Disclaimer: Ni los personajes ni el FanFic me pertenecen. Solo tengo crédito por la traducción y adaptación al español.

Ver las notas finales.

En mi perfil encuentran todos los enlaces del fic original y su autora. Por favor revisar.

Traducción realizada con permiso de la misma.

(1) Programa de Yuuri: "Hell Hath No Such Fury" de David Chappell

Recuerden que las canciones de los programas son una parte muy importante de la historia a medida que se avanza. La autora las ha buscado con mucha dedicación. Por eso les recuerdo escucharlas si así lo desean. Con solo poner el nombre de la canción en Youtube les saldrá. Escuchar la canción del programa de Yuuri durante su rutina es especialmente importante para entender sus sentimientos.

No se van a arrepentir :)

Ver notas al final porfavor.


CAPITULO 4:

You Know We're Gona Be Legends/Sabes Que Vamos A Ser Leyendas

En los meses que sobrevinieron entre su éxito en el Campeonato Mundial Junior y el comienzo del siguiente Junior Grand Prix, Yuuri se había encontrado más ocupado que nunca. Cada momento libre que tenía, Tanaka lo tenía practicando en la pista de hielo; haciéndolo trabajar arduamente en sus saltos, piruetas y secuencias de pasos, hasta que la cabeza de Yuuri empezaba a girar y su cuerpo a doler. Durante los pocos momentos en los que no estaba en la escuela o en la pista de patinaje, Yuuri se la pasaba en el estudio de Minako, practicando hasta altas horas de la noche.

Por las miradas que su familia le daba, Yuuri supo que estaban un poco preocupados por la casi obsesiva devoción que tenía hacia su entrenamiento, pero para su alivio, ellos nunca lo presionaron con respecto al tema. Racionalmente, Yuuri siempre supo que ellos habían asumido que el patinaje era simplemente un hobby para él, algo en lo que pudiera trabajar arduamente y de lo que pudiera sentirse orgulloso, pero que al final sería algo a lo que renunciaría eventualmente para buscar metas mucho más académicas y realistas. Pero Yuuri sabía en su corazón que el patinaje era su pasión. Patinar era lo que quería hacer por el resto de su vida, todo lo que siempre había querido hacer.

La perfección era algo que solo llegaría con la práctica, así que practicaba todo lo que podía y hacía a un lado cualquier otro pasatiempo para darle prioridad al hielo. Él sabía que eventualmente su familia entendería que este era el camino que había escogido; que después de ganar una medalla, Yuuri no iba simplemente a retirarse para continuar con alguna otra cosa. Pero por ahora, él se sentía contento con tener su apoyo aún si ellos no lo comprendían. La comida casera de su madre al final del día era a veces lo único que lo mantenía motivado al finalizar las agotadoras horas de práctica.

Yuuri amaba a su familia con todo su corazón, y solo podía esperar a que un día ellos finalmente entendieran por completo lo mucho que el patinaje significaba para él.

La única persona que parecía realmente entenderlo era Yuko. Sin falta, ella aún se encontraba con Yuuri en la pista de patinaje casi todos los días, a pesar de que ahora ella trabajaba allí medio tiempo para apoyar a su familia. En su tiempo libre, cuando no estaba trabajando u observando a Yuuri practicar, Yuko salía con Takeshi; uno de los patinadores mayores que solía molestar a Yuuri cuando era pequeño.

Al inicio, Yuuri se había sentido un poco lastimado cuando Yuko le había contado de su relación con el otro muchacho durante el tiempo que estuvo fuera por el campeonato mundial. Pero para su sorpresa, una vez que finalmente hubo llegado a Hasetsu, Takeshi felicitó por su medalla con una palmada en su espalda, haciendo que Yuuri prometiera enseñarle alguno de sus movimientos en algún momento. Parecía que durante el tiempo que Yuuri estuvo fuera de la ciudad, Takeshi finalmente había empezado a madurar, y el sentir de Yuuri por el muchacho empezó a cambiar gradualmente de disgusto a una rara amistad.

Pasaba la mayor parte de su tiempo libre con Yuko, y por extensión con Takeshi, dentro o fuera del hielo. Yuko había apoyado de todo corazón su decisión de continuar patinando como carrera. En secreto, incluso le entregó las llaves del "Ice Castle" para que pudiera practicar incluso después de que cerraran. De todas sus sesiones de práctica, esas eran las más valiosas para él. Las veces que podía patinar en silencio en medio de la pacífica noche sin nadie más allí para juzgarlo.

Yuko también estuvo tratando de ayudarlo a perfeccionar sus quads, algo que Tanaka había decretado como innecesario para ganar el oro pero que a regañadientes había aceptado enseñarle igual. El primer quad que estaba aprendiendo era el cuádruple toe loop, pero a pesar de intentar con todas sus fuerzas, Yuuri aún no había conseguido hacerlo bien. Aunque era joven y estaba en forma, el poder y la fuerza que necesitaba para las cuatro rotaciones estaba todavía ligeramente fuera de su alcance, ya que su cuerpo de niño se rehusaba a madurar y a brindarle la altura y el músculo que él sabía que tendría algún día. En las raras ocasiones en las que si lograba las rotaciones requeridas, en cambio no podía clavar el salto correctamente. El esfuerzo requerido lo dejaba exhausto y causaba que sus piernas se torcieran bajo él al hacer contacto con el hielo.

Yuko siempre estaba allí para animarlo, para presionarlo a levantarse e intentar de nuevo. Atentamente, ella le buscó varios artículos y videos online para tratar de ayudarlo a mejorar su técnica, pero hasta ahora nada había funcionado. Eso frustraba a Yuuri, lo carcomía por dentro. En este punto de su carrera, Viktor ya había sido capaz de realizar un quad flip en competencia y Yuuri ni siquiera podía lograr un quad toe loop. Tanaka trató de alentarlo señalando que muchos medallistas de oro Junior habían ganado antes sin la necesidad de un solo quad en ninguna de sus rutinas, pero dicha información hizo poco para aplacar su frustración.

Algunas veces durante la noche, cuando el cansancio se colaba hasta sus huesos luego de un duro día de entrenamiento, Yuuri observaba el poster que aún tenía colgado en su pared. Casi tres años habían pasado desde que lo consiguió para sí, pero los colores aún permanecían tan brillantes como al inicio. El autógrafo del chico Ruso escrito en letra cursiva parecía no haber sido tocado por el paso del tiempo. Yuuri miraba el poster y su mente viajaba tiempo atrás, y al día siguiente se levantaba a practicar más duro que nunca.


El segundo Junior Grand Prix de Yuuri tuvo un buen comienzo. Lo hizo bien en las eliminatorias, siendo respaldado por su familia que durante la segunda competencia lo animó desde la primera fila de las gradas. Por un golpe de suerte, la competencia a la que había sido asignado se llevó a cabo en Japón, lo cual significaba que su familia sería capaz de venir a verlo en vivo. Escuchar sus gritos de aliento desde las gradas había disparado su confianza inmensamente, y el apapacho de buena suerte de Vicchan lo había enviado al hielo con una gran sonrisa en su rostro.

Tener a su familia y a su perro allí observándolo triunfar lo había llenado de una cálida felicidad. Los brazos de su madre alrededor de su cuello y la lengua mojada de Vicchan en su cara lo llenaban de un sentimiento que era muy superior a tener una pesada medalla alrededor de su cuello.

Tal como el año anterior, Yuuri había pasado las eliminatorias y había llegado hasta la final. Pasó un breve periodo de tiempo de regreso en Hasetsu, y la pausa entre competencias afortunadamente coincidía con su cumpleaños número quince. Para la ocasión, sus padres habían planeado una fiesta sorpresa, solo una pequeña reunión entre ellos: Mari, Minako y Takeshi, además de unos cuantos amigos de la familia. Su madre hizo su famoso Katsudon, el cual Yuuri prácticamente aspiró, por una vez no importándole lo poco saludable que era ese plato o que tenía que tener cuidado de lo que comía antes de una gran competencia. Era su cumpleaños y estaba rodeado de gente que lo amaba, así que esa noche no tenía nada de qué preocuparse.

Después de que la fiesta hubo terminado, Yuuri regresó a su habitación a descansar junto con Vicchan, pero se dio cuenta que no podía conciliar el sueño. La presión por la final era enorme, y a pesar de haber conseguido ignorarla durante el día, ahora en la quietud de la noche esta simplemente volvió con rapidez. En la final del año pasado ni siquiera había logrado quedar en el podio, lo cual significaba que estaba vez tenía que lograrlo o sus sueños de continuar patinando profesionalmente en la división senior podrían venirse abajo antes de si quiera haber comenzado.

En la oscuridad de la noche, un rayo de débil luz de luna bailó a través de la habitación, iluminando los fríos ojos que lo observaban desde arriba en la pared, los mismos ojos que lo observaban cada noche cuando dormía allí. Los mismos ojos que a veces flotaban a través de sus sueños, como si de fantasmas se tratasen. Tiempo atrás, el Viktor en el poster lucía tan mayor y maduro ante la infantil vista de Yuuri, pero ahora le parecía demasiado joven. Su cara aún suave y redonda a pesar de la penetrante y fría apariencia en su mirada, su cuerpo aún flexible y con hombros delgados.

El Viktor de hoy en día lucía muy diferente. A los dieciocho, diecinueve en diciembre se recordó Yuuri, el cuerpo de Viktor había madurado en su totalidad y su rostro había perdido cualquier rastro de inocencia infantil. Su pecho y sus hombros se habían ampliado considerablemente y ya le había pegado su estirón, no de la forma torpe y desgarbada con la que les llegaba a la mayoría de los adolescentes varones, sino de manera agraciada. Ninguno de sus movimientos había sido entorpecido por los cambios en su cuerpo, hasta donde Yuuri sabía, pero su estilo de patinaje era sutilmente diferente para compensar.

Lo más sorprendente fue que temprano ese año, luego del campeonato mundial, Viktor se había cortado la larga cabellera que había sido su marca personal por tanto tiempo. En un brusco contraste, los mechones plateados ahora estaban afeitados al nivel de su nuca, con unos cuantos posándose y meneándose encima de su ojo con sus movimientos. Las revistas de chisme ya llevaban tiempo especulando y discutiendo sobre la razón del cambio, pero en lo que la mayoría estaba de acuerdo era en que el nuevo look le sentaba muy bien al patinador. Yuuri no podía discutirles eso, a pesar de que secretamente extrañaba su larga cabellera. Cosa que nunca admitiría en voz alta.

Viktor era mayor ahora, al igual que Yuuri. El chico que lo miraba desde arriba en el póster tenía quince, la misma edad que Yuuri tenía ahora. Viktor había hecho historia justo antes de su cumpleaños número dieciséis en el Junior Grand Prix Final, donde había roto el récord mundial por el puntaje final más alto en la historia de los Junior. Ahora era el turno de Yuuri.

No sabía si eso lo emocionaba o lo aterraba. Todo lo que sabía era que si quería encarar a Viktor como un compañero competidor algún día, entonces tenía que tener éxito en la competencia. De otro modo, todo su esfuerzo sería inútil.


En el Grand Prix Final, Yuuri lo hizo mucho mejor que el año anterior. Tanaka le brindó ánimos estrepitosamente durante su programa corto, donde Yuuri patinó con una obstinada motivación, rehusándose esta vez a caer preso de aquellos nervios que lo habían invadido el año pasado. Terminó con un puntaje considerablemente alto, el cual para satisfacción de ambos lo llevó a estar muy cerca de liderar la tabla de puntuaciones.

Sin embargo, para su programa libre al día siguiente los nervios habían vuelto. Estar tan alto en la tabla de posiciones de la final añadió la presión de tener que patinar igual de bien que el día anterior, presión a la que él no estaba acostumbrado. A pesar de que Yuuri se rehusaba a dejarse sobreponer por el miedo que había acabado con él el año anterior, los nervios aún estaba presentes.

Lo hizo bien durante su presentación, sus movimientos fueron precisos y concisos, pero cada patinador antes que él había realizado al menos un quad en su programa y Yuuri estaba aterrado de que su puntaje técnico no fuera lo suficientemente alto para alcanzar al resto. Normalmente, Yuuri ganaba la mayor cantidad de sus puntos por los elementos en su presentación, pero la mayoría de los patinadores se enfocaban en los elementos técnicos y llenaban sus rutinas de tantos saltos avanzados como pudieran.

Mientras se preparaba para un triple toe loop, Yuuri cambió de parecer al último minuto, determinado a ir a por un quad. Clavó la punta de su patín en el hielo y se lanzó al aire, sin embargo incluso antes de caer supo que no había sido suficiente. A penas si había logrado las rotaciones requeridas ya que su técnica aún no era lo suficientemente buena para clavar el salto apropiadamente, razón por la cual tropezó tan pronto como su pie tocó el hielo, golpeándose contra el frío suelo para luego levantarse y continuar con su rutina, desesperado por no perder el tiempo de la música.

No fue un error fatal. Técnicamente había logrado las rotaciones requeridas para que el salto contara como un quad, pero el aterrizaje fallido le había costado puntos que no se podía permitir perder y había bajado su puntuación general. Tanto su programa corto como el libre eran fuertes este año, por lo que Yuuri aun pudo llegar fácilmente al tercer lugar y quedar detrás del medallista de plata solo por muy poco.

Pero no era lo suficientemente bueno.

El bronce pudo haber sido aceptable el año pasado, pero Yuuri estaba furioso consigo mismo. Viktor había estado parado allí mismo hace tres años con una medalla de oro alrededor de su cuello y un récord mundial en sus manos. Una medalla de bronce no se podía comparar.

Tanaka trató de consolar a Yuuri después de que la ceremonia terminara, pero Yuuri lo había alejado, molesto consigo mismo. Si no hubiera intentando ese estúpido cuádruple toe loop, su presentación entera no se hubiera venido abajo y unos minutos atrás hubiera estado parado en la parte más alta del podio.

Se juró que no cometería el mismo error de nuevo.


Tres meses, un programa corto y exhaustivas e incontables horas de entrenamiento después, Yuuri se encontraba parado sobre el hielo del Campeonato Mundial preparándose para su programa libre, su corazón latiendo tan fuerte que superaba el estruendoso sonido de la multitud.

Afortunadamente, su programa corto había salido bien el día anterior, permitiéndole liderar la tabla de puntuaciones. A diferencia del Grand Prix Final, esta vez Yuuri había enfocado todo su esfuerzo en la presentación en lugar de los elementos técnicos. Los saltos de alta dificultad le darían puntos, pero los que fallara le mermarían más de los que pudiera haber ganado. Su verdadero talento yacía en la emoción de su patinaje, su interpretación de la música, la belleza de sus movimientos; no en la dificultad de sus saltos. Durante los pasados 3 meses, Tanaka había creado un programa que resaltaría todo eso.

El tema que había escogido para el Campeonato Mundial era "Victoria", una atrevida decisión que los comentaristas no dudaron en mencionar. Yuuri sabía para sus adentros que era una jugada arriesgada. Si perdía, sería mucho más humillante ahora y podría destruir su carrera. Pero él necesitaba esto. Necesitaba creer que podía conseguirlo, y este programa era la forma de hacerlo.

La música(1) de su rutina había sido especialmente escogida para encajar en la historia que quería contar. Empezó lenta y simple, unos cuantos acordes del piano que sonaban oscuros y melancólicos. Yuuri realizó sus primeros movimientos con la misma deliberada lentitud, en armonía con la canción. Esta era la parte del programa que representaba cuando su deseo de ganar era solo eso, un deseo. Un sueño imposible.

Lentamente la música empezó a construirse a su alrededor, tornándose más rápida y sonando más alto al tiempo que Yuuri patinaba su ritmo. Los movimientos acelerándose, pasión llenando cada uno de sus pasos. Este era el punto de la historia donde había comenzado a competir, donde pudo comenzar a hacer sus sueños realidad. Justo donde estaba ahora, parado en el hielo con la victoria al alcance de su mano. Tan cerca, y a la vez ligeramente lejana. Pero no por mucho.

En un abrupto golpe el sonido de la música alcanzó su crescendo, al mismo tiempo que Yuuri clavaba un salto combinado perfectamente, los aplausos viniendo de la multitud sonaron estruendosamente. En su mente Yuuri podía vislumbrar la escena delante de sí, la historia que estaba tejiendo con la música y su cuerpo. Esta era la parte del cuento que aún no había alcanzado, la parte que aún estaba por venir.

La música se elevó con trompetas sonando triunfantes y Yuuri se elevó con ella. Aquí es donde estaría, aquí es a donde la historia lo llevaría algún día. Este era el momento donde vencería a Viktor. La imagen era tan clara que podía distinguirla frente a él, superpuesta en los expectantes rostros de la audiencia. Él, Yuuri, parado en el podio con una medalla de oro colgada de manera triunfal alrededor de su cuello. Viktor con una expresión llena de shock en su rostro, mirándolo hacia arriba. La victoria en todo su esplendor.

Esa era la historia que contaba con su programa. Esa era la historia que haría realidad.

Las triunfales notas de la canción terminaron abruptamente y el frenético vigor con el que Yuuri había estado patinando terminó con ellas. El crescendo regresando al sonido melancólico del piano con el que había iniciado la canción. Aquí era donde la brillante visión del futuro retornaba al presente. A su "yo" actual, a su "yo" que aún no era un ganador, pero determinado a convertirse en uno; con la victoria en su mente y su corazón. Esa era la historia que patinaba, sus deseos, sus ambiciones todos mezclados en uno. Yuuri había patinado con más pasión que nunca en su vida.

Mientras las últimas notas desaparecían finalmente se permitió descansar, posicionándose en el centro de la pista con el sudor bajando por su rostro y pegando su cabello a su piel. El sonido de una completa explosión llegó a sus oídos, sacándolo de sus pensamientos. Los gritos y cánticos de la audiencia lo golpearon como un maremoto. La fuerza de esta casi lo pone de rodillas y miró hacia arriba, desconcertado. Todo el mundo estaba de pie, todas las miradas fijas en él. El presentador gritaba por los parlantes y llamaba su presentación "una de esas que se ve solo una vez en la vida".

Yuuri a penas y podía procesar todo. Durante la presentación se había encerrado en su propia cabeza, enfocándose en nada más que en la historia que quería contar. El repentino regreso a la realidad fue un shock para él y apenas podía comprender los elogios que le lanzaban.

Sintiéndose un poco tembloroso Yuuri abandonó la pista y Tanaka estaba allí para recibirlo. Palmeó a Yuuri en la espalda y este se sorprendió al ver que el normalmente severo hombre estaba sonriendo plenamente a su estudiante.

—Bien hecho Yuuri —le había gritado Tanaka a través del ruido—. No sé en que estabas pensando, pero lo que sea que fuera te acaba de ganar una medalla de oro


Las palabras de Tanaka no podrían ser confirmadas sino hasta que el último patinador hubiera realizado su presentación y las puntuaciones oficiales fueran anunciadas; pero cuando el momento llegó, no había nada que discutir.

Yuuri había ganado el oro.

Parado en el podio, Yuuri sintió que estaba soñando despierto. El frío metal colgaba alrededor de su cuello. Pesado, sólido y muy real; Yuuri no pudo evitar la embobada expresión en su rostro cuando la tocaba, el dorado brillo tintineando con la luz de las miles de cámaras.

A pesar de todas sus esperanzas, de todos sus sueños, apenas podía creer que realmente lo había logrado. Finalmente había ganado una medalla de oro. Él era el Campeón Mundial Junior y sentía que su corazón se le saldría del pecho a causa de la felicidad.


Luego de que la ceremonia terminara, Yuuri y Tanaka esperaron en el área reservada exclusivamente para los patinadores y las personas con pases VIP. Algo pareció llamar la atención de Tanaka. Con una sonrisa poco característica, el hombre saludó a dos distantes figuras que venían desde el otro lado de la habitación. Sin sus gafas, Yuuri no podía distinguir sus rasgos, pero si podía ver la borrosa figura de un hombre alto y bien construido, con un largo cabello castaño atado en una coleta baja detrás de su cabeza. Junto a él estaba un pequeño niño de piel y cabello oscuros, saltando alegremente y siguiendo al hombre mayor.

—Celestino —Tanaka había llamado mientras las dos figuras llegaban hasta donde estaban ellos—. No pensé que verte por aquí.

—¡Hiroki! —respondió el llamado Celestino, sonando complacido—. Había escuchado que alguien finalmente te había sacado de tu retiro, y después de la presentación que acabo de ver ya sé el porqué. —Le brindó a Yuuri un asentimiento de cabeza y una sonrisa a modo de saludo. Yuuri agachó su cabeza, avergonzado por el elogio.

—Este es Celestino Cialdini, un viejo socio mío de mis días como entrenador profesional —le dijo Tanaka a Yuuri, quien le brindó al hombre mayor una pequeña reverencia en forma de saludo, pero prefiriendo no hablar de todos modos. Su inglés había mejorado mucho, gracias a la insistencia de Tanaka de que si algún día quería volverse un patinador profesional en la división sénior entonces tenía que hablarlo fluidamente. Pero aún no tenía demasiada práctica hablándolo con personas fuera de Japón, y no quería avergonzarse a sí mismo enfrente de uno de los viejos amigos de su entrenador.

—Y este es mi nuevo patinador, Phichit Chulanont —añadió Celestino a la vez que señalaba al chico a su lado, quien le dio a Yuuri un entusiasta saludo con la mano—. Hará su debut como Junior la próxima temporada, por lo que vendrá a mi club de patinaje en Detroit para entrenar conmigo este año.

—¡Estuviste genial allí afuera! —le dijo el chico de cabello negro, "Phichit", con una sonrisa llena de emoción—. No puedo esperar a verte patinar en la división sénior.

Sonrojándose ligeramente ante el entusiasta y completamente sincero elogio, Yuuri dejó salir un torpe "Gracias", devolviendole la sonrisa de manera un poco dubitativa.

—¡Deberías venir a Detroit y unírteme Yuuri! —exclamó Phichit, mirando con expectativa a Celestino quien le devolvió la sonrisa indulgentemente—. Podríamos entrenar juntos.

—Vamos, vamos Phichit. Yuuri ya tiene su propio entrenador —le regañó Celestino ligeramente, aunque su tono era juguetón.

—Sin embargo —regresó a ver a Yuuri con un rostro reflexivo—, si algún día decides considerarlo, yo estaría feliz de aceptarte. Dirijo un club de patinaje en Detroit para entrenar patinadores de ambas divisiones, junior y sénior. Tenemos un buen programa educativo y lazos estrechos con la Universidad local para que puedas estudiar una carrera con una beca completa si continuas patinando campeonatos para el club. Usualmente tendrías que pasar una entrevista y varias pruebas de patinaje, pero bueno, claramente ya has probado que eres exactamente el tipo de persona que necesitamos.

—¡Vamos, Yuuri! —le suplicó Phichit, para luego sacar su teléfono y tomar una rápida foto de ambos. Yuuri estaba casi seguro de que su rostro estaba congelado en una expresión llena de shock, pero eso no detuvo al muchacho más joven. Se despidió de Yuuri moviendo su mano entusiastamente mientras él y Celestino se alejaban, dejando a Yuuri solo con Tanaka.

Yuuri se volteó hacia Tanaka con una preocupada expresión en su rostro, abriendo la boca para decirle que no estaba considerando abandonar a su entrenador tan pronto como una mejor oferta se le presentara, pero Tanaka lo detuvo con la mano, su expresión inusualmente seria.

—No desprecies la oferta tan fácilmente, Yuuri —le reprendió Tanaka, a lo que Yuuri cerró su boca de golpe, sus ojos ampliándose ante las inesperadas palabras—. Soy un hombre viejo, me retiré a Hasetsu para tener una vida tranquila, enseñar a unos cuantos niños y vivir junto al mar. Por supuesto que cuando te conocí difícilmente me pude negar a tus peticiones de un entrenamiento más avanzado, y estoy orgulloso de lo lejos que has llegado, pero no puedo ser tu entrenador para siempre. Ahora que has ganado un título mundial habrá muchos mejores entrenadores que estarán más que felices de recibirte. Celestino cuenta con mi recomendación personal.

Yuuri abrió su boca para protestar, para decir que Tanaka era un gran entrenador y que no podía imaginar entrenar con nadie más, pero Tanaka lo detuvo de nuevo antes de que pudiera hablar.

—Solo piénsalo Yuuri —dijo, su tono ligero y apaciguador—. Te he enseñado todo lo que he podido, y si realmente vas enserio acerca de hacer tu senior debut en el Grand Prix final la próxima temporada, entonces necesitarás un coach más joven y con más experiencia en el entrenamiento de medallistas que yo. La oferta de Celestino es buena. No puedes quedarte en Hasetsu para siempre si quieres ser un campeón. Solo piensa en ello, ¿de acuerdo?

Yuuri abrió su boca para hablar por tercera vez pero la volvió a cerrar antes de que alguna palabra pudiera salir, no estando realmente seguro de qué decir. Tanaka le había enseñado en el "Ice Castle" desde que era pequeño, había aceptado salir de su retiro por unos cuantos años cuando Yuuri había empezado a patinar internacionalmente, pero tenía razón. La división sénior era un nivel de patinaje completamente diferente, y Yuuri tendría que hacer sacrificios si quería unirse a ese mundo.

Pero amaba a su familia, amaba Hasetsu a pesar de ser un pueblo pequeño. No estaba seguro de si sería capaz de dejar todo atrás para entrenar en un país extraño donde todo sería diferente y todas las personas que lo apoyaban estarían al otro lado del mundo.

No sabía qué hacer.


Horas después, Yuuri se encontró escondido en un cubículo del baño que estaba en medio del corredor principal del estadio, sentado en uno de los sanitarios con la puerta cerrada y tratando desesperadamente de decidir qué hacer. Durante las últimas horas, había estado sospesando las opciones en su cabeza una y otra vez, pero tomar la decisión parecía tan imposible ahora como lo fue en el momento que se le había presentado la opción.

¿Estaba realmente listo para dejar atrás todo lo que conocía por una mejor oportunidad de ganar el oro?

Con un suspiro frustrado, Yuuri se levantó y abrió la puerta del cubículo, decidiendo meditar acerca del problema en algún otro momento cuando su mente estuviera más clara y pudiera sospesar sus opciones de manera imparcial. Estaba tan atrapado en sus propios pensamientos que apenas registró el suave chasquido de la puerta al abrirse, por lo que tropezó con el hombre entraba desde el otro lado.

Tropezando hacia atrás al golpear el cuerpo delante de sí , Yuuri frenéticamente ajustó sus gafas sobre su nariz dejando salir su voz temblorosa y llena de pánico.

—Lo siento, no vi...

Gradualmente sus palabras se fueron apagando cuando Yuuri alzó la mirada del amplio pecho delante de sí para encontrarse con los ojos de la otra persona, pasando por la chaqueta de patinaje blanca con las letras "RU" estampadas, el plateado cabello que brillaba ligeramente bajo la sombría luz del baño, hasta el rostro de atractivos rasgos delante de él.

Viktor Nikiforov estaba parado justo frente a él, luciendo ligeramente sorprendido por la repentina aparición del pequeño chico Japonés que había chocado con él y había hecho el ridículo con sus nerviosas disculpas. Las mejillas del ruso estaban un poco sonrojadas y respiraba con ligera dificultad, como si hubiera estado corriendo justo un momento antes. Yuuri asumió que el ruso había estado corriendo de los paparazzi que aún andaban como enjambre en los pasillos del estadio. Desde su sénior debut, la popularidad de Viktor había aumentado, y tanto la prensa como los fans pedían tener un vistazo del joven muchacho en cada evento al que asistía.

Muy aparte del porque estaba allí, la desafortunada verdad de las circunstancias era que Yuuri ahora estaba atrapado en el baño con Viktor Nikiforov bloqueando la única salida. Desde su fatídico primer encuentro, Yuuri había ensayado en su mente exactamente lo que le diría cuando finalmente se encontraran de nuevo. El cómo se regodearía en su triunfo sobre el otro chico, el cómo le recordaría al otro patinador la forma en que había despreciado a Yuuri cuando se conocieron, cómo le preguntaría el qué se sentía haber estado equivocado y ser vencido por el pequeño cerdito al que le dijo que no podía patinar.

Desafortunadamente, todos los encuentros en su loca imaginación solo se habían dado en base a un hecho crucial, el hecho de que solo se acercaría a Viktor una vez que lo hubiera derrotado y obtenido la medalla de oro en el proceso. Encontrárselo antes era posiblemente lo peor que le pudo pasar a Yuuri.

Había ganado una medalla de oro, sí. Pero solamente en la división Junior. El mismo Viktor había hecho eso y mucho, mucho más. El patinador Ruso probablemente ni siquiera supiera quien era él y esta situación no aplicaba ni remotamente a ninguno de los fantasiosos escenarios que Yuuri había estado soñando durante los últimos tres años. No sabía que decir o que hacer. Después de tenerle resentimiento a Viktor por tantos años, Yuuri habría pensado que tendría mucho que decir, pero incluso ahora que el encuentro se alargaba más y más entrando a un insoportable e incómodo silencio, Yuuri continuaba sin poder completar su oración. Las palabras de enojo dirigidas al otro muchacho quedando estancadas en su garganta.

Después de varios segundos, cuando finalmente fue claro que era poco probable que Yuuri volviera a hablar, Viktor lanzó una risa algo incomoda y dio un paso atrás, sus ojos atentos y fijos en el rostro de Yuuri.

—¿Eres el medallista de oro junior, verdad? ¿Yuuri Katsuki? —preguntó, el acento sonando pesado en su lengua.

Yuuri parpadeó un poco, la sorpresa llenado sus facciones. ¿Viktor sabía su nombre? Eso era increíblemente inesperado, a falta de mejor expresión.

Aunque de cierto modo tenía sentido, Yuuri era el medallista de oro sin importar la división de la que viniera dicha medalla; y aún más importante, había hecho públicos sus planes de realizar su sénior debut en la serie del Grand Prix la próxima temporada. Tenía sentido que Viktor estuviera analizando la posible competencia sin importar que tan nuevos fueran. Tenía títulos que defender después de todo.

Yuuri asintió dudosamente, aún reacio a hablar; ya que incluso si lo hacía, no sabría qué decir.

Después de esperar unos segundos, y calculando que esa sería toda la respuesta que recibiría de Yuuri, Viktor pasó sus dedos por su cabello en lo que al nipón le pareció un gesto nervioso, y miró a un lado brevemente antes de regresar su mirada hacia él con una sonrisa en su rostro.

—Vi tu programa libre hoy. Fue una buena presentación y el tema que elegiste fue bastante audaz. También ganaste sin ningún quad, lo cual es muy impresionante, y más porque todos los demás patinadores de tu edad ya pueden realizarlos en competencia.

Yuuri se movió incomodo ante la mención de sus quads, la pérdida del Grand Prix aun quemando con vergüenza en la parte principal de su mente. Por su puesto que Viktor escogería esa falla en particular para mofarse de él. El perfecto Viktor Nikiforov había estado realizando quads en competencia durante años, incluso mucho antes de tener la edad de Yuuri. Su inhabilidad para realizar quads era solo otra falta, otra cosa que Viktor usaría como prueba de que nunca vería a Yuuri como un compañero competidor, como un patinador decente.

—Vi tu presentación el año pasado en el Grand Prix —continuó Viktor, aparentemente inconsciente de la rabia interna de Yuuri que hervía justo debajo de la superficie—. Tu aterrizaje en el toe loop estuvo fuera de balance, es por eso que te caíste. Necesitas trabajar en encontrar tu centro durante las piruetas si vas a competir en la división sénior.

Yuuri hervía internamente, todos esos años de enojo hacia Viktor regresaron repentinamente en una sobrecogedora ola de resentimiento. Por supuesto que todo lo que Viktor querría hacer al encontrarse de nuevo con él era criticarlo. El leopardo no podía cambiar sus manchas, y ciertamente Viktor Nikiforov nunca podría dejar de ser un arrogante y condescendiente asno sin importar cuantos años pasaran. Nunca vería a Yuuri como un buen patinador, como un compañero competidor, como un verdadero desafío para el oro. Aún era el estúpido niño gordo que no podía patinar y que necesitaba consejos del gran Viktor Nikiforov si quería aunque sea pararse en el hielo.

«Bueno, que se joda» pensó Yuuri con la rabia aún amarga en el fondo de su garganta por contener las palabras que quería gritarle al otro muchacho, un montón de palabras insultantes en japonés que reflejaban plenamente su sentir y que nadie podría traducir adecuadamente al inglés. «Podrá no verme como un competidor ahora, pero un día lo hará. Un día se arrepentirá de no haberme tomado en serio. Un día lo derrotaré en frente de todo el mundo, cuando más le importe, y cuando me miré parado arriba de el en el podio, le voy a recordar todo lo que me dijo y se dará cuenta exactamente de lo equivocado que estaba».

Dirigiéndole una mirada de disgusto, Yuuri empujo bruscamente al muchacho y se arrastró fuera del baño, azotando la puerta detrás de sí tan fuerte como podía y sin llegar a ver la desconcertada expresión del otro patinador por la forma en que salió. Si hubiera sido capaz, se hubiera quedado a decirle a Viktor exactamente lo que tenía qué hacer con su condescendiente y estúpido consejo, pero las lágrimas de enojo ya se habían empezado a formar en las esquinas de sus ojos , y si de algo estaba seguro Yuuri era de que jamás permitiría que Viktor lo viera llorar. Jamás.

Iba a derrotar a Viktor algún día. Lo haría sin importar el costo. Eso se prometió Yuuri.


Pocos días después, Yuuri y Tanaka volaron de regreso a Hasetsu, donde Yuuri se sentó con su familia a tener una larga discusión que duró hasta bien entrada la noche. Su madre había lagrimeado cuando había traído el tema de Detroit a colación, pero al final todos habían aceptado que era lo mejor para él. Los arreglos habían sido hechos rápidamente después de tomar la decisión, y menos de un mes después de volver a Japón, Yuuri se encontraba despidiéndose llorosamente de su familia: de Vicchan, de Yuko, de Takeshi, Minako y Tanaka.

Menos de un mes después de volver a Japón, Yuuri se embarcó en un avión hacia Detroit y trató desesperadamente de no mirar atrás.


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La estrella Japonesa de Patinaje Artístico en ascenso, Katsuki Yuuri, hará su Senior Debut en la próxima Serie del Gran Prix.

Por Lauren Munro

El patinador artístico Japonés Yuuri Katsuki, o Katsuki Yuuri como es conocido en su tierra natal; Japón, asombró al mundo del patinaje artístico en el pasado Campeonato Mundial Junior con una presentación verdaderamente espectacular que capturó el interés de todos los fans del patinaje alrededor del mundo. El muchacho de quince años presentó su mejor coreografía durante un hermoso programa libre que tuvo a la audiencia que observaba con el corazón en la garganta, y que le ganó la medalla de oro y el título de Campeón Mundial Junior. Algunos en la comunidad del patinaje artístico han comenzado a comparar a Katsuki con el patinador Ruso, Viktor Nikiforov, quien aún mantiene el título del patinador Junior más exitoso en la historia. Mientras Katsuki quizá no se compare con el impresionante legado de Nikiforov, sus propios logros en el mundo del patinaje artístico hasta la fecha no pueden ser fácilmente despreciados.

Katsuki empezó su carrera con competencias locales en Japón, haciéndose camino arriba para competir a Nivel Nacional en donde empezó a llamar la atención del público con su apasionado patinaje y emotiva secuencia de pasos. Una vez que pasó la edad de restricción para realizar patinaje internacional como Junior, realizó su debut en el Junior Grand Prix de la temporada pasada donde desafió expectativas y logró llegar a la final, aunque desafortunadamente no logró un puesto en el podio. Desde allí, procedió a ganar al bronce en el Campeonato Mundial Junior, donde empezó a atraer la atención internacionalmente.

Seguido de su éxito en el Campeonato Mundial Junior, Katsuki fue directo a ganar el bronce en el más reciente Junior Grand Prix, procediendo luego a elevar su apuesta en el Campeonato mundial Junior de esta temporada donde ganó su primera medalla de oro. Su presentación en el programa libre fue particularmente notable, su audaz elección de tema, una música arrebatadora y un inmaculado patinaje juntándose para crear una presentación que será muy difícil de olvidar.

Katsuki, quien es conocido por perder puntos en los elementos técnicos debido a errores en sus saltos, pero compensando la pérdida con puntajes maestros por su presentación artística, creó su programa libre ganador con la mira puesta en una interpretación artística perfecta, en lugar de optar por buscar ganar puntos en los elementos técnicos con saltos de gran dificultad como la mayoría de los patinadores de su edad. Una impresionante hazaña que además ha sido alabada como el regreso del verdadero patinaje artístico. Sin embargo, aún queda la pregunta de si Katsuki, quien aún no ha podido clavar un quad en competencia, será capaz de competir con patinadores mayores y mucho más experimentados técnicamente cuando pase a la división senior la próxima temporada.

Katsuki nació en un pequeño pueblo en Japón llamado Hasetsu, donde su familia maneja una de las últimas aguas termales en funcionamiento. Entrenó en la pista de hielo local, y fue formalmente entrenado y dirigido por el retirado instructor de la localidad durante sus dos años en la división Junior. Después de alcanzar el título de Campeón del Mundo en la última temporada, firmó con Celestino Cialdini como su nuevo coach y se mudó a la las instalaciones en Detroit para entrenar para su sénior Debut.

A pesar de que la crítica aún duda de si Katsuki podrá o no mantener su racha ganadora en la altamente competitiva arena del patinaje artístico senior la próxima temporada, es muy claro que definitivamente es una estrella en ascenso con un brillante futuro por delante. Es indudablemente un patinador sobre el cual mantener el ojo, y es obvio para todo el que lo vea actuar que llegará muy lejos en el mundo del patinaje.

Los demás encargados del papeleo simplemente le deseamos suerte, y esperamos que sepa que estaremos observando su sénior debut con gran interés. Katsuki es el primer patinador Junior, desde que Nikiforov se unió a la división sénior, en causar tal conmoción; y el tener a ambos patinando en la misma división hará de la próxima una muy interesante temporada.

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Notas de autor (resumidas):

Viktor, Viktor mi pobre y dulce niño, ¿por qué eres tan malo con la gente? ¡Especialmente con pequeños quinceañeros que ya de por si te odian!
¡Trataste muy duro y aun así todo salió completamente mal!
Ah, problemas de comunicación en su máxima expresión.

Viktor y Yuuri tienen finalmente su segunda interacción, la cual definitivamente no fue como ninguno de los dos intentó o pensó que sería. Pero se encontraran de nuevo, esta vez como patinadores rivales en la misma división.

¡Manténganse sintonizados amigos!

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Notas de la traductora: Hola! Muchas gracias a todos los que leyeron, pusieron favorito y dejaron review el cap pasado. Son muy amables en agradecerme por la traducción. La verdad lo hago con mucho gusto ya que este es un fic que realmente amo y quiero compartirlo con ustedes y espero que ustedes también puedan compartirlo con quien desee leer. Me hace muy feliz que la historia los esté enganchando!
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WidowSlayer: La verdad ni en el fic original han confrontando el tema de su primer encuentro aun, así que no podría decirte con seguridad si lo recuerda o no. Pero me parece que Viktor realmente no lo recuerda y eso es lo que le da más rabia a Yuuri, que sabe que en realidad no se acuerda de él. Del fan que conoció ese día y eso le causa aún más rabia porque sabe que solo fue una cara más entre miles. Tendremos que esperar para estar seguros. :3

La cosa finalmente se empieza a poner intensa entre Yuuri y Viktor. El pobre quedó bastante en shock con la reacción de Yuuri XD

Debo decirles que la rutina y la música de Yuuri en este capitulo es una de mis favoritas para él hasta ahora, la música elegida por Reiya-san tiene tanto sentimiento y realmente transmite y cuenta la historia del sueño de Yuuri. La he amado realmente y espero que hayan llegado a sentir lo mismo.

Programa de Yuuri: "Hell Hath No Such Fury" de David Chappell.
Busquenlo en Yout tube. Recuerden que dejo los temas de los programas siempre en las notas del inicio :)

Gracias a todos por leer!

Recuerden pasarse por el fic original en AO3 ( Archive of our own)

No importa si escriben en español. :)

Links en mi perfil.

¡Nos estamos leyendo pronto!