Contención rota.
Zelda le sonreía como nunca le había sonreído a nadie, de eso estaba seguro.
Sus rostros estaban demasiado cerca, su aliento chocaba con el suyo, los oídos le retumbaban.
Se habían entregado el uno al otro.
Link entonces, la miraba fascinado, observaba los pequeños hoyuelos que se le formaban alrededor de su sonrisa, como las pecas se le marcaban bajo el sonrojo.
Link sonrió sincero, derritiéndole el corazón a Zelda.
Volvían a pasear por los jardines de palacio después de haberse pasado horas perdidos el uno en el otro, en un tiempo pausado para el resto del mundo.
De pronto, Link se topó de frente con Ilia.
-¡Por fin te encuentro!- Sonrió la rubia.
-Hola Ilia- Saludó Zelda, tratando de poner una expresión solemne.
La rubia le torció la cara, maleducada.
El chico le frunció el ceño.
-Estaba preguntándome cuándo dejarás a ésta y volverás conmigo.
-Oh, vaya-, dijo Zelda-. Gracias.
-No estaba hablando contigo.
-¡Ya basta!- Sentenció Link alzando la voz-. Si queréis tiraros de los pelos, hacedlo, no tengo ningún inconveniente, pero Ilia, recuerda que estás hablando con la reina y el rey de Hyrule, muestra un mínimo de respeto.
Respecto a la pregunta anterior, me gustaría responderte con otra. ¿Cuándo dejarás de fingir que no te estás acostando con otro? ¿Cuándo deje a todo lo que tengo ahora y me quieras romper el corazón? Lo siento Ilia, pero te conozco lo suficiente para saber qué tramas y no esperaba este comportamiento de ti. Ni hacia mí, ni hacia ese chico que tienes tan ilusionado. Tienes suerte que no tenga la mínima intención de decirle cuáles son tus intenciones, así que será mejor que te vayas, porque de momento, mi lugar está con Zelda, aquí, en palacio.
La joven de pelo castaño se sintió desubicada, en medio de una pelea de una ex pareja, sintiéndose culpable por amar a alguien que todavía se sentía confuso para con ella, sintiéndose culpable por haber roto aquella relación, sintiéndose culpable por haber hecho el amor con Link.
Él, sin embargo, asió la mano de Zelda con fuerza y dio la vuelta, andando a grandes zancadas, dejando a Ilia impresionada, plantada en medio de la bella vegetación del castillo.
Podía ver como las lágrimas se le escapaban al jovial chico por su bonito rostro, le escurrían por la cara, fuera de control.
Zelda se detuvo y tiró del brazo de Link, deteniéndolo también y abrazándolo en el mismo acto.
Link se asió a su espalda.
Había terminado, se había enfrentado a Ilia y aquella relación tan larga se había roto. Ya no tenía por qué sentirse culpable, pero se sentía herido, Ilia se había comportado mal, y él le pagó con la misma moneda.
-Nunca lograré reemplazar a Ilia, Link-, susurró Zelda entre el aterciopelado pecho del chico-. Pero yo jamás dejaré de estar contigo.
Link la tomó por los hombros y la hizo mirarle a los ojos, brillantes y vidriosos.
-No quiero que pienses que hemos hecho el amor por despecho, Zelda. No quiero que reemplaces a nadie.
Zelda asintió con la cabeza y le secó las lágrimas con los pulgares al chico.
Era un momento íntimo y real, un momento tan efímero que a Zelda parecía que el rubio se le iba a escapar de entre las palmas de las manos de un momento a otro y, de pronto, se sintió a gusto como nunca antes.
Quiso confesarse de nuevo, pero no se vio capaz.
-Un día de estos-, dijo sonrojada-. He de confiarte un secreto.
La miró extrañado, con energías renovadas.
-¿Cuál?
Zelda se estiró para encerrar los labios de Link entre los suyos en un beso fugaz.
-Si te lo dijera, dejaría de ser un secreto.
Link la estrechó entre sus brazos, apachurrándola contra su pecho, suspirando.
El aliento de él chocó contra la piel desnuda de su cuello, haciendo que los pelos se le pusieran de punta.
Se separó de él, creyéndose incapaz de controlar las emociones y sensaciones que sentía.
-Será mejor que volvamos.
Aquel convite era extraño, ajetreado y lujoso.
Pero las horas pasaron y el festejo remató entrada ya la madrugada.
Zelda temblaba a las puertas de sus ahora aposentos, los que compartiría con Link. El consejo y gran parte del séquito y algún que otro primo, duque y heredero esperaba tras la puerta, escudriñando el cuerpo de la chica, negando con la cabeza y chismoseando
Ella, a penas cubierta por una bata, había mudado la ropa interior a una mil veces más provocativa y sensual. Se sentía incómoda.
Link, por su parte, aguardaba en el lecho conyugal, ataviado de algún tipo de túnica real.
Él prefería dormir en calzones de algodón, pero la realidad de ser rey estaba muy lejos de la comodidad que había tenido.
Entonces la puerta se abrió y Zelda entró en el cuarto, con la mirada asustada, buscó a Link, quien, conciliador, sentado en la cama, le sonrió.
Ella se sentó a su lado y el séquito rodeó la cama.
Perícleo se acercó a ellos y bendiciendo la unión, cerró las cortinas pesadas que rodeaban la cama.
Zelda suspiró, ante el silencio que se formó.
Estaba tan nerviosa que sintió que la cama temblaba con ella.
Link también estaba temblando.
-Apelo al derecho de intimidad-, dijo entonces Zelda.
Link pudo oír los pasos de la gente, como poco a poco, abandonaban el cuarto en silencio y al final, escuchó la puerta cerrándose.
Zelda entonces suspiró, se levantó de la cama y echó un vistazo fuera de las cortinas.
Efectivamente, no había nadie.
Se dio la vuelta para mirar a Link, quien la miraba intrigado.
-Casi se me sale el corazón por la boca-, rio ella.
Link suspiró también.
-Casi me ocurre lo mismo.
-¿Qué hacemos ahora?
-Yo me voy a quitar esta cosa tan incómoda.
Y, tiró de la túnica. Zelda se sonrojó, avergonzada, reparando entonces en el cuerpo de Link con todo detalle, ligeramente musculado y marcado por las batallas. Los pliegues de su piel se fundían en la musculada espalda, y los huesos de la cadera se perdían bajo los calzones de algodón.
-Vaya, Zel, no me mires así-. Dijo mirando la prenda entre sus manos-. Vas a hacer que me dé un infarto.
Ella desvió la vista y, avergonzada, se deshizo de la bata y se fue al lado contrario del lecho, quedando de espaldas a Link, en silencio, sin decir nada.
Suspiró, se sentía avergonzada sin saber por qué y al mismo tiempo se sentía a gusto.
Entonces, sintió el tacto cálido de Link asiéndola contra su espalda, como había hecho el día anterior en el comedor, abrazándola por la espalda, protegiéndola con su cuerpo.
Zelda no podía controlarse más, así que giró el rostro para atrapar los labios de Link en un beso tímido pero hambriento.
Entonces Link perdió los papeles y se tiró sobre el colchón, llevándose a Zelda sobre él.
La chica hundía los dedos en el cabello rubio de él, desesperada, acariciándole.
Se querían, se apreciaban y así se lo demostraban.
Entonces, agotados, se miraron a los ojos.
-Zelda-. Dijo Link con voz ronca, tomándole el rostro-. Es como si llevara una eternidad esperándote.
Ella se abrazó al cuerpo del chico, y él suspiró, se quedó en silencio, sopesando qué contestar, hasta que Link la interrumpió.
-Mi bisabuelo… él amaba a la princesa Zelda de aquella época… tú... ¿leíste la carta?
Zelda sacudió la cabeza en negativa.
-La princesa se suicidó, mí bis abuelo y ella habían discutido y creyó que no le quedaba nada. La princesa Zelda estaba casada con un príncipe de un reino cercano que era estéril y, cuando se dieron cuenta de que mi abuela no era hija del príncipe desterraron a la niña a la provincia humana de Latoan, donde vivía una amiga de mi bisabuelo, Malon.
La carta era para mi abuela, decía que lo sentía, que lo habían enviado a guerrear en primera Línea y que aquello era una muerte segura. Por suerte mi abuela era apenas un bebé y siempre creyó ser hija de Malon, y esa carta nunca llegó a sus manos.
-Es muy triste-, dijo Zelda abrazándole.
-Más allá de esto, siento como si esta historia fuera mía, Zelda, como si fuera nuestra… Llámame loco, pero me siento el hombre más afortunado del mundo al estar a tu lado.
-Link, no exageres.
-Zelda, llevo toda una eternidad esperándote.
Ella se quedó en silencio, mirándole a los ojos.
Entonces la abrazó con fuerza contra su pecho.
-Diosas, Zelda-. Suspiró con fuerza-. No tienes ni idea de lo que siento cuando estoy a tu lado. Es todo tan, tan, tan intenso. Es como cuando te acercas a una hoguera y tienes temor a quemarte, es como si te fueras a ir en cualquier momento. No me dejes jamás, Zelda. Nunca.
Ella depositó un beso en el pecho del chico.
-Jamás.
Entonces sellaron la promesa con un beso.
-Te quiero, Zelda-, soltó-. Creo que te quiero.
Ella, sonrojada, desvió la mirada y se dejó caer en el pecho del chico. La adornada corsetería le apretaba y se sentía mareada, pero empezaba a dudar si era causa de la opresión o por las palabras de Link.
-Yo también, Link, yo también te quiero mucho.
Zelda hambrienta de amor, comenzó a besar a Link.
Él correspondió a todo, hasta que no pudo más y, para beneficio de Zelda, le quitó aquel dichoso ceñidor.
Respiró profundo, agitada.
-Esa cosa me estaba ahogando.
Link se sonrió sobre su piel y la besó.
-De nada.
Y así, silenciosamente volvieron a enredarse el uno en el otro, pretiriendo el cómo y porqué habían llegado a aquel punto sin retorno.
Zelda no pensaba, todo aquello llegaba a un extremo tan irracional que evitaba pensar en el resto.
Y Link… Link en el fondo deseaba olvidar la mitad de él y volver a dibujarse a si mismo de nuevo en Zelda. Como si él quisiera que ella se volviera su pasado su presente y su futuro.
Sin mucho más que hacer, ambos se quedaron dormidos, desnudos, una en los brazos del otro, pretendiendo actuar lo más normal posible, hasta que, muy entrada la madrugada, casi al rozar el alba, Link despertó.
Soltó a Zelda con extremo mimo y se levantó de la cama despacio, vistiéndose de un tirón unos pantalones de algodón doblados al lado del lecho, limpios que cubrían el suelo.
La regente fue interrumpida en su sueño al notar el cambio de temperatura sobre su cuerpo, miró a Link en la oscuridad del cuarto, con los ojos entrecerrados.
-¿Te has desvelado?
Link se sentó en la cama y se llevó las manos al pelo, inclinándose sobre sí mismo, apoyando los codos en las piernas y el cuero cabelludo en la palma de sus manos.
Suspiró.
Zelda se incorporó y se abrazó a él.
-Tengo frío.
Él, en un silente gesto, la rodeó con un brazo y atrajo el cuerpo desnudo de Zelda a su piel templada.
-Llevo tiempo enamorado de ti-. Sentenció él entonces.
Silencio.
Más silencio.
Zelda suspiró.
-¿Has soñado algo raro?-Preguntó ella, sonriéndole con tenuidad.
-He soñado contigo, Zelda, como cada noche después del día en que te conocí.
-Link, no exageres.
La miró a los ojos, muy serio, casi tanto que a Zelda le dio miedo. Entonces supo que no mentía.
-Te juro, Zelda, que esto no es una plétora-, dictaminó él-. Te aseguro que he soñado contigo, con miles de vidas pasadas a tu lado desde que te conocí.
-Pero Ilia…
-Deja a Ilia y a su tontedad de lado, Zel.
quería engañarme a mí mismo, quería ver de lo que yo mismo era capaz de hacer para ignorar este extraño sentimiento que tengo cada vez que estoy cerca de ti. Quería ignorar que tu alma y la mía llevan siglos unidas.
Zelda, callada, depositó un suave beso en la comisura de la boca de Link, tímida y reacia a cualquier contacto demasiado carnal, porque lo que había dicho había sido tan bonito e irreal que la mismísima chica estaba a punto de pellizcarse a sí misma para asegurarse de que no era un sueño.
-Querido Link, si tus sentimientos son reales, quisiera que me aceptaras como tu única amante, quisiera confesar que yo también he tenido sentimientos por ti desde hace bastante tiempo y, que he soñado contigo de una manera parecida-. Se sonrojó entonces-, bueno, y de otras maneras también.
Link se echó a reir quedamente.
-No tienes que ser tan formal conmigo, Zelda.
Ella se encogió de hombros.
-Me han criado así.
Entonces Zelda se zafó del agarre de Link y alcanzó una fina bata de gasa semitransparente y se la puso, sin atársela del todo.
-¿Sabes? Me gustaría investigar más sobre nosotros y los anteriores portadores de la trifuerza.
Ella asintió.
-Así lo haremos, pero ahora, a dormir.
BUENO QUERIDOS LECTORES, CREO QUE CON ESTO ES TOOOOOOOOOOOOOOOOODO HASTA LA INTRODUCCIÓN DE LA HISTORIA PRINCIPAL DE ESTE FIC, QUE EN REALIDAD ES MÁS INTRINCADA DE LO QUE TODOS CREÉIS.
AL FIN LINK SE HA DECLARADO, ¿QUÉ PASARÁ AHORA?
YA VERÉIS. YA VERÉIS.
BUENO, VENGO A HABLAROS AHORA DE UN PROYECTO DICIEMBRIL MUY BONITO Y SE TRATA DE ADAPTAR UNO DE VUESTROS CUENTOS FAVORITOS AL ZELINK, YO ESPERO PUBLICAR EL MÍO PRONTO, OS GUSTARÍA HACER LO MISMO?
DEJÁDMELO EN LAS REVIEWS!
Muchísimas gracias a mis queridas Goddess Artemiss, Shelfu y SakuraXD por sus reviews y espero que este cap os guste! Besotes!
Yumivigo
