Abnegación.

Se habían escapado del ajetreado banquete en cuanto pudieron, y paseaban bajo las naranjas nubes que cubrían el cielo, entre los rosedales del jardín, bien adornados para la ceremonia.

Link, nervioso, la miró de soslayo.

-Zelda-, la llamó.

Ella lo miró tímidamente, esperando que continuara, atenta.

-Esta noche… yo… bueno. No tenemos que hacer nada que no quieras, ya lo sabes.

-Ése es el punto que más nerviosa me ha tenido durante estos meses, Link, que no sé qué hacer.

Link la miró, blanco como el papel.

-¿El tema de la separación sigue en pie?- Preguntó musitando con fastidio.

-Sólo si tu así lo deseas, Link. No voy a obligarte a que te quedes conmigo.

Link, triste, la miró.

No quería separarse de ella, no ahora que eran amigos, muy buenos amigos, tan inseparables que parecían un matrimonio de verdad.

Ella cortó el contacto visual. Nerviosa, esperando una respuesta.

En un acto de valentía, se acercó a la joven y la tomó de las manos, plantándose frente a ella, devorándola con su fiera mirada azul, los ojos de una bestia.

La visión se le centró como por arte de magia en los labios color caramelo de Link, deseando saborear otra vez aquella sensación de posesión.

Link, sin embargo, la miraba a los ojos, discutiendo en su interior qué responder.

Sin poder evitarlo, la abrazó.

-Eres lo único que me queda aquí, Link-. Susurró ella, sin quererlo.

Habían perfumado a Link con aceite de Nardo, difuminado con el olor a bosque, era un olor animal y cautivante, que se hacía casi narcótico y voluptuoso para la joven, quien aspiraba su aroma rozando el estado de embriaguez.

-No voy a dejarte sola, Zelda, no después de esto-. Link se sintió enardecido por un momento consigo mismo al pronunciar lo que seguía-. No cuando te has convertido en mi mejor amiga.

-Te quiero mucho, Link-, pronunció ella entre el terciopelo del joven.

La apretó contra su cuerpo con delicadeza.

-No voy a dejarte.

Link besó el cuero cabelludo de la joven, que olía a frutas exquisitas.

Zelda, sintiéndose otra vez arrastrada por Link, depositó un pequeño beso en el hueco de la garganta del joven.

Él se estremeció ante tal contacto y la miró a los ojos, con las pupilas dilatadas, intensamente, con ganas de ella inexplicablemente.

-¡Link!- A lo lejos, les interrumpió una voz que buscaba al joven.

La reconoció, era la voz de Ilia.

Se separó de la chica castaña de pronto, asustado de sí mismo.

Entonces, miró a Zelda con horror.

Ella suspiró.

-No quiero que nos encuentre-, dijo de pronto, echándose a andar y tirando de ella.

-¿Porqué?

-No quiero verla-, susurró con voz grave.

Zelda tiró de su brazo y los metió a ambos en el laberinto de los jardines reales, ocultándose de Ilia, quien tiraba del joven pelirrojo que la acompañaba a sus cuestas jardín abajo.

Cuando la chica, sin percatarse, pasó por su lado, Zelda volvió a tirar de Link y ambos entraron en una intersección que al parecer no tenía salida.

Zelda susurró unas palabras y el aire fluctuó, abriendo una senda entre los muros de altos ramilletes del laberinto.

Link la miró impresionado.

-Entra-, le dijo mirándole sonriente-. Ahí no podrá encontrarte.

Link tiró de ella y la atrajo a él.

-Ven conmigo- susurró llevándola con él, senda adentro.

Al final del camino secreto, se hallaba unas escaleras empedradas, que descendían ocultándose en un camino de enredaderas en una cabaña medio enterrada en la maleza y la tierra.

-¿qué es éste lugar?- preguntó curioso.

Ella volvió a susurrar más palabras y la puerta de la cabaña, con un chirrido delicado se abrió sola.

Entonces le miró y tiró de las manos del chico hasta entrar en la pequeña casa, iluminada escasamente por los rayos de sol naranjas del atardecer.

Volvió a susurrar y la estancia quedó cerrada.

Link entonces la atrajo contra su pecho.

-¿Dónde estamos?

Zelda le dedicó media sonrisa con autosuficiencia, guardando silencio.

-Si nos quedamos aquí, no nos echarán en falta, ¿No?

-Éste lugar es mágico, Link.

-¿qué es este sitio?

-Estamos encerrados en el tiempo y el espacio, detenidos, ajenos al universo, hasta que yo diga que basta.

Link la miró extrañado.

-Cuando era pequeña y me sentía mal y sola creé este lugar para retroalimentar mi soledad, tal vez, no lo sé.

-¿es magia Sheikah?

Zelda asintió.

-Interesante.

-No sé, he sentido que puedo compartirlo contigo.

Link la volvió a mirar intensamente, sintiendo una presión descomunal en su ser.

-Tu secreto está a salvo conmigo-. Dijo él.

Zelda sonrió.

-Podemos quedarnos aquí cuanto quieras, ahí fuera el mundo está detenido, podemos retrasar esto cuanto quieras-, dijo ella riendo.

-¿Y si no es eso lo que quiero?- Preguntó él, con un tono de voz grave que hizo que a Zelda le temblaran las piernas.

-¿El qué?- Preguntó sin aire.

Link se percató de lo que acababa de decir y, tragando saliva, guardó silencio y desvió la mirada hacia la estancia.

Aquel parecía una estancia propia de un palacio de marfil, blanco como la nieve, adornados adoquines dorados cubrían el suelo y la luz crepuscular rebotaba naranja en el blanco puro del lugar.

Había una cama con un dosel grandioso, dorado, púrpura, blanco… aquellos eran sin duda los colores que para Link solían definir a Zelda.

Observó también una mesa de té con sus correspondientes sillas.

-¿Solías quedarte mucho aquí, no?

-Sí, me gustaba estar sola.

-Ahora no lo estás.

- No he dicho que me guste, he dicho que me gustaba.

Zelda estuvo a punto de confesarse de nuevo, pero, otra vez, no se vio capaz.

Entonces volvieron a mirarse a los ojos en un momento de silencio y, Link con la mirada, le pidió permiso para besarla.

En respuesta ella cerró los ojos y se inclinó hacia él, encantada. Pero las manos fuertes de Link la detuvieron.

-Aguarda, Zelda-. Pronunció él, con voz firme, haciéndole abrir los ojos. Sus manos entonces procedieron a envolver el rostro menudo de la chica, apenas rozando con los pulgares el rostro de la chica-. No voy a dejarte, nunca. Seré tu esposo, seré tu amigo.

Ella sonrió, conforme.

-No me iré de tu lado jamás, Link. Pero tampoco te detendré si quieres irte.

-No lo entiendes, Zelda… No quiero estar con ella, quiero estar contigo.

Zelda se sonrojó tanto que podía notar su rostro arder bajo las palmas de Link, relajó el rostro y cerró los ojos, suspirando.

Entonces, Link la besó, suave y delicadamente.

El beso, lejos de ser pasional, le arrancó un enfermizo suspiro a la reina del alma.

De pronto Link reparó en como la estancia, tras sus párpados cerrados se teñía de una Luz etérea y blanca y se atrevió a abrir los ojos.

Observó cómo rosas florecían en los papeles pintados de las paredes, siendo casi mágico, cómo las enredaderas trepaban por el grandioso dosel del lecho, como las rosas se deshacían en pétalos que caían sobre la cama, de un color blanco puro.

Link cerró los ojos y se separó de la chica al rato.

Zelda suspiró, a punto de desfallecer.

Quiso confesarse de nuevo, pero otra vez, no se vio capaz.

-Esta noche, si por mí es, quiero entregarme a ti como esposa, Link-, pronunció a duras penas.

Un destello fugaz brilló en los ojos de Link, un destello de esperanza, esperanza de ser aceptado pero, no queriendo admitirlo.

-Zel, yo no quiero que te sientas obligada.

-Eres mi mejor amigo, Link, te has convertido en el único amigo que tengo. Si tengo algo que perder, ¿qué mejor que perderlo contigo?

-¿Y si aparece alguien mejor?

Temor, Link vio miedo en los ojos de Zelda.

-¿Y si nunca aparece, Link? ¿Y si me quedo sola?

Desvió la mirada, con el esófago tan tenso que parecía una cuerda de equilibrio.

-Esos deleznables del consejo… metiéndote esas tonterías en la cabeza…

-Link-, Zelda tragó saliva, armándose de valor y estirando el cuello, rozando sus labios con los de Link, hablando en susurros-. No me dejes.

La estrechó de nuevo con fuerza contra sí, sintiendo el martillear de ambos corazones chocar.

Se preguntó si aquello estaba bien.

Eran amigos, sí.

Pero los amigos no se besaban a solas, los amigos no se demostraban así el cariño, los amigos no se decían aquellas cosas.

Subió una mano por la espalda de Zelda, llegando a sostener su cuello, acariciando el largo cabello castaño de la joven.

Link le acarició los labios rosados, ansiando más, tal vez, atraparlos con su boca, pero aguantando la presión, se quedó quieto, disfrutando del momento.

-Link-, suplicó ella-. Dime que me quieres, por favor, aunque no sea cierto, te ruego que me lo digas.

Link dudó de nuevo y se quedó callado un buen rato, dejando el ruego de Zelda en el aire, depositando un pequeño beso en sus labios de vez en cuando, haciéndose el distraído.

¿Por qué iba a ser mentira? Él la apreciaba muchísimo.

-Te quiero, Zel.

Ella suspiró aliviada y se recargó en sus labios otra vez, besándole de nuevo unas cuantas veces de manera distraída, al borde de las lágrimas tal vez.

Entonces la escena fue cambiando gradualmente.

Los inocentes besos distraídos se tornaron pasionales. Zelda, no pudiendo controlar sus manos, terminó acariciando el traje de terciopelo de Link desesperada, mientras él enredaba sus manos en la vaporosa tela del vestido.

Notó como la mano de link acunaba sus nalgas en cierto momento y, como si de fuego se tratara, apartó la mano, acariciando entonces su espalda.

Zelda, mordiéndole el labio inferior, se armó de valor y le agarró el trasero, apretando el cuerpo del chico contra el suyo propio.

Link se separó de ella, buscando aire, pero Zelda no le dio tregua y atacó el cuello de Link, haciéndolo retorcerse en gemidos, mientras mordía y besaba delicadamente.

-Vaya-, gimió con voz gutural-. No sabía que fuerais tan pasional, su alteza.

Zelda soltó una risita.

-Qué poco me conocéis, Sir Link.

El juego de princesa y caballero es a lo que ambos recurrían en contadas ocasiones, pero a Zelda no le disgustaba en absoluto.

-No me disgusta nada esta faceta suya, mi señora.

Zelda, borracha en pasión, desató un poco el pañuelo que adornaba el cuello de Link, dejando al descubierto el cuello del joven al completo.

Gruñó enfebrecida mientras besaba el cuello del joven y él, atreviéndose, acunaba en caricias delicadas el escote de ella, jugando en el borde de sus senos, amenazando con apretar aquellas curvas delicadas entre sus manos con pasión.

Zelda agarró las manos del joven y las apretó contra sus pechos, desesperada.

-No seáis cobarde, Sir Link-, dijo con voz ahogada-. Ahora os pertenezco.

Link comenzó a acariciar la maravillosa pedrería bordada en el vestido, que cubría los senos de Zelda. Haciéndola derretirse en gemidos, humedeciendo la ropa interior.

Entonces, sin poder más, estampó sus labios caramelo en el pecho de Zelda y comenzó a recorrerlo con fervor, sin poder detenerse, tirando delicadamente de la suave y porcelanosa piel de vez en cuando con sus dientes.

Zelda gimió.

-Guardemos algo para la noche de bodas, Sir Link-, dijo ella intentando respirar.

Él se separó de ella, enarcando una ceja.

-Su alteza es quien ha comenzado este jueguecito, si no recuerdo mal.

Ella sonrió y él fingió fastidio.

-Eso es irrelevante, sir Link, lo importante es quien remata el juego.

Link entonces la atrajo hacia él repentinamente, agarrándole del trasero y pegando al máximo las caderas de la chica a las suyas, haciéndole sentir la reacción que producía en él ella, dejándole claras las intenciones.

-Entonces esta noche yo tampoco seré benevolente, su alteza.

Sonrió con malicia y se perdió en sus ojos color océano.

-Tal vez no sea tan malo ser dominada en lugar de dominar de vez en cuando.

Link, en un arrebato la besó en la boca con furia, haciéndola sentir un cervatillo desvalido entre sus brazos.

Ella disfrutó de su lado animal, gimiendo bajo la boca del joven.

Cuando se separaron, buscando aire, se miraron a los ojos.

Ambos habían tomado la misma decisión pero… ¿podrían ellos con todo lo que suponía?

HOLA QUERIDOS LECTORES.

PRIMERO, DISCULPAD LA TARDANZA (HE COMENZADO A TRABAJAR Y ENTRE ESO Y EL COSPLAY A PENAS TENGO TIEMPO, LO SIENTO MUCHÍSIMO)

MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE HABÉIS DEJADO VUESTRA REVIEW Y HABÉIS ESPERADO ESTE CAPÍTULO

EN ESPECIAL A "kamilatancha06, SakuraXD, Ghostaz y a mi queridísima y veneradísima Goddess Artemiss"

MUCHAS GRACIAS POR VUESTRAS REVIEWS Y ESPERO QUE DISFRUTÉIS DEL CAPÍTULO.

ESPERO PODER SACAR MÁS TIEMPO PARA ESCRIBIR.

MUCHOS BESITOS A TODOS Y RECORDAD QUE VUESTRAS REVIEWS ME ANIMAN MUCHO A SEGUIR ESCRIBIENDO Y ME INSPIRAN, MUCHAS GRACIAS POR LEER Y MUCHOS BESITOS A TODOS!

NO OLVIDÉIS DECIRME LO QUE OPINÁIS DEL CAP!

YUMIVIGO.