Décimo Segundo Capítulo. Disculpen la enorme ausencia, ;_; me siento triste por haberlas dejado tanto tiempo con la duda, pero mi vida se ha complicado un poquitillo a causa de tanta cosa que me exigen en el trabajo y los estudios. Como sea he vuelto.

Ahora bien, debo dedicar el capítulo a mi amiga Miss Paranoic, porque es una gran amiga y una chica increíble.

Shingeki no Kyojiny todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.

Contacto Clandestino.

1.

Los vapores de la cocina impregnaban la estancia con el delicioso aroma de algo que se cocina a fuego lento. Mientras cortaba finamente algunos vegetales, un singular profesor oía un concierto de violín, aunque realmente no le estaba prestando mucha atención. Su mente viajaba de una cosa a otra, recordando vivencias de la infancia o repasando los eventos del día. Parecía que Levi estaba haciendo zapping entre sus propias memorias, buscando alguna en la que fijar su atención. Cuando por fin dio con ella, su mirada se ensombreció.

A veces recordaba el día que le conoció, hacía ya algunos años de ello. La primera vez que le vio, pensó que se le saldría el corazón por la boca. Rubio, de brillantes ojos azules, gallardo y con esa expresión de astucia que Levi sabía apreciar más allá de cualquier cosa. Su fiereza y varonilidad le atrajeron desde el primer día que sus ojos se encontraron y Levi Rivaille supo, sin lugar a dudas, que haría hasta lo imposible por conseguir que aquél espécimen de varón se metiera en su cama y se apoderase de su vida.

Sin embargo, lo que comenzó como una bendición pronto se tornó en un pesado predicamento. La coraza de perfección que cubría a su amante lo deslumbró lo suficiente, al grado que Levi no fue capaz de dimensionar a tiempo que se estaba relacionando con la encarnación de un hoyo negro: Erwin era magnífico, misterioso, único…pero también era peligroso, con un hambre voraz que Levi apenas se sentía capaz de saciar. Viviendo las consecuencias de aquella voracidad, el profesor se preguntaba si acaso todo funcionaba bien con él, es decir, no era normal el hacerse adicto a la destrucción personal.

Al menos en eso pensaba Rivaille, mientras vaciaba los vegetales picados en una olla que ya tenía en el fuego. Lo cierto es que una de sus cosas favoritas en la vida no era cocinar y quizá no lo habría hecho de no ser porque tuvo la mala idea de invitar a Eren a cenar.

—Eren…— Dejo escapar Levi, sonriendo para sí mismo. ¿Sería acaso que el profesor tenía un fetiche con las personas cuyo nombre comenzara con "E"? No es que el joven le gustara, o mucho menos, pero a su lado sentía algo a lo que no se atrevía a ponerle nombre; sin embargo, reconocía que ése algo le hacía sentir bien.

Incluso le resultaba Irónico: Erwin era como el sol, no podía dejar de amar su luz, pero su calor representaba la misma perdición, algo que lo consumía lentamente incluso sin estar presente…Eren, por su parte, le estaba resultando como un soplo de aire fresco, una brisa llena de aromas que le revitalizaban, aunque también le despertaban algo prohibido, algo que el profesor pretendía mantener dormido.

2.

Armin observaba a Farlan engullir los alimentos que su abuelo había preparado y no podía evitar sentirse asqueado. Los sonidos que hacía Farlan al tragar le estaban enfermando, eso sin contar con la forma en que tomaba los cubiertos o lo estruendoso de su risa. Cualquiera que conociera bien a Armin sabría que el chico no era de los que acostumbraba criticar hasta el último detalle de una persona, pero Farlan se había ganado su desprecio y aquella era la primera vez que Armin sentía que tenía ganas de romperle el cuello a alguien.

Lo peor de todo es que su abuelo parecía encantado con la presencia del otro rubio. Los dos hablaban desde política hasta ciencia, se reían por chistes absurdos y aquello sencillamente era demasiado para el menor de los Arlett. No sólo había tenido un mal día, sino que todo empeoraba al darse cuenta que tendría que soportar otra noche a un extraño…un extraño al que le abrió las puertas de su casa sin saber qué tipo de bicho raro era realmente.

Suspirando pesadamente, Armin sabía que su mejor estrategia sería contactar a Levi e informarle que su amigo, novio, amante -o lo que fuera Farlan-, estaba en la ciudad y que era necesario pasara a recogerlo a su casa. Sí, eso era lo más fácil y podría aprovechar que su abuelo tendría que salir al día siguiente. Sin darse cuenta, el rubio sonrió con cierta malicia…quizá sí habría una forma de echar a Farlan de su casa sin necesidad de que su abuelo se diera cuenta de sus mentiras.

—Por cierto, Sr. Arlett. Voy a tener una exposición de mi trabajo y me preguntaba si desea ir. Tengo algunas cortesías.

—¿Y qué no tienes a nadie más a quién invitar? Algún familiar, por ejemplo—Espetó Armin, mientras su abuelo le reprendía con la mirada y Farlan se hacía el que no había escuchado.

—Armin, no sé qué está pasando contigo pero estás siendo muy grosero con nuestro invitado… Joven Farlan, estaré encantado de ir a ver tu trabajo.

—Excelente, entonces voy a darle dos cortesías. Una para usted y otra para Armin. La exposición se inaugurará mañana a las 7:00 p.m con un brindis

—¿Se trata de algún evento elegante? —Preguntó el abuelo.

—No es un evento de gala, pero si tiene un código de etiqueta que prohíbe mezclilla. Estaré encantado de verlos en el lugar, así Armin finalmente se va a quitar la idea de que soy un vago— Dijo, guiñándole un ojo al otro rubio, quién rechinó los dientes.

—No tenga dudas de que asistiremos.

—Los estaré esperando.

Entonces, con un movimiento elegante, Farlan se puso de pie y se ofreció a retirar los platos y lavarlos. Evidentemente el abuelo de Armin se negó, pero acabo asintiendo cuando el rubio invitado insistió. Por su parte, Armin subió a su habitación y se acostó en su cama. Su pequeña venganza de esa noche sería que no pensaba ceder su lecho a un tirano. Si Farlan quería seguir jugando a ser el chico bueno (aunque no lo era), entonces él se convertiría en el inteligente chico malo.

3.

Eran las 8:59 y Eren ya estaba en la puerta del domicilio de Levi, con el termo limpio y reluciente en una mano. El profesor al verlo no pudo evitar sonreír, aquello era un gesto muy estúpidamente universitario.

—¿Qué no se supone los niños se duermen a las 9:00 p.m?

—En teoría, pero soy un niño desobediente.

La respuesta de Eren le robó una sonrisa a Levi, quién se apartó de la puerta para dejarlo pasar. Eren así lo hizo, avanzando lentamente para captar el aroma de la loción que Levi usaba esa noche. Algo en las entrañas del universitario descargó un impulso eléctrico que lo sacudió completo. Si bien no era la primera vez que entraba al departamento de Levi, Eren sentía que esa noche había algo diferente…algo que no sabía explicar.

-¿Cenaremos en la cocina?- Preguntó, para romper la tensión, volviéndose hacia Levi sin previo aviso…ahí fue cuando lo notó.

Levi lo estaba mirando, tenía sus profundos ojos azules clavados en él y los labios entre abiertos, como si lo hubiese atrapado antes de que fuese capaz de decirle algo. Eren tragó saliva, el profesor lucía tan guapo, tan seductor, que le daban ganas de correr a su lado y robar un beso de sus labios.

Y Levi, por su parte, sintió que la sangre se le fue a los pies cuando Eren se dio una repentina vuelta para encararlo. El profesor trago saliva, sólo esperaba que el maldito castaño no se hubiese dado cuenta de que su mirada había estado clavada en su bien formado trasero.

Pero ¡La culpa no era suya! Es decir, era hombre y los hombres tienen manía con ciertas cosas. Esa noche, los jeans ajustados de Eren habían logrado cautivar la atención de Levi, quién incluso se olvidó por un momento que estaba hablando con un universitario que era varios años menor.

—¿Levi? — Lo llamó Eren y el profesor arqueó una ceja, reponiéndose de su mutis.

—¿Te estás esforzando en hacer preguntas idiotas o te salen de forma natural? Evidentemente cenaremos en el comedor. Cuando se invita a alguien a cenar, la cocina no es el mejor lugar.

—Me siento como si estuviera en una cita— Dijo el castaño, mirando de reojo a Levi mientras cerraba la puerta. Parecía tenso, por lo que Eren se arrepintió de haber soltado aquella frase.

—Si fuera una cita, esperaría que me trajeras un bouquet de flores, como mínimo.

—No sabía que te gustaban las flores. Pero, te traje un termo limpio.

—Un termo que, por cierto, es mío.

Eren se rió por los comentarios de Rivaille, mientras el profesor le indicaba que lo siguiera hasta la mesa. Los dos tomaron asiento, dado que el profesor se había molestado en servir los platos de una buena vez.

Eren no pasó por alto la belleza de las copas para vino que el profesor había dispuesto, tomó la suya y la observó con cuidado. Levi, por su parte, no perdía detalle de la fascinación de Eren, cosa que le resultaba muy graciosa…y tierna.

—¿Dónde compraste estás copas, Levi? Son hermosas

—En Venecia… son copas muy especiales y la razón de que arruine todas tus fiestas. Temo por ellas cada que el estridente ruido de tu apartamento sacude el mío.

Eren sonrío, bajó la copa y no pudo evitar que un sonrojo decorase sus mejillas. Levi, además de invitarlo a cenar, se había tomado la molestia de usar sus mejores copas. Se sintió verdaderamente enternecido, pero no sólo eso…se sentía más enamorado que nunca.

4.

Ocupado en la cocina de su restaurante, Mike se encontraba indicándole a sus colegas acerca del platillo estelar de la noche. Justo cuando terminó de decir la última palabra, la bonita recepcionista del restaurant entró con la extensión del teléfono en la mano.

—Sr. Zacharius, tiene una llamada.

—Dígale que me encuentro ocupado.

—Es la señora Hanji…dice que es cuestión de vida o muerte.

Mike suspiró pesadamente y puso los ojos en blanco. Ya se imaginaba que iba a tratarse de una idiotez, aunque nunca había logrado explicarse qué diablos hacía Hanji para que todo mundo le acabase creyendo.

—¿Qué pasa, Hanji? Estoy ocupado.

—Mike, mi poodle favorito— Mencionó Hanji, vestida con una bata de baño vieja y con una toalla enredada en la cabeza —Sí, sé que estás ocupado…pero necesito un consejo de un gay y Levi no responde a su celular. No te voy a robar mucho tiempo, verás…Si fueras a tener una cita con un rubio guapo y encantador ¿irías de vestido o de pantalón? Es que no sé qué ponerme, soy muy mala seleccionando mi ropa.

Al otro lado de la línea, Mike apenas podía creer las preguntas tan estúpidas que Hanji acababa de formularle. No pudo evitar sonreír y negar con la cabeza. Tendría que mandar a Hanji a clases de sensatez…

—¿Recuerdas la falda roja que te regalé la navidad antepasada?

—Sí….

—Y la blusa color beige con mangas de mariposa que tu amiga rubia de lentes redondos te obsequió por tu cumpleaños.

-Sí

—Ponte eso y haz algo con tu vida, Hanji. No puedes estar llamando a la gente sólo por esas trivialidades.

—Es una urgencia

—Una urgencia es que te haya explotado tu experimento en la cara o que tu muestra de bacterias haya cobrado vida e intente matarte….que vayas a tener una cita, no es una urgencia.

La doctora soltó una carcajada al escuchar a su amigo, pero debía reconocer que tenía –además de buen gusto- mucha razón. Por un momento se sintió apenada, aunque 35 segundos después recordó que era Hanji Zoe y que Hanji Zoe no se avergonzaba.

—Voy a hacer el intento de maquillarme…

—Mejor ve al natural, deja el maquillaje para una ocasión mucho más especial.

—Buen punto. ¡Gracias Mickey! ¡Eres el mejor amigo gay que una hetero pueda tener!

Mike sonrío ante la estupidez de Hanji, mientras colgaba. Entonces volvió a ver la bonita cara de su recepcionista, quién de verdad parecía afligida por importunarle. La chica le dio ternura. Al menos era considerada, todo lo contrario a Hanji.

—¿Qué pasa, Betty?

—Hay un cliente que desea felicitarlo….acaba de terminar de comer y pidió verlo.

—Dígale que en un momento estaré con él.

5.

Cuando Farlan entró a la habitación y vio a Armin acostado, suspiró pesadamente. Se acercó al lecho y se sentó, mientras Armin se daba vuelta para darle la espalda, lo cuál evidenciaba que seguía despierto.

—¿Estás enojado conmigo o con el mundo?

—Contigo…

—¿Se puede saber la razón?

—No te has ido…

—No…pero tampoco he hecho nada para atentar contra tu dignidad o la de tu abuelo. Entonces me inclino a pensar que es otra cosa la que te está inquietando.

Armin se giró para ver a Farlan a los ojos, mientras el chico le sonreía. Farlan había dado en el clavo, eso lo sabía porque Armin era más transparente que un cristal. Por su parte, el rubio de ojos azules no sabía que decir o qué hacer, era un hecho que estaba muy molesto con el mundo por su amor no correspondido y por la presencia del otro rubio en su casa y en su vida, aunque también reconocía que Farlan tenía razón: no había hecho nada contra él, contra su abuelo o contra su casa, así que no había un motivo concreto que sirviese para despreciarle.

—Me molesta que sigas en mi casa— Insistió Armin, apretando los puños —. Me molesta que finjas ser amable y que hagas cosas estúpidas, que le caigas bien a mi abuelo… me molesta qué no sé lo que te propones realmente.

—Quiero conocerte, Armin…por eso alargué un poco más la mentira, porque siento que esta es mi única oportunidad de saber sobre ti. Si me voy, casi puedo jurar que vas a ignorarme como si nunca me hubieras visto.

—¡¿y no te has puesto a pensar que yo no quiero conocerte?!

—Sí, lo he pensado, pero de ser así me gustaría que me dieras una razón.

—No tengo por qué darte razones de nada— Se quejó Armin, ya había tenido un día lo suficientemente difícil como para cerrarlo con el drama de un maldito desconocido.

Por su parte, Farlan suspiró pesadamente y se levantó de la cama. Sacó el colchón inflable de dónde había sido guardado y tomó la bomba para inflarlo. Armin suspiró pesadamente. Lo miró trabajar en silencio, con el semblante pensativo…aquello lo hizo sentir mal por un momento, él no era un chico irracional, no tenía por qué ser grosero con Farlan cuando el chico sólo había sido amable.

—Discúlpame…he tenido un pésimo día—mencionó Armin, haciendo que Farlan suspendiera su tarea para volver los ojos a él.

—A todos nos pasa…

—Pero yo me he desquitado contigo, cuando tú no tienes la culpa. Es sólo que…no me gusta aquello que no entiendo y la verdad es que me cuesta trabajo entenderte a ti. No sé por qué quieres conocerme.

—Porque eres un buen chico, eres una persona interesante— Dijo Farlan, sonriéndole a Armin con su característica mueca amable.

—¿Qué te hace pensar eso?

—Pues, son varias cosas. Le abriste las puertas de tu casa a un desconocido, aunque tiendes a infierir mil historias sobre una persona sólo por verla; también eres un chico tierno y obediente con tu abuelo y él te adora, aunque le mientes y supongo que con cierta frecuencia por la soltura con que lo haces —.Mencionó Farlan, sonriendo divertido mientras Armin arqueaba una ceja. —Quizá tú no lo entiendas porque nunca has salido de ti mismo para verte y darte cuenta de que eres una persona que atrae a los otros como un imán.

Armin se sonrojó al escuchar a Farlan decir aquello, lo contempló fijamente mientras el rubio platino volvía sus ojos al colchón apenas inflado, como si quisiera ocultar que soltar aquellas palabras también le había hecho sentir un tanto expuesto.

—Gracias— Dijo Armin, levantándose de la cama —Déjame ayudarte con el colchón…creo que lo más adecuado será que te duermas en la cama…

—No, puedo dormir aquí, tú necesitas descansar bien. Cuando se ha tenido un mal día, no hay nada más reconfortante que la propia cama.

Armin miró fijamente a Farlan cuando le dijo aquello, sintiéndose aún peor. Suspiró pesadamente, acomodándose de manera que quedase acostado sobre su espalda.

—¿Qué tipo de pinturas vas a presentar mañana?

—Varias obras de una vieja colección denominada: "La vida subterránea"…ahora que lo pienso, son imágenes deprimentes…pero, ya tengo una nueva idea para una colección.

—¿Ahora vas a pintar cosas felices para redimirte con el público? —Preguntó Armin, robándole una risita a Farlan.

—No exactamente…dame un mes y ya verás de lo que hablo.

—No sé si voy a soportarte un mes en mi casa. No lo tomes a mal, soy hijo único y no estoy habituado a compartir mi espacio.

—Por ello no te preocupes, no pensaba quedarme tanto tiempo…sólo el suficiente hasta conseguir un apartamento en esta ciudad.

—¿Estás bromeando, verdad? —Se atrevió a cuestionar Armin, volviendo los ojos a Farlan para dedicarle una mirada llena de fastidio

—Algo así. Pero ya es tarde para hablar sobre ello. Buenas noches, Armin.

—Buenas noches, Farlan.

6.

Lo que comenzó como una rutinaria muestra de agradecimiento por parte del chef a un cliente, terminó en algo que Mike jamás se habría imaginado.

Sus labios devoraban los de quien fuera comensal en su restaurante, degustando cada sabor de la boca del otro, reconociendo el aroma de una cara fragancia para caballero y la mezcla de suavizante y ropa nueva que tenía. Era evidente que acababa de comprarse un traje nuevo y que ya tenía tiempo con la camisa y la corbata que usaba aquél día…prendas que Mike no tardó en retirar.

Empujó al otro hombre sobre la cama y se posicionó sobre él, mientras las manos de ambos se deshacían de las prendas que estaban estorbando. Era evidente que aquél rubio de ensueño lo deseaba, tanto que su hambre voraz lo había contagiado al grado que había roto una de las reglas sagradas para un chef: no acostarse con sus clientes. Sin embargo, ¿quién podría culparlo?, aquél individuo había captado su total atención desde que lo vio sentado en la mesa, aguardando por conocerle. Era un hombre tan fabulosamente atractivo, tan masculino y enigmático, tan su tipo.

Mordió el labio inferior del rubio que reposaba bajo su cuerpo, lo escuchó gemir de placer y sintió como el otro se arqueaba para provocarle. Mike no pudo evitar pensar que aquellas reacciones le iban a resultar una droga de la que le iba a costar trabajo desprenderse…pero ahí estaba, buscando robarle suspiros de placer a un hombre que ya lo tenía hechizado, pese a que lo acababa de conocer. No sabía si iban a volver a verse, no sabía s aquél encuentro era producto de un despecho o simple calentura…no sabía nada, salvo una cosa: esa noche lo haría suyo, lo haría gemir de placer y escucharía su nombre escapar de los labios de Erwin Smith.

7.

Cuando terminaron de cenar, Levi y Eren se quedaron un rato más en la plática de sobre mesa. Se turnaron para contarse aspectos de sus vidas, así como sus metas. Los dos tenían muchas diferencias, pero había puntos en común que les invitaban a ver al otro con ojos nuevos.

Después de un rato, Eren miró el reloj y se dio cuenta de que ya era tarde, quizá demasiado tarde si consideraba que al día siguiente tendría que ir a la escuela a realizar algunas prácticas que tenía pendientes. No quería despedirse de Levi, eso era más que obvio, pero el profesor seguro también tendría cosas qué hacer al día siguiente y no quería ser un estorbo.

—Se hace tarde— Dijo Eren, como si las palabras dolieran. Hasta ése momento Levi volvió los ojos a su reloj y arqueó las cejas, sorprendido.

—Es verdad…supongo que es hora de despedirnos

—Al menos por unas horas— Mencionó Eren, sonriendo divertido.

—Unas horas— Repitió Levi, mientras tomaba una de sus delicadas copas para sorber el último trago de vino… generalmente no dejaba que el licor se quedase expuesto al aire tanto tiempo, incluso le asustaba lo metido que había estado en la plática como para ignorar que estaba dejando de lado una selecta cosecha de vino tinto.

—Levi…¿te gustaría ir mañana a bailar? Es viernes…

—No lo creo, Eren. Para que yo vaya a bailar contigo a algún lado, antes tienes que darme los pormenores del sitio y que yo lo apruebe. No quiero ir a un espacio concurrido por alumnos de la universidad en dónde pueda malinterpretarse que yo esté ahí…además de que me exasperan los universitarios sucios y ruidosos.

Eren sonrío divertido, mientras se ponía de pie para ayudar a recoger los platos que habían usado para la cena. Levi sencillamente lo observó, sintiendo que no deseaba que el chico se fuera, aunque pensar en ello le resultaba verdaderamente estúpido. ¿Qué más daba si Eren se quedaba o no? Es decir, se trataba solo de un universitario más, como todos y cada uno de los chicos a los que les daba clase cada año.

Finalmente se levantó para terminar de recoger la mesa, pues entre más rápido se acostase a dormir, mejor. Una vez que no quedó nada más por guardar, Levi escoltó al chico a la puerta, en silencio. Ya en el marco, a punto de salir, Eren se volvió hacia Levi y le sonrío de forma encantadora.

—Gracias por invitarme a cenar, me divertí mucho…

—Eres un chico raro, Eren. ¿Qué universitario ruidoso y fiestero puede encontrar diversión en una plática larguísima con un hombre mayor?

—El tipo de universitario ruidoso y fiestero que disfruta de su compañía, profesor Rivaille.

El tono juguetón de Eren le robó una sonrisa maliciosa a Levi, quien se recargó en el marco de la puerta para dedicarle al chico una mirada seductora.

—Joven Jaeger, me temo que tiene que irse ya o lo voy a echar a patadas.

—Prometo dejarlo dormir al menos tres horas….sólo que antes de irme quiero darle algo.

—¿Qué cosa?

Cuando Eren se acercó a él, Levi no supo que pensar. Se sintió nervioso, pues el movimiento de Eren fue arrebatado, tan repentino que el profesor apenas pudo recordar que debía poner en alto la guardia con el chico… sin embargo, su sorpresa fue recibir un beso cerca de la comisura de los labios, un gesto provocativo, aunque demasiado casto.

Levi fácilmente pudo haber apartado al chico, estaba consciente de ello; fácilmente pudo haber hecho una rabieta y hacerle saber a Eren que sus padres cometieron un error al traerlo al mundo, o bien sabía que podía destrozarle la cara a patadas por su atrevimiento…podía haber hecho mil cosas, de eso estaba seguro, pero de esas mil cosas que pudo hacer, el profesor seleccionó mover el rostro para obligar al chico a besarle en los labios.

Apenas fue un roce de labios, un roce que bien pudo haberse pensado accidental…aunque ambos sabían que no lo era. Eren contempló fijamente a Levi y el mayor hizo lo mismo con el muchacho, los dos anhelaban lo mismo: convertir ése roce en un beso, aunque ninguno de los dos daba un paso más para concretar nada.

El sonido de las puertas del asensor al abrirse invitó a los dos chicos a separarse, maldiciendo por el inoportuno vecino… Eren volvió la mirada al asensor para constatar que se trataba de su primo, pasado de copas y abrazado a Marco, riéndose los dos por cosas que el ojiverde no comprendía.

—Oops, piso equivocado…— Dijo Jean, apretando repetidas veces el botón para que la puerta cerrase, mientras Marco –abrazado a su cintura- no dejaba de reírse.

Eren bufó molesto, volvió los ojos a Levi y no supo qué decirle… ¿sería muy atrevido si volvía a intentar besarlo? ¿Sería adecuado agradecerle por la cena, nuevamente, y fingir que nada había pasado? ¿Qué se supone se hace cuando acabas de rozar los labios de la persona que amas, pero no sabes si la persona en cuestión te corresponde o no? Apenas abrió la boca para hablar, cuando Levi lo apartó con sutileza.

—Se hace tarde, Eren. Sube a tu piso.

—Sí…nos vemos mañana, Levi.

El profesor asintió, pero no le dirigió la mirada y Eren no supo cómo interpretar lo anterior. Suspiró al ver al mayor cerrar la puerta, sinónimo de que debía marcharse en ése momento.

Eren se dio media vuelta para subir a su piso, extrañado por la conducta de Levi. ¿Se habría molestado? ¿había sido todo un error?...o quizá ¿estaría avergonzado? Pensar en eso último le dio un rayo de esperanza, una felicidad embriagante. El profesor era una persona formal, del tipo de personas que no cede fácilmente a un capricho estúpido, del tipo de personas que no van por la vida besando a sus vecinos sólo porque sí… Eren casi saltó de felicidad, ¡aquél era un avance enorme! Ahora, más que nunca, el castaño tenía la certeza de que no le era indiferente a la persona que él amaba. Paso a paso, tenía que seguir logrando avances paso a paso.

Lo que Eren no sabía es que Levi se sentía apenado por su conducta. Se regañó a sí mismo por su estúpida idea de mover el rostro para ser besado, ¿qué clase de profesor era? Lo peor, ¿qué clase de adulto? Cerró con llave el departamento y se encaminó hacia su cuarto.

Se cambió de ropa y se metió a su cama, sin poder dejar de repasar lo que había experimentado minutos atrás. En toda su vida, Levi había hecho algo tan impropio, aunque estaba más que consciente que había estado anhelando ése contacto desde ya hacía un rato. ¿Cómo diablos fue que el maldito universitario se le coló a su lista de deseos? No lo sabía y menos lo entendía, pero tenía miedo… ¿a dónde lo llevarían esos deseos prohibidos?

Apagó la luz y se acomodó en su cama para intentar dormir…aunque el sueño no llegó tan rápido, menos cuando la sensación de los labios de Eren contra los suyos aún le hacía cosquillas en los labios y en la boca del estómago.

¿Qué diablos le estaba haciendo el jodido universitario?

8.

Cuando Hanji llegó a su casa, aventó los tacones y escuchó que algo se rompía en el fondo. Sonrío divertida, había colocado unas botellas vacías en la mesa de café y seguramente le había atinado a alguna de ellas, la cuál se había roto al caer de la mesa. Finalmente ¿qué más daba? Su casa era una oda a la basura de cualquier manera.

Se encaminó a su habitación y quitó el puño de ropa que había sacado del clóset cuando buscaba la falta y la blusa que Mike le recomendó, arrojó las montañas de ropa al suelo y se dejó caer sobre la cama, mientras repasaba la bonita cena que había tenido. Al fin entendía por qué la gente hacía tanto escándalo en las películas cuando conocían a la "persona especial". Con ello no quería decir que Moblit lo fuera, pero era lo suficientemente lindo como para que ella pensara que quizá podría llegar a convertirse en esa mítica persona.

Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para seguir pensando en el rubio de buen carácter cuando su teléfono particular timbró. Hanji checó la hora, era lo suficientemente tarde como para que fuera Moblit o alguien del trabajo, así que las posibilidades se reducían a una emergencia o una llamada equivocada. Como tenía pereza de levantarse, se estiró hasta descolgar el teléfono y contestó tan amable y jovial como si fuera un horario hábil para las llamadas.

Casa Zoe de madrugada, habla Hanji.

Hanji…— Escuchar la voz de Mike la preocupó e incluso se incorporó hasta quedar sentada. Mike sólo le llamaría tan tarde en caso de una urgencia…

¿Qué pasa, Mikey?

Hice algo terrible…

A Hanji se le heló la sangre al escuchar aquello.

Notas del autor:

Pues he ahí el capítulo. XD Les dejó en suspenso lo que ocurrió, pero les doy una pista: nadie se murió…

XD Les prometí el regreso del cejón e intenté poner en drama el trío amoroso de este fic…pero, por alguna razón, no me salió. LOL, aún así, esto es una bomba de tiempo.

A continuación, procederé a agradecer las hermosas reviews que recibí, sin el afán de romper las reglas de . Pero LOL es que tengo poco tiempo como para explayarme más una a una.

Nicot: ¡Hola! Me alegra muchísimo que te guste la historia y la consideres especial, creo que como persona no sé ni cómo agradecer semejante privilegio. Yo también amo el LevixEren, y comienzo a encariñarme con FarlanxArmin. Gracias por el ánimo :D espero seguirte leyendo en las próximas actualizaciones.

Charlie es un irresponsable: XD Amo como cambias de Nick, siempre tienes uno muy divertido. Coincido contigo, Levi es un atrevido(¿?) pero alguien tiene que hacer algún avance en dicha relación.

Ryoko Lamperouge: Preciosísima! XDDD LOL, se me fue un súper dedazo, jajajaja. Erencito necesita crecer, pero lo veo como un universitario de primer año que anda por la vida buscándose a sí mismo y encontrando todo lo que no pide. XD Aunque ya veremos poco a poco los avances. Oh, de las demás parejas, xD lo sé, lo sé; pero amo despistar mi terrible obsesión con Levi y Eren de algún insano modo 8D. Gracias por tu fidelidad y constancia, xD y los reviews más divertidos que adoro leer.

Millary Rim: Me da mucho gusto saber que la historia sigue siendo de tu agrado y que te llamó la atención la extraña relación entre Armin y Farlan…xDD esos dos rubios se ven lindos juntos. Muchas gracias por el ánimo, prometo darles más escenas entre Levi y Eren ;D, además de intentar actualizar mucho más rápido.

Marian 9341: TuT Gracias por tus hermosísimas palabras, linda. Me emocionó mucho tu review, me da gusto saber que has disfrutado a cada una de las parejas en sus momentos estelares. XD Yo también deseo que a Marco y Jean les vaya bien, después de todo creo que se lo merecen (Isa la Llama ya los hizo sufrir mucho). Opino igual que tú, Armin se merece alguien que lo haga sentir protagonista de su propia historia. :D Y pues, vamos a seguirle con muchísimo ánimo. Lento pero seguro.

Miss Paranoic: Tú siempre me dejas con el corazón en la mano, hermosa. TuT Me alegra mucho saber que te gusta la historia y disfrutas leyendo de las parejitas que andan por aquí quedando bien. :D Y sí, ya hay un avance significativo entre Levi y Eren, sólo que aún tienen que vivir más experiencias juntos antes de que se vea un contacto más persona. XD Y Don Cejas, ya verás como reaparecerá en escena muajajajaja. *u* Espero el capítulo haya sido de tu agrado, linda.