Disclaimer: Ni los personajes ni el FanFic me pertenecen. Solo tengo crédito por la traducción y adaptación al español.

Ver las notas finales para dirigirse al fic original en inglés y al blog de la autora.

Traducción realizada con permiso de la misma.

MUSICA USADA:

(1)Programa libre de Viktor: Sun and Moon - Miss Saigon Complete Symphonic Recording

Recuerden que las canciones de los programas son una parte muy importante de la historia a medida que se avanza. La autora las ha buscado con mucha dedicación. Por eso les recuerdo escucharlas si así lo desean. Así tal cual está en el titulo aquí, así la encuentran en Youtube

La canción de Viktor es otra vez muy importante para entender sus sentimientos y es bellísima. No se van a arrepentir :)

.


Capitulo 9: This Is Our Time (No Turning Back)

.

.

809862

Yuuri_

cinnamonrollyuuriK

Los mejores momentos del FS de Katsuki Yuuri

#Katsuki Yuuri #Patinaje Artístico #Campeonato Mundial #Chúpate esa Nikiforov

2,612 notes

Viktor_

Viiktor-Niikiforovv

Imagen promocional de Vitya en su traje para el SP de esta temporada (。 ‿ 。)

#Viktor Nikiforov #Patinaje Artístico #que preciosura

2,837 notes

Niki_Trash

Solo unos rápidos sketches de twitter que hice acerca del par de patinadores favoritos de todos.

#Viktor Nikiforov #Katsuki Yuuri #Patinaje Artístico #No me digas que esto no fue lo que pasó solo déjame ser feliz #Viktuuri

467 notes

Viktor Nikiforov, Yuuri Katsuki y la temporada por venir.

Ok, sé que todos estamos muy emocionados por la próxima temporada y tengo muchos aks recientemente acerca de lo que pienso que sucederá así que haré un pequeño post con mis pensamientos ahora que el GPF está cerca.

Como todos saben, Katsuki Yuuri finalmente (finalmente!) ganó no una sino dos medallas de oro venciendo a Viktor, una en las olimpiadas y la otra en el campeonato mundial. Ha estado cerca antes pero está es la primera vez que ha ganado debidamente (Ya se, Ya se, Ganó todos esos oros el año pasado también, pero todos sabemos que realmente no contó porque Viktor estaba fuera debido a una lesión en su pierna). Un montón de personas (saben a quienes me refiero) estuvieron muy molestos por eso pero como ya dije en mi post aquí esto no fue por que los jueces estuvieran siendo parciales o porque "se sintieron mal por él", su programa fue realmente el mejor de los dos y las presentaciones que realizó fueron dignas del título.

Sin embargo ahora que todo el mundo se está preparando para la próxima temporada, decidí apresurarme y hacer un rápido análisis crítico de los dos patinadores favoritos de todos y hacer unas cuantas predicciones de lo que va a suceder esta temporada que viene.

Primero, técnicamente, Nikiforov aún es mejor patinador que Katsuki.

Ahora, antes de que el odio anónimo empiece me gustaría recordar que, me agrada Katsuki. ¡Realmente! Pero siendo sinceros los elementos técnicos de Nikiforov siguen siendo superiores a los de Katsuki. Por lo que hemos visto en competencia Viktor puede hacer todos los quads (exepto el quad axel pero nadie nunca lo ha hecho antes así que no lo cuento). Mientras que Katsuki es técnicamente débil en ese aspecto, solamente puede hacer de forma segura los cuádruples toe loop y salchow. Así que hablando de méritos técnicos, Viktor gana.

Segundo, Katsuki solo ha vencido a Nikiforov con UN programa, uno muy bueno por cierto. Nikiforov ha ganado incontables títulos con una gran variedad de rutinas. Así que, mientras Katsuki es indudablemente un excelente patinador, la temporada pasada pudo haber sido solo un golpe de suerte, algún tipo de milagro. Solo porque lo haya hecho una vez no significa que necesariamente pueda hacerlo de nuevo.

No estoy diciendo que Katsuki no es un buen patinador. Lo es, probablemente uno de los mejores de todos los tiempos y su rivalidad con Nikiforov es realmente algo espectacular, él siempre está tan cerca. Pero lo que estoy tratando de decir es que si tuviera que elegir por quien apostar para llevarse el oro esta temporada…Bueno, ese sería Nikiforov sin dudas

#Viktor Nikiforov #Katsuki Yuuri #Patinaje Artístico #GPS

Fuente: vityas-girl

976 notes


Durante el Grand Prix Final, Yuuri se percató de que estaba evitando encontrarse con Viktor.

Realmente no era ni siquiera una decisión consiente. Era solo que cada vez que captaba un vistazo el ruso, ya fuera a través de la habitación, junto a la pista o practicando en el hielo, simplemente no podía reunir el coraje para enfrentarlo. Lógicamente sabía que no tenía nada de qué avergonzarse, pero no podía detener el furioso sonrojo que subía por su cuello cada vez que recordaba lo que había acontecido entre ellos.

El problema no era que Yuuri no lo hubiera disfrutado. El problema era que sí que lo había hecho. Ahora no podía ni ver al otro patinador sin que su mente fuera invadida por los recuerdos. Recuerdos de besos ardientes, dedos clavados en sus caderas y el deslizar de una piel contra la otra.

Viéndolo de una manera objetiva, Yuuri sabía que lo que había pasado había sido un error. Para Viktor, el dormir con sus compañeros patinadores era seguramente un suceso común por lo que podría borrarlo fácilmente de su memoria, pero Yuuri no parecía poder dejar ir el asunto tan fácilmente. La usual molestia y resentimiento que lo invadían cuando miraba al ruso, estaban ahora irremediablemente atados a una serie de nuevas emociones, las cuales Yuuri no tenía deseo alguno de examinar más a fondo.

Durante un tiempo, había considerado contárselo a Phichit. Había considerado explicarle todo y dejar que su amigo lo ayudara a poner en claro el desastre que eran sus pensamientos, como siempre lo hacía. Phichit no lo juzgaría, Yuuri estaba seguro de eso. Era obvio que no estaría feliz por lo que había pasado, conociendo muy bien los negativos sentimientos de Yuuri y la amarga historia que tenía con el patinador ruso, pero no regañaría a Yuuri por sus malas decisiones del modo en que Celestino sí haría si se enteraba.

Pero por alguna razón, Yuuri simplemente no fue capaz de contárselo a su amigo. Ya era bastante difícil explicar lo que había pasado entre Viktor y su persona aún dentro de su propia cabeza, no había manera de que pudiera formular una respuesta correcta acerca de lo que había pasado y la razón de ello. Algunas veces, ni el propio Yuuri estaba seguro de conocer esas respuestas.

Independientemente de si le había dicho a alguien o no, Yuuri tenía que alejar el asunto de su mente. Viktor era su rival. Y, por lo que se sentía como si fuera la centésima vez, estaban a punto de enfrentarse el uno contra el otro, una pelea mano a mano por un título más, y Yuuri no podía permitir que nada lo distrajera.

Como siempre, Yuuri pasó rápida y fácilmente por las competencias clasificatorias, igual lo hizo Viktor. Antes del programa corto en el Grand Prix Final, Yuuri permaneció fuera del camino, preparándose mentalmente. A pesar de sus victorias en años anteriores, Yuuri nunca había realmente ganado un título en el Grand Prix al competir contra Viktor, y estaba determinado a lograrlo finalmente. Añadiendo finalmente la última joya a su corona, con tres títulos ganados sobre el patinador ruso.

Se mantuvo esquivo durante todos los programas cortos, apareciendo en público únicamente cuando tenía que. Le había dicho a Celestino que era por su propio bien, para mantener su mente en el lugar correcto y no entrar en pánico debido a la multitud, lo cual era parcialmente cierto. Su coach no sabía, sin embargo, que Yuuri estaba determinado a no encontrarse con Viktor hasta que finalmente hubiera puesto sus sentimientos en orden y hubiera descifrado que debería decir. Lo cual, al paso que iba, parecía que no iba a suceder nunca.

Afortunadamente, y a pesar de los nervios que Yuuri sintió regresar a medida que la competencia progresaba, su programa corto fue bien. Después de presentar su propio programa, Viktor lo superó por unos pocos puntos, pero Yuuri no se sentía tan molesto por eso. Por primera vez se sentía muy seguro con el conocimiento de que ya había vencido a Viktor con anterioridad, por lo tanto le era perfectamente posible hacerlo de nuevo. El doloroso ardor que sentía con cada una de sus derrotas fue aliviado por ese conocimiento, y sorprendentemente, Yuuri se encontró disfrutando de la competencia más de lo usual.

Al día siguiente mientras caminaba hacia la pista de hielo, balanceándose cuidadosamente sobre los protectores de sus patines y mentalmente tratando de alejar el ruido de la multitud a su alrededor, Yuuri notó a Viktor hablando con su entrenador a un lado de la pista. Ante la mirada de Yuuri, el otro patinador pareció tensarse, aparentemente percatándose de algo. Se giró, enfocando su vista en Yuuri. Sonrojándose ligeramente y maldiciéndose por ello, Yuuri se dio la vuelta para alejarse pero se detuvo al escuchar una voz gritando "Yuuri", la cual fue casi ahogada por el ruido de la multitud.

Perplejo, Yuuri se giró encontrándose Viktor, quien aún lo observaba parado a unos cuantos metros de él, con su cuerpo en dirección al otro patinador. Si el acento no había sido indicio suficiente acerca de quién había llamado su nombre, el lenguaje de corporal de Viktor definitivamente sí lo era.

Yuuri se detuvo, esperando. Era la primera vez que habían estado tan cerca del otro desde "el incidente" y no tenía ni idea de lo que Viktor podría querer. Basándose en los puntajes de sus programas cortos Viktor se encontraba ya liderando la tabla de posiciones, y como el campeón actual no tenía necesidad de hablar con patinadores de rangos inferiores. Tal vez Viktor solo estaba tratando de intimidarlo, de recordarle a Yuuri que lo observaba de cerca, esperando que fracasara en su rutina y que le abriera un camino fácil a la victoria.

Por unos segundos Viktor pareció pelear con las palabras que querían salir de su boca, tenía el ceño fruncido y los ojos ligeramente esquivos, su manzana de adán se movía de arriba a abajo en un reflejo de las palabras que no estaba diciendo. Finalmente devolvió su mirada vacilante hacia el rostro de Yuuri, tan penetrante como siempre.

—Buena suerte —. Dijo, y Yuuri casi tropezó con sus propios patines por la sorpresa.

¿Buena suerte? ¿Por qué carajo Viktor le deseaba buena suerte? Viktor podría estar liderando las posiciones ahora, pero Yuuri aún tenía una buena oportunidad de superarlo en el programa libre. Si algo debería estar deseándole es que fallara para que así él pudiera obtener otra medalla de oro y redimirse por sus derrotas de la temporada pasada.

Por supuesto, había una gran cantidad de cámaras y periodistas a su alrededor, las miradas de todos ellos fijas en Yuuri, y por defecto, en Viktor. Tal vez el ruso solo estaba tratando de atraer publicidad positiva, de dirigir toda la atención hacia sí mismo. De pretender ser un buen deportista para complacer a sus patrocinadores.

Pero aun así seguía sin tener ningún sentido. El mundo entero del patinaje parecía estar encantado con la idea de una muy amarga rivalidad entre ellos dos. La victoria de Yuuri el año pasado solo había logrado elevar el hype a una altura nueva y mucho más abrumadora, parecía ser de conocimiento público que Viktor Nikiforov y Yuuri Katsuki se odiaban más que a nada o a nadie. Todo el mundo esperaba ansioso verlos pararse en el hielo otro año más, esperando por el inevitable encuentro entre lo mejor de lo mejor y por saber cuál de ellos se llevaría todos los honores. Pretender apoyar a Yuuri no le traería ningún tipo de beneficio a Viktor.

Tomando la decisión de alejar la confusión de su mente, Yuuri simplemente asintió como respuesta. Si quería ganar, tenía que estar enfocado en su patinaje y nada más. Tratar de descifrar lo que había en la mente de Viktor no estaba entre sus planes para conseguir la victoria.

Entró en el hielo con el enfoque puesto en nada más que en la rutina que estaba a punto de patinar, brindando un pequeño ondeo con su mano como reconocimiento al apoyo del público. La furiosa desesperación que lo había elevado a grandes alturas durante el año pasado había disminuido grandemente, pero su determinación se mantenía tan fuerte como siempre. Aún quería ganar. Estaba seguro que nada nunca podría cambiar eso.


Luego de terminar su programa libre, de que los puntajes salieran durante el "kiss and cry", y luego de que Yuuri lograra pasar por el millar de reporteros que lo rodeaban cual buitres esperando cualquier tipo de declaración, Yuuri y Celestino finalmente pudieron subir a las gradas y ver la presentación de Viktor.

Para su sorpresa, Yuuri se percató de que había pasado mucho tiempo desde que veía un programa entero de Viktor en persona. Usualmente estaba demasiado ocupado como para observar, ya fuera preparando su propia rutina o participando de las actividades requeridas al finalizar su programa. También solía evitar ver el programa del ruso de forma intencional, como en el Grand Prix Final del año anterior donde supo que Viktor ganaría al minuto y medio de empezada la rutina. No había querido quedarse a atestiguar su propia derrota.

Pero a diferencia de años anteriores, esta vez Yuuri se encontró realmente queriendo ver patinar a Viktor. Después de todo, mínimo necesitaba ver las rutinas en persona ahora que eran rivales en todo el sentido de la palabra. Ambos le habían arrebatado la victoria al otro y ahora, después de tantos años, finalmente se paraban frente a frente como iguales. Yuuri se dio cuenta de que tal vez finalmente sería capaz de observar a Viktor patinar sin la sensación de fracaso inminente que antes se solía apoderarse de él cada vez que el otro patinador se presentaba.

Viktor de deslizó sobre el hielo en medio de estruendosos aplausos y silbidos provenientes de la audiencia. A pesar de haber perdidos sus títulos de Campeón Mundial y Campeón Olímpico, su popularidad parecía no haber disminuido en nada. Viktor Nikiforov era aún considerado la Leyenda Viviente del Patinaje Artístico, y nada parecía ser capaz de cambiar ese hecho.

Viktor realizó un loop rápido en la pista, comprobando el hielo antes de descansar en el centro y colocarse en su posición inicial.

Una suave voz femenina cantó ligeramente desde el alto parlante, acompañada de una delicada (1)melodía. Viktor inhaló al tiempo que la melodía iniciaba, dejando que sus ojos se cerraran mientras se deslizaba hacia adelante, poniendo su peso sobre uno solo de sus patines. Pequeños destellos de luz danzaban sobre las lentejuelas esparcidas estratégicamente a través de su traje, haciéndolo lucir como un brillante punto de luz en medio de la pista.

Viktor mantuvo sus movimientos suaves en todo momento, gentiles y dulces. La voz sonando en alto dentro de la melodía se unió a otra eventualmente, formando un dueto, pero Yuuri se desconectó de lo que decía la letra de la canción, demasiado enfocado en la rutina. Viktor lucía hermoso, una inocente belleza que Yuuri no había visto en él en años.

Por experiencia propia Yuuri sabía lo falsa que esa fachada podía ser. Viktor era todo menos la gentil y suave persona que trataba de aparentar. Yuuri había sido testigo de la crueldad de sus palabras y de su mente. Y más allá de eso, Yuuri había visto la ardiente pasión que lo llenaba, el desesperado y suplicante deseo, la forma en que Viktor besaba, como si deseara consumir su alma.

Todo eso iba en desacuerdo con la ternura que estaba poniendo en su presentación, el contraste era tan grande que casi dejó perplejo a Yuuri. Después de tantos años odiando todo acerca de Viktor casi había olvidado esa angelical forma de patinar, esa simple belleza que había cautivado a un niño, un niño lleno de adoración y completamente inconsciente de adonde lo llevaría su incierto futuro, hace ya tantos años.

En la pista Viktor se deslizó hacia un cuádruple lutz, el movimiento viéndose tan agraciadamente fácil. La audiencia gritó y Yuuri se encontró conteniendo el aliento inconscientemente hasta que Viktor clavó el salto, fluyendo sin problemas de ese movimiento hacia otra pirueta. Un fallido quad lutz había sido el movimiento que había dejado a Viktor fuera del patinaje una temporada entera. El solo pensamiento de Viktor lesionado otra vez hizo que el corazón de Yuuri se encogiera un poco dentro de su pecho.

Viktor se deslizaba a través de la rutina y Yuuri no fue capaz de quitar la mirada. Finalmente descansó en su posición final, levantando su mano como si estuviera tratando de agarrar algo que estaba fuera de su alcance. Cada miembro en la audiencia se levantó de su asiento, silbando, gritando y aplaudiendo al patinador ante ellos. Encontrando su vista de la pista siendo bloqueada, Yuuri también se puso de pie.

No aplaudió. Demasiado perdido en sus pensamientos, demasiado distraído por la presentación que acababa de atestiguar. Pero sí se paró con el resto de la concurrencia, mirando hacia Viktor quién aún mantenía su mano extendida, agarrando a la nada.


.

Sun and Moon (traduccion) ( cancion que patina Viktor)

Eres la luz del sol y yo la luna
Unidos por los dioses de la fortuna
Medianoche y mediodía
Compartiendo el cielo
Hemos sido bendecidos
Tú y yo

Estás aquí como un misterio
Yo soy de un mundo que es tan diferente
De todo lo que tú eres.
¿Cómo a la luz de una noche?
¿Hemos llegado
Tal lejos?

Afuera el día se empieza a terminar
Tu luna todavía flota en alto
Los pájaros despiertos
Las estrellas brillan también
Mis manos aun temblando
Tratan de alcanzarte
Y nos encontramos en el cielo

Eres la luz del sol y yo la luna
Juntos iluminan el cielo
Con la llama de amor
Hecha de
La luz del sol ... luz de la luna

.


Viktor ganó.

Yuuri ni siquiera estaba sorprendido. Decepcionado sí, pero no sorprendido. Sin importar lo mucho que le doliera admitirlo, lo cierto era que la rutina de Viktor había sido cautivadora y él la había patinado hermosamente

Sin embargo para su propia sorpresa, Yuuri no sintió con tanta intensidad la amarga envidia que usualmente crecía en él. Aún se encontraba presente, pero era mucho menor de lo que jamás había sido. Pensó que en realidad tenía mucho sentido. Antes había estado desesperado por probarse a sí mismo ante el mundo, probar que podía derrotar a Viktor, probar su valía. Pero después de tan exitosa temporada, finalmente le había probado todos que realmente era un patinador valioso y un digno oponente.

Yuuri seguro no esperaba ganar repentinamente todas las competencias. Perder era a veces una parte natural de competir, y Yuuri se percató de que el punzante dolor había aminorado de cierto modo. Ahora que sabía que podía hacerlo, ahora que tanto el mundo como Viktor sabían que él podía hacerlo, la enfermiza desesperación había pasado a convertirse en un ligero escozor.

Yuuri había querido ganar. Su determinación de llevarse el oro a casa era la misma de siempre. Pero a pesar de su derrota, él sabía que aún tendría muchas oportunidades en el futuro. Una pérdida, una derrota, no era algo que destruiría su carrera, no después de ya haber alcanzado su primera victoria. Su frustración por la derrota había sido opacada por la seguridad de haber derrotado a Viktor antes, y estaba seguro de que podía hacerlo de nuevo. Después de todo, el Campeonato Mundial aún estaba por venir.

Ahora ellos eran iguales en un modo que nunca lo habían sido antes. Repentinamente, Yuuri se dio cuenta de que tal vez esa había sido la razón del porque Viktor le había deseado suerte antes de su programa libre. Tal vez Viktor finalmente había decidido reconocer a Yuuri como un digno oponente y lo estaba tratando con la cortesía que se esperaba entre dos competidores de alto calibre. Puede que aún no le agradara a Viktor, que además era un sentimiento que Yuuri correspondía en su totalidad, pero tal vez finalmente estaba reconociendo a Yuuri como un rival digno, un valioso patinador en todo su esplendor.

Tal vez sus victorias de la temporada pasada finalmente le habían probado a Viktor que Yuuri realmente valía algo.

Mientras abandonaban el estadio para regresar al hotel, Yuuri y Celestino tuvieron que pasar por las áreas reservadas de la locación, donde los patinadores descansaban después de aquel día tan agotador. Celestino se separó brevemente de él para intercambiar unas cuantas palabras con un compañero entrenador. Sintiéndose algo incómodo, Yuuri se hizo hacia atrás, no queriendo interrumpir.

Pasando torpemente el peso de su cuerpo de un pie al otro, Yuuri dejó que sus ojos vagaran por la habitación, pasando sobre los otros patinadores y sus entrenadores pero sin centrarse en ningún lugar en particular. No hasta que su mirada se detuvo sobre una cabellera color plata, los suaves mechones caían sobre la cara de su dueño quien estaba encorvado, la mirada baja y puesta sobre el teléfono en sus manos.

Perplejo, Yuuri parpadeó por un segundo, apreciando la vista. Por alguna razón había olvidado que Viktor probablemente estaría por aquí en alguna parte. Después de tanto tiempo conociendo a Viktor Nikiforov como la leyenda viviente del patinaje artístico que era, se le hacía difícil recordar que el ruso aún frecuentaba las mismas áreas que los otros patinadores, siendo distinguido solo por su reputación.

Viktor se encontraba sentado, solo. Su entrenador probablemente habría ido a realizar alguna diligencia o a hablar con algún compañero, justo como Celestino. El agraciado traje de su programa libre se encontraba cubierto por la chaqueta estándar en blanco y rojo que siempre usaba. Viktor parecía completamente absorto en su teléfono, observando la pequeña pantalla fijamente. Desde su posición a unos cuantos metros, Yuuri pudo distinguir el familiar color de la red social preferida de Viktor brillando en la pantalla, aunque incluso con sus gafas puestas, su visión no era lo suficientemente buena para apreciar más allá de eso.

Ver a Viktor de ese modo, solo, distraído, casi vulnerable, fue un shock. Durante mucho tiempo Yuuri solo había visto al otro patinador cuando este se presentaba, o cuando observaba a Yuuri con esa penetrante mirada que parecía seguirlo a donde quiera que fuera. O, más recientemente, realizando otras…ciertas actividades que aún ahora hacían que el cuerpo de Yuuri se cubriera de un caliente rubor sin importar cuanto tratara de impedirlo. Era extraño ver a Viktor luciendo tan ordinario.

Aclarando su garganta incómodamente, Yuuri se percató de que probablemente debería decir algo. No importaba la previa fricción entre ellos, el deseo de buena suerte de Viktor había sido una muestra de buena deportividad, y que condenaran a Yuuri si permitía que Viktor lo superara al no devolverle el gesto. Ante el sonido, Viktor levantado la cabeza sobresaltado, sus ojos ampliándose al notar quiera era la persona parada frente a él.

—Yuuri.

Se detuvo a medias, girando hacia Yuuri, pero fue detenido por una voz gritando el nombre del patinador japonés, la cual hizo eco a través del ruido de los patinadores y los entrenadores a su alrededor. Ambos giraron sus cabezas y se encontraron con Celestino parado en la puerta, llamando a Yuuri mediante un gesto con su mano y luciendo impaciente. Era claro que había terminado su conversación hace ya bastante rato y estaba listo para irse.

Yuuri se giró para irse, no queriendo retener a su entrenador más tiempo, sin embargo se detuvo un momento y se volvió hacia Viktor. A pesar de sus propios sentimientos por el patinador ser cortés no le haría daño a nadie, considerando especialmente lo que había pasado entre ellos.

—Ah...Felicidades —. Dijo finalmente, haciendo un ligero gesto hacia la medalla que el ruso tenía en su cuello. Luciendo perplejo, Viktor bajó la mirada como si hubiera olvidado que el objeto estaba allí, y para el momento en que se volvió a mirar a Yuuri este ya se había volteado y caminaba hacia Celestino.

Yuuri no se permitió devolverle la mirada.


V-nikiforov

15,678 likes

V-nikiforov: Medalla de Oro en el GPF #grandprixfinal

Ver todos los 3,786 comentarios

therealJD OHHH SEEEEE

Danni1995 Sabía que podrías lograrlo! Pateaste el trasero de Katsuki totalmente.

Nikineesh Gracias a Dios Vitya está de regreso a la cima del podio, si Katsuki se hubiera parado allí una vez más les juró que gritaba!

Liliya-Lexi Bien hecho Viktor 333

Thebiggestlebowski Es Bueno saber que el programa ganador de Katsuki del año fue pura casualidad. Te mereces ganar!

CJ_Sanders Un quad Lutz para ganar ✿ ‿ ✿ Estoy tan orgullosa. No hay duda de que venciste por completo a Yuuri "No-puedo-ni-hacer-un-quad-flip" Katsuki

Nancy-Nikiforova *coreando* VIKTOR VIKTOR VIKTOR

Ice_daddy Quiero tener tus bebés Viktor TE AMO

LiLi57 Es Bueno ver al verdadero héroe del patinaje regresar a la cima

AlyonaAna Ni si quiera se porque las personas se interesan en Katsuki cuando tú eres muuuuchiiiiisimo mejor! We 3 YOU VIKTOR

Viktor's-Bitches JAJAJAJA parece que nuestra muñeca budú de Katsuki funcionó XD El oro está de regreso a donde pertenece

Ver más


De regreso en su habitación de hotel, Yuuri examinó su medalla de plata con detenimiento, girándola una y otra vez y observando como el metal brillaba con la luz. Después de tantos años de llegar en segundo lugar ya tenía una colección de ellas, pero el suave brillo de la plata nunca ocasionaba en él el mismo feroz orgullo que lo llenaba cuando una despampanante medalla de oro colgaba de su cuello. Era casi lo mismo, sin embargo. Ni siquiera Yuuri podía negar eso.

Soltando la medalla y dejándola colgar alrededor de su cuello, Yuuri se recostó en su cama agarrando su teléfono y empezando a pasar distraídamente por las actualizaciones. Repentinamente vino a su memoria lo que Viktor había estado haciendo hace menos de una hora y se sintió lleno de curiosidad. Yuuri abrió la nueva aplicación para hacer su búsqueda. No seguía a Viktor oficialmente, pero con solo tipiar la 'V' en la barra de búsquedas el dispositivo ya sabía lo que buscaba.

Yuuri aplastó con su dedo en el nombre y el ícono que aparecían en pantalla, abriendo el familiar perfil de Viktor y deslizándose hasta donde se veía la foto más recientemente posteada.

La fotografía parecía haber sido tomada por el mismo Viktor, su rostro había sido cortado de la toma y la chaqueta en rojo y blanco ocupaba la mayor parte de esta, la medalla de oro colgada en su cuello siendo orgullosamente mostrada. Yuuri se preguntó porque Viktor se molestaría en postear acerca de su medalla de oro. Era improbable que hubiera algún fan del patinaje que no estuviera ya enterado del asunto.

Yuuri intentó pasar a la siguiente foto, moviéndose casualmente hacia abajo en la pantalla, pero de repente captó un vistazo de su propio nombre en los comentarios escritos bajo la foto. Desplazándose de regreso hacia atrás, Yuuri leyó los comentarios visibles, dándo clic luego para visualizarlos todos. Su garganta se empezó a apretar más y más con cada línea de texto que leía.

Desde que había empezado a patinar en la división senior Yuuri estuvo consciente de las comparaciones que la gente hacía entre él y Viktor. Era inevitable, su ascenso a través de las categorías solo estaba por detrás del de Viktor, y era fácil encontrar paralelismos entre ambos. Pero las comparaciones siempre lo habían lastimado. No podía hacer nada sin que se le comparara a Viktor, sin que sus logros se midieran con los del patinador ruso.

Después de finalmente haber logrado ascender a la cima del podio, los fans habían empezado a sacar a relucir los sentimientos de Yuuri por el otro patinador. Era completamente su culpa. A pesar de tratar de hablar del asunto civilizadamente durante las entrevistas, Yuuri sabía lo mucho que le costaba que su rostro no reflejara el disgusto que sentía y no pasó mucho tiempo antes de que la recién bautizada "rivalidad" emergiera tanto en medios de comunicación como en farándula. Viktor tenía una muy grande y devota cantidad de fans, cuyo disgusto por Yuuri nunca había sido nada sutil.

Yuuri sabía eso. Siempre lo había sabido. Y a pesar de las advertencias de su terapeuta de que no lo hiciera, Yuuri había leído cientos de comentarios. Cientos de artículos y posts en blogs que criticaban desde sus habilidades hasta su apariencia, furiosos de que hubiera alguien que se atreviera a desafiar a Viktor una y otra vez. Cada vez que Yuuri observaba a Viktor, podía ver esos mismos crueles comentarios reflejados en sus ojos, podía ver como nadie en verdad creía que él podría estar a la altura.

Pero lo estaba. Después de todo lo que había pasado, después de tantos fracasos, él había continuado empujando hacia adelante. Había trabajado y trabajado hasta que sus pies sangraron y su cuerpo quemaba del dolor, hasta que finalmente pudo pararse en esa pista y vencer a Viktor limpiamente frente a todo el mundo. Después de tanto tiempo, finalmente se había probado a si mismo ante el mundo. Había probado que era tan bueno como Viktor, que era un digno oponente, alguien cuyos talentos finalmente, finalmente, no podían ser negados nunca más. Atrás quedó aquel niño cuyo corazón su ídolo rompió al decirle que no podía patinar hace ya tanto tiempo.

Pero aparentemente, eso seguía sin ser suficiente.

Cada palabra parecía marcarse como fuego dentro de su mente. Cada nuevo comentario alabando a Viktor y a su triunfo, todos hablando acerca de lo complacidos que estaban de ver a Yuuri ser derrotado una vez más, acerca de cómo Viktor merecía el oro sobre cualquiera de los otros competidores. Menospreciando los logros de Yuuri durante la temporada pasada, llamándolos simple "suerte". Hablando de cómo sus habilidades nunca podrían compararse a las de Viktor. De lo patético, débil y estúpido que era Yuuri Katsuki al siquiera pensar que alguna vez podría ser rival para Viktor Nikiforov.

Durante un breve y brillante momento Yuuri pensó que finalmente se había probado a sí mismo. Que ante los ojos del mundo y ante los ojos de Viktor ellos finalmente eran iguales. Ambos excelentes atletas con las habilidades necesarias para competir en el nivel más alto y pelear por obtener el título. Porque lo que sea que Viktor Nikiforov pudiera hacer, Yuuri Katsuki había probado poder hacerlo a la perfección también. Que podía vencerlo.

Pero parecía que eso no importaba. La victoria de Yuuri sobre Viktor no le importaba nadie, del mismo modo que a nadie le importó la medalla de oro que obtuvo cuando Viktor estuvo fuera de competencia. Viktor era el campeón. Viktor era al que todo el mundo amaba. Todo lo que Yuuri había logrado, todo por lo cual había trabajado, fue completamente olvidado en el momento que Viktor volvió a obtener la tan preciada medalla de oro. Todos sus logros menospreciados y tachados como simple suerte, o una simple rutina que le había brindado una fugaz victoria, una que sin embargo no sería capaz de conservar.

Yuuri creyó que finalmente se había probado a sí mismo ante el mundo, pero estaba equivocado. Tendría que seguir ganando, continuar teniendo éxito una y otra vez, obtener victoria tras victoria antes de que algo cambiara. Derrotar a Viktor una vez no sería suficiente, nunca lo sería.

Sintiéndose algo enfermo, la mente de Yuuri lo llevó de vuelta a su encuentro con Viktor. La manera tan intensa en la que el hombre había estado observando su teléfono, su mirada fija en la imagen ahora llena de comentarios ensuciando el nombre de Yuuri. Viktor debió estar leyéndolos. Debió haber visto cuan insignificante Yuuri Katsuki era para el mundo. Seguro rio a carcajadas al ver que aquel patinador que una vez lo había humillado verbalmente, era difícilmente una amenaza para su posición en la cima del mundo.

Por un breve segundo, Yuuri había pensado que tal vez Viktor finalmente lo veía como un igual. Que lo había animado antes de su rutina porque eran compañeros competidores que, a pesar de que de que no se agradaran, sí sentían respeto el uno por el otro. Que finalmente había reconocido que Yuuri poseía el talento para ser considerado un digno rival.

Pero ahora podía darse cuenta de lo equivocado que había estado. Por supuesto que Viktor nunca lo había reconocido como su igual. Viktor era el rey del mundo del patinaje y Yuuri una simple molestia que, aunque actualmente se encontraba bajo los reflectores, era fácilmente descartable. Las palabras que le dedicó en la pista debieron ser pura charada para la cámara, para mostrarle a todo el mundo lo educado que Viktor Nikiforov podía ser, lo amable que era al animar a todos esos patéticos patinadores que nunca podrían estar ni cerca de alcanzar su nivel de grandeza.

Yuuri podía sentir como sus pensamientos se tornaban más y más oscuros, se sentía atrapado en un torbellino de emociones que lo arrastraban cada vez más profundo sin que él pudiera hacer nada para evitarlo. A penas podía creer que solo hace unas horas hubiera pensado que estaría contento con el segundo lugar, que una derrota no importaba porque habría muchísimas oportunidades más para obtener una victoria.

Un segundo puesto nunca sería suficiente. Nunca sería lo suficientemente bueno para el mundo y nunca sería lo suficientemente bueno para él. Si quería que alguna vez el mundo lo respetara, si quería que alguna vez Viktor lo respetara de la manera que él tan desesperadamente ansiaba, tendría que ganar una y otra vez. A cada momento.

Enojado, Yuuri arrancó la medalla de su cuello y la lanzó a través de la habitación, sin importarle donde caía, su brillo desapareciendo repentinamente. Se levantó, limpiando las lágrimas que repentinamente se habían formado en sus ojos, queriendo salir de la habitación con desesperación. Quería patinar. Quería perderse en la sensación de deslizarse a través del hielo, donde nada más importaba y donde pudiera pensar en paz.

Pero no podía. El personal del estadio no le permitiría dirigirse al hielo y ni siquiera sabía dónde encontrar una pista de hielo local. Los reporteros acampaban afuera del hotel donde los patinadores se estaban quedando y no había manera de que Yuuri pudiera pasar a través de ellos sin ser notado. Lo último que quería era que alguno de ellos lo viera así, con los ojos rojos por las lágrimas. Las fotos estarían por todo el internet en cuestión de minutos y no podría soportar otra humillación.

Vagó sin rumbo dentro de la seguridad del hotel, caminado aleatoriamente entre los corredores, subiendo de arriba a abajo por los interminables escalones. Caminar nunca le había traído la misma paz que patinar, pero al menos era algo.

Desesperadamente, Yuuri trató que su mente retrocediera a los inicios de ese año. Cuando había ganado el oro y se sentía en la cima del mundo. Trató de pensar en la sensación de la multitud en las gradas apoyándolo, creyendo en él. El orgullo de tener una medalla de oro colgando alrededor de su cuello, brillando fuertemente para que todo el mundo la viera. La satisfacción de tener a Viktor mirándolo desde abajo en el podio. Esa gloriosa sensación de saber que se había probado a sí mismo ante el mundo. De saber que Viktor había estado equivocado con él durante todos esos años, que Yuuri se lo había probado.

Yuuri giró en una esquina todavía perdido en sus pensamientos, llegando a un nuevo y largo corredor con puertas idénticas dispersas en cada lado. Se encontraba vacío, pero repentinamente una de las puertas empezó a abrirse.

Viktor pareció no notarlo a medida que abandonaba la habitación, cerrando la puerta detrás de sí y girando para colocarle el seguro.

De repente, Yuuri se sintió molesto. Enojado con Viktor por haber ganado. Enojado con sigo mismo por haber perdido. Enojado con el mundo por no pensar que él fuera lo suficientemente bueno, enojado con sigo mismo por importarle ese hecho, enojado con Viktor por haber sido quién plantó las semillas de esos pensamientos hace ya tantos años.

Yuuri no quería pensar. No quería quedarse atascado en su propia cabeza, con aquellos oscuros pensamientos arremolinándose una y otra vez sin ninguna forma de escape. No podía sumergirse en el patinaje para calmarse, no podía sumergirse en la práctica. Pero había algo que sí podía hacer.

Viktor se giró ante el sonido de pasos acercándose, mirándolo con sorpresa. Pero Yuuri no le dio oportunidad para hablar. Agarró a Viktor por la cabeza, arrastrándolo a un beso que el ruso respondió por puro instinto, abriendo su boca y permitiéndole la entrada a Yuuri, su cuerpo empezando a relajarse ante la sensación.

Aliviado, Yuuri continuó el beso, feliz de que Viktor no le hubiera alejado. Si Viktor lo rechazaba Yuuri se hubiera marchado, hubiera partido como si nunca hubiera pasado nada a pesar de que no quería hacerlo. Deseaba a Viktor, odiaba a Viktor, necesitaba a Viktor. Necesitaba desahogar su ira sobre el otro patinador en la única forma que conocía. Necesitaba tratar de recuperar la sensación que había obtenido la última vez que habían hecho esto. Esa sensación de sentirse volando, cuando estaba borracho por la victoria y Viktor lo había observado y tocado como si Yuuri fuera lo único que importara en el mundo.

Bajo sus labios, Yuuri podía sentir como Viktor le correspondía. Podía sentirlo derritiéndose dentro del beso. Tomándolo como una invitación, Yuuri lamió dentro de su boca, presionándose más cerca y apretando sus manos dentro del cabello del ruso. Viktor jadeó bajo su toque, pero cuando Yuuri trató de besarlo de nuevo el ruso se alejó ligeramente. No tan lejos como para romper el contacto de sus cuerpos, pero si lo suficiente para solo estar conectados por el rose de sus frente que reposaban sobre la otra, sus labios angustiantemente fuera de su alcance.

—Yuuri, qué…— Tartamudeó, obviamente inseguro de que decir. A Yuuri no le importaba. No quería que Viktor hablara. No quería escuchar saliendo de la boca del mismo Viktor todo lo que ya había leído de parte de los fans del mismo.

— Si quieres que me detenga entonces me iré. Pero si no, entonces por favor… no digas nada.

Viktor abrió su boca, luciendo sorprendido. Yuuri se alejó, no queriendo tener que sacar todos sus sentimientos a la luz si todo lo quería Viktor era hablar y regodearse de su victoria. Prefería marcharse y volver a pretender que nada había pasado entre ellos. Al ver que Yuuri empezaba a cohibirse delante de él Viktor se lanzó hacia el frente, sosteniendo la cara de Yuuri entre sus manos y abriendo su boca una vez más, como si tratara de decir algo. Tragó saliva una vez, dos veces, cortando obviamente las palabras que estaba desesperado por decir.

Yuuri se alegró. No quería hablar, no quería que se le recordaran sus fallas. No quería pensar en la medalla que se encontraba tirada en la esquina de su habitación, ni en las miles de personas que se encontraban celebrando en los pisos de abajo, tampoco en cómo ni los fans de Viktor ni el mismo Viktor verían sus logros por sobre sus fracasos. Mucho menos en lo mala que era la idea de hacer esto el ruso otra vez. Quería actuar. Eso era fácil, en un modo que nada más lo era en este momento.

Viktor asintió silenciosamente y Yuuri espero a que el ruso reiniciara el contacto, queriendo estar seguro de que Viktor realmente estaba dispuesto a hacer esto. Dudando, Viktor dejó de acunar el rostro de Yuuri, pasó sus dedos con gentileza por la mejilla del menor y acarició sus labios abiertos con el pulgar. Sintiéndose impaciente, Yuuri sacó su lengua, lamiendo el dedo en su boca con una confianza que en realidad no sentía dentro de sí. Cerró sus labios sobre el pulgar y empezó a succionarlo suavemente.

Los ojos de Viktor se ampliaron grandemente y Yuuri casi pudo sentir su corazón acelerarse ante el gesto. Internamente, Yuuri sintió un sofocante calor por la vergüenza del acto que acaba de realizar. Era tan ridículo y cliché que Yuuri esperaba que nadie nunca se enterara de ello. Pero a pesar de sus propios sentimientos de vergüenza, Yuuri pudo ver como el calor aumentaba en las mejillas de Viktor, pudo ver como su acción le había afectado y se sintió complacido por ello. Quería que regresaran al mismo caliente y pasional humor del inicio para así poder perderse en ello, para desahogar su ira sobre Viktor del mismo modo en que lo había hecho meses atrás y quería que Viktor hiciera lo mismo con él hasta que ya no pudiera respirar.

Un ligero rubor subió por las mejillas de Viktor y su mano se apretó por reflejo alrededor de la mejilla de Yuuri en un firme agarre. Sintiendo que Viktor se encontraba dispuesto, Yuuri se inclinó de vuelta, reiniciando el beso y deleitándose en la sensación de aquellos calientes labios presionados contra los suyos, en cómo podía perderse a sí mismo en aquella sensación del mismo modo en que se perdía en el patinaje.

Una de las manos de Yuuri abandonó su posición en el cabello de Viktor y bajó hasta posarse ligeramente a un lado de su garganta. Debajo sus dedos Yuuri podía sentir el pulso del ruso aumentando, golpeando en un frenético ritmo. Los músculos se movían bajo su mano, apretándose y relajándose a medida que Viktor peleaba contra las palabras que querían salir de su boca, manteniéndose en silencio tal como Yuuri le había pedido.

Viktor lo besaba pero aún no era suficiente, así que Yuuri se presionó más cerca para profundizar el beso. Recordando el fatídico banquete, Yuuri trató de recrear ese mismo sentimiento. La desesperada y ardiente pasión, los profundos y necesitados besos que rápidamente se habían tornado en algo más. Usando la poca ventaja que tenía, Yuuri apoyó a Viktor contra la puerta, recordando como el ruso le había hecho lo mismo hace lo que se sentían como siglos. Gradualmente, Viktor empezó a devolverle el beso con la misma intensidad. Sus toques poco a poco dejaron de ser caricias dudosas para convertirse en agarres firmes y seguros.

Presionándose incluso más cerca, Yuuri usó su posición para conseguir que la parte superior de sus cuerpos entrara en contacto. Envolvió sus brazos alrededor del cuello de Viktor y se elevó un poco para que ambos estuvieran a la misma altura. Viktor soltó un pequeño gimoteo ante el contacto y deslizó sus manos que se encontraban acunando el rostro de Yuuri, moviéndolas sobre su cuello y sus hombros hasta posarlas sobre la espalda baja del muchacho frente a él. Viktor usó la nueva posición de sus manos para jalar a Yuuri incluso más cerca, de modo que quedaron totalmente presionados pecho contra pecho. Ni un solo centímetro separándolos.

El calor del beso empezó a quemar a flor de piel, la frenética desesperación aumentó hasta que Yuuri finalmente pudo dejarse llevar, perdiéndose dentro de aquella sensación que recordaba tan bien. Si cerraba sus ojos y se concentraba lo suficiente, casi podía sentirse de regreso en aquella noche. Esa noche en la que había estado tan orgulloso de lo que había logrado y tan seguro de que nadie se lo podría arrebatar.

Aunque Viktor lo sostenía de cerca, el patinador ruso no parecía tener intención de moverse, bastante contento de simplemente quedarse en medio del pasillo y besar a Yuuri hasta perder la conciencia. Yuuri buscó a tientas la puerta sin cerrar del cuarto de Viktor, en parte por la desesperación de que las cosas avanzaran más rápido y en parte por la mortificación que sentía al pensar que podían ser descubiertos, y lo arrastró dentro sin romper el beso.

Agarrando a Viktor por la camiseta, Yuuri se movió de tal modo que ahora se encontraban lejos de la puerta. Retrocedió hasta adentrarse en la habitación vacía y arrastró a Viktor con él. Viktor lo siguió, cerrando la puerta de una patada detrás de sí y permitiéndole a Yuuri arrastrarlo hasta la cama en medio de la habitación. La vacilación anteriormente mostrada quedando completamente en el olvido.

Yuuri estaba aún atrapado en el beso, tratado de no pensar demasiado acerca de lo que estaba haciendo. Con una asertividad que lo impresionó incluso a él mismo, hizo que ambos se giraran, empujando a Viktor hacia la cama hasta que el borde de la misma chocó con la parte trasera de las piernas del ruso, quien se vio obligado a sentarse para evitar caer completamente sobre el colchón. Yuuri lo siguió, se montó sobre su regazo y continuó pasando sus manos por el cabello Viktor, permitiendo que el ruso envolviera las propias alrededor de sus caderas.

Había algo extrañamente perfecto acerca de esta situación. El ser capaz de tener a Viktor, de capturar su atención y mantenerla en un modo que sabía no podía conseguir con su patinaje. Viktor podría ser el ganador en el hielo, pero aquí era Yuuri quien tenía el control. Se sentía poderoso, necesitado y deseado.

Yuuri continuó besando a Viktor, sintió las manos del ruso apretarse en sus caderas a medida que la excitación aumentaba, la respiración cortándose ligeramente. Las manos de Viktor no eran la única parte de su cuerpo en movimiento. Yuuri podía sentir la caliente dureza creciendo bajo el, aun montado sobre el patinador ruso y prácticamente sentado en su regazo. Animado por la respuesta del ruso ante sus toques Yuuri giró sus caderas, moliéndose contra la erección bajo el y siendo recompensado con un gemido ahogado de parte del ruso. Yuuri observó como las pestañas de Viktor revolotearon ante la inesperada sensación.

Yuuri amó el gesto. Amaba ser la persona que podía provocar ese efecto en Viktor, el único que podía reducirlo a polvo entre manos como si nada más importara.

Lógicamente Yuuri sabía que se estaba mintiendo a sí mismo. Él era solo otro patinador entre miles, su derrota en el Grand Prix Final era una prueba más de ello. Nadie lo veía al mismo nivel de leyendas como Viktor, y para el ruso Yuuri era solo otro insignificante competidor, solo lo suficientemente bueno para brillar brevemente bajo el reflector antes de ser relegado de vuelta a las sombras. E incluso aquí, en la situación en la que estaban ahora, Viktor tenía mucha más experiencia que él. Se notaba claramente en el modo que besaba, en la forma en que lo acariciaba, en cómo había reducido a Yuuri a una masa temblorosa bajo sus expertas manos aquella noche, como si lo hubiera hecho mil veces antes y pudiera hacerlo mil veces más.

Yuuri no podía decir lo mismo. Viktor había sido el único, el único. Pero el ruso era tan hermoso y exitoso que seguramente había compartido su cama con cientos de personas, todas rogando por un breve momento junto a él. Yuuri no era nada especial, solo un breve entretenimiento en la larga lista de personas que habían ido y venido en la vida de Viktor. Tan insignificante como el día en que se habían conocido, siendo visto una vez y olvidado instantáneamente, convirtiéndose en una memoria perdida. Mientras que en Yuuri aquel recuerdo permanecía, la marca de Viktor escrita como fuego en su alma.

Pero ahora, perdido en el momento, Yuuri podía pretender que era diferente. Podía pretender que era especial. Podía pretender que era el único que podía reducir a Viktor a la imagen frente a él, jadeando, desesperado y besando a Yuuri como si quisiera mantenerlo para él y nunca dejarlo ir.

Las manos que se habían mantenido aferradas a sus caderas empezaron a moverse, deslizándose bajo su camiseta y hundiéndose en los músculos de su espalda, dedos tensándose y relajándose ante cada movimiento de su cuerpo. El calor empezó a crecer en Yuuri, más lentamente que antes pero escalando gradualmente hasta tenerlo casi retorciéndose del placer, su cuerpo reaccionaba ante los toques y le rogaba porque continuara.

Liberando momentáneamente el cabello de Viktor, tiró de la cremallera de su propia chaqueta, deslizando el metal hacia abajo y retirando la prenda, lanzándola sin cuidado a un lado. Una vez eliminada esa capa de ropa regresó su atención a los labios del ruso, besándolo de nueva cuenta y permitiendo que Viktor tomara el control mientas Yuuri se permitía dejarse llevar por la sensación.

Era caliente, desordenado, necesitado y Yuuri estaba desesperado por más.

Se sacó la playera impacientemente, descartándola junto con la chaqueta a un lado, quería que Viktor lo acariciara, deseaba sentir esas manos recorriendo su piel del mismo modo en que lo habían hecho anteriormente, personalmente una vez y tantas otras veces dentro de sus sueños. Viktor retrocedió un poco, sus ojos se ampliaron al observar a Yuuri desparramado sobre su regazo y con el torso desnudo.

No contento con la repentina falta de besos Yuuri decidió liberar a Viktor de su propia camisa, indicándole sin palabras que era lo que quería. En un rápido movimiento Viktor se deshizo de la prenda y la abandonó a un lado, jamás dejando de observar a Yuuri durante el proceso. Tratando de imitar lo que recordaba que Viktor había hecho con él, Yuuri ancló su boca al cuello de del ruso, besando y succionando a lo largo de la piel, tratando de utilizar la poca experiencia que tenía para tapar su falta de conocimiento acerca de lo se suponía que debía hacer. La última vez Yuuri había permitido que Viktor lo guiara a través de la mayor parte de la experiencia, feliz de permitir que el ruso tomara el control de la situación. Pero esta vez había sido él quien había iniciado todo, era él quien había tomado el control, y por la forma en que las cosas avanzaban parecía continuaría siendo de esa forma.

Pero Viktor parecía disfrutarlo, y los ruidos que hacia eran prueba de ello. Yuuri sintió su confianza surgir una vez más, animado por los sonidos que salían de la boca del ruso. Desde su posición encima de Viktor, Yuuri posó sus manos sobre los hombros del hombre y lo empujó hasta que quedó completamente acostado sobre la cama. Deslizándose fuera del regazo de Viktor, de modo que sus rodillas quedaran reposando contra la cama, Yuuri empezó a gatear hacia arriba, forzando a Viktor a moverse con él hasta que ambos quedaron completamente acostados sobre la cama.

Con las dudas que lo habían invadido la última vez que habían estado en esta misma posición completamente olvidadas, Yuuri desabrochó los pantalones de Viktor rápidamente, metiéndose en el interior de la apretada tela para acariciar la caliente piel debajo. Basándose en lo que sentía contra su mano, Yuuri podía asegurar que Viktor ya estaba medio duro, y los ásperos toques solo aumentaban su erección. El ruso soltaba pequeños jadeos de placer cada vez que Yuuri movía su mano en la manera correcta, provocando en el menor una nueva oleada de sensaciones.

Aún no era suficiente. Yuuri quería que Viktor perdiera los papeles por completo, quería hacerlo estremecer y gemir de tal modo que recordara a Yuuri incluso mucho después que se hubiera marchado. Que no pudiera olvidarlo del mismo modo en que Yuuri nunca no pudo olvidar a Viktor.

Sin romper el contacto, Viktor pateó sus zapatos, dejándolos caer al piso junto a la cama y permitiendo que Yuuri deslizara sus pantalones y boxers para luego ser descartados junto a los zapatos en el suelo. Todavía inclinado sobre el ruso, Yuuri se maravilló de lo diferente que era la situación en comparación con la vez anterior, lo bien que se sentía estar en control, el tener a Viktor debajo de él. Desnudo, hermoso y, por una fracción de segundo, completamente suyo.

Con un rápido movimiento, Viktor levantó su mano y la enredó en la parte trasera de la cabellera de Yuuri, atrayendo su rostro dentro de un caliente beso que Yuuri correspondió entusiastamente. Fue solo en ese momento, cuando estuvo atrapado dentro del beso y temblando debido a la ola de sensaciones que este le traía, que Yuuri se percató de que en realidad no tenía idea de cómo continuar.

No había tenido la intención de venir aquí. Ni si quiera había estado seguro de si Viktor se estaba quedando en el mismo hotel que él. Encontrárselo había sido mera casualidad y lo que estaba pasando entre ellos en este momento era producto del calor del momento, de lo cual Yuuri estaba seguro se arrepentiría luego. No había venido preparado ya que no se suponía que estuviera allí. La última vez, Viktor se había encargado de todo, y Yuuri maldijo su falta de experiencia una vez más.

El cajón de la mesita de noche. Si había algo que pudiera usar, seguro se encontraba allí.

Rezando porque Viktor fuera aunque sea un poco más precavido que él, gateó sobre el colchón, peleando por abrir el pequeño cajón en la estantería junto a la cama para luego rebuscar dentro de este, esperando encontrar lo que estaba buscando.

Afortunadamente, alguna deidad parecía estar de su lado en ese momento, porque los dedos de Yuuri hicieron contacto con la suave superficie de una botella y la arrugada hoja de una envoltura. Agarrando ambos, se deslizó de vuelta en la cama y regresó hacia Viktor que se encontraba medio sentado sobre el colchón, observándolo.

Sintiéndose increíblemente avergonzado, Yuuri le arrojó a Viktor el condón aún envuelto, rehusándose a mirar al ruso a los ojos y tratando que el rubor que empezaba a subir por sus mejillas retrocediera. Viktor lo atrapó por instinto y miró ha cia abajo por un instante antes de devolverle la mirada a Yuuri con los ojos ampliamente abiertos. Yuuri no pudo detener el rubor que finalmente cubrió toda su cara. Sabía que su acción había sido probablemente grosera y podría haber arruinado el ambiente que se había mantenido flotando pesadamente en el aire, pero lo último que quería admitirle a Viktor era su propia inexperiencia en el asunto. Era mejor que Viktor pensara que era grosero, antes que se enterara que para Yuuri este era todo menos un encuentro más de muchos.

Aún decidido a no mirar a Viktor, Yuuri de deshizo de las últimas piezas de ropa que llevaba y destapó la pequeña botella, derramando el líquido sobre sus dedos y rezando porque Viktor no lo estuviera observando demasiado cerca. Después de calentar el líquido en sus dedos por unos segundos, Yuuri los llevó detrás de sí, tratando de imitar los movimientos que recordaba Viktor había hecho con él la última vez que había permitido que esto pasara entre ellos.

No era lo mismo. Los dedos de Viktor se habían movido con habilidad y se habían sentido gloriosos dentro de Yuuri, llevándolo al borde una y otra vez sin llegar a empujarlo completamente. En comparación, sus propios intentos eran torpes e incomodos. Aún le brindaban pequeños destellos de placer, pero se estos mezclaban con el malestar y la vergüenza que sentía. Atrapado en la pasión de besar a Viktor había sido capaz de dejarse llevar, pero ahora se sentía horriblemente expuesto. Se sentía incómodo y lo único que deseaba era ir directamente al grano.

Se rindió rápidamente, considerando que era suficiente preparación, y regresó hacia Viktor quien aún se encontraba observándolo, acostado en la cama. Mientras Yuuri se aproximaba el ruso se levantó para alcanzarlo, elevando ligeramente la parte superior de su cuerpo y permitiéndole a Yuuri reclamar sus labios de nueva cuenta. Yuuri lo besó con hambre, tratando de sacudir fuera de sí aquel sentimiento de vergüenza que lo invadió momentos atrás. No queriendo darle a Viktor la oportunidad para hacer algún comentario, Yuuri rápidamente pasó su pierna una vez más sobre el cuerpo boca arriba del ruso, montando sobre su regazo y sintiendo la caliente dureza presionando contra su piel.

Viktor dejó salir un pequeño gemido ante la sensación, sacudiendo sus caderas contra el cuerpo de Yuuri en forma involuntaria. Yuuri se regodeó internamente ante la reacción del ruso y metió su mano entre los cuerpos de ambos, esparciendo más lubricante arriba y abajo de la caliente polla de Viktor para luego alinearse y hundir la erección dentro de su cuerpo, finalmente descansando su peso sobre los muslos del patinador ruso.

Dolía mucho más que la vez anterior. La última vez, Yuuri había permitido que Viktor lo volviera mantequilla entre sus manos, le había permitido al otro hombre probar las reacciones de su sensible cuerpo hasta que estuvo prácticamente rogando por más. Había dejado que los expertos dedos de Viktor se movieran dentro de él, preparándolo de tal modo que cuando finalmente llegó el momento de la verdad Yuuri apenas y podía pensar debido al placer, el dolor convirtiéndose en un distante recuerdo.

Esta vez, con su propia e inexperta preparación, Yuuri podía sentir la incomodidad más notoriamente. La quemazón que ardía y dolía cada vez que realizaba algún movimiento. Viéndolo en retrospectiva, Yuuri sabía que no debió apresurar la preparación del modo en que lo hizo. Pero se había sentido demasiado impaciente y demasiado avergonzado de que Viktor lo viera en ese estado, vacilante e inseguro.

Yuuri había disfrutado llevar el control del encuentro, de que tener a Viktor cediendo tan fácilmente ante sus deseos. Pero en este momento desearía, y no por primera vez, que Viktor recuperara el control, que lo tocara con esa seguridad característica de él, que lo distrajera con su cuerpo, su boca y su lengua hasta que Yuuri olvidara todas sus preocupaciones.

Debajo de él, Viktor permanecía inmóvil. Dándole a Yuuri el tiempo necesario para ajustarse a la sensación de tenerlo dentro, aunque por el ligero temblor en los brazos que lo sostenían, Yuuri podía notar claramente el esfuerzo que el ruso estaba haciendo para contenerse.

No queriendo esperar un segundo más, Yuuri empezó a moverse. Haciendo una mueca internamente por el dolor que le trajo el movimiento. Bajando su mano, alcanzó su propia erección, pasando sus manos de arriba abajo sobre la longitud, estimulándose para endurecerse por completo a medida que se movía encima del ruso.

Un par de manos calientes se aferraron a los lados de cuerpo, dibujando cálidos senderos arriba y abajo de su caja torácica en lo que podría ser malinterpretado como un gesto tranquilizador. El toque era eléctrico y Yuuri podía sentir como el ardiente deseo de antes finalmente regresaba, empezando a formarse lentamente en la base de su estómago. Viktor lo observaba intensamente, su garganta moviéndose ante las palabras que quería decir y sin embargo permaneciendo en silencio, honrando la promesa no dicha que había hecho cuando habían comenzado.

Con la intención de romper aquella penetrante mirada, Yuuri se inclinó de nuevo, permitiéndole a Viktor capturar su boca en otro beso, sosteniendo la parte superior de su cuerpo a medida que giraba sus caderas, cabalgando en la sensación. Debajo de sus labios pudo sentir a Viktor jadear por la sensación que le provocaba el movimiento, su piel sonrojada. Yuuri se sentía tan agradecido de poder tenerlo de esta forma de nuevo, de ser capaz de reducir a Viktor a este estado no una, sino dos veces.

Gradualmente el dolor empezó a retirarse y el placer empezó a tomar lugar una vez más, creciendo con cada deslizar de su cuerpo. A medida que Yuuri aceleraba el ritmo de sus movimientos los dedos de Viktor se habían deslizado hasta sus hombros, agarrando la parte superior de sus brazos casi dolorosamente. Al perder el equilibrio ligeramente ante el movimiento, Yuuri utilizó sus manos para apoyarse contra los hombros del ruso, empujándolo hasta que quedó completamente acostado sobre la cama, dejando que Yuuri se encargara de moverse por ambos.

Las manos que se aferraban a sus brazos se deslizaron hasta llegar casi a sus codos, los dedos de Viktor se apretaban contra su piel en un intento de contenerse a sí mismo. Yuuri podía notar lo mucho que Viktor se estaba esforzando para no moverse, para dejar que Yuuri siguiera su propio ritmo, el sudor formándose en su frente era prueba de ello. El ruso se estaba claramente conteniendo para no cambiar sus posiciones y follar a Yuuri hasta la inconciencia como tan desesperadamente deseaba hacer.

Una parte de Yuuri estaba agradecida por ello, agradecido de que Viktor lo dejara recuperar el control que tan desesperadamente necesitaba, de tomar la victoria para sí del modo en que fue incapaz de hacer en el hielo. La otra parte, sin embargo, se lamentaba secretamente por la pérdida de lo que habían tenido antes, la pérdida de la sensación de Viktor encima de él, rodeándolo. De aquello que lo llevaba a sentirse tan perfecta e irracionalmente seguro en los brazos del ruso.

Yuuri ignoró la parte que deseaba aquello tan pronto como apareció y bajó su mano para agarrar su propia erección nuevamente, pero otra mano se le unió, deteniendo su propio avance. La suave piel se deslizaba sobre su caliente carne haciéndolo jadear y casi morderse el labio para reprimir un gemido. Las manos de Viktor eran mucho más hábiles que las suyas propias, estas sabían exactamente como debían moverse, como variar el toque de piel contra piel para conseguir tener a Yuuri jadeando y estremeciéndose ante la sensación.

Viktor utilizó la mano que no tenía ocupada para enredarla en el cabello de Yuuri, jalándolo dentro de un suave beso al que le faltaba todo el fuego y la pasión que Yuuri tan desesperadamente anhelaba. Le correspondió el beso y sus ojos, que anteriormente se habían cerrado ante el toque de Viktor, se abrieron enfocándose no en la cara de Viktor, sino en lugar más a la distancia.

Su ojo captó un débil brillo, un pequeño destello iluminado por la débil luz de luna pasando a través de los grandes ventanales que se encontraban junto a ellos. Enfocando sus ojos en el objeto, Yuuri reconoció repentinamente lo que su mirada había fallado en captar anteriormente. El débil brillo dorado reflejándose en el metal que se hallaba cuidadosamente asentado sobre el escritorio junto a la ventana adyacente a la cama, brillando suavemente bajo la luz de luna.

Repentinamente, Yuuri recordó el por qué estaba allí. Por qué había venido, lo que lo había impulsado a abandonar la relativa seguridad de su habitación para correr a los brazos de Viktor. El enojo que de algún modo ya había menguado tiempo atrás, regresó con fuerza, vigorizado por el brillo dorado del cual Yuuri no podía apartar la mirada.

Viktor aun lo estaba besando gentilmente, demasiado suave. No era suficiente. Yuuri no había venido buscando gentileza. El buscaba un placer caliente, agresivo y necesitado, buscaba desahogar su frustración en Viktor y permitirle al otro hombre hacer exactamente lo mismo, del mismo modo que lo habían hecho tiempo atrás.

Restableciendo el ritmo de sus movimientos, Yuuri empezó a moverse más rápido, besando duramente y tratando con desesperación de alejar su mirada del brillante destello dorado en el escritorio. Viktor titubeó por un segundo pero le correspondió con la misma intensidad, derritiéndose dentro del beso con una pasión que rivalizaba la suya y finalmente moviéndose, elevando sus caderas para encontrarse con las de Yuuri en cada estocada. Ante la nueva e inesperada sensación Yuuri sintió que empezaba a descontrolarse, podía sentir el calor elevándose en su cuerpo hasta el punto de quiebre.

La facilidad con la Viktor era capaz de reducirlo a nada entre sus brazos solo incremento su frustración, forzándolo a impulsarse más fuertemente en cada empuje, cada vez más y más rápido, tan cerca del borde pero aun sin ser capaz de caer por completo, sintiendo como su cuerpo jadeaba y temblaba ante el esfuerzo realizado.

Viktor levantó una mano temblorosa para alcanzar a Yuuri, sosteniendo la parte trasera de su cabeza y acariciando los cabellos del muchacho sobre él. Paso sus dedos ligeramente por sus mejillas, nunca rompiendo el contacto de sus miradas. Ante la sensación, Yuuri finalmente se dejó ir, apartando su rostro de la mirada de Viktor a medida que su cuerpo entero temblaba, no queriendo mirar al ruso a los ojos. Ya habían demasiadas emociones arremolinándose en su interior y nunca era capaz de pensar correctamente cuanto tenia aquella penetrante miranda observándolo a él y solamente a él.

Viktor también dejó salir un gemido al sentir el cuerpo de Yuuri contrayéndose, los músculos en el interior del muchacho apretándose a su alrededor mientras se dejaba llevar por su liberación. Alejó su mirada del rostro de Yuuri, empujando su propia cabeza contra la cama, dejando la suave y pálida piel de su garganta completamente expuesta mientras su cuerpo se arqueaba hacia el frente. No pasó mucho tiempo antes de que terminara también, apretando sus dedos en el cabello de Yuuri mientras se venía.

Mientras el placer de Viktor hacia su camino a través de ambos, Yuuri pudo escuchar como el ruso dejaba escapar un sonido que más bien salió como un jadeo de su boca. Jadeo que sonó sospechosamente parecido al nombre de Yuuri. Viktor también pareció percatarse de su desliz, su expresión pasó rápidamente de la más pura felicidad a una repentina preocupación por haber roto el acuerdo silencioso que habían hecho de no hablar.

Por unos breves segundos Yuuri se quedó dónde estaba, su cuerpo y su mente aun perdidos en lo que acaba de pasar. Justo como la vez anterior, lo único que quería hacer en este momento era dormir. Acurrucarse sobre el pecho de Viktor y dejarse llevar por el sueño.

Pero no podía hacerlo.

La última vez que se había quedado resultó ser un gran error. El tipo de encuentro que acababan de tener, el tipo de encuentro que ellos siempre parecían tener, no era uno donde terminaran quedándose juntos. Estos encuentros terminaban con Yuuri siendo responsable al no esperar nada más de parte de Viktor y marchándose antes de que las cosas se pusieran más incomodas.

Apoyando sus brazos en la cama, Yuuri se levantó de encima de Viktor, sintiendo el ardor en sus muslos producto de haberse mantenido en la misma posición por demasiado tiempo. En el calor del momento, el caliente y pegajoso deslizar de piel contra piel se había sentido increíble. Pero ahora que estaba ya en sus cabales, Yuuri pudo sentir la incomodidad de su estado actual, el estremecimiento interno ante la pegajosa humedad que se aferraba a su piel y pegaba su cabello a su frente.

Parándose sobre sus ligeramente temblorosas piernas, Yuuri regresó a ver a Viktor quien aún se encontraba recostado en la cama, lucía sonrojado y desaliñado, pero para nada como el asqueroso y maltrecho lío que era el mismo Yuuri. Viktor lo observaba pero Yuuri se dio vuelta, poniéndose sus ropas lo más rápido posible y esperando con eso poder evitar la conversación que sabía llegaría inevitablemente.

Ni siquiera habían hablado de lo que había sucedido la primera vez. Lo peor que Yuuri podía haber hecho era saltar hacia otro fortuito encuentro sin haber antes aclarado la situación entre ellos dos, pero eso fue justamente lo que hizo. Había estado tan molesto y enojado, tan confundido por todo el conflicto de emociones que batallaban dentro de él y Viktor simplemente había estado allí, como un regalo, como un sueño y Yuuri simplemente no había pensado. Solo había actuado.

Yuuri sabía que en algún momento tendría que hablar con Viktor acerca de ello, incluso si solo era para asegurarle al otro hombre que él sabía que estas cosas, estos momentos entre ellos, realmente no significaban nada. Que solo era una forma de eliminar estrés entre dos atletas con un disgusto mutuo y que además habían estado pisándose los talones el uno al otro por años.

Pero en este preciso momento no tenia deseos de hablar. No estando cubierto en sudor y otros fluidos en los que realmente no quería ni pensar. No mientras aún se encontraba drogado por el placer de lo que acaba de experimentar, aunque tratara de ocultarlo. No mientras sus emociones fueran un completo desastre y no mientras estuviera seguro de que diría algo que de lo que se arrepentiría después.

—Yuuri.

La voz sonaba tranquila, suave. Yuuri se giró y vio como Viktor se sentaba en la cama, observándolo con una indescifrable expresión en su rostro.

—Yo…

Yuuri tartamudeo. No sabía lo que estaba tratando de decir. «Siento haberte dicho que no hablaras. Simplemente no podía soportar tener que escucharte decir todas las cosas que ya sabía sobre mí mismo. Siento haber saltado sobre ti en medio del pasillo sin ninguna explicación. Lo siento por macharme así como si nada. Lo siento por aún odiarte y sé que tú también me odias, así que intentaré que las cosas no se tornen más complicadas de lo que ya son ahora».

—Yo…— Intentó hablar, pero de nuevo las palabras simplemente no salían. No sabía lo que estaba tratando de decir, no sabía lo que quería decir.

—Yo…me marcho—. Dejó caer finalmente, escogiendo la opción más segura, la que sabía que Viktor quería escuchar.

Sin darle al ruso la oportunidad de responder, Yuuri se giró y salió prácticamente corriendo de la habitación, tratando desesperadamente de calmar el salvaje latido de su corazón y escuchando como la puerta se cerraba con un duro golpe detrás de él


Una vez de vuelta en su habitación, Yuuri fue directamente a la ducha, eliminando cualquier prueba del encuentro. Fue únicamente cuando se quedó solo que se dio cuenta que acaba de arruinarlo todo. Nunca debió haber ido hacia Viktor, no en ese instante, no por las razones que lo hizo. Muy dentro y profundo de ser, Yuuri se sentía mal por prácticamente haber salido corriendo, pero era lo única opción que tenía. Había mucho en juego y tenía que aclarar su mente si no quería arruinarse por completo.

Al otro lado de la habitación, la medalla de plata brillaba inocentemente en una esquina. Yuuri solo la ignoró.


1-20 of 157 Works in Katsuki Yuuri/Viktor Nikiforov

[1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10]

Rating: Explicit

Archive Warning: No Archive Warnings Apply

Category: M/M

Fandom: Figure Skating RPF

Relationships: Katsuki Yuuri/Viktor Nikiforov

Characters: Katsuki Yuuri, Viktor Nikiforov

Tags adicionales: PWP

Language: Español

Stats: Words: 3,458 Chapters: 1/1 Comments: 26 Kudos: 102 Bookmarks: 35 Hits: 2,013

Summary:

Les gusta usar sus medallas cuando follan.

.

.

Rating: Gen

Archive Warning: No Archive Warnings Apply

Category: M/M

Fandom: Figure Skating RPF

Relationships: Katsuki Yuuri/Viktor Nikiforov

Characters: Katsuki Yuuri, Viktor Nikiforov

Additional tags: Relación secreta, Besos, Tomarse de las manos, Fluff

Language: Español

Stats: Words: 7,879 Chapters: 2/? Comments: 56 Kudos: 225 Bookmarks: 84 Hits: 4,897

Summary:

Todo el mundo piensa que Katsuki odia a Nikiforov. Todos están muy equivocados.

O, la historia donde todo es por publicidad y ellos en realidad se aman el uno al otro muchísimo uwu

.

.

Rating: Explicit

Archive Warning: No Archive Warnings Apply

Category: M/M

Fandom: Figure Skating RPF

Relationships: Katsuki Yuuri/Viktor Nikiforov

Characters: Katsuki Yuuri, Viktor Nikiforov

Additional tags: Semi-Public Sex, Dom/Sub Undertones, Me gusta creer que es así como paso ok?

Language: Español

Stats: Words: 4,526 Chapters: 1/1 Comments: 48 Kudos: 197 Bookmarks: 52 Hits: 3,754

Summary:

Katsuki está enojado por haber perdido el Grand Prix Final. Afortunadamente, Nikiforov sabe exactamente cómo animarlo.

Cargar mas…


En los meses que sobrevinieron entre el Grand Prix Final y el Campeonato Mundial, Yuuri trató muy duro de dejar a Viktor Nikiforov fuera de su mente. Después de su semi-colapso y la subsecuente mala decisión hecha esa noche en el hotel, Yuuri decidió que lo mejor para todos era que simplemente olvidara lo que pasó y continuara con su vida.

Después de todo, el Mundial era la oportunidad para redimirse a sí mismo, de probarle a todos aquellos que insultaron sus triunfos anteriores llamándolos "mera suerte" que Yuuri Katsuki era mucho más de lo que ellos creían. Si quería ganar necesitaba no distraerse, y para no distraerse necesitaba olvidar, alejar cualquier pensamiento que trajera devuelta a Viktor y a la confusa maraña de emociones que crecían dentro de él cada vez que los recuerdos del ruso regresaban a su mente.

Yuuri derrotaría a Viktor en el Campeonato Mundial una vez más y continuaría haciéndolo una y otra vez, temporada tras temporada, hasta que finalmente fuera su nombre el que todos recordaran y Viktor se pasara a ser una sombra del pasado, tanto para el mundo como para Yuuri.

Yuuri mantuvo su resolución durante todo el programa corto, evitando a Viktor efectivamente y logrando patinar en su mejor condición, emocionándose cuando las puntuaciones salieron y lo colocaron en la cima de la tabla de posiciones. Esa noche se fue a dormir sonriendo, reproduciendo los gritos de aliento por parte de la multitud una y otra vez en su mente, y recordándose a sí mismo lo importante que era ganar.

Al día siguiente se dio el programa libre. Yuuri y Celestino llegaron al estadio temprano junto con los otros patinadores, determinados a obtener tanto tiempo de práctica como les fuera posible antes de ser forzados a salir a la pista para competir. Al verse bajo la presión de estar en la cima de la tabla de puntuaciones, Yuuri estropeó su quad salchow durante la práctica, maldiciéndose a sí mismo mientras rodaba por el hielo. Había pasado mucho tiempo desde que había fallado ese salto en particular, pero siempre se encontraba propenso a sufrir de ataques nerviosos antes de una gran competición. Y en la situación en la que estaba, se dio cuenta de que estos aún afectaban su rendimiento, sin importar lo mucho que hubiera mejorado a través de los años.

Llegando al final de los seis minutos de calentamiento, Yuuri decidió concentrarse en practicar sus saltos, determinado a conseguirlos antes de salir e intentarlos durante la competencia. Por unos pocos minutos, simplemente se deslizó a través del hielo, esquivando a los otros patinadores y lanzándose al salto cuando tuvo el espacio suficiente.

Gradualmente las dudas empezaron a desaparecer, y Yuuri se relajó dentro del familiar movimiento. Ni siquiera sus nervios repentinos podían borrar los años de memoria muscular que habían marcado los movimientos del salto sobre su cuerpo. Mientras realizaba los movimientos una y otra vez, corrigiendo cada pequeña falla hasta que estuvo perfecto, Yuuri sintió como su mente empezaba a vagar. Retrocediendo a la competencia pasada y todo lo que había sucedido después.

Acostarse con Viktor una vez había sido un mal movimiento de su parte. Hacerlo de nuevo había sido incluso peor. Odiaba a Viktor, ellos eran rivales y Yuuri había cruzado tantas barreras que se suponía debían permanecer intactas, y apenas podía contarlas todas. Cada vez que sucedía, la línea que mantenía sus emociones a raya se volvía un poco más borrosa, sus sentimientos cada vez más confusos.

Y aun así no había nada, ni lógico ni racional, que pudiera disipar lo mucho que amaba esa sensación. Ni siquiera los momentos después del acto, con toda la incomodidad y vergüenza que traían. Para él solo existía ese momento, cuando finalmente era capaz de capturar la atención de Viktor como nadie podía. Cuando se sentía confiado, poderoso y reconocido de un modo que parecía haber necesitado desde el momento en que su ídolo lo había despreciado hace tantos años atrás.

Viktor era como una llama ardiendo, una brillante y feroz estrella, tan deslumbrante que opacaba a todo y a todos a su alrededor y por alguna razón, aún con todo su odio y resentimiento, Yuuri no parecía ser capaz de apartar la mirada.

Perdido en sus pensamientos, Yuuri patinaba de espaldas de forma inconsciente, agarrando velocidad para hacer otro quad. Al llegar al límite de su velocidad se dio la vuelta, preparándose para saltar.

Todo sucedió de un momento a otro.

Yuuri se giró, percatándose demasiado tarde de que no estaba prestando la suficiente atención y que el hielo delante de él no había estado tan despejado como él había creído. No tuvo tiempo para detenerse, no hubo tiempo ni siquiera para bajar su velocidad antes de golpearse contra un cuerpo que había estado patinado en su camino. Ambos colisionando a gran velocidad y dejando a Yuuri sin aliento mientras su cabeza y la parte superior de su cuerpo chocaban contra una figura más alta.

La fuerza del impacto hizo que cayera rodando, el impulso lo lanzó hacia delante, golpeándolo contra el hielo. Yuuri pudo sentir la fuerza del choque reverberando a través de su cuerpo. Mientras se preparaba para saltar, Yuuri había apretado sus brazos firmemente a los lados de su cuerpo y no había tenido tiempo de abrirlos para que soportaran su caída, no había tenido ni tiempo para pensar antes de que su cabeza golpeara contra la fría superficie del hielo, enviando un punzante dolor que se clavaba por todo su cráneo.

Yuuri rodó sin control alguno, derrapando por el hielo unos cuantos metros más allá de la zona de impacto en donde vagamente podía notar otra figura que, si bien se encontraba apoyada en sus rodillas, aun se mantenía en posición vertical, contrastando con su propia posición en el suelo.

Gruñendo, Yuuri permaneció acostado, jadeando sobre el hielo con su cuerpo retorcido incómodamente debido a la caída. El dolor aún golpeaba detrás de sus ojos, arremolinándose a través de su cráneo, y por un segundo Yuuri pensó que iba a vomitar. Desesperado, trató de girar su cuerpo para recostarse sobre su espalda, pero incluso el más leve de los movimientos enviaba frescas olas de dolor que golpeaban a través de su cuerpo, causando que soltara un gemido de dolor que fue ahogado por el ruido de la multitud.

Todo era demasiado bullicioso, el estruendo de un rugido sin palabras resonando en sus oídos. Las luces eran demasiado brillantes y quemaban sus retinas, por lo que Yuuri tuvo que cerrar sus ojos firmemente, tratando desesperadamente que el mundo dejara de girar a su alrededor. Las imágenes frente a él pasaban dentro y fuera de foco mientras el dolor en su cabeza aumentaba. Repentinamente el ruido a su alrededor menguó, aún presente pero ahora sonando desde muy, muy lejos.

A través de su nublada visión, Yuuri pudo observar movimiento. Una figura apareció delante de él, demasiado borrosa para poder distinguirla, y desvaneciéndose con cada punzada de dolor en su cráneo. Un sonido hizo eco a su alrededor, sonando como un murmullo que salía de la profundidad del agua, y fue solo después de unos segundos que Yuuri se percató de que el sonido era alguien llamando su nombre.

Parpadeando rápidamente, trató de responder. Trató de poner al mundo dentro de foco otra vez, pero no lo conseguía. El dolor en su cabeza punzó de nuevo, y pudo sentir como todo a su alrededor empezaba a desaparecer.

Dándose cuenta de lo que estaba a punto de pasar, Yuuri se hundió en la inconciencia, agradecido. Permitiendo que la oscuridad se llevara su dolor y lo cargara lejos suavemente.


Gradualmente, Yuuri recobró la conciencia, parpadeando rápidamente ante las brillantes luces que golpearon sus ojos cuando finalmente logró abrirlos. Había un rostro cerniéndose encima del suyo, y el cabello plateado de esa persona caía sobre sus ojos llenos de preocupación. Al reconocer las facciones de la figura frente a sí Yuuri se sentó, causando que Viktor se viera forzado a alejarse de golpe para evitar chocar contra el de nuevo.

—Ah, qué bien. Estás despierto—. Una rasposa voz con un pesado acento habló desde el otro lado de la cama en la que se encontraba recostado, y Yuuri se giró para encontrarse con una de los médicos de la pista de patinaje parada junto a él. Contrayéndose por el dolor, Yuuri se sentó completamente, levantando una mano para comprobar gentilmente la contusión que se estaba formado a un lado de su cabeza

Podía recordar el choque, podía recordar el impacto de su cabeza contra el hielo y el dolor que eso había esparcido por todo su cráneo. También recordaba haberse desmayado en la pista y eso hizo que una ola de mortificación creciera dentro de él. ¿Cuántas personas habían visto su caída? ¿Cuántas personas lo habían visto ser cargado fuera de la pista como el idiota que era? Lesionado en práctica por su propia estupidez.

—Joven Katsuki, necesito que me mire por un momento.

Sacudió un poco su cabeza, comprobando si el movimiento aún le provocaba dolor y tratando deshacerse se la neblina que aún acechaba en los bordes de sus ojos. Luego regresó su enfoque a la doctora. La mujer sonrió, obviamente tratando de tranquilizarlo, y colocó una de sus manos sobre su hombro para reconfortarlo.

—Joven Katsuki, acaba de pasar por una muy fea colisión. Solo necesitamos repasar un par de cosas con usted para estar seguros de que se encuentra realmente bien ¿de acuerdo?

Yuuri asintió silenciosamente y la doctora sonrió, levantando uno de los dedos de su mano.

—Solo siga mi dedo con sus ojos, necesito asegurarme de que el golpe en su cabeza no sea peor de lo que originalmente pensábamos.

Yuuri obedeció, siguiendo el dedo sin mover su cabeza, aunque saltó hacia atrás ligeramente cuando la mujer alumbró dentro de sus ojos con una brillante luz, observándolos brevemente.

—Eso es bueno —. Lo animó cuando finalmente hubo terminado. —No hay fractura o lesión grave en su cráneo, solo un mal golpe. Tus pupilas parecen responder normalmente y tus ojos rastrean los objetos delante de ellos, así que podemos descartar algo serio. Solo necesito hacerte unas pocas preguntas para asegurarme de que tu memoria está bien y entonces te dejare solo.

Yuuri asintió en aprobación, todavía sin ánimos para hablar. Aunque el mundo ya había dejado de girar y el dolor había menguado, este aún se encontraba muy presente. Un palpitante dolor en la parte trasera de su cabeza que rehusaba marcharse.

— ¿Cuál es tu nombre? — Preguntó la doctora, aun sonriendo para darle ánimo.

—Katsuki Yuuri —. Respondió, feliz de que las palabras saliendo de su boca sonaran relativamente normales.

—Y ¿Qué edad tiene joven Katsuki?

—Veintiuno.

— ¿Dónde vive?

—Detroit. Pero nací en Hasetsu, Japón.

—Bien —. La doctora escribió una pequeña nota en la tabla que estaba sosteniendo, seguido de un pequeño giro de su muñeca que parecía formar un "visto".

— ¿Cuáles son los nombres de los miembros de su familia?

—Mi mamá se llama Hiroko y mi papá es Toshiya. El nombre de mi hermana es Mari y mi perro se llama Vicchan.

Con un rápido movimiento, Yuuri posó sus ojos sobre la lejana y silenciosa figura que se hallaba parada al lado opuesto de la cama, observando a la doctora con mucha atención. Si Viktor había reconocido el nombre entonces no se notaba, y Yuuri estaba agradecido por ello. No había manera de poder explicárselo si Viktor sacaba el tema a relucir.

—Correcto —. La doctora hizo una nota final en su tabla y levantó su mirada para observar a Yuuri, sonriendo tranquilizadoramente. —Parece que no hay ninguna lesión seria o permanente, pero necesito explicarte un par de cosas que necesitas evitar para que no hayan feos efectos secundarios.

Yuuri suprimió el sonido de la voz de la mujer, asintiendo en los momentos correctos, pero demasiado ocupado tratando de echarle un vistazo a Viktor sin ser atrapado.

Había sido Viktor contra quien se había chocado. En medio del caos del momento apenas había podido registrarlo, pero el lado consciente de su mente había hecho la conexión. Los destellos de color que permanecían en su memoria coincidían con la chaqueta que Viktor había estado usando mientras se deslizaba por la pista de hielo.

Viktor estaba parado junto a él, completamente quieto, cerniéndose junto a la cama y pareciendo prestar más atención a lo que la doctora decía que el propio Yuuri. La chaqueta y la parte superior de su traje habían sido retiradas, dejándolo desnudo de la cintura para arriba en medio de la fría habitación. Débilmente, Yuuri pudo distinguir los moretones que empezaban a formarse en su piel y florecían alrededor de su pecho. Ligeras marcas que seguro se tornarían en feos tonos de verde y amarillo conforme pasaran los días. Una vaga prueba de su colisión.

Afortunadamente, los moretones parecían ser el único daño mayor en el cuerpo de Viktor. Yuuri recordaba muy vagamente a Viktor arrodillado después de la colisión, derribado pero aun erguido y, mayormente, ileso. Debió ser el quien corrió hacia Yuuri antes de que este perdiera la conciencia. Ninguno de los médicos hubiera podido llegar hasta él tan rápido.

Yuuri quería odiar a Viktor por lo que había pasado. Quería gritar y reclamarle al ruso por el choque que había dejado a Yuuri sintiéndose enfermo, mareado e inseguro de ser capaz de levantarse, mucho menos de patinar. Pero no podía.

No había sido culpa de Viktor. Sí, tal vez el ruso debió prestar más atención a los patinadores a su alrededor mientras estaba en la pista, pero Viktor había estado haciendo su propia rutina y era su música la que estaba sonando, algo que Yuuri había notado mientras practicaban alrededor del otro. Eso le daba a Viktor una ventaja implícita sobre los otros patinadores como Yuuri, quienes solo estaban practicando sus saltos, y por lo tanto tenía más libertad para ejecutar sus movimientos. Había sido Yuuri quien había estado distraído. Había sido Yuuri quien no había estado prestando atención, quien no se había percatado del peligro hasta que fue demasiado tarde.

Había muchas cosas en su vida de las Yuuri podía culpar a Viktor. Pero este accidente no era una de ellas. Los accidentes pasaban, especialmente en deportes de alto riesgo como el patinaje donde había múltiples personas sobre el hielo al mismo tiempo, todas moviéndose a gran velocidad con frecuentes y repentinos cambios de dirección. Haberse chocado contra el otro había sido error de ambos, con Yuuri llevándose la mayor parte de la culpa, y no sería justo odiar a Viktor por algo que había estado, mayormente, fuera de su control.

Yuuri no culpaba a Viktor, pero no estaba seguro de si Viktor sabía eso. Ni si quiera estaba seguro de si Viktor lo culpaba a él por el incidente, si Viktor estaba enojado con él por arruinar su calentamiento. Viktor podía no estar ni de cerca tan lastimado como Yuuri, pero el choque aún había dejado su marca en él.

Eventualmente, la doctora terminó de hablar y se marchó, dejándolos solos. Viktor se giró hacia él inmediatamente y Yuuri se preparó mentalmente para ser regañado por su incompetencia en el hielo.

—Gracias a Dios que estás bien —. Exhaló Viktor y los ojos de Yuuri se abrieron en shock ante lo dicho por el ruso. No había estado esperando eso para nada.

—Me asusté tanto cuando me di cuenta de lo que había pasado —. Continuó Viktor, completamente inconsciente de la sorpresa de Yuuri ante sus palabras. —Lo siento mucho Yuuri. No te vi y no me pude detener a tiempo, realmente no fue mi intención…

—Está bien —. Lo cortó Yuuri antes de que pudiera terminar la oración, sintiendo un caliente rubor subir por sus mejillas debido a la vergüenza. —Fue mi culpa. No estaba prestando mucha atención hacia a donde iba.

Desvió la mirada, avergonzado de tener que admitir sus propias faltas ante Viktor, pero el ruso lo detuvo con su mano. Impidiéndole a Yuuri tomar toda la responsabilidad.

—Fue mi culpa también —. No estaba observando correctamente lo que pasaba a mí alrededor, no me percaté de lo que estaba pasando hasta que fue demasiado tarde. Honestamente, no era mi intención que salieras lastimado.

—Lo sé —. Respondió Yuuri, sorprendido. La idea del sabotaje ni siquiera se le había ocurrido, no con la preocupada expresión que había visto en el rostro de Viktor cuando despertó. Y ahora que Viktor lo había mencionado Yuuri podía notar la honestidad en el rostro del hombre, la súplica por que creyera en él. Viktor podría ser muchas cosas, pero era un buen patinador y nunca jugaba sucio. Sin importar que otra cosa hubiera hecho, el ruso siempre patinaba – y ganaba - limpiamente.

Viktor lucía aliviado ante la declaración de Yuuri, y pareció prepararse para decir algo más cuando el sonido de alguien llamando a la puerta los interrumpió.

Yakov estaba parado en el marco de la puerta, sus brazos cruzados y su expresión estoica.

—Vitya—. Lo llamó, un fuerte tinte de advertencia en su voz. —Es tu turno de patinar. Regresa a la pista.

Viktor se giró para ver a Yuuri una vez más y Yuuri pudo ver la vacilación en su mirada, pero otra llamada de su entrenador hizo que finalmente se diera la vuelta para alejarse. Agarrando la parte superior de su traje de sobre la silla en la que se encontraba y poniéndosela de vuelta fácilmente.

Cuando estuvo listo para irse se dirigió hacia la puerta, lanzándole una última y preocupada mirada por sobre su hombro. Yuuri le sonrió torpemente, tratando de asegurarle al otro patinador que él estaba bien. No estaba muy seguro de porque Viktor estaba tan preocupado por su salud, probablemente quería asegurarse de que su imagen pública no se viera manchada por haberle provocado una lesión seria a otro patinador, pero quería tranquilizar al ruso de todos modos.

Viktor había parecido honestamente preocupado cuando se aseguró de que Yuuri estuviera bien, y a pesar de sus mejores esfuerzos por disiparlo, Yuuri pudo sentir el pequeño florecimiento de un cálido sentimiento en su pecho ante ese pensamiento.


Unos minutos después de que Viktor se marchara, Celestino entro a la habitación, llevando un vaso con agua en una mano y café en la otra. Al ver a Yuuri sentado en la cama, el hombre mayor sonrió cálidamente.

—Me dijeron que habías despertado —. Exclamó, caminando por la habitación hasta el lugar donde Yuuri se encontraba sentado para extenderle el vaso con agua. —Por supuesto, justo sucede en el momento que decido dejar la habitación.

Yuuri se forzó a devolverle la sonrisa, esperando no haber preocupado demasiado a Celestino. El hombre actuaba jovial, pero Yuuri podía ver la profunda preocupación que se escondía detrás de sus ojos.

—Lo siento —. Murmuró, aún lleno de vergüenza por lo que había sucedido.

—Está bien Yuuri —. Celestino se sentó en la cama junto a él, lo suficientemente lejos como para que Yuuri no que sintiera que actuaba como su madre, pero lo suficientemente cerca para que el gesto fuera reconfortante —A todos nos pasa a veces, incluso a los mejores. Ahora, ¿qué te dijo la doctora?

Rápidamente, Yuuri le dio un resumen de su condición y de las instrucciones que había recibido. Compresas frías para los moretones, analgésicos, descanso, no quedarse solo para asegurarse de que no empeoraría al día siguiente. Lo usual. Celestino escuchó cuidadosamente antes de asentir con la cabeza y levantarse de su lugar.

—Muy bien —. Dijo una vez que Yuuri hubo terminado de hablar. —Si esperas aquí llamaré un taxi para que nos venga a recoger y nos lleve de regreso al hotel. Tú puedes descansar, te traeré unos analgésicos cuando vuelva.

—De regreso al…espera ¡Celestino, no!— Yuuri se levantó de un salto, arrepintiéndose de la acción inmediatamente al sentir la habitación dar vueltas a su alrededor ante el movimiento. —No puedo regresar todavía. Ni siquiera he patinado aún.

Celestino observó a Yuuri incrédulamente, pero el muchacho le mantuvo la mirada, firme en su decisión. Sí, se había lastimado, pero eso no era excusa para renunciar. Había patinado con lesiones antes y podía hacerlo de nuevo.

—Yuuri, apenas y puedes mantenerte en pie —. La voz de Celestino sonaba inusualmente gentil en medio de la silenciosa habitación —La doctora te dijo que descansaras. ¿Cómo esperas patinar en la condición en la que te encuentras?

—Encontraré la manera.

Yuuri estaba determinado. No dejaría que un estúpido error arruinara su oportunidad para obtener el oro. Su presentación del programa libre tenía mucho en juego. Estaba al tope de la tabla de posiciones del programa corto, si ganaba sería el Campeón Mundial actual por dos años consecutivos. Después del Grand Prix hace unos meses, tenía mucho que probarle al mundo y no dejaría ir esta oportunidad por nada.

—Yuuri…— Empezó a protestar Celestino pero Yuuri negó con su cabeza, forzándose a no prestar atención al mareo que vino con ese movimiento.

—No Celestino. Tengo que hacer esto. ¡Tengo que! Por favor.

Luciendo ligeramente apesadumbrado, Celestino suspiró, cerrando sus ojos en signo de derrota.

—No importa lo mucho que quiera hacerlo, realmente no puedo detenerte. Pero Yuuri, te lo estoy advirtiendo, no lo hagas. No estás en condición de patinar. Necesitas descansar. Déjalo pasar, solo esta vez.

—Sabes que no puedo hacer eso —. Las palabras habían sonado muy suaves, casi como un susurro, pero Celestino pudo escucharlas perfectamente. Siguió a Yuuri fuera de la habitación, moviéndose alrededor del patinador como si esperara que se cayera de nuevo, pero Yuuri se forzó a mantener el equilibrio.

Tenía una medalla que ganar.


Todo fue un total desastre.

Desde el momento en que la música comenzó, Yuuri sabía que ya había perdido. A pesar de que el dolor había amenorado y su equilibrio había empezado a volver, aún no fue capaz de enfocarse en la afilada intensidad que sabía que necesitaba para poder ganar. Cada vez que giraba todo empezaba a dar vueltas a su alrededor, y a penas y podía recordar los movimientos que debía hacer, mucho menos realizarlos correctamente. Mientras realizaba las piruetas creyó que iba a vomitar, y se tropezaba al terminar cada una de ellas.

Los saltos fueron lo peor. Quads convirtiéndose en dobles, triples en singles. Yuuri apenas y podía equilibrarse en un pie, mucho menos pudo evitar caerse al aterrizar. Cuando estaba llegando casi al final de la rutina, Yuuri solo rezaba por que terminara de una vez.

En el "kiss and cry" Celestino paso un brazo alrededor de él, masajeando su hombro suavemente y haciendo su mejor esfuerzo para reconfortar a Yuuri.

No funcionó. Cuando al fin salieron las puntuaciones Yuuri pudo sentir el ardiente picor de las lágrimas quemando en sus ojos, caminos de una humedad salada se deslizaban por sus mejillas sin importar cuanto tratara de pelear contra ellos. No fue ninguna sorpresa que cayera justo al final de la tabla de puntaciones, llegando más al fondo de lo que jamás había estado y con el puntaje más bajo de su carrera como senior.

Alejando su rostro de las cámaras, Yuuri limpió sus ojos furiosamente, dispuesto a parar de llorar. No quería que las personas lo vieran así, especialmente no los que lo observaban desde arriba en las gradas, mucho menos los que lo observaban desde el otro lado del mundo. Pero aunque trató con todas sus fuerzas, nada pudo impedir la salida de las lágrimas que caían por su rostro, o el silencioso sollozo que hacía temblar sus hombros al sentir la derrota cruzando a través de él.

Simplemente quería irse.


Viktor Nikiforov y Katsuki Yuuri Envueltos En Un Severo Choque Durante el Calentamiento del Campeonato Mundial

Temprano el día de hoy, los patinadores de élite Viktor Nikiforov y Katsuki Yuuri, estuvieron envueltos en una gran colisión durante el calentamiento, la cual dejó a Nikiforov bastante golpeado pero mayormente ileso, y Katsuki con una significativa lesión en la cabeza que desencadenó…

Click para leer mas

Comentarios:

KatsNiko · hace 9m

Pueden imaginar odiar tanto alguien que serías capaz de sabotearlo de esta forma!?

Babs28 · hace 8m

Esa fue una jugada tan sucia por parte de Nikiforov que ni siquiera yo puedo creerlo. Fue muy valiente de parte de Katsuki levantarse y patinar incluso después de lo que pasó. Mi corazón se rompía cada vez que lo veía caer. Espero que Nikiforov se sienta avergonzado por lo que hizo.

fanwithafan · hace 6m

Estas bromeando? Por supuesto que no fue intencional! ¿¡que carajos!?

LadyNiki · hace 5m

Se puede ver claramente en el video en cámara lenta que fue un total accidente. Osea, ninguno de ellos estaba prestando la atención suficiente y Nikiforov también salió golpeado. Solo tuvo la suficiente suerte de que Katsuki golpeara su hombro y lo desequilibrara y así pudo aguantar su caída. Fue simple mala suerte que Katsuki se llevara el golpe en la cabeza (y que luego también impactó contra el hielo ¡auch!). No hubo ninguna mala intención allí, solo fue un accidente.

spirktoenterprise · hace 4m

Además todos vimos lo asustado que estaba Viktor con lo que pasó! Lucía legítimamente devastado. Digo, puede que sean rivales y puede que no se agraden entre ellos o lo que sea, pero él nunca iría tan lejos como para sabotear a un compañero!

Danni29 · hace 4m

Sí, pero había cámaras por todos lados. Pudo haber estado fingiendo :v

YuuriiiKat_suki · 2m ago

No importa lo que digan, todos podemos darnos cuenta de lo que realmente sucedió. Digo…miren quien obtuvo la medalla después de todo…

+ Ver más cometarios


Yuuri no quería quedarse para la ceremonia de premiación, pero luego de unas convincentes palabras por parte de Celestino se forzó a hacerlo, sabiendo que su entrenador estaba en lo correcto. Si no estaba por lo menos presente entonces sería catalogado como un mal perdedor, un mal deportista, incapaz de felicitar a otros por su victoria cuando no era él quien estaba en la cima del podio. Tenía que pararse y observar, con una expresión vacía en su rostro, como otros eran premiados con medallas. No había forma de que fuera capaz de forzar una sonrisa.

Escapó tan pronto como las cámaras se apagaron, caminando rápidamente hacia el área reservada solo para los patinadores con la intención de recoger sus pertenencias. Estaba ya casi en la puerta cuando un grito lo detuvo, el sonido de su nombre haciendo eco a través de la habitación.

Viktor estaba parado enfrente de él, su medalla parecía haber sido metida apresuradamente en el bolsillo de su chaqueta y su rostro se encontraba sonrojado, como si hubiera corrido todo el camino desde el podio para encontrarse con Yuuri.

— ¿Qué quieres? —. Soltó Yuuri, sabiendo que sus palabras habían sonado directas y groseras, pero a penas y le importaba. Después de perder contra Viktor una vez más a penas y podía mirarlo a los ojos, mucho menos hablar con él. Solo quería que lo dejaran en paz.

Viktor se detuvo en seco ante sus palabras, lamió sus labios nerviosamente y metió sus manos dentro de sus bolsillos, como si tratara de esconder la medalla que había en ellos.

—Ah…Yo…ah…realmente siento lo que sucedió Yuuri — Le dijo Viktor, tartamudeando un poco sobre sus palabras.

—Lo sé —. Yuuri pasó una mano sobre su cara, esperando que el gesto pudiera esconder su expresión de la mirada del ruso.

Aún había un profundo y arraigado resentimiento clavándose en su pecho ante la visión de Viktor, ante la visión de la medalla que el ruso había ganado con tanta facilidad mientras que Yuuri había fallado tan dramáticamente. Pero Viktor no merecía sus ásperas palabras. Después de todo, lo que había sucedido en la práctica había sido más culpa de Yuuri que de Viktor, y no era como si el ruso hubiera salido del incidente completamente ileso. Fue solo un golpe de mala suerte que Yuuri se llevara la peor parte del accidente mientras que Viktor había salido con nada más que unos feos moretones.

— ¿Puedo compensártelo de alguna forma? —Insistió Viktor. Yuuri solo quería que el ruso se marchara para así poder auto compadecerse en soledad. La oferta le parecía superficial y sin sentido, no había nada que Viktor le pudiera ofrecer que ayudara a Yuuri a sentirse mejor, a menos que por años hubiera estado escondiendo la secreta habilidad de regresar en el tiempo.

— ¿Como? —Prefirió preguntar, esperando que la pregunta hiciera que Viktor se diera cuenta de lo poco que en realidad podía hacer por él. De que lo mejor sería dejar a Yuuri solo y que regresaran a ser rivales la próxima vez que se vieran, en lugar de tratar de ser amable con él solo porque se sentía culpable.

— ¿Puedo llevarte a cenar?

— ¿Qué? —De golpe, Yuuri regresó su mirada al rostro de Viktor. El ruso se sonrojó ligeramente pero le sostuvo la mirada.

—Para disculparme. Por lo que pasó. ¿Te podría invitar a comer algo?

—Ya te lo dije, no fue tu culpa.

— ¿Eso es un "no"?

El ceño de Yuuri se frunció, tratando de procesar lo que Viktor estaba diciendo. Para alguien que actuaba meramente por culpa sí que estaba siendo insistente, incluso las demás personas en la habitación habían empezado a notarlo. No había forma de que Yuuri pudiera rechazarlo sin parecer grosero o malagradecido, y lo último que necesitaba era más de una mala reputación. Tendría que aceptar, sin importar lo mucho que deseara declinar la oferta y arrastrarse hasta su cama para quedarse allí.

—Está bien —. Aceptó a regañadientes, ignorando el alivio en el rostro de Viktor. — ¿Qué tienes en mente?


Esa noche, de regreso en la habitación del hotel, Yuuri se encontraba parado en nada más que ropa interior mientras observaba su guardarropa e intentaba no entrar en pánico.

Viktor había sugerido que fueran a un pequeño restaurante local que se encontraba solo a unas calles del hotel donde se estaban quedando. Por lo que Yuuri sabía, no era un lugar en el que se debiera llevar un traje, pero no quería arriesgarse a lucir demasiado casual a lado de Viktor si el ruso se vestía correctamente para la ocasión.

No que fuera a hacerlo. No era como si estuvieran haciendo algo importante después de todo. Varios patinadores se reunían todo el tiempo para comer luego de una competencia. Yuuri lo hacía con Phichit de forma regular y por las redes sociales sabía que Viktor hacía lo mismo con Chris ocasionalmente. La única diferencia era que él y Viktor no eran realmente amigos, estaban muy lejos de serlo. Este solo era un extraño ritual para que la conciencia de Viktor se tranquilizara.

Finalmente, luego de haberlo meditado por horas, Yuuri había descifrado el por qué Viktor parecía tan preocupado por su lesión. Después de todo, ¿No había estado el igual de preocupado cuando Viktor se lastimó unas temporadas atrás? Era natural reaccionar de esa manera cuando otro patinador tenía un accidente en el hielo, eso les recordaba a todos las consecuencias que podría acarrear un error de cálculo. Y además, cuando Viktor se había lesionado, Yuuri había estado preocupado porque patinar nunca sería lo mismo si no competía contra Viktor. Las rivalidades solo funcionaban si ambos patinadores podían competir, y así como a Yuuri le había desagradado que Viktor estuviera fuera de competencia, así mismo debía sentirse Viktor con respecto a él.

A pesar de su fracaso, Yuuri no podía evitar sentirse ligeramente orgulloso de haber causado cierta impresión en Viktor después de todo.

Rindiéndose ante el dilema de su ropa, Yuuri agarró el primer par de pantalones que pudo hallar, poniéndoselos encina y deslizando sobre sus hombros una de las camisas semi-formales que poseía. ¿A quién le importaba lo que usara de todas formas? A él no, y ciertamente a Viktor tampoco.

A no ser que…

De repente, Yuuri se sintió inseguro de nuevo. Tal vez debería cambiarse y usar algo que luciera mejor. Viktor podía haber dicho que la cena era su modo de disculparse, pero era posible que tuviera otras intenciones. Después de todo ellos ya se habían acostado dos veces, ambas después de dos grandes competiciones en las que habían patinado contra el otro. La primera vez podía adjudicarse como un error cometido en el calor de la pasión, pero una segunda vez había sido inmiscuirse en territorio desconocido.

Viktor podría estar usando la cena como excusa para acostarse con él de nuevo y Yuuri no estaba muy seguro de si sería capaz de rehusarse o no. Lo que hacía que la decisión de aceptar la propuesta de Viktor fuera mucho menos aconsejable de lo que había sido originalmente.

Tomando una respiración profunda, Yuuri forzó esos pensamientos a salir de su cabeza. Estaba sobre-analizando las cosas. La noche se pasaría entre la comida y una pequeña e incómoda charla para calmar la conciencia de Viktor y entonces, cuando la próxima temporada comenzara, podrían regresar odiarse mutuamente. Eso era todo.

Desechando una corbata bajo la impresión de que sería demasiado excesiva, se miró a sí mismo en el espejo. Pasó una mano a través de su cabello y lo dejó caer plano sobre su frente por esta vez. Demasiado tarde se preguntó si tal vez debió peinarlo para atrás a semejanza del estilo que usaba cuando patinaba y si también debió quitarse las gafas, pero ya era demasiado tarde para cambiar de opinión.

Una vez que consideró que se veía lo suficientemente aceptable como para presentarse en público, Yuuri hizo su camino para salir del hotel y bajar por la calle con el suave brillo de la noche iluminando su camino, llegando a vislumbrar el restaurant solo unos cuantos minutos después. Era más elegante de lo que había esperado, pero no lo suficiente como para que su apariencia lo hiciera parecer fuera de lugar.

Deslizándose por la puerta, Yuuri miró a su alrededor, encontrando a Viktor casi inmediatamente. El ruso estaba sentado en una de las mesas de la esquina, ligeramente alejadas del resto del restaurant. Al ver que Yuuri se acercaba le hizo un gesto con la mano, señalando el asiento frente a él con una sonrisa.

—Veo que encontraste el lugar ¿no tuviste ningún problema? —Preguntó Viktor, usando sus dedos para crear un rítmico y ligero golpe sobre la mesa.

—Ah...no —Respondió Yuuri fríamente, deseando estar en cualquier lugar excepto en ese. Era incomodo, incluso más incómodo de lo que había predicho. No podía pensar en nada de lo que pudiera hablar con Viktor. Nada apropiado al menos.

"Así que, a pesar de no poder culparte por mi derrota, aún puedo estar resentido contigo por ello. Y solamente estoy aquí porque no pude encontrar una buena razón para decir que no." Esa era una opción. O tal vez decir "¿Recuerdas que nos hemos acostado un par de veces? Bueno, ahora no puedo dejar de pensar en ello y a pesar de que te odio no puedo sacarte de mi cabeza." O incluso algo mejor como "Rompiste mi corazón cuando ambos éramos unos niños y te he odiado desde entonces, pero tú no lo recuerdas. Y ahora, cada vez que te miro me acuerdo de ello, pero no te lo he dicho porque nunca he encontrado el momento adecuado y tampoco sé si este es el momento adecuado para ello."

Pero no era exactamente el tipo de conversación que quería empezar justo en medio de un concurrido restaurante. Aún se encontraba sentido por su derrota, así que solo quería comer y marcharse lo más pronto posible.

La corta conversación se desvaneció dentro de un incómodo silencio por lo que Yuuri optó por sostener el menú, escondiendo su cara detrás del libro mientras pretendía leer. Cuando el camarero llegó unos minutos después Yuuri le dio su orden sin pensar, no prestando atención alguna a lo que había escogido. Viktor hizo su elección también y ordenó vino para acompañar la comida, dándole una mirada interrogante a Yuuri mientras lo hacía. Sacudiendo su cabeza, Yuuri declinó la oferta. Ya había comprobado que era propenso a tomar malas decisiones cuando estaba cerca de Viktor y lo último que necesitaba era alcohol en su sistema para empeorar la situación.

Afortunadamente, la comida llegó pronto. El tiempo que pasó entre tanto había sido llenado con una amable charla que resultó incomoda y casi dolorosa, ambas partes intentado probar suerte al romper el hielo sin querer ahondar en temas más profundos.

Cuando la comida fue puesta frente a él, Yuuri inhaló el olor profundamente. Dejando que sus ojos cerraran ante el exquisito aroma. Olía maravillosamente y empezó a degustar el platillo inmediatamente, agradecido de tener algo que los distrajera de la conversación. El platillo que había escogido era suave y cremoso, las pequeñas piezas de cerdo le daban un sabor extra al arroz y salchicha rodeándolo.

Viktor lo observó comer con una sonrisa de diversión en su rostro.

— ¿Buena comida? —Preguntó, y Yuuri asintió con la boca llena, toda la incomodidad anterior siendo momentáneamente olvidada.

—Me recuerda a la comida que mi madre solía hacer para mí cuando aún vivía en Japón —. Murmuró, aún encantado con el sabor de la comida. —No es tan bueno como lo que hace ella pero igual me la recuerda un poco.

— ¿Qué tipo de platillo solía hacer? —Viktor se había inclinado un poco hacia adelante, enganchándose con el tema de la conversación rápidamente.

—Un montón de cosas deliciosas. Principalmente platos tradicionales. Mi familia dirige un negocio de aguas termales y la mayoría de los huéspedes piden comer cosas auténticas ¿sabes? Pero mi favorito solía ser el katsudon. Nadie podía prepararlo como ella lo hacía.

Viktor inclinó su cabeza ligeramente, preguntando silenciosamente, y Yuuri se percató de que había soltado una palabra desconocida para el ruso.

—Katsudon —. Repitió Yuuri, tratando de pensar en una mejor forma de describirlo.
—Es un tazón de cerdo, cerdo con arroz y huevos y ese tipo de cosas. Solía comerlo bastante, pero ya no más. He probado con algunos lugares en Detroit pero nunca sabe igual.

—Conozco el sentimiento —. Había reído Viktor, mordiendo su comida con cuidado y tragando rápidamente. —Cuando empecé a competir internacionalmente solía probar el borscht de los restaurantes extranjeros luego de las competencias, para sentirme un poco como en casa. Pero nunca fue lo mismo.

— ¿Has intentado prepararlo por ti mismo? —Preguntó Yuuri, recordando sus propios semi-exitosos intentos de recrear el katsudon de su madre en la cocina que compartía con Phichit, intentos que usualmente terminaban en un gran desastre y con Phichit robando trozos de comida del sartén antes de que estuviera listo.

Viktor se rio de nuevo, su risa sonando ligera en medio del barullo del restaurant.

—No —. Respondió, sonriendo un poco culpable. —Soy un terrible cocinero. Usualmente como fuera cuando no estoy en casa, o pido servicio a la habitación si estoy demasiado cansado. Probablemente terminaría envenenándome a mí mismo antes de una competencia si lo hiciera. Solo lo como cuando estoy de regreso en Rusia, como un tipo de celebración por haber logrado pasar otra temporada.

—Cuando aún vivía en Japón, solía hacer algo similar con el katsudon. No me permitía comerlo a menos que hubiera ganado una competencia.

Las palabras de Yuuri se empezaron a apagar y bajó su mirada de regreso a su comida, el recuerdo de lo que había pasado ese día lo golpeó con fuerza repentinamente. Al darse cuenta de su cambio de ánimos la sonrisa se borró del rostro de Viktor, cambiando su expresión instantáneamente.

—Yuuri, acerca de lo que paso hoy… —Quiso decir el ruso pero Yuuri lo cortó, no queriendo escuchar.

—Ya pasó. No tiene sentido hablar de ello. Me humillé a mí mismo en frente de todo el mundo y preferiría olvidarlo si no te importa.

—Yuuri... —La voz de Viktor sanaba suave y vacilante. —No creo que nadie lo considere como una humillación. Las personas dicen que fuiste muy valiente por salir a patinar después de lo que pasó. Estúpido, pero valiente.

Sorprendido ante las palabras del ruso, Yuuri alzó la mirada de nuevo. Había un tono juguetón en la voz de Viktor que nunca antes había escuchado, y una sorprendente ausencia de malicia en su mirar.

—Sí, bueno… —Tartamudeó Yuuri, no muy seguro de cómo responder. —Fue vergonzoso —Soltó finalmente, decidiendo ignorar el comentario del ruso por el momento —Probablemente fue la peor presentación que un patinador haya hecho dentro o fuera de competencia.

—Oh, no —. Dijo Viktor, sonriendo una vez más con los ojos iluminados. —Esa no fue la peor presentación que un patinador haya hecho dentro o fuera de competencia y te lo digo por experiencia propia. Créeme Yuuri, yo lo he hecho incluso peor muchas veces.

Yuuri prácticamente se atoró con el trozo de cerdo que estaba comiendo, agarrando su vaso con agua para ayudarse a tragar. Tratando de no salpicar demasiado.

— ¿Tu? —Preguntó incrédulo. Viktor era un patinador brillante, el mejor del mundo. Decir que se había avergonzado a sí mismo en peores formas que Yuuri era casi tan gracioso como inconcebible.

Al darse cuenta de que Viktor debía estar hablando de aquella única falla con su cuádruple lutz, donde había lastimado su pierna siendo relegado a la banca por toda una temporada, Yuuri protestó ante la comparación. —Fallar una vez en competencia no cuenta.

—No estoy hablando de esa vez —Le dijo Viktor, sus ojos brillando de alegría bajo las brillantes luces del restaurante —Te digo que en serio he patinado mucho peor de lo que tú lo hiciste el día de hoy Yuuri.

Levantando una ceja, Yuuri permitió que Viktor continuara, aún indignado pero intrigado por oír el resto de la historia.

—Cuando tenía dieciséis, justo después de haber ganado el Campeonato Mundial por primera vez, me dejé llevar un poco por mi victoria y terminé bebiendo demasiado en una fiesta unos días después de la competencia. Tenía entrenamiento al día siguiente y Yakov tuvo que literalmente arrastrarme fuera de mi cama para practicar en la mañana. Me forzó a ponerme los patines y salir al hielo, a pesar de lo mal que me sentía. Esa era la primera vez que estaba realmente borracho y apenas podía pararme en el hielo, mucho menos patinar.

Yuuri sonrió ante las imágenes mentales que el relato de Viktor le brindaba y el ruso continuó hablando, alentado.

—Era como un bebe ciervo sobre el hielo. Mis piernas continuaban resbalándose y todos mis compañeros de pista se reían desde la banca. Pero Yakov no me dejó ir, me forzó a quedarme durante toda la sesión de entrenamiento. Y como apenas podía permanecer de pie ya te imaginarás como terminaron mis intentos de saltar.

Yuuri soltó un bufido divertido ante la imagen mental, Viktor a los dieciséis, con el cabello aún largo y luciendo aún inocente, sufriendo de resaca y tropezándose con sus propios pies en el hielo. Desgarbado, divertido y tan humano.

—Y ¿La moraleja de esta historia es que aprendiste a no beber en exceso? — Preguntó Yuuri, dándose cuenta de que su voz salió sorprendentemente ligera y juguetona.

—No —. Respondió Viktor, regresándole la sonrisa. —Solo aprendí a tolerar mejor el alcohol de modo que pudiera estar perfectamente bien durante la práctica del día siguiente.

Yuuri se rio, y el sonido lo sorprendió incluso a él. Un sonido tan honesto, puro y real que no podía creer que Viktor Nikiforov hubiera conseguido hacerlo reír de esa forma.

De repente, la realidad de la situación lo golpeó de nuevo. Estaba sentado frente al hombre que había odiado durante años, no estaba aquí para divertirse. No estaba allí para reírse las historias que Viktor le contara o para observar la forma en que sus ojos se iluminaban por la emoción. Estaba allí para cenar con él por cortesía y luego marcharse. Durante el tiempo que estuvieron platicando ya habían terminado de comer, lo cual significaba que ya era tiempo de irse.

Dejando sus palillos a un lado del tazón vacío, Yuuri se puso de pie repentinamente y Viktor se levantó con él. El ruido de sus sillas rechinando contra el suelo sonó en alto incluso en medio del barullo del restaurant.

—Ya es tiempo de que me vaya —. Le dijo Yuuri muy fríamente, desechando la risa anterior y tratando de recolocarse la máscara de frío desinterés que había llevado al inicio de la noche. —Mi vuelo sale mañana temprano.

—Oh, por supuesto —. El rostro de Viktor pareció decaer un poco pero siguió a Yuuri de todas formas, deteniéndose brevemente para pagar la cuenta. Yuuri consideró insistir en pagar su parte, pero tenía el presentimiento de que Viktor se negaría por la misma que razón que había insistido en que cenaran en primer lugar, además no quería permanecer en el restaurante por más tiempo.

Caminaron en silencio por la calle. Las cálidas luces nocturnas habían desaparecido y en su lugar solo quedaba el áspero frío de la noche. Yuuri podía sentir el frío empezar a carcomer su piel así que aceleró el paso, llegando al hotel en cuestión de minutos.

Ambos se estaban quedando en el mismo edificio pero en pisos diferentes. Esperaron juntos por el ascensor mientras Yuuri repasaba los sucesos de la noche en su mente, inseguro de que decir. Objetivamente, sabía que Viktor había hecho todo esto solo para apaciguar su culpa por la derrota de Yuuri, pero Yuuri estaba bastante sorprendido de habérsela pasado tan bien. Después de todos esos años en los que durante sus encuentros Viktor le había demostrado ser el tipo de persona cruel y directa que decía lo que pensaba sin importarle el daño que eso les pudiera causar a otros, Yuuri nunca se podría haber imaginado que sería capaz de sentarse frente al ruso y tener una conversación placentera y divertida. Nunca lo hubiera creído posible, iba tan en contra de lo que Yuuri sabía de Viktor.

Pero a pesar de todo, la noche finalmente había llegado a su fin y Yuuri tenía que alejar esos pensamientos de su mente. Aún tenía mucho que hacer para redimirse a sí mismo la próxima temporada, para ello necesitaba estar enfocado en derrotar a Viktor y no en como el sonido de su risa parecía iluminar la habitación.

Las puertas corredizas se abrieron silenciosamente y ambos entraron al elevador, apretando los botones de sus respectivas plantas. Unos segundos después de que las puertas se cerraron, Viktor rompió el silencio.

— ¿Seguro que vas a estar bien Yuuri? —Preguntó Viktor, haciendo un pequeño gesto hacia la cabeza de Yuuri y al lugar donde Yuuri sabía que un feo moretón se encontraba en formación, el suvenir final de todos aquellos eventos desafortunados.

—Si —. Yuuri se forzó a continuar mirando hacia delante, a no dirigir su mirada hacia el otro patinador —Estoy compartiendo habitación con mi entrenador, Celestino. Prometió que me despertaría cada par de horas para asegurarse de que todo estuviera bien.

—Okay. Eso es bueno.

Permanecieron en silencio hasta que la puerta se abrió con el agudo sonido de una campana, revelando el corredor que llevaba a la habitación de Yuuri. Dio un paso fuera del ascensor, agradecido de poder alejarse de la pesada atmosfera. Pero en el último segundo se dio la vuelta, brindándole una última mirada al hombre delante de él.

Por un segundo se preguntó si debía invitarlo a su habitación. El ruso probablemente estaba esperando eso y estaría mintiéndose a sí mismo si no admitía que había una pequeña parte de él que lo ansiaba con desesperación. Pero la parte más fuerte y racional lo contuvo. Estaba cansado, confundido y su cabeza había comenzado a doler, además no era el momento adecuado. No cuando repentinamente no era capaz de diferenciar la rabia que sentía hacia Viktor del cálido sentimiento que se expandió por su pecho al escucharlo reír.

Viktor no hizo ningún intento de seguirlo y Yuuri tomó eso como la confirmación de que nada iba a suceder aquella noche. Era lo mejor, se recordó a sí mismo.

Estaba a punto de girar para volver a su habitación cuando algo lo detuvo, algo escondido muy dentro de él que se negaba a marcharse tan repentinamente. Viktor aún lo observaba desde dentro del ascensor y en un arrebato inconsciente, Yuuri soltó lo primero que vino a su cabeza.

—Buenas noches Viktor —. Le dijo al otro hombre, y pudo notar como la expresión en el rostro de Viktor cambió. Como sus ojos se ampliaron ligeramente, la forma en que sus labios se abrieron como si fuera a decir algo, pero las puertas del elevador se cerraron, llevándolo lejos.

Yuuri regresó a su habitación, deshaciéndose de sus ropas y deslizándose dentro del confort de su cama, intentando que el sueño se llevara todas las confusiones del día y devolviera todo a la normalidad en la mañana.

Fue solo cuando ya se encontraba a la deriva dentro de sus sueños que Yuuri se percató del por qué Viktor había lucido tan sorprendido cuando le había deseado buenas noches.

Fue la primera vez que – al menos directamente - Yuuri lo llamaba por su nombre.


Sally_Bate vodka_aunt · 10m

Tengo que decirlo, estoy decepcionada de los resultados. Quería que Nikiforov ganara, pero no así #FSWC

Yoshimosh Yoshimosh · 10m

El choque fue algo completamente de otro mundo #FSWC

Rita rita_37an56173ma · 9m

Como es posible que Nikiforov saliera prácticamente ileso cuando Katsuki terminó completamente noqueado? #FSWC

KeKsuki· 9m

rita_37an56173ma Simple mala suerte, así fue cómo #FSWC

Hayleyuuri hayley1998 · 6m

Katsuki Yuuri se encuentra aparentemente bien y no tendrá consecuencias permanentes como resultado de su lesión. /2hzKYc #FSWC #GraciasDios

Clara_M Katsukidon · 5m

Ok no quiero cambiar el rumbo de la conversación ni nada, pero estoy segura de que acabo de ver a Nikiforov y Katsuki ¡¿saliendo juntos en una cita?! #FSWC #Viktuuri

Mrs-Nikiforov goldforviktuuri · 4m

Katsukidon la foto, sino nunca pasó :v

Clara_M Katsukidon · 4m

goldforviktuuri No tengo fotos porque estaba oscuro y solo estaba conduciendo cerca, pero realmente los vi a través de la ventana del restaurant. Estoy como que 99.9% segura de que eran ellos.

Sam K donttalkaboutskateclub · 3m

Katsukidon Oh por favor. Osea, realmente acabas de ver al chico que fue saboteado en una cita con el que lo saboteó. Este tweet destila #desesperación

DodeD DavidDodds · 3m

Katsukidon Seee, estoy muy seguro que 2 personas que se odian el uno otro no tienden a tener citas, idiota. Probablemente viste a unos tipos cualquiera, seamos realistas.

Viktuurilove noticemeviktorsenpai · 1m

Katsukidon VIKTUURI ES REAL LO SABIA Y NADIE PUEDE CONVENCERME DE LO CONTRARIO

MaxiMillion Maxi000000 · 2m

Katsukidon noticemeviktorsenpai ustedes los shippers realmente necesitan detenerse. Es patético.

Clara_M Katsukidon · 2m

Maxi000000 Viejo solo estoy diciendo lo que vi! No había necesidad de ser grosero.

Canadian_Psycho cannadianpsycho · 1m

Katsukidon Eso sí que es tener una imaginación muy hiperactiva!

NBC News NBCNews · 1m

Vea nuestro reporte de la ahora infame colisión entre Nikiforov y Katsuki

/2ifBRl #FSWC

.

.

.


.

.

FSWC: Figure Skating World Championships: Campeonato Mundial del Patinaje Artístico.

Nota de la traductora:

Okay, okay. Hay mucho que decir en este cap, pero se resume en: "Yuuri coño!"
En serio, te amo con toda mi alma pero me provocas coger la lap y lanzarla contra la pared :'v

Muchas partes fueron muy dolorosas, la canción que patinó Viktor… Dio mio :'v
Dejé la letra por que no encontré un solo video subtitulado y es muy importante que la entendamos :'v
Estoy segura de que cuando vio que Yuuri salió a patinar aún lastimado casi se infarta el pobre ruso XD

Espero que les guste el cap. Hubieron una que otra cosita que no me cuadro mucho en la traducción pero hice mi mejor esfuerzo para tenerlo listo y que sea entendible :'v.
Mi meta es terminar la traducción antes de que el POV de Viktor se publique :'v

Si ven algún error me avisan porfa XD

Por cierto, eso que vieron alli arriba que parecian resumenes de fics?
Si lo eran XD
Fics "ficticios" existentes en el mundo de UMFBA

HA acerca de los Yuuri y Viktor del universo este fic, los cuales son posteados en AO3 por los fans de los patinadores XD (fics en un fic. Inception LOL )

MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS POR LEER. A todos los que leyeron, comentaron, siguieron y dieron favorito a este fic. Estoy segura de que a muchas casi les da un infarto o algún derrame nasal por el cap de la semana pasada XDD
Sé que siempre les recomiendo ir al blog de Reiya-san, pero en este momento podrían hacerse majors spoilers si van XD

De todos modos les dejo su blog por si gustan ir igual solo a dejarle su comentario :)

Los reviews y su opinión como lectores siempre son apreciados! :)
Siempre que sea su voluntad, por supuesto.
Especialmente por la autora. Si pueden tomarse el tiempo para opinar aquí y en el tumblr de Reiya-san sería perfecto. Pero cuidado con el spoiler XD

Aquí está su blog en tumblr.
kazliin (punto) tumblr (punto) com

No importa si escriben en español. :)

Fic original en AO3 ( Archive of our own)

archive of our own ( / ) works (/) 8748484 (/) chapters (/) 20055247

Pueden buscar directamente a la autora en AO3 como "Reiya".

¡NOS ESTAMOS LEYENDO!