..::Labios

Le gustaba mirarlo sin que él se diera cuenta. Delinear su contorno con la yema de los dedos, enrular sus mechones entre sus juguetonas manos. Palpar sus labios con cierto temor a despertarlo.

Tan suaves, tan rosas, tan carnosos y tan encantadores…

Los presiono con delicadeza, y entreabrió los ojos para cerciorarse de no despertarlo, era como besar a la bella durmiente; solo que el hechizo del beso era caprichoso: porque sus ansias de probar los labios de Argentine eran mucho más grandes que de querer escuchar su voz por la mañana.