Unos cigarros

-¿Y bien? ¿Pretendes quedarte ahí afuera? ¿O preferirías entrar? –Rodó los ojos, mirando la figura temblorosa de su acompañante.

-¿Cómo sé que no me harás nada extraño una vez entre? –Habló con voz temblorosa mientras lo miraba dudoso, manteniendo el ceño fruncido.

-No pienso hacerte nada –Aseguró al castaño mientras fingía una dulce sonrisa para brindarle algo de seguridad.

-Uhm... –Aturdido por la expresión de Saruhiko, entró al departamento con el rostro teñido de rojo.

-Siempre tan ingenuo… -Bajó el rostro, sonriendo de lado mientras se dirigía a la sala y dejaba su abrigo en uno de los brazos del sillón grande, no sin antes sacar sus lentes de este y volver a ponérselos.

-Hmp... –Bufó en silencio ante el comentario del alto, mientras lo seguía a la sala.

Se detuvo por unos momentos a observar la sala; tres sillones de piel, uno grande y dos pequeños individuales, delante del sillón grande había una televisión de pantalla plana, no muy grande pero tampoco tan pequeña, un tamaño perfecto, también había un pequeño frigobar situado al lado izquierdo de la televisión, y para terminar una pequeña mesa de centro de madera sin ningún objeto que la adornase...más que el control de la televisión y un pequeño cenicero.

A pesar de no tener tantas cosas (más que lo esencial), tenía un aspecto de lo más elegante, sencillo, pero muy atractivo.

-¿Qué tanto miras? -Habló pedante mirándolo de reojo, mientras rebuscaba en el frigobar que estaba situado al lado del televisor.

-Nada. Tu sala parece de mujeriego –Soltó sin siquiera meditarlo, arrepintiéndose después al notar como el de los lentes lo miraba fijamente con los ojos entrecerrados.

-….. –Continuó mirándolo fijamente, notando como Misaki comenzaba a tensarse.

-Puff… -Soltó una pequeña risa, parecida a la que daría un padre a su hijo cuando este dice algo inapropiado pero gracioso –…. Lo sé –Tomó una lata de cerveza junto con una botella de agua del frigobar, arrojándole la lata a Misaki –Pero también sé que a pesar de eso…te gusta –Dijo burlón mientras daba un sorbo a su agua embotellada.

-Tch… cállate –Tomó la lata molesto, para después abrirla y darle un largo sorbo.

-Vaya, primer sorbo y sigues en pie, felicidades –Dejó su botella en la mesa de centro, remplazándola por el control remoto para así encender el televisor.

-Ni que fuera un niño… -Dice molesto aun manteniendo la lata en sus labios.

-Puede que ahora seas un "adulto"… -Hizo una pausa mientras conecta su PDA a la pantalla –pero sigues siendo un niño tanto en actitud como en aspecto -Volteó a mirarlo sonriendo de lado, al mismo tiempo que daba inicio a una lista de reproducción de música por medio de su PDA.

-¿No puedes callarte por un momento?

-…. –Sonriente niega con la cabeza, mientras sus labios siguen la letra de la canción.

-Jodete.

-…. –Con un leve gesto con su mano agradeció mientras tomaba su abrigo y sacaba de una de las bolsas un paquete de tabaco.

-Vaya, aun fumas, felicidades –Habló con tono seco, sentándose en uno de los sillones individuales, quitándose su gorro y dejándolo a un lado.

-¿Te molesta? –Dijo con fingida preocupación mientras tomaba un cigarro de la cajetilla, encendiéndolo y dando una larga calada.

-Ahórrate tu sarcasmo –Lo miró con el ceño fruncido, dándole un último sorbo a su cerveza para después dejarla en la mesita de madera.

-... –Sonrió de lado reprimiendo una risa, mientras expulsaba el humo de tabaco, siguiendo la lírica de la canción.

-Hmp... –ESTUPIDO MONO, prefirió quedarse callado.

Se reservó sus comentarios y se recostó en el respaldo del sillón, relajándose inconscientemente, dejando que la música lo envolviera ¿Desde cuándo a Saru le gustaba este tipo de música? Bueno... no es como si le importara, pero debía de admitir que no escuchaba nada mal.

Saruhiko observó detenidamente al castaño por unos instantes, aspirando un poco más de nicotina; la canción había terminado al igual que su cigarro, siendo reemplazada por otra -Hey –Lo llamó, tomando ahora un nuevo cigarro.

-Dime –Contestó sin más, estaba ocupado escuchando ahora la nueva canción.

-¿Quieres un cigarro? –Tomó la cajetilla y se la arrojo seguida después del encendedor.

-Sí –Atrapó la cajetilla y el encendedor, encendió su cigarro, dio una calada y después dejo salir el humo, sin quitar el cigarro de su boca.

-(Que actitud tan rara, me encanta) –Pensó entrecerrando los ojos, descansando su cigarro en la mano derecha; el castaño estaba más que fascinado con la música que había puesto, estaba tan tranquilo, se veía demasiado atractivo con esa expresión tan serena en su rostro, el cabello un poco alborotado. No llevaba la misma ropa de siempre y en cambio llevaba un pantalón de mezclilla negro, una playera blanca con cuello en v, encima de esta una sudadera negra desabrochada y unos converse negros.

-(Que bien se siente...) –Cerró sus ojos por un momento, dio una larga calada al cigarro y sacó el humo por la nariz; abrió un poco los ojos, tomó el cigarro y lo dejó descansar en sus dedos. Se sentía tan bien, tan relajado, olvido por completo la situación actual en la que estaba con Saruhiko. -(Se supone que es mi enemigo. Debería irme, pero...)

…..

Simplemente no podía, todo estaba tan perfecto, el silencio de los dos siendo acompañado de la música, el olor a tabaco inundando la sala, era como revivir esos pequeños momentos que debes en cuando compartía con Saruhiko, cuando vivían juntos.

Recordó cuando comenzaron a fumar, mera curiosidad. No siempre fumaban y cuando lo hacían simplemente se sentaban a disfrutar de la compañía del otro, extrañaba eso y ahora que lo estaba volviendo a vivir no lo dejaría ir.

- Ahh ~ -Soltó con pesadez un suspiro, mientras se sentaba en el sillón grande, cruzando las piernas –Misaki... –Lo llamó para sacarlo de su estupor mientras se quitaba el chaleco del uniforme y desabotonaba uno de los botones de su camisa.

-¿Qué? –Volteó a mirarlo, encontrándose así con una imagen que hizo que tragara en seco.

La canción cambio y he ahí, Saruhiko con la camisa demasiado desabotonada para su gusto, su brazo izquierdo reposando en sus piernas con el cigarro en mano y su brazo derecho apoyado por arriba del respaldo del sillón...con la cabeza recargada en este.

-Ven aquí –Dijo al mismo tiempo que soltaba un suspiro acompañado de humo gris.

-Está bien –Dijo sin más, sin pensar pues estaba de más hacerlo en una situación así, o al menos así lo veía él.

-(Tan lindo...) –Sonrío de lado, observando como el castaño se acercaba sin siquiera titubear.

-Ahh –Se dejó caer en el sillón, sentándose a unos pocos centímetros lejos de Saruhiko - y...¿Ahora?

-Qué te parece si...- Se acercó demasiado a Misaki, tomándolo por el mentón, acercando sus labios a los contrarios.

-No –Le escupió el humo del cigarro en la cara, riendo después de ello.

-Así que se trata de eso, ¿eh? - Sonriendo malicioso, lo tumbó en el sillón, posicionándose encima de él.

-Saruhiko….- Lo mira sonrojado y sorprendido a la vez, para después darse cuenta de las verdaderas intenciones de este –Ni-se-te-ocurra... –Colocó sus manos en los hombros de Saruhiko, intentando apartarlo.

-¿Qué me harás si tengo el atrevimiento? -Lo retó con una pisca de burla en su voz.

-Ni te lo imaginas –Hizo un gesto de negación con su cabeza repetidas veces, entrecerrando los ojos.

-Algo me dice que valdrá la pena- Ensanchó su sonrisa, colocando sus manos a cada uno de los costados del cuerpo de Misaki –¿Estás listo?

-Hijo de puta –Inevitablemente sonrió un poco, reprimiendo sus ganas de reír.

-Gracias –Mostró una pequeña sonrisa antes de comenzar a hacerle cosquillas a Misaki.

-¡N-no, no, NOOO! –Comenzó a retorcerse debajo de Saruhiko, intentando escapar, sin poder evitar reír como acto reflejo ante esos toques.

-... –Sonrío de lado, mirándolo embelesado al escucharlo reír –Sigues siendo demasiado sensible por aquí, ¿no? –Pregunto burlón pero sin ninguna intención mala, como un simple comentario que le haría un chico de 16 años a un amigo.

-¡T-tú! ¡Idiota! –Insultaba entre risas, mientras pataleaba e intentaba apartarlo, claro, en vano.

-¿Que sucede? ¿Es demasiado para ti? –Preguntó burlón mientras pasaba sus manos por los costados del cuerpo del castaño, como si acariciara a un gato.

-T-tú... ¡m-maldito! –Hablaba entrecortado, apretando los labios para no dejar salir ninguna risa.

La situación quedaba rara acompañada de esa canción tan tranquila, eso era raro pero divertido, debía admitirlo aunque le costará.

-Misaki… -Pronunció mientras lo miraba enternecido.

-¿Qué…sucede? –Preguntó confundido, con el ceño fruncido.

-Nada en especial… -Puso su mano derecha en la mejilla del castaño, acariciando con su pulgar.

-U-uhm….-Volteó hacía otro lado, tratando de ocultar su sonrojo.

-Hmp…-Sonrió de lado mientras se apartaba del castaño.

-¡O-Oye! –Lo atrajo de nuevo a él, abrazando por el cuello con sus brazos, al igual que sus piernas se enredaban en la cadera del ojiazul –No hagas ese tipo de cosas y después te apartes como si nada –Dijo eso como si reprendiera al azul por sus acciones, mientras lo miraba a los ojos con el ceño fruncido.

Saruhiko mostró un rostro confundido, que después fue reemplazado por una sonrisa ladina y unos ojos prendidos en deseo, el rojo le devolvió la mirada.

Sus rostros comenzaron acercarse el uno al otro, al mismo tiempo que una nueva canción se abría pasó ante aquella situación.