"Sailor Moon" (Con "Las Guerreras Mágicas"): "La Otra".
Fanfiction escrita por: Marco Antonio Carballo (MARK6_9 ).
Basada en los personajes creados por: Naoko Takeuchi. Todos los personajes son propiedad y Copyright © de ésta autora, excepto Alanis, personaje de "Las Guerreras Mágicas", propiedad y Copyright © del grupo CLAMP, así como Ayaka Aino, Ichiro Kichiburo y Koji Matsuyama, personajes propiedad y Copyright © del autor.
Episodio 4: "Acto Cuatro (Final)".
Finalmente, la hora de la verdad, había llegado a Juuban. Bajo un intenso aguacero, Minako Aino, la verdadera Sailor Venus, líder de las Inner Senshis, las Sailor Scouts de los Planetas Internos, se preparaba a enfrentar, a su malvada hermana gemela, Ayaka Aino, la cual, usando el nombre falso de Aoki Ito, la había desplazado, quitándole sus poderes, por un breve tiempo. Ahora, nadie evitaría, esa batalla final. Ahora, el asunto se había vuelto personal, y demandaba una rápida solución.
-¡Finalmente, Minako, hermanita mía, veremos quién será Sailor Venus! –empezó riendo Ayaka, con gesto cruel. -¿Será la chica linda, o la chica ruda? ¡Ya lo veremos!
-¡Ayaka, mientras yo viva, NUNCA serás Sailor Venus! –juró Minako, viendo a su hermana gemela, vistiendo su traje, blanco con naranja. -¿Deseas ser Sailor Venus, hermanita? ¡Para eso, vas a tener, que matarme!
-¡Como diría un genio, "tus deseos, son órdenes"! –asintió Ayaka, sonriendo macabramente. -¡Lista o no, hermanita, hasta aquí llegaste!
-¡Esperen un momento! –demandó Sailor Moon, metiéndose. -¡Escúchame bien, Ayaka Aino! ¡Si Minako, ya tiene sus poderes, devuélvele su lugar, como Sailor Venus!
-¡Lo siento, Princesita, pero no lo voy a hacer! –se negó Ayaka, siempre sonriendo. -¡Si Minako quiere volver, a ser Sailor Venus, tendrá que vencerme en batalla! ¡Y no será fácil, porque yo, a diferencia de ella, y de todas ustedes, Sailor Bobas, no peleo limpio!
-¿Cómo te atreves, a hablarle así, a nuestra Princesa? –preguntó Sailor Uranus, aferrando su espada. -¡Te voy a cortar la lengua, por irrespetuosa!
-¡Toma un número, y espera tu turno, jirafa! –espetó Ayaka, viendo feo, a la Guerrera de Urano. -¡Después de mi tonta hermanita, te tocará tu merecido!
-¡¿Cómo me llamaste?! –gruñó Sailor Uranus, 100% espantada. -¡¿Te has atrevido a llamarme "jirafa", y a amenazarme, con golpearme?! ¡¿Es que acaso no sabes, quién soy yo?! ¡Soy la poderosa Sailor Uranus, líder de las Outer Senshis, las Sailor Scouts de los Planetas Externos! ¡Así que respétame, o la que recibirá su merecido, será otra!
-¡Sailor Uranus, ten cuidado! –intervino Sailor Neptune, preocupada. -¡Ayaka es peligrosa, y no debemos subestimarla!
-¡Ustedes 2, retrocedan, por favor! –solicitó Sailor Venus, dando un paso al frente, con mucha decisión. -¡Esto, es entre mi hermana y yo!
-¡No me gusta la idea, pero debemos respetarla, Sailor Uranus! –secundó Sailor Neptune, haciendo eco, de lo dicho por Sailor Venus. -¡Según parece, ésta batalla, no es de todo el grupo, sino entre ellas 2! ¡Dejemos, que ellas lo resuelvan!
-¡No me gusta la idea, de rechazar una batalla, pero ésta vez, lo haré! –dijo Sailor Uranus, guardando su espada. -¡Sailor Venus, ten cuidado! ¡Si la cosa se pone fea, entraremos a ayudarte, te guste o no!
-¡No, Sailor Uranus, no lo harás! –respondió Sailor Venus, viendo fijo a Ayaka. -¡Como dijo Sailor Neptune, ésta batalla, no es grupal! ¡No se metan, y déjenme a mí!
-¡Chicas, pongan a raya, a esos curiosos! –demandó Sailor Moon, viendo que una gran cantidad de gente, llena de curiosidad, se había ido acercando a ver. -¡Debemos cuidar, a los civiles, a cualquier costo!
-¡Ya vamos! –gritaron todas las Sailor Scouts, al unísono, al tiempo que se acercaban a la gente, y le pedían cubrirse. -¡Retrocedan, retrocedan, es peligroso!
-¡Nada de eso! –exclamó un chico, de 15 años, peinado con el cabello "estilo cepillo", y que portaba un iPod, al tiempo que sacaba su teléfono celular, y activaba su función de cámara de vídeo. -¡Esto, no me lo pierdo, ni de broma!
-¡Muy bien, mi querida hermanita! –inició Ayaka, sonando sus nudillos. -¡Desde ahora, somos tú y yo, nada más!
-¡Estoy lista! –retó Minako, a su hermana gemela. -¡Démosle vía, a esto!
Aquí, inició la batalla. Un músico de la Orquesta Sinfónica de Juuban, que iba para su casa, al ver eso, sacó su trompeta, y tocó un estentóreo "¡A las armas!", un sonido clásico, usado en muchas películas norteamericanas, en escenas de batallas. Al mismo tiempo, un grupo de colegiales, empezó a animar a Sailor Venus.
Mientras se daba de golpes, con su hermana gemela, Minako sintió, que algo ardía en su pecho. Al sentirlo, comprendió. Los colegiales que la animaban, sabían que, pese al traje gris que usaba, ella era la verdadera Sailor Venus, y que ese apoyo, era para ella. Al escucharlos, se sintió fuerte, y decidió vencer a Ayaka.
Un cruzado de derecha, impactó a Ayaka en el mentón, haciéndola escupir, un buen poco de sangre. Tras hacer eso, Ayaka volvió a ver a Minako, con un odio indecible, reflejado en los ojos.
-¡Infeliz! –gruñó Ayaka, furiosa. -¡Esto, no te lo perdono! ¡Aunque seas mi hermana, te acabaré! ¡Así, yo seré Sailor Venus, y pondré orden, en este caótico Universo!
-¡No esperaba menos, de una mujerzuela! –contestó Minako, igual de furiosa. -¡Ayaka, me has hecho enojar, y no pararé, hasta dejarte hecha pedazos!
-¡Chicas, protejan a los civiles, a cualquier costo! –pidió Sailor Mars, a Sailor Mercury y Sailor Jupiter, antes de salir corriendo, hacia el Templo Hikawa. -¡Tengo una idea, ya regreso, no tardaré mucho!
-¡No sé, que planeará! –masculló Sailor Jupiter, viendo alejarse a Sailor Mars. -¡Pero, lo que sea, espero que funcione! ¡De verdad, lo espero, en serio!
-¡Debemos resistir, y proteger a la gente! –dijo Sailor Mercury, mientras veía la batalla, entre Minako y Ayaka. -¡Sailor Jupiter, ayúdame! ¡Aquí, hay 2 niños! ¡Hay que ponerlos, a buen recaudo, cuanto antes!
-¡Voy enseguida! –contestó Sailor Jupiter, llegando presta, con su amiga. -¡Vengan, niños! ¡Los llevaremos, a un lugar seguro!
-¡Eres muy alta! –dijo una niña, impresionada, por la gran estatura de la Guerrera de Júpiter. -¡Deberías ser modelo, porque también, eres muy bonita!
Agradeciendo el comentario de la niña, Sailor Jupiter, junto con Sailor Mercury, llevó a los niños, a un sitio seguro. Acto seguido, ambas volvieron, con las demás.
En las calles de Juuban, Minako y Ayaka, las hermanas Aino, seguían dándose de golpes, con la fuerza de verdaderas guerreras. Sólo una de ellas 2, podía ser Sailor Venus, y lo iba a ser. La pregunta, a no dudarlo, era… ¿Cuál?
-¡Vaya, que te has vuelto fuerte, hermanita! –se burlaba Ayaka, mientras evitaba golpes de Minako. -¡Pero, por cierto, yo también lo soy!
Mientras batallaban, se iban acercando al colegio Mugen Gakuen. Y no eran ellas 2, las únicas. Las demás Sailor Scouts, y gran cantidad de curiosos, iban con ellas, siguiendo las incidencias, de tan tremenda batalla. En la azotea del citado colegio, una mujer, alta, de cabello negro, y dueña de un cuerpo impresionante, observaba la batalla.
-¡Vaya, vaya, vaya! –decía la mujer, sonriendo. -¡Así que Sailor Saturn y Sailor Pluto, decían la verdad, cuando le dijeron a las Guerreras Mágicas, que eran más! ¡Muy bien, muy pronto, las venceré, y conquistaré ésta ciudad, para mi amado, Zagato!
La mujer, obvio, era Alanis, enemiga de las Guerreras Mágicas.
-¡Mejor te rindes, Minako! –demandaba Ayaka, mientras atacaba a su hermana gemela, con indecible ferocidad. -¡Yo, soy la chica, que debe ser Sailor Venus! ¡Conmigo, se puede llegar, a poner orden, en medio de cualquier tipo de problemas!
-¿Orden, Ayaka? –preguntó Minako, alzando una ceja. -¡Dirás, dominio total!
-¡Como sea! –exclamó Ayaka, dándole a Minako, una fea patada, por el estómago. -¡El Universo, necesita ser arreglado, y yo, soy la herramienta necesaria, para eso!
-¡Ayaka, para que seas Sailor Venus, y domines este Universo, vas a tener que matarme! –juró Minako, mientras se agarraba el estómago, y tomaba aire. -¡Mientras yo viva, ninguna villana, logrará sus sucios fines!
-¡La Reina Beryl te mató, Sailor Galaxia te mató, y yo, te mataré! –prometió Ayaka, sonriendo macabramente. -¡Yo, soy Sailor Venus, y eso, es lo que importa!
-¡No! –se escuchó una firme voz. -¡Tú, no eres Sailor Venus, bruja! ¡Es ella!
-¿Quién dijo eso? –preguntó Ayaka, volteando, furiosa. -¡Déjate ver, cobarde!
-¡Aquí estoy, tonta! –respondió una colegiala, de firme mirada. -¡Ella, la chica del traje gris y negro, es Sailor Venus, la única y verdadera!
-¡Niña, vete de aquí! –suplicó Minako, conmovida, de ver cómo alguien, creía en ella, y la apoyaba, sin dudarlo. -¡Ella es peligrosa, no la hagas enojar!
-¡No me iré, Sailor Venus! –insistió la colegiala, cerrando los puños, como dispuesta a darse golpes, con quien fuera necesario. -¡Juuban te apoya, estamos contigo!
-¡Mocosa estúpida! –gruñó Ayaka, soltando a Minako, y encarando a la colegiala. -¡Te voy a dejar lisiada, para que aprendas a respetarme, necia!
-¿Y después, qué? –preguntó otro colegial, metiéndose. -¿Me harás lo mismo, a mí?
-¡Vamos, contesta! –intervino un colegial más, secundando a su amigo. -¡Y, por cierto, a mí, también me gustaría saber, que piensas hacerme, imitación de villana!
-¡LOS VOY A HACER POLVO, A TODOS! –gritó Ayaka, ya fuera de sí, y más, al ver que más estudiantes, así como muchas otras personas, la encaraban, y gritaban frases de apoyo, para Minako, la verdadera Sailor Venus. -¡RAYO CRECIENTE DE VENUS, FULMINA!
-¡DETENTE, AYAKA! –gritó Minako, viendo lo que hacía, su malvada hermana gemela. -¡NO LO HAGAS, POR FAVOR!
-¡CAMPO DE ENERGÍA! –gritó Sailor Saturn, metiéndose, y salvando a la gente, ante la sorpresa general, justo cuando veía regresar, a toda velocidad, a Sailor Mars. -¡AYÚDAME, SAILOR MARS!
-¡YO ME ENCARGO, SAILOR SATURN! –exclamó Sailor Mars, lanzando un ataque, contra la pérfida villana. -¡FUEGO SAGRADO DE MARTE!
La técnica de Sailor Mars, sacó de concentración a Ayaka. Cuando ésta, furiosa, se giró para contra-atacar a la Guerrera de Marte, se quedó fría de la sorpresa.
¿El motivo? No era sólo Minako, ni Sailor Saturn, ni Sailor Mars. Todas las Sailor Scouts, unidas, como si fueran una sola, estaban listas, para atacarla.
En ese momento, Ayaka sintió, que su decisión y su valor la abandonaban, justo como las ratas abandonan, el barco que se hunde, y sólo pensó en que debía escapar, o su vida, en pocas palabras, correría un serio peligro.
-¡Yo, me largo de aquí! –murmuró Ayaka, muerta del miedo. -¡Al fin y al cabo, no me ha gustado mucho, ser una Sailor Scout! ¡Esto no es, para villanas como yo!
A continuación, el tiempo pareció detenerse. Cada Sailor Scout, lanzó su técnica de ataque, contra Ayaka, dándole de plano. De hecho, Sailor Saturn fue la primera en atacar. Usando su "Campo de Energía", impidió que Ayaka escapara, momento que aprovecharon las demás, para atacarla con todo. El "Arco Iris Lunar del Corazón" de Sailor Moon, encabezó el múltiple ataque. En su orden, se le unieron, el "Fulgor del Agua de Mercurio" de Sailor Mercury, el "Fuego Sagrado de Marte" de Sailor Mars, la "Centella Relampagueante de Júpiter" de Sailor Jupiter, el "¡Tierra, Tiembla!" de Sailor Uranus, el "Maremoto de Neptuno" de Sailor Neptune, y el "Grito Mortal" de Sailor Pluto. Todos estos ataques, fueron rematados, y complementados, con el "Rayo Creciente de Venus", ahora sí, usado por Minako, la verdadera Sailor Venus. Una gran explosión, que pareció la Ira Divina, sacudió al colegio Mugen Gakuen. Cuando pasó, Ayaka estaba caída, con la mirada fija, y temblando de miedo.
-¡No es posible! –mascullaba, como asombrada. -¿Cómo pudieron atacarme, a mí, una de su propio grupo? ¡Las Sailor Scouts, son unas canallas!
-¡La canalla, es otra! –gruñó Minako, llegando con Ayaka, y poniéndola de pie. -¡No eres una Sailor Scout, Ayaka! ¡Eres una guerrera, que no conoce el honor!
Aquí, acabó todo. Un certero puñetazo de Minako, al más puro estilo de los machos, derribó a Ayaka, noqueada. Una gran cantidad de colegiales, hombres y mujeres, llegaron y la felicitaron. Las demás, sólo sonreían.
Desde su privilegiada ubicación, en la azotea del colegio Mugen Gakuen, Alanis observaba el final de la batalla, y sacaba algunas conclusiones finales.
-¡Las Sailor Scouts, a pesar de ser adolescentes, como las molestas Guerreras Mágicas, son muy fuertes! –se decía Alanis, viendo como todos, felicitaban a Sailor Venus, por vencer a Ayaka. -¡Si deseo vencerlas, deberé usar todo mi poder, al máximo!
-¡Oye, Sailor Venus! –empezó diciendo una colegiala. -¿Volverás a usar tu traje?
-¡Si lo deseas, lo usaré! –contestó Minako, sonriendo. -¡Es bueno, estar de vuelta!
-¡Nunca te fuiste! –intervino Sailor Jupiter, decidida. -¡Sabía, que volverías!
En eso, Sailor Pluto, haciendo un gesto con sus manos, hizo algo, que nunca había hecho. Un brillo, envolvió a Minako, y por un rato, se escuchó un sonido, como de cascabeles. Al acabar ambas cosas, el brillo y el sonido, todos se asombraron. Minako, vestía su traje, blanco con naranja, de Sailor Venus. El traje gris con negro, se fue.
-¡Esto me gusta! –exclamó Minako, feliz. -¡Sailor Venus, la única y verdadera, ha vuelto! ¡Y juro, que nunca he de irme, otra vez! ¡Lo juro, en serio!
Al día siguiente…
Ayaka, ya fuera de su "personaje", como Aoki Ito, subió a un tren-bala, para irse a Kioto. Al menos ahora, Juuban no era sitio para ella. Había tratado, de acabar con su hermana gemela, Minako, y así, quitarle su lugar como Sailor Venus, y había fallado totalmente. Sintiéndose triste, subió al tren-bala.
Al rato, Ayaka se dirigió al baño, porque se sentía mal. Apenas llegó, y trató de abrir la puerta, 2 manos, la detuvieron. Ella volteó a ver, a los dueños de aquellas manos, y se quedó sin habla, al ver, de quienes se trataba.
-¡Ichiro y Koji! –exclamó Ayaka, reconociendo a los chicos, que habían sido sus amigos, mientras estuvo con su mascarada, de Aoki Ito. -¡Hola, chicos!
-¿Eso es todo, "Aoki", o como sea, que te llames? –preguntó Ichiro, con algo de decepción, en la voz. -¿Ibas a irte, sin despedirte de nosotros?
-¡Y lo que es peor, no sabemos, quien eres realmente! –secundó Koji, igualmente decepcionado. -¡Pero no te preocupes, te vamos a dar, un regalito de despedida!
Diciendo esto, Koji abrió la puerta del baño, y entre Ichiro y él, empujaron a Ayaka adentro. Acto seguido, ellos también entraron, viéndola fijamente.
-¿Qué van a hacer, chicos? –preguntó Ayaka, asustada de verdad. -¡No irán a hacer, lo que sospecho, que planean hacer! ¡No, por favor! ¡No lo hagan! ¡Tengo dinero, les pagaré, lo que ustedes 2 quieran! ¡Atrás! ¡Retrocedan, par de necios!
-¡Muy tarde, "amiga"! –empezó Ichiro, al tiempo que agarraba a Ayaka de los pechos, y se los apretaba, con puro rencor. -¡Ahora, haremos fiesta, y serás nuestro payaso!
A continuación, Koji aferró la falda de Ayaka, y se la subió, dejando sus bragas al descubierto. Además, llegaron a ver que ella, usaba medias y liguero, todo en rojo.
-¡Muy bien, hora de la fiesta! –dijo Koji, mientras acariciaba, lentamente, las piernas de Ayaka. -¿Has estado haciendo ejercicio, linda? ¡Me gustan mucho!
-¡Por favor, no lo hagan! –suplicó Ayaka, viendo hacia donde iba la cosa. -¡No me falten el respeto, chicos! ¡Somos amigos, recuerden eso!
Sin escucharla, Koji le siguió acariciando las piernas, mientras que Ichiro, le acariciaba los pechos. Al sentir esas manos, recorriendo su cuerpo, Ayaka se sintió excitada, y sentía que su temperatura corporal, subía de golpe. Sintiendo eso, quiso negarse, pero un par de nalgadas, propinadas de repente, por Koji, la devolvieron al mundo real.
-¡Silencio, chica rubia! –ordenó Ichiro, al tiempo, que le besaba el cuello. -¡Aquí, mandamos nosotros! ¡Cuando acabemos, nos vas a pedir más!
Al tiempo que Ichiro decía esto, frotaba sus partes bajas, contra el trasero de Ayaka. Al mismo tiempo, Koji hacía lo mismo, con la entrepierna de la chica rubia. En pocas palabras, Ayaka estaba metida, entre 2 fuegos.
-¡Vamos a jugar, "amiga", para que aprendas, a no mentir! –anunció Koji, sonriendo cínicamente. -¡En este país, a las niñas malas, se les debe castigar!
-¡No, por favor! –rogó Ayaka, asustada. -¡Seré buena, lo juro!
En ese momento, pasó lo que Ayaka, no deseaba que pasara. Con lentitud, como si fueran "strippers" profesionales, Ichiro y Koji, se abrieron los pantalones, dejando ver, lo super-recontra excitados que ambos estaban. Al ver eso, Ayaka sintió la boca seca, los pezones duros, y la entrepierna húmeda. Pero, tratando de rehacerse, reaccionó, y forcejeó, tratando de liberarse. No pudo, porque Ichiro y Koji, eran muy fuertes.
A continuación, Ichiro empezó a desabrocharle la blusa, con cierta lentitud, como disfrutando. Al mismo tiempo, Koji le hacía lo mismo, pero con la falda, dejándola caer al suelo, de una sola vez. Ayaka, ya en ropa interior, sólo esperaba.
"¡Esto, no me está pasando, no es posible! ¡No, esto no puede terminar así!", pensó Ayaka, aterrada de verdad, viendo a sus otrora amigos, Ichiro y Koji, regocijándose, de verla en ropa interior, y frotándose contra ella, al tiempo que llevaban sus manos, adentro de sus calzoncillos. "¡Debo estar dormida, y viviendo una pesadilla! ¡El problema, es que no estoy dormida, sino despierta! ¡Ichiro y Koji, me van a violar, y no puedo evitarlo! ¡Si hubiera sido una mejor persona, con ellos, y con mi hermana, Minako, quizás esto, no me estaría pasando! ¡Minako, hermanita, perdóname!"
-¡Lista o no, "Aoki", o como sea que te llames, es hora de la fiesta! –anunció Ichiro, decidido de verdad, al tiempo que le desabrochaba el sostén. -¡Koji, yo le doy por detrás! ¡Dale por delante y, dentro de un rato, cambiamos!
-¡Entendido, mi amigo! –asintió Koji, mientras le desabrochaba a Ayaka el liguero, se lo quitaba, seguido por las ya muy húmedas bragas. -¡Nuestra amiguita, ya está lista! ¡Cuando acabemos, iremos a beber algo, para celebrar!
-¡No, por favor! ¡No lo hagan, amigos! –suplicó Ayaka, dejando salir 2 lágrimas de sus ojos azules. -¡No lo hagan, no lo hagan! ¡NNNNNOOOOO!
Así, acabó todo. En un baño de un vagón de tren-bala, vacío, una chica rubia, fue atacada, por 2 muchachos, a los cuales, en su momento, ella consideró como sus amigos. Nadie escuchó sus gritos, y nadie la ayudó. ¿El motivo? Al iniciar, uno de los 2 muchachos, introdujo algo de ropa, en la boca de la infortunada chica, ahogando su voz. Afuera del tren-bala, que se dirigía a Kioto, la tormenta arreciaba.
Para esa hora, Minako dormía plácidamente. De repente, su padre a su habitación, y la llamó, moviéndola con suavidad.
-¡Minako! –llamó el Sr. Aino, a Minako. -¡Despierta, hijita!
-¿Qué pasa, papá? –preguntó Minako, despertando, y tomando su Pluma de Transformación. -¿Dónde hay problemas?
-¡No, hijita, no hay problemas! –dijo el Sr. Aino, sentándose en la cama. -¡Sólo deseaba saber, si has vuelto a tener pesadillas!
-¡Pues no, papá, no las tengo! –contestó Minako, contenta. -¡Se acabaron!
-¡Me alegro, Minako! –acabó el Sr. Aino, poniéndose de pie, y empezando a salir de la habitación. -¡Estoy orgulloso de ser tu papá, linda!
-¡Gracias, papá! –asintió Minako, con una sonrisa. -¡Duerme bien! ¡Te quiero mucho!
Acto seguido, oscuridad y silencio total. Durmiendo, se pasaron las horas.
A la mañana siguiente, Minako se levantó. Con paso animoso, se dirigió al baño. Con lentitud, se desvistió, y se bañó. Luego, se puso un conjuntito de ropa interior, así como una camiseta y una minifalda, desayunó, y salió, a buscar a sus amigas.
Con cada paso que daba, Minako Aino se sentía renovada, como si hubiera vuelto a la vida. Para ella, la vida, no sólo como Minako Aino, sino como Sailor Venus, cobraba un nuevo significado, un nuevo valor, y tenía un nuevo brillo.
Caminando, caminando, Minako llegó al Parque 10, el eterno punto de reunión con sus amigas. Sacando su teléfono celular, las llamó, una tras otra, y las citó ahí. Al rato, llegaron todas las 4, Usagi, Ami, Rei y Makoto.
Al rato, las chicas estaban haciendo un día de campo, comiendo bocadillos, hechos por Makoto, tomando refrescos, y charlando felices. El día, brillaba con un sol intenso.
Al rato, se pusieron a jugar voleibol. Minako y Makoto formaban un equipo, mientras que Ami y Rei, formaban el otro. Usagi, las veía jugar, mientras leía un libro.
Al final del juego, en el cual Minako y Makoto, vencieron a Ami y Rei, decidieron ir al balneario, a nadar un poco. Luego, fueron a almorzar, a un restaurante.
Al acabar el día, volvieron al Parque 10, para ver el atardecer. A esas horas, jóvenes parejas llenaban el lugar, después de duras jornadas de estudios o trabajo. Pero lo mejor de todo, era la total ausencia de problemas. Las Sailor Scouts estaban felices, porque hacía semanas, que no veían youmas, ni ningún otro tipo de amenazas.
En pocas palabras, el momento era perfecto. Amistades, cero problemas, tranquilidad total… Era algo idílico, casi irreal… Lo único malo, era no saber, cuando iba a acabarse la paz, pero eso, no preocupaba a nadie… ¿O debería hacerlo?
Bajo un atardecer increíble, Minako se sintió revivir, en compañía de sus 4 inseparables amigas, Usagi, Ami, Rei y Makoto. Estaba con ellas, y eso, le bastaba para ser feliz.
Por un momento, Minako no pudo evitar pensar, en su mal portada hermana, Ayaka. Por un momento, pensó en que le habría pasado, pero se rehízo. Para ser sincero, en ese momento, Ayaka estaba en un hospital de Kioto, recuperándose del doble ataque sexual, que le propinaron sus otrora amigos, Ichiro y Koji.
-¡Malos amigos! –lloriqueó Ayaka, en su cama de hospital. -¡Me las van a pagar, de una forma u otra! ¡Esos 2, no han visto lo último, de Ayaka Aino!
En eso, entró una enfermera, llevando unas notas.
-¿Ya despertó, señorita Aino? –preguntó la enfermera, solícita. -¡Deseo preguntarle algo, para llenar mis notas! ¿Puede contarme, que le pasó en ese tren?
-¡FUERA DE AQUÍ! –gritó Ayaka, tomando un florero, y tirándolo, contra la sorprendida enfermera. -¡DÉJEME SOLA!
La enfermera, asustada de verdad, salió corriendo. Daría tiempo, a que se calmara.
De vuelta en Juuban, Minako y sus amigas, Usagi, Ami, Rei y Makoto, disfrutaban del atardecer. El final apropiado, para un día perfecto, eso parecía.
-¡Bueno, chicas! –empezó Minako, contenta. -¡Hemos tenido, un día genial!
-¡Dices bien! –asintió Rei, sonriendo pícaramente. -¡Mañana, será aún mejor!
-¡Quizás sí, quizás no! –se dejó oír una voz, de tono irónico. -¡Alto ahí, Sailor Scouts!
-¿Quién dijo eso? –preguntó Ami, lista para pelear. -¡Vamos, déjese ver, no sea cobarde! ¡Salga, donde podamos verle bien!
Obedeciendo, Alanis apareció, delante de las Sailor Scouts. Al hacerlo, sonrió.
-¡Hola, Sailor Scouts! –saludó Alanis, cruzando los brazos. -¡Soy Alanis, y he venido a conquistar ésta ciudad, en el nombre del señor Zagato!
-¡Alanis! –repitió Usagi, con lentitud, antes de llegar a una conclusión. -¡Yo te conozco, villana! ¡Eres una guerrera del planeta Céfiro, enemiga de las Guerreras Mágicas!
-¡Por lo visto, mi fama me precede! –se burló Alanis, contenta de ser reconocida. -¡Yo, ya tuve chance, de enfrentar a 2 de ustedes, una de ellas, una enana bastante molesta!
-¡Yo no creo, que a Sailor Saturn, le guste ser llamada "enana"! –intervino Rei, sacando lentamente su Pluma de Transformación. -¡Mejor, te regresas al planeta Céfiro!
-¡Yo soy Alanis, y sólo obedezco, a mi amado, Zagato! –dijo Alanis, al tiempo que empieza a reunir energía, en sus 2 manos. -¡Lo crean o no, Sailor Scouts, ésta ciudad, muy pronto, estará bajo mi control total! ¡Mejor se rinden, o sufran mi poder!
-¡Atención, Inner Senshis, transfórmense! –ordenó Sailor Venus, instando a su grupo, a la acción. -¡Nuestra ciudad, Juuban, nos necesita!
-¡VAMOS YA! –gritaron Ami, Rei y Makoto, sacando sus Plumas de Transformación, lo cual guiaron Usagi y Minako. -¡ACCIÓN!
Usagi, Ami, Minako, Rei y Makoto, en cosa de segundos, adoptaron sus identidades heroicas, como Sailor Moon, Sailor Mercury, Sailor Venus, Sailor Mars y Sailor Jupiter, y se prepararon, para la inminente batalla. Al verlas, Alanis sonrió, y la energía de sus manos, brilló aún más, como si sus manos, fueran un par de centellas.
-¡Aquí vamos, Alanis! –exclamó Sailor Moon, dirigiendo el ataque. -¡No nos vas a vencer! ¡Las Guerreras Mágicas te han vencido, y nosotras, haremos igual!
Alanis asintió, y se lanzó contra el quinteto de heroínas. Una nueva batalla, inició.
Nota: ¿Aquí acaba todo? ¡Ni de broma!
