dado cuenta que tenía el reloj atrasado— Mencionó el chico, apenado, mientras Levi volvía sus ojos azul grisáceo al rubio, quien seguía sonriendo.
Al final, no era el único que había mentido. Arlett también lo hizo y quizá Eren era el único que no tenía ni idea de lo que estaba pasando ahí. Levi se cuestionó el por qué de la actitud del rubio ¿acaso estaría interesado en Eren y se sentía celoso de él? Bufó molesto, tenía una incómoda sensación en la boca del estómago. Por un lado, no quería estar dentro de un estúpido y adolescente triángulo amoroso; por otro lado, no le agradaba del todo pensar que Armin y Eren pudiesen tener algo.
—Se hace tarde, Jaeger— Le llamó por su apellido, fingiendo seguirle la corriente. Quizá Eren no se había dado por enterado de que su intento de parecer formal frente a su amigo no iba a funcionar. Armin parecía intuir que no llevaban precisamente una relación de simples conocidos. Otra vez una punzada en la boca del estómago le hizo sentir incómodo.
Eren se despidió de Armin, dedicándole una mirada de cachorro enfadado. Tendría que explicarle más tarde qué diablos le había dicho a Levi. Se encaminó con el mayor al elevador y la tensión entre los dos se mantuvo hasta que llegaron a la planta baja. Hasta entonces el mayor volvió sus ojos al castaño, quién le miraba también.
Cuando sus ojos se encontraron con los de Eren, Levi se percató de lo atractivo que se veía. No iba demasiado formal, pero sí lucía diferente: el cabello peinado hacia atrás, una camisa color aquamarina de un matiz similar a sus ojos y que llevaba seductoramente algunos botones sin abrochar, pantalón de vestir negro y una chamarra de piel oscura bajo el brazo. Al azabache se le olvidó por unos segundos qué diablos quería decirle, tuvo que hacer un gran esfuerzo por recordar.
—¿Vamos a comenzar a llamarnos por nuestros apellidos? —Preguntó al salir del elevador, seguido por Eren.
—No…es sólo que, no pensé que le gustaría el hecho de que mi amigo se enterase que lo tuteo. A decir verdad me disculpo por tardar, si me hubiese dado cuenta antes habría bajado…
—Es extraño que la hora del celular se altere sin razón— Insinuó el profesor, volviendo a sentirse incómodo. Maldito rubio.
—No se preocupe…Armin no es imprudente. Lo que hizo no tiene justificación alguna, pero confío en él y sé que no lo meterá en problemas…además, no hay razón para que sea esto un problema…podemos ser amigos ¿verdad? Es decir, estamos en la misma universidad pero usted no es mi profesor.
Levi suspiró y se relajó al escuchar aquello. El maldito castaño era tan noble que le daban ganas de golpearlo. Nunca había conocido a nadie que fuese como él. No dijo nada ante el argumento del chico, sencillamente lo condujo hacia el estacionamiento y lo invitó a subir a su automóvil. Por alguna extraña razón, le incomodaba mucho ver al chico. Se veía atractivo, demasiado atractivo para su propia salud mental. ¿Desde cuándo veía a los mocosos como algo distinto a un puñado de jovencitos estúpidos e inexpertos? Al pensar en ello se corrigió: no, no veía a todos los mocosos como un sex symbol, eso sólo le estaba pasando con uno y el malestar era suficiente como para que se incrementase el dolor de cabeza. No podía darse el lujo de llegar con Hanji en ése estado de vulnerabilidad.
—Espero que no te moleste que rodeemos un poco antes de llegar al sitio. No me gusta llegar temprano en las fiestas de Hanji, la desgraciada nunca es puntual —. Mencionó, poniendo en marcha el coche y accionando el control para abrir la puerta eléctrica.
—Podríamos ir a dar una vuelta mientras la esperamos, investigué y hay un parque cerca del restaurant.
—Demasiado concurrido…no pienso poner un pie ahí
—También tengo entendido que hay un mirador un kilómetro más adelante.
Levi volvió los ojos a Eren, analizando sus palabras. ¿Por qué diablos el chico de pronto parecía una maldita página de google earth? Tuvo que volver los ojos al camino mientras se echaba de reversa. Una vez con el carro afuera de la cochera, emprendió el recorrido hacia el restaurante.
—¿Cómo mierda sabes todo eso?
—Después de comer me gusta caminar un poco…pensaba, no sé, si no era muy tarde invitarlo a dar una vuelta…—Dijo, sonriéndole de una manera tan cautivadora que Levi sintió que su corazón se agitaba.
—¿Me ibas a invitar a caminar en medio de la noche por un jodido mirador donde seguro las parejas van a follar en la clandestinidad?
Eren soltó una carcajada y negó con la cabeza, llevó su mano a la que Levi tenía sobre la palanca de las velocidades y contuvo su reacción ante la corriente eléctrica. Notó con agrado que el profesor se sobresaltó ante su tacto.
—Si me acompaña a ver el sitio, se dará cuenta del por qué lo considero un buen lugar para pasar un rato. ¿Se atreve a acompañarme?
Levi volvió los ojos hacia el muchacho tras aquella pregunta altanera y disparatada, nuevamente tenía la sensación de que el desgraciado puberto le estaba coqueteando. No pudo contenerse y le devolvió la sonrisa, mientras metía una nueva velocidad y aceleraba.
—Hagámoslo más interesante… si encontramos en el sitio a una pareja follando, vas a tener que barrer frente a mi departamento por una semana.
—Y si no hay nadie, me va a permitir invitarlo a cenar
—No veo qué ganas tú en esta apuesta, en las dos opciones te toca perder —.Espetó Levi, sintiéndose extrañamente divertido. Parecía que estar con el castaño le borraba un poco de su habitual mal humor.
—Voy a ganar el privilegio de restregarle durante la cena que se equivocó, profesor Rivaille—Mencionó Eren, divertido y travieso. Al final de cuentas, Armin le había aconsejado que se dejara de idioteces y no pretendiese ser alguien que no era. Fingir ser el macho para conquistar a Levi sólo haría que el otro conociera una máscara y, con suerte, que se enamorase de ella. Pero, si lo que en verdad quería era su atención, ser alguien en su vida, entonces debía mostrarse tal cual.
—Hecho. Sólo no esperes que si pierdo te deje pavonearte mucho.
—Si la cosa es así, no espere que haga buen trabajo barriendo— Se rió.
—Tsk! Mocoso— Le reprendió Levi, aunque estaba lejos de sentirse molesto con el chico.
Comentarios del autor:
Sin afán de romper las reglas de Fan Fiction, pasó a agradecer a las personas tan lindas que se han tomado el momento de leer y comentar. Como mencioné antes, lo haré directamente por medio de un PM con más detenimiento y con un poco más de tiempo, pero de momento al menos quiero nombrarlas porque me han dado momentos de felicidad indescriptibles:
Crhis: Muchas gracias por leer TuT, te prometo que no pondré a Levi sumiso, x'D no me gusta verlo como doncella. Que sea él aunque sea uke.
Meiko, me alegra muchísimo que te guste la historia, ;D y ya verás como el pecesito cae en la red.
Katzenbach: Linda, mil gracias por tus amables comentarios, siempre me hacen sentir muy bien. Espero me des el placer de leerte nuevamente ;u;
Annicky: Perdona que no respondiese antes, he andado como loca. Me da gusto saber que te agradó el capítulo. Hanji es una aliada formidable, aunque algo loca xD.
Wkesh: XD También me pasó que odié al maldito Sistema operative, pero acabé amando la película al final de cuentas. Me siento complacida y honrada que te sute el capítulo ;D espero poder volver a leerte.
Millary Rim: ¡Mil gracias por tus buenos deseos! Aunque a veces el trabajo me absorbe bastante, espero el capítulo haya dejado satisfechas tus expectativas. :D Y pues, vamos a despeinar un poco a Levi para hacerlo feliz.
Leviriet: OMG, tu review me dejó ese asakldjjgh en el kokoro del que hablas. No sé cuántas veces lo releí porque me sentí muy halagada y conmovida. Gracias por tomarte el tiempo para dedicarme tan bonitas palabras y me da gusto saber que reparaste en las referencias a la serie original TuT. Las seguiré intercalando en la medida en que sea posible. De verdad, mil gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar.
Marian9341: Ya le daremos a Armin un poco de emoción en su vida para que no se quede solito ;D, no se merece ser ignorado pero pues su amigo anda con la cabeza en Levilandia. :D ¡Mil gracias por comentar!
Romi Zuckerdame: Esa Hanji se está llevando las palmas, xD me encanta que les agrade su papel en la historia ya que disfruto mucho escribir su personaje. :D ¡Gracias por comentar!
Y, por supuesto, a dos grandes chicas con las que he tenido la oportunidad de dialogar gracias a este fic: Ryoko Lamperouge y Miss Paranoic. Chicas, sin su apoyo constante no sería lo mismo pasarme a leer reviews. Capítulo a capítulo disfruto mucho sus comentarios y espero que el fic siga estando a la altura para merecerlos. TuT Ya más adelante agradezco como se debe vía PM.
Y pues eso fue, ;D Nos vemos en la próxima actualización. Gracias a todas las personas que agregaron la historia a favoritos, me siento muy feliz :) y espero que puedan disfrutar del fic capítulo a capítulo. Sé que les debo el lemmon de JeanxMarco, pero ya será, lo prometo.
