Advertencia Justa: el 80% de esta obra es parodia. Supongamos que manejamos un porcentaje de 120% y digamos que un 20% le pertenece a romance y otras cosas antidiabéticas (como el drama. Lo sé, soy fab) y el otro 20% que nos resta agregar lo dividimos entre más mierda de drama y relleno. No queremos que esta creación se transforme en Rellenuto, así que no haremos más de 5 capítulos, por seguro. De momento, ¡disfruten las enormes cantidades de dulces que habrá en este capítulo!
Comentarios: Guess who's comming to town?! Ciertamente no yo, desde que estaré en mi casita escribiendo estas notas estúpidas. Diría también que Santa Claus, pero mi hermana —ejem— ya perdió su obsesión con los Heta-games así que… no. (No la perdí, es sólo que no tengo mi lap D': tenía aún muchos juegos por probar… )
Prometí en octubre, no di una fecha específica. Ah, casi lo olvidaba, este capítulo comienza con una mini escena de drama. ESTÁN ADVERTIDOS.
¡Doits-fruten la lectura! (you get it? No, digo, Doitsu, Disfruten… ¿nadie atrapa la bolita?)
¿Puedo Besarte?
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Parte 3: Te presento al Señor Tenazas.
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—Y… ¿qué tan bien han llevadóse mi hijo y tu… nieto?
Aunque el término de "nieto" fuera un tanto incorrecto (a pesar de que todo el mundo decía que eran sus nietos, puesto que la madre—o quien los haya abandonado—nunca apareció a reclamarlos cuando fueron puestos a su cuidado), el hombre estaba más que acostumbrado a escuchar semejante título.
—Hmmm… Feliciano parece quererle mucho, y ha aprendido varias cosas de álgebra que no quería. Oh, y ya no me molesta con sus largas conversaciones sobre la Historia del Arte durante tres semanas. Hasta ha dejado de insistirme sobre que quiere ir a la Academia Europea di Firenze a estudiar.
El otro ni se inmutó.
—Parecen buenas noticias.
—Tu tono no se acerca a tus palabras.
Frunce el ceño y niega con la cabeza. —Es porque intento verlo desde tu punto de vista.
— ¿Y qué tal si lo haces del tuyo?
—Me gustaría alejar a mi hijo del tuyo. —en ese momento, poco le importaba si era su nieto o hijo. Sabía que el título apropiado era "adoptivo," así que también era válido.
— ¿Y por qué?
—Es un asunto que no te concierne.
—Pero le quiere mucho…
—Eso hace a esta situación aún peor.
Suspiro. — ¿Podrías al menos intentar darle… no sé, una oportunidad?
—No me gustaría volver a darle otra oportunidad. No después de eso.
— ¿Otra? Pero si Feliciano no ha hecho nada malo…
—Con él. No esperaba que realmente tuvieras una memoria de teflón.
— ¿Memoria de teflón? ¿Pero de qué estás…?
Se levantó de la banca. Asustó a varios gorriones que estaban frente a ellos. —Realmente no me gustaría discutirlo contigo, Rómulo. Habrás sido excelente en la Universidad y en todo lo que hiciste, pero has sido horrible recordando todo lo que ha sucedido después de eso. Después de eso. No sé si seas malo cuidando niños que no son tuyos, o si será que tus niños tengan algo que les hace daño a los míos… pero no quiero… no quiero que estén cerca de los tuyos. Por el daño que pueden causarles.
— ¿Pero a qué te refieres? Necesito que me especifiques. Caminar a ciegas no me ayuda.
El otro ni se molesta en volver a verle. —Pues tendrás que apoyarte de otro perro. Yo no soy un Akita.
—
—Hmmm…. ¿crees que debería entrar ya?
—Por supuesto, mon ami. Si así lo prefieres, podemos pedirle a petit Feliciano que nos abra y de ahí tomas por sorpresa a tu amour.
Por muy francesito que se viera y por tantas muletillas de otras lenguas romance que utilizara, el chavo no tenía la medida. No la parisina, ciertamente. Y saben de lo que hablo. Antonio sabe de lo que hablo.
—Arg… sí, eso es una excelente idea.
¡Meeeep! (Imagínense que ese es el onomatopeya de una alarma cuando te dice que estás mal)
…
Pero no se lo digan.
Lograron captar la atención de Feliciano a lo estilo Rapunzel (o cualquier película barata de noviazgo adolescente, en realidad) tirando unas piedritas para nada dañinas a uno de los vidrios del segundo piso, que daba casualmente a la biblioteca. Ludwig, que fue quien se hartó de los proyectiles y de las fuertes (en realidad no, esos vidrios fueron traídos por Nokia Co., pero él de testarudo que es, confía en su amada física) posibilidades de que se rompiera; abrió la ventana y fue golpeado por una de esas roquitas como todo cliché y les dirigió una mirada que era tan fulminante como asesina. No había diferencia entre un león que estuvo enjaulado con un niño castrante que sólo quiere hablar sobre historia de arte, y él.
… oh espera, nos gastamos el eufemismo describiéndolo como un maldito león. Ah, pues eso. Ambos son rubios, y en ese momento casi parecía que detrás de él había un aura maligna que se asemejaba más de lo necesario a una melena, que hasta Francis estuvo a punto de cagarse en sus pantalones Cocó Channel. Sí, el modelo de este año color caqui. Aquél que sólo los "putos" o los "fresas" utilizan. Y para nosotros, Francis cumplía con las dos descripciones, así que esto era perfecto.
Así, Perfekt, como bonitos y gorditos alemanes (bueno, quiten la parte de bonitos…)
(…Y de pasada la de gorditos…)
(…Y alemanes porque no les gusta ser mencionados más que para asuntos del gobierno).
El punto es que en vez de tener al siempre-alegre Feliciano obtuvieron a un enojado alemán.
Les daré un consejo, que-ri-di-tos.
Corran.
Nah, como era casa ajena simplemente se contentó con llamar a su "mejor amigo."
—Ve~ ¿France-nicchan? ¿Qué hacen aquí? —inquirió algo confundido, no sabiendo que el rubio-semi-león detrás de él se preguntaba de dónde sacaba nombres tan extraños. Francis le sonrió como si quisiera flirtear con él.
—Oh, mon petit, debemos pedirte que nos abras, pues tu hermano necesita no saber que entraremos a la casa, ya que su amor debe ser discreto y casi efímero. —dijo él, inclinóse de rodillas y puso ojitos al tiempo que intentaba imitar al calenturiento y bien-amado Romeo. Sí, el que tiene un anime, diecisiete adaptaciones a películas casi por año, un Leonardo DiCaprio interpretándole en una adaptación a lo que serían en la actualidad y dos musicales en años recientes. Sí, ése calenturiento Romeo. El que Shakespeare hace hablar de que la mejor prueba de amor verdadero es "enamorarte" una vez por semana y como la cabrona (palabras de la hermanita de Antonio, no se preocupen) no te hacía caso, cambiabas y cuando por fin te correspondía, te enterabas que era tu peor enemiga y que se casaban al día siguiente, en la noche tenían sexo y luego te destierran y finalmente creías que estaba muerta, te comprabas un veneno y te matabas. Sí, ese Romeo. Para más información en el Blog Oficial de Shakespeare, las preguntas las atiende un día a la semana y las otras se dedica a firmar autógrafos.
—Ve~ por supuesto, dejen traigo la soga, debe estar en mi habitación —acto seguido se dirigió al alemán—. ¿Podrías acompañarme, Luddy-Luddy? —sabiendo que con el italiano las peticiones eran casi irrefutables, el germano asintió con su rostro ya más calmado (sin instintos asesinos) y le siguió hasta la habitación.
Entre el laberinto de habitaciones, pasillos y válgame, sí, también escaleras, llegaron a la habitación del ítalo de la que sacaron una soga que estaba en la típica caja roja en la que se posicionaban los extinguidores, sólo que esta decía: "Ábrase en caso de flirteo hacia Lovinito(Para ayudar a subir)"… y por eso tenía polvo, y cucarachas, y una manada de Ratas a la que la líder Feli le había puesto Cuca… sí, digamos que no utilizaban esa cuerda muy seguido. Y por eso tendía a suceder lo que sucedía, ya que sólo el abuelo y Feliciano conocían de dicha cuerda y digamos que el menor no tiene TOC así que no le interesa recoger su cuarto ni tener una limpieza definitiva… seh…
Y es por eso que cuando Ludwig prestó más atención a la habitación casi le da el patatús. Sí. El patatús, el mimiski y de pasada el ugi (que sólo los que vieron ATLA y/o leyeron los cómics "La búsqueda" entienden la referencia). No estaba seguro si lo que había pisado era un cuaderno o si era… un conjunto de hojas que tenían encima tanta mugre que hacían un empastado perfecto.
—Ve~ Luddy-Luddy, tenemos que acompañar a France-nichan y a su amigo antes de que Fratello se entere que…
— ¡FELICIANO! —chicos, game over. Espero que hayan guardado la partida, que se les va a ir el tema bien sabroso y casi puedo ver el aura peligrosa de Lovino recorrerse hasta los tiempos en los que ni Grecia pelaba a Italia como algo tangible. Sí, hasta el I antes de Cristo. Imagínense nomás lo mal que deben sentirse el nombrado y la razón de su enojo.
— ¡Petit Feliciano!
— ¡Lovi, eso duele!
Oigan, no es por nada, pero sospecho que nos cambiaron a los actores de Francis y Antonio por mujeres. Yo digo, porque sus voces sonaron tres octavas más altas que ya no sé si eran hombres… para empezar. Ya luego nos peleamos con el director.
Pero primero le decimos que es una sospecha. Recuerden, la palabra exacta es sospecha.
Y nos encontramos con que Feliciano ni Ludwig guardaron la partida. Lo cual complicará todo el asunto. Ni modo. Lo que pasó fue historia. El ahora no existe.
Y en el futuro están jodidos.
—
Como no queremos que la tecla de Bloc Mayus nos demande por abuso debido al montón de palabras en mayúsculas, decidimos omitir toda la gritadera que Lovino les lanzó y resumiremos que tanto Ludwig, Feliciano, Francis y… wow, Antonio, salieron medio bien paraditos de la que les llovió encima. Porque, adivinen.
Lovino aceptó la cita que Antonio le había propuesto el día anterior.
Feliciano dice que fue porque su hermano reconoció el amor que sintió de antaño por el español (y que también recordaba la historia, sólo que Lovinito parece no hacerlo. Feli la conoce, Antonio la conoce, heck, hasta Gilbird la conoce).
Francis dice que fue gracias a sus consejos para flirtear que logró conquistarle.
Y, finalmente, Ludwig dice que fue debido al champú de Tomates que Antonio sostenía al tiempo de volver a pedírselo.. Pero hay una probabilidad de 1/100 (en la que no estamos seguros cómo funciona porque estadísticas no es el tema de álgebra que Feliciano está solicitando en tutoría en estas semanas) de que esté correcto. Si tiene mucha suerte, será el 1% del total de 100 de probabilidades. Si tiene mucha suerte.
Bueno, el caso es que las clases se habían suspendido (eso no tenía sentido, eran clases impartidas en casa y debido a eso no incurrían en los días festivos ni el lugar en el que se impartían era regido por el gobierno ni por ninguna clase de secta y… bueno), el punto es que Feliciano le enseñó un volante a Ludwig en el que enseñaban un desfile de canes y… quién sabe cómo Feliciano supo por la obsesión insana de Ludvi… Ludwig hacia los perros.
Fueron, estuvieron un rato, Ludwig se enteró de que Feliciano era alérgico a varias razas de canes por las malas (le estornudó en la cara y le embardunó todos sus mocotes en el proceso), y finalizaron el día yendo a nadar la costa. Porque, sorpresa, estaban cerca del mar.
— ¡Ve~! ¡Luddy-Luddy! ¡Mira-mira! —ese era Feliciano enseñándole a su blondo amigo un cangrejo jaiba de color rojo. El rubio se quedó viendo estupefacto durante algunos segundos (que ya hasta parecía tener un tic facial), no comprendiendo la fascinación que el otro tenía hacia el marisco. Unos segundos después, recordando un libro de biología que había visto y prestando más atención a las tenazas decidió alejarse un par de brazadas de él.
—Feliciano, ¿qué haces con ese cangrejo?
— ¡Su nombre es Señor Tenazas! ¿Puedo quedármelo? ¡Di que sí, di que sí! —aw, vamos que eso era tierno. No nos olvidemos de la forma en la que las mejillas de Ludwig se sonrojaban y después de eso era el Señor Tenazas entendiendo lo que pensaba el blondo in-oxigenado y simulando con sus… ¿manos? …Oh, cierto, tenazas, un corazón. Un corazón que parecía más un rombo pero a Ludwig que parecía saber lo que pretendía el cangrejo no le dio mucha importancia a la forma, pero a lo que intentaba expresar el marisco. Oh por todos los cielos Ludwig, que tendremos que devolverte al parvulario por eso.
Ludwig intentó atacar al jaiba sin importarle que Feliciano le gritara que por favor le dejara en paz y que no lo atacase o de lo contrario dejaría de ser su amigo. Como sea, el cangrejo le hizo una seña que Ludwig interpretó de que le sacaba la lengua, encabritando más a nuestro gran leó… Ludwig. A nuestro gran Ludwig.
Estuvo a punto de quitarle las tenazas cuando un jalón de los que duelen muchísimo le arrastró hasta la arena.
— ¡Ludwig Beilschmidth! —era increíble lo tenebroso que podía llegar a sonar cuando decía su nombre completo y estaba enojado—. ¡No lo ataques! —un mini pucherito, por favor— ¡Las tenazas sólo las utiliza cuando se siente amenazado o cuando necesita alimentarse! ¡Tú eres un humano que quiere arrancárselas por hacerlo!
E hizo aquella carita. Aquella de corderito a medio matar.
— ¿Por qué quieres destruir lo único que le queda para defenderse de la vida marina? ¿Lo único que tiene? —a ser sinceros, al chico no podía importarle menos lo que le sucediera a aquél cangrejo, pero como a Feliciano le molestaba mucho que lo hiciera, soltó un hondo suspiró y musitó un intangible "perdona por haberlo intentado, no lo vuelvo a hacer."
—
No sabemos exactamente cómo, pero al anochecer están ellos y la feliz parej… er, el Spamano según palabras de Kiku y Elizaveta, al igual que el abuelo Roma cenando en el comedor. Sí, porque también está el desayunador; el caso es que estaban comiendo y como Lovinito estaba al lado del abuelo el mayor nota cierto moretón en el cuello que no intentaba esconder. La sonrisa que adornaba su rostro engrandece y Lovino casi cree que es hora de marcar el número 6 de llamadas rápidas, en el que había guardado a "Felice Per Sempre— Manicomio" por si el abuelo llegaba a necesitar una revisión. Ya saben, en caso de emergencias.
En vez de eso, aclara su garganta y traga el bocado que mascaba. — ¿Sucede algo, nono?
—Veo que nada de tiempo has perdido, ¿eh Lovi? —cuando señaló su propio cuello las orejas de Lovinito comenzaron a arder como las de una tetera. Antonio alzó una ceja frente al aparente sonrojo de su… ¿novio? ¿Pretendiente? ¿Primer amor? Utilicemos primer amor.
— ¡E-Eso no sucedió, nono! ¡Es sólo tu mente pervertida imaginando cosas! —tomó un tragó de agua y continuó—. Lo que sucedió fue… eh… Antonio, ¡dile lo que sucedió!
Antonio se rascó la barbilla de forma tanto pendeja como inocente, intentando recordar. —Bueno… si no mal me equivoco… un cangrejo le mordió.
El abuelo sólo parecía un tanto más divertido por la situación. — ¿Y dónde está ese cangrejo ahora, si se puede saber?
—En su plato, señor Vargas.
Observó al lugar que el dedo de Toño señalaba y se sorprendió ver, efectivamente, a un crustáceo posado ahí. Que al parecer ya llevaba la mitad del platillo.
—Ese bastardo merecía ir ahumado —susurró para sí Lovino mientras continuaba comiendo, recordando que eso le hacía memoria de cuando vio La Sirenita de Disney.
Sí. Todos vimos esa película. Hasta Lovino.
—
Como se hacía costumbre desde hace un par de semanas, Ludwig llegaba a altas horas de la noche. Su padre ya había dejado de reprimirle por eso. Parecía haberse rendido con eso. Y eso se sentía… mal. Muy mal.
Como sea, no tenía mucho tiempo de preocuparse por su padre cuando encima se le venía Gilbert y le preguntaba cómo le fue en la casa del pequeño Feliciano. Qué había hecho el día precedente, y si ya había planeado que lo invitaría a la cena que su madre hacía en Alemania para navidad y la que Gilbert no se había perdido ni una vez desde que se había mudado con su padre desde que tenía memoria.
— ¿Y bien hermanito?
—No, Gilbert. No lo invitaré con muter. En realidad, no pensaba ir este año.
— ¿Y por qué no? ¡Te llevas de súper maravilla con Feliciano!
—Porque no.
—Ya pues. ¿Y por qué no irás?
El rostro de Ludwig enrojeció repentinamente.
—Bu-bueno… yo… pensaba que… t-tal vez podría… quedarme aquí un tiempo más… y-ya que esta-estaría regresándome con muter en año nuevo y-y… creí que podría d-disfrutar un poco más del clima…
— ¿Lo sabe vatti?
A pesar de que la pregunta en sí no era a un tema en concreto, Ludwig supo a qué se refería Gilbert. Y no era sobre dónde se quedaría Ludwig a pasar las navidades, precisamente.
Y el ambiente se volvió tenso. Ludwig perdió todo rojo en su rostro, sus labios se juntaron en una línea casi invisible, y observó a los ojos a Gilbert, quien también le regresaba la mirada, serio.
—No sé de qué hablas.
Mentía. Y Gilbert negó con la cabeza.
—Sólo cuídate de con vatti, yo habré tenido algo con el señorito pero sólo me salvé porque vati ya no tiene esperanza en mí. Tú eres su luz. Su honor. Cuidado de no defraudarle.
Las manos de Ludwig temblaban, en ansias de querer persistir en que su hermano decía cosas sin sentido y que no tenía ni la menor idea de lo que pretendía decirle. O si pretendía jugar con su psique. O… o si de verdad lo había notado.
Y escuchar el tono de Gilbert cuando dijo "no tiene esperanza en mí" sonaba como un puñetazo en el estómago. De esos que te dejan sin aíre por horas. Aquellos que, al mismo tiempo, te dejan pensando.
—Cuidado, bruder. Yo podría encubrirte si…
— ¿Qué tiene de malo? —respondió al fin.
—No digo que sea poco… flexible —se sobó la nuca intentando buscar las palabras más sensatas posibles—. Sino porque… es… bueno, él.
— ¿Y eso a qué viene?
Los ojos de Gilbert se abrieron con sorpresa. — ¿No lo…recuerdas? —la ceja arqueada de Ludwig le negó—. Es… olvídalo, eras muy pequeño en ese entonces.
— ¿Eh?
—Sólo… cuídate que vatti no se entere. Eso será más que suficiente.
—
Tres golpes en la puerta de Rómulo le hicieron despegar su vista de "la República."
—Adelante —detrás de la puerta estaba un muy azorado Lovino intentando esquivar su mirada y tragando saliva mientras se imaginaba cómo se lo diría al abuelo—. ¿Lovi? ¿Todo bien?
Asintió rápidamente con la cabeza, como si en vez de que el abuelo se asegurara de eso, él mismo se hiciera creer.
— ¿Entonces?
— ¿Puedo…hacerte una pregunta? —el mayor asintió y Lovino tragó saliva, sonrojándose más y sentándose a su lado. El abuelo, sabiendo que esa conversación iría para un poquito de largo decidió dejar a Platón para después y ponerle un separador.
—Sí, vamos.
El rostro de Lovi cambiaba de tonalidades de rojo mientras observaba a la lejanía e intentaba pensar en cómo iniciaría la conversación.
—Abuelo… conociéndote, ¿puedo decir si has estado con un hombre una vez?
Rómulo se extrañó sobremanera por la pregunta y el repentino interés del menor por conocerlo. Puso una mano en su barbilla mientras intentaba recordar…
—Bueno, hubo una vez en la que estuve con este hombre que tenía cara de chica. ¿Supongo que cuenta?
—Sí es hombre, cuenta.
—En ese caso. ¿A qué viene al tema, Lovino?
Ahora sí, rojo carmesí. Lo logramos chicos, hicimos a Lovinito el tomate humano. En teoría, debido a que también su cabello huele a tomate por el champú que su nooooovio (favor de decirlo en voz alta como si estuvieran jactándose del logro) le regaló. Oh, Lovino ya recordó de qué venía a hablar con el abuelo.
— ¿Y alguna vez quisiste…hacer eso con él?
—Bueno, lo hicimos… un par de veces, se puede decir que sí.
— ¿Y cómo lo hicieron, abuelo?
Rómulo pronto captó a lo que quería llegar su nieto.
—Bueno, en teoría es igual a cómo lo haces con una mujer. Hay dos orificios con la mujer, y uno con el hombre. ¿Así o necesitas más información?
Frente a la franqueza de su abuelo combinada con imágenes mentales de lo que sucedería, Lovino no podía ser más… Lovino (un color que nos sacamos de la manga y del manga que es aún más rojo que el rojo), de lo que ahora era.
—Es que… yo… eh… tuveunsueñoenelquehabía… —en este punto se tapa la boca y lo único que alcanzamos a escuchar fue un atropellado "sto bural."
— ¿Qué cosa?
—En el que… —y se tapa la boca con la mano para no continuar.
—Lovino, habla bien. ¡O te retiro los tomates por una semana!
— ¡Sexo oral! —dijo de inmediato sintiendo cómo sus colores se combinaban en sus mejillas y que la temperatura en su rostro aumentaba al ver que había caído demasiado rápido por el truco. Pero es que… eran tomates. ¿Quién le culparía?
Aunque la sonrisa del abuelo había vuelto a hacer acto de presencia. El hombre alzó la ceja y negó con la cabeza. —Sigo sin saber a qué viene el tema.
—Qué… no sabía cómo hacer lo que venía después…
El abuelo volvió a negar con la cabeza, pero no como negativa, sino como resignación. Le palmeó la espalda y le hizo señas de que se retirara a su cuarto. —Ahora lo sabes, así que puedes hacer lo que tú quieras. Siempre y cuando no despierten a Feliciano.
— ¿Está dormido a estas horas?
—Lovino… es medianoche. ¿Qué es lo que haces a estas horas generalmente?
—Pienso en tomates.
—
— ¿Quieres otra alga, Señor Tenazas?
El crustáceo colisionaba sus tenazas en señal de asentimiento. Feliciano sonreía hermosamente mientras le daba otra alga. Ludwig rodó los ojos mientras observaba de nuevo a la pintura en la que se supone que debía terminar.
— ¿Te puedo preguntar por qué tanto empeño en pintar Tomates?
Feliciano dejó de hacer "el avión" hacia el Señor Tenazas y se quedó observándole durante unos minutos perplejo. Cuando comprendió lo extraño que debía de parecer pintando tomates en un lienzo enorme.
—Ah… bueno, hace una semana un hombre ofreció exponer mis pinturas en una Galería de Arte y bueno… el cumpleaños de Lovi es en una semana y… pensé que podría hacer que expusieran esto y llevar a Lovi al museo y que se pusiera feliz por eso.
Ludwig asintió con la cabeza, algo inconforme con la razón pero claramente comprendiendo. Su vista estuvo curioseando alrededor. No lo admitiría en voz alta porque le daba mucha penita, pero adoraba el estilo de dibujo de Feliciano y las pinturas que tenía siempre le gustaban por alguna extraña razón.
Su vista se detuvo en un pequeño cuadro. Era una pintura, al igual que los demás. No era la gran cosa, en realidad, se podría decir que no le gustaba el estilo. Aquellos trazos eran muy inexpertos y no parecían ser del castaño. A decir verdad, se preguntaba por qué el otro tendría un cuadro tan horrible pegado en su estudio, dándole la oportunidad de vivir.
¿El criminal en cuestión? Un bosquejo de un conejillo con técnica monocroma. Se regresó a su amigo mientras mentalmente se encogía de hombros y regresaba a vigilar que Feliciano sí estuviese haciendo lo que le correspondía. Lo que sea que eso significara.
Notas Finales: Bien… hay un montón de cosas que necesito clarificar, por si no lo he hecho antes o si tengo que hacerlo para que nadie se confunda:
Champú de Tomates: Sí, existe. Yo lo he visto. No puedo mostrar la foto porque FFnet es puñetero y no me permite subirla, pero… de verdad, existen esas madres.
No lo había especificado y no creía hacerlo en ningún momento de mi vida, pero en el primer capítulo de la historia, Ludwig acababa de llegar de con su madre para visitar por el verano a su padre y a Gilbert, siendo esta su primera vez en Italia. Gilbert visitaba a su madre en las navidades y en una ocasión se había llevado a Roderich, que es muy probable que no vaya a aparecer aquí pero buah~ y en otra a Elizaveta y pues… creo que es todo lo que tengo por decir. Tampoco sé si lo hice obvio, pero quería que quedara claro que estaban divorciados.
Ahora, ¡cuestiones de trama! Sí, efectivamente, a esta cosa ya sólo le quedan dos capítulos, si no contamos a la pendejada que están leyendo en estos momentos. Como lo repetí en las notas de arriba, constituirá de 5 capítulos y hay probabilidades de un capítulo extra… si recuerdo de qué iba. Pero la trama de aquí al 5 ya está terminada y eso es lo importante.
Chicos, con esto me despido y les aviso que a partir de este capítulo se termina el 80% parodia (aunque seguiré con la advertencia) y comienza con el 20% de drama. Oh sí, dos capítulos LLENOS de DRAMA.
Y en cuanto a fecha de actualización… existe algo llamado "les prometo que actualizaré antes de que termine el año" aunque en realidad espero tener el capítulo 5 para la fecha en la que corresponde la termporalidad. Así que terminar el capítulo 4 en noviembre y el 5 a finales de diciembre.
PD: perdonen por las tardías actualizaciones, traducir me ha consumido el 80% del tiempo que tengo para escribir… no me arrepiento de nada —se esconde antes de que la linchen—
PD2: finjamos que su cumpleaños es a principios de diciembre y no en marzo, ¿de acuerdo? Arruinaría toda la trama si no fuera así.
—gem—
