Décimo Tercer Capítulo. Disculpen la enorme ausencia, ;_; me siento triste por haberlas dejado tanto tiempo con la duda, pero mi vida se ha complicado un poquitillo y la razón es simple: el trabajo. XD No es fácil ser adulto hoy en día.

Sin embargo, vamos a echarle ganas. :D El capítulo tiene dedicatoria especial para Miss Paranoic, que fue su cumpleaños y yo tontamente no me di cuenta hasta que borraba archivos y vi la notificación. Preciosa, T.T discúlpame, por andar en la baba se me fue una fecha importante, pero sabes que te aprecio y aunque no siempre estoy en línea como antes, eres una gran amiga y te aprecio muchísimo!.

Y pues, vamos a la historia. Shingeki no Kyojiny todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.

La noche.

1

—Estoy actuando como un idiota— Se dijo a sí mismo Levi, mientras vertía el café caliente en su termo. Estaba un tanto distraído, intentando explicarse a sí mismo que no era normal, y tampoco estaba bien, preparar dos termos con café cada mañana. ¿Desde cuándo él, un sensato profesor y un adulto hecho y derecho, se tomaba la molestia de seguirle el juego a un universitario? Apenas podía creer todo lo que había pasado entre los dos en tan poco tiempo y por más que deseaba que Eren no ocupase un lugar en su vida, algo dentro de él lo estaba ignorando descaradamente, ejemplo de ello era contacto clandestino que habían tenido la noche anterior.

Ahora bien el recuerdo de esos labios apenas rozados por los suyos le secó la boca y le estremeció de pies a cabeza, casi dejó caer la cafetera. ¿Qué diablos le estaba pasando? Se preguntó y dejó su trabajo a medias para salir de la cocina, cruzó el pasillo hasta el baño intentando no pensar en nada y menos en que Eren le gustaba.

Sí, admitirlo le dolía, además que le resultaba enfermiza su reciente obsesión por un menor de edad…pero el chico le gustaba lo suficiente como para despertarse unos minutos antes y hacerle un café; lo cual era ridículo si consideraba que nunca se había desvivido por otra persona. Cerró el grifo del agua y se miró al espejo. El detalle con los sentimientos no era tenerlos, sino buscar qué hacer con ellos y esa era la cuestión que preocupaba a Levi.

¿Debía darle rienda suelta a lo que estaba sintiendo? ¿Debía dejarse llevar en aras del deseo que Eren le despertaba? ¿O debía respetar la jerarquía profesor-estudiante, los códigos de ética, moral y buenas costumbres? ¿Qué hacer cuando un estúpido Universitario se te cuela en la cabeza? Si a lo anterior le añadía que tenía un amante que no le había fallado, entonces las cosas se complicaban más. Vaya, era profesor de ética y justo en ése momento de su vida estaba pasando por un dilema ético bastante singular.

Suspiró pesadamente, se acomodó el cabello y regresó a la cocina. Tomó los dos termos para acercarlos a la sala, esperando que Eren llegase como cada mañana e intentando convencerse a sí mismo que no iba a permitir que su reciente descubrimiento afectara su relación con el chico más de lo que sus malditos arranques ya lo habían hecho. Lo más difícil de ser adulto es que se espera de que se tomen las decisiones más adecuadas y Levi sabía que no podía ser irresponsable con el tema.

Sin embargo, no hubo oportunidad de pensar nada más. Cuando Levi escuchó el timbre, esbozó una pequeña sonrisa y dejó correr unos minutos antes de abrirle a Eren. Tampoco quería que el muchacho pensara que él lo estaba esperando como si fuese una colegiala enamorada impaciente por la llegada de su enamorado, aunque la realidad es que así lo había hecho...

2.

Bajó temprano a buscar a Levi para ir juntos a la escuela, como ordinariamente; llevaba consigo dos recipientes con algo de fruta para el almuerzo, uno para él y el otro para Levi. No estaba muy seguro de qué cosas le gustaba comer al profesor, así que la fruta le pareció que era una buena idea, además de que le daría oportunidad de conocer mejor al mayor para prepararle un almuerzo a su entero gusto o antojo.

Una vez frente a la puerta, el chico esperó con impaciencia, deseaba ver a Levi y comprobar que lo del día anterior no había sido un accidente, pero no quería apresurar las cosas, un paso en falso podría poner en peligro todo el avance que llevaban. Cuando el profesor al fin abrió, Eren no pudo evitar la sonrisa al darse cuenta que aparentemente los dos habían estado pensando el uno en el otro esa mañana.

—Buenos días Levi…te traje un poco de fruta para el almuerzo, espero sea de tu agrado— Dijo el castaño, mientras el profesor asentía.

—¿Qué fruta es?

. —Sandía…y puse un pequeño recipiente con queso cottage por si te apetece.

Levi asintió con la cabeza y los dos intercambiaron recipientes, el profesor cerró la puerta de su apartamento mientras Eren sostenía en sus brazos todos los recipientes. Una vez en el elevador, el profesor no pudo evitar una risita al ver al muchacho.

—¿Qué sucede? —Preguntó Eren, divertido por la risilla de Levi.

—Creo que sería más práctico si comprásemos una lonchera o algo.

—Totalmente de acuerdo.

Los dos varones no pudieron evitarlo más tiempo y se rieron, era absurdo hablar de loncheras cuando ninguno de los dos estaba seguro de que apreciaría usar una, no eran de ése tipo de personas. Una vez en el estacionamiento, Eren volvió a detener los termos y los recipientes en lo que Levi manejaba, sonriendo encantado ante la idea de que tener un termo del profesor le daba ocasión de volver a verlo esa noche…

—¿te llevo el termo a las 9:00 p.m otra vez? — Se atrevió a cuestionar el joven, mirando de soslayo al sujeto de su deseo.

—Seguramente quieres que te invite a cenar de nuevo, ¿cierto? He oído que los universitarios siempre están pasando hambre

Eren sonrío divertido. Él también había escuchado aquello y en cierta parte era una realidad, o al menos eso creía al pensar en Sassha y Connie, pero la verdad es que sólo deseaba ver al profesor…con eso se conformaba.

—No he ido a surtir la despensa, eso es una realidad...aunque no me importa si no hay nada qué cenar, sólo pretendo estar un poco de tiempo contigo.

Levi no pasó por alto aquella dulce confesión, el cual provocó que se le acelerara la sangre que corría por sus venas. Al escuchar a Eren, recordó su determinación de llevarse esa peligrosa atracción con calma. No iba a caer por un muchacho pero tampoco debía dejar que Eren cayese por él…sin embargo, estaba haciendo todo lo contrario a lo esperado: ahí estaban los dos, juntos en el carro, coqueteándose como dos colegialas enamoradas, se habían puesto de acuerdo (sin proponérselo) para prepararse el café y el desayuno como si fueran pareja y era evidente que estaban buscando el pretexto para verse de nuevo. Sacudió la cabeza y tragó saliva. No podían continuar con ese juego tan inadecuado. Pero, para su desgracia, tampoco sabía como detenerlo y menos cuando Eren estaba a su lado.

Así, mientras avanzaban por el camino de siempre, Levi permaneció callado, incómodo. Algunas cuadras cerca de llegar a la universidad, el profesor maldijo a la maldita luz roja de un semáforo le impedía acelerar para terminar con el suplicio. No quería que el castaño pensara cosas raras, pero no pudo evitar que lo que comenzó como un coqueteo de rutina se convirtiera en la quietud de una tumba. Eren miraba al profesor y le preocupaba su mutismo…Levi miraba de soslayo a Eren y le preocupaba su expresión de angustia.

—Me gusta el aroma que tiene el carro…¿es un aromatizante? —Dijo el chico, buscando romper el momento de incomodidad.

—Sí…

—Oh…es un buen aroma— mencionó Eren, por seguir con una plática que no iba a llevarlos a nada.

Levi suspiró pesadamente, no podía seguir callado junto al muchacho (quien desesperadamente trataba de reivindicarse, pensando que seguramente se había equivocado en algo), aunque tampoco sabía qué decirle. Si Eren fuese un poco mayor, hubiese continuado coqueteándole, pero no podía darse ése lujo. Sin embargo, cuando Levi volvió el rostro para intentar hacer alguna pregunta trivial, toda posible determinación de alejar al chico se esfumó: los ojos de Eren lo miraban fijamente y en ellos había una expresión que le turbaba la razón al profesor. ¿Qué era lo que tenían esos ojos?

—Eren…

—¿Sí?

—¿A qué hora sales de la escuela?

—En teoría me toca trabajar en el laboratorio con la profesora Hanji hasta las 7:00 p.m, ¿por qué?

—Espérame en el estacionamiento, dónde siempre dejamos el coche…voy a salir tarde también, puedo llevarte de regreso y veremos lo de la cena.

Aquél comentario le robó una sonrisa de oreja a oreja al castaño y la tensión desapareció. Incluso Levi sonrió, contagiado por la alegría que emanaba el condenado veinteañero que llevaba de copiloto. Si algo debía admitir el profesor para sí mismo es que hacer feliz a Eren lo ayudaba a sentirse feliz también.

3.

Hanji suspiró pesadamente. Había tenido que llamar a su jefe (Don Cejas) para informarle que no iba a ir a trabajar al día siguiente, pues había sufrido un percance, aunque eso no era más que una mentira, pero se trataba de Mike y ella necesitaba ayudarle.

Fue así que, sin importarle la hora, se dirigió al Centro de Readaptación Social más cercano para poder pagar la fianza que sacaría a su amigo Mike del lugar. ¿Qué había pasado? Nada grato: Mike iba manejando distraídamente, aventó a un tipo de una motoneta –al cual no había visto- y aunque a la persona no le pasó nada; a él lo llevaron directo tras las rejas como parte del injusto sistema de leyes de tránsito. Hanji tuvo que movilizar abogados y otros contactos para que Mike fuese liberado a primer hora de la mañana. Afortunadamente Mike era un hombre querido y respetado, así que no le fue difícil encontrarle la ayuda que necesitaba.

—¡Mikey! — Exclamó la mujer al ver que al fin soltaban a su poodle rubio, fue corriendo a abrazarlo en cuanto lo tuvo a su alcance y el rubio correspondió aliviado por tenerla.

—Te debo la vida, Hanji— Dijo el chef

—¿Qué te pasó? Nunca en tu vida habías chocado, ¿Traías la nariz tapada? Me consta que eres capaz de oler a todos los conductores de una misma calle.

—No…pero no quiero hablar de eso de momento.

Al decir aquello, la mirada de Mike se ensombreció y Hanji al fin reparó en la mejilla hinchada que tenía. Quizá se había peleado dentro de la celda, se decía que eso pasaba en los centros de readaptación la primer noche pues quienes estaban adentro actuaban como animales y solían armar un desastre para quitarle a los recién llegados la comida, las cobijas o cualquier cosa que supusiera una comodidad. Hanji suspiró pesadamente, imaginando que debió ser una muy larga noche para su pobre poodle.

—Pues vamos a tener que hablarlo en algún momento. Por ahora, iremos a casa a que comas algo y duermas un rato.

—¿Me vas a cocinar? — Preguntó el rubio, sonriendo apenas.

—No tienes tan mala suerte, amigo. Pasamos por algo de camino a tu casa…porque la mía, bien lo sabes, es más una oda a la mugre que una habitación.

Mike asintió y se dejó guiar por la mujer, aunque en el fondo no paraba de pensar en el descubrimiento que le había llevado a distraerse tanto, al grado que lastimó a otra persona por su ineptitud momentánea. ¿Cómo era posible que una sola persona pudiera ser el causante de tanta turba?

4.

Sentado en su elegante oficina, Erwin Smith se bebía una taza de café que su bonita asistente le había llevado. Su agenda estaba completa para ése día, así que no tendría ocasión para hacer otra cosa que no fuera atender asuntos relacionados con la universidad. Recientemente había leído un artículo en el que se hablaba de la toxicidad que implicaba ser maestro universitario, ideas que compartía, aunque también compartía la idea de que ser un director de una facultad era mucho más tóxico que simplemente dar clases. La burocracia excesiva de las instituciones siempre le mermaba el ánimo.

Suspirando pesadamente, el rubio tomó su celular para revisar los mensajes. No había nada de Levi, tampoco tenía mensajes del guapísimo chef con el que paso tan buena noche. Aquello lo hizo sentir un poco solitario, pues tenía un amante que no se dignaba a enamorarse de él y tampoco a demostrar que había un poco de interés en la relación que mantenían. De hecho, la idea le causaba cierta molestia. ¿Qué diablos le pasaba a Levi? Había sido él quien comenzara a incitarlo, a seducirlo, y una vez que había logrado echárselo a la bolsa ¿lo botaba? Apenas podía creerse aquello, pero ¿cómo más se explicaba sus ausencias, sus pretextos e incluso su falta de reciprocidad a la hora del sexo? En el año que llevaban nunca habían tenido problemas…hasta esos últimos meses.

No es que sólo le importase acostarse con el moreno de ojos azules, pero siempre había creído que cuando unían sus cuerpos había algo ahí, algo que despertaba en los dos…¿romance? ¿pasión? Aquello que sentían no tenía nombre…o no lo había tenido, pero de un momento a otro Levi decidió poner el freno de mano a la carrera desenfrenada que llevaban los dos.

Así que, ¿qué hacer? Él era un hombre de estrategias y le constaba que había hecho de todo porque Levi y él estuviesen bien: había accedido a todos y cada uno de sus caprichos, así que no se explicaba la razón por la cuál su amante lo castigaba con su ausencia prolongada.

Claro que con lo anterior no justificaba que le hubiese sido infiel, pero aquello tampoco había sido gestado a manera de venganza. Las cosas se habían dado sin que pudiese frenarlas: llamó al chef para felicitarlo, el tipo le coqueteó y él respondió a su gesto con gusto, con el pretexto de catar el vino se perdieron un rato de las miradas y en medio de un continuo flirteo sus bocas se encontraron y después de eso fue imposible negarse a lo que sus cuerpos los estaban orillando. Tuvieron sexo, intercambiaron números, quedaron en volverse a ver. Lo cierto es que a Erwin le excitaba la idea, pero también se temía estarle haciendo a Levi lo mismo que alguna vez le hizo a su mujer.

Así que, no la estaba pasando muy bien, aunque tampoco estaba demasiado angustiado. Sencillamente le incomodaba la idea de equivocarse nuevamente en sus relaciones personales. No se consideraba a sí mismo una persona infiel, aunque tampoco tenía nada que lo ayudase a demostrar que no era así. Su esposa había sido la más hermosa de todas y él la engañó con un tipo, Levi era un atractivo profesor de destacadas credenciales…y él lo engañó con un chef de reconocido prestigio. ¿Qué diablos estaba pasando con él y con los otros?

Volvió a revisar su celular y le escribió un mensaje a Levi, algo sencillo pero que necesitaba. Siempre había sido Levi quién ejercía presión en la relación y ahora era su turno…no quería fallar, no quería perder, pero tampoco deseaba sentir que los otros podían hacerlo a un lado como si nada.

Justo antes de enviar el mensaje, su secretaria entró para avisarle de que la primer junta de la mañana se había recorrido ya que el rector tendría que salir de viaje en un par de horas más; Erwin soltó un bufido, tomó sus cosas y se puso de pie para dirigirse a la sala de reuniones, no sin antes mandarle el mensaje a Levi.

"Tenemos que hablar"

5.

Acostado en su cama, Mike estaba demasiado pensativo como para poder dormirse. Mientras Hanji lavaba los trastes que usaron en el improvisado almuerzo, el rubio aprovechaba la ausencia de la dama para pensar.

La noche anterior había hecho, sin querer, un descubrimiento que le había turbado un poco más de lo necesario. Tras haber hecho suyo a Erwin, en aquella noche desenfrenada de sexo pasional, los dos decidieron darse una ducha por separado y fue el momento en que Mike aprovecho para investigar un poco más al ardiente rubio que había tenido bajo su cuerpo.

No es que Mike fuera un fisgón o alguien excesivamente curioso…pero algo en su instinto le pidió que lo hiciera y él sólo se dejó llevar. Olfateó las ropas del rubio y no detectó nada extraño, tampoco en sus cosas personales. Sin embargo, cuando tomó el celular del rubio para examinarlo, al activar la pantalla descubrió que de protector el rubio tenía una fotografía suya al lado de otra persona que él conocía: Levi Rivaille…

¿Cómo diablos había pasado aquello? El rubio no encontraba una explicación lógica, así que dejó el celular en la posición que lo encontró y volvió a la cama buscando una excusa para irse y fingir que nunca pasó nada entre los dos. Para su desgracia, Erwin salió de la ducha antes, se acercó a él para plantarle un beso en los labios y toda determinación por parte del poodle rubio se fue al carajo. Lo tiró sobre la cama, lo poseyó de nuevo y al final los dos tuvieron que irse a la ducha juntos para ahorrar algo de tiempo.

Así que, tras intercambiar números y promesas, sobre Mike cayó el peso de la culpa: se había acostado con la pareja de un amigo de Hanji, y no de cualquier amigo sino de uno bastante cercano que incluso él consideraba un amigo suyo.

Lo que no se explicaba era cómo diablos Levi jamás les presentó a su pareja, así le habría ahorrado toda aquella turba. La última vez que vio al pelinegro iba acompañado de un castaño que parecía embobado con el profesor.

Todos aquellos pensamientos le nublaron los sentidos y fue por eso que tuvo un accidente; ahora, su dilema era ¿qué hacer? No podía mentirle a Hanji pero tampoco quería decirle que se había acostado con la pareja de Levi pues no sabía cómo reaccionaría la castaña y le preocupaba que fuese de bocona a reclamarle a Erwin o a decirle a Levi, lo cuál haría las cosas aún más complicadas entre todos los involucrados en tan penoso asunto.

6.

A la hora del receso, Eren compartía el desayuno con sus amigos y parecía mucho más animado que en otras ocasiones. La razón era simple: había visto y vería a Levi. Ninguno de los presentes pasaba por alto su buen humor y eso les agradaba bastante, aunque a cierto rubio también le preocupaba.

Mientras Armin observaba a Eren, no podía evitar sentir que las emociones de Eren seguían siendo tan volátiles y frágiles como siempre habían sido. Ya reía, ya se encerraba en su mundo y todo a causa de una persona mayor de la que poco sabía y de quién mucho dudaba. Lo más natural era que el profesor Rivaille jamás se fijase en Eren… y Armin temía el momento en que el castaño se diera cuenta de ello.

—Estás muy serio Arlett, ¿te comieron la lengua los ratones? — Lo provocó Ymir, pero el rubio no estaba de humor para seguirle la corriente.

—Tengo cosas en qué pensar

—¿Cosas? ¿Qué cosas? —Cuestionó Christa y Armin no pudo evitar suspirar con cierto fastidio. ¿Qué explicación podría darles?

—Tengo muchos proyectos que entregar en esta semana y mis equipos de trabajo no son del todo buenos— mintió. No era extraño que le preocupasen ése tipo de situaciones y todos lo sabían.

—Relájate Armin, seguro encontrarás la manera de resolver el problema. Eres muy inteligente— Lo halagó Eren y Armin se rascó la mejilla, levemente sonrojado. Le apenaba mucho recibir palabras sinceras cuándo las de él no lo eran.

—Supongo que sí.

—Yo tengo una solución para tu problema, Armin. La mejor forma de aliviar tensiones es con una fiesta y alcohol…así que ¿les parece bien reunirnos el sábado?— Dijo Connie, mientras abrazaba a Sassha quien se comía unas patatas fritas con verdadera euforia. —Aprovechando que será el primer sábado en donde no tenga partido.

—Es un motivo muy tonto, pero mientras haya cerveza gratis, yo voy— Añadió Ymir y Christa puso los ojos en blanco. Su novia era un caso bastante particular.

—Seguro…si no tengo otra cosa qué hacer, los acompañaré.

—Tú tienes que ir forzadamente Armin, no es cosa de opciones. Necesitas relajarte un poco. Has como Eren, que toda la semana ha tenido una sonrisa bobalicona en el rostro y deja fluir la vida como viene.

Eren escuchó a su amigo y se atragantó la sandía que estaba disfrutando. ¿Tan evidente era que estaba de buen humor? Armin observó a su amigo mientras los demás se reían.

—Creo que si ése es el caso, lo que a Armin le falta es una novia—Sugirió Ymir, rascándose la barbilla —O un novio… no estoy segura de sus preferencias. Yo lo veo como un homosexual pasivo, pero no sé cómo se vea él a sí mismo.

—Ymir, no seas indiscreta— Le regañó Christa, volviendo apenada los ojos a Armin, quién miraba a la morena con una expresión de indignación.

—Sea como sea, es la única manera. Para que tenga la sonrisa boba de Eren tiene que enamorarse, porque a mí no me engañan, a nuestro Erencito al fin le llegó alguien al corazón— Se burló la pecosa y Eren se rascó la nuca.

—Ya habíamos discutido ése tema antes. Eren ama a la loca del laboratorio, eso es obvio— Dijo Jean, mientras Marco negaba con la cabeza. Su novio podía ser un encanto, pero a veces era muy poco observador. Aunque él no pensaba decir nada para aclarar el asunto…eso sería traicionar a Eren.

—Les dejaré en misterio la identidad de mi persona amada… y no es mi profesora— Dijo Eren, divertido, para levantar sus cosas dispuesto a irse.

—¿Ya no te vas a empeñar en negarlo? — Preguntó Ymir, traviesa.

—Depende de mi humor— respondió Eren, divertido.

7.

Una vez frente a frente, en una modesta cafetería afuera de la escuela, la tensión era evidente entre Levi y Erwin. El pelinegro pensaba que el rubio iba a darle una mala noticia que involucrase a Hanji y el rubio interpretaba como fastidio la mueca de su pareja, cosa que le hacía enojar.

Dio un sorbo a su café y suspiró pesadamente antes de hablar. Tenía que ponerle un límite a la situación, no podía permitirle a Levi que pensara que podía tenerlo a su antojo.

—Levi…creo que las cosas no andan muy bien entre nosotros últimamente y quisiera saber si es sólo mi impresión o no.

Al escuchar aquello, el moreno alzó las cejas sorprendido. No se esperaba que Erwin lo hubiese citado para discutir temas de pareja, aunque aquello le relajó un poco al pensar que si ése era el caso, Hanji seguramente estaba bien y no había razón para preocuparse.

—No lo están— contestó Levi con sinceridad. No tenía caso negar lo evidente y seguir fingiendo.

—¿Qué está pasando, entonces?

—He pensado mucho en el tipo de relación que tenemos, Erwin creo que no somos una verdadera pareja… cada que nos vemos sólo tenemos sexo, difícilmente hemos hecho algo diferente y yo…yo no sé qué sientes o qué siento…

—¿Qué? Eso es ridículo, Levi. ¿Qué hay del viaje? Eso fue un viaje de pareja, además ¿qué tiene de malo el sexo? Nunca te habías quejado por la frecuencia de nuestros encuentros…—Espetó Erwin, molesto. ¿Acaso el profesor estaba poniendo un pretexto o de qué se trataba el argumento anterior?

—¿Y qué hicimos en el viaje? Nos encerramos para follar. No es que no disfrute tener sexo contigo, pero me incomoda que no haya nada más que me haga sentir que tenemos una verdadera relación.

—Levi, estás actuando peor que un adolescente. Tenemos una relación adulta, lo cuál involucra muchas cosas y lo que dices es una niñería. Si tenemos sexo es por mutuo consentimiento, hasta dónde sé no te he obligado…

Cuando Levi escuchó los argumentos de Erwin se sintió molesto…pero, al mismo tiempo se sintió frustrado. Lo que decía Erwin tenía cierto fundamento: nunca lo había obligado y bien pudo negarse en más de una ocasión…pero no lo hizo. Si Erwin lo había hecho sentirse un objeto no era por culpa del rubio, sino suya.

—Creo que debemos darnos un tiempo— Dijo Levi, sin rodeos, dejando a Erwin pasmado ante aquello. Una vez más la historia se repetía: un error que no había podido prever le estaba costando lo que tenía.

Dolía, la idea de perder a Levi le dolía, pero también le enfurecía. ¿Cómo rayos era que el profesor estaba actuando de una manera tan estúpida? ¿Lo estaba dejando porque tenían mucho sexo? ¿Eso era todo? Le resultaba tan estúpida la idea que cuando acordó ya estaba pidiendo la cuenta y no se había dignado a decir ni una palabra más. Una vez que pagó lo que había consumido él y su amante, o su ex amante, volvió sus ojos azules a los del otro. En su mirada había furia y decepción, algo que Levi jamás creyó que vería en esos ojos azules que un tiempo tanto había anhelado tener sobre sí.

—Tengo la esperanza de que pienses bien las cosas y actúes como alguien maduro, Levi. No puedo creer que me estés pidiendo "tiempo", como si fueras un adolescente confundido que no sabe lo que debe hacer. En este tipo de situaciones hay dos opciones: o arreglamos el problema y continuamos la relación, o la finalizamos… Quiero que lo pienses muy bien y al finalizar esta semana me des una resolución definitiva. No voy a darte más tiempo que ése.

Tras decir aquello Erwin se levantó y se alejó de la mesa, salió de la cafetería hecho una fiera y Levi se quedó en su lugar meditando respecto a las palabras de su amante. Erwin tenía razón, él estaba actuando como un adolescente al ocultarle al otro lo que le molestaba y lo que sentía. Suspiró pesadamente y buscó su celular para enviarle un mensaje a Eren y decirle que no podría llevarlo a casa…necesitaba un tiempo a solas para pensar y la presencia del chico no le ayudaba en nada a lograr su propósito. Sin embargo, Levi no canceló la cita con Eren. No se atrevió a hacerlo…

8.

Farlan se encontraba en el jardín de la casa Arlett disfrutando de la fresca brisa y trazando lo que sería su nueva obra de arte. Había sacado su caballete y salió un par de horas a comprar un lienzo. Se instaló y se perdió en el mundo de sus pensamientos y las imágenes que acudían a su mente como gotas de lluvia que se estrellan en los cristales. Se sentía tan lleno de inspiración que apenas podía contenerse y sonreía mientras trazaba pinceladas sobre el lienzo, donde ya comenzaba a distinguirse la figura de un melancólico rubio que caminaba a la orilla de la playa, una imagen maravillosa.

Tan concentrado estaba Farlan que no escuchó el momento en que la puerta se abrió y Armin salió al jardín para llamarlo a cenar. La tarde se había esfumado entre los colores y las hermosas ondas del mar que pintaba.

Por su parte, el rubio se quedó anonadado mirando el retrato que Farlan estaba pintando…era el mismo dibujo que había hecho un par de días atrás, sólo que más hermoso y lleno de color. Armin jamás se imaginó que el rubio ceniza le sorprendería nuevamente con la misma imagen. Aunque, el hecho también le hizo sentirse un poco nervioso, ¿cómo era posible que Farlan lo hubiese tomado como modelo de buenas a primeras? Carraspeó la garganta buscando recuperarse a sí mismo y después volvió a hacerlo para desconcentrar al otro rubio…cosa que no logró.

—Farlan…— Al fin le llamó y el joven de ojos cristalinos volvió el rostro al muchachillo, sonriéndole divertido.

—Hey Armin, ¿qué tal la escuela? Hoy se te hizo un poco tarde, ¿verdad?

—¿Qué diablos tienes en la cabeza? — Preguntó Armin, intentando no sonrojarse por verse a sí mismo en un lienzo.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Mi abuelo y yo te hemos estado llamando para la cena y tú…tú aquí pintando cosas que no deberías pintar….

—¿No debería? Armin, es una buena imagen. He estado pensando en un título y un marco para este cuadro, voy a exponerlo en mi siguiente muestra y después te lo entregaré para que lo cuelgues en tu habitación o algo. Pero vaya, no me has contestado ¿cómo te fue?

Armin se cruzó de brazos y miró a Farlan como si quisiera golpearlo pero no se atreviera porque sabía que su abuelo escucharía los alaridos y se preocuparía. Sin embargo, el rubio de ojos cristalinos sencillamente sonrío. Era una persona con un humor relajado y no iba a alterarse por un puchero…menos cuando había vivido con Levi varios años.

—Nada nuevo. Tuve que quedarme a terminar un par de proyectos, yo no soy un haragán como tú que vive a expensas de los otros.

—No soy un haragán…y tampoco vivo a expensas. Temprano fui a comprar víveres que, por cierto, yo pagué. Cuando regresé, ayude a tu abuelo a preparar la comida, disfrutamos de la misma y conversamos sobre trivialidades con una taza de café. Ya entrada la tarde vine a pintar un rato, en lo que llegabas. Pensaba pedirte que fuéramos a dar un paseo…aún podemos si quieres, después de cenar.

—Estoy cansado— Mintió Armin, desviando el rostro. ¿Qué diablos tenía Farlan que no podía leerlo del todo? Y no es que fuera una persona complicada, sino un individuo demasiado simplón para su gusto.

—Entonces lo mejor será ir, cenar y descansar.

—¿De verdad no te remuerde la conciencia estar abusando de nuestra hospitalidad, cierto?

—A tu abuelo le hacía falta un poco de compañía y creo que a ti también te hace falta alguien con quien charlar. — Añadió, acercándose al chico para golpearle con suavidad en la nariz —Por eso quería saber cómo te fue en la escuela hoy, tienes un semblante de preocupación que me hace pensar que quizá hay algo que te está incordiando.

Armin abrió los ojos de par en par al escuchar a Farlan decirle aquello… no estaba muy alejado de la realidad, pero tampoco quería hacerle saber al muchacho todos los problemas que le aquejaban. Se encogió de hombros y se cruzó de brazos en una evidente muestra que no deseaba hablar del tema.

—Vamos a cenar, Armin. A los dos nos hace falta un descanso.

Tras decir aquello, Farlan se adentró a la casa, disfrutando del delicioso aroma de las galletas recién horneadas que estaban sobre la mesa. Armin, por su parte, aprovechó la oportunidad para acercarse a contemplar de cerca el lienzo que Farlan había estado pintando…

No podía explicarse cómo era que, sin una fotografía o referente para guiarse, el rubio hubiese captado a la perfección su imagen. Se veía en el cuadro y apenas podía creer lo que estaba mirando. Desde el lienzo, él parecía una especie de Dios caminando en la playa y no el chiquillo común que era. Suspiró pesadamente por sus pensamientos, recordando una frase que solía escuchar de su madre cuando era muy pequeño: "No hay nada mejor para conocerse que verse en los ojos de los demás".

9.

Había muchas cosas estúpidas que Levi había hecho en su vida, aunque aquello era algo que no reconocía a menudo. Sin embargo, entre las nuevas adquisiciones que iban a parar en su repertorio, sin duda tendría que enlistar ése momento: con la habitación a media luz, una botella de Whisky reposando en el buró y la suave melodía de un melódico piano al fondo, Levi yacía recostado de espaldas en su cama, un poco pasado de copas, contándole a Eren lo frustrante que le parecían algunos elementos de su vida amorosa, relatándole el doloroso proceso con el que inició su relación con Erwin y la forma en que todo parecía a punto de colapsarse. No era habitual que el profesor le contase ése tipo de cosas a alguien, pero el castaño se había ganado el privilegio.

Eren, en silencio, reposaba acostado al lado de su amado profesor y lo escuchaba con una atención que rayaba en la devoción. Levi ya lo había notado al ver al muchacho de reojo, al sentir como la mano de Eren rozaba la suya, sin que ninguno se atreviera a moverse un centímetro más para colocar una mano sobre la otra o para apartarse. ¿Cómo es que habían acabado los dos acostados en la cama? Levi no lo sabía, sólo recordaba que le abrió la puerta a Eren, le invitó un Whisky y dos minutos después le dijo que le dolía la cabeza e iba a recostarse, por lo cuál su cita se daba por terminada…pero Eren no se fue, sino al contrario, se dirigió a la cocina para prepararle un té y se sentó a su lado en la cama para colocarle unas compresas frías en la frente. Al mayor le enternecieron las atenciones del chico y fue ahí cuando decidió abrirse para con él.

Cuando los dos se hicieron conscientes de sus posturas, ya estaban acostados el uno al lado del otro, como si aquello fuese lo más natural del mundo.

—A veces pienso que nunca debí provocar a Erwin, quizá pudo haber sido feliz con su esposa y su hijo…me siento responsable por ello.

—Pero no fue sólo decisión tuya— Dijo Eren, suspirando pesadamente, tomando finalmente el valor que requería para colocar su mano sobre la de Levi, haciendo que el mayor volviese sus ojos a él.

Las orbes verdes de Eren se encontraron con el profundo mar que habitaba en los ojos de Levi. El muchacho sonrío y se acomodó para quedar de costado, de manera que pudiese ver mejor al profesor, quién imitó su postura. Eren llevó su mano al rostro del mayor para apartarle un par de mechones rebeldes que caían sobre su atractiva faz.

—No puedes culparte por las decisiones que toman los demás…ni tampoco por que las cosas no salieran como esperaban. A veces así son las cosas, encuentras a una persona y te enamoras o crees que te has enamorado, pero la realidad te muestra que hay algo que no es compatible en sus almas y no tiene sentido fingir que no lo hemos notado. A veces vale la pena equivocarse, pues se aprende a reconocer ciertos patrones y cuando encuentras a la persona correcta… sencillamente todo comienza a encajar.

—Hablas como si fueras una quinceañera enamorada— bromeó Levi, sonriéndole al castaño, analizando las palabras que apenas podía creer habían salido de los labios del universitario ruidoso que tenía por vecino.

—Soy un mocoso, aún no conozco las formas adultas de comunicación— bromeó el castaño, mientras que Levi negaba suavemente con la cabeza.

—Sin embargo, mocoso, lo que quieres decirme, en resumen, es que Erwin no es la persona correcta para mí.

—Eso no lo sé yo…pero, lo parece— agregó Eren, aunque por dentro deseaba decirle a Levi que era evidente que Erwin y él no debían estar juntos, deseaba tomarlo del rostro y besar sus labios para darle una idea de lo que sentía por él…pero no, no podía abusar del estado de vulnerabilidad del profesor. Lo amaba demasiado, tanto que podría ir paso a paso, esperando a que Levi cayese también por él.

—Supongo que el viernes deberé darle a entender eso, va a ser doloroso— añadió el profesor, cerrando los ojos un momento, como si estuviera muy cansado. Eren se acercó un poco más a él y lo rodeó con sus brazos, cosa a la que Levi no se opuso. El calor del muchacho le reconfortaba de una extraña manera.

—Permíteme estar aquí para ayudarte a que sea menos doloroso, Levi— pidió Eren y el profesor levantó el rostro para encarar al muchacho.

—¿Cómo vas a hacer eso, mocoso?

—No sé…llevándote a bailar, o invitándote al cine o quizá sólo traeré un par de películas y palomitas de maíz para pasar el rato. Algo se me ocurrirá

Levi soltó una risilla por las tonterías que decía Eren, se acomodó entre sus brazos y cerró los ojos de nuevo. Por un instante, el profesor deseo que esos minutos se hicieran eternos. Para alguien que siempre ha luchado, que ha visto mil derrotas y alcanzado otras tantas victorias, para alguien que toda su vida había sido una persona solitaria y aislada de los demás, simplemente para alguien como él resultaba embriagante y maravilloso encontrarse tan seguro y tranquilo en otros brazos. Incluso relajó el semblante, se permitió vivir el momento a plenitud y reconocer que podía abandonarse en aquél par de brazos que le rodeaban con una ternura que jamás había experimentado.

—No te vayas esta noche…

—Aquí me quedaré.

Tras decir aquello, Eren no pudo evitar sonreír mientras contemplaba como el profesor se permitía relajarse y buscar el sueño entre sus brazos. Esa sería una imagen que atesoraría toda la vida, así como deseaba pasar una y mil noches abrazado al menudo cuerpo del hombre que amaba. ¿Cómo diablos se le había colado un profesor en lo más profundo del alma? No lo sabía, pero sentía como si lo conociera de toda la vida, como si en otro momento o en otro lugar los dos hubiesen compartido un momento similar.

Al final, Eren cerró los ojos también y se permitió dormir, dejando que las pinceladas de los sueños trazaran en su mente las imágenes de un maravilloso océano que se extendía frente a él, mientras Levi estaba a su lado contemplando la espuma. Los dos tomados de las manos, disfrutando del silencio y del maravilloso mundo que se abría paso frente a ellos.

Notas del autor:

Ahí está, lo prometido es deuda :D. Mis queridas chicas, el tiempo se me acaba para poder agradecer propiamente cada review, pero quiero agradecerles a todas que estén al pendiente y me animen tanto con la historia. Me estoy poniendo las pilas para escribir pronto el capítulo 14 y que puedan leerlo antes de que el mes acabe.

Así que Nicot, Millary Rim, Ryoko, Marian9341, Chris, Romi Zuckerdame, Nicot, Miss Paranoic, Tropico, Gala117. Por el momento les debo dedicarles unas palabras, pero espero terminar en la semana lo que estoy escribiendo y darles su bien merecido espacio, así como ustedes me dieron el mío al darse tiempo de leer y comentar. Me disculpo, en verdad, por mi falta de tiempo constante ;3; pero les prometo que reeditaré el fic para que no quede en el vacío el agradecimiento que les debo.

Chicas, nos estamos leyendo. :D ¡Gracias por todo!