Décimo Cuarto Capítulo.
A todos los que leen esto: antes que nada, una disculpa, he pasado por algunos días un poco complicados (por no decir mucho) entre los que por una u otra cosa no pude actualizar la historia como tenía pensarlo hacerlo y el tiempo se fue hasta pasar más de un año. Me siento apenada, pero estoy con toda la intención de terminar este relato de una buena vez. Así que, he aquí la actualización y espero tener la siguiente parte lo más pronto posible.
Y pues, vamos a la historia. Shingeki no Kyojiny todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.
Un beso.
1
Para ser una persona que estaba acostumbrada a madrugar, aquella mañana a Levi le costó trabajo abrir los ojos. Estaba demasiado cómodo, descansando plácidamente en su cama y rodeado del calor de otro cuerpo, pero había algo diferente en ello, una sensación de calidez le embriagaba. Abrazado a su espalda estaba Eren, el muchacho del que se suponía tenía que alejarse para evitarse problemas…aunque, en apariencia, decirlo era más fácil que hacerlo y eso estaba preocupando mucho al profesor, más cuando despertar a su lado le causaba la sensación de que algo había cambiado entre los dos.
Se giró para quedar frente al chico, apreciando las facciones del joven que dormía junto a él, si el comité de ética se enteraba de que ellos dos habían pasado la noche en la misma cama seguro le despedirían, pero en esos momentos podía mandar a la mierda al comité de ética y a todos; lo único que le importaba estaba frente a él, así que llevó su mano a la frente del castaño para apartar algunos mechones de su cabello. Levi sabía que sólo tenía ése momento para ser sincero consigo mismo, pues al despertar el chico no sería capaz de confesarle lo mucho que le gustaba su capacidad para transmitir tanta serenidad incluso estando dormido. Además, a diferencia de Erwin, era notorio que Eren no tenía prisa por salir corriendo. Entre los dos no había nada que ocultar.
Sin imaginarse el peligro, sus pensamientos le invitaron a recordar un sueño que había tenido algún tiempo atrás en dónde había estado en brazos del castaño minutos antes de entregarse a él en un cúmulo de besos y caricias…el pelinegro bajó la mirada a los labios del muchacho y deseó besarlos. Se suponía que a él no debían gustarle los niños; sin embargo, algo en sí mismo le estaba poniendo las cosas complicadas. Si tan sólo Eren fuese unos años mayor…si fuese un par de años más grande, ya se lo habría devorado en todo el amplio sentido de la palabra.
Suspiró con pesadez mientras pensaba qué hacer. Si bien no había bebido más de la cuenta la noche anterior, estaba convencido de que seguramente sí se había visto ridículo y aquello le invitó a prometerse que no volvería a beber y menos en presencia de un mocoso. Bendita la paciencia de Eren quien lo tuvo que soportar mientras se quejaba de su amante como seguramente lo haría una mujer despechada… aunque, en teoría, esta vez la culpa había sido suya. Erwin había tenido razón al decirle que estaba actuando de forma inmadura, una prueba de ello estaba en que no había sido capaz -ni una sola vez- de decirle al rubio lo que le molestaba de su relación y otra evidencia irrefutable tenía que ver con la forma en que estaba actuando al estar cerca de Eren, pues cualquier adulto decente no hubiese dudado en jurar que Levi intentaba recuperar los años perdidos en compañía de jovencitos como el ojiverde.
—Tch! — Se quejó el pelinegro, apartando los brazos de Eren de su cuerpo, tenía que poner en orden su vida y dejar de cruzar líneas que podrían causarle severos problemas o grandes decepciones. A esas alturas ya era demasiado obvio que el muchacho estaba interesado en él, o al menos eso podría deducirse tras analizar sus acciones: lo procuraba, le cuidaba, correspondía a sus coqueteos y se esforzaba por relacionarse con él. ¿Qué universitario normal se quedaría a dormir en la cama de un profesor aburrido que tiene ganas de quejarse en vez de follar?
Se incorporó y avanzó hasta la cocina para prepararse un café. Necesitaba recuperarse a sí mismo y la presencia de Eren no le estaba ayudando.
Mientras Levi se perdía en sus pensamientos y en la preparación del café, Eren abrió lentamente los ojos y por un momento no distinguió el espacio, así que se quedó acostado un par de minutos más en lo que llegaban a su mente los recuerdos de la noche anterior, del rostro de Levi al pedirle que se quedase con él; se sonrojó al pensar que había cumplido una de sus expectativas sin proponérselo. Cuando por fin salió de su ensoñación, se incorporó y se preguntó en dónde estaría el profesor, ¿andaría por la casa preparándose para la escuela? o quizá no…lo que le extrañó fue que el profesor no le hubiese despertado o echado de su cama. ¿Eso era una buena o mala señal? Quizá lo seguía viendo como un niño y por eso le dejó dormir...
Para no hacerse un drama mental, tomó su celular y la poca batería del mismo apenas le permitió notar que Jean lo había estado llamado varias veces, incluso había llamadas perdidas de Armin y de Marco. Aquello lo alertó…¿y si el estúpido de Jean le había dicho a sus padres que algo le había pasado? Eren comenzó a redactar un mensaje para su primo cuando su teléfono se apagó.
—¡Diablos! — Se quejó en voz alta. ¿De qué diablos servía tener un teléfono inteligente si iba a ser un total incompetente en el suministro de la batería?
—Es un poco temprano para maldecir, ¿no te parece? — Escuchó que alguien dijo a sus espaldas, por lo que Eren volvió su rostro al marco de la puerta para encontrarse a Levi, quien sostenía dos tazas de café. El profesor lucía tan guapo por las mañanas, tan relajado y casual que Eren deseó despertar todos los días a su lado…
—Buenos días— Saludó, intentando no sonrojarse…
—Buenos días. Traje café— Comentó Levi, aún extrañado por la expresión de frustración que había escuchado del castaño. —¿Pasó algo?
—Se descargó mi celular
—Ustedes los jóvenes no saben vivir sin sus aparatos.
—A veces son útiles— Añadió el muchacho, divertido, mientras se acercaba al profesor para quitarle la taza de café, rozar los labios del mayor en un coqueteo descarado y darle un sorbo a la bebida como si nada hubiese pasado. Si iba a ser brutalmente asesinado por su padre y su primo, al menos quería regalarse esos minutos de felicidad junto a Levi. Ya después podría entregarse de lleno al drama.
—Creo que deberías subir a tu departamento por algo de ropa y prepararte para la escuela…—Añadió Levi, quién no sabía cómo reaccionar a las acciones del muchacho, los ligeros roces entre sus bocas eran peligrosos, aquello era la puerta misma al inframundo y Levi temía estar a punto de saltar. Observar a Eren beber su café con tanto gusto tampoco ayudaba, de verdad no le hizo nada bien pues en seguida le recordó su dilema personal. ¿Por qué rayos Eren tenía que ser tan joven?
—Supongo que sí…aunque podemos desayunar juntos y después me arreglo rápido.
—Me temo que se nos hace tarde, nos quedamos dormidos…
—Está bien…yo…¿puedo llevarme la taza? Prometo regresarla limpia.
—Tch!... Sí, está bien.
A Eren le extrañó la repentina frialdad de Levi, quién incluso evadió el contacto visual cuando le preguntó lo de la taza, aunque tampoco era que el profesor fuese demasiado expresivo. Sonrío y se encaminó hacia la puerta, aunque el pelinegro no le siguió, para Levi era obvio que Eren deseaba tener un pretexto para volver a verlo y él se lo acababa de dar…él también deseaba ver al joven, lo deseaba tan desesperadamente que ni siquiera quería dejarlo marchar.
Inmóvil en el sitio, el pelinegro escuchó que Eren regresaba hacia él y apenas tuvo tiempo de volverse para encararle, pensando que quizá el de ojos verdes había olvidado algo. Sus ojos azules se encontraron con los del muchacho y la chispa entre los dos fue más fuerte que sus convicciones. Cuando Eren se acercó al sorprendido profesor, le tomó por el rostro y besó de lleno los labios del mayor.
Levi nunca se había quedado petrificado por un beso y tardó en corresponderlo, tenía que admitir que le había sorprendido la repentina acción del castaño y su mente se desconectó de su cuerpo por una fracción de segundo, pero al volver no pudo hacer otra cosa salvo corresponderle, ¿quién en su sano juicio dice que no a un beso con sabor a café? Un beso que llevaba ansiando toda la mañana. Abrió la boca con gusto, dejó a Eren invadirle, atrapó el labio inferior con sus dientes y dejó que el castaño le imitase. En un momento que el profesor no pudo haber precisado, soltó la taza sin importarle ensuciar su pulcro departamento, al menos no en esos momentos donde lo único en su mente era que la lengua de Eren acababa de entrar en su boca, así que ya con las manos libres, pasó sus brazos alrededor de la nuca del joven, sus cuerpos se acercaron peligrosamente y las manos de Eren atraparon su cintura para acercarlo más a él.
Fue un beso apasionado, para los dos. El castaño alguna vez soñó con hacer de la ocasión algo romántico, pero ya había esperado demasiado y sencillamente no podía más; finalmente los dos eran hombres y Levi no era para nada cursi, además de que respondía mejor a su espontaneidad…ahí estaba la prueba. Cuando Eren se alejó, se encontró con la mirada sorprendida del profesor, así como un ligerísimo rubor en sus mejillas.
—Gracias por el café— Dijo el castaño, coqueteando, mientras Levi lo empujó, aunque realmente quería atraerlo y tumbarlo sobre su cama. Vaya, aquél beso aún le nublaba la razón.
—Vete a cambiar, mocoso impertinente— Le regañó y Eren soltó una risita alegre.
Levi lo vio darle la espalda y salir de la habitación, una imagen que le resultó incómoda…deseaba que se quedara, pero también sabía que no había tiempo para seguir tonteando. Ahí tenía la prueba de lo que ya sabía: Eren estaba interesado en él, quizá demasiado interesado para su propia salud mental.
—Tch, malditos mocosos, maldito siglo XXI— Se quejó, como si aquello ayudara a convencerse de que no se estaba dejando seducir por un muchacho a quién seguramente le llevaba 10 años o más… o, mejor dicho, para admitir que sí lo estaba haciendo. —¡Eren! — Le llamó a gritos y salió a toda prisa de su habitación, justo antes que el joven abriese la puerta.
Una vez más las palabras soltaron, los dos corrieron al encuentro del otro y volvieron a besarse con mayor intensidad. Levi necesitaba a Eren de una manera tan pecaminosa, tan impropia que apenas podría creerse que era suya. El castaño, por su parte, no podía encontrar una mejor definición para la felicidad que aquella: tener a Levi entre sus brazos, con su boca pegada a la suya.
—Fóllame, bastardo— Demandó el profesor y Eren se sonrojó totalmente. ¡Al diablo con la Universidad por esa mañana!
2.
Hanji terminó de arreglarse mientras tarareaba la ridícula canción de una cortinilla de comerciales que había escuchado en la radio. Mike la escuchaba desde la cocina, mientras servía café y el almuerzo. La loca científica había pasado la noche en su apartamento y aparentemente pensaba pasarse más tiempo pues el día anterior habían ido a su casa a recoger una maleta con sus cosas, entre las que incluía algunos cultivos de hortalizas alteradas genéticamente gracias a las bacterias que la científica loca tanto amaba. A Mike no le extrañaba que Hanji quisiera cambiar de aires al menos unos días, su casa era una oda a la suciedad y el mal gusto.
Cuando la cabeza castaña de Hanji finalmente se dejó ver en la cocina, el poodle rubio le sonrió a la mujer y le acercó una taza de café y unos huevos con tocino que la mujer casi le arrebata. A veces Mike pensaba que estar cerca de Hanji era similar a convivir con una especie de quimera: había momentos del día en que la mujer actuaba como una adulta madura y responsable, otros en los que parecía una niña y otros más en que simulaba ser un animal...
—¿No vas a tener problemas por haber faltado ayer?
—Nada de lo que debas preocuparte, cachorro. Lo bueno de ser yo es que nunca me ausento y cuando lo hago, nadie me dice que no porque estoy en todo mi derecho y usualmente en ése derecho se incluye la libertad de atentar contra mi persona. Además, no creo que mis estudiantes vayan a quejarse por tener una clase libre.
—¿Y tus nuevos jefes?
—Hablé con Moblit y le pasé el contacto de Eren para que se comunicase con él si necesitaba algún dato. Mi pequeño padawan es capaz de poner en orden todo mi desastre.
—Abusas de que es un chico noble
—Es una relación de simbiosis: yo le doy conocimiento y experiencias, él me aporta su energía vital para que yo pueda sobrevivir.
—Más que simbiosis, me parece que eres un parásito pegado al chico.
—Pero al menos soy un parásito bonito…un bonito parásito estacionario permanente— mencionó la doctora, dejando escapar una discreta risilla.
—No entendí el chiste, pero la intención no era halagarte.
Hanji no pudo reprimir más la carcajada, mientras que Mike intentaba hacer gala de paciencia. La mujer lo había salvado de una situación horrible y era una de sus mejores amigas, así que se merecía que no le hiciera malas caras.
—Y ése chico Moblit es con quien saliste
—Sí
—¿Y qué intenciones tienes para con él?
—No lo sé, ¿crees que acepte ser un conejillo de indias para mi experimento? Alteré genéticamente un bacilo que puede ayudar a contrarrestar algunas enfermedades, pero necesito saber si funcionará en humanos.
—Tu deshumanidad me tiene sorprendido.
—Sé que me amas en el fondo de tu rubio corazón.
—Quitando tus rarezas, ¿volverás a salir con él?
—No lo sé, no soy una persona hecha para las citas…verás, me pareció interesante que me invitara a salir y nos divertimos bastante, debo admitir; quedó de llamarme y toda la pomposidad de una cita regular…pero no lo sé, soy un poco impredecible.
—¿No te llamo?… ¿cierto?
—Sí me llamó, aunque no sé si para proponerme otra cita o por cuestiones de trabajo, no pude contestarle porque estaba hablando por teléfono con alguien más; sin embargo, mi teléfono registró sus llamadas perdidas. Cuando le llamé para decirle que no asistiría al trabajo y que necesitaba que me supliera, aceptó con gusto y me dijo que más tarde pasaría a mi domicilio para ver si necesitaba algo. Tuve que persuadirlo de que no lo hiciera, si va a mi casa seguro se infarta.
—¿Futuro novio tuyo?
—No creo…vamos Mike, mírame, soy un bonito parásito pero no a todos los hombres les gusta ser mis huéspedes. Estoy segura que entre más me conozca, descubrirá que soy mejor como amiga que como novia. Imagínate que quiera presentarme a sus papás y yo salga con alguna de mis conversaciones sobre bacterias y colonias de hongos.
—Aunque quisiera decirte algo hiriente y sarcástico, la realidad es que me parece que subestimas tu propio poder femenino.
—Ya veremos lo que sucede. Además, falta que logre colarse en mis pensamientos también para que yo suspire por él. De momento no estoy buscando una relación personal, menos cuando tengo que arreglarles la vida a ti y a Levi.
Al escuchar el nombre del moreno, Mike sintió un escalofrío que le recorría la espina dorsal. Levi, el novio de Erwin…si él lo hubiese sabido, ni de loco se habría tirado al rubio. Pero, ahora que lo sabía, le aterraba la idea de que el moreno se enterase. Levi era un tipo pequeño, pero daba miedo.
—Mi vida está bien….no dudo que la de Levi también lo esté.
—De hecho, es todo lo contrario y me temo que en parte es mi culpa.
—¿Por qué lo dices, Hanji? — Preguntó Mike, curioso, cosa que hizo sonreír a la científica. Aunque Mike solía ser reservado, la mujer sabía que también tenía la curiosidad natural de un perrito.
—Los deseos son peligrosos. Hace poco deseé que Levi conociera un ángel y se cumplió. ¿Recuerdas que alguna vez te hablé de los problemas románticos de mi enano favorito?
Cuando Hanji mencionó aquello, Mike recordó aquella ocasión en que estuvo en la cocina de la castaña y ella le contó miles de historias de sus alumnos y de Levi, incluso recordó la ocasión en que la castaña le mostró una foto de una pareja besándose… tragó saliva, sintiendo que la sangre se le iba al piso. ¿Cómo diablos no había recordado a Erwin? ¿Cómo rayos había caído tan bajo? Ahora ya no tenía pretexto para decir que no conocía al amante del moreno, cosa que lo hacía sentir peor.
—No siempre te pongo atención— afirmó el rubio, intentando parecer natural. No quería que Hanji sospechara lo incómodo que estaba…no quería que Hanji se enterase de lo que había pasado.
—Mientes, Mikey; te conozco bien para saber eso. Además ¿cómo ignorar cuando te cuento chismes si soy muy buena narrándolos? En fin, como supondrás, por un lado me siento responsable y por otro lado siento que estoy haciendo lo correcto.
—No creo que sea correcto que estés interfiriendo en la vida de Levi.
—Si yo fuera una persona prudente, creería lo mismo…pero, no puedo evitarlo. Es que no has visto a Levi cuando está mal, cuando Erwin lo drena. Si bien Levi no es muy expresivo, eso no significa que sea insensible…y, por otro lado, tengo a Eren. El chico está tan enamorado de Levi que temo sufra y pueda terminar marcado si el enano sigue pretendiendo que él y Erwin tienen algo…Son como Romeo y Julieta, pero en versión Gay. O, aún mejor, son como Samantha y Theodore…Levi es Samantha, es todo perfección y exactitud, pero con dilemas sobre sí mismo, busca el amor pero se pierde entre todas las posibilidades por no permitirse actuar como algo menos exacto que una máquina. Eren es Theodore, es sensible, es maravilloso, capaz de amar en verdad y con una entrega tal sin importar la condición del otro.
—Hanji, de verdad creo que debes dejar de ver películas absurdas y también que no deberías meterte tanto en sus vidas. Tu obsesión con el tema comienza a preocuparme pues vas a terminar….
—Lo sé, Mikey, pero no puedo evitarlo— Lo interrumpió la castaña, mientras suspiraba pesadamente — Pero me preocupa mucho Levi, el enano siempre se hace el rudo pero es demasiado noble para su propio bien y no es difícil llegar a su alma, sé que en el fondo está buscando a alguien que lo acompañe no sólo en la cama, sino alguien con quién compartir su vida, que lo haga sentir menos miserable y solo…no es difícil lastimarlo y yo no deseo verlo sufrir.
Mike suspiró pesadamente, algo que no pasó por alto a los sensores de Hanji. La conciencia del buen chef le recordaba su pecado con crueldad y lo hacía sentir miserable. ¿Cómo diablos había borrado el rostro de Erwin de su memoria? ¿Cómo diablos no había detectado el problema que se le avecinaba por su imprudencia?
—No veo cómo puedo ayudarte o qué quieres que te diga al respecto si no escuchas consejo alguno.
—Bueno, me ayuda que me escuches, aunque supongo que algo te turba también y por eso no tienes la perspectiva perruna que siempre me saca de problemas, Mike. Así que, como puedes ver, no tengo tiempo para enamorarme cuando tú y el enano están mal…antes que yo misma, está mi familia y ustedes lo son.
Mike le sonrió a Hanji con ternura, le hubiese gustado poder decirle a la mujer que todo estaba bien en su vida, pero no deseaba mentirle. No a su amiga de la infancia.
3.
Llamó a la puerta dos veces, como era su costumbre. Su ex esposa, vestida con una hermosa falda verde y una blusa color perla, le recibió con una sonrisa. Erwin entró a la que había sido su casa, el nido que había construido y abandonado, besó la mejilla de porcelana de la dama que compartió con él su cama y se agachó para abrazar a su hijo. La relación con su ex mujer era bastante cordial, así que él podía disponer de tiempo suficiente para visitar al niño o llevárselo con él.
Mientras Erwin escuchaba las pláticas de su pequeño hijo sobre los mundos que imaginaba, su esposa preparaba un té para él…como en los viejos tiempos. A veces a Erwin le ganaba la nostalgia al recordar su vida de casado, los días en que su hermosa esposa le recibía con un beso cuando llegaba del trabajo y le servía alguna infusión relajante para hacerlo sentir cómodo. Extrañaba la manera en que la mujer se quedaba silenciosa a su lado, disfrutando de su compañía en lo que él trabajaba. Quizá si en otro momento de su vida le hubiesen dicho todo lo que iba a perder al dejarla, nunca se hubiese revolcado con Levi en un motel…o quizá si lo habría hecho, pero dejándolo con el título de amante ocasional. ¿De qué había servido hacerlo su amante oficial si el profesor parecía no tener límites en sus demandas?
Sin embargo, tampoco podía hacerse el tonto. El sexo con su mujer nunca había sido tan bueno como con Levi, pues no era tan excitante tener a la mujer de piernas abiertas que Levi en cuatro, la imagen del moreno siempre le había provocado una erección.
Se sentía un tanto sucio al pensar en sexo mientras su hijo le dibujaba un cochecito, pero no estaba del todo animado aquella mañana. Había pedido un día en su trabajo para poder alejarse de la escuela y de todos los rincones en lo que había tomado a Levi de forma clandestina. De verdad no entendía cómo era posible que el maldito moreno le dijera que estaban teniendo demasiado sexo ¿desde cuándo se había vuelto un problema que lo hiciera gemir de placer? Recordaba vagamente que el pelinegro ya le había expresado esa misma queja antes de hacer el viaje al lago Rose, aunque Erwin seguía sin entender cómo es que el sexo era un problema.
Suspiró pesadamente al pensar en ello. No toda la culpa era de Levi, incluso su mujer mucho tiempo se había quejado de su falta de iniciativa en la relación; sin embargo, a él simplemente no se le ocurría qué hacer para complacer esas expectativas sentimentales de su ex esposa….o de Levi.
No era su área, las emociones eran complejas y él no era bueno expresándose. A su esposa solamente le dijo dos veces que la amaba: la primera vez fue cuando le propuso matrimonio, la segunda cuando parió a su hijo. A Levi…bueno, con él todo había sido distinto. Le había dicho que lo quería, pero –a diferencia de su mujer- el profesor no le creyó.
Mientras su hijo le mostraba un carro mal dibujado y pésimamente coloreado, Erwin le sonrió y acarició sus rubios cabellos, tomando una resolución: quizá lo que él necesitaba no era un amante formal, sino uno casual…alguien con quién follar cuando le dieran ganas sin necesidad de considerar situaciones de pareja, con alguien que no se enojara por trivialidades o sentimentalismos. Un amante ocasional, sólo para pasar el rato, finalmente su vida no necesitaba un romance.
Una vez resuelto, atendió al fin el dibujo del menor y halagó sus precarias habilidades aunque se tomó la molestia de recomendarle otra forma de colorear que incluía respetar las líneas. Por fin se dio oportunidad de disfrutar a su hijo, coloreando otro de esos extraños bocetos infantiles que sólo ellos entendían. Al terminar, el niño le sonrió y lo abrazó, recordándole lo mucho que lo amaba. Erwin le dedicó una sonrisa melancólica y sintió que algo en su interior se colapsaba. Acarició la cabeza de su niño y lo apretó contra su pecho…quizá ése era el único amor real que podría sentir y aún así había sido tan egoísta como para alejarse. Besó la frente del pequeño rubio que llevaba su sangre y el niño soltó una risita, entonces Erwin vio de reojo que su mujer entró a la pieza justo en el momento en que el niño estaba más cariñoso. Los dos adultos intercambiaron una mirada y una sonrisa cordial y falsa. En los ojos de su ex esposa había mucha nostalgia, en los ojos de Erwin brillaba el único destello de amor que conocía: el amor de padre.
4.
Armin no estaba de muy buen humor en clases y la culpa era enteramente de Eren. La noche anterior Jean le llamó para preguntarle si Eren estaba con él, situación que a Armin le alarmó dado que el castaño no le había informado que fuese a salir o algo. Decidió calmar a Jean aunque no fue capaz de mentirle, así que llamó a Eren sin éxito alguno. Justo el reloj de su habitación marcó las 4:00a.m cuando Jean llegó a su casa casi histérico: Eren no aparecía por ningún lado y no podía contactar con él.
Había sido muy doloroso para Armin pensar que algo pudo pasarle a su mejor amigo, así como fue incómodo subir a la parte trasera del coche de Jean pues Marco ocupaba el lugar del copiloto. Marco consolando a Jean, Jean siendo cariñoso con Marco y Eren sin aparecer eran cosas que el rubio apenas podía soportar.
Para colmo de todos los males, el idiota de Farlan (que ni siquiera conocía a Eren) se añadió al cuerpo de rescate y aunque Armin consideraba que lo había hecho en un desastroso intento de ser amable, lo único que consiguió fue hacerle sentir incómodo. Jean hizo preguntas muy incómodas sobre si eran novios o no, cosas a las que el rubio respondió que no de manera tajante mientras que Farlan se dedicaba a revisar su teléfono como si esperase una llamada…¿quién diablos podría desear llamarle en la maldita madrugada? ¿Por qué él no decía nada?
Tras buscar a Eren en todos los sitios en que podría ser posible encontrarle, Armin propuso llamar a los padres de Eren para informar su desaparición. Justo en ése momento, en una irónica vuelta del destino, el teléfono de Jean timbró y el cara de caballo se apresuró a contestar al ver que se trataba de Eren. Eran las 6:30 a.m, Eren envío un mensaje diciendo que estaba bien y que se había quedado con un amigo; Jean intentó llamarlo de nuevo pero el teléfono del castaño estaba muerto, aunque al menos ya sabían que seguía vivo. Ahí fue cuando terminó la búsqueda por el muchacho, Jean condujo a toda velocidad para dejar a Armin en su casa, lamentándose por la molestia…Armin sabía, aunque no lo dijera, que Eren seguramente debía estar con Levi. Fue un trayecto silencioso, cuando por fin llegaron a casa de Armin, Farlan tenía el semblante sombrío y el rubio pensó que era a causa de cansancio. Abrió la boca, pensando en romper el hielo, cuando el otro lo interrumpió.
—Quiero pedirte una cita, Armin—
Las palabras del joven de ojos cristalinos dejaron mudo al chico de ojos azules, quién negó con la cabeza y entró a su hogar sin decir más. ¿Qué diablos tenía Farlan en la cabeza? Tomó un cambio de ropa para asearse rápidamente, recogió su mochila y se preparó para irse a la universidad, buscando distraerse. Habían sido demasiados problemas para una misma noche, no podía concentrarse y todo era culpa de Eren. Si el castaño hubiese llegado a dormir o si hubiese mandado un mensaje para avisarle a Jean que no pensaba llegar a casa…o al menos si le hubiese dicho a él que estaría con Levi, entonces todo si hubiese sido todo diferente; una acción responsable de Eren le habría salvado de ser expuesto al ridículo, a la incomodidad de ver a el chico que le gustaba ser reconfortado y animado por otro, a la extraña sensación de no saber qué diablos pasaba con Farlan.
No es que le importase el muchacho de ojos cristalinos, pero no le agradaba la forma en que se estaban dando las cosas.
5.
Había sido una mañana problemática para todo mundo, así que Christa no tardó en notar que algo no andaba bien cuando Armin se negó a desayunar con ellos, Eren no se inmutó en contestar sus llamadas y Jean no se preocupó por dar detalles, ni siquiera por quejarse ante las conductas de su primo. Mientras Ymir se peleaba con Reiner por obtener un postre de manzana que se les había antojado, la rubia se preguntaba qué estaba pasando en su grupo de amigos. Habían prometido frecuentarse, habían prometido que la universidad no los separaría…sin embargo, parecía que las cosas estaban cambiando y no era para bien.
Ya fuera por su sexto sentido o no, pero Ymir volvió sus ojos a la rubia antes de decidirse en sobornar a la última persona de la fila que le separaba del postre de manzana; aprovechando la distracción, Reiner se adelantó y logró colarse hasta el principio de la fila, mientras que la morena se escabullía para regresar al lado de su novia. Cuando finalmente Ymir estuvo a su lado, Christa tomó la mano de la morena y su novia agradeció que la conexión con su hermosa princesa le alertase oportunamente de la situación.
—Creo que algo malo paso…
—¿Y qué consideras debemos hacer?
—Quiero ir a ver a Armin, cuando le llamé fue tan cortante que me parece importante comenzar con él…además, Marco está con Jean y confío en que Marco es sensato.
—¿Crees que Jean y Armin pelearon?
—No…o no lo sé. No es frecuente ver a Armin de malas y Marco no me dijo mucho, pero se escuchaba preocupado por ellos y por Eren.
—A veces me preguntó por qué eres tan buena…
—Es lo correcto porque son nuestros amigos, Ymir. Vamos a hablar con Armin
—Sabes que yo soy muy mala hablando, pero te acompañaría hasta el fin del mundo.
Las dos chicas se sonrieron y se marcharon del lugar. Cuando Reiner regresó, Christa ya había sido raptada por Ymir, así que de nada sirvió a todos los prefectos que esquivó en la cafetería, tampoco toda la gente que amenazó o sobornó…al final se quedó solo, con un delicioso postre hecho con manzanas y duraznos, postre que deseaba compartir con la rubia celestial.
6.
Jadeó sonoramente cuando Eren tiró de su cabello mientras le penetraba con fuerza. El dolor y el placer eran su mezcla favorita y no podía negar que sentir los testículos del castaño golpearle mientras su miembro se adentraba en su cuerpo…bueno, eso le excitaba y bastante.
—Más…¡ah!...¡más! —Jadeaba, bajando la cabeza para exponer mejor la parte de su cuerpo que estaba siendo invadida, además de que la posición le permitía esconder su rostro sonrojado y acallar un poco sus jadeos. ¡Vaya que tenía sus ventajas follar con un veinteañero!
La fuerza y el ímpetu de Eren le agradaban, sin contar con lo rápido que se recuperaba del orgasmo y estaba erecto de nuevo para continuar. Lo habían hecho una vez en la mañana, porque la situación los condujo a. Los besos apasionados tuvieron consecuencias y cuando Levi se dio cuenta, ya estaba de rodillas con el pene de Eren en su boca, después de una buena felación pasaron a la cama y lo hicieron un par de veces ya que Eren se corría rápidamente, aunque se recuperaba lo suficientemente rápido como para hacerlo llegar a él. Finalmente se ducharon juntos, desayunaron y se dispusieron a ir a trabajar: Levi no tenía problema con llegar tarde a la Universidad y excusarse diciendo que algo había pasado, Eren ya tenía pensadas varias formas de evadir preguntas…pero nada de eso sirvió, no cuando los dos apenas podían mantenerse alejados un par de metros. Cuando menos lo pensaron ya estaban de nuevo en la cama, con Levi apoyado en brazos y rodillas mientras Eren le penetraba.
Cuando finalmente el orgasmo se hizo presente, Eren dejó caer su cuerpo sobre la espalda de Levi, jadeando al igual que el profesor. Aquello había sido una verdadera imprudencia por parte de ambos, ¡pero vaya imprudencia!
—Acabamos…acabamos de cruzar la línea…— Dijo Eren, con las palabras algo entrecortadas por los jadeos.
—Cállate, mocoso— Pidió Levi.
—Levi…yo…yo quiero ser algo más para ti…— Pidió Eren, retirando su peso del cuerpo del profesor para invitarlo a volverse hacia él, para verlo. —Quiero ser tu pareja— Mencionó.
—Tsk! — Gruñó el profesor. ¿Qué diablos tenía en mente el castaño? ¿Qué nadie le había enseñado que después del sexo y durante el letargo tras el orgasmo no deben decirse ese tipo de cosas? Aún así, estaba conmovido….más que conmovido.
Tomando el rostro de Eren, Levi le besó de una forma más casta (no deseaba volver a excitarlo, temía que su retaguardia no tuviese capacidad para tener otro encuentro feroz). El castaño correspondió con la misma ternura y los dos se abrazaron.
—No es sano iniciar una relación tras terminar otra
—No, lo sé…pero, Levi, acabamos de cruzar la línea…no quiero que esto se quede en sexo casual.
—¿Aunque haya sido muy bueno?
—Levi, por favor…
El profesor le sonrío al joven y le besó rápidamente en los labios. Por mucho que quisiera ser racional, ya no podía…no con Eren desnudo sobre él, aún con la frente perlada de sudor.
—No podrás decirle a nadie que estamos saliendo, ¿entendido?
—Está bien
—Y hay otra condición
—¿Cuál?
—Al menos dos noches a la semana…duerme conmigo. No necesitamos follar, sólo…quédate conmigo.
Eren sonrió ampliamente y asintió con la cabeza, recordándole a Levi a los perros callejeros que se ponen contentos cuando alguien les ofrece comida.
—Creo que deberemos ducharnos de nuevo.
—Podemos hacerlo en la regadera…
—Niño, tengo 10 años más que tú, otra ronda de sexo va a matarme…
—Está bien, ahorraré las ganas de tenerte contra el cristal del cancel, de meterlo lento mientras sujeto tus glúteos y jadeo en tu oído…
Levi se imaginó la escena y se mordió los labios….era demasiado erótico como para dejar pasar la fantasía del menor.
—No vayas a ser brusco o te aloques, el titán que te cuelga entre las piernas va a destrozarme si no eres cuidadoso.
—Seré todo lo cuidadoso que quieras…
Los dos varones se sonrieron y se dirigieron a la ducha para continuar festejando que habían cruzado una línea muy fina, sin importarles las consecuencias, sin importarles nada salvo el momento.
Chicas, he ahí el final del capítulo. Tengo poco tiempo para agradecer, pero ya lo haré review a review. En verdad agradezco las muestras de apoyo, su paciencia y todo. Prometo pasarme más regularmente, ya estoy trabajando el capítulo 15 y 16 para subirlos en cuanto me sea posible.
Así que AegisVi, Yaritza9, Nicot, Cotota, Marian 9341, Miss Paranoic (bebé, a ti te debo tanto…), Chris, Ryoko Lamperouge, Millary Rim, Gala 117, Tropico y a todos los demás; gracias infinitas.
