Disclaimer: Ni los personajes ni el FanFic me pertenecen. Solo tengo crédito por la traducción y adaptación al español.

Ver las notas finales.

En mi perfil encuentran todos los enlaces del fic original y su autora. Por favor revisar.

Traducción realizada con permiso de la misma.

(1) Programa libre de Yuuri: "Mariage d'amour" de Richard Clayderman

Recuerden que las canciones de los programas son una parte muy importante de la historia a medida que se avanza. La autora las ha buscado con mucha dedicación. Por eso les recuerdo escucharlas si así lo desean. Con solo poner el nombre de la canción en Youtube les saldrá.

No se van a arrepentir :)

Ver notas al final porfavor.


CAPITULO 5:

All I Ever Wanted Was the World/Todo Lo que Siempre Quise Fue El Mundo

Detroit no era para nada lo que Yuuri había esperado.

A pesar de haber viajado lejos varias veces durante sus competencias, la experiencia de Yuuri con respecto a países extranjeros estaba meramente limitada a habitaciones de hotel y pistas de patinaje. Durante todos los años que llevaba compitiendo no había tenido que viajar a los Estados Unidos (USA) ni una sola vez. Cuando recién llegó, estuvo en shock. Todo era muy brillante, ruidoso y completamente extraño para él. Fue aterrador.

Sin embargo, gradualmente se había empezado a acostumbrar. Phichit, el muchacho menor a él que había conocido en el Campeonato Mundial Junior junto a Celestino, lo había ayudado inmensamente. Él siempre era muy brillante y alegre. Además, ellos dos habían hecho clic instantáneamente, convirtiéndose en amigos.

Habían muchos patinadores extranjeros entrenando con Celestino, pero Phichit había sido la persona que le hizo sentirse como en casa, y tenía la sensación de que el joven tailandés pensaba lo mismo de él. Juntos habían recorrido el desconcertante mundo que era USA, ayudándose mutuamente para entender las nuevas y extrañas normas culturales, riendo y bromeando juntos cuando alguno de ellos hacía algo particularmente embarazoso, lo cual sucedía más de lo que Yuuri quisiera admitir. Phichit se adaptaba mucho más fácil que él al extraño estilo de vida estadounidense, y siempre estaba allí para arrastrarlo a experimentar el mundo. Con Phichit, Yuuri se encontró a sí mismo divirtiéndose más de lo que jamás se había divertido en años.

No pasó mucho antes de que se volvieran inseparables; tanto así que entre los patinadores se creó una broma de que, si querías encontrar a Yuuri entonces todo lo que necesitabas hacer era encontrar a Phichit, y viceversa. Después de las primeras semanas, Celestino les permitió cambiarse de habitación y convertirse en compañeros de cuarto, lo cual fortaleció muchísimo su amistad.

Durante las malas noches de Yuuri, cuando extrañaba su casa tan desesperadamente que todo lo que quería hacer era hundirse bajo las mantas y llorar, Phichit se sentaba en la cama junto a él. A veces charlando acerca del día, o enseñándole tailandés para que pudiera mantener su mente distraída; cuando eso fallaba, se convertía en el hombro sobre el cual Yuuri podía llorar. Su relación funcionaba de la misma manera para ambos, cuando era Phichit el que tenía un ataque de desesperada nostalgia por la vida que había dejado atrás en Bangkok, era Yuuri quien le regresaba el favor. Ellos se apoyaban el uno al otro, y Yuuri estaba muy contento por tener un amigo como Phichit.

A pesar de lo mucho que extrañaba Hasetsu y Japón, Yuuri se dio cuenta de que realmente disfrutaba vivir en Detroit. El lugar en sí mismo podría ser extraño, pero al menos había encontrado un amigo en Phichit, quien de excelente forma lo ayudó a transformar ese miedo que tenía de vivir en un país lejano y lo convirtió en un gran deseo de vivir aventuras. El entrenamiento era bueno también, a pesar de que era más duro de lo que Yuuri había estado haciendo en Hasetsu, si es que eso era posible. Celestino lo estaba presionando más de lo que jamás había sido presionado, y estaba feliz por ello. Necesitaba que así fuera si quería ganar.

En otro afortunado giro de eventos, a pesar de que tenían planeado patinar en diferentes divisiones, Celestino les permitió a Yuuri y a Phichit entrenar juntos mucho más seguido. Era una bendición. Yuuri estaba acostumbrado a entrenar solo y sin ser observado por extraños, y al no tener a Phichit cerca sus nervios se habían llevado lo mejor de él varias veces. Odiaba ser observado cuando entrenaba, especialmente por los otros patinadores en el club.

No era que no le agradaran los otros patinadores, pero él nunca había sido una persona particularmente extrovertida. Hacer amigos no era algo fácil para Yuuri ya que no sabía cómo acercárseles.

No ayudaba que muchos de ellos parecieran, extrañamente, ligeramente impresionados con él. Aunque Yuuri no entendía como alguien podía sentirse impresionado con él de todas las personas, Phichit le había señalado que tenía que ver con su reputación. Era el Campeón Mundial Junior, y con solo quince años ya tenía tres medallas en sus manos. A pesar de que las sesiones de entrenamiento estaban cerradas al público, cualquier patinador podía venir y observarlo en cualquier momento, y Yuuri se percató de que sus sesiones siempre parecían estar más concurridas. Era inquietante. No estaba acostumbrado a tener toda esa atención sobre él cuando no estaba en alguna competencia, y extrañaba su tiempo de patinaje nocturno en Hasetsu.

Las sesiones en las que especialmente odiaba que hubiera gente viéndolo, eran en las que tenía que aprender sus saltos. Ya de por si, Yuuri peleaba para realizar los difíciles saltos, y la presión de tener audiencia solo lo hacía peor. Bajo el experto ojo de Celestino, su técnica había mejorado lo suficiente, y se notaba en el hecho de que podía clavar su quad toe loop más seguido durante la práctica, pero las expectantes miradas que lo seguían constantemente lo desconcentraban.

La inconsistencia se convirtió en el rasgo principal de sus saltos. Algunos días podía clavar el difícil quad, y otros fallaba en cada intento para al final abandonar la pista de hielo muy desanimado. Algo parecía estar faltando en sus saltos y nada de lo que hacía parecía corregirlo. Celestino insistía en que solo necesitaba más confianza en su habilidad, pero si ese era el caso entonces Yuuri no veía mucha esperanza para él. La última vez que había tratado de clavar un quad en competencia había fallado frente a todo el mundo, por lo que su confianza para realizar los saltos era muy limitada.

Durante una sesión en particular, Phichit lo estaba observando desde el banquillo, donde había sido relegado luego de que Celestino lo cachara varias veces tratando de practicar quads con Yuuri. Parecía simplemente no ser capaz de hacerlo bien. Era una frustración interminable. Podía hacerlo, él sabía que podía, pero el salto no quería salir. Ese día, Yuuri había fallado en clavarlo tantas veces que sus manos tenían raspones al rojo vivo por golpear el hielo y pudo sentir las lágrimas de frustración formarse en sus ojos. Si le faltaba constancia para clavar el salto solo en la práctica ¿cómo esperaba poder clavar uno en competencia?

Después de otro intento fallido, Celestino suspiró y lo llamó a un lado de la pista, entregándole una botella de agua y una toalla para que se limpiara las gotas de sudor formándose en su frente.

—Pienso que deberíamos tomarnos el día libre Yuuri —le dijo al patinador, palmeando confortablemente el hombro de Yuuri—. Puedes hacer el salto, lo hemos visto. Todo tiene que ver con tu confianza ahora. Vamos a tomarnos un descanso y podrás intentarlo de nuevo mañana, cuando estés menos agotado y tu mente esté más clara.

Yuuri sacudió la cabeza furiosamente, terminando de tragar el agua y dispersando las gotas que quedaban en el hielo a su alrededor.

—Quiero continuar —demandó, a pesar de que podía sentir el escozor de la mirada penetrante de Celestino sobre sí, Yuuri no quiso hacer contacto visual. No le gustaba refutarle a su entrenador y usualmente evitaría hacerlo, pero la frustración del día lo invadía terriblemente y estaba determinado a lograr ese salto. El cansancio se colaba hasta sus huesos, pero practicaría hasta no poder estar de pie si era necesario.

—Puedo hacerlo Celestino, sabes que puedo. Solo una vez más. ¿Por favor?

—Está bien —suspiró Celestino—. Pero solo una vez más. Estás exhausto y no permitiré que te lastimes solo por tu terquedad ¿Entendiste Yuuri?

Yuuri asintió y le dio a Celestino una pequeña sonrisa de gratitud antes de patinar de regreso a la pista. Phichit lo animaba desde el banquillo con su teléfono ya preparado para filmar a Yuuri. Exasperado, pero conmovido, Yuuri supo que si no le hubiera prohibido a Phichit subir nada de su entrenamiento al internet, el video ya estuviera disperso por todas las redes sociales de este en cuestión de minutos. El patinador más joven había lanzado un gruñido cuando Yuuri le prohibió la publicación de alguno de los videos, pero eventualmente aceptó, declarando solemnemente que solo filmaría a Yuuri por "motivos profesionales".

Aun así, Yuuri estaba convencido de que Phichit tenía todos los videos guardados para poder postearlos algún día cuando Yuuri finalmente se rindiera y le permitiera hacerlo. Eso, o estaba coleccionando todas sus espectaculares caídas para editarlas y convertirlas en un largo y humillante video que pudiera usar para avergonzar a Yuuri cuando la ocasión así lo requiriera. Conociendo a Phichit, pensó Yuuri de forma afectuosa, probablemente eran ambas.

Realizó unos cuantos loops lentos alrededor de la pista de forma cuidadosa, estirando sus músculos y preparándose para saltar. Phichit gritó desde un lado de la pista y le dio a su amigo una rápida sonrisa al verlo pasar. Yuuri empezó a tomar más impulso con cada minuto que pasaba. Desde algún lugar en lo profundo de su mente, una suave voz rusa flotó alrededor, recordándole que era el único patinador que no podía hacer un quad, y que nunca podría estar a su altura aún si hiciera este simple salto.

Llegando al máximo de su velocidad se preparó para despegar, más determinado que nunca. Justo antes de que se elevara del hielo, la voz regresó. Pero esta vez no susurraba la maliciosa crítica a la que Yuuri se había acostumbrado; sino que, como un vago eco en su memoria, escuchó un suave susurro diciendo: "Encuentra tu centro", el cual flotó a través de su mente. Fue tan inesperado que Yuuri tuvo que alejar el profundo resentimiento que siempre llegaba a él con el sonido de esa voz. Pero ahora que el pensamiento estaba allí, se encontró a sí mismo concentrándose en el consejo a pesar de la ira. Concentrándose en encontrar su centro al saltar, logrando así mantener su balance en las cuatro rotaciones y al clavar el salto.

Gritos de emoción vinieron desde el lado de la pista donde estaba Phichit, y Yuuri pudo escuchar distantemente el sonido de Celestino aplaudiendo. Pero en todo lo que Yuuri pudo concentrarse, fue en la sensación de júbilo que lo invadió, atravesando todo su cuerpo y elevando el latido de su corazón. Lo había logrado. Había clavado el salto y lo había hecho perfectamente, mejor de lo que lo había hecho jamás.

Decidió, sin embargo, no prestarle mucha atención a la razón de ello.


Más tarde ese día, Yuuri y Phichit se encontraron sentados en la habitación que compartían, desparramados en la cama de Phichit con una laptop en medio de ellos. Era un escenario familiar, y Yuuri encontraba confort en esos momentos. Phichit había insistido en ver "El Rey y el Patinador" en honor a Yuuri por haber clavado su quad ese día, y Yuuri no se había negado. A pesar de no sentir el mismo nivel de adoración que Phichit le tenía a esa película, igual lo había disfrutado, ya que lo que en realidad amaba era esa familiar rutina entre ambos.

A media película Phichit, se le regresó a ver. Su hamster, Arthur, chilló en protesta al caer del hombro del muchacho. Afortunadamente, Phichit atrapó a la pequeña criatura antes de que llegara muy lejos, acunándolo en sus manos y regresándolo con sus otros dos amiguitos que se encontraban desparramados sobre la tela de su camiseta.

Cuando él y Yuuri se habían vuelto compañeros de cuarto, Phichit había estado preocupado por que a Yuuri no le gustaran sus amados hamsters, Arthur y Mongkut, ambos llamados así por los personajes de la película que actualmente tenían en pantalla. Luego que Yuuri le hubo asegurado que en realidad amaba los hamsters, o cualquier cosita peluda en realidad, Phichit había insistido en comprar otro en nombre de Yuuri, sabiendo cuan desesperadamente el muchacho extrañaba a su propia mascota.

Con un poco de duda, Phichit le había preguntado si le gustaría nombrar al hamster "Vicchan" como recuerdo de su perrito, pero Yuuri se había negado. Decía que se sentiría como si hubiera remplazado a su amado amigo. Luego le pregunto otras cosas, como que le gustaba y demás. Phichit estaba buscando un nombre apropiado para la nueva a adición a su pequeña familia. Sin pensarlo, Yuuri había soltado "Katsudon", para luego sonrojarse por la vergüenza. Pero para su gran sorpresa, Phichit había amado el nombre, aunque molestaba a Yuuri constantemente por lo que este significaba. Y ahora, Arthur, Mongkut y Katsudon vivían felizmente en una gran caja en la esquina de su habitación, con su amado dueño dejándolos salir constantemente.

Luego de que la seguridad de Arthur estuvo asegurada, Phichit regresó su mirada a Yuuri con una expresión inusualmente seria.

—¿Cuándo crees que Ciao Ciao me dejará empezar a aprender Quads?—preguntó, usando el cariñoso apodo que le había otorgado a su coach un mes antes.

Yuuri se encogió de hombros, inseguro de qué responder. Celestino había prohibido la práctica de cuádruples a todos los patinadores Junior, alegando que era perjudicial para sus cuerpos aún en desarrollo. Como senior, a Yuuri se le había dado libertad sobre el control de sus saltos, pero sabía que Phichit estaba desesperado por unírsele.

—Yo no me preocuparía por eso Phichit —le respondió, dándole a su amigo una pequeña sonrisa—. Los quads están sobrevalorados de todas formas.

Se estremeció internamente al pensar en los moretones que florecían por todo su cuerpo, el rojo vivo de sus palmas, y las dolorosas ampollas que estaban ya formándose en sus pies. Amaba patinar con todo su corazón, pero fallar saltos siempre era una experiencia muy dolorosa, tanto mental como físicamente, y los cuádruples eran difíciles para cualquiera que lo intentara.

Phichit suspiró, cayendo en la cama dramáticamente.

—Viktor Nikiforov ya estaba haciendo quads en el momento que le permitieron patinar en los Junior. ¡No veo porqué no puedo hacerlo yo! —se quejó Phichit teatralmente.

—Sí, pero su entrenador solía gritarle todo el tiempo por eso —bromeó Yuuri sin darse cuenta de lo que había soltado, pero cuando lo hizo, cerró su boca de golpe y desvió su mirada rápidamente. Phichit se sentó con los ojos entrecerrados. A él nada se le pasaba por alto, especialmente no un desliz como ese.

—¿Sabes? para alguien que alega odiar a Viktor Nikiforov realmente pareces saber mucho de él —mencionó lleno de sospecha.

Yuuri nunca le había contado a Phichit la historia completa de lo que había pasado entre Viktor y su persona, aunque el siempre observador Phichit ya había notado el odio de Yuuri hacía el otro patinador durante las etapas iniciales de su amistad.

Yuuri se encogió de hombros y miró a otro lado, pero Phichit no estaba satisfecho. Sentándose, se volteó hacia su amigo y le dirigió una muy intensa mirada.

—¡Vamos Yuuri! ¡Somos amigos! Puedes decirme lo que sea ¿ได้โปรด?

Phichit tenía razón. Ellos eran amigos, los mejores amigos. Ya era tiempo de que Yuuri se lo dijera. Phichit se enteraría eventualmente de todas formas, ese evento era una parte integral de la vida de Yuuri y no era como si estuviera tratando de ocultarlo. Lo único que lo había detenido era el hecho de que ese recuerdo – a pesar de ser tan viejo – aún quemaba, aún lo hacía sentir enojo y vergüenza al mismo tiempo, un sin número de emociones que se retorcían dentro de él. Yuuri nunca le había dicho a nadie la historia completa, excepto a Yuko, pero ahora con Phichit observándolo con sus grandes y expectantes ojos, se dio cuenta de que no había manera de que pudiera negarse a hacerlo.

Titubeando, Yuuri comenzó a desglosar lo que había pasado, empezando desde el inicio de todas las cosas para explicarse apropiadamente y lograr que Phichit lo entendiera. Todo el rato que estuvo hablando, Phichit lo observó con una expresión seria en su rostro, nunca volteando la mirada. Cuando Yuuri finalmente hubo terminado, se sentaron en silencio por unos segundos, antes de que Phichit lo atrajera hacia sí en un aplastante abrazo.

Sorprendido, le tomó a Yuuri unos momentos devolverle el abrazo, pero eventualmente lo hizo, envolviendo sus brazos alrededor del otro muchacho y enterrando su rostro en su hombro. Contar la historia completa se había sentido como quitarse un peso de encima, y debió saber que podía confiar en que Phichit sabría exactamente que hacer desde el comienzo.

— ¡Eso es horrible, Yuuri! —exclamó Phichit, aún pegado a él en un reconfortante abrazo— ¡No hay duda de porque querías patear su trasero!

Yuuri sonrió un poco ante eso. Phichit siempre había sido mejor que él en adaptarse a las extrañas frases en inglés que se usaban en USA, y amaba usar esa coloquial forma de hablar cada que tuviera la oportunidad.

—Y algún día lo haré —juró Yuuri cuando Phichit finalmente se separó de él—. Lo venceré. Sé que lo haré.

—¡Por supuesto que lo harás! —le animó Phichit. Su fe en Yuuri calentó el corazón de este y lo hizo sentir confianza en sus habilidades de un modo que nunca antes había experimentado—. Después de todo, tú eres Yuuri Katsuki.


A pesar de toda la seguridad que le brindaba su amigo, Yuuri se sintió más aterrado que nunca durante su senior debut en la serie del Grand Prix. Celestino estaba allí para apoyarlo, pero no parecía muy seguro acerca de cómo lidiar con el ataque de nervios que siempre inundaba a Yuuri justo antes de cada competencia. Phichit siempre sabía cómo, pero él estaba lejos y ganando corazones en su Junior debut.

Yuuri había logrado llegar a la final por pura fuerza de voluntad, con las justas y estando solo un punto arriba del siguiente patinador en la línea. Fue una diferencia muy pequeña que lo tuvo con el corazón en la boca. No lograr llegar a la final hubiera sido desastroso y nunca se hubiera perdonado a sí mismo por ello.

Con la final acercándose, el estado mental de Yuuri comenzó a deteriorarse de nuevo. No se había sentido tan mal desde su quiebre durante su primer Junior Grand Prix Final; pero ahora, esos mismos sentimientos estaban asomando sus feas cabezas una vez mas.

En la división junior, Yuuri habría continuado prosperando y floreciendo. Pero con los senior todo era diferente. Yuuri patinaría en contra de patinadores experimentados, algunos de ellos hasta diez años mayores a él, y eso le resultaba aterrador. Ellos poseían una madurez y sabiduría que Yuuri no, y sabía que eso se notaba en su patinaje. Todos ellos eran hermosos y precisos, y todos podían clavar quads de un modo que Yuuri solo podía soñar en lograr. Por primera vez desde que había comenzado a patinar profesionalmente, Yuuri se sentía completamente fuera de lugar.

Durante su programa corto estuvo determinado a no permitir que sus nervios se llevaran lo mejor de él. Se rehusaba a tener que pasar por otro desastre como el de su primer Junior Grand Prix. Él era mejor que eso, podía lograrlo.

Técnicamente, todos sus movimientos estuvieron bien. Incluso en su quad toe loop le fue bien. El aterrizaje fue ligeramente tembloroso, pero no lo suficiente como para causar un daño real a su puntaje. Sin embargo, no hubo emoción en su patinaje. Había fallado en dejarse llevar por la música durante todo el programa, en trazar en su mente la historia que estaba tratando de contar. Fue consumido por la logística de su presentación, tan enfocado en realizar sus movimientos perfectamente que se había perdido de toda la parte artística y había olvidado disfrutar de su patinaje.

Cuando los puntajes finalmente salieron, el nipón no pudo evitar que lágrimas de frustración cayeran de sus ojos. No era un mal puntaje, pero tampoco era perfecto. No era suficientemente bueno.


Esa noche, sentado solo en la habitación de hotel que compartía con Celestino, Yuuri no pudo dejar de pensar en el programa libre que tendría que realizar al día siguiente. Este era su senior debut, un momento decisivo para su carrera, por lo que tenía que probar que tenía la valía para patinar junto con los mejores. El mundo entero del patinaje estaba observando, y Yuuri ya había fallado en su programa corto ayer, no estando a la altura de sus propias expectativas. No podía dejar que eso sucediera de nuevo, no podía.

Mientras lo minutos pasaban, la preocupación continuaba creciendo y no había nada que Yuuri pudiera hacer para disiparla. El pensar en que mañana tendría que salir al hielo otra vez frente a las miles de personas que lo verían, juzgándolo y esperando que estuviera grandioso, ponía un gran peso sobre él que se curvaba alrededor de su garganta como una mano que lo ahogaba lentamente.

Los rostros de los otros patinadores nadaban por su mente; todos mucho mayores, más experimentados, y mejores. ¿Cómo esperaba estar a la altura de ellos? ¿Cómo podría hacerlo?

Su pánico empezó a crecer de forma ferviente y pensamientos oscuros seguían apareciendo, girando y girando alrededor de su cerebro como sombras que se hacían cada vez más grandes con el pasar de cada segundo. Repentinamente, sintió como si una banda de hierro se apretara sobre de su pecho, aplastándolo y eliminando todo el aire de sus pulmones. Apretando cada vez más y más hasta que su aliento comenzó a salir entre jadeos entrecortados y su visión empezó a oscurecerse en las esquinas.

— ¡Yuuri!

Unas manos fuertes lo agarraron por los hombros, alejando sus brazos que se apretaban viciosamente contra sus rodillas.

—¡Yuuri! ¡Yuuri, mírame!

Yuuri quería responder pero no podía, todavía demasiado atrapado en su propia cabeza; su respiración aún era áspera y jadeante, llevando a penas el suficiente aire a sus pulmones con cada inhalación.

—Yuuri, creo que estas teniendo un ataque de pánico. Yuuri, necesito que me mires. Necesito que te calmes. ¡Yuuri!

Las cálidas manos se movieron a su rostro, gentiles pero firmes. El rostro de Celestino se coló frente a su visión, la preocupación claramente estampada en sus facciones. Una de sus manos pasó por su espalda, frotando en tranquilizadores círculos a través de su camiseta; con la otra, agarró gentilmente la mano de Yuuri y la puso sobre su propio pecho.

—Necesito que respires conmigo, Yuuri. Inhala, exhala. Inhala, exhala. ¿Ok?

Estable bajo su mano, el pecho de Celestino se elevó y bajó en un calmante ritmo que Yuuri intentó hacer que sus frenéticos jadeos igualaran. Eventualmente, su propia respiración se empezó a regular, aunque todavía le tomó un esfuerzo inmenso nivelarla al ritmo de la lenta y estable de Celestino. La barra de hierro que había estado oprimiendo su pecho empezó a soltarse pulgada por pulgada y la visión de Yuuri comenzó a volver a la normalidad lentamente, el frenético latido de su corazón relajándose y regresando a su ritmo usual.

Eventualmente, Yuuri miró hacia arriba y se encontró con Celestino arrodillado delante de él, una de las manos de Yuuri atrapada entre las suyas y presionada contra su pecho, y el nipón sintió el continuo frote en su espalda que formaba tranquilizadores círculos. Celestino lucía aterrorizado y completamente fuera de sí, por lo que Yuuri sintió una ola de punzante culpa y vergüenza creciendo dentro de él.

Avergonzado, Yuuri se sonrojó y trató de pararse para salir corriendo de la habitación antes de que tuviera que ver la decepción de Celestino por su demostración de debilidad. Pero su entrenador lo detuvo, guiando a Yuuri gentilmente de regreso al borde de su cama para luego unírsele, sentándose lo suficientemente lejos de Yuuri para que este no se sintiera sofocado.

—¿Quieres hablar de ello Yuuri?

Yuuri sacudió la cabeza, manteniendo la mirada en otro lado.

—Okay —suspiró Celestino al tiempo que se pasaba la mano por el rostro, su mirada nunca apartándose de Yuuri—. Pero no es nada de lo que debas avergonzarte Yuuri, ¿entiendes? Si necesitas ayuda, aquí voy a estar.


Al día siguiente, Celestino trajo a Phichit para que se encontrara con él en la pista antes del programa libre. Phichit había hecho bien su junior debut, ganando los corazones tanto de la audiencia como de los jueces; pero a pesar de haber ganado una medalla en su segunda competencia, no había podido calificar lo suficientemente alto como para llegar a la final. Aunque la pérdida no parecía molestarle, alegando que tenía suficiente tiempo para ganar otras medallas en el futuro. Después de que su propia serie del Grand Prix terminó, le había insistido a Celestino para que lo llevara a ver Yuuri en la final.

Tener a Phichit allí para el programa libre era una bendición de la cual Yuuri estaba inmensamente agradecido. El otro muchacho siempre sabía exactamente qué decir, como alejar la mente de Yuuri de la sensación enferma en su estómago y como hacerlo reír cuando minutos antes había estado a punto de quebrarse.

Celestino pareció entender y los dejó a ambos en lo suyo, permitiendo que Phichit se quedara con Yuuri hasta el último momento posible antes de que tuviera que salir a la pista para su programa libre.


La música(1) que Yuuri patinaría en este programa libre era bonita, una ligera y danzante melodía en piano, pero realmente no sentía mucho cuando patinaba con ella. A diferencia del año anterior con su éxito en el Mundial Junior, en medio del terror de mudarse a un nuevo país y entrenar bajo un nuevo coach, Yuuri no había tenido la confianza suficiente para elegir su propia música. Celestino era un buen entrenador, y Yuuri estaba seguro de que a él no le importaría, pero en medio del torbellino del cambio que había precedido a su senior debut Yuuri había preferido mantenerse en lo familiar, permitiéndole a su entrenador dirigir su patinaje en la misma forma contra la que Yuuri se había revelado durante el mundial Junior.

El moverse con la música era automático y Yuuri tuvo que forzarse a sentir lo que patinaba. Patinar emotivamente siempre había sido su punto fuerte, y si quería sobresalir en contra de la feroz competencia en la división sénior, entonces tendría que jugar sus mejores cartas.

A medida que la presentación avanzaba, Yuuri empezaba a sentir como su cuerpo se dejaba llevar por la música, entrando en el estado mental en el que debía estar al patinar. Mientras abordaba su quad toe loop, Yuuri casi titubeó, pero el rápido flash de una voz diciendo "Encuentra tu centro" voló a través de su mente y clavó su salto perfectamente. Una avalancha de alivió lo llenó ante su exitoso salto.

Pero a pesar del éxito en su salto, Yuuri sabía que no había sido lo suficientemente bueno. Su presentación fue buena, pero no fantástica. Sus nervios le impidieron lograr el puntaje perfecto en los elementos de presentación para compensar la relativa falta de saltos más avanzados. Solo podía confiar en hacer un quad toe loop ya que ese era el único salto que Celestino le había dejado intentar en competencia. Ambas áreas de su presentación carecían de lo que se necesitaba, y mientras que posiblemente aún hubiera quedado en el podio con su presentación actual durante sus tiempos de junior, Yuuri sabía que ahora en el avanzado nivel senior no podría lograrlo.

Su puntación solamente confirmó sus miedos. Una vez más, no era mala, era perfectamente respetable para un patinador junior que competía con los senior por primera vez, pero aun así no era lo suficientemente buena. Quedó quinto, no llegando último pero tampoco estando ni cerca del oro que ansiaba tan desesperadamente que podría gritar.

Después de la entrega de medallas, Phichit lo reconfortó, felicitándolo por su presentación. Le hizo notar que incluso haber llegado a la final era un logro del que estar orgulloso. Solo tenía dieciséis, le recordó Phichit. Aún tenía diez años más para competir, diez años más para perfeccionar su patinaje y sus programas. Difícilmente podía esperar hacerlo perfecto a penas entrando a la división senior. Difícilmente podía esperar ganar el oro de inmediato con tantos otros patinadores experimentados. Ni siquiera Viktor había ganado el oro en su primer Senior Grand Prix, aunque había quedado considerablemente más alto que Yuuri.

Nada de eso ayudó

Yuuri quería el oro. Lo deseaba más que a nada. No le importaba que Viktor no hubiera obtenido el oro en su primer Senior Grand Prix, Yuuri quería ser mejor. La pérdida lo marcaba, haciéndole querer llorar de frustración. Había probado la victoria la temporada pasada y quería revivir ese sentimiento otra vez. Lo quería más que a nada.


Unos meses después, Viktor fue noticia a través del mundo al ganar el oro en las olimpiadas, para sorpresa de absolutamente nadie. Viktor Nikiforov, a penas a sus 20 años, era una leyenda del patinaje artístico. Un Dios del hielo que nadie parecía capaz de alcanzar. Yuuri observó su presentación en vivo en la TV junto con Phichit a primeras horas de la mañana. Phichit gritaba y saltaba de sorpresa ante la rutina, Yuuri en cambio se quedó sentado en silencio con sus ojos pegados a la pantalla.

Esto era lo que tenía que derrotar, se mantuvo recordándose. Estaba seguro que Viktor nunca se ponía nervioso, que nunca dejaba que sus estúpidos miedos lo superaran como Yuuri lo hacía. Si quería acabar con Viktor, necesitaba encontrar una manera de eliminar sus nervios o nunca estaría ni remotamente cerca.

Al día siguiente, Yuuri fue a hablar con Celestino. No quería hacerlo, odiaba hablar con otros acerca de sus sentimientos, odiaba verse débil. Pero tenía que. Si la única manera de derrotar a Viktor era derrotando sus miedos primero, entonces eso es lo que tenía que hacer.

Celestino organizó todo rápidamente y a la siguiente semana Yuuri se reunió con una profesional en su oficina. Primero estaba reticente a hablar, pero para su sorpresa, ella era fácilmente accesible y se encontró soltando todos aquellos sentimientos que venían a él en las competencias, como se le hacía difícil incluso respirar y como quería tanto ganar que le dolía.

Las sesiones con ella demostraron ser de mucha ayuda. Ella lo ayudó analizar sus propios pensamientos, le enseñó buenas técnicas para calmarse a sí mismo e impedir que su ansiedad lo abrumara. También le prescribió algo de medicina para esos momentos en que solo los ejercicios mentales no funcionaban, para cuando estuviera realmente mal. Al inicio se había rehusado a tomarlas, avergonzado de las medicinas y de sí mismo, pero Phichit rápidamente lo convenció. Cuando Yuuri finalmente le había confesado a Phichit lo que estaba pasando, este le había insistido en que necesitar ayuda con sus nervios no era algo de lo que debería avergonzarse. Después de horas de plática y de Yuuri desahogándose con su amigo, el nipón dejó la conversación alentado, con la promesa de practicar los ejercicios que le habían enseñado para calmarse y de tomar las pastillas que le habían prescrito.

De nuevo, Yuuri reflexionó que nunca dejaría de estar inmensamente agradecido de que Phichit fuera su amigo


Durante el Campeonato mundial, Yuuri estuvo determinado a hacerlo mucho mejor. Con las nuevas formas de lidiar con sus nervios seguras en su bolsillo, y con Phichit y Celestino apoyándolo desde el banquillo. Después de dos intensos días de competencia, Yuuri regresó con una medalla de bronce apretada fuertemente en su exhausto puño. La presión había sido alta y la competencia empinada, pero había pasado a través de ella tenazmente.

Durante la ceremonia de premiación se había parado en la parte más baja del podio, saludando cansadamente al público. Viktor estaba parado arriba de él, con una medalla de oro ensartada alrededor de su cuello como si ese fuera el lugar al que perteneciera. Viktor obviamente había quedado en primer lugar, su puntuación final sorprendentemente más alta que la del patinador Suizo rubio parado en el podio justo debajo de él, el cual miraba al ruso con admiración y un poco de fascinación en su rostro.

Yuuri también lo miraba, pero admiración era lo último que sentía en ese momento, y estaba seguro que aquello estaba escrito en todo su rostro. A través de los gritos de la multitud solo podía escuchar el frenético golpeteo de su corazón, su alegría de ganar una medalla peleando con la aplastante decepción de que Viktor lo hubiera superado una vez más.

De forma racional, él sabía que hubiera sido imposible para él derrotar a Viktor esta temporada, siendo nuevo en el patinaje senior y con solo un quad en su repertorio, pero aun así estaba frustrado. Él podría derrotar a Viktor un día, sabía que podría, pero la espera lo estaba matando. Cada temporada era otro año perdido, otro año desperdiciado.

Mirando a Viktor a través de lo que él sentía kilómetros por encima de él, Yuuri fortaleció su resolución, talló su deseo profundamente en sus huesos. Ya había probado la victoria y la amaba, amaba la alegría del patinaje, los gritos de la multitud, todos dirigidos a él y solo a él. Ahora que patinaba en la división senior tendría que trabajar de nuevo para subir de categoría de la misma forma que cuando era junior. Escalar su camino arriba pieza por pieza, presentación por presentación. Pararse en el podio con la medalla de bronce era solo el primer paso, se juró a sí mismo, y llegaría al siguiente puesto.

Viktor sonrió a la multitud, las luces del estadio bailando en sus ojos. Por un segundo, su mirada bajó hacia Yuuri, quien estaba parado justo debajo de él y también lo observaba con sus ojos transformados en navajas. Viktor no dijo nada, pero mantuvo la mirada. Ojos azules buscando en la profundidad de los ojos café de Yuuri, sus miradas clavadas en la del otro. Se evaluaron el uno al otro por una fracción de segundo que se sintió como una hora, el corazón de Yuuri aún dividido entre el odio y una obstinada determinación, la mirada en los ojos de Viktor indescifrable. Entonces el fotógrafo los llamó, pidiéndoles que sonrieran a la cámara, y el momento fue roto.


Después de la ceremonia, Yuuri no volvió a ver a Viktor. Pero mientras empacaba y se retiraba del estadio, casi podía jurar sentir un par de ojos calvados en él. Observando. Siempre observando. Nunca apartando la mirada.


De regreso en Detroit, Yuuri se lanzó de nuevo a entrenar. Por petición suya, Celestino convirtió todas sus sesiones en prácticas privadas, manteniendo a los otros patinadores fuera y brindándole a Yuuri la oportunidad de practicar en paz. Eso lo ayudó inmensamente. Sin la presión de tener a otros patinadores a su alrededor, Yuuri podía concentrarse en su patinaje sin que nada lo distrajera. Phichit siempre estaba allí por supuesto, ya fuera patinando con Yuuri u observándolo y apoyándolo desde la banca.

Menos de un mes después, luego de que el Campeonato Mundial terminara, Yuuri clavó un cuádruple Salchow en práctica ocasionando que tanto Phichit como Celestino le lanzaran vítores exaltados. Phichit había filmado todo; y Yuuri, en un ataque de orgullo, le había permitido postearlo, sorprendiéndose luego por la cantidad de atención que el video atrajo.

Él nunca había pensado mucho en la vasta comunidad del patinaje o en si tenía fans o no, ya que él mismo no era activo en ninguna red social, pero parecía que más personas de las que él esperaba habían tomado interés en su patinaje. La noticia de que podía clavar un quad Salchow había sido bien recibida y Phichit encontró gran deleite en leerle esa noche en su habitación todos los amables comentarios dejados en el video, gente expresando su felicidad ante su nueva habilidad y su emoción al pensar en cómo patinaría la próxima temporada

Yuuri se fue a dormir con una sonrisa en su rostro.


[Ceremonia del Campeonato Mundial de Patinaje Artístico sobre Hielo]

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Comentarios 359

Nightimedream [hace 1 día]

Nikiforov gana otra vez – ninguna sorpresa ahí 3 3 3

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sk8terfan [hace 8 horas]

Creo que todos deberían echar una mirada al 3.15-3.25 porque mierda

Alexibexi [hace 8 horas]

Esos fueron probablemente los 10 segundos más intensos de mi vida.

riri456 [hace 7 horas]

Vieron la expresión en sus rostros?!

Nikifan12 [hace 7 horas]

Ese chico Katsuki le estaba dando a Viktor la mirada más matadora de la vida omg

Marcia Linette [hace 6 horas]

Yo realmente creí que Katsuki iba a subir al podio a golpear a Viktor en la cara o.O

zazada [hace 5 horas]

Diablos! Realmente debió querer ganar el oro

Arthur Brn [hace 5 horas]

Muy seguro de que Katsuki quería estrangular a Nikiforov con su propia medalla ngl

Sergey Gold [hace 5 horas]

Caballeros, pienso que tenemos una rivalidad entre manos

Theresa4444 [hace 4 horas]

no c, la mirada en el rostro de Viktor… pues…

Viktor5ever [hace 4 horas]

Si, estoy de acuerdo. Digo, Katsuki lucía molesto como el infierno pero Viktor lucía como que…interesado? Curioso? Intrigado? No lo c, pero definitivamente fue raro.

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Traduccion:

ได้โปรด – Please

Canciones usadas:

Programa libre de Yuuri: "Mariage d'amour" de Richard Clayderman

Notas de la traductora:

Hello!
Gracias a todos los que leyeron, pusieron favorito, siguieron y dejaron review en el último capítulo!
De verdad me alegra que todos hayan disfrutado y se estén metiendo cada vez más en la historia! Yo soy feliz traduciendo esto para ustedes, así que gracias a ustedes por tomarse la molestia de leer y de comentar :3

En si este capitulo es "de relleno", pero la autora dice que le pareció muy importante explorar el cambio de Yuuri de Junior a senior. Sus problemas y sus inseguridades. De hecho me parece que es un capitulo bastante centrado en el desarrollo de Yuuri como personaje. Ademas la autora recalca que realmente quería explorar la amistad de Yuuri y Phichit, lo cual me parece maravilloso. Phichit se convierte en un pilar en la vida de Yuuri. Es un muchacho grandioso y realmente puedo sentir una verdadera conexión entre ellos dos. La autora ama a Phichit y yo también la verdad.

A quienes disfrutaron de la música recomendada con los programas: Me alegra que hayan disfrutado de la música y de la conexión de esta con la historia TwT la verdad es que es simplemente maravillosa y a medida que avanza la historia se vuelve más importante, especialmente en las rutinas de Viktor ya que el fic entero está bajo el punto de vista de Yuuri así que la música que patina Viktor nos ayudará a entender mejor sus intenciones y sus sentimientos. Espero que todos puedan ser capaces de llegar a conocer a Viktor a través de su patinaje. La autora se ha empeñado en que la música tenga vaya de acuerdo a la ocasión. :)

Kumikoson4: No importa si ya te has adelantado. De hecho me alegra que te hayas pasado por la historia original y espero que la hayas disfrutado. w Si pudieras dejarle tu opinión a autora sería grandioso. :3

Recuerden pasarse por el fic original en AO3 ( Archive of our own)

archive of our own ( / ) works (/) 8748484 (/) chapters (/) 20055247

Pueden buscar directamente a la autora, su nombre en Ao3 es Reiya, y si les gusta el fic pueden dejarle su opinión en su blog en tumblr.
kazliin (punto) tumblr (punto) com

No importa si escriben en español. :)

¡Nos estamos leyendo pronto!