Renuncia: todo Maggie Stiefvater.
n.a: ese sentimiento cuando tu otp va a tener sexo antes que darse un beso lol
Advertencia: soft smut?! yo, pecando :(
Blue ni siquiera es sutil al respecto.
Lo cual es una verdadera sorpresa porque— ¡porque! uhm— siempre le han dicho todos lo sensata que es. Y ella lo ha aceptado, modestia aparte.
Blue Sargent, sensatez en cuerpo de muchacha, hija de una psíquica y un árbol. Y hay cosas más raras que eso, como el hecho de que dicha psíquica ahora esté saliendo con un ex asesino a sueldo—
Pero Blue se desvía del punto.
No es nada sutil.
Si Ronan estuviese con ella y la mirase en ese preciso momento se burlaría. Probablemente. Y Blue le mandaría una mirada fulminante a cambio. Probablemente. Pero Ronan no está, sólo Gansey y ella.
Henry ha salido de la habitación que rentaron mientras dura su estadía en Venezuela con una excusa ridícula de que iba a demorar horas por— porque la primavera llegó a la ciudad y perdérsela sería un crimen. Gracias por nada Cheng, tu interés en nuestra privacidad me conmueve. ¡De nada!
UGH.
Y pese a su mortificación por esto ella quiere ser valiente con desesperación.
Igual que empuñar una navaja rosa, aquello le da cierta clase de poder. Blue, heroína. Blue, guerrera. Blue, patea traseros. (Y tan, tan enamorada).
Gansey es ajeno como de costumbre.
Y es que está el hecho de que nunca podrán besarse (otra vez), y ambos lo entienden, y lo aceptan. Pero Blue se inquieta descubriendo que conforme transcurren los meses estando juntos ella desarrolla un hambre desconocida que no hace sino acrecentarse.
Como marea que choca contra la arena a medio derretirse bajo sus olas.
Furioso aunque delicado.
Ni siquiera tiene sentido.
De todas maneras Blue lo siente, en la parte baja del estómago. Con los labios resecos y sal en la garganta, ella desea—
Ella desea a Gansey.
No es nada sutil.
— Gansey.
— Jane.
A Blue no se le ocurre cómo meterse de lleno en el tema. Es que Gansey es su primer novio, su primer amor, su primer fuego en el vientre y— ella es valiente, en serio. Pero también muy joven.
— Tú... —Blue se enreda con las palabras y detesta su torpeza súbita— dijiste una ocasión que tenías las piernas más animadas que tu pecho, recuerdas.
Bravísimo.
Gansey arquea una ceja, y sus lentes se resbalan un poco.
Blue piensa que le gustaría ponerlos de vuelta en su lugar, acariciarle los parpados y besarle las pestañas hasta caer en un profundo sueño.
— Lo recuerdo —responde Gansey al fin—. Tú dijiste lo mismo —y le sonríe, tan ligero, tan ajeno. Su sonrisa es de luna—. ¿Pasa algo?
— No, bueno, sí. Es que–
— ¿Es que?
— Te gustaría —traga saliva—. ¿Ver mis piernas?
Blue qué estás haciendo.
Antes de que Gansey se recomponga de su sorpresa y diga algo obvio y estúpidamente Gansey como "Jane, siempre veo tus piernas, ahora mismo traes puesto unos shorts" Blue añade rápida y con nervios:
— Y tocarlas.
No es nada sutil.
Hay silencio.
Las mejillas de Gansey se vuelven rojas.
— Y tocarlas —repite él, como para asegurarse pese a que no hay manera de que se equivocara al oírla. Blue asiente.
— Sí.
— Estás... ¿estás segura? Quiero decir–
— Está bien siempre que no nos besemos —lo interrumpe Blue, preparada de antemano, negándose a perder la guerra sin dar batalla antes. No necesitas ser un caballero toda tu vida Richard Gansey III, es lo que queda implícito, de alguna forma.
Nota a Gansey nervioso todavía, aunque con cierta anticipación igual— ¿y quizá con la misma hambre que ella?
— No quiero hacerte daño Blue —admite Gansey, muy quedito.
Pero de igual modo se acerca a Blue, más, más, más, imperceptiblemente. Se encuentran frente a frente pronto, acurrucados en el mismo sofá.
— No lo harás, sólo–
(son jóvenes y hambrientos).
— Confío en ti —explica.
Es todo lo que hace falta.
De repente Gansey le acaricia las rodillas, despacio y como si fuese su piel el acertijo a una pregunta y él un estudioso con todas las respuestas. Sin titubear Blue le quita la camiseta, y sólo luce un poquito urgente, no puede evitarlo. Él la imita, quitándole la suya. Sueltan una risa torpe, ambos.
No es nada sutil.
— Gansey —susurra Blue.
Gansey hace un ruido de asentimiento, pero Blue no dice más, y él continúa dejando un sendero de fantasmas-piropos por su vientre desnudo, cerca del ombligo. Le provoca escalofríos y Blue tiembla, vulnerable.
Vulnerable pero no débil. Algo como valiente, incluso sin navajas rosas.
No, no, es que lo quiere, lo quiere tanto—
Es algo que duele más y da menos, exactamente, sí.
Exactamente.
Y hay azul por todas partes.
En sus ojos. En sus bocas que jamás se tocan. En la eternidad más efímera, que se resume en:
Gansey, Gansey, Gansey.
Yo te a—
No es nada sutil.
Pero antes de darse cuenta, la mano de Gansey se ha deslizado con suavidad entre sus piernas apretadas, dentro de las bragas blancas. "Oh Jane, estás... húmeda." Y considera ella ardiendo por dentro que la sutileza está sobrevalorada.
Bravísimo.
Blue suspira. Una vez.
El hambre no mengua.
Y Gansey desdibuja los contornos de su cuerpo con dedos frágiles.
