Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi. Yo los utilizo para diversión. El nombre de esta historia fue gracias a Valentina Riu

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. -indica cambio de escena.

Indica el pasado.

—indica tiempo actual-

—"Indica diálogo de bestia interna".-

"Indica pensamientos"

5

Había pasado un mes desde que hablan puesto en marcha su plan. Naraku no había dado señales de vida. Todos habían comenzado a hacer su vida. Incluso Kagome no se despegaba de Inu No Taisho había ido de vez en cuando a su época poniendo al tanto a su mamá de todo lo que había sucedido. Su abuelo había resultado el más feliz después de todo. Ahora ella saldría en la historia.

— Vamos yo creo que si pasas. -hablaba la azabache mientras tomaba a Toga de la mano para acercarse al pozo.

— Kagome ¿tú familia me aceptará? –preguntaba con algo de miedo, miedo a ser rechazado por la familia de su compañera.

Kagome sonrió con ternura, sabía a qué se refería Tōga— Lo hará. –aseguró ella mientras se sentaba al borde del pozo seguida por él.

Tōga sonrió y tomó la mano de la azabache para juntos saltar al interior del pozo siendo envueltos por una luz púrpura transportándolos al futuro. Una vez que salieron ambos Kagome guió al macho hasta la puerta de entrada a la enorme casa de los Higurashi.

— ¡Mamá, estoy en casa! –gritó feliz mientras entraba siendo envuelta en abrazos por parte de su familia.

El Inu carraspeo llamando la atención de los tres miembros de la familia de su prometida.

— ¡Un demonio! –gritó alarmado el abuelo.

— Se parece al amigo orejas de perro. –observó Souta.

Tōga no comprendía para nada a lo que se refería el niño.

— Kagome ¿Quién es tu amigo? –preguntó su madre mientras se acercaba al macho.

Kagome rió al ver la expresión de confusión de Inu no Taisho—. Mamá te presento al papá de Inuyasha y mi novio. –soltó lo ultimo mientras se acercaba al macho con la intención de tranquilizar sus nervios que estaba segura que tenía.

— ¡Es el papá del amigo orejas de perro! –espetó con asombro el hermano de Kagome.

— Así es Souta él es Inu No Taisho el papá de Inuyasha y Sesshomaru.

Todos estaban asombrados en especial el abuelo que su familia en generaciones pasadas había servido para el general, para él era un sueño el conocer al general que tanto mencionaban los libros de historia.

— Mucho gusto a todos, espero que me concedan la mano de su hija, yo quiero formalizar mi relación con ella.

— Oh tienen mi bendición, si mi hija es feliz a su lado yo soy feliz. –hablaba Naomi con lagrimas en los ojos de felicidad hacia su hija.

— Por mí no tengo ningún problema general, solo cuídela bien. –sonrió con cariño hacia su nieta.

— Se los agradezco y de ante mano quiero que sepan que yo no lastimare y mucho menos pondré en peligro a su hija, ella lo es todo para mí. –explicaba con sinceridad.

— Esto merece una cena especial—sugirió Naomi— vayan a alistarse para la cena que tenemos que brindar por tu felicidad hija.

Kagome guió a Taisho hasta su habitación para mostrarle el baño y después decirle que era cada cosa y cuál era su función, el platinado quedó maravillado con tantas cosas de aquella época que no comprendía cómo su pareja dejaría su mundo para irse al suyo dejando todas aquellas comodidades atrás. Por un lado el se sentía triste por hacer que ella abandonara su hogar.

"No la subestimes" –habló su bestia.

"No lo hago"

"Pero si dudas" –afirmó haciendo al Inu quedarse callado.

"No la obligaré a nada" –pensó mientras se acomodaba en una esquina de la cama.

Kagome entró en ese momento a la habitación envuelta en una toalla dispuesta a cambiarse frente al hombre.

"Nos está llamando" –espetaba jadeando su bestia, se deshacía por tocar el cuerpo de su amante.

Taisho no se opuso y se acercó a ella que ya se había colocado la extraña ropa interior para el macho y la abrazó mientras lamia su cuello incitando a la mujer.

Eres exquisita. –habló con voz ronca y esta vez él y su bestia estaban presentes.

Kagome se sonrojo y soltó una risita de los nervios.

— Ve a bañarte, mi mamá nos espera con la cena. –habló entre jadeos intentando hacer reaccionar al macho.

Él hizo caso a las palabras de Kagome y tomando la muda de ropa que le daba entró al baño pero no tardo en regresar sin nada puesto a pedir ayuda de la azabache.

— ¡Por Kami! Eres un pervertido. –fue lo que dijo ella sin siquiera mirarle.

Kagome lo metió a la tina y comenzó a tallar su cabello haciendo que el Inu se relajara por instinto para enjuagarlo y comenzar a tallar su espalda con el mullido estropajo para después enjuagarle y pasarle una toalla para que se secara luego le paso prenda por prenda para que fuera vistiéndose al final ambos salieron del cuarto de baño juntos.

Una vez que Kagome termino de arreglarse el cabello bajaron llevándose una gran sorpresa en la cocina.

— Mamá te has lucido con la cena. –alagó al mirar que toda la mesa estaba llena de platillos deliciosos.

— Espero que sea todo de su agrado. –habló Naomi a sus espaldas con una linda sonrisa adornando su rostro.

— Hermana tenemos visitas. –habló su hermano algo alterado desde la entrada al comedor.

— ¿Visitas? —Preguntó con extrañeza— ¿Quién es?

Inu no Taisho sabía quiénes eran esas "visitas" que habían llegado inesperadamente para ambos —Me siento tan feliz. –suspiró para mirar entrar a sus dos hijos por la puerta.

Inuyasha venía quejándose de cosas que había hecho Sesshomaru antes de cruzar el pozo y como siempre el mayor le iba ignorando por completo.

— ¡Muchachos! –gritó Kagome corriendo a abrazarles.

— Kagome me estas aplastando las orejas. –se quejó Inuyasha intentando zafarse del abrazo.

— Mamá ¿hay lugar para dos personas más a la mesa? –preguntó feliz a lo que su madre asintió.

Kagome arrastró a los dos hermanos al cuarto de baño haciendo que Inuyasha le mostrara a Sesshomaru para que servía cada cosa. Una vez que ambos estuvieron listos bajaron a cenar todos ya los estaban esperando para la cena.

— Quiero hacer un brindis. –habló Naomi con la copa de champaña en sus manos.

Todos se pusieron de pie ante las palabras de la mujer imitando su acción de elevar la copa en el aire.

— Por la felicidad de Kagome e Inu Taisho. –alzó más la copa mientas una sonrisa de felicidad le cubría la cara, era notoria la felicidad.

Todos chocaron sus copas y tomaron un trago.

— ¡Por papá! –habló ahora Sesshomaru sorprendiendo a todos haciendo que el corazón de Kagome diera un vuelco.

Todos chocaron sus copas para después sentarse de nueva cuenta y comenzar la cena.

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— Fue una cena maravillosa. –se despidieron los cuatro de la señora Higurashi.

— Espero que regresen pronto.

— En cuanto acabemos con el maldito de Naraku lo haremos. –respondió Inuyasha golpeando su puño derecho contra la palma de su mano izquierda.

Todos rieron.

— Hasta pronto mamá. –se despidió la azabache con un fuerte abrazo a su progenitora.

Todos saltaron al interior del pozo para ser recibidos en la otra época con el caos a su rededor.

— Naraku. –lo nombraron en unísono el cuarteto.

— Pero miren quienes han aparecido, comenzaba a aburrirme de la exterminadora y el monje. –espeto con cinismo sin notar la presencia del general Taisho.

Todos se prepararon para la batalla.

— ¡Morirás! –gritó con coraje la sacerdotisa para lanzar una flecha que al instante se cubrió de color rosado purificando todo a su paso.

— Eso lo veremos, querida. –rió con ironía.

¡Tada!

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Recuerden que se aceptan sugerencias y si hay algún error hacédmelo saber.

Sayonara RT