Querida Kagome:

Supongo que te preguntarás para que es esto, ¿verdad? Bueno, pues estamos aviadas, amiga, pues ni yo misma lo sé. Lo único que tengo claro es que te necesito. Te extraño muchísimo. Tú fuiste la primera mano amigable después de lo que me pasó. Tú fuiste mi amiga incondicionalmente. Me apoyaste en los peores y mejores momentos. Siempre estuviste a mi lado… Y ahora que te has ido no sabes lo doloroso que es para mí.

Hoy Miroku me ha dado una idea. Al principio me ha parecido una locura, por supuesto, pero ahora… he cambiado de opinión. La idea era que te escribiera. Sí, lo que lees. Miroku me ha dicho que si te escribo cartas como si tú estuvieras aquí, conmigo, como si fueras a leerla sería… menos doloroso. Y… ¿sabes?, creo que funciona. Todavía siento el dolor en mi corazón (aunque estoy segura que este no se irá nunca), pero es como si una paz me embargara. Así que aquí estoy, dispuesta a embarcarme en esta aventura.

¿Llegarás a leerlas un día? ¿Sabrás de mi? ¿Me recordarás allí donde vives? No tengo ni idea, pero la esperanza de que pienses en mi, al igual que yo lo hago en ti, hace que siga adelante con todo esto.

Y, bueno, creo que este es un buen principio. ¿Tú que piensas?

Con amor,

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

¡Todavía estoy que no me lo creo! ¡Es imposible! ¡Miroku me ha pedido delante de todo el pueblo que me case con él!

¡Maldito sea! Con la vergüenza que sabe que me da a mi estas cosas… Estoy segura que lo ha hecho queriendo, pues, ¿cómo si no decides hacerlo justo después de haber matado a un poderoso demonio con ella toda llena de sudor y barro? Sabes que yo no soy mucho de arreglarme, que a mí con algo simple me basta… ¡pero un mínimo pido!

Ahí en medio, con mi traje de exterminadora roto en algunos sitios, sucios, mi pelo hecho un desastre, él se ha arrodillado y mirándome con sus hermosos ojos azules, me dijo: "Sango, sé que soy un idiota, pero sería el idiota más feliz del mundo si decidieras convertirte en mi esposa. ¿Aceptarías?"

Creo que ya sabes cuál es mi respuesta, ¿no? Maldita sea, ese hombre, a pesar de todas sus imperfecciones si sabe cómo llegarme.

Ahora, mientras veo el anillo que encaja perfectamente (déjame decirte) con mi dedo, a mi memoria llegan todas esas veces en las que me decías que terminaríamos juntos.

Te extraño, amiga. Y desearía que hubieras podido presenciar este momento. Inconscientemente, cuando todos los aldeanos (para mi mayor vergüenza) empezaron a aplaudir, mis ojos te buscaron entre toda la población. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no llorar.

¿Hago bien en aceptar? ¿Seguirá siendo el mismo monje libidinoso después de que nos casemos? ¿Habrá cambiado? Kagome, a pesar de todo, sigo teniendo mis dudas y me encantaría que estuvieras aquí conmigo para que alentaras, como tan bien haces.

Pero, supongo, que debería de ir haciéndome a la idea, ¿no?

Con amor,

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

Ya está. Amiga, lo hice.

Estoy muy orgullosa de anunciarte de que ahora, oficialmente, soy la mujer de Miroku.

¿Cómo llegué viva y entera a la boda? Todavía estoy pensando en ello. ¡Estaba que me moría de los nervios! Al pobrecito de Shippo lo tuve de un lado a otro conmigo preparándolo y organizándolo todo. La anciana Kaede y la pequeña Rin me estuvieron ayudando también, sin embargo… quería saber tu opinión. Quería que me ayudaras tú. Me echaste mucho en falta, amiga. Prometí no hacerlo, pero de nuevo, te estuve buscando ese día entre los invitados de mi boda. Te imaginé allí, sonriéndome, junto a Inuyasha.

Esta vez me fue imposible pararlo, y mis lágrimas salieron.

Te voy a contar un secreto y tienes que prometerme que no se lo dirás nadie, ¿vale? (Sobre todo a Miroku)

Cuanto estábamos viajando todos juntos tras la pista de Naraku, había una cosa que a pesar de lo que me negara, no podía evitarlo. Muchas de las noches, soñé… con nuestras bodas. Sí, lo que lees, la boda tuya y mía. Soñaba con que un día las dos nos vestiríamos de blanco, con nuestros ramos de flores. Así era como me contaste que se hacía en tu época, ¿verdad?

Pero ahora… ese sueño no se va a cumplir. Yo me he casado y me has hecho en falta a mi lado.

Por cierto, Miroku ha conseguido una pequeña casita cerca de donde está la cabaña de la anciana Kaede. Supongo que siempre esperaré verte regrar y estoy segura que el primer lugar a donde irás será ese: la cabaña de la anciana Kaede.

¿Es de idiota seguir creyendo?

Con amor,

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

Esta vez, amiga, tengo varias cosas que contarte, que si no te importa, te los iré enumerando para que me sea más fácil, ¿vale?

1- Realmente no puedo quejarme sobre mi vida de casada. Miroku es un buen hombre. Sí, ahora me doy cuenta, él ha cambiado. Sigue siendo un lujurioso… pero ya pasó eso de lo de mujeriego. Cada vez que viene después de un viaje siempre me trae un ramillete de flores que encuentra por el camino. ¿No puede ser más mono? Seguro que si tú lo vieras, le estarías reprochando a Inuyasha para que te haga eso también. Eh, no me mires así… Sé que al final tú y él terminaréis juntos. No sé cómo ni cuándo… pero lo haréis.

Ahora Inuyasha y él se ganan la vida yendo de pueblo en pueblo derrotando los demonios a cambio de un pago. No ganamos en la abundancia pero tampoco nos va tan mal. Miroku siempre se queja diciendo que nos merecemos más, que por algo salvamos al mundo de Naraku, sin embargo, yo lo callo. Ahora mismo tengo todo lo que deseo: una vida tranquila, un marido al que quiero y me quiere, buenos amigos, a mi hermano junto a mi… Solamente me faltas tú. Soy feliz, sí, pero aun así es como si me faltara algo muy importante para estar completa.

2- ¿Recuerdas la niña que pequeña que viajaba junto a Sesshomaru? ¿Rin? Pues… ¿sabes? Se ha venido a vivir aquí con nosotros. Bueno, no exactamente con "nosotros", sino con la anciana Kaede. Ella pensó que la niña necesitaba interactuar más con los humanas para poder así elegir sobre lo que quería en su futuro, habiendo tocado las dos opciones. Imagina, amiga, la cara de asombrados que se nos quedó a todos cuando la anciana Kaede le dijo eso al "gran" Sesshomaru.

Creí que se negaría en un principio, pues Rin, al enterarse, empezó a quejarse y a replicar diciendo que no quería. Sin embargo, curiosamente, Sesshomaru aceptó. Y no sé qué fue lo que le dijo más tarde, ellos a solas, para que finalmente la niña consintiera quedarse.

Así que, ya ves, una más se ha unido a esta gran familia. Al principio la niña se mostraba tímida y reacia a acercarse, pero conforme pasaba el tiempo, fue cambiando. Ahora tiene amigos, aquí en la aldea, entre los que están Shippo y Kohaku. Qué curioso, ¿no? Como le puede cambiar a uno la vida la influencia de personas de fuera…

3- Kohaku ha decido hacerse exterminador de demonio. Bueno, no "hacerse", sino que quiere seguir con el legado de la familia. Le ha pedido a Totosai que le fabrique un arma y me ha pedido que si puede quedarse con Kirara para que puedan viajar juntos. Quise oponerme a sus deseos, amigas, pero al ver la firme determinación en su mirada, al deseo de hacer algo, no pude.

Sé que todavía le pesa en el alma todas las cosas malas que hizo por culpa de Naraku. Muchas veces lo veo pensativo, con un aura de tristeza, y eso me duele. Aunque no me guste, creo que esto le podría venir bien para empezar a aceptar su pasado. ¿Tú que piensas? ¿Estoy haciendo bien? ¿Debería encadenarlo a mi lado? Sufro cada vez que pienso que mi hermanito puede volver a estar en peligro y yo no estaré ahí para cuidarlo. ¿Te pasa a ti lo mismo con el tuyo?

4- Y, bueno finalmente (y no por eso menos importante)… Amiga, hay algo que debo decirte… ¡Estoy embarazada! ¡Ay, amiga, no sabes la alegría y la emoción que tengo en el cuerpo! El tan solo pensar que un pequeñito mío y de Miroku está creciendo en mi vientre… Consigue que mi corazón aletee. Si hubieras visto la cara de idiota que se le quedó a Miroku cuando te dije la noticia… ¡Estaba que no podía de la felicidad!

No sabemos si será niño o niña, pero Kagome, hemos estado hablando… y tanto a Miroku como a mí nos gustaría ponerle tu nombre si fuera el caso de una niña. ¿Te parecería bien?

Con amor,

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

He tenido que hacer un enorme esfuerzo para pedirle un trozo de papel a Miroku y así poder escribirte… de nuevo. Hace tiempo que ya no te escribo. Unos… ¿dos, tres años? Lo siento, amiga, pero no me he sentido con fuerzas para volver a hacerlo.

Recuerdo que la última vez que lo hice para contarte sobre las nuevas noticias: mi nueva vida, Rin, Kohaku, mis niñas… Supongo que no te escribí después, pues realmente no sabía que decirte. De pronto, mi vida se había convertido en una agradable y dulce rutina. ¿Qué podía contarte de eso? Daba igual lo que te dijera, tú no estarías. Y cada día me he ido dando cuenta de esa idea.

No quería creerlo, pero sé que ya no hay otra cosa que hacer. Han pasado casi cuatro años desde que nos dejaste. Han pasado cuatro años creyendo que algún día volverías.

Creo que es el momento de dejarlo. ¿Duele? Por supuesto, no creo que llegues a imaginarte cuanto, pero algún día debería de llegar el momento de acabar.

¿Podríamos decir, entonces, qué este es fin?

No sabes el dolor que estoy sintiendo ahora mismo en mi pecho mientras escribo estas palabras. Ni cómo las manos me tiemblan… Ni las lágrimas que caen por mis mejillas.

Así que, para despedirme rápido, te haré un breve resumen de estos dos años: al final, resultó no ser un niño o una niña, sino que dos jovencitas. Sí, ¡dos pequeñas niñas! A la primogénita (tal y como te dije) le pusimos Kagome, mientras que la segunda se llama Koyuki. Ambas son muy traviesas y le encantan jugar con su tío Inuyasha. Miroku está encantada con sus princesitas. Y si no fuera más… ¡hemos tenido otro hijo! Esta vez ha sido un pequeño niño al cual llamamos Satoshi. Shippo se está entrenando ahora muy duro para convertirse en un demonio-zorro más fuerte. Va y viene de la aldea y cada vez que puede les trae algún regalito a mis niñas. Rin está creciendo, convirtiéndose en una joven muy hermosa y dulce (para mal de Sesshomaru) pues se está ganando muchos pretendientes. E Inuyasha… Bueno… ¿qué te digo de él? Ha dejado la casa de la anciana Kaede y ahora vive en la suya propia a las afueras del pueblo. Cuando no está fuera con Miroku, muchas veces voy con mis niñas a visitarlo… pero… amiga… él está solo. Sé que, a pesar de que nos tiene a nosotros, él se siente solo. Él te necesita, al igual que todos nosotros.

¿Por qué te fuiste? ¿Por qué nos dejaste?

Inuyasha una vez nos dijo que había regresado a tu mundo porque había allí otras personas que te amaban y te necesitaban… sin embargo… ¿qué pasa con nosotros? ¿No pensaste que nosotros no te amábamos o te necesitábamos?

Supongo que las cosas deberían ser así. Tú no perteneces aquí… Tu lugar es allí, donde estarás segura siempre, donde (según dices) no hay ni monstruos, ni demonios ni nada parecido. No obstante, eso no quita que no nos duela tu ausencia.

Siempre te llevaré en mi corazón.

Con amor,

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

Siempre que miro las flores que crecen cerca de mi casa, me es imposible no acordarme de ti. Recuerdo tu sonrisa, tu alegría, tu bondad, tu inocencia…

Kagome… ¿dónde estás?

Sí, maldita sea, lo sé. Te dije que no te iba a escribir más… pero creo que algo de lo que debo retractarme. Quiera o no, necesito hacer esto, pues conforme los días van pasando, algo se va formando en mi pecho. Deseo escribirte, hablarte… y como no puedo, es como si una pequeña bola se estuviera formando en mi pecho. Hasta hice que Miroku se preocupara por eso. Fue él el que, de nuevo, me dijo que te volviera a escribir.

Realmente no sé qué hubiera hecho sin él. Él es mi otra mitad, mi pareja perfecta, el amor de mi vida… A pesar de todo lo que nos peleábamos en el pasado, ahora siento como si nada de eso hubiera pasado. Él me apoya, me ayuda, me comprende como nadie… Lo amo, al igual que amo a mi pequeña familia. Igual que te amo a ti.

Y hablando de eso… Kagome, hay un motivo por el que, esta vez, las ganas de escribirte fueron realmente fuertes, inaguantables. Hay algo que quiero "decirte". No sabes lo mal que me sentí cuando me enteré, que incluso me hizo llorar. Odio esto, ¿lo sabes? Odio esta situación. Me hace sentir realmente mal e impotente.

Creo… creo que será mejor que empiece desde el principio:

Todo esto empezó esta mañana. Como un día cualquiera, después de hacer mis quehaceres en la casa, me dispuse a salir con mis niños hacia la casa de la anciana Kaede para hacerle una visita. Esa mañana Miroku e Inuyasha no estaban, pues habían ido a trabajar y estaban fuera tres días. Desde un primer momento, la anciana quiso comentarme algo. Rin fue muy amable como siempre y mientras que yo hablaba con la anciana se llevó a mis niños a dar una vuelta. Y entonces… entonces me dijo de una conversación que tuvo hace unos días con Inuyasha y Shippo. Esa conversación… hizo darme cuenta de verdaderamente como lo estaba sintiendo nuestro Inuyasha.

Te voy a resumir un poco lo que me contó la anciana, ¿sí? Según ella, se encontraba recolectando algunas plantas medicinales acompañadas de Inuyasha pues por ese tiempo se rumoreaba que un demonio merodeaba por la aldea (que más tarde fue pillado). Al principio estuvieron en silencio pero, tiempo después, inevitablemente saliste tú como tema de conversación. Él se dio cuenta que cuando te llevó a tu mundo, y al ver a tus familiares llorando supo que no era el único que se preocupaba por ti. Ante eso, la anciana se sorprendió diciéndole que cuando se había convertido en una persona tan compresiva… Amiga, todo el mundo lo sabe, pero quiero que te des cuenta de lo mucho que lo cambiaste. Yo no conocí a Inuyasha desde antes de conocerte… pero pude darme cuenta de cómo era. Tú lo cambiaste, tú lo hiciste mejor persona… ¿Por qué te fuiste? Sí, sé que Inuyasha que allá donde estés tienes personas que te quieren… pero ¿y nosotros? ¿E Inuyasha? Él también te necesita… mucho… ¿Por qué lo dejaste? ¿Por qué no regresas?...

En fin, que me vio por los derroteros… La anciana Kaede preguntó eso, pero no fue Inuyasha quien respondió, sino Shippo, el cual apareció en ese momento. ¿Y sabes lo que dijo? Él nos reveló que Inuyasha, desde que te marchaste… él iba al pozo una vez cada tres días, durante estos tres años en los que te fuiste… ¿Admirable, verdad?

Entonces, la anciana Kaede dijo unas palabras que todavía las tengo grabadas con fuego. Aquellas palabas hicieron que las lágrimas se me saltasen, que el familiar dolor se instara en mi pecho… y aquí te las dejo:

"Aun así no pueden reencontrarse. Kagome llegó con la Perla de Shikon y se fue cuando fue destruida. Kagome vino aquí para destruir la Perla. Su papel en el mundo puede que haya terminado"

No. Yo no creo en eso. Yo tengo fe amiga. Yo sé que algún día volverás, que estaremos juntas, que estarás con Inuyasha. Me niego a pensar que solamente fuiste un mero juguete de la Perla… Tú fuiste, eres y serás Kagome Higurashi una amiga honorable… una valiente chica… una fuerte guerrera. Tú viniste aquí a más que luchar contra Naraku o reunir los fragmentos… tú destino era conocernos, formar partes de nosotros.

Tú destino es estar junto a Inuyasha y sé que él piensa lo mismo. Él no ha perdido la esperanza. Él sigue creyendo, él sigue luchando… Sí, amiga, algún día estaréis juntos.

Puede que yo no llegue a verlo… pero desde aquí te mando mi apoyo incondicional. .

Con amor

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

Oh amiga, ¡ha pasado algo realmente sorprendente! ¡Todavía estoy que salto de felicidad!

Mi hermano, Kohaku… ¡acaba de prometerse! Sí, lo que lees. Me lo dijo y, en ese mismo día fue cuando me presentó a su prometida. Ella es tan… ¡me encanta! En una chica muy dulce y simpática. Tiene la misma edad que Kohaku y, según me contaron, se conocieron cuando un día, Kohaku salvó a su aldea de ser destruida de una manada de demonio… ¡él solo! Juro que casi me da un infarto cuando oí esa parte, amiga. Pero resulta que Haruka, como se llama la chica, es una exterminadora de demonios también, así que ambos lucharon juntos y… ¡así surgió el amor! ¿No te recuerda algo?

Bueno, y ya para darte más buenas noticas, resulta que Kohaku tras diez años luchando, ahora con 24 ha decidió asentar la cabeza y formar una familia… ¡aquí, en la aldea! Estoy tan feliz… es como si las cosas volvieran a estar su sitio de nuevo…

Ah, es verdad, no lo sabes. No te lo he dicho todavía. Tengo otra noticia, amiga. Rin ha decidido finalmente ir con Sesshomaru, a sus tierras. Estoy muy contenta por ella, pues sé lo mucho que quiere a ese demonio… y a pesar de que no quiere mostrarlo, él también la quiere y está deseoso de estar con ella. Rin nos prometido volver a visitarnos muchas veces pues ya es como si fuera una más. Contradictoriamente, el demonio no se opuso a las palabras de Rin así que… Bueno, ya te lo imaginas. El Gran Lord Sesshomaru también ha cambiado.

Mis niñas ya son dos damitas a sus diez añitos. Mientras que Koyuki es la más nerviosa y traviesa, Kagome tiene un carácter más tranquilo, casi parecido al tuyo. Koyuki es un torbellino, sin parar ni un momento. Le gusta mucho caminar e, incluso, le ha pedido a Kohaku que le enseñe a pelear. Yo me he negado, pues todavía es muy pequeña, ¿verdad? Sin embargo, a pesar de que no los he pillado aún con las manos en la masa, sé que a mis espaldas su tío le está enseñando algunas cosillas. También, está mucho con Shippo, del cual, creo yo y que quede en secreto entre nosotras, tiene una adorable fascinación por su tío Shippo. ¿Te lo puedes creer? A una de mis hijas le gusta Shippo… Bueno, gustar es una palabra un poco fuerte… más bien diría… mmmm, sí, eso, fascinación. ¡Veo como sus ojitos se iluminan cada vez que lo ve! Por otro lado, a Kagome (o Kag, como le gusta que le llamen) le gusta mucho leer y aprender cosas nuevas. A ella… bueno, le gusta mucho estar con Inuyasha. Sí, como lees. Mi pequeña es muy intuitiva y a pesar de que no le hemos dicho nada, sabe que se esconde algo con respecto a su tío. Cuando Inuyasha está en unos de sus días triste… Kag es la única que puede ayudarlo. Y ella lo sabe muy bien. Cada vez que puede está con él, y a pesar del halo de tristeza que siempre tiene rodeándolo, amiga, creo que es feliz con mi hija. Como te dije… es tan parecida a ti…

Y, bueno, por último tengo que hablarte de mi hombrecito, Satoshi. A sus casi siete años, es muy travieso y divertido. Se parece mucho a su padre. Esta siempre sonriente y le gusta mucho hacer bromas. Pero también, cuando hay que estar serio lo está. Está todo el tiempo detrás de sus hermanas "cuidándolas y protegiéndolas" como él dice.

Ya son diez años aquí… Que rápido, pero a la vez lento, se pasa el tiempo. Sin embargo, cada día para mi es una nueva aventura.

Una aventura en la que me gustaría que estuvieras…

Con amor,

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

Muchas veces he oído por ahí que la edad es solo un número. Que realmente se es tan mayor (o joven, depende de cómo lo ves) según como te sientas. ¿Te digo la verdad? Yo no sé ni cómo sentirme.

Han pasado ya casi 26 años desde que te fuiste. 26 años pensando en ti, 26 años recordándote, 26 años añorándote… 26 largos años sin ti. Y yo ya con mis 45 años. ¿Quién me diría a mí que con esta edad estaría así?

Las canas han ido adueñándose de mi pelo, las arrugas en mi rostro y manos ya son una parte de mi… mi cuerpo no es como antes, pues me canso con más facilidad… Poco a poco los años están llegando a mí. Y durante esos años he podido ver muchas cosas: he visto a Miroku junto a mi, he visto a mis hijos crecer, madurar..., he visto a mi hermano formar una familia también, he visto mi alrededor cambiar, he visto el final de la vida de… la anciana Kaede…

Sí, hace seis años que la anciana Kaede nos dejó. La pobre estaba ya muy vieja y apenas podía tenerse en pie. Durante varios dios estuvimos todos alrededor de ella: mi familia, Inuyasha, Rin… Y finalmente nos tuvimos que despedir de ella para siempre. Fue un duro golpe para todos nosotros… Y, bueno, dijo unas palabras para ti antes de exhalar su último suspiro. No recuerdo muy bien cuales fueros exactamente pero más o menos era lo que yo te decía: lo mucho que te quería, lo importante que habías sido y lo que le hubiera gustado volver a verte. Inuyasha en ese momento tuvo que salir de la cabaña y sí, tenía sus ojos húmedos. Mi Kag fue tras él inmediatamente.

Hacía ya varios años que le habíamos contado la verdad. Todo lo que concernía sobre ti. Desde hacía tiempo antes, ella ya me iba preguntando cosas y debo decir que algunas se acercaban bastante a la realidad, así que Inuyasha tuvo que terminar revelándoselo. Yo no estuve presente en la conversación, así que no sé qué fue lo que se dijeron, pero mi pequeña llegó a casa con los ojos rojos y una sonrisa en sus labios.

"Mamá" me dijo nada más entró, tirándose a mis brazos "de mayor quiero ser como la tía Kagome"

Al final terminé yo también llorando. Que tu hija te diga que quiere ser una maravillosa persona… es algo realmente hermoso.

Hace tres años se casó mi Koyuki. Él es un hombre muy bueno. Es comerciante así que muchas veces está viajando, cosa que ama mi hija pues adora conocer mundos nuevos. Él es muy tranquilo y sereno, el cual hace un gran contraste con mi hija, pero se nota que son el uno para el otro. Pero… ¿sabes?, aún a día de hoy se ruboriza cuando le hablo de su "enamoramiento" por Shippo. Es adorable, pues hace que me recuerde a cuando era niña. Al año siguiente se casó Satoshi. La afortunada es una chica de nuestra aldea, de la cual siempre ha estado enamorada mi hijo. Ella es muy fuerte y decidida, pareciéndoseme un poco a Ayame. ¿Recuerdas, la prometida de Koga?

Y… bueno, hace varios días terminó por casarse la última de mis hijas. Mi Kag…

Fue un día hermoso, pero también un día muy duro para nosotros… sobre todo para mi hija. Tal y como te dije, Kag ama estar con su tío y ella es la única que puede apoyarlo y tranquilizarlo, así que en un principio ella estaba cerrada en banda en los temas que tenían que ver con separarse con su tío. Daba igual cuanto quisiera hablar con ella, siempre cerraba el asunto diciendo que jamás se iría del lado de Inuyasha. Podía ver la indecisión de Inuyasha respecto a eso: por un lado quería estar con ella, tener un apoyo en tu ausencia, su querida sobrina, la cual llenaba el profundo vacío que le habías dejado y que nadie podía llenarlo salvo ella… y por otro la desolación por ver que ella no estaba viviendo su vida como quisiera, por más que Kag dijera que esa era la vida que deseaba. Ninguno de los dos sabíamos que hacer… pero, supongo, que el destino puso las cartas en su sitio.

Creo eso y sé que alguna vez estaréis juntos. Ya sea hoy, mañana, pasado, dentro de un mes, un año o un siglo… Solo espero que en esos momentos te acuerdes de mí…

Pero bueno, como iba diciendo, a pesar de todo, mi querida Kag conoció a su hombre. Estoy segura que no adivinarás nunca quién será. Cuando ella me lo presentó, juro que estuve riendo por un rato. Ironías de la vida, ¿verdad? Pues bien, el joven que le ha robado el corazón a mi pequeña no es nada más ni nada menos que el hijo del joven Hojo. ¿Lo recuerdas? Lo ayudamos a destruir la alabarda KenKon. Pues bien, su hijo ha terminado pretendiendo a mi hija, ¿lo puedes creer? Si yo me reí, imagínate el rostro de Inuyasha cuando se enteró.

"¡Implosible!" había refunfuñado, levantándose "¡Maldición, Kag, cómo te has podido fijar en este humano! ¡No me gusta! ¡No me gusta! ¡No me gusta nada! ¡Maldito sean todos los Hojo del mundo!"

Creo que no hace falta decir que después de que se marchara cabreado solo faltaron unas palabras de mi hija para que cambiara de opinión. Esa relación entre ellos… realmente me parece mágica y fascinante. Se compenetran de una manera…

Finalmente, Inuyasha dio el consentimiento a regañadientes (que era muy importante para mi hija) y la boda se celebró. No sé qué tenéis las Kagome's pero sois las únicas chicas por las que he visto a Inuyasha llorar. Amiga, si tú lo hubieras visto… Por supuesto no fue públicamente. En un principio yo ya me lo iba oliendo, pues después de todos estos años a su lado podía saber cuándo se estaba conteniendo. Y mientras llevaba a mi hija hacia el altar lo noté. Sí, bueno, sé que debería ser el padre el que llevara a su hija al altar, pero Kag pidió que fuera Inuyasha y puesto a Miroku no le importaba, él no pudo negarse. En ese momento no lloró… pero tiempo más tarde, mientras que todos los invitados estaban comiendo, pude ver como mi hija se ausentaba por unos segundos. Preocupada por saber a dónde se dirigía sola (pues no me había dado cuenta de que Inuyasha estaba fuera), salí tras ella… y apenas adentrándome en el bosque, los vi.

Fue una de las escenas más hermosas y a la vez más desgarradoras que había visto en mi vida.

Inuyasha se encontraba abrazando a mi hija como si fuera su objeto más preciado en la vida, mientras ella lo sostenía fuertemente (a pesar de ser él más alto) y le acariciaba el cabello para tranquilizarlo. No hice ruido, pues no quería que nada perturbara aquello, sin embargo, pude oír unas palabras de mi hija, que consiguieron que lagrimeara.

"Quiero que sepas una cosa, tío. Da igual que yo hoy me haya casado, que pertenezca a otro hombre. Da igual que ya no viva con mis padres, que ya no vaya todas las mañanas a tu casa, ni vayamos todas las noches a correr por el bosque…Tú y yo siempre estaremos juntos, y cada vez que me necesites yo estaré ahí, hasta que sea una viejita que apenas me pueda mover. Sé que no soy tu Kagome, ni pretendo serlo… pero mientras esperas a ella, quiero que me uses a mí. Yo amo a mi marido, pero tú eres y serás mi tío favorito y eso no lo cambiará nada ni nadie. El que yo me haya casado no significa nada"

Esas palabras (pronunciada entre balbuceos y lloriqueos igualmente) hicieron que me diera cuenta de una cosa. Algo que consigue que se me desgarre el corazón. Algo que me impide dormir muchas noches. Algo que me nubla la mente, que me despista…

El tiempo pasa. No se detiene ante nada ni nadie. No importa lo mucho que desees permanecer siempre en algún momento, todo debe fluir. Y yo hoy he sentido como poco a poco está llegando mi cuenta atrás. Lo siento en mi corazón. Sí, aún me quedan cosas por vivir… pero tarde o temprano me iré. Y al igual que lo hizo la anciana Kaede, al igual que lo haré yo, lo hará Miroku, lo harán mis hijos, mis nietos… nuestros amigos…

Supongo que nosotros, los humanos, podemos llegar a resumirnos en un conjunto de polvo y huesos.

Pero… ¿y los demonios? ¿Qué pasará con ellos? ¿Qué pasará con Inuyasha cuanto nos vayamos? ¿Y Shippo?

Con amor,

tu hermana Sango.

·

Querida Kagome:

Siento como la vida se escurre entre mis dedos.

Apenas puedo ver bien y realmente no sé si llegarás a entender estos trazos deformes que supuestamente se hacen pasar por palabras. Me cuesta quedarme sentada, pues mi espalda se encuentra muy delicada. No dejo de toser, como poco, tengo muy alta la temperatura. Sí, amiga, me estoy muriendo. Ya ha llegado a mi hora.

Y estoy feliz de ello.

Sé que no debería de moverme, pues si en este momento entra alguna de mis hijas, Inuyasha, Shippo, mi amado Miroku o Rin, me llevaré un buen sermón, pero creo que merece la pena escribirte estas últimas palabras. Y sí, Kagome, esta vez es una verdadera despedida pues estoy segura que no podré tener de nuevo la fuerza para poder escribirte.

Han pasado ya 48 años… Y realmente parecía ayer cuando íbamos caminando en busca de Naraku, cuando teníamos esas noche de cotilleos, cuando buscabas en mi consuelo tras alguna estupidez de Inuyasha, cuando bromeábamos entre nosotras por los chicos… Todavía puedo echar la cabeza atrás y mil y un recuerdos llegan a mi mente tuyos. Sin embargo, ahí eres joven. No, ahí somos jóvenes.

Ahora el tiempo ha pasado, todo ha cambiado. Yo he cambiado. Pero sigo siendo la misma, a la vez. He madurado, pero todavía soy la muchacha que anhela el regreso de su amiga. He crecido, pero todavía pienso como si tuviera 19 años, como si en cualquier momento llegaras con su inseparable mochila amarilla llena de cosas extrañas. Soy pero no soy yo.

¿Cuán raro es eso?

En el pasado, pensaba que siempre estaríamos juntas, que nada ni nadie nos separaría… pero ahora… a pocos pasos de mi final, tan solo puedo pensar en una cosa.

"Espero que hayas podido tener una vida tan plena como la mía"

Yo no me arrepiento de lo vivido, cada vivencia, cada obstáculo que he tenido que superar, cada nueva, me ha hecho ser lo que soy. Y estoy agradecida por ello. ¿Volveremos a vernos algún día?, todavía me sigo preguntado. Sé que ya en este tiempo no será posible, pues mis minutos corren de prisa, pero espero que en otro lugar, en otra vida, podamos volver estar justas.

Amiga… creo que sabes lo importante que has sido para mí, lo mucho que te amo… Gracias por lo que me diste, gracias por estar ahí, por apoyarme… Gracias por todo.

Me voy al otro lado feliz. Estoy satisfecha de mi vida… Todo ha merecido la pena…

Salvo un asunto. Un asunto muy importante, que me impide ser completamente feliz. Sí, él. Hay algo que todavía me retiene en este sitio… y es Inuyasha. Temo el saber que algún día Inuyasha estará solo… Ahora sé que estará bien con mi hija Kag, pues ella pudo cumplir su promesa y ambos siguen siendo inseparables… pero… ¿y cuando eso acabe? ¿Qué será de él? ¿Qué será de Shippo?

Claro, se tienen el uno al otro… nunca están completamente solos… pero amiga, sabes a lo que me refiero. Él solamente te necesita a ti. A su viajera del tiempo, a su sacerdotisa…

Inuyasha y Kagome… un amor que traspasa las barreras del tiempo…

Yo creo que vosotros. No dejo de repetírselo a Inuyasha. No dejo de mostrarle mi fe vosotros… Algún día estaréis juntos y será en ese momento en el que yo podré descansar en paz. Mientras, amiga, te prometo que cuidaré de ti todo lo que pueda. No sé cómo, pero lo haré, confía tú ahora en mí…

Supongo que el que mi vista se esté nublando es un buen aviso para que vaya terminando esta carta. Pero… a la hora de la verdad… no sé cómo despedirme: ¿hasta siempre? ¿Nos veremos en otro lugar? ¿Adiós? Son tantas las posibilidades y ninguna las veo correctas…

Tan solo… una frase más, que creo que puede resumirlo todo: Kagome, sé feliz. Sé tú misma, confía, cree, sueña… vive…

Con amor,

tu herman..


Cuando Inuyasha habla con Kagome y le cuenta sobre sus años tras su "desaparición"... bueno, para mi gusto fue muy por encima, y no lo veía justo. Justo después de terminar el epílogo, supe que las cosas no las podía dejar de esta manera. Tenía que escribir de ellos. Sango, Miroku y todos los demás se lo merecían. Así que pensado... me salió esto. Es una nueva manera de escribir y expresarme, siendo un reto para mi. (Espero que me haya salido bien)

¿Y sabéis qué? ¡Aún me siento insatisfecha! ¡Queda muuuucho que contar sobre ellos!

En un principio este capítulo (o especial) iba a ser una historia a parte, es más, ya lo había publicado, pero como dije, todavía tengo cosas que contar, así que decidí borrarla y meterla en esta historia pues quiero hacer otro capítulo. ¿Sabéis de que va a trata?

¡Sobre la relación de Kag (mi pequeña Kagome sacada de mi invención) e Inuyasha!

¿Qué os parece la idea? ¿Os gustaría leer sobre ellos? (Juro que desde el primero momento que escribí sobre ellos, me enamoré de la parejita que hacen *-*) Y si es asi... ¿queréis un capítulo largo con todas las escenas o ir subiéndolo poco a poco? ¿Qué preferís?

Por cierto, ¿merece algún reviews?

¡Nos vemos, jóvenes hanyous!(?