..::Soñar
Era la rutina de los días soleados:
Volvía de sus asuntos matutinos, botando a la basura las complicaciones y poniendo la mente en blanco cada vez que cruzaba la puerta. Corría a cambiarse la arreglada ropa por unos trapos simples pero agradables. Y seguidamente bajaba al jardín ignorando todo a su paso, se tumbaba a la sombra del manzano y cerraba los ojos para entrar a ese mundo que le fue negado a tan corta edad.
Ese mundo donde las posibilidades no existen, porque todo se puede; Ese mundo donde lo más incoherente se convertía en realidad, y en donde la imaginación lo podía todo.
Aproximadamente media hora después llegaba Arshes, que más descomplicado llegaba directo al jardín y se convertía en la almohada de Argentine; para así unírsele a su travesía…
Los días lluviosos solían contemplar las gotas repicar contra las ventanas y contarse sus pesadillas.
